El cemento, al mezclarse con agua, forma una pasta que se endurece progresivamente hasta convertirse en un sólido resistente, a través de un proceso físico-químico que involucra la hidratación de sus compuestos. Este proceso presenta características exotérmicas y depende de la composición y finura del cemento, afectando su velocidad de generación y variaciones de volumen durante el endurecimiento. Existen teorías diversas sobre la formación de cristales y geles que contribuyen a la adherencia y endurecimiento de la pasta.