El documento explora las dificultades de establecer criterios de justicia en intercambios, resaltando que la variación en la valoración de los bienes intercambiados es esencial para que el intercambio ocurra. Se explica cómo la productividad y los salarios en diferentes lugares afectan las decisiones de pago y la competencia en el mercado, lo que finalmente lleva a una coordinación de salarios. La división del trabajo permite que la sociedad obtenga mayores beneficios, destacando que cada individuo debe concentrarse en lo que produce de manera más efectiva.