El documento describe cómo en el siglo I d.C. se difundieron religiones orientales entre la sociedad romana para responder a cuestiones sobre la vida después de la muerte y la influencia del mal. El cristianismo tuvo más éxito, especialmente entre las clases bajas, ya que promovía la pobreza como virtud y una vida mejor después de la muerte. Sin embargo, algunos emperadores lo persiguieron por considerarlo peligroso para el Imperio. Las persecuciones fueron ineficaces y la iglesia cristiana ganó más influencia social hasta