Los soldados griegos asediaron durante años la ciudad de Troya para rescatar a la princesa Helena, llevada allí por el príncipe Paris. Un día, Ulises ideó construir un enorme caballo de madera que introdujeron los troyanos en su ciudad, creyendo que era un regalo. Por la noche, Ulises y sus hombres salieron del caballo, abrieron las puertas a los griegos y rescataron a la princesa, acabando así con la ciudad de Troya.