Durante la Edad Media, la Iglesia ejercía gran influencia sobre la medicina y la salud. Se creía que la enfermedad era un castigo divino, por lo que los médicos combinaban remedios naturales con consejos morales. No había avances significativos en el conocimiento médico. Los hospitales seguían normas religiosas. La higiene era deficiente, lo que contribuyó a la propagación de enfermedades. Las mujeres asistían los partos y cuidaban a los enfermos, mientras que los barberos practicaban sangrías y otras intervencion