Una economía colonial se caracteriza por la explotación extractiva de los recursos naturales de las colonias para beneficiar a la metrópoli, el monopolio del comercio por parte de esta, y un balance comercial favorable. En Latinoamérica, la economía colonial española se basó en la minería, la agricultura y el comercio controlado desde España, utilizando mano de obra indígena y esclava en condiciones de semiesclavitud o esclavitud.