El documento argumenta que los medios de comunicación en Colombia funcionarán como un "cuarto poder" al servicio del gobierno entrante por los próximos años, desinformando a la población y acallando voces disidentes. Señala varias evidencias de la influencia del gobierno sobre los medios, como ataques al poder judicial, uso del discurso opositor para desprestigiarlo, y la minimización de problemas como la violencia y el desempleo. Concluye que la población recibirá información sesgada que oculta la real