La economía ecuatoriana sufre de subdesarrollo, con un PIB relativamente pequeño y concentrado en pocas industrias como el petróleo. El empleo es un problema, con altos niveles de trabajo infantil en áreas rurales que perpetúan la desventaja. Las exportaciones e importaciones muestran que la economía depende en gran medida del comercio exterior, con un historial mixto de superávit y déficit comercial dependiendo de los precios del petróleo y otros factores.