La televisión es un medio de entretenimiento democrático que, aunque ofrece una amplia gama de contenidos, a menudo promueve programación de baja calidad o 'telebasura' que responde al gusto de la mayoría. Este fenómeno impacta en la moral y desarrollo de los niños, quienes absorben valores y enseñanzas no siempre positivas, afectando su comportamiento y rendimiento escolar. A pesar de su potencial educativo, la televisión es percibida principalmente como entretenimiento, lo que minimiza su valor como herramienta de aprendizaje y reflexión.