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Cristianismo
Contenidos
Artículos
Cristianismo 1
Dios en el cristianismo 26
Jesús de Nazaret 31
Nuevo Testamento 72
Antiguo Testamento 78
Referencias
Fuentes y contribuyentes del artículo 88
Fuentes de imagen, Licencias y contribuyentes 89
Licencias de artículos
Licencia 91
Cristianismo 1
Cristianismo
Arriba, el símbolo ichtus o ichthys, creado por la combinación de las letras griegas ΙΧΘΥΣ en una rueda. Éfeso, en
Asia Menor. El vocablo significa pez, pero constituye además un acrónimo: Ἰησοῦς Χριστός, Θεοῦ Υἱός, Σωτήρ
(Iēsoûs Christós, Theoû Hyiós, Sōtḗr), que se traduce al español como Jesús Cristo, Hijo de Dios, Salvador. El
ichtus o ichthys fue uno de los primeros símbolos cristianos y se convirtió en emblema del cristianismo primitivo.
Abajo, el término IXΘΥΣ labrado en mármol, en las ruinas de Éfeso.
El cristianismo (del griego Χριστός, Christós, Cristo; literalmente, ‘Ungido’) es una religión abrahámica monoteísta
basada en la vida y enseñanzas atribuidas a Jesús de Nazaret, presentadas en el canon bíblico y otras escrituras del
Nuevo Testamento. Los cristianos creen que Jesús es el hijo de Dios, así como el Mesías (o Cristo) profetizado en el
Antiguo Testamento, que murió para la redención de los pecados del género humano, y que resucitó tres días
después de su muerte.
Algunos de los escritos sagrados cristianos son compartidos con el judaísmo. El Tanaj constituye, junto con la Biblia
Septuaginta (más antigua que el Tanaj en su forma actual), la base y la fuente para el Antiguo Testamento de las
diferentes Biblias cristianas. Por este motivo, el cristianismo es considerado una religión abrahámica, junto con el
judaísmo y con el islam.
Historiográficamente, sus inicios se ubican en la primera mitad del siglo I de la Era Cristiana, en tiempos de Jesús de
Nazaret. No obstante, la fe cristiana considera ese tiempo como la llegada del Mesías anunciado en profecías judías
del Antiguo Testamento.
Algunos estudiosos del siglo XX no toman como fecha incontrovertible el año 33 d. C. para la muerte de Jesucristo.
Hay quienes, al indagar en las fechas, sugieren que pudo haber un desfase de 4 a 8 años entre el inicio del cómputo
de la Era cristiana y la fecha precisa del nacimiento de Jesús de Nazaret, conocido como Cristo.
[1]
En adición a esto,
no hay clara certeza ni consenso entre estos autores de que éste haya muerto a la edad de 33 años, tal como algunos
textos bíblicos parecen mostrar. Compárese al respecto Jn 2:20
[2]
, Jn 8:57
[3]
y Lc 3:23
[4]
.
[5]
En sus primeras
décadas, el cristianismo era considerado por algunos como una doctrina sectaria de las tradiciones judías
ortodoxas.
[6]
Desde que el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio romano en el siglo IV, ha
influido de manera significativa en la cultura occidental y en muchas otras.
La palabra cristianismo proviene del griego χριστιανός, christianós, ‘cristiano’, la cual a su vez procede del nombre
propio Χριστός, Christós, ‘Cristo’, traducción del hebreo Mesías, que significa ‘Ungido’. El origen del término se
indica en el libro de Hechos de los Apóstoles:
Y partió Bernabé a Tarso a buscar a Saulo; y hallado, lo trajo a Antioquía. Y conversaron todo un año allí
con la Iglesia, y enseñaron a mucha gente; de tal manera que los discípulos fueron llamados cristianos
primeramente en Antioquía.
Hechos 11:25-26 Sagradas Escrituras (1569).
Cristianismo 2
Origen y difusión
El cristianismo tiene su origen histórico en el judaísmo de comienzos de la era actual. Si bien Jesús de Nazaret se
autoidentificó siempre como un judío devoto, en su doctrina y sus enseñanzas, Él mismo se identificó como el
camino al Padre Celestial:
[7]
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
Juan 14:6
En los evangelios hay amplia evidencia de que Jesucristo aseguró ser el único camino a Dios, lo cual sería enseñado
así mismo por sus primeros seguidores, incluyendo a los apóstoles Simón Pedro y Pablo de Tarso.
[8][9]
No se conoce con precisión el número de seguidores que pudo alcanzar el cristianismo en vida de Jesús de Nazaret,
ni cuántos seguían dentro de la comunidad cristiana por él fundada tras su muerte, ajusticiado por las autoridades
seculares. Pocos años después de su muerte, Pablo de Tarso, un judío que —en el decir de los Hechos de los
Apóstoles— poseía la ciudadanía romana, tuvo un papel destacado predicando y poniendo en contacto a diversos
grupos cristianos del Oriente Próximo. El carácter misionero de Pablo de Tarso y otras figuras del cristianismo
primitivo influyó de forma decisiva en toda la historia posterior del cristianismo.
[10]
Al final del siglo I, ya se habían constituido las cuatro corrientes básicas del cristianismo primitivo que terminaron
por integrar el canon bíblico, y que podrían esquematizarse escriturísticamente en: (1) el cristianismo paulino,
integrado por el corpus de cartas escritas por Pablo de Tarso y su escuela; (2) el judeo-cristianismo, representado por
los escritos derivados de las posturas de Santiago el Justo y de Simón Pedro; (3) el complejo cristianismo sinóptico
(que abarca desde el judeo-cristianismo del Evangelio de Mateo hasta el pagano-cristianismo del Evangelio de Lucas
y de los Hechos de los Apóstoles), y (4) el cristianismo joánico.
Cristianismo 3
Algunas personalidades del cristianismo primitivo: a la izquierda, Simón Pedro y Pablo de Tarso, figuras excluyentes
de los llamados judeo-cristianismo y cristianismo paulino (representados artísticamente por El Greco); en el centro,
Juan el Evangelista, quien encarnó el llamado cristianismo joánico (representado artísticamente por Guido Reni); a
la derecha, Marcos el Evangelista y Lucas el Evangelista,a quienes se atribuye tradicionalmente la integración
escriturística del complejo cristianismo sinóptico (representados artísticamente por Mathias Stomer).
La tarea de estos primeros cristianos llevó a la formación de comunidades cristianas en numerosos lugares del
Imperio Romano, especialmente en su parte oriental. El sociólogo Rodney Stark, quien estudió diversas fuentes
históricas para su libro El auge del cristianismo, concluyó que hacia el año 300 d. C., el cristianismo estaba
difundido tanto entre las clases populares como en un número de personas ricas e influyentes de la sociedad romana,
y se aventuró a situar la cifra de cristianos entre el 10 y el 25 % de la población del Imperio. Con el edicto de
tolerancia del emperador Constantino I el Grande, el cristianismo se convirtió en religión legal y progresivamente en
la religión favorecida por el estado. En las ciudades el número de cristianos siempre había sido mayor, y hacia el
siglo V la población no cristiana del imperio se concentraba masivamente en zonas rurales (pagi), por lo que la
religión olímpica acabó llamándose paganismo por ser importante sólo esas zonas.
Una vez convertida en religión mayoritaria del Imperio, el cristianismo se expandió a toda Europa. Los pueblos
germánicos se fueron cristianizando progresivamente entre los siglos IV y IX. Cirilo y Metodio predicaron a los
eslavos en el siglo X. El cristianismo había llegado a las islas británicas en el siglo V, cuando Patricio de Irlanda
estaba activo en la región. A partir del siglo VII las potencias cristianas de Europa rivalizaron con las potencias
islámicas. En el sur y centro de Europa, con la excepción de las zonas bajo administración musulmana, el
cristianismo fue la principal religión desde antes del siglo IX hasta la actualidad. La expansión al norte de Europa y
Europa oriental fue más tardía, pero también en esas regiones desde hace siglos el cristianismo ha sido
históricamente la religión mayoritaria. Con la expansión europea en América hubo un esfuerzo deliberado por
imponer ya sea pacíficamente, ya sea mediante coacciones, el cristianismo a las poblaciones de origen americano.
Desde el siglo XVI los portugueses hicieron esfuerzos también por llevar el cristianismo a ciertas áreas de África y
Asia, que estaban bajo su dominio. El auge del colonialismo europeo en África, Asia y Oceanía aumentó el número
de cristianos en todo el mundo.
Cristianismo 4
A la izquierda, mapa que muestra la expansión del cristianismo en Europa, sudeste de Asia y norte de África hacia
los años 325 (azul) y 600 (celeste) de la era común. A la derecha, mapa que señala en violeta los países en los que la
mayoría de la población profesa el cristianismo en la actualidad.
Según un estudio de 2005, habría en el mundo más de 2100 millones de cristianos,
[11]
o cerca de un tercio de la
población mundial, siendo la religión con más seguidores del mundo. Otro estudio, publicado en 2011, habla de 2180
millones de cristianos en el mundo.
[12]
Creencias
Existe un núcleo más o menos compartido de creencias y doctrinas entre los diferentes grupos cristianos, si bien
algunas de esas doctrinas no son aceptadas por todos. En ese núcleo se encuentra:
• Que Dios es uno y, al mismo tiempo, tres personas distintas (Padre, Hijo y Espíritu Santo; Mateo 28:19
[13]
) con
misiones diferentes; la doctrina de la Trinidad es aceptada por la mayoría de los cristianos en la actualidad, mas
no por todos, y es motivo de controversia desde los inicios del cristianismo;
• Que Dios Padre creó y conserva el universo por su Palabra, el Verbo, sin quien no se hizo nada de todo lo hecho
(Juan 1:3
[14]
);
• Que Dios Padre se reveló desde el principio a los hombres y cuidó del género humano para dar vida eterna a todos
los que buscan la salvación con la perseverancia en las buenas obras (Romanos 2:6-7
[15]
);
• Que habló a la conciencia de nuestros antepasados en distintas ocasiones y de muchas maneras por medio de los
profetas, y que en la etapa final habló por su Hijo (Hebreos 1:1-2
[16]
), Jesucristo, hombre verdadero (Jesús de
Nazaret), Palabra de Dios hecha carne (Juan 1:14
[17]
), que lleva a su plenitud la acción del Padre a favor de la
humanidad;
• Que fue Jesucristo quien reveló la verdadera naturaleza de Dios, llamando a Dios «su Padre y nuestro Padre»
(Juan 20:17
[18]
) y anunciando la venida del Espíritu Santo (Hechos 1:8
[19]
), el Espíritu de Dios, Espíritu de la
Cristianismo 5
verdad (Juan 16:13
[20]
), el mismo que lo movió a él y que hizo de sus apóstoles sus testigos.
Sin embargo, en otras creencias y doctrinas los cristianos difieren entre ellos, por ejemplo, sobre cuál es el criterio
válido para aceptar una creencia. Para los católicos y ortodoxos, sus respectivas Iglesias están instituidas o tuteladas
de algún modo por Dios para servir de guía a los cristianos. Para los protestantes la principal fuente de conocimiento
es la Biblia y la gracia divina que Dios concede a ciertos hombres. En general todos los cristianos reconocen que las
acciones que Dios quiere sean llevadas a cabo están inspiradas por el Espíritu Santo. Los escritos sagrados, entre los
que destaca la Biblia, son la principal fuente doctrinal válida de muchas denominaciones, en particular las de
corriente protestante.
Otra fuente doctrinal importante son la tradición apostólica (especialmente para la Iglesia católica y la Iglesia
ortodoxa), los concilios y los credos, aunque no poseen necesariamente la unicidad de criterios para su aceptación,
ya que pueden ser asumidos total o parcialmente, o rechazados totalmente, dependiendo de la denominación.
Algunas tradiciones cristianas, tales como los bautistas y las Iglesias de Cristo, aceptan estas creencias, pero no el
credo mismo, debido a que los credos son considerados en estos grupos como no pertenecientes a las escrituras.
Todo lo anterior sucede también con otros escritos aunque no poseen tanta aceptación como la Biblia. Sin embargo,
el catolicismo argumenta que fue gracias a su tradición apostólica que tuvo los criterios para seleccionar los
documentos válidos que constituyen el Nuevo Testamento y determinar los apócrifos, durante el año 397 en el
concilio de Cartago. Además la imprenta solo se inventó en el siglo XV en Alemania, por tanto los creyentes no
contaban con la Biblia para sustentar su doctrina; había muy pocas biblias, pues eran escritas manualmente por los
monjes durante varios años y eran demasiado costosas. Es decir, que antes que los cristianos pudieran apoyarse en el
Nuevo Testamento, tenían que hacerlo en la tradición de la Iglesia.
Ya desde los primeros tiempos de difusión de las enseñanzas de Cristo y de las diferentes escuelas que formaron los
discípulos suyos al final de su vida y sus ministerios históricos, biográficos y humanos,
[21]
surgieron diferencias muy
significativas respecto del papel e importancia de Cristo, de su misión redentora, de su naturaleza y de su
glorificación, y de muy numerosas cuestiones doctrinales referentes a su predicación y enseñanzas, la selección de
textos que pudieron haberlas descrito de forma más correcta —el Nuevo Testamento, los llamados Logia (dichos o
palabras) de Jesús, o bien, los evangelios y escritos gnósticos y apócrifos—, y la interpretación —textual o
contextual— de los cuerpos de textos sagrados.
De hecho, de los doce que, según el testimonio de dos de los llamados Evangelios canónicos, habrían sido investidos
como apóstoles de forma original, sólo cinco de ellos dejaron documentos que fueron admitidos en el Canon del
Nuevo Testamento, el resto de los doce —incluyendo a Judas Iscariote—, y algunos de los cinco ya antes
mencionados, pasaron a la historia como autores de documentos gnósticos, que, al paso de los siglos, dejaron de ser
vistos como textos sagrados, llegando a ser tenidos por apócrifos.
Debe tenerse en cuenta que el nombre de cristianos ha sido compartido a través de los siglos, y no siempre de
formas muy armónicas, por grupos numerosos de creyentes, cada cual, a su vez llegó a desconocer como cristianos a
grupos con posturas dogmáticas concretas distintas de las propias. Dicho de otra forma, cristianos es el nombre
común de grupos tan distintos entre sí como los católicos, marcionitas, arrianos, nestorianos, coptos, jacobitas,
ortodoxos, cátaros o albigenses, anglicanos, protestantes, mormones, veterocatólicos y otros tipos de grupos que
reflejan posturas dogmáticas concretas más disímiles.
La Iglesia católica adoptó ese nombre luego que los discípulos liderados por Pedro siguieron las instrucciones de
Jesús cuando resucitó: “Vayan y lleven las buenas nuevas a todas las naciones”, es decir: catolisis según como se
narró en griego en los evangelios. O sea que “católico” es un adjetivo que corresponde al sustantivo “cristianos”. Se
acostumbraba así llamarles católicos por su trabajo evangelizador en viajes misioneros de país en país.
Los evangélicos (protestantes) aparecieron con los reformistas quince siglos después y en los últimos tiempos se han
denominado más como 'cristianos'. A través de los siglos, todos estos distintos grupos confesionales, o al menos
doctrinales, reivindican a Cristo como su Maestro, Líder, Rey, Señor o Dios, y algunos, así mismo, como su
Redentor o Salvador, acogiendo con gusto todas sus enseñanzas —o cuerpos doctrinales que en su nombre les fueron
Cristianismo 6
entregadas—, y dando testimonio de estos hechos de múltiples maneras, que incluyen el dejarse privar de la
existencia antes que renegar de su adhesión a él, o bien, de los valores, ideas o creencias de alguna u otra forma
vinculadas a él.
Aunque existen enormes diferencias en las creencias entre unos cristianos y otros, la mayoría de las cuales basadas
en diferentes interpretaciones de los mensajes bíblicos, aun así es posible plantear afirmaciones generales que
describen las doctrinas de una gran mayoría, entre las que destacan: la pasión, muerte y resurrección de Cristo,
Cristo crucificado, de Diego Velázquez.
• Jesucristo es el Mesías (o Cristo) descrito en el Antiguo Testamento y
Nuevo Testamento. Las corrientes principales del cristianismo aseguran
que es completamente Dios (o divino) y completamente humano.
• La Trinidad, esto es, que Dios es un ser único y eterno que existe como
tres personas eternas, distintas e indivisibles: Padre, Hijo (Logos divino,
encarnado en la persona de Jesucristo), y el Espíritu Santo.
• La salvación, mediante conversión,
[22]
perdón de los pecados, y la victoria
sobre todas las consecuencias del pecado. Esta salvación es otorgada por la
gracia de Dios y fue conseguida por Jesucristo en su crucifixión y su
posterior resurrección, mediante la cual se obtiene la vida eterna. La rama
teológica que estudia cómo sucede esto se denomina soteriología.
• La ascensión de Jesucristo al cielo, la instauración del Reino de Dios o del
señorío de Jesucristo y su Segunda Venida.
• La “Resurrección General”, en la cual las personas que han muerto junto
con los que se encontraren vivos para ese momento se levantarán de la
muerte al final del tiempo, para ser juzgadas por Jesucristo.
No todos los cristianos han aceptado completamente estos estatutos de fe. De hecho, la mayor parte de los credos
apuntan a diferenciar ciertas creencias de otros cristianos primitivos, los cuales son tomados usualmente como
heréticos, ya que representan una divergencia consciente de la corriente principal del cristianismo. La mayoría de las
disputas se centran en la divinidad de Jesús, la Trinidad, o ambos. Ejemplos de esto incluyen a los grupos ebionitas,
los cuales niegan la divinidad de Jesús; los no trinitarios o unitarios, que rechazan el dogma de la Trinidad; los
grupos docetistas, que niegan que Cristo haya sido humano; o los arrianos, quienes consideran que el Hijo de Dios es
una criatura creada por Dios, pero no Dios mismo, entre otros.
Cristianismo 7
Escrituras
Biblia Vulgata.
Existe dentro del cristianismo una agrupación de libros que se
conoce como Biblia, que contiene texto sagrado para su
consideración y obediencia. Las distintas denominaciones
cristianas varían en cuanto a la forma de traducción e
interpretación de dichas escrituras.
Textos
Virtualmente todas las Iglesias cristianas aceptan la autoridad de la
Biblia, la cual incluye el Antiguo Testamento y el Nuevo
Testamento, si bien el canon bíblico, o libros que se incluyen,
difiere entre las diferentes denominaciones, como es el caso del
Antiguo Testamento.
Las distintas Iglesias cristianas ortodoxas, así como diversas
Iglesias orientales de dogma nestoriano y eutiquiano, y la iglesia
católica latina occidental, incluyen en sus Biblias otros libros
llamados los deuterocanónicos, que las comunidades cristianas
primitivas habían recibido en la Biblia Septuaginta, bastante más
extensa que el Tanaj judío hebreo-arameo, de las comunidades
israelitas de habla griega de todo el Mundo Clásico.
Debido a la ignorancia de algunos de los Padres de la Iglesia de
esta transferencia cultural, la Iglesia occidental mantuvo una
postura bastante reservada hacia estos escritos, los
deuterocanónicos, durante algunos siglos (Siglos III al V). Pero ratificó su pertenencia al canon de la Biblia en los
Concilios II de Roma (382), III de Hipona (393), III de Cartago (397) y IV de Cartago (419).
Durante la Reforma protestante del Siglo XVI, Lutero decidió que no eran inspirados, y retomó el Tanaj como su
fundamento para el canon del Antiguo Testamento. En medio del debate suscitado, la Iglesia occidental ratificó la
decisión de recibirlos como parte del canon durante los trabajos del Concilio de Trento (1546).
Las distintas Iglesias cristianas ortodoxas, nestorianas de Oriente y eutiquianas de África, reivindican posturas
bastante más eclécticas, pues asumen posturas de Padres de la Iglesia junto a las decisiones conciliares tempranas de
la Iglesia latina occidental. A causa de lo cual, el canon de sus Biblias es bastante más amplio que el canon de la
Iglesia latina occidental, e incluye el Salmo 151, la Oración de Manasés, el Libro III de Esdras y el Libro III de los
Macabeos. (Además de éstos, el Libro IV de Esdras y el Libro IV de los Macabeos figuran, así mismo, en muchas
importantes versiones y ediciones de la Biblia.)
Cada grupo cristiano suele llamar apócrifos a todos los escritos no incluidos en su versión del canon, si bien las
diferentes confesiones dentro del cristianismo coinciden en el uso de este término para hacer referencia a los textos
excluidos del canon de las Biblias cristianas ortodoxas. Solamente la Iglesia latina, y algunos protestantes
respetuosos, llaman deuterocanónicos a los libros católicos ausentes de las Biblias protestantes. Las Iglesias de
Oriente rechazan de manera terminante el uso occidental de distinguir los libros propios del canon amplio, de los
protocanónicos comunes a todos los cristianos.
Otros, como los Testigos de Jehová, han producido sus propias traducciones de la Biblia asegurando que se trata de
una versión fidedigna y leal con los idiomas originales.
Algunos grupos cristianos también han generado escrituras adicionales y son consideradas como escritura
“inspirada”. Ejemplos muy conocidos incluyen los escritos de Ellen G. White, teóloga y doctora de la Iglesia
Adventista del Séptimo Día; el Libro de Mormón, adscrito a Jesucristo como otro Testamento, Doctrina y
Cristianismo 8
Convenios, y La Perla de Gran Precio, empleados por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días
(conocidos popularmente como Iglesia Mormona); o las escrituras de Mary Baker Eddy, teórica y fundadora de la
Ciencia Cristiana.
Esta elevación de otras escrituras al mismo nivel de las escrituras aceptadas es la mayor causa de disputas entre estos
grupos y las principales corrientes cristianas. Se podría esperar que los luteranos y los calvinistas considerasen las
interpretaciones de Lutero y Calvino, respectivamente, con similar reverencia, pero no es así; de hecho la mayoría de
los teólogos católicos y protestantes están de acuerdo en que no son de ninguna forma “inspirados”.
El grado de sacralidad de los textos bíblicos varía según las distintas denominaciones. En el catolicismo y la Iglesia
ortodoxa, el texto suele ser considerado per se digno de algún grado de culto, y es llevado en procesión y colocado
en altares o lugares dignificados. En el protestantismo, el texto carece de este tipo de valoración y sólo es tomado en
cuenta, en forma independiente al libro físico, el contenido de las escrituras y su interpretación; sin embargo, son
denominados como 'fundamentales' debido a concentrarse y referirse a la Biblia como si ésta fuera Dios mismo.
Interpretación
Entre las distintas denominaciones cristianas no existe consenso en la interpretación de la Biblia, lo cual ha sido la
principal causa de las divisiones históricas y presentes en la doctrina y práctica cristiana. La posición más extrema en
cuanto a la literalidad y conservacionismo del contenido de la Biblia cristiana se ha denominado “fundamentalismo
cristiano” y se asocia principalmente al protestantismo. Esto tiene relación a uno de los principios de la Reforma, que
es la sola scriptura, de acuerdo a lo cual, se ve a la Biblia como la única y final fuente de fe y doctrinas y asume que
cualquier creyente cristiano es capaz de interpretarla.
Católicos, ortodoxos y algunos anglicanos consideran a la Biblia como una fase formativa de la tradición de la
iglesia, la cual ha sido continuada mediante decisiones de los concilios ecuménicos, las escrituras de los Padres de la
Iglesia y, en el caso del catolicismo, por declaraciones papales.
Una de las causas de las diferencias en las interpretaciones radica en la precisión con la que se han traducido los
textos de los originales y se ha transmitido su sentido, con las consideraciones etimológicas y lingüísticas que
corresponden.
Debido a esto, existen en el mundo numerosas traducciones de la Biblia, cuyo sentido, muchas veces, carece de la
fiabilidad requerida y varía su sentido, hasta el punto de generar controversias doctrinales o de aplicabilidad entre
quienes las interpretan.
Cristianismo 9
La vida después de la muerte
Representación artística del Purgatorio.
Las visiones de los cristianos de la vida después de la muerte
generalmente involucran el Cielo (también llamado Paraíso) y el
Infierno. El catolicismo, desde los primeros siglos, cree en un
lugar intermedio llamado Purgatorio. A excepción de este último
(cuyos habitantes entrarán finalmente al Cielo, después de una
“purificación”), la permanencia en estas regiones es usualmente
asumida como eterna. Hay, sin embargo, algunos debates en este
último punto, por ejemplo entre los ortodoxos.
Muchos cristianos interpretan la “salvación” como la posibilidad
de entrar al Cielo como don de Dios (y escapar del Infierno)
después de la muerte. La pregunta de “quién es salvo” ha sido
considerada como un misterio por muchos teólogos, aunque los
protestantes lo consideran como un tema de aceptación de Jesús
como único Señor y Salvador, rasgo que es sólo la expresión de un
hecho consumado para los predestinacionistas, como los
calvinistas. La creencia de que todos serán o pueden ser salvos se
conoce como universalismo que deriva de la idea de Apocatástasis
aceptada entre otros por los ortodoxos griegos.
Generalmente no está claro cómo la vida después de la muerte se ajusta con la doctrina de la Resurrección General,
en cuestiones como, por ejemplo, si la vida eterna comienza inmediatamente después de la muerte, o al final del
tiempo; y si esta vida después de la muerte involucrará la resurrección de un cuerpo físico o en una forma espiritual
glorificada. La mayoría de los cristianos aseguran que un alma sin conciencia sobrevive a la muerte física del cuerpo,
aunque otros rechazan esto diciendo que solamente los buenos serán físicamente “resucitados”, mientras que los otros
permanecerán en la tumba.
En cambio, algunos grupos, como los Adventistas del Séptimo Día y los denominados Testigos de Jehová, aseguran
que los muertos están inconscientes e impotentes en sus sepulcros, que no existe nada que sobreviva a la muerte del
cuerpo físico, y que en la resurrección Dios devolverá la vida a quienes Él tenga en su memoria, tanto personas
justas como injustas. Por lo tanto, lo que creen los Testigos es que la resurrección significará una reconstrucción
completa de los seres humanos fallecidos que están durmiendo en el sueño de la muerte.
Algunas denominaciones cristianas, tratadas como apóstatas por las más numerosas o representativas corrientes
existentes dentro del cristianismo, han promovido la creencia en la reencarnación (principalmente el Nuevo
Pensamiento e iglesias de la Nueva Era) o espíritus (muchas iglesias espiritistas se identifican a sí mismas como
cristianas). Estos grupos normalmente aseguran que tales doctrinas se pueden encontrar en la Biblia o en la tradición
cristiana primitiva.
Cristianismo 10
La venida de Cristo
El juicio final por El Bosco.
El Credo Niceno afirma que este mundo algún día llegará a su fin,
cuando Cristo regresará (véase Segunda Venida) para juzgar a los
vivos y a los muertos e inaugurar un cielo nuevo y una tierra
nueva. Además de esta importante doctrina, los cristianos
mantienen diferentes opiniones del tiempo, significado y
naturaleza de los eventos que preceden el retorno de Cristo. Varias
interpretaciones escatológicas, como el Futurismo, añaden detalles
como el reinado del Anticristo, el Armagedón, el Rapto y el
Milenio. Aunque son de mucha importancia para ciertos grupos, la
mayoría de los cristianos y las denominaciones cristianas no le dan
un gran énfasis a las enseñanzas escatológicas enfocándose en el
Evangelio y las enseñanzas de Cristo. Algunos cristianos esperan
que estos eventos ocurran en un futuro muy distante, mientras
otros lo interpretan de manera simbólica.
Otros insisten en que el Juicio Final es inminente, siguiendo una
antigua línea de pensamiento, el cual posiblemente se extiende a
Jesús mismo. Aunque Jesús no dijo el “día o la hora”, algunos han
intentado predecir el fin del mundo en el año 1000 (la “Larga Noche de Terror”), 1666, 1844 (la Gran Decepción de
la historia del movimiento millerita), 2000 y 2001 por nombrar algunos episodios históricos. Tales expectativas son
fácil blanco para el humor (por ejemplo, El cuento del molinero de los Cuentos de Canterbury). Aun así, los
principales grupos cristianos todavía afirman que, algún día, el Juicio Final vendrá, y muchos no estarán preparados.
Algunos grupos sostienen que todos estos eventos ya están ocurriendo. Los Testigos de Jehová afirman que “los
últimos días” referidos en la Biblia comenzaron en 1914, y que Cristo se encuentra gobernando de manera “invisible”
desde esta fecha. La Iglesia de la Unificación enseña que Cristo ha retornado en la persona de su fundador, Sun
Myung Moon.
Prácticas
Fracción del pan en la Eucaristía.
En líneas generales, Jesucristo es para los cristianos el Hijo de
Dios, por lo que sus prácticas se orientan hacia su relación con
Dios, de la cual se desprenden sus actividades típicas.
Dentro de las prácticas ortodoxas y católicas, destacan
especialmente siete sacramentos:
• Bautismo, signo iniciático de introducción al cristianismo.
(Bautismo en el Jordán por Juan Bautista);
• Confirmación, signo que ratifica la fe en Jesucristo;
• Eucaristía, signo litúrgico de la Iglesia católica. (Última Cena);
• Penitencia, signo de perdón, arrepentimiento de los pecados;
• Orden Sacerdotal, por el que se inician los sacerdotes. (Lavatorio de pies);
• Matrimonio, celebración de la unión de un hombre y una mujer ante Dios y la comunidad; y
• Unción de los enfermos, signo de asistencia al enfermo.
Las diversas denominaciones surgidas tras la Reforma Protestante reconocen mucho menos de siete de estos en
número variable; en general, los protestantes reconocen la naturaleza sacramental del bautismo y la Santa Cena
(Eucaristía) y los de línea calvinista reconocen la profesión de fe equivalente a la Confirmación de los católicos, pero
Cristianismo 11
sólo cuando la persona ya es totalmente consciente de su salvación (actitud que también ha ido ganando aceptación
entre varios grupos católicos)
[cita requerida]
. Grupos anabaptistas y hermandades añaden la inmersión.
Pentecostales y grupos carismáticos enfatizan los “dones del Espíritu” tales como la sanidad espiritual, profecía,
exorcismo, hablar en lenguas, o (muy ocasionalmente) manejo de serpientes. Los cuáqueros niegan por completo el
concepto de sacramento, pero sus “testimonios” de paz, integridad, uniformidad y sencillez pueden ser mencionados
como equivalentes funcionales. En general, la línea principal protestante tiende a ver a los rituales más como una
conmemoración que un misterio. Su concepto de prácticas cristianas incluye actos de piedad personal como la
oración, lectura de la Biblia y un intento de vivir de una forma moralmente correcta. Una profunda tradición dice que
es imposible para la gente el reformarse por sí misma, pero que ese progreso sólo puede ocurrir con la gracia de
Dios.
Los Bautistas reconocen el bautismo (por inmersión y solo a creyentes) y la cena del Señor como dos ordenanzas de
Cristo para la Iglesia, mas no como sacramentos; por lo tanto los consideran innecesarios para la salvación.
Bautismo
Representación del bautismo de Jesús, por Piero
della Francesca.
El bautismo es un rito usual por medio del cual se hace una iniciación
al cristianismo. Involucra el rociar o derramar agua en la frente o la
inmersión en agua. Se puede aplicar tanto a niños como a “creyentes
adultos” (el cual puede incluir jóvenes adolescentes). Algunas
tradiciones, como la que mantienen los bautistas, insisten en que el
bautismo por inmersión de adultos creyentes es el único método válido,
debido a que la palabra para “bautismo” que aparece en el texto griego
koiné en el que fue escrito el Nuevo Testamento, baptizein significa
“sumergir”, “zambullir”. Otros, como los católicos y ortodoxos, han
reconocido ambos métodos en todas las épocas, pero añaden
restricciones de quién puede dirigir válidamente el ritual.
El bautismo proviene de la práctica judía de la inmersión (mikve) para
propósitos de un ritual de purificación. La práctica cristiana es derivada
del llamado de Juan el Bautista al arrepentimiento (metanoia) y, según
el catolicismo, es para purificación del pecado original o, según la
práctica protestante, para manifestar públicamente un nuevo
nacimiento espiritual. Al contrario que el ritual judío de la inmersión,
un cristiano sólo se puede bautizar (válidamente) una vez.
Culto semanal
En el libro Primera Apología de Justino Mártir (capítulo LXVII) se describe un oficio del siglo II, cuya estructura se
puede identificar igualmente en la mayoría de las Iglesias de hoy, que incluye los siguientes componentes:
• Lectura de las Escrituras, iniciando con una lectura del Antiguo Testamento, uno de los Evangelios o de una
epístola. A menudo se ordenan sistemáticamente en un ciclo anual, usando un libro llamado leccionario.
• Un sermón. En tiempos antiguos la predicación seguía a la lectura de las Escrituras (como sucede hoy en el rito
romano), en otros casos el sermón se sitúa al final del servicio.
• Oración comunitaria y acción de gracias. Normalmente esto ocurre varias veces durante el servicio. Justino no
menciona esto, pero algunas corrientes cristianas entonan himnos. Resulta habitual la recitación del
Padrenuestro. En muchas corrientes protestantes esto ha sido sustituido por cánticos.
Cristianismo 12
• La Eucaristía (también llamada Santa Comunión) es un rito en el que se comen y beben pequeñas cantidades
de pan y vino previamente bendecidos. Los protestantes dicen que representan el cuerpo y la sangre de Cristo;
ortodoxos y católicos dicen que se transforman el cuerpo y la sangre de Cristo (doctrina conocida en la Iglesia
católica como transustanciación). Las Iglesias en la familia “litúrgica” (ortodoxos, católicos y algunos
anglicanos) consideran ésta la parte principal del servicio, mientras que los protestantes lo celebran de manera
menos frecuente. En muchos casos hay restricciones de quién pueda tomar parte, por ejemplo, sólo católicos
que no se encuentren en pecado mortal pueden tomar parte en ella en una Iglesia católica.
• Una “recolección” de “ofrendas” en la que a las personas se les pide que contribuyan con dinero. Los cristianos
tradicionalmente usan estos dineros no sólo para mantener la iglesia, sino también para obras de caridad de
varios tipos.
Existe un alto número de variaciones o excepciones; en algunas ocasiones, rituales como bautismos o bodas se
incorporan al servicio. En muchas iglesias de hoy, los niños y los jóvenes son excusados de ir al servicio principal
para ir a la Escuela Dominical. Muchas denominaciones se desvían del patrón general en una forma más
fundamental. Por ejemplo, los Adventistas del Séptimo Día se reúnen en sábado (el Sabbath judío), no como el resto
de las ramas del cristianismo, que lo hacen en domingo. Pentecostales y carismáticos aseguran moverse
espontáneamente en el Espíritu Santo, en vez de seguir un orden formal de servicio. En las reuniones de los
cuáqueros, los participantes se sientan silenciosamente hasta que son movidos por el Espíritu Santo para hablar.
En algunas denominaciones (principalmente las litúrgicas), el servicio es dirigido por un sacerdote. En otros
(principalmente entre protestantes), hay un ministro, predicador o pastor. Otros grupos pueden tener déficit de líderes
formales, ya sea por principio o por necesidad local. Además, hay servicios “mayores” de iglesia, caracterizados por
una gran solemnidad y rituales, y servicios “menores” en donde prevalece una atmósfera más informal, incluso si el
servicio en cuestión es de naturaleza litúrgica.
En Iglesias ortodoxas, la congregación tradicionalmente se mantiene a través de la liturgia. Los católicos romanos y
muchas Iglesias protestantes siguen algo predeterminado, en donde los participantes se ponen de pie para cantar, se
arrodillan para orar y se sientan para escuchar (por ejemplo, en el sermón). Otros son menos programados, y pueden
ser muy animados y espontáneos. De ordinario se incorpora música, y a menudo interviene un coro o un órgano.
Algunas iglesias usan sólo música a capella, ya sea como regla (muchas Iglesias de Cristo objetan el uso de
instrumentos musicales en la adoración) o por tradición (como en la ortodoxa). Una tendencia reciente es el
crecimiento de la “adoración integrada”, la cual combina la liturgia con la espontaneidad. Este orden en la adoración
es a menudo un resultado de la influencia de la renovación carismática dentro de las iglesias que son
tradicionalmente litúrgicas.
Cristianismo 13
Estilo de vida cristiana
El Sermón del Monte.
Al contrario que en otras religiones, el cristianismo no
ha desarrollado un código legislativo religioso,
probablemente debido a que el Imperio romano ya
poseía un código penal funcional, haciendo innecesario
para las autoridades cristianas el duplicar varias de sus
prohibiciones.
Existe una gran tradición dentro del cristianismo al
decir que Cristo excede las leyes del judaísmo; que el
amor (a Dios y al prójimo) es el “Gran Mandamiento”,
desde el cual todas las otras leyes morales son
obtenidas; que ningún ser humano puede esperar evitar
el pecado completamente; que una persona no debe
juzgar a otros (teniendo únicamente Dios ese
privilegio), entre otras.
Aun así, el Nuevo Testamento también contiene
importantes guías morales para los cristianos. Jesús en
el Sermón de la montaña le pide a sus seguidores, entre
otras cosas, el amar a sus enemigos, ser perseverantes,
misericordiosos y humildes; en Marcos 10:21 le pide a
un “joven hombre rico” que venda sus posesiones y dé el dinero a los pobres. Sin embargo, el pedido de Jesús en este
caso no fue un enfoque en vivir una vida sin riqueza alguna, sino más bien desenmascarando la idolatría en el
corazón de la mayoría de los ricos.
Algunos cristianos dicen que estas directivas son extraordinariamente difíciles, bordeando lo impracticable. Al
mismo tiempo, la mayoría de los cristianos admiran a aquellos cuyas vidas parecen personificar estos principios,
como Francisco de Asís, Albert Schweitzer o la Madre Teresa.
Algunos juicios morales de Jesús son más abordables, pero todavía no son de práctica general entre todos los
cristianos. En el Sermón del Monte él habla en contra del divorcio (un tema controvertido en muchas
denominaciones cristianas), y contra el juramento (una prohibición enfatizada principalmente por los cuáqueros).
Oración
Todas las versiones y variaciones conocidas del cristianismo practican la oración. Las oraciones cristianas pueden
ser formulistas, improvisadas o inspiradas por el Espíritu Santo. Las oraciones normalmente se agrupan en
categorías: de acción de gracia, adoración, petición, intercesión y comunión. Las oraciones cristianas pueden ser
dirigidas a Dios Padre, a Cristo o a un santo (en el caso de los católicos y ortodoxos). Los católicos han desarrollado
una práctica devocional de orar el rosario. Entre las oraciones formulistas, el Padre Nuestro y los Salmos, y en
círculos católicos el Ave María son las más comunes.
La pregunta sobre la eficacia de la oración está llena de diferendos teológicos. Algunas iglesias enseñan que la
oración es capaz de alterar el ambiente físico, tomando en cuenta cosas como la sanidad espiritual. Ejemplos de este
tipo de iglesias incluyen la Ciencia Cristiana, así como varias iglesias del Nuevo Pensamiento.
Al final de cada oración, normalmente se dice amén (‘así sea’).
Cristianismo 14
Prácticas penitenciales
Las prácticas penitenciales ya estaban presentes en el cristianismo primitivo. Una práctica cristiana de origen
antiguo, inspirada probablemente en la tradición judía, y practicada por Jesús, es el ayuno. Además de ser
mencionado en distintos pasajes neotestamentarios, la Didaché señala cómo la oración debía combinarse con ayunos,
que se prescribían «el cuarto y el día de la preparación» (miércoles y viernes) (Did 8). Existen además evidencias
históricas de la existencia del ayuno como práctica preparatoria de la Pascua desde fines del siglo II y principios del
siglo III, lo que derivaría en el siglo IV en la conformación del tiempo litúrgico conocido hoy en varias
denominaciones cristianas como Cuaresma.
[23]
El catolicismo distingue entre «ayuno», que consiste en privarse —con mayor o menor estrictez— de todo alimento y
bebida, y «abstinencia», que involucra la renuncia voluntaria a la ingesta de ciertos alimentos, usualmente cárnicos.
En el catolicismo, el ayuno se practica particularmente en dos jornadas de significación penitencial por excelencia: el
Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. En la actualidad, la Iglesia católica ha ido sustituyendo esta práctica por un
ayuno que implica el privarse de algo deseable, como ofrenda a Dios.
[24]
En Iglesias evangélicas y en otras
denominaciones, el ayuno se practica frecuentemente como privación total de alimentos durante un lapso de tiempo,
ingiriendo solamente agua.
[25]
Liturgia
La mayoría de las denominaciones cristianas presentan calendarios litúrgicos con distintos tiempos y festividades
que, si bien no son siempre coincidentes, presentan muchos aspectos en común. Aunque las fechas de las
celebraciones varían en mayor o menor grado entre las diferentes Iglesias cristianas, la secuencia y lógica utilizadas
para su planificación son en esencia las mismas. Incluso algunas comunidades cristianas que no siguen una tradición
litúrgica celebran la Navidad y la Pascua, y las que objetan el reconocimiento de festividades especiales reconocen,
no obstante, que los eventos que se celebran en ellas (la encarnación, la resurrección de Cristo) en verdad ocurrieron,
aunque no necesariamente en esa fecha. La Comunión Anglicana y numerosas Iglesias protestantes siguen en la
liturgia un esquema de lecturas bíblicas muy similar al de la Iglesia católica postconciliar, ya que el actual Revised
Common Lectionary (primera edición de 1992) es el resultado de una serie de obras litúrgicas previas inspiradas en
el Ordo Lectionum Missae (1969), fruto del Concilio Vaticano II. Las diferencias suelen ser menores y propias de las
Iglesias particulares, tales como la de la Iglesia de Inglaterra en su Common Worship Lectionary. Una de las
diferencias más marcadas entre los calendarios litúrgicos radica en el grado de participación que se otorga a las
festividades asociadas a los santos. Las Iglesias católica, ortodoxa y anglicana presentan calendarios litúrgicos con
una participación importante de celebraciones en honor de María (madre de Jesús) y de otros santos, lo que no se
verifica en igual medida en los calendarios de las comunidades protestantes.
Cristianismo 15
Símbolos
El símbolo de la cruz-ancla, acompañado por dos
peces, grabado en una catacumba cristiana.
Uno de los símbolos cristianos originarios fue el del pez o Ichthys
(del griego, en letras mayúsculas, IXΘΥΣ). Este vocablo
conformaba un acrónimo: «Ἰησοῦς Χριστός, Θεοῦ Υἱός, Σωτήρ»
(Iēsoûs Christós, Theoû Hyiós, Sōtḗr) que, traducido al español,
significa «Jesús Cristo, Hijo de Dios, Salvador». Junto con el
símbolo del ancla, el pez fue uno de los más empleados por los
cristianos primitivos.
El símbolo más conocido del cristianismo es sin duda la cruz, la
cual apareció como símbolo una vez que Jesús murió en ella, y
sobre la que existen una gran variedad de formas. Algunos afirman
que la cruz es el primer logo exitoso a nivel mundial
[cita requerida]
.
Varias denominaciones tienden a favorecer cruces distintivas: el
crucifijo para los católicos —dentro del cual diversas órdenes
religiosas también incluyen variantes para identificarse, como la
Tau franciscana o la Cruz de Calatrava de los Dominicos—, la
cruz ortodoxa para los ortodoxos, una cruz sin adornos para los protestantes. Sin embargo, no es una regla utilizar
una u otra cruz. Constantino I el Grande usó también el Crismón para identificarse con el cristianismo, el cual está
formado por las primeras dos letras griegas del nombre “Cristo”.
Crucifijo Cruz ortodoxa Crismón
Denominaciones
A través de su historia, el cristianismo ha pasado por numerosas divisiones generando diversos grupos con creencias
y tradiciones propias que varían de acuerdo a la cultura y el lugar. Estas amplias divisiones, a su vez, no son
homogéneas. Por el contrario, algunas ramas poseen amplios desacuerdos y en otros casos la división omite
simpatías existentes. Desde la Reforma, el cristianismo se representa normalmente como dividido en tres ramas
principales: Católicos, Ortodoxos y Protestantes:, pero históricamente existen muchas más:
[26]
Cuadro sinóptico de la relación histórica de las principales denominaciones cristianas
Cristianismo 16
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(Reclaman ascendencia separada)
Restauracionismo
Anabaptismo
Protestantismo
Anglicanismo
(Rito Occidental)
Catolicismo
(Rito Oriental)
Ortodoxia Oriental
Monofisismo
Nestorianismo
Reforma
(siglo XVI)
Cisma de Oriente
(siglo XI)
Concilio de Éfeso 431
Concilio de Calcedonia 451
Cristianismo primitivo
«Uniata»
Iglesia católica romana
Con poco más de mil millones de miembros bautizados, es el grupo católico más numeroso, esta categoría incluye a
la llamada Iglesia católica apostólica romana, con sede en Roma, con fieles de rito latino y rito oriental. Tienen como
común denominador el reconocer la superior autoridad del patriarca u Obispo de Roma sobre los otros patriarcas de
la cristiandad, que fue el motivo por el cual se dio el llamado Cisma de Oriente en el siglo XI.
[27]
Grupos católicos escindidos
Algunas confesiones minoritarias se han escindido de la Iglesia católica romana pero se siguen definiendo como
católicos, como los veterocatólicos, la Iglesia católica apostólica brasileña, la Fraternidad San Pío X o los católicos
sedevacantistas, entre otros.
Iglesia ortodoxa
La llamada Iglesia católica ortodoxa incluye entre otras a las históricas Iglesias griega, la ortodoxa rusa, las
orientales ortodoxas, la Iglesia asiria oriental, etc. con una feligresía combinada de más de 240 millones de
miembros bautizados. Su organización se basa en gobiernos autocéfalos, que reconocen la autoridad de un patriarca
metropolitano, de acuerdo al lugar donde vivan,
[28]
por lo mismo reconocen como Patriarca de Occidente al Obispo
de Roma.
Iglesias coptas
La Iglesia copta etíope se remonta al siglo IV cuando el cristianismo fue adoptado como religión estatal del reino de
Aksum. Desde el concilio de Calcedonia del 451 la Iglesia copta etíope se separó de las Iglesias occidentales. La
Iglesia copta de Alejandría, por su parte, se remonta al siglo I y ha mantenido muchas tradiciones muy cercanas a la
Iglesia anterior a los primeros cismas importantes. La Iglesia copta de Eritrea es de formación reciente, ya que
cuando Eritrea se independizó de Etiopía se produjo la separación de las respectivas jerarquías eclesiásticas.
Cristianismo 17
Iglesias protestantes
Se define como Iglesias protestantes a todos los grupos cristianos derivados de la llamada Iglesia católica apostólica
romana por la Reforma Protestante del siglo XVI, que incluye numerosas denominaciones y doctrinas como el
anglicanismo, luteranismo, anabaptismo y calvinismo, entre otras.,
[29]
Sus cultos adquirieron diferentes modalidades,
aunque en general comparten la centralidad de la Biblia y la importancia de la predicación. Los sacramentos
reconocidos suelen ser sólo dos: bautismo y Santa Cena, aunque con interpretaciones diversas según las distintas
denominaciones.
Anglicanismo
La llamada Comunión Anglicana, compuesta de diversas iglesias que se reconocen como derivadas de la Reforma
anglicana, como la Iglesia de Inglaterra o la Iglesia episcopal, entre otras, representa en muchos aspectos una forma
intermedia de organización eclesiástica entre la Iglesia Católica Romana y las confesiones protestantes dominantes
en Europa Central y del Norte; y, por ende, a menudo se clasifica de forma separada.
Iglesias pentecostales
A esta categoría pertenece una serie iglesias independientes y grupos de pastores surgidos del ámbito evangélico que
dan una especial importancia a la intensidad de sus celebraciones religiosas, que suelen incluir supuestas curaciones
milagrosas, estados de éxtasis o el don de lenguas, fenómenos que sus fieles atribuyen a la acción de Jesucristo y la
presencia del Espíritu Santo.
Restauracionistas
Se consideran restauracionistas aquellas iglesias y corrientes cristianas que aspiran a recuperar un estado de pureza
del cristianismo que se habría perdido o deteriorado con el devenir histórico, por lo que quieren restaurarlo siguiendo
el modelo de la Iglesia antigua o de los primeros discípulos. Aunque esta aspiración ha sido compartida por
numerosos movimientos de renovación y reforma (incluso dentro de las Iglesias históricas formalmente
constituidas), sólo algunas Iglesias reformadas suelen ser calificadas como restauracionistas. Es un grupo
principalmente derivado de las Iglesias protestantes, como las Iglesias Evangélicas, Bautistas, Adventismo y
Pentecostalismo y otras conocidas genéricamente como fundamentalistas que se basan sólo en la lectura e
interpretación directa de la Biblia y no por los dogmas establecidos por la Iglesia romana. Muchos ya no se
identifican con ningún credo en particular, sino que simplemente se llaman “cristianos”, aunque el origen proviene
del protestantismo surgido del cisma provocado de la reforma iniciada por Martín Lutero.
[cita requerida][30][31]
Cristianismo 18
Ramificación del protestantismo a lo largo de los siglos.
Grupos con creencias restauracionistas —incluyendo las Iglesias de Cristo, algunos anabaptistas (amish y menonitas,
por ejemplo), la Sociedad Religiosa de los Amigos y otros— se consideran a sí mismos como totalmente separados
del protestantismo en el cual a menudo se les incluye.
Otras corrientes cristianas
Derivadas de la Iglesia histórica
Algunas ramificaciones del cristianismo histórico llegaron a incluir en el pasado a los cristianos gnósticos de los
primeros siglos de la Era Cristiana, los cuales propugnaban un plan de salvación completamente diferente del de la
redención por la pasión y muerte del Maestro,
[32]
a los cristianos arrianos del siglo IV, los cuales impugnaban el
concepto trinitario, a los cátaros o albigenses medievales, los cuales rechazaban, en su totalidad, el Antiguo
Testamento, y las comunidades de cristianos valdenses que en la Alta Edad Media solían refugiarse en los valles de
los Alpes de las persecuciones por parte del papado. Estos últimos, junto a los husitas en Bohemia, se consideran
precursores de la Reforma Protestante del siglo XVI, ya que son anteriores a ella.
Iglesias cristianas no calcedonianas
Representados grupalmente como nestorianos y monofisitas, que fueron expulsados de la comunidad católica en los
concilios de Éfeso (año 431) y Calcedonia (año 451).
Testigos de Jehová
Este grupo es básicamente representado por la llamada Congregación Cristiana de los Testigos de Jehová, la cual no
considera a Jesús de Nazaret como la Segunda Persona de la Trinidad, sino como hijo de Dios. Utilizan
principalmente su propia versión específica de la Biblia, aunque en otras ocasiones usan otras traducciones. No
aceptan el Credo Nicenoconstantinopolitano.
Cristianismo 19
Grupos basados en fuentes suplementarias
Engloba a algunos credos que tienen por característica común el reconocer a una persona plenamente histórica como
una representación, presencia, reencarnación o resurrección de Jesús de Nazaret o de un nuevo apóstol de este. Estos
grupos giran en torno a una persona y la interpretación que esta dé de la Biblia o un texto que se crea equivalente por
este grupo. Como ejemplos de estos tenemos a la Federación de Familias para la Paz y Unificación Mundial, llamada
de forma común Secta Moon en honor a su fundador el coreano Sun Myung Moon, y La Iglesia de Jesucristo de los
Santos de los Últimos Días fundada por Joseph Smith y que se basa en el Libro de Mormón.
Existen otras denominaciones e iglesias que se consideran como cristianas pero que se automarginan de la
clasificación descrita, por lo que generalmente no son aceptadas como tales por las Iglesias apostólicas
[cita requerida]
.
Estas incluyen a las Iglesias indígenas africanas con cerca de 110 millones de miembros (las estimaciones varían
significativamente).
Judíos mesiánicos
Por último, habría que agregar a esta lista a algunos grupos y movimientos del llamado judaísmo mesiánico, que, si
bien se autoproclaman judíos, reconocen a Jesús como Mesías. Históricamente han existido también grupos
cristianos que han restaurado costumbres religiosas propias del judaísmo (a veces llamados judaizantes), como los
sabatarianos en Europa Central y los subbotniks en Rusia.
Historia
Durante siglos la historia del cristianismo ha estado ligada a la historia social de Europa occidental (y de varias otras
culturas y regiones). En resumen, podemos notar la expansión inicial del cristianismo a través de la cuenca del
Mediterráneo, su legalización bajo Constantino I el Grande (siglo IV) y el establecimiento como religión oficial del
Imperio romano bajo Teodosio I el Grande; el desarrollo de antiguas comunidades minoritarias en Persia, India y
China; la conversión de varios reinos europeos; el Gran Cisma donde se separó el cristianismo ortodoxo de oriente
del catolicismo romano (fechado convencionalmente en 1054); la pérdida del norte de África y el Medio Oriente a
manos del Islam; la Reforma Protestante con la publicación por Martín Lutero de sus 95 tesis en 1517); la expansión
del cristianismo en las Américas, Oceanía, Filipinas y Corea del Sur; la división del protestantismo en
denominaciones, destacando últimamente el rápido crecimiento del pentecostalismo y los evangélicos; y los debates
modernos de la ciencia, criticismo bíblico y el feminismo.
Para ver las contribuciones del cristianismo a la humanidad y a la cultura mundial, véase en filosofía cristiana, arte
cristiano, literatura cristiana, música cristiana, arquitectura cristiana.
Estructura
La Iglesia católica y las Iglesias orientales (tanto en comunión con Roma como autocéfalas) son gobernadas por una
jerarquía: los obispos dirigen regiones locales (llamadas diócesis) y nombran sacerdotes para administrar
congregaciones individuales. En la Iglesia católica, la autoridad suprema la posee el obispo de Roma, quien es
llamado “el Papa” (del latín “Petri Apostoli Potestatem Accipiens”, que significa ‘El que recibe la potestad en nombre
de Pedro’). Es elegido por un Colegio cardenalicio y normalmente sirve de por vida.
Las Iglesias ortodoxas y orientales pueden ser descritas como redes de iglesias en las cuales los obispos están “en
comunión” unos con otros. No tienen una personalidad similar al Papa, aunque los Patriarcas presiden sobre ciertas
partes de la Iglesia. Las Iglesias anglicanas también son episcopales (“dirigidas por obispos”) en su gobierno.
Los Creyentes Antiguos se levantaron cuando algunos creyentes ortodoxos rusos se rebelaron contra sus obispos por
el tema de las “reformas” del Patriarca Nikón. Aunque su motivación original era prevenir los cambios en su religión,
finalmente se encontraron en la posición de tener que funcionar sin obispos o sacerdotes (ya que estos últimos son
ordenados por los obispos). Algunos eliminaron el rol sacerdotal, mientras que otros buscaron reclutar nuevos
Cristianismo 20
sacerdotes entre los ortodoxos.
Porcentaje de habitantes cristianos practicantes por país.
La mayoría de las Iglesias protestantes
carecen del orden jerárquico que caracteriza
a las denominaciones litúrgicas. El rol de
“predicador” o “ministro” es a menudo
tratado como un trabajo ordinario, en el cual
muchas iglesias creen que puede ser
asumido por cualquier creyente con el
suficiente conocimiento de Cristo. Otros
especifican que el líder de la congregación
debe haber asistido a un seminario educativo
relacionado o tener la sensación de haber
sido “llamado” (similar a la vocación) por Dios en ese rol.
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es dirigida por una jerarquía consistente en un profeta y
doce apóstoles. Aseguran que es la misma estructura que se encontraba en la Iglesia primitiva. Su dirección es
implementada en todo el mundo en congregaciones locales por presidentes y obispos locales. No hay un clero
pagado y la mayoría de los hombres mormones son ordenados al sacerdocio o para mantener los “decretos
sacerdotales”.
Un tema teológico importante es “¿qué es la Iglesia?” La mayoría de los cristianos aceptan que existe sólo una sola
Iglesia (a la que los credos clásicos se refieren), la cual se identifica con “el cuerpo de Cristo”. Los católicos romanos
y los ortodoxos consideran que la Iglesia es simultáneamente una realidad espiritual (Cuerpo místico) y también una
comunidad existente y visible (institución). Los católicos romanos identifican esta Iglesia como la que subsiste en la
Iglesia católica romana, mientras que los ortodoxos consideran que su rama constituye la “Iglesia verdadera”. Los
protestantes tienden a ver a “la Iglesia” como una entidad invisible que se puede distinguir de la unión de todos los
creyentes “verdaderos” (que toman a Jesucristo como su Señor) existentes dentro de varias denominaciones
cristianas. Algunos grupos (Testigos de Jehová, mormones) aseguran que sólo ellos son la Iglesia verdadera. Tanto
en la Iglesia católica, como entre diversas comunidades protestantes, existen algunas corrientes ecuménicas que
tienden a universalizar el concepto de Iglesia.
Relación del cristianismo con otras religiones
Debido a su historia cambiante y a las numerosas denominaciones, es difícil entender el nivel actual de las relaciones
del cristianismo con otras religiones. Esto varía de región en región, y de denominación en denominación. La
siguiente sinopsis refleja parte de éstas:
Paganismo
El cristianismo y la religión olímpica grecorromana son representadas popularmente como antagónicas, donde cada
una persigue y destruye a la otra, pero esta es una simplificación muy grande. Incluso el emperador pagano y
anticristiano Juliano el Apóstata (361-363) admitió que “Estos galileanos sin dioses [los cristianos] alimentan no sólo
su propia pobreza, sino nuestra falta de cuidado propio”.
[cita requerida]
Sin embargo, como apuntan Karlheinz
Deschner y tantos otros, Juliano fue un emperador más bondadoso y permisivo que cualquiera de sus antecesores o
sucesores cristianos.
[33]
Los Padres de la Iglesia tuvieron diversas actitudes hacia la enseñanza pagana, desde el rechazo vocalizado, hasta el
reconocimiento de la inspiración parcial de filósofos como Platón, cuya imagen se encuentra entre los santos en
algunas iglesias y paredes de monasterios.
Cristianismo 21
Judaísmo
En el pasado, a los cristianos a menudo se les enseñaba que los judíos habían matado a Cristo. Esta muerte generaba
una culpa colectiva atribuida a la totalidad de los judíos, una interpretación que la mayoría de las denominaciones
ahora rechaza.
Los judíos fueron víctimas de masacres, marginaciones, destierros y expropiaciones a manos de la Iglesia o de los
príncipes cristianos.
La prédica antisemita ha sido una constante histórica por las autoridades cristianas. Por ejemplo, una parte de la
prédica de Martín Lutero era de tono claramente antisemita: “Mi consejo es: primero que sus sinagogas sean
quemadas hasta los cimientos, y que todo aquel que sea capaz esparza azufre y brea; mejor sería que alguien
arrojara sobre ellas fuego del infierno”, escribe en “Sobre los judíos y sus mentiras” (1543). El santo de la Iglesia
católica, Vicente Ferrer, predicaba en el siglo XIV que “los judíos son animales con rabo y menstrúan como las
mujeres”.
[34]
El antisemitismo tiene una larga historia en el cristianismo, y sin duda está lejos de declinar (por ejemplo, en la
Rusia contemporánea). No obstante, desde el Holocausto, muchas conversaciones han apuntado a la reconciliación
cristiano-judía y las relaciones han mejorado de manera importante. Hoy en día, muchos evangélicos conservadores
aceptan el sionismo cristiano.
Sin embargo, no se puede afirmar que el cristianismo sea “antisemita”, sino más bien algunos cristianos. Muchas
corrientes cristianas defienden el trato de los judíos como hermanos a partir de las palabras de Jesús: “Padre,
perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lc. 23,34).
El fenómeno del judaísmo mesiánico se ha transformado en algo que debilita las relaciones cristiano-judías. Los
judíos mesiánicos, que generalmente buscan combinar la identidad judía con el reconocimiento de Jesús, son
rechazados por grupos de la corriente principal judía, quienes descartan al judaísmo mesiánico casi tanto como el
cristianismo con connotación judía.
Islam
Seguidores del Islam se han referido históricamente a los judíos, a los cristianos y a ellos mismos como la Gente del
Libro debido a que todos basan su religión en libros que tienen un origen divino. Los cristianos, sin embargo, no
reconocen el Corán como un libro genuino de revelación divina, ni están de acuerdo con su estimación de que Jesús
es un profeta incluso inferior a Mahoma según el Islam, o no aceptan que Mahoma fuera un profeta genuino.
Los musulmanes, por su parte, creen que parte de los Evangelios, la Torá y los libros proféticos de los judíos han
sido olvidados, malinterpretados y distorsionados por sus seguidores. Basados en esa perspectiva, los musulmanes
ven el Corán como la corrección a los errores del cristianismo. Por ejemplo, los musulmanes rechazan la creencia en
la Trinidad, y otras expresiones de divinidad de Jesús, como incompatibles con el monoteísmo.
Las dos creencias han experimentado a menudo controversias y conflictos (un ejemplo son las Cruzadas) aunque
también han existido relaciones de bien mutuo. Las escrituras del teólogo Tomás de Aquino suelen citar aquellas del
filósofo judío Moisés Maimonides, así como las del pensador musulmán Averroes ('Ibn-Rushd).
El 6 de mayo de 2001, el papa Juan Pablo II, el primer papa en orar en una mezquita, entregó una dirección en la
Mezquita de Omayyad en Damasco, diciendo: “Es importante que los musulmanes y los cristianos continúen
explorando las preguntas filosóficas y teológicas en conjunto, para poder obtener un conocimiento más objetivo y
comprensivo de cada creencia religiosa del otro. El mejor entendimiento mutuo seguramente llevará, a nivel
práctico, a una nueva forma de presentar nuestras dos religiones no en oposición, como ha sucedido a menudo en el
pasado, sino en asociación para el bien de la familia humana”.
Cristianismo 22
Otros
Las relaciones cristiano-hindúes han tenido destinos encontrados. Por una parte, la tendencia natural del hinduismo
ha sido el reconocer las bases divinas de muchas otras religiones y reverenciar a sus fundadores y santos
practicantes. Por otra parte, las percepciones de un proselitismo agresivo por parte del cristianismo han generado un
despliegue de violencia anticristiana, a menudo alimentada por los partidos políticos nacionalistas hindúes. En países
occidentales, el Vedānta ha influenciado a algunos pensadores cristianos, mientras que los movimientos antisectistas
han reaccionado en contra de actividades de gurús inmigrantes y sus seguidores.
El budismo y el protestantismo se vieron en conflicto político en el siglo XIX en Sri Lanka, con la final ofuscación
del cristianismo; y en el Tíbet alrededor de 1904 (la expedición Younghusband) con el mismo resultado. Varios
acontecimientos han originado ciertas tensiones en la teología budista y la meditación de varias generaciones de
buscadores espirituales occidentales (incluyendo las religiones católicas), al punto de que el budismo se ha
convertido en un “competidor” menor del cristianismo en su “hogar”. Sin embargo, las relaciones son en general
buenas, excepto quizás en Corea del Sur y Vietnam. La república rusa de Kalmykia reconoce al budismo tibetano y a
la ortodoxia rusa como sus religiones oficiales.
Grupos occidentales esotéricos y mágicos se han levantado a menudo para protestar contra el cristianismo. Algunos
de estos, como la teosofía o la cientología, han producido polémicas hostiles en contra del cristianismo.
Cristianismo y persecución
Clases de persecución religiosa
Al discutir la persecución, se debe distinguir con cuidado entre
1.1. persecución oficial del Estado;
2.2. actos de violencia popular (que pueden ser tácitamente permitidos por el Estado), y
3.3. el efecto colateral de guerras u otras agitaciones sociales.
Historia
Antes del Edicto de Milán, el cristianismo primitivo era un movimiento ilegal, el cual muchos consideraban
antisocial y ateo debido a que se comportaba como una secta subversiva contra el imperio. Eran muy comunes las
rebeliones y las revueltas por parte de cristianos en el antiguo imperio, convirtiéndose en una amenaza para la
sociedad. Según Tertuliano, “Los cristianos tienen la culpa de todo desastre público y toda desgracia que sobreviene
al pueblo. Si el Tíber sube hasta los muros, si el Nilo no sube e inunda los campos, si el cielo retiene la lluvia, si hay
un terremoto o hambre o plaga, enseguida surge el clamor: «¡Los cristianos a los leones!»”.
[35]
Un dibujo encontrado
en Roma en el que un hombre con la cabeza de un asno cuelga de una cruz, corrobora la idea que tenían los paganos
con respecto al cristianismo.
[36]
Muchos cristianos primitivos murieron en el martirio, algunas veces en la arena,
después de rehusar renunciar a su fe.
Además de los motivos religiosos, también existen motivos políticos. Muchos emperadores se deificaban a sí
mismos y exigían a los súbditos de su imperio el que adoraran sus estatuas colocadas en las plazas de las ciudades;
igualmente exigían se les dirigiera como hijos de dioses y señor de señores. Los cristianos se negaban a realizar estos
actos, debido a que para ellos era herético decirle hijo de Dios a otro que no fuera Jesucristo, lo mismo que señor de
señores, al igual que la adoración de estatuas. Por ello, los cristianos solían ser vistos como renegados políticos que
iban contra el statu quo establecido, lo que propiciaba también sus persecuciones.
De acuerdo a los datos aportados por el historiador Edward Gibbon en la parte VIII del capítulo XVI de su
“Decadencia y Caída del Imperio romano” se presenta el cálculo de un máximo de 2.000 víctimas cristianas durante
la Gran Persecución (303-313 E.C.) y un estimado total de 4.000. Kenneth Humphreys afirma en un cuadro detallado
que las persecuciones llevadas a cabo por el poder romano se produjeron en períodos intermitentes y muy
Cristianismo 23
restringidos.
Una vez legalizado el cristianismo con el Edicto de Milán, los cristianos, alentados primero por los privilegios que
les garantizó Constantino I y luego por la declaración del cristianismo como religión exclusiva del Imperio romano
que promulgó Teodosio en el 380 d. C., expandieron la nueva religión por el mundo pagano.
[37]
Los cristianos han perpetrado asimismo numerosas y sangrientas persecuciones. En tiempos antiguos, las turbas
cristianas solían hostigar a los paganos y destruían sus templos, incluso con apoyo del poder civil.
Los cristianos no sólo han perseguido a seguidores de otras religiones, sino también a otros cristianos. Bizancio
suprimió las iglesias no calcedonias; los ejércitos de las Cruzadas saquearon Bizancio; protestantes y católicos
pelearon en la Guerra de los Treinta Años. También se pueden mencionar la caza de brujas al principio de la Europa
moderna.
Siglos XX y XXI
En el siglo XX hubo numerosas persecuciones contra cristianos. En los territorios dominados por el comunismo
soviético murieron miles de ortodoxos. También en España, durante la Guerra civil de 1936-1939, fueron asesinados
más de 6000 eclesiásticos.
Igualmente ha habido quejas sobre discriminación en diferentes contextos, tanto por parte de cristianos como en
contra de cristianos.
[cita requerida]
Como ejemplos actuales se pueden nombrar: las restricciones gubernamentales griegas y rusas para las actividades
religiosas no ortodoxas; la violencia antiaborto en Estados Unidos y la “problemática” de entrada a Irlanda del Norte,
respectivamente.
[cita requerida]
En el año 2010 se publicaron
[¿quién?]
estadísticas según las cuales habría unos 350 millones de cristianos sometidos a
diversas formas de persecución.
[38]
Críticas al cristianismo
A lo largo de la historia, muchas personas han realizado críticas al cristianismo, a las iglesias cristianas y a los
propios cristianos. Algunas críticas van especialmente dirigidas a los creyentes, a las enseñanzas o a la interpretación
de las Escrituras. La respuesta de estas críticas por parte de los cristianos se denomina apologética cristiana.
Notas
[1][1] ASIMOV, Isaac; Asimov's Guide to the Bible; Páginas 922-934; Random House Value Publishing, Inc.; EUA, 1981; ISBN 0-517-34582-X.
[2] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Jn2%3A20;&version=RVR1960;
[3] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Jn8%3A57;&version=RVR1960;
[4] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Lc3%3A23;&version=RVR1960;
[5][5] ASIMOV, Isaac; Asimov's Guide to the Bible; Páginas 982-984; Random House Value Publishing, Inc.; EUA, 1981; ISBN 0-517-34582-X.
[6] Thomas F. Madden. From Jesus To Christianity: A history of the Early Church. The Modern Scholar. 2005. Universidad de Saint Louis. Pág
9. ISBN 1-4193-4772-1
[7][7] Auguste Nicolás (1851), Estudios filosóficos sobre el cristianismo", 2a ed., Madrid, Universdidad Complutense, pág 542
[8][8] Mateo 11:27; Lucas 10:22; 12:8-9, Juan 3:36; Hechos 4:12; Romanos 10:1-2, 2 Tesalonicenses 1:8-9; 1 Timoteo 2:5; Hebreos 10:26-27
[9][9] William A. Dembski, Michael R. Licona; (2010), "Evidence for God: 50 Arguments for Faith from the Bible, History, Philosophy ans
Science", pág 190
[10] En referencia a Pablo de Tarso, Brown expresó: «Esta amplitud (de su influencia), junto con la profundidad de su pensamiento y la pasión de
su compromiso, han supuesto que — desde que sus cartas llegaron a ser parte del NT — no haya habido cristiano al que no haya afectado lo
que este personaje ha escrito. Ya conozcan bien o mal a Pablo, todos los cristianos son hijos de él en la fe a través de lo que se les ha enseñado
sobre la doctrina y la piedad.»
[11] Adherents.com, Religiones por adherentes (http://www.adherents.com/Religions_By_Adherents.html)
[12] El cristianismo es la religión más difundida en el mundo, con 2.180 millones, La Razón, 22-12-2011. (http://www.larazon.es/noticia/
8366-el-cristianismo-es-la-religion-mas-difundida-en-el-mundo-con-2-180-millones)
[13] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Mateo28%3A19;&version=RVR1960;
[14] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Juan1%3A3;&version=RVR1960;
Cristianismo 24
[15] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Romanos2%3A6-7;&version=RVR1960;
[16] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Hebreos1%3A1-2;&version=RVR1960;
[17] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Juan1%3A14;&version=RVR1960;
[18] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Juan20%3A17;&version=RVR1960;
[19] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Hechos1%3A8;&version=RVR1960;
[20] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Juan16%3A13;&version=RVR1960;
[21][21] Llegados a este punto, se trata de evitar entrar en más detalles referentes a posturas dogmáticas concretas de los distintos grupos de
seguidores suyos acerca del destino final acaecido al Maestro; ya que, como se sabe, fueron controvertidos, causando confusión y expectación
ya en los primeros siglos de la Era Cristiana.
[22][22] Proceso que varía según la concepción de las fracciones dentro del cristianismo.
[23][23] Desde el año 322 existen noticias de la cuaresma en Oriente, mientras que en Roma se celebró con seguridad al menos desde 385.
[24][24] La autora ejemplifica ayunos realizados como renuncia y ofrenda a Dios en áreas personales de la vida: «se trata de ayunar de la comodidad,
de una vida fácil, de la mínima resistencia, de la mentalidad gregaria, del placer por el placer. Y sobre todo, se trata de ayunar del poder, la
autocomplacencia y la gloria [...] ayunar de egoismo, insensibilidad e inhumanidad.
[25][25] Lockward, A. 2003. Nuevo diccionario de la Biblia. Editorial Unilit: Miami. p. 126.
[26] http://www.orthodoxresearchinstitute.org/articles/ecumenical/ecumenical.htm
[27] Frank K. Flinn. Encyclopedia of Catholicism.2007. Editorial Facts of Life. pág. xvii. ISBN 0-8160-5455-X
[28] Eastern Orthodox Christianity - ReligionFacts (http://www.religionfacts.com/christianity/denominations/orthodoxy.htm)
[29] J. Gordon Melton. Encyclopedia of Protestantism.2005. Editorial Facts of Life. pág. xiii. ISBN 0-8160-5456-8
[30] http://www.gotquestions.org/espanol/denominaciones-cristianas.html
[31] http://www.ccgye.org/mensaje-dominical/las-diferencias-entre-cristianos-evangelicos-y-otras-religiones/
[32] The National Geographic Society, El Evangelio de Judas, 2006.
[33][33] Historia Criminal del Cristianismo, Tomo I: Los orígenes, desde el paleocristianismo hasta el final de la era constantiniana. Editorial
Martínez Roca. ISBN 84-270-1458-9 págs. 253 y siguientes
[34] Egido, José Antonio (2006) El problema nacional judío: judaísmo versus sionismo. (http://books.google.es/books?id=YoO_2uhtMW8C&
pg=PA49&dq=ferrer+"animales+con+rabo&ei=knF9S_SwD5n0ygTCmLy0CQ&cd=1#v=onepage&q=ferrer "animales con rabo&
f=false)
[35] F. F. Bruce, The Spreading Flame: The Rise and Progress of Christianity from its First Beginnings to the Conversion of the English. Grand
Rapids: Eerdmans, (1973),pág. 165. ISBN 0-8028-1805-6
[36] Ferguson E., Backgrounds of Early Christianity, 2° edición. Grand Rapids: Eerdmans, (1993), págs. 559 - 561. ISBN 0-8028-0669-4
[37] Una cronología de las persecuciones realizadas por cristianos al paganismo se encuentra en el sitio del Consejo Supremo de Griegos
Gentiles (http://www.ysee.gr/html/spa/persec.html).
[38] 350 millones de cristianos sufren el acoso en su propia casa (http://www.larazon.es/noticia/
5894-la-nueva-persecucion-entre-el-islam-y-el-comunismo)
Referencias
Bibliografía
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• Christian Theology: An Introduction por Alister McGrath (ISBN 0-631-22528-5)
• Christian Theology Reader por Alister McGrath (ISBN 0-631-20637-X)
• Mere Christianity. C.S. Lewis
• Systematic Theology, una trilogía ecuménica por Thomas Oden
• Volume 1: The Living God (1992, ISBN 0-06-066363-4)
• Volume 2: The Word of Life (1992, ISBN 0-06-066364-2)
• Volume 3: Life in the Spirit (1994, ISBN 0-06-066362-6)
• The Christian Tradition: A History of the Development of Doctrine. Jaroslav Pelikan. 5 Volúmenes, publicados
entre 1971-1989.
Enlaces externos
• Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Cristianismo. Commons
• Wikiquote alberga frases célebres de o sobre Cristianismo. Wikiquote
• Wikisource contiene obras originales de o sobre Cristianismo.Wikisource
• Wikcionario tiene definiciones y otra información sobre cristianismo.Wikcionario
• Cristianismo primitivo: web monográfica sobre los primeros cristianos. (http://www.primeroscristianos.com)
• Hechos del cristianismo (http://www.religionfacts.com/christianity/index.htm), en ReligionFacts (en inglés).
• Christian Open Directory Project. (http://christianopendirectory.com/)
• Herencia Cristiana (http://www.herenciacristiana.com), página crítica al cristianismo.
Dios en el cristianismo 26
Dios en el cristianismo
Dios, en el cristianismo, es el ser divino que creó el mundo, manifestado en tres personas diferentes: Como Padre,
como Hijo y como Espíritu. Al Dios Trino se cree en diferentes atributos entre ellos el amor, el más importante de
todos (1 Jo 4,8 y manifestado así por Pablo en 1Co 13), la omnipotencia, la omnisciencia, la omnipresencia, la
santidad, la Verdad (Jo 14:16), la justicia y la fidelidad.
La mayoría de los cristianos cree que Dios es espíritu, no creado, omnipotente y eterno. El Creador y sustentador de
todas las cosas, que rescata al mundo a través de su Hijo, Jesucristo. Con este plano de fondo, la creencia en la
divinidad de Cristo y en el Espíritu Santo está expresada como la doctrina de la Santísima Trinidad,
[1]
que describe
una única "substancia" divina ya existente como tres personas distintas e inseparables: el Padre, el Hijo (Jesucristo),
y el Espíritu Santo. De acuerdo con esta doctrina, Dios no está dividido, en el sentido de que cada persona tiene un
tercio de todo, pero antes, cada persona es considerada como siendo plenamente Dios (cf. Perichoresis). La
distinción reside en sus relaciones.
Ente Supremo
El término Ente Supremo (en inglés: Godhead) es un término que denota deidad o divindad. Aunque muchas veces
sea utilizado como sinónimo para Trinidad,
[2]
los dos no son sinónimos.
El término Godhead es utilizado solo por algunas traducciones de la Biblia para el inglés (por ejemplo, las Biblia del
rey Jacobo), y en apenas tres pasajes.
[3]
La naturaleza del ente supremo varía entre las varias denominaciones cristianas. En la mayor parte de las ramas del
cristianismo, incluyendo el catolicismo, la ortodoxia, el anglicanismo y el protestantismo, la visión trinitarista
prevalece: el ente superior es asociado a la Santísima Trinidad y la palabra es frecuentemente utilizada como
sinónimo para Trinidad.
Trinidad
La Hospitalidade de Abrahán, de Andrei Rublev: Los tres
ángeles representan las tres personas de la trinidad.
La Trinidad es considerada por la mayoría de los cristianos
como uno de los núcleos fundamentales de su fe, tanto que
muchos cristianos consideran los no-trinitarios como no
cristianos. Existen, sin embargo, grupos cristianos que
rechazan la doctrina de la Trinidad completamente o que
defienden una variante de tal doctrina, y estos son llamados
heréticos por los cristianos tradicionales. Desde tiempos pós
nicénicos, los trinitarios constituyen la gran mayoría de los
cristianos.
Para los cristianos trinitarios, Dios Padre no está
completamente separado de Dios Hijo y del Espíritu Santo, las
otras personas divinas. Tales cristianos describen estas tres
personas como una Trinidad. Eso significa que ellos siempre
existieron como tres "personas" diferentes (griego hypostases),
pero ellos son un Dios, cada uno teniendo plena identidad
como el propio Dios (serían por lo tanto una única
"substancia"), y tendrían una única "naturaleza divina"y poder,
y una única voluntad.
Dios en el cristianismo 27
A pesar de eso, hay algunas ideas alternativas sobre la Santisima Trinidad. Algunas describen el Padre, Hijo y
Espíritu como distintos unos de los otros (Triteismo), otros los describen como una "manifestación" de un único ser
(Sabelianismo). Algunas teorías dicem que la relación del padre e hijo comenzó en algún momento antes de la
"historia" (Arianismo), y otros creen que Dios se tornó padre cuando el predifió a su creación Λογος ("logos" o
"palabra"). Otras formas de interpretación encuentran fuertes afinidades con las ideas tradicionales del Paganismo de
un salvador o héroe que ganó la deidad, una idea semejante al del Mitraismo.
En el Cristianismo, la doctrina de la Santísima Trinidad afirma que Dios, siendo uno, existe simultáneamente e
eternamente, como una unión de tres personas: el Padre, el Hijo (encarnado como Jesús de Nazaret), y el Espíritu
Santo. Desde el siglo IV, esta doctrina viene siendo defendida por ambas ramas del cristianismo (tanto la Occidental
como la Oriental). Aquellos que apoyan la doctrina de la Trinidad son llamados Trinitarios. La gran mayoría de los
cristianos son trinitarios. En oposición, algunas de las doctrinas no-trinitarias incluyen el Binitarianismo (dos
divindades / personas / aspectos) y el Unitarismo (una deidad / persona / aspecto).
Ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento se usa el término "Santísima Trinidad", aunque los trinitarios crean que
el concepto está implícito en varios pasajes bíblicos. La doctrina de la Trinidad es el resultado de la exploración
continua por la iglesia de los dHechos bíblicos, discutidos en debates y tratados.
[4]
Fue expresada en los escritos
antiguos a partir del inicio del siglo II. O Primero Concilio de Nicea, en 325 dC, estabeleció un dogma trinitario casi
universal y rechazó expresamente cualquer teoría contraria como herejía. Las más reconocidas bases bíblicas para la
formulación de la doctrina están en el Evangelio de Juan.
Ambivalencia de la doctrina trinitaria
Algunos cristianos protestantes, especialmente los restauracionistas, son ambivalentes sobre la doctrina de la
Trinidad. Aunque no rechacen la visión trinitaria, presentan una doctrina alternativa para el relacionamiento de Dios
con la humanidad. Algunos, como la Sociedad de los Amigos (Quakers), puede rechazar toda la doctrina. Otros,
como los restauracionistas de la Iglesias de Cristo, dicen que, de acuerdo con su comprensión de la doctrina Sola
Scriptura, una vez que la doctrina de la Trinidad no está claramente definida en la Biblia, no puede ser exigida para
la salvación.
los no-trinitarios comumente se refieren a los siguintes puntos, en oposición a la enseñanza trinitaria:
•• Los Trinitarios no siguen el estricto monoteísmo encontrado en el judaísmo y en el Antiguo Testamento, que
Jesús alegó tener cumplido.
• Esta enseñanza es una invención de los primeros padres de la iglesia cristiana, como Tertuliano.
•• Resulta paradójico, y por lo tanto, no está en conformidad con la razón.
•• El refleja la influencia de las religiones paganas, algunas de las cuales tienen triades divinas.
• Eso contradice la doctrina de la Sagrada Escritura, tal como cuando Jesús afirma que el Padre es mayor que el, o
las enseñanzas de Pablo: "Pero para nostros hay un solo Dios, el Padre, de los cuales son todas las cosas, y
nosotros con el, y un solo Señor, Jesucristo, a través de quien son todas las cosas."
[5]
•• Que el apoyo bíblico a la doctrina es, en la mejor de las hipótesis, implícito. Por ejemplo, el Nuevo Testamento se
refiere al Padre y a al Hijo juntos con mucho más frecuencia de que el Padre, Hijo y Espíritu Santo.
•• La palabra "trinidad" no aparece en la Biblia.
Dios en el cristianismo 28
Cristianismo trinitario
Estos cristianos creen que el Espíritu Santo lleva a las personas a la fe en Jesús y les da la capacidad de conducir la
vida cristiana. El Espíritu Santo es presentado como un "Consejero" o "Ayudador", orientando a las personas al
camino de la verdad.
Jesús describe el Espíritu Santo como el prometido "abogado" en Juan 14:26
[6]
. Después de su muerte y
resurrección, Cristo dice a sus discípulos que ellos seríam "bautizados con el Espíritu Santo". Dicha frase se habría
cumplido en el día de Pentecostes, cuando, según la Biblia, los discípulos de Jesús estaban reunidos en Jerusalén y
fue oído un poderoso viento y lenguas de fuego aparecieron sobre sus cabezas. Una multitud multilingüe escuchó a
los discípulos hablar, y cada uno los oyo hablar en su idioma nativa.
Cristianos no trinitarios
Algunas tradiciones cristianas rechazan la doctrina de la Trinidad. A lo largo de la historia cristiana, existieron
ejemplos de estos grupos, los arianos, los ebionitas, los gnósticos y otros grupos de creencias no trinitarias. Esta
posición fue rechazada por muchos, como por ejemplo, el obispo Ireneo y, posteriormente, por los Concilios
ecuménicos. El Credo Niceno levantó la cuestión de la relación entre las naturalezas de Jesús. Las doctrinas del
Monofisismo ("una naturaleza") y del Monotelismo ("una voluntad") fueran consideradas heréticas al intentar
explicar esta relación.
La Reforma Protestante trajo nuevamente esta cuestión. Durante ella, fueron ejecutados varios no trinitarios (tales
como Miguel Servet), o forzados a mantener sus creencias secretas (tales como Isaac Newton). La eventual libertad
religiosa, permitió a los no trinitarios la propagación de sus creencias más fácilmente, y, en el siglo XIX, se asistió al
establecimiento de varios grupos no trinitarios en los Estados Unidos de América y en otros países. Entre estos
grupos se incluyen los Cristadelfianos, la Ciencia Cristiana, los Testigos de Jehová, la Iglesia de Jesucristo de los
Santos de los Últimos Días y el Unitarianismo. Entre los movimientos no trinitarios del siglo XX se incluyen los
Pentecostales del Nombre de Jesucristo y la Iglesia de la Unificación. Los grupos difieren entre sí en sus puntos de
vista sobre Jesucristo, mostrándose diversas veces como un ser divino como Dios Padre, como el Señor del Antiguo
Testamento en forma humana, como Dios (pero no eternamente Dios), como profeta o simplemente un santo
hombre.
Dios Padre
En el Nuevo Testamento, Dios Padre tiene un papel especial en su relación con la persona del Hijo, Jesús (Hebreos
1:2-5). De acuerdo con el credo niceno, el Hijo (Jesucristo) es "eternamente generado del Padre", indicando que su
divina relación no está vinculada a un evento en el tiempo o hisotria humana. La Biblia se refiere a Cristo como el
inicio de una creación de Dios.
En la Ortodoxia, Dios el Padre es el "Arche" o "principium" (comienzo), la "fuente" o "origen", tanto de la parte del
Hijo y del Espíritu Santo.
En el Cristianismo, Dios es llamado el "Padre", un título inédito, nunca empleado anteriormente para referirse a la
divinidad. Además de eso, él es el Creador y sustentador de la creación, y el proveedor de sus hijos. El Padre tiene
una eterna relación con su único Hijo, Jesús, lo que implica un conocimiento íntimo y exclusivo de su naturaleza:
"Nadie conoce al Hijo excepto el Padre, y nadie sabe el Padre excepto el Hijo y cualquier un a quem o Filho escolhe
para revelar-lhe.". En la teología cristiana, esta es la revelación de un sentido en el cual la Paternidad es inherente a
la naturaleza de Dios, una relación eterna.
Para los cristianos, Dios Padre tiene con la humanidad una relación como la de un padre con sus hijos. Así, los seres
humanos, en general, a veces son llamados hijos de Dios. El Nuevo Testamento dice que, en este sentido, la idea
misma de la familia, donde quiera que aparezca, tendrá siempre su nombre asociado al Dios Padre (Efesios 3:15), y,
por lo tanto, el proprio Dios es el modelo de la familia.
Dios en el cristianismo 29
Sin embargo, hay un sentido más profundo en el que los cristianos creen que ellos son partícipes de la eterna relación
de padre e hijo, por medio de Jesucristo
[7]
Dios Espíritu Santo
En la mayoría de las grupos cristianos, el Espíritu Santo es una de las tres personas divinas de la Trinidad, que
forman una sola substancia de Dios, es decir, el Espíritu ha compartido la misma naturaleza esencial con Dios Padre
y Dios Hijo (Jesús). A teología cristiana del Espíritu Santo, o pneumatología, fue la última parte de la teología
trinitaria que fue plenamente explorada y desarrollada. Por este motivo, existe una mayor diversidad entre los
diversos entendimientos teológicos acerca del Espíritu Santo de que en relación al Hijo (cristología) y al Padre.
Dentro de la teología trinitaria, el Espíritu Santo es generalmente conocido como la "tercera persona" del Dios Trino
- con el Padre siendo la primera persona y el Hijo la segunda.
La existencia del Espíritu Santo es afirmada en el Credo Apostólico. De él también sería la responsabilidad por la
Inmaculada Concepción. En él Credo niceno (una elaboración extensa del Credo Apostólico), es afirmó también que
el Espíritu Santo procede de uno o de ambos otros miembros de la Trinidad. Esta afirmación implica que el Espíritu
Santo sea consubstancial y coeterno con el Padre y el Hijo.
El Espíritu Santo es también afirmado como "Aquel que da la Vida". Este Espíritu Santo es frecuentemente
interpretado como la misma entidad que El Ángel del Señor (o Espíritu del Señor) referenciado en el Antiguo
Testamento.
Cristología
Para más información véase Credo de Calcedonia, Logos, Disputas cristológicas, Monofisismo y Arianismo
Jesús, el Cristo
La imagen de Jesús y María, el Virgen de
Vladímir (siglo XII).
A lo largo de toda la Historia del Cristianismo, las cuestiones cristológicas
han sido muy importantes en la vida de la Iglesia. La Cristología era la
preocupación fundamental a partir del Primer Concilio de Nicea (325) hasta
el Tercer Concilio de Constantinopla (680). A lo largo de este período, los
diferentes puntos de vista cristológicos de los grupos de la comunidad
cristiana llevaron a acusaciones de herejía, y, en algunos casos, a la posterior
persecución religiosa.
Como lo indica el nombre "cristianismo", el centro de la vida de un cristiano
es una firme creencia de que Jesús es el hijo de Dios, y por lo tanto, el Mesías
o Cristo .
Los cristianos creen que, como Mesías, Jesús fue anunciado como gobernante
y salvador de la humanidad, y defendió que Jesús "cumplió todas las
profecías bíblicas que decían respecto al Mesías del Antiguo Testamento". La
concepción cristiana del Mesías difiere significativamente de la concepción
judaica. La creencia fundamental cristiana es que a través de la muerte y
resurrección de Jesús, el pecado original de los seres humanos son
perdonados, la humanidad se reconcilia con Dios y con ello se les ofrece la salvación y la promesa de vida eterna.
Aunque ha habido disputas teológicas sobre la naturaleza de Jesús, los cristianos en general creen que Jesús es Dios
encarnado y "verdadero Dios y verdadero hombre" (es decir, que él tiene plenamente las dos naturalezas: divina y
humana). Jesús, por ser plenamente humano, sufrió los dolores y las tentaciones de un hombre mortal, pero él no
cometió ningún pecado, y murió en el lugar de los pecadores otros. Y, al ser totalmente de Dios, venció a la muerte y
Dios en el cristianismo 30
ascendió al cielo. De acuerdo con la Biblia, "Dios le levantó de los muertos",
[8]
lo hizo ascender al cielo, a la "mano
derecha de Dios"
[9]
y, en el fin de los tiempos, el volverá a la Tierra para cumplir el resto de las profecías bíblicas
con respecto del Mesías, como la resurrección de los muertos, el juzgamiento final y el establecimiento del Reino de
Dios.
De acuerdo con los evangelios, Jesús fue concebido por el Espíritu Santo y nació de la virgen María. La infancia de
Jesús es oscura, si se compara con su vida adulta, especialmente la semana anterior a su muerte.
Rezos o plegarias al señor o a la virgen
para el dinero y la suerte:Dios Padre y Madre Celestial: Dios Clemente y amoroso, te ruego
que bendigas con abundancia a mi familia y a mi. Sé que tú reconoces que mi familia es más que sólo una madre y
un padre, hermana y hermano, marido y esposa, sino todos los que creen y confían en Ti. Te envío una oración de
petición de bendición financiera no sólo para la persona que me envía esto, sino para mi y para todos los que hemos
remitido este mensaje. Y ese poder del rezo unido de los que creen y confían en Ti, es más poderoso que cualquier
cosa. Te agradezco de antemano tus bendiciones. Padre
Madre Dios libera de deudas y cargas a la persona que lee esto ahora. Lanza tu Sabiduría Divina para que yo pueda
ser un buen administrador sobre todo lo que me has llamado que sea en mis bendiciones financieras, porque sé lo
maravilloso y poderoso que eres y cómo, si sólo caminamos en Tu palabra y tenemos la fe de una semilla de
mostaza, que Tú derramarás bendiciones. Te doy las gracias Señor por las recientes oraciones que recibí y por las
bendiciones que Quedan por venir, porque sé que no las has hecho conmigo todavía.
Amén".
Notas
[1][1] J.N.D. Kelly, Early Christian Doctrines pp. 87-90; T. Desmond Alexander, New Dictionary of Biblical Theology pp. 514-515; Alister E.
McGrath, Historical Theology p. 61.
[2] Este uso es muy común entre los hablantes del inglés
[3] En Hechos 17:29 (como traducción del adjetivo griego θεῖον – theion), en Romanos 1:20 (en traducción a la palabra griega θειότης –
theiotēs) y en Colosenses 2:9 (en traducción de la palabra θεότητος – theotētos)
[4] McGrath, Alister E. ‘’Understanding the Trinity’’. Zondervan, 1990. ISBN 0-310-29681-1
[5] Enciclopedia Judía (http://www.jewishencyclopedia.com/view.jsp?artid=338&letter=T)
[6] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Juan14%3A26;&version=RVR1960;
[7] De acuerdo con Gálatas 4:4-7: Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para
que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros
corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!
[8][8] , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,
[9][9] , , , , , , , , , , , ,
Referencias
Enlaces externos
• « Visión Binitarianista: Un Dios… Dos Seres de Antes del Comienzo (http://www.cogwriter.com/two.htm)»
• « El Dogma de la Trinidad (http://www.newadvent.org/cathen/15047a.htm)» (en inglés).
• « Críticas a la Doctrina de la Trinidad (http://www.religionfacts.com/christianity/beliefs/Trinity.htm)» (en
inglés).
• « La Trinidad (http://www.jewishencyclopedia.com/view.jsp?artid=338&letter=T)» (en inglés).
Jesús de Nazaret 31
Jesús de Nazaret
Aunque no existen retratos de Jesús ni
indicaciones acerca de su aspecto físico, son muy
frecuentes sus representaciones en el arte. Jesús
con la cruz a cuestas, por El Greco.
Mosaico con una representación de Jesús de
Nazaret, existente en la antigua Iglesia de Santa
Sofía (Estambul), fechada cerca de 1280.
Jesús de Nazaret, también conocido como Jesús, Cristo o Jesucristo,
es la figura central del cristianismo y una de las figuras más influyentes
de la cultura occidental. Para la mayoría de las denominaciones
cristianas, es el Hijo de Dios y, por extensión, la encarnación de Dios
mismo. Su importancia estriba asimismo en la creencia de que ―con
su muerte y posterior resurrección― redimió al género humano. El
judaísmo niega su divinidad, que es incompatible con su concepción de
Dios. En el islam, donde se lo conoce como Isa, es considerado uno de
los profetas más importantes.
Según la opinión mayoritariamente aceptada en medios académicos,
basada en una lectura crítica de los textos sobre su figura, Jesús de
Nazaret fue un predicador judío
[1]
que vivió a comienzos del siglo I en
las regiones de Galilea y Judea, y fue crucificado en Jerusalén en torno
al año 30, bajo el gobierno de Poncio Pilato.
Lo que se conoce de Jesús depende casi exclusivamente de la tradición
cristiana (aunque se le menciona en fuentes no cristianas),
[2]
especialmente de la utilizada para la composición de los Evangelios
sinópticos, redactados ―según opinión mayoritaria― unos 30 o
40 años, como mínimo, después de la muerte de Jesús. La mayoría de
los estudiosos considera que mediante el estudio de los Evangelios es
posible reconstruir tradiciones que se remontan a contemporáneos de
Jesús, aunque existen grandes discrepancias entre los investigadores en
cuanto a los métodos de análisis de los textos y las conclusiones que de
ellos pueden extraerse. Existe una minoría que niega la existencia
histórica de Jesús de Nazaret.
[]
Jesús de Nazaret 32
Una de las más antiguas representaciones de
Jesús como el Buen Pastor, realizada hacia el
año 300.
Jesús en el Nuevo Testamento
Lo que figura a continuación es un relato de la vida de Jesús tal y como
aparece en los cuatro evangelios incluidos en el Nuevo Testamento,
considerados libros sagrados por todas las confesiones cristianas. El
relato evangélico es la fuente principal para el conocimiento de Jesús,
y constituye la base de las interpretaciones que de su figura hacen las
diferentes ramas del cristianismo. Aunque puede contener elementos
históricos, expresa fundamentalmente la fe de las comunidades
cristianas en la época en que estos textos fueron escritos, y la visión
que por entonces tenían de Jesús de Nazaret.
Nacimiento e infancia
La Sagrada Familia (José, María y Jesús, con
Isabel y su hijo Juan el Bautista, parientes de
Jesús según el Evangelio de Lucas. Pintura de
Rafael, 1507.
Los relatos referentes al nacimiento e infancia de Jesús proceden
exclusivamente del Evangelio de Mateo (1,18-2,23) y del de Lucas
(1,5-2,52).
[3]
No hay relatos de este tipo en los evangelios de Marcos y
Juan. Las narraciones de Mateo y Lucas difieren entre sí:
• Según Mateo, María y su esposo, José, viven (según parece, pues no
se relata ningún viaje)
[4]
en Belén. María queda inesperadamente
embarazada y José resuelve repudiarla, pero un ángel le anuncia en
sueños que el embarazo de María es obra del Espíritu Santo y
profetiza, con palabras del profeta Isaías, que su hijo será el Mesías
que esperan los judíos
Unos magos de Oriente llegan a Jerusalén preguntando por el «rey de
los judíos que acaba de nacer» con la intención de adorarlo, lo que
alerta al rey de Judea, Herodes el Grande, que decide acabar con el
posible rival. Los magos, guiados por una estrella, llegan a Belén y
adoran al niño. De nuevo, el ángel visita a José (Mt 2,13) y le advierte
de la inminente persecución de Herodes, por lo que la familia huye a
Egipto y permanece allí hasta la muerte del monarca (de nuevo
notificada a José por el ángel, que se le presenta por tercera vez: Mt
2,19-29). Entonces, José se instala con su familia en Nazaret, en Galilea.
• En el Evangelio de Lucas, María y José viven en la ciudad galilea de Nazaret. La historia de la concepción de
Jesús se entrelaza aquí con la de Juan el Bautista ―ya que en este evangelio María e Isabel, madre del Bautista,
son parientes― y el nacimiento de Jesús es notificado a María por el ángel Gabriel (lo que se conoce como
Anunciación: Lc 1,26-38). El emperador Augusto ordena un censo en el cual cada uno debe empadronarse en su
Jesús de Nazaret 33
lugar de nacimiento y José debe viajar a Belén, por ser originario de este lugar. Jesús nace en Belén mientras se
encuentran de viaje y es adorado por pastores. Lucas añade además breves relatos sobre la circuncisión de Jesús,
sobre su presentación en el Templo y su encuentro con los doctores en el Templo de Jerusalén, en un viaje
realizado con motivo de la Pascua, cuando contaba doce años.
[5]
En los evangelios de Mateo y de Lucas aparecen sendas genealogías de Jesús (Mt 1, 2-16; Lc 3, 23-38).
[6]
La de
Mateo se remonta al patriarca Abraham, y la de Lucas a Adán, el primer hombre según el Génesis. Estas dos
genealogías son idénticas entre Abrahán y David, pero difieren a partir de este último, ya que la de Mateo hace a
Jesús descendiente de Salomón, mientras que, según Lucas, su linaje procedería de Natam, otro de los hijos de
David. En ambos casos, lo que se muestra es la ascendencia de José, a pesar de que, según los relatos de la infancia,
éste solo habría sido el padre putativo de Jesús.
Bautismo y tentaciones
Bautismo de Cristo, pintura de Piero della
Francesca.
La llegada de Jesús fue profetizada por Juan el Bautista (su primo,
según el Evangelio de Lucas),
[7]
por quien Jesús fue bautizado en el río
Jordán.
[8]
Durante el bautismo, el Espíritu de Dios, en forma de
paloma, descendió sobre Jesús, y se escuchó la voz de Dios.
[9]
Según los sinópticos, el Espíritu condujo a Jesús al desierto, donde
ayunó durante cuarenta días y superó las tentaciones a las que fue
sometido por el Demonio.
[10]
No se menciona este episodio en el
Evangelio de Juan. Después Jesús marchó a Galilea, se estableció en
Cafarnaún,
[11]
y comenzó a predicar la llegada del Reino de Dios.
[12]
Vida pública
Acompañado por sus seguidores, Jesús recorrió las regiones de Galilea
y Judea predicando el evangelio y realizando numerosos milagros. El
orden de los hechos y dichos de Jesús varía según los diferentes relatos
evangélicos. Tampoco se indica cuánto tiempo duró la vida pública de
Jesús, aunque el Evangelio de Juan menciona que Jesús celebró la
fiesta anual de la Pascua judía (Pésaj) en Jerusalén en tres ocasiones.
En cambio los evangelios sinópticos mencionan solo la fiesta de
Pascua en la que Jesús fue crucificado.
Gran parte de los hechos de la vida pública de Jesús narrados en los evangelios tienen como escenario la zona
septentrional de Galilea, en las cercanías del mar de Tiberíades, o lago de Genesaret, especialmente la ciudad de
Cafarnaúm, pero también otras, como Corozaín o Betsaida. También visitó, en el sur de la región, localidades como
Caná o Naín, y la aldea en la que se había criado, Nazaret, donde fue recibido con hostilidad por sus antiguos
convecinos.
[13]
Su predicación se extendió también a Judea (según el Evangelio de Juan, visitó Jerusalén en tres
ocasiones desde el comienzo de su vida pública), y estuvo en Jericó
[14]
y Betania (donde resucitó a Lázaro).
Escogió a sus principales seguidores (llamados en los evangelios «apóstoles»; en griego, ‘enviados’), en número de
doce, de entre el pueblo de Galilea. En los sinópticos se menciona la lista siguiente: Simón, llamado Pedro y su
hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano;
Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el Zelote y Judas Iscariote, el que posteriormente traicionaría a Jesús (Mt
10,2-4; Mc 3,16-19; Lc 6, 13-16).
[15]
Algunos de ellos eran pescadores, como las dos parejas de hermanos formadas
respectivamente por Pedro y Andrés, y Juan y Santiago.
[16]
Mateo se identifica generalmente con Leví el de Alfeo,
un publicano de quien en los tres sinópticos se relata brevemente cómo fue llamado por Jesús (Mt 9,9; Mc 2,14; Lc
5,27-28).
[17]
lo que acarreó a Jesús numerosos reproches de los fariseos.
Jesús de Nazaret 34
El Evangelio de Juan solo menciona los nombres de nueve de los apóstoles, aunque en varios pasajes hace referencia
a que eran doce.
[18]
Predicó tanto en sinagogas como al aire libre, y las muchedumbres se congregaban para escuchar sus palabras. Entre
sus discursos, destaca el llamado Sermón de la Montaña, en el Evangelio de Mateo (Mt 5-7). Utilizó a menudo
parábolas para explicar a sus seguidores el Reino de Dios. Las parábolas de Jesús son breves relatos cuyo contenido
es enigmático (a menudo han de ser después explicadas por Jesús). Tienen en general un contenido escatológico y
aparecen exclusivamente en los evangelios sinópticos. Entre las más conocidas están la parábola del sembrador (Mt
13,3-9; Mc 4,3-9; Lc 8,5-8), cuyo significado explica Jesús a continuación; la de la semilla que crece (Mc 4,26-29);
la del grano de mostaza (Mt 13,31-32; Mc 4,30-32), la de la cizaña (Mt 13,24-30), la de la oveja perdida (Mt
18,12-14; Lc 15,3-7), la del siervo despiadado (Mt 18, 23-35), la de los obreros enviados a la viña (Mt 20,1-16), la
de los dos hijos (Mt 21,28-32), la de los viñadores homicidas (Mt 21,33-42; Mc 12,1-11; Lc 20,9-18); la de los
invitados a la boda (Mt 22, 1-14), la de las diez vírgenes (Mt 25,1-13), la de los talentos (Mt 25,14-30; Lc 19,12-27).
Dos de las más conocidas aparecen solo en el Evangelio de Lucas: se trata de las parábolas del samaritano (Lc
10,30-37) y del hijo pródigo (Lc 15,11-32). En las parábolas, utiliza Jesús frecuentemente imágenes relacionadas con
la vida campesina.
Mantuvo controversias con miembros de algunas de las más importantes sectas religiosas del judaísmo, y muy
especialmente con los fariseos, a quienes acusó de hipocresía y de no cuidar lo más importante de la Torá: la justicia,
la compasión y la lealtad (Mt 12, 38-40; Lc 20, 45-47).
La originalidad de su mensaje radicaba en la insistencia en el amor al enemigo (Mt 5,38-48;Lc 6, 27-36) así como en
su relación estrechísima con Dios a quien llamaba en arameo con la expresión familiar Abba (Padre) que ni Marcos
(Mc 14,36) ni Pablo (Rm 8, 15; Gal 4, 6) traducen. Se trata de un Dios cercano que busca a los marginados, a los
oprimidos (Lc 4, 18) y a los pecadores (Lc 15) para ofrecerles su misericordia. La oración del Padre nuestro (Mt
6,9-13: Lc 11,1-4), que recomendó utilizar a sus seguidores, es clara expresión de esta relación de cercanía con Dios
antes mencionada.
Milagros relatados en los evangelios
La resurrección de Lázaro por Giotto di Bondone
(siglo XIV).
Según los evangelios, durante su ministerio Jesús realizó varios
milagros. En total, en los cuatro evangelios canónicos se narran
veintisiete milagros, de los cuales catorce son curaciones de distintas
enfermedades, cinco exorcismos, tres resurrecciones, dos prodigios de
tipo natural y tres signos extraordinarios.
•• Los evangelios narran las siguientes curaciones milagrosas obradas
por Jesús:
1. Sanó la fiebre de la suegra de Pedro, en su casa en Cafarnaúm,
tomándola de la mano (Mc 1,29-31; Mt 5,14-15; Lc 4,38-39);
2. Sanó a un leproso galileo mediante la palabra y el contacto de su
mano (Mc 1,40-45; Mt 8,1-4; Lc 5,12-16);
3.3. Sanó a un paralítico en Cafarnaúm que le fue presentado en una
camilla y al que había perdonado sus pecados, ordenándole que
se levantara y se fuera a su casa (Mc 2, 1-12; Mt 9,1-8; Lc 5,17-26);
4.4. Sanó a un hombre con la mano seca en sábado en una sinagoga, mediante la palabra (Mc 3,1-6; Mt 12,9-14;Lc
6,6-11);
5.5. Sanó a una mujer que padecía flujo de sangre, que sanó al tocar el vestido de Jesús (Mc 5,25-34; Mt 9,18-26;
Lc 8,40-56);
6. Sanó a un sordomudo en la Decápolis metiéndole los dedos en los oídos, escupiendo, tocándole la lengua y
diciendo: «Effatá», que significaría ‘ábrete’ (Mc 7,31-37);
Jesús de Nazaret 35
7. Sanó a un ciego en Betsaida poniéndole saliva en los ojos e imponiéndole las manos (Mc 8,22-26);
8. Sanó a Bartimeo, el ciego de Jericó (Mt 20,29-34; Mc 10,46-52; Lc 18,35-45);
9. Sanó a distancia al criado del centurión de Cafarnaúm (Mt 8,5-13, Lc 7,1-10, Jn 4,43-54; Jn 4,43-54);
[19]
10.10. Sanó a una mujer que estaba encorvada y no podía enderezarse, mediante la palabra y la imposición de
manos (Lc 13,10-17). Esta curación tuvo lugar también en sábado y en una sinagoga;
11. Sanó a un hidrópico en sábado, en casa de uno de los principales fariseos (Lc 14, 1-6).
12.12. Sanó a diez leprosos, que encontró de camino a Jerusalén, mediante la palabra (Lc 17,11-19).
13.13. Sanó a un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo, en Jerusalén, en sábado (Jn 5,1-9).
14.14. Sanó a un ciego de nacimiento untándolo con lodo y saliva, tras lo cual le ordenó lavarse en la piscina de
Siloé (Jn 9,1-12).
• En los evangelios canónicos aparecen cinco relatos de expulsiones de espíritus impuros (exorcismos) realizados
por Jesús:
1.1. Expulsó a un demonio en la sinagoga de Cafarnaúm (Mc 1,21-28; Lc 4,31-37);
2. a otro en la región de Gerasa (Mt 8,28-34; Mc 5,1-21; Lc 8,26-39);
3.3. a otro que poseía a la hija de una mujer sirofenicia (Mt 15,21-28; Mc 7,24-30);
4.4. a otro que atormentaba a un epiléptico (Mt 17,20-24; Mc 9,14-27; Lc 9,37-43);
5.5. a un «demonio mudo» (Lc 11,14; Mt 12,22).
Además, hay varios pasajes que hacen referencia de modo genérico a exorcismos de Jesús (Mc 1,32-34;Mc 3,10-12).
• Según los evangelios, Jesús obró tres resurrecciones:
1.1. Resucitó una niña de doce años, la hija de Jairo (Mc 5,21-24, Mt 9,18-26, Lc 8,40-56). Jesús afirmó que la
niña no estaba muerta, sino solo dormida (Mt 9,24;Mc 5,39;Lc 8,52).
2. al hijo de la viuda de Naín (Lc 7,11-17).
3. a Lázaro (Jn 11,1-44).
•• Jesús obró también, según los evangelios, dos prodigios de tipo natural, en los que se pone de manifiesto la
obediencia de las fuerzas naturales (el mar y el viento) a su autoridad.
1.1. Jesús ordena a la tempestad que se calme y ésta obedece (Mt 8,23-27; Mc 4,35-41; Lc 8,22-25).
2.2. Jesús camina sobre las aguas (Mt 14,22-33; Mc 6,45-52; Jn 6,16-21).
•• Tres signos extraordinarios, que tienen un sentido acusadamente simbólico:
1. Multiplicación de los panes y los peces. Es el único de todos los milagros de Jesús que es registrado por todos
los evangelios (Mc 6,32-44; Mt|14,13-21; Lc 9,10-17; Jn 6,1-13). Ocurre en dos ocasiones según el Evangelio
de Marcos (8,1-10) y el Evangelio de Mateo (15,32-39);
2.2. la pesca milagrosa (Lc 5,1-11; Jn 21,1-19);
3. la conversión del agua en vino en las bodas de Caná (Jn 2,1-11).
En esos tiempos, los escribas, fariseos y otros, atribuyeron a una confabulación con Belcebú este poder de expulsar a
los demonios. Jesús se defendió enérgicamente de estas acusaciones.
[20]
Según los relatos evangélicos, Jesús no solo
tenía el poder de expulsar demonios, sino que transmitió ese poder a sus seguidores. Incluso se menciona el caso de
un hombre que, sin ser seguidor de Jesús, expulsaba con éxito demonios en su nombre.
Jesús de Nazaret 36
Transfiguración
Transfiguración de Jesús, por Rafael (siglo XVI).
Los evangelios sinópticos
[21]
relatan que Jesús subió a un monte a orar
con algunos de los apóstoles, y mientras oraba se transformó el aspecto
de su rostro, y su vestido se volvió blanco y resplandeciente.
Aparecieron junto a él Moisés y Elías. Los apóstoles dormían mientras
tanto, pero al despertar vieron a Jesús junto a Moisés y Elías. Pedro
sugirió que hicieran tres tiendas: para Jesús, Moisés y Elías. Entonces
apareció una nube y se oyó una voz celestial, que dijo: «Este es mi Hijo
elegido, escuchadle». Los discípulos no contaron lo que habían visto.
Pasión
Entrada en Jerusalén y purificación del Templo
Expulsión de los mercaderes del templo, según la
interpretación de Giotto (siglos XIII-XIV).
Según los cuatro evangelios, Jesús fue con sus seguidores a Jerusalén
para celebrar allí la fiesta de Pascua. Entró a lomos de un asno, para
que se cumplieran las palabras del profeta Zacarías (Zc 9:9
[22]
: «He
aquí que tu rey viene a ti, manso y montado sobre un asno, sobre un
pollino hijo de una bestia de carga»). Fue recibido por una multitud,
que lo aclamó como «hijo de David» (en cambio según el Evangelio de
Lucas fue aclamado solamente por sus discípulos).
[23]
En los
evangelios de Lucas y de Juan, Jesús es aclamado como rey.
Según los evangelios sinópticos, a continuación fue al Templo de
Jerusalén, y expulsó de allí a los cambistas y a los vendedores de
animales para los sacrificios rituales
[24]
(el Evangelio de Juan, en
cambio, sitúa este episodio al comienzo de la vida pública de Jesús, y
lo relaciona con una profecía sobre la destrucción del Templo).
[25]
Vaticinó la destrucción del Templo
[26]
y otros acontecimientos futuros.
Jesús de Nazaret 37
Unción en Betania y Última Cena
La Última Cena, de Leonardo da Vinci.
En Betania, cerca de Jerusalén, fue
ungido con perfumes por una
mujer.
[27]
Según los sinópticos, la
noche de Pascua cenó en Jerusalén con
los Apóstoles, en lo que la tradición
cristiana designa como Última Cena.
En el transcurso de esta cena pascual,
Jesús predijo que sería traicionado por
uno de los Apóstoles, Judas Iscariote.
Tomó pan en las manos, diciendo
«Tomad y comed, este es mi cuerpo» y,
a continuación, cogiendo un cáliz de
vino, dijo: «Bebed de él todos, porque
esta es la sangre de la Alianza, que será derramada por la multitud para la remisión de los pecados».
[28]
Profetizó
también, según los sinópticos, que no volvería a beber vino hasta que no lo bebiera de nuevo en el Reino de Dios.
[29]
Arresto
Tras la cena, según los sinópticos, Jesús y sus discípulos fueron a orar al huerto de Getsemaní. Los apóstoles, en
lugar de orar, se quedaron dormidos, y Jesús sufrió un momento de fuerte angustia con respecto a su destino, aunque
decidió acatar la voluntad de Dios.
[30][31]
Judas había efectivamente traicionado a Jesús, para entregarlo a los príncipes de los sacerdotes y los ancianos de
Jerusalén a cambio de treinta piezas de plata.
[32]
Acompañado de un grupo armado de espadas y garrotes, enviado
por los príncipes de los sacerdotes y los ancianos, llegó a Getsemaní y reveló la identidad de Jesús besándole la
mejilla. Jesús fue arrestado. Por parte de sus seguidores hubo un conato de resistencia, pero finalmente todos se
dispersaron y huyeron.
[33]
Juicio
Tras su detención, Jesús fue llevado al palacio del sumo sacerdote Caifás (según el Evangelio de Juan, fue llevado
primero a casa de Anás, suegro de Caifás). Allí fue juzgado ante el Sanedrín. Se presentaron falsos testigos, pero
como sus testimonios no coincidían no fueron aceptados. Finalmente, Caifás preguntó directamente a Jesús si era el
Mesías, y Jesús dijo: «Tú lo has dicho». El sumo sacerdote se rasgó las vestiduras ante lo que consideraba una
blasfemia. Los miembros del Sanedrín escarnecieron cruelmente a Jesús.
[34]
En el Evangelio de Juan, Jesús fue
llevado primero ante Anás y luego ante Caifás. Solo se detalla el interrogatorio ante Anás, bastante diferente del que
aparece en los sinópticos. Pedro, que había seguido a Jesús en secreto tras su detención, se encontraba oculto entre
los sirvientes del sumo sacerdote. Reconocido como discípulo de Jesús por los sirvientes, le negó tres veces (dos
según el Evangelio de Juan), como Jesús le había profetizado.
[35]
A la mañana siguiente, Jesús fue llevado ante Poncio Pilato, el procurador
[36]
romano. Tras interrogarle, Pilato no le
halló culpable, y pidió a la muchedumbre que eligiera entre liberar a Jesús o a un conocido bandido, llamado
Barrabás. La multitud, persuadida por los príncipes de los sacerdotes, pidió que se liberase a Barrabás, y que Jesús
fuese crucificado. Pilato se lavó simbólicamente las manos para expresar su inocencia de la muerte de Jesús.
[37]
Jesús de Nazaret 38
Crucifixión
Cristo crucificado de Diego Velázquez
(siglo XVII).
Jesús fue azotado, lo vistieron con un manto rojo, le pusieron en la
cabeza una corona de espinas y una caña en su mano derecha. Los
soldados romanos se burlaban de él diciendo: «Salud, rey de los
judíos». Fue obligado a cargar la cruz en la que iba a ser crucificado
hasta un lugar llamado Gólgota, que en arameo significa ‘lugar del
cráneo’. Le ayudó a llevar la cruz un hombre llamado Simón de Cirene.
Dieron de beber a Jesús vino con hiel. Él probó pero no quiso tomarlo.
Tras crucificarlo, los soldados se repartieron sus vestiduras. En la cruz,
sobre su cabeza, pusieron un cartel en arameo, griego y latín con el
motivo de su condena: «Este es Jesús, el rey de los judíos», que a
menudo en pinturas se abrevia INRI (Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum,
literalmente ‘Jesús de Nazaret, rey de los judíos’). Fue crucificado entre
dos ladrones.
[38]
Hacia las tres de la tarde, Jesús exclamó: «Elí, Elí, lemá sabactani», que
―según el Evangelio de Mateo y el Evangelio de Marcos― en arameo
significa: ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?’. Las
palabras finales de Jesús difieren en los otros dos evangelios. También
hay diferencia entre los evangelios en cuanto a qué discípulos de Jesús
estuvieron presentes en su crucifixión: en Mateo y Marcos, son varias
de las mujeres seguidoras de Jesús; en el Evangelio de Juan se menciona también a la madre de Jesús y al «discípulo
a quien amaba» (según la tradición cristiana, se trataría del apóstol Juan, aunque en el texto del evangelio no se
menciona su nombre).
Sepultura
Un seguidor de Jesús, llamado José de Arimatea, solicitó a Pilato el cuerpo de Jesús la misma tarde del viernes en
que había muerto, y lo depositó, envuelto en una sábana, en un sepulcro excavado en la roca. Cubrió el sepulcro con
una gran piedra.
[39]
Según el Evangelio de Mateo (no se menciona en los otros evangelios), al día siguiente, los
«príncipes de los sacerdotes y los fariseos» pidieron a Pilato que colocase frente al sepulcro una guardia armada, para
evitar que los seguidores de Jesús robasen su cuerpo y difundieran el rumor de que había resucitado. Pilato accedió.
Jesús de Nazaret 39
Resurrección y ascensión
La resurrección de Cristo, por Piero della
Francesca (siglo XV).
La resurrección de Cristo, en el Retablo de
Isenheim, por el pintor alemán Matthias
Grünewald (siglo XVI).
Los cuatro evangelios relatan que Jesús resucitó de entre los muertos al
tercer día después de su muerte y se apareció a sus discípulos en varias
ocasiones.
[40]
En todos ellos, la primera en descubrir la resurrección de
Jesús es María Magdalena. Dos de los evangelios (Marcos y Lucas)
relatan también su ascensión a los cielos. Los relatos sobre Jesús
resucitado varían, sin embargo, según los evangelios:
• En el Evangelio de Mateo, María Magdalena y «la otra María»
fueron al sepulcro en la mañana del domingo. Sobrevino un
terremoto, y un ángel vestido de blanco removió la piedra del
sepulcro y se sentó sobre ella. Los guardias, que presenciaron la
escena, temblaron de miedo y «se quedaron como muertos» (Mt 28,
1-4). El ángel anunció a las mujeres la resurrección de Jesús, y les
encargó que dijeran a los discípulos que fueran a Galilea, donde
podrían verle. Al regresar, el propio Jesús les salió al encuentro, y
les repitió que dijeran a los discípulos que fueran a Galilea (Mt 28,
5-10). Entre tanto, los guardias avisaron a los príncipes de los
sacerdotes de lo ocurrido. Éstos les sobornaron para que divulgaran
la idea de que los discípulos de Jesús habían robado su cuerpo (Mt
28, 11-15). Los once apóstoles fueron a Galilea, y Jesús les hizo el
encargo de predicar el evangelio (Mt 28, 16-20).
• En el Evangelio de Marcos, tres seguidoras de Jesús, María
Magdalena, María la de Santiago y Salomé, fueron al sepulcro el
domingo, muy de mañana, con la intención de ungir a Jesús con
perfumes (Mc 16, 1-2). Vieron que la piedra que cubría el sepulcro
estaba removida. Dentro del sepulcro, descubrieron a un joven
vestido con una túnica blanca, quien les anunció que Jesús había
resucitado, y les ordenó que dijesen a los discípulos y a Pedro que
fuesen a Galilea para allí ver a Jesús. Se indica que María y sus
compañeras no dijeron nada a nadie, pues tenían miedo (Mc 16,
3-8). A continuación, se dice que Jesús se apareció a María
Magdalena (sin mencionar a las otras mujeres), y que esta dio al
resto de los seguidores de Jesús la buena noticia, pero no fue creída
(Mc 16, 9-11). Jesús volvió a aparecerse, esta vez a dos que iban de
camino: cuando estos discípulos contaron lo ocurrido, tampoco se
les creyó (Mc 16, 12-13). Finalmente, se apareció a los once
apóstoles, a los que reprendió por no haber creído en su
resurrección. Les encomendó predicar el evangelio, y subió a los
cielos, donde está sentado a la derecha de Dios (Mc 16, 14-20).
[41]
• En el Evangelio de Lucas, algunas mujeres, María Magdalena, Juana y María de Santiago, y otras cuyos nombres
no se mencionan, acudieron al sepulcro para ungir a Jesús con perfumes. Encontraron removida la piedra del
sepulcro, entraron en él y no encontraron el cuerpo (Lc 24, 1-3). Entonces se les aparecieron dos hombres con
vestiduras deslumbrantes, quienes les anunciaron la resurrección de Jesús (Lc 24, 4-7). Las mujeres anunciaron la
resurrección a los apóstoles, pero estos no las creyeron (Lc 24,8-11), excepto Pedro, que fue al sepulcro y
comprobó que el cuerpo había desaparecido (Lc 24, 12). Ese mismo día, Jesús se apareció a dos discípulos que
Jesús de Nazaret 40
caminaban de Jerusalén a Emaús, que lo reconocieron en el momento de la fracción del pan (Lc 24, 13-35). Poco
después se presentó ante los once, que creyeron que se trataba de un espíritu, pero les demostró que era él en
carne y huesos, y comió en su presencia (Lc24,36-43). Les explicó el sentido de su muerte y resurrección (Lc
24,44-49), y, más tarde, los llevó cerca de Betania, donde ascendió al cielo (Lc 24,50-53).
• En el Evangelio de Juan, María Magdalena fue al sepulcro muy de madrugada y descubrió que la piedra había
sido removida. Corrió en busca de Pedro y del «discípulo a quien Jesús amaba» para avisarles (Jn 20,1-2). Los dos
corrieron hacia el sepulcro. El discípulo amado llegó primero, pero no entró en el sepulcro. Pedro entró primero y
vio las fajas y el sudario, pero no el cuerpo. El otro discípulo entró después, «y vio y creyó» (Jn 20, 3-10).
Magdalena se quedó fuera, y se le aparecieron dos ángeles vestidos de blanco. Le preguntaron: «¿Por qué lloras,
mujer?», y ella contestó: «Porque han tomado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto». Se volvió hacia atrás, y
vio a Jesús resucitado, quien le preguntó a su vez por qué lloraba. Magdalena le confundió con el hortelano, y le
preguntó dónde había puesto a Jesús. Jesús la llamó: «¡María!», y ella lo reconoció, respondiendo: «¡Rabbuní!».
Jesús le pidió que no lo tocara, ya que aún no había subido al Padre, y pidió que avisara a sus hermanos de que iba
a subir al Padre. Magdalena fue a anunciar lo ocurrido a los discípulos (Jn 20, 11-18). Ese mismo día, por la tarde,
Jesús se apareció al lugar en que los discípulos se encontraban ocultos por temor de los judíos. Les saludó
diciendo «La paz sea con vosotros», les mostró la mano y el costado, y, soplando, les envió el Espíritu Santo. Uno
de los once, Tomás, no estaba con el resto cuando tuvo lugar la aparición de Jesús, y no creyó que el aparecido
fuera realmente Jesús (Jn 20, 19-25). Ocho días después, Jesús volvió a aparecerse a todos los discípulos, incluido
Tomás. Para vencer su incredulidad, Jesús le dijo que tocara su mano y su costado. Tomás creyó en él (Jn 20,
26-29). Más adelante, Jesús volvió a aparecerse a siete de sus discípulos cuando estaban pescando junto al Mar de
Tiberiades. No habían pescado nada; les pidió que volvieran a echar la red y la sacaron llena de peces. Entonces
lo reconocieron, y comieron con él panes y peces (Jn 21,1-14). Tras esto, se relata una conversación entre Jesús y
Pedro, en la que interviene también el «discípulo amado» (Jn 21,15-23).
Profecías en el Antiguo Testamento concernientes a Jesús
Según los autores del Nuevo Testamento, la vida de Jesús supuso el cumplimiento de algunas profecías formuladas
en ciertos libros del Antiguo Testamento. Los libros bíblicos más citados en este sentido por los primeros cristianos
fueron Isaías, Jeremías, los Salmos, Zacarías, Miqueas y Oseas. Para los autores del Nuevo Testamento, en una
visión compartida por los cristianos posteriores, en estos textos se anuncia la venida de Jesús de Nazaret, que sería el
Mesías que esperaba el pueblo de Israel. A menudo los redactores de los evangelios, sobre todo el autor del
Evangelio de Mateo, citan explícitamente estos textos para subrayar el cumplimiento de estas profecías en la vida y
muerte de Jesús. Entre otras cosas, consideran que fueron profetizadas las circunstancias y el lugar de nacimiento de
Jesús (Is 7,14; Miq 5,2); su relación con Galilea (Is 9,1); su condición mesiánica (Is 9, 6-7; Is 11, 1-9; Is 15, 5);
[42]
el
papel de precursor de Juan el Bautista (Is 40,3)
[43]
e incluso su pasión y muerte sacrificial (a este respecto se citan
sobre todo cuatro poemas, incluidos en el Deutero Isaías (o Segundo Isaías),
[44]
que presentan la figura de un siervo
de Yahvé,
[45]
a cuyo sacrificio se atribuye un valor redentor, pero también otros muchos pasajes.
[46]
Los judíos, que también consideran sagrados estos libros, no aceptan la creencia cristiana de que estas profecías se
refieren a Jesús de Nazaret. Para la investigación histórica actual, el principal interrogante es hasta qué punto estos
libros contribuyeron a moldear los relatos evangélicos.
Jesús de Nazaret 41
Jesús según la investigación histórica
Papiro Magdalen, P64
A diferencia de lo que ocurre con otros personajes de la Antigüedad,
pero al igual que sucede con otros muchos, no existen evidencias
arqueológicas que permitan verificar la existencia de Jesús de Nazaret.
La explicación principal que se da a este hecho es que Jesús no alcanzó
mientras vivía una relevancia suficiente como para dejar constancia en
fuentes arqueológicas, dado que no fue un importante líder político,
sino un sencillo predicador itinerante.
[47]
Si bien los hallazgos de la
arqueología no pueden ser aducidos como prueba de la existencia de
Jesús de Nazaret, sí confirman la historicidad de gran número de
personajes, lugares y acontecimientos descritos en las fuentes.
[48]
Por otro lado, Jesús ―como muchos destacados dirigentes religiosos y
filósofos de la Antigüedad― no escribió nada, o al menos no hay
constancia alguna de que así haya sido. Todas las fuentes para la investigación histórica de Jesús de Nazaret son, por
lo tanto, textos escritos por otros autores. El más antiguo documento inequívocamente concerniente a Jesús de
Nazaret
[49]
es el llamado Papiro P52, que contiene un fragmento del Evangelio de Juan y que data, según los
cálculos más extendidos, del 125 aproximadamente (es decir, casi un siglo después de la fecha posible de la muerte
de Jesús, hacia el año&nbp;30).
Papiro P52, Rylands 457.
Si bien los testimonios materiales referentes a la vida de Jesús son muy
tardíos, la investigación filológica ha logrado reconstruir la historia de
estos textos con un alto grado de probabilidad, lo que arroja como
conclusión que los primeros textos sobre Jesús (algunas cartas de
Pablo) son posteriores en unos veinte años a la fecha probable de su
muerte, y que las principales fuentes de información acerca de su vida
(los evangelios canónicos) se redactaron en la segunda mitad del
siglo I. Existe un amplio consenso acerca de esta cronología de las
fuentes, al igual que es posible datar algunos (muy escasos)
testimonios acerca de Jesús en fuentes no cristianas entre la última
década del siglo I y el primer cuarto del siglo II.
En el estado actual de conocimientos acerca de Jesús de Nazaret, la
opinión predominante en medios académicos es que se trata de un
personaje histórico, cuya biografía y mensaje experimentaron
modificaciones por parte de los redactores de las fuentes,
[50]
Existe, sin
embargo, una minoría de estudiosos que, desde una crítica radical de
las fuentes, consideran probable que Jesús ni siquiera fuese un
personaje histórico real, sino una entidad mítica, similar a otras figuras
objeto de culto en la Antigüedad.
Jesús de Nazaret 42
Fuentes
Son sobre todo las fuentes cristianas, obviamente parciales, las que proporcionan información sobre Jesús de
Nazaret. Los textos cristianos reflejan principalmente la fe de las comunidades primitivas, y no pueden considerarse,
sin más, documentos históricos.
Los textos en los que la crítica actual cree posible hallar información acerca del Jesús histórico son, principalmente,
los tres evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas). Secundariamente, proporcionan también información acerca
de Jesús de Nazaret otros escritos del Nuevo Testamento (el Evangelio de Juan, las Epístolas de Pablo de Tarso),
algunos evangelios apócrifos (como el de Tomás y el de Pedro), y otros textos cristianos.
Por otro lado, existen referencias a Jesús en unas pocas obras no cristianas. En algunos casos se ha puesto en duda su
autenticidad (Flavio Josefo), o que se refieran al mismo personaje cuya vida relatan las fuentes cristianas (Suetonio).
Apenas aportan alguna información, excepto que fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato (Tácito) y que fue
considerado un embaucador por los judíos ortodoxos.
Fuentes cristianas
Son muy numerosos los escritos cristianos de los siglos I y II en los que se encuentran referencias a Jesús de Nazaret.
Sin embargo, solo una pequeña parte de los mismos contiene información útil acerca de él. Todos ellos reflejan, en
primer lugar, la fe de los cristianos de la época, y solo secundariamente revelan información biográfica sobre Jesús.
Los principales son:
1. Las Cartas de Pablo de Tarso: escritas, según la datación más probable, entre los años 50 y 60. Son los
documentos más tempranos acerca de Jesús, pero la información biográfica que proporcionan es escasa.
2. Los Evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas), incluidos por la Iglesia en el canon del Nuevo Testamento.
En general, suelen datarse entre los años 70 y 90. Proporcionan gran cantidad de información, pero reflejan
principalmente la fe de los primeros cristianos, y son documentos bastante tardíos.
3. El Evangelio de Juan, también incluido en el Nuevo Testamento. Fue escrito probablemente hacia 90-100. Suele
considerarse menos fiable que los sinópticos, ya que presenta concepciones teológicas mucho más evolucionadas.
Sin embargo, no puede excluirse que contenga tradiciones sobre el Jesús histórico bastante más antiguas.
4. Algunos de los llamados Evangelios apócrifos, no incluidos en el canon del Nuevo Testamento. Una gran parte
de estos textos son documentos muy tardíos que no aportan información sobre el Jesús histórico. Sin embargo,
algunos de ellos, cuya datación es bastante controvertida, podrían transmitir información sobre dichos o hechos de
Jesús: entre aquellos a los que suele concederse una mayor credibilidad están el Evangelio de Tomás, el Evangelio
Egerton, el Evangelio secreto de Marcos y el Evangelio de Pedro.
Las cartas de Pablo de Tarso
Los textos más antiguos conocidos relativos a Jesús de Nazaret son las cartas escritas por Pablo de Tarso,
consideradas anteriores a los evangelios. Pablo no conoció personalmente a Jesús. Su conocimiento de él y de su
mensaje, según sus propias afirmaciones, puede provenir de una doble fuente:
[51]
por un lado, sostiene en sus
escritos que se le apareció el propio Jesús resucitado para revelarle su evangelio, una revelación a la que Pablo
concedía gran importancia (Gal 1, 11-12); por otro, también según su propio testimonio, mantuvo contactos con
miembros de varias comunidades cristianas, entre ellos varios seguidores de Jesús. Conoció, según él mismo afirma
en la Epístola a los Gálatas, a Pedro (Gal 2, 11-14), Juan (Gal 2, 9), y Santiago, al que se refiere como «hermano del
Señor» (Gal 1, 18-19; 1 Cor 15, 7).
Aunque la tradición cristiana atribuye a Pablo catorce epístolas incluidas en el Nuevo Testamento, solo existe
consenso entre los investigadores actuales en cuanto a la autenticidad de siete de ellas, que se datan generalmente
entre los años 50 y 60 (Primera epístola a los Tesalonicenses, Epístola a los Filipenses, Epístola a los Gálatas,
Primera epístola a los corintios, Segunda epístola a los Corintios, Epístola a los romanos y Epístola a Filemón). Estas
epístolas son cartas dirigidas por Pablo a comunidades cristianas de diferentes lugares del Imperio romano, o a
Jesús de Nazaret 43
individuos particulares. En ellas se tratan fundamentalmente aspectos doctrinales del cristianismo. Pablo se
interesa sobre todo por el sentido sacrificial y redentor que según él tienen la muerte y resurrección de Jesús, y son
escasas sus referencias a la vida de Jesús o al contenido de su predicación.
[52]
Sin embargo, las epístolas paulinas sí proporcionan alguna información. En primer lugar, se afirma en ellas que Jesús
nació «según la Ley» y que era del linaje de David, «según la carne» (Rom 1, 3), y que los destinatarios de su
predicación eran los judíos circuncisos (Rom 15, 8). En segundo lugar, refiere ciertos detalles acerca de su muerte:
indica que murió crucificado (2 Cor 13, 4), que fue sepultado y que resucitó al tercer día (1 Cor 15,3-8), y atribuye
su muerte a los judíos (1 Tes 2, 14) y también a los «poderosos de este mundo» (1 Cor 2, 8). Además, la Primera
epístola a los corintios contiene un relato de la Última Cena (1 Cor 11, 23-27), semejante al de los evangelios
sinópticos (Mt 26, 26-29; Mc 14, 22-25; Lc 22, 15-20).
Evangelios sinópticos
Los estudiosos están de acuerdo en que la principal fuente de información acerca de Jesús se encuentra en tres de los
cuatro evangelios incluidos en el Nuevo Testamento, los llamados sinópticos: Mateo, Marcos y Lucas, cuya
redacción se sitúa generalmente entre los años 70 y 100.
El punto de vista dominante en la crítica actual es que los evangelios no fueron escritos por testigos personales de la
actividad de Jesús. Se cree que fueron escritos en griego por autores que no tenían conocimiento directo del Jesús
histórico. Algunos autores, sin embargo, continúan manteniendo el punto de vista tradicional sobre esta cuestión, que
los atribuye a personajes citados en el Nuevo Testamento.
[53]
Aunque no es aceptada por la totalidad de los críticos, las afinidades entre estos evangelios suelen ser explicadas por
la llamada teoría de las dos fuentes, propuesta ya en 1838 por Ch. Weisse, y que fue luego significativamente
matizada por B. H. Streeter en 1924. Según esta teoría, el evangelio más antiguo es Marcos (y no Mateo, como se
creía anteriormente). Tanto Lucas como Mateo son posteriores, y utilizaron como fuente Marcos, lo que explica el
material común entre los tres sinópticos, denominado «de triple tradición». Pero, además, existió una segunda fuente,
a la que se dio el nombre de Q, que contenía casi exclusivamente palabras de Jesús, lo cual explica el llamado
material de doble tradición, que se encuentra en Mateo y Lucas, pero no en Marcos (Q es hoy considerado un
documento independiente, del que incluso existen ediciones críticas).
[54]
Por último, tanto Lucas como Mateo
contienen material propio, que no se encuentra en ninguna de las dos fuentes hipotéticas.
El grado de fiabilidad que se concede a los evangelios depende de los estudiosos. La opinión más extendida es que
son principalmente textos apologéticos, es decir, de propaganda religiosa, cuya intención principal es difundir una
imagen de Jesús acorde con la fe de las primitivas comunidades cristianas, pero que contienen, en mayor o menor
medida, datos acerca del Jesús histórico. Se ha demostrado que contienen varios errores históricos y geográficos,
numerosas incongruencias narrativas y abundantes elementos sobrenaturales que son sin duda expresiones de fe y de
los que se discute si tienen o no un origen histórico. Sin embargo, sitúan a Jesús en un marco histórico verosímil, en
general acorde con lo conocido mediante fuentes no cristianas, y esbozan una trayectoria biográfica bastante
coherente.
La corriente de investigación llamada «historia de las formas», cuyos máximos representantes fueron Rudolf
Bultmann y Martin Dibelius, se orientó sobre todo a estudiar la «prehistoria» literaria de los evangelios. Estos autores
determinaron que los evangelios (incluido Q, considerado como un «protoevangelio») son compilaciones de
unidades literarias menores, denominadas perícopas, que pertenecen a géneros literarios diferentes (narraciones de
milagros, diálogos didácticos, enseñanzas éticas, etc.). Estas perícopas tienen su origen último en la tradición oral
sobre Jesús, pero solo algunas de ellas se refieren a dichos y hechos verdaderos del Jesús histórico. Más adelante,
otra escuela, denominada «historia de la redacción» (o crítica de la redacción), destacó el hecho de que, a la hora de
compilar y unificar narrativamente el material de que disponían, los autores de los evangelios respondían a
motivaciones teológicas.
Jesús de Nazaret 44
Para datar los evangelios sinópticos, un aspecto de particular importancia son las referencias a la destrucción del
Templo de Jerusalén. Estudiando estas referencias, la mayoría de los autores coinciden en afirmar que los tres
sinópticos, en su estado actual, son posteriores a la destrucción del templo (año 70), en tanto que Q es muy
probablemente anterior.
Los autores de los evangelios responden a motivaciones teológicas concretas. En sus obras, intentan armonizar las
tradiciones recibidas acerca del Jesús histórico con la fe de las comunidades a las que pertenecen.
• Documento Q: la existencia de este protoevangelio, como se ha dicho antes, se ha inducido a partir de la
investigación textual de las afinidades entre los sinópticos. En la actualidad, se ha avanzado mucho en la
reconstrucción de este texto hipotético. Se considera que fue escrito en griego,
[55]
que contenía principalmente
dichos de Jesús, y que fue redactado, probablemente en Galilea
[56]
en un momento anterior a la guerra judía,
probablemente entre los años 40 y 60. En cuanto a su contenido, se han encontrado importantes paralelos entre Q
y un evangelio apócrifo de difícil datación, el Evangelio de Tomás.
• Evangelio de Marcos: fue escrito en griego, posiblemente en Siria, o tal vez en Roma, y se data generalmente en
torno al año 70, por lo cual se trata del evangelio más antiguo que se conserva. Se considera básicamente una
recopilación de materiales de tradición escrita y oral, entre los cuales destaca, por su unidad estructural, la
narración de la Pasión, pero que incluyen también antologías de milagros, tradiciones apocalípticas
(especialmente Mc 13) y disputas y diálogos escolares.
• Evangelio de Mateo: fue escrito en griego, posiblemente en Siria, y es más tardío que Marcos, al que utiliza como
fuente. Probablemente se redactó en los años 80 del siglo I. Combina como fuentes Q, Marcos, y otras, y su
intención principal es destacar la figura de Jesús como plenitud de la Ley y los profetas del Antiguo Testamento,
por lo cual utiliza abundantemente citas de las Escrituras judías. El texto de Mt 13, 44: 'El reino de los Cielos es
semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría
que le da, vende todo lo que tiene y compra el campo aquél', cobra sentido en el marco de la propiedad de la tierra
en Roma, que era, hacia arriba: 'ad astra', y hacia abajo: 'ad inferos', así, un tesoro hallado en un campo era
propiedad del dueño del campo, por eso quien lo encuentra compra el campo para poder hacerse con el tesoro.
• Evangelio de Lucas: es la primera parte de una obra unitaria cuya segunda parte es el texto conocido como
Hechos de los Apóstoles, dedicada a narrar los orígenes del cristianismo. Al igual que Mateo, utiliza como fuentes
Q y Marcos.
Evangelio de Juan
Generalmente se considera que el Evangelio de Juan es más tardío que los sinópticos (suele datarse en torno al
año 100) y que la información que ofrece acerca del Jesús histórico es menos fiable. Muestra una teología más
desarrollada, ya que presenta a Jesús como un ser preexistente, sustancialmente unido a Dios, enviado por él para
salvar al género humano.
[57]
Sin embargo, parece que su autor utilizó fuentes antiguas, en algunos casos
independientes de los sinópticos, por ejemplo, en lo relativo a la relación entre Jesús y Juan el Bautista, y al proceso
y ejecución de Jesús.
[58]
Relata pocos milagros de Jesús (solo siete), para los que posiblemente utilizó como fuente
un hipotético Evangelio de los Signos. En este evangelio son muy numerosas las escenas de la vida de Jesús que no
tienen un paralelo en los sinópticos (entre ellas, algunas de las más conocidas, como las bodas de Caná o la
resurrección de Lázaro de Betania).
Jesús de Nazaret 45
Evangelios apócrifos
Se denomina evangelios apócrifos a aquellos textos sobre hechos o dichos de Jesús no incluidos en el canon del
Nuevo Testamento. Como señala Antonio Piñero,
[59]
la mayor parte de los apócrifos no aportan información válida
sobre el Jesús histórico, ya que se trata de textos bastante tardíos (posteriores a 150), y que utilizan como fuentes los
evangelios canónicos.
Existen, sin embargo, algunas excepciones notables: el Evangelio de Pedro, el Papiro Egerton 2, los Papiros de
Oxirrinco y, muy especialmente, el Evangelio de Tomás.
[60]
Sobre la datación de estos textos no hay acuerdo entre
los especialistas, pero la posición mayoritaria es que pueden contener información auténtica acerca de Jesús. Dado su
carácter fragmentario, sin embargo, se han utilizado sobre todo para confirmar informaciones que también
transmiten los evangelios canónicos.
Otros textos cristianos
• Dichos atribuidos a Jesús en otros libros del Nuevo Testamento: estos dichos son denominados
convencionalmente agrapha, es decir ‘no escritos’. Dejando aparte las cartas de Pablo, ya mencionadas, se
encuentran dichos atribuidos a Jesús en Hechos de los Apóstoles (20, 35); en la Epístola de Santiago y en la
Primera epístola de Pedro.
• Referencias de otros escritores cristianos de los siglos II y III, entre las que destacan la primera y segunda
epístola de Clemente; las cartas de Ignacio de Antioquía; y un texto perdido, atribuido a Papías de Hierápolis,
titulado Exposición de las palabras del Señor, que supuestamente recogía tradiciones orales sobre Jesús, y del
que se conocen solo fragmentos por citas de autores posteriores, como Ireneo de Lyon y Eusebio de Cesarea.
[61]
La historicidad de estas referencias es considerada en general bastante dudosa.
Fuentes no cristianas
Apenas hay menciones de Jesús en fuentes no cristianas de los siglos I y II. Ningún historiador se ocupó por extenso
de su historia: solo existen alusiones de pasada, algunas de ellas ambiguas, y una de las de Flavio Josefo (el llamado
«Testimonio flaviano») contiene posiblemente alguna interpolación posterior. Sin embargo, todas juntas bastan para
certificar su existencia histórica.
[62]
Al respecto The New Encyclopaedia Britannica afirma: {{cita|Estos relatos
independientes demuestran que en la Antigüedad ni siquiera los opositores del cristianismo dudaron de la
historicidad de Jesús, que comenzó a ponerse en tela de juicio, sin base alguna, a finales del siglo XVIII, a lo largo
del XIX y a principios del XX.|The New Encyclopaedia Britannica
[63]
Estas fuentes pueden dividirse en:
Fuentes judías
• Dos menciones en una obra del historiador judío Flavio Josefo, Antigüedades judías.
El primer pasaje de la citada obra que menciona a Jesús es conocido con el nombre de «testimonio flaviano». Se
encuentra en Antigüedades judías, 18, 63. Fue objeto de interpolaciones posteriores por copistas cristianos, y se
discute incluso si en su versión original aludía a Jesús.
El segundo pasaje tiene mayores visos de verosimilitud, ya que está estrechamente relacionado con el contexto de la
obra y parece improbable que se trate de una interpolación. Se encuentra en Antigüedades judías, 20, 200, y se
refiere a la lapidación de Santiago, que el texto identifica como hermano de Jesús, un personaje que es identificado
del mismo modo en algunos textos de Pablo de Tarso. Tampoco hay consenso acerca de este pasaje, pero la mayor
parte de los autores lo considera auténtico.
• Menciones en el tratado Sanhedrin del Talmud babilónico: no está claro si estos pasajes se refieren a Jesús de
Nazaret. En Sanh., 43 a. se dice que Yeshu fue colgado «la víspera de Pascua», por haber practicado la hechicería
y por incitar a Israel a la apostasía. Se menciona incluso el nombre de cinco de sus discípulos: Matthai, Nakai,
Nezer, Buni y Todah. La mayor parte de los estudiosos data esta referencia en fecha muy tardía, y no la considera
Jesús de Nazaret 46
una fuente de información independiente.
[64]
Fuentes romanas
Brevísimas menciones en sendas obras de Plinio el Joven (62-113), Tácito (61-117) y Suetonio (f. 160). Son más
bien referencias a la actividad de los cristianos:
• A comienzos del siglo II, Plinio el Joven, en una carta al emperador Trajano, menciona que "Estos cristianos
(Aquellos que hace comparecer ante sí mismo como cristianos) que consienten en ser sacrificados, los devuelve
absueltos. Por otra parte, aseguran no haber hecho ningún mal: dicen haber, simplemente, elevado cánticos a
Cristo, como los que se dedican a un dios" «le cantan himnos a Cristo (casi Dios, según dicen)» (Epístolas 10:96).
• Hacia 116 ó 117, el historiador Tácito, en sus 'Anales' hablando de Nerón, comenta que después del incendio de
Roma inflingía penas severas a los partidarios de un tal Cristo, que había sido supliciado bajo Poncio Pilato, los
cristianos toman su nombre "de un tal Cristo, que en época de Tiberio fue ajusticiado por Poncio Pilato" (Anales,
15:44:2-3).
• Suetonio (121) en una nota al parecer tomada de un documento de la policía de la época de Claudio (41-54) hacia
120, menciona a los cristianos y en otro pasaje de la misma obra, hablando del emperador Claudio, dice que a «los
judíos, instigados por Chrestus, los expulsó de Roma por sus hábitos escandalosos» (De Vita Caesarum. Divus
Claudius, 25). 'Los hebreos fueron expulsados de Roma, culpables de haber provocado tumultos bajo la
instigación de un tal "Chrestus". Otra versión del mismo texto indica que Claudio: 'Expulsó de Roma a los judíos
por las continuas peleas a causa de un tal Cresto'. El nombre Chrestus ha sido interpretado como una lectura
deficiente de Christus; sin embargo, no puede excluirse que el pasaje haga referencia a un agitador judío en la
Roma de los años 50.
Existe otro texto que, aunque es bastante dudoso, podría ser una referencia a Jesús de Nazaret: se trata de una carta,
conservada en siríaco, escrita por un tal Mara Bar-Serapion, en la que se habla de un «rey sabio» condenado a muerte
por los judíos. No hay acuerdo sobre si esta carta data del siglo I, II o III de nuestra era, y tampoco está claro si es o
no una referencia a Jesús de Nazaret.
La escasez de fuentes no cristianas sugiere que la actividad de Jesús no llamó la atención en su época, aunque según
las fuentes cristianas su predicación habría congregado a multitudes. Las fuentes no cristianas no aportan nada al
conocimiento de Jesús como personaje histórico, y solo se usaron para demostrar su existencia.
Metodología
La investigación histórica de las fuentes cristianas sobre Jesús de Nazaret exige la aplicación de métodos críticos que
permitan discernir las tradiciones que se remontan al Jesús histórico de aquellas que constituyen adiciones
posteriores, correspondientes a las primitivas comunidades cristianas.
La iniciativa en esta búsqueda partió de investigadores cristianos. Durante la segunda mitad del siglo XIX, su
aportación principal se centró en la historia literaria de los evangelios.
Los principales criterios sobre los que existe consenso a la hora de interpretar las fuentes cristianas son, según
Antonio Piñero,
[65]
los siguientes:
• Criterio de desemejanza o disimilitud: según este criterio, pueden darse por ciertos aquellos hechos o dichos
atribuidos a Jesús en las fuentes que sean contrarios a concepciones o intereses propios del judaísmo anterior a
Jesús o del cristianismo posterior a él. Contra este criterio, se han formulado objeciones, ya que, al desvincular a
Jesús del judaísmo del siglo I, se corre el peligro de privarle del contexto necesario para entender varios aspectos
fundamentales de su actividad.
• Criterio de dificultad: pueden considerarse también auténticos aquellos hechos o dichos atribuidos a Jesús que
resulten incómodos para los intereses teológicos del cristianismo.
• Criterio de atestiguación múltiple: pueden considerarse auténticos aquellos hechos o dichos de Jesús de los que
pueda afirmarse que proceden de diferentes estratos de la tradición. A este respecto, suelen considerarse que, al
Jesús de Nazaret 47
menos parcialmente, aportan fuentes independientes entre sí Q, Marcos, el material propio de Lucas, el material
propio de Mateo, el Evangelio de Juan, ciertos evangelios apócrifos (muy especialmente, en relación con los
dichos, el Evangelio de Tomás, pero también otros como el Evangelio de Pedro o el Evangelio Egerton), y otros.
Este criterio se refiere también a la atestiguación de un mismo dicho o hecho en formas o géneros literarios
diferentes.
• Criterio de coherencia o consistencia: pueden darse también por ciertos aquellos dichos o hechos que son
coherentes con lo que los criterios anteriores han permitido establecer como auténtico.
• Criterio de plausibilidad histórica: según este criterio, puede considerarse histórico aquello que sea plausible en
el contexto del judaísmo del siglo I, así como aquello que pueda contribuir a explicar ciertos aspectos del influjo
de Jesús en los primeros cristianos. Como resalta Piñero,
[66]
este criterio contradice al de desemejanza, enunciado
en primer lugar.
No todos los autores, sin embargo, interpretan del mismo modo estos criterios, e incluso hay quienes niegan la
validez de algunos de ellos.
Contexto
Marco histórico
El pueblo judío, sin estado propio desde la destrucción del Primer Templo en 587 a. C., en tiempos de
Nabucodonosor II, había pasado varias décadas sometido, sucesivamente, a babilonios, persas, la dinastía ptolemaica
de Egipto y el Imperio seléucida, sin que se produjeran conflictos de gravedad. En el siglo II a. C., sin embargo, el
monarca seléucida Antíoco IV Epífanes, decidido a imponer la helenización del territorio, profanó el Templo (el
Segundo Templo, reconstruido en época persa), lo que desencadenó una rebelión, acaudillada por una familia
sacerdotal, los Macabeos, que tendría como consecuencia el establecimiento de un nuevo estado judío independiente,
que duraría hasta el año 63 a. C.
Reconstrucción hipotética de la ciudad de
Jerusalén (siglo I).
En este año, el general romano Pompeyo intervino en la guerra civil
que enfrentaba a dos hermanos de la dinastía asmonea, Hircano II y
Aristóbulo II. Con esta intervención dio comienzo el dominio romano
en Palestina. Dicho dominio, sin embargo, no se ejerció siempre de
forma directa, sino mediante la creación de uno o varios estados
clientes, que pagaban tributo a Roma y estaban obligados a aceptar sus
directrices. El propio Hircano II fue mantenido por Pompeyo al frente
del país, aunque no como rey, sino como etnarca. Posteriormente, tras
un intento de recuperar el trono del hijo de Aristóbulo II, Antígono,
quien fue apoyado por los partos, el hombre de confianza de Roma fue
Herodes, quien no pertenecía a la familia de los asmoneos, sino que era
hijo de Antípatro, un general de Hircano II de origen idumeo.
Tras su victoria sobre los partos y los seguidores de Antígono, Herodes fue nombrado rey de Judea por Roma en
37 a. C. Su reinado, durante el cual, según opinión mayoritaria, tuvo lugar el nacimiento de Jesús de Nazaret, fue un
período relativamente próspero.
A la muerte de Herodes, en 4 a. C., su reino se dividió entre tres de sus hijos: Arquelao fue designado etnarca de
Judea, Samaria e Idumea; a Antipas (llamado Herodes Antipas en el Nuevo Testamento) le correspondieron los
territorios de Galilea y Perea, que gobernó con el título de tetrarca; por último, Filipo heredó, también como tetrarca,
las regiones más remotas: Batanea, Gaulanítide, Traconítide y Auranítide.
Estos nuevos gobernantes correrían diversa suerte. Mientras que Antipas se mantuvo en el poder durante cuarenta y
tres años, hasta 39, Arquelao, debido al descontento de sus súbditos, fue depuesto en 6 d. C. por Roma, que pasó a
controlar directamente los territorios de Judea, Samaría e Idumea.
Jesús de Nazaret 48
En el período en que Jesús desarrolló su actividad, por lo tanto, su territorio de origen, Galilea, formaba parte del
reino de Antipas, responsable de la ejecución de Juan el Bautista, y al que una tradición tardía, que solo se encuentra
en el Evangelio de Lucas, hace jugar un papel secundario en el juicio de Jesús. Judea, en cambio, era administrada
directamente por un funcionario romano, perteneciente al orden ecuestre, que llevó primero el título de prefecto
(hasta el año 41) y luego (desde el 44) el de procurador. En el período de la actividad de Jesús, el prefecto romano
era Poncio Pilato.
El prefecto no residía en Jerusalén, sino en Cesarea Marítima, ciudad de la costa mediterránea que había sido
fundada por Herodes el Grande, aunque se desplazaba a Jerusalén en algunas ocasiones (por ejemplo, con motivo de
la fiesta de Pésaj o Pascua, como se relata en los evangelios, ya que era en estas fiestas, que congregaban a miles de
judíos, cuando solían producirse tumultos). Contaba con unos efectivos militares relativamente reducidos (unos
3.000 hombres),
[67]
y su autoridad estaba supeditada a la del legado de Siria. En tiempos de Jesús, el prefecto tenía el
derecho exclusivo de dictar sentencias de muerte (ius gladii).
Sin embargo, Judea gozaba de un cierto nivel de autogobierno. En especial, Jerusalén estaba gobernada por la
autoridad del sumo sacerdote, y su consejo o Sanedrín. Las competencias exactas del Sanedrín son objeto de
controversia, aunque en general se admite que, salvo en casos muy excepcionales, no tenían la potestad de juzgar
delitos capitales.
El carácter particular de Galilea
Aunque separada de Judea por la historia, Galilea era en el siglo I una región de religión judía. Tenía, sin embargo,
algunos rasgos diferenciales, como una menor importancia del Templo, y una menor presencia de sectas religiosas
como los saduceos y los fariseos. Estaba muy expuesta a las influencias helenísticas y presentaba grandes contrastes
entre el medio rural y el medio urbano.
Al este de Galilea se encontraban las diez ciudades de la Decápolis, situadas todas ellas al otro lado del río Jordán, a
excepción de una, Escitópolis (llamada también Bet Shean). Al noroeste, Galilea limitaba con la región sirofenicia,
con ciudades como Tiro, Sidón y Aco/Tolemaida. Al sudoeste se situaba la ciudad de Cesarea Marítima, lugar de
residencia del prefecto (luego procurador) romano. Por último, al sur se encontraba otra importante ciudad, Sebaste,
así llamada en honor al emperador Augusto.
[68]
En pleno corazón de Galilea se encontraban también dos importantes ciudades: Séforis, muy cercana (5 ó 6 km) a la
localidad de donde era originario Jesús, Nazaret; y Tiberíades, construida por Antipas y cuyo nombre era un
homenaje al emperador Tiberio. Tiberíades era la capital de la monarquía de Antipas, y estaba muy próxima a
Cafarnaún, ciudad que fue con probabilidad el centro principal de la actividad de Jesús.
Es importante destacar que las ciudades eran focos de influencia de la cultura helenística. En ellas residían las élites,
en tanto que en el medio rural habitaba un campesinado empobrecido, del que procedía con toda probabilidad Jesús.
Las ciudades eran en general favorables a Roma, como se demostró con ocasión de la Primera Guerra Judía.
En las fuentes cristianas no se menciona que Jesús visitase ninguna de las ciudades de Galilea ni de su entorno. Sin
embargo, dada la proximidad de Tiberíades a los principales lugares mencionados en los evangelios, es difícil pensar
que Jesús se sustrajo por completo a la influencia helenística.
El medio campesino, del que procedía Jesús, veía con hostilidad las ciudades. Los campesinos de Galilea soportaban
importantes cargas impositivas, tanto del poder político (la monarquía de Antipas), como del religioso (el Templo de
Jerusalén), y su situación económica debió de ser bastante difícil.
Galilea fue la región judía más conflictiva durante el siglo I, y los principales movimientos revolucionarios
antirromanos, desde la muerte de Herodes el Grande en 4 a. C. hasta la destrucción de Jerusalén en el año 70, se
iniciaron en esta región. La lucha contra el Imperio romano fue, según Geza Vermes, «una actividad galilea general
en el primer siglo d. C.»
[69]
Jesús de Nazaret 49
El judaísmo en los tiempos de Jesús
En tiempos de Jesús, al igual que en la actualidad, el judaísmo era una religión monoteísta, basada en la creencia de
un único Dios. Los judíos creían que Dios había elegido a su pueblo, Israel, y había establecido con él una alianza a
través de Abraham y Moisés, principalmente. Los actos fundamentales de dicha alianza eran, para los judíos, la
vocación de Abraham, el éxodo, y la promulgación de la ley en el Sinaí.
[70]
La fidelidad de los judíos a esta alianza
se manifestaba, además de en su adoración a su único Dios, en la rigurosidad con que seguían los mandamientos y
preceptos de la Torá, o la llamada Ley mosaica; ésta regulaba todos los aspectos de la vida de los judíos, como la
obligación de circuncidar a los hijos varones, la prohibición de trabajar en sábado, y otras ciertas reglas alimentarias
(por ejemplo, la de no comer carne de cerdo) y de purificación.
Maqueta del Segundo templo de Jerusalén, de
época contemporánea a Jesús de Nazaret.
En el siglo I, el centro del culto a Dios era el Templo de Jerusalén. Era
necesario acudir a éste tres veces al año (durante las llamadas fiestas de
peregrinación), para realizar diversos sacrificios y entregar ofrendas. El
culto del Templo era administrado por los sacerdotes y levitas, cuyo
número era muy elevado,
[71]
los que desempeñaban los llamados
oficios sagrados durante las fiestas, tales como custodiar y limpiar el
Templo, preparar los animales y la leña para los sacrificios, y cantar
salmos durante las celebraciones públicas.
[72]
Los sacerdotes y levitas
se mantenían con los tributos de los campesinos, obligatorios para
todos los judíos.
Pero el Templo no era el único lugar en que se rendía culto a Dios: en
época de Jesús existía también la costumbre de reunirse cada sábado en las sinagogas. Mientras que el culto en el
Templo estaba dominado por los sacerdotes, la costumbre de reunirse en las sinagogas fue promoviendo la
religiosidad de los laicos.
[73]
Además, en las sinagogas no se llevaban a cabo sacrificios a diferencia del Templo,
sino que tan solo se leían y comentaban los textos sagrados.
En la época de Jesús, existían sectas divergentes dentro del judaísmo. El autor que más información proporciona
sobre este tema es Flavio Josefo. Este
[74]
distingue entre tres sectas principales: la saducea, la esenia y la farisea.
Esta última era bastante respetada por el pueblo y estaba constituida principalmente por laicos.
[75]
Creían en la
inmortalidad del alma y eran conocidos por el rigor con que interpretaban la ley, considerando a la tradición como
fuente de ésta. En cuanto a los saduceos, gran número de ellos formaba parte de la casta sacerdotal, pero en
oposición a los fariseos, rechazaban la idea de que la tradición era fuente de ley y negaban también la inmortalidad
del alma. Por último, el grupo de los esenios es considerado por la inmensa mayoría de los investigadores como el
autor de los denominados Manuscritos del Mar Muerto. Constituían una especie de monacato, cuyos seguidores eran
estrictos cumplidores de la ley, aunque diferían de los otros grupos religiosos en su interpretación de ésta.
'Nazarenos: eran hebreos que se consagraban particularmente al culto de Dios, no bebían licor alguno que pudiera
embriagar, y no se cortaban la barba ni el cabello' (DRAE, 22ª Ed, 2001).
Otro aspecto de suma importancia en el judaísmo del siglo I es su concepción apocalíptica: la creencia en una
intervención futura de Yahvé, que restauraría el poder de Israel y tras la que reinarían la paz y armonía universales.
Esta idea adquirió gran fuerza en la época en que el pueblo judío fue sometido por la ocupación romana (aunque está
ya presente en varios de los libros proféticos de la Tanaj, especialmente en el Libro de Isaías), y se relaciona
estrechamente con la creencia en la llegada de un Mesías. Además, es muy mencionada en la llamada literatura
intertestamentaria: libros apócrifos generalmente atribuidos a patriarcas u otras figuras destacadas de la Biblia
hebrea.
Jesús de Nazaret 50
El hombre
Jesús de Nazaret nació con bastante probabilidad en torno al año 4 a. C., aunque la fecha no puede determinarse con
seguridad. Según la opinión hoy mayoritaria entre los estudiosos su lugar de nacimiento fue la aldea galilea de
Nazaret, aunque pudo haber nacido también en Belén, en Judea, cerca de Jerusalén. Es probable que sus padres se
llamaran José y María, y que tuviera varios hermanos y hermanas. No hay constancia de que estuviera casado;
probablemente era célibe, aunque tampoco hay ninguna fuente que lo afirme. Cuando tenía aproximadamente treinta
años, se hizo seguidor de un predicador conocido como Juan el Bautista y, cuando éste fue capturado por orden del
tetrarca de Galilea, Antipas (o tal vez antes), formó su propio grupo de seguidores. Como predicador itinerante,
recorrió varias localidades de Galilea, anunciando una inminente transformación que denominaba Reino de Dios.
Predicaba en arameo, aunque es muy probable que conociese también el hebreo, lengua litúrgica del judaísmo, tanto
en sinagogas como en casas privadas y al aire libre. Entre sus seguidores había varias mujeres.
Desarrolló su predicación durante un tiempo imposible de concretar, pero que en cualquier caso no excedió de tres
años, y muy probablemente fue bastante inferior. Durante su predicación, alcanzó fama en la región como sanador y
exorcista. Según su punto de vista, su actividad como taumaturgo anunciaba también el Reino de Dios. Fue acusado
de borracho y comilón, amigo de publicanos y prostitutas (Mt 11,19), y de exorcizar con el poder del príncipe de los
demonios (Mt, 12, 22-30). Sus familiares lo tuvieron por enajenado (Mc 3,21). Las muchedumbres le inspiraban
compasión (Mt 14, 14) y la única vez que habló de su personalidad se autodefinió como manso y humilde de corazón
(Mt, 11-29) pero rechazó ser llamado bueno, porque solo Dios es bueno (Mc 10,18). La presencia viva de Jesús
generaba en sus discípulos una alegría liberadora: «¿acaso pueden los compañeros del novio ayunar mientras el
novio está con ellos? Mientras que tienen con ellos al esposo no pueden ayunar» (Mc 2, 19).
Con motivo de la fiesta de la Pascua, acudió con un grupo de seguidores suyos a Jerusalén. Probablemente por algo
que hizo o dijo en relación con el Templo de Jerusalén, aunque no pueden excluirse otros motivos, fue detenido por
orden de las autoridades religiosas judías de la ciudad, quienes lo entregaron al prefecto romano, Poncio Pilato,
acusado de sedición. Como tal, fue ejecutado, posiblemente en torno al año 30, por orden de las autoridades romanas
de Judea. A su muerte, sus seguidores se dispersaron, pero poco después vivieron colectivamente una experiencia
que les llevó a creer que había resucitado y que regresaría en un plazo breve para establecer el Reino de Dios que
había predicado en vida.
Nombre
Jesús es la forma latinizada del griego Ιησοῦς (Iesoûs), con el que es mencionado en el Nuevo Testamento, escrito
en griego. El nombre deriva del hebreo Ieshú, forma abreviada de Yeshúa, la variante más extendida del nombre
Yehoshúa, que significa ‘Yahveh salva’, y que designa así mismo a Josué, un conocido personaje del Antiguo
Testamento, lugarteniente y sucesor de Moisés.
[76]
Se sabe que era un nombre frecuente en la época, ya que en la obra de Flavio Josefo son mencionados unos veinte
personajes de igual denominación.
[77]
La forma de este nombre en arameo ―el idioma de la Judea del siglo I― es la
que con toda probabilidad usó Jesús: Ieshuá (‫ׁוע‬‫ש‬‫,י‬ Yēšûaʿ).
En Marcos y Lucas, Jesús es llamado Iesoûs hó Nazarēnós (Ιησοῦς ὅ Ναζαρηνός);
[78]
en Mateo, Juan y a veces en
Lucas se utiliza la forma Iesoûs hó Nazoraîos (Ιησοῦς ὅ Ναζωραῖος),
[79]
que aparece también en Hechos de los
Apóstoles.
[80]
La interpretación de estos epítetos depende de los autores: para la mayoría, ambos hacen referencia a
su localidad de origen, Nazaret; otros, interpretan el epíteto nazoraîos (‘nazoreo’) como compuesto de las palabras
hebreas neser (‘retoño’) y semah (‘germen’); según esta interpretación, el epíteto tendría un carácter mesiánico; otros,
en cambio, lo interpretan como Nazareo (separado para Yahveh). El Diccionario de la lengua española (de la Real
Academia Española) recoge para la palabra «nazareno» la descripción: ‘Hebreo que se consagraba particularmente al
culto de Dios, no bebía licor alguno que pudiese embriagar, y no se cortaba la barba ni el cabello’. Muy
posiblemente, en tiempos de Jesús hubiese unos cuantos hombres más que actuasen de esta manera como servicio
religioso.
Jesús de Nazaret 51
Lugar y fecha de nacimiento
Jesús nació probablemente en Nazaret, en Galilea,
[81]
ya que en la mayoría de las fuentes se le llama «Jesús de
Nazaret»,
[82]
y en la antigüedad solía expresarse de esta forma el lugar de nacimiento.
[83]
Sin embargo, dos
evangelios (Lucas y Mateo), los únicos que entre los evangelios canónicos hacen referencia a la infancia de Jesús,
[84]
relatan su nacimiento en Belén, en Judea. Aunque este lugar de nacimiento es el comúnmente aceptado por la
tradición cristiana, los investigadores actuales han puesto de relieve que los relatos de Mateo y Lucas están
elaborados con temas de la tradición davídica, contienen varios elementos históricamente poco fiables, y muestran
una clara intención de demostrar que Jesús era el Mesías, que, según Miq 5,2, debía nacer en Belén.
[85][86]
Son
muchos los críticos actuales que consideran que la historia del nacimiento de Jesús en Belén es una adición posterior
de los autores de estos evangelios y no se corresponde con la realidad histórica. Sin embargo, otros autores, la
mayoría de ellos católicos, entienden que no hay razones para dudar de la veracidad histórica de Mateo y Lucas en lo
referente a este punto.
[87]
Aunque Nazaret es citada 12 veces en los evangelios, y las investigaciones arqueológicas indican que el pueblo fue
continuamente ocupado desde el siglo VII antes de la era común, «Nazaret» no es mencionada por historiadores o
geógrafos de los primeros siglos de la era común. Según John P. Meier, Nazaret era «un lugar insignificante situado
en los montes de la Baja Galilea, un pueblo tan oscuro que nunca lo mencionan el Antiguo Testamento, Josefo,
Filón, ni la literatura temprana de los rabinos, ni los pseudepigrapha del Antiguo Testamento». Aunque Lucas 1:26
[88]
la llama «ciudad», en realidad sería una pobre aldea que debió toda su importancia posterior al hecho cristiano.
El nombre de nazarenos dado a los cristianos palestinenses del siglo I era sin dudas irónico y despectivo, y en tal
sentido el nombre de Jesús se acompañó con el título «de Nazaret», un lugar oscuro que en nada lo favorecía, tal lo
señalado por Raymond E. Brown.
Con los datos con que se cuenta en el presente, no es posible precisar el año del nacimiento de Jesús de Nazaret. Se
considera un dato bastante seguro que la muerte de Herodes el Grande tuvo lugar en el año 4 a. C. De allí que al
datar el nacimiento de Jesús, la gran mayoría de los autores se decantan por un rango entre los años 7 y 4 a. C., ya
que existe probabilidad a favor de que el nacimiento haya sucedido en los últimos años del reinado de Herodes el
Grande.
[89][90][91][92]
Algunos autores extienden el plazo probable del nacimiento a 8 a. C.,
[93]
o 3-2 a. C.,
[94]
aunque
estas posiciones son hoy claramente minoritarias.
[95]
Las fuentes cristianas no ofrecen una cronología absoluta de los acontecimientos de la vida de Jesús, con una sola
salvedad: Lc 3,1 fija el comienzo de la actividad de Juan el Bautista en «el año quince del reinado de Tiberio», que
posiblemente pueda interpretarse como equivalente a uno de estos años: 27, 28 o 29. Un poco más adelante (Lc
3,23), indica que Jesús contaba aproximadamente 30 años al comienzo de su predicación. Además de situar ―al
igual que Mateo― el nacimiento de Jesús al final del reinado de Herodes el Grande, el relato de Evangelio de Lucas
2, 1-2
[96]
menciona el «censo de Quirino» (cuyo nombre completo y preciso es Publio Sulpicio Quirinio, siendo
«Quirino» o «Cirino» probables desviaciones de los copistas), lo que plantea un problema histórico que no se ha
resuelto. En Antigüedades judías, 17.13; 18.1, el historiador Flavio Josefo aludió a un censo bajo Cirino (Quirinio o
Quirino) siendo Coponio procurador de Judea. Si se cotejan los versículos de Lucas con todas las crónicas históricas
sobre el gobierno de Quirinio en Siria y los empadronamientos que se hicieron bajo el mandato de César Augusto, se
llega al hecho de que se desconoce que se haya ordenado un censo que «abarcara a todo el mundo conocido bajo
Augusto», y que el censo de Judea, que no incluía a Nazaret, y que se llevó a cabo bajo Quirinio, habría ocurrido
unos diez años después de la muerte de Herodes el Grande, es decir, en el año 6 o 7 d. C. y por lo tanto,
presumiblemente después del nacimiento de Jesús. Es probable que post factum, es decir, tras la muerte de Jesús de
Nazaret, su nacimiento se haya asociado a recuerdos dispersos de acontecimientos que ocurrieron unos años antes o
después del nacimiento en sí. Sobre este punto, Antonio Piñero señaló: «La inmensa mayoría de los investigadores
cree que Lucas se refiere «de oídas» al censo de Quirinio del 6 d. C, por tanto unos diez años después del nacimiento
de Jesús».
Jesús de Nazaret 52
Convencionalmente, se adoptó como la fecha de nacimiento de Jesús la calculada en el siglo VI por Dionisio el
Exiguo, basada en cálculos erróneos y que hoy sirve de inicio de la llamada era cristiana;
[97]
también
convencionalmente, en el siglo IV comenzó a celebrarse su nacimiento el 25 de diciembre.
[98]
Orígenes familiares
Sobre la familia de Jesús, todos los evangelios están de acuerdo en el nombre de su madre, María y de su padre, José,
si bien dos de los evangelios (Mateo y Lucas) contienen relatos, diferentes entre sí, acerca de la concepción
milagrosa de Jesús por obra del Espíritu Santo. Según estos relatos, José no habría sido su padre verdadero, sino solo
su padre legal, por ser el esposo de María. La mayoría de los investigadores
[99]
creen que estos relatos son bastante
tardíos: no se mencionan en los evangelios de Marcos y de Juan, y existen indicios que permiten sospechar que en
tiempo de Jesús éste era conocido como «hijo de José».
[100]
Los hermanos de Jesús son mencionados en varias ocasiones en los evangelios y en otros libros del Nuevo
Testamento (sobre este tema, véase el artículo Hermanos de Jesús).
[101]
En Mc 6:3
[102]
se mencionan los nombres de
los cuatro hermanos varones de Jesús: Jacob (Santiago), José, Judas y Simeón o Simón, y se indica también la
existencia de dos hermanas.
[103]
Son numerosas las fuentes que indican la ascendencia davídica de Jesús, a través de José (a pesar de que, como antes
se ha dicho, algunos evangelios afirman explícitamente que José no fue el padre biológico de Jesús). Varios pasajes
del Nuevo Testamento muestran que era llamado «hijo de David»,
[104]
y que la idea de su origen davídico estaba
muy extendida en los primeros años del cristianismo
[105]
aunque él nunca se refirió a sí mismo como tal. Los críticos
no están de acuerdo, sin embargo, en que esta ascendencia davídica sea un dato cierto, dado que puede tratarse de
una adición de los evangelistas para demostrar la condición mesiánica de Jesús. Las genealogías de Jesús que
aparecen en Mateo y Lucas (Mt 1:1-16
[106]
y Lc 3:23-31
[107]
) son diferentes entre sí, aunque ambas vinculan a José,
padre legal de Jesús con la estirpe de David.
[108]
Otros datos: religión, lengua, profesión
La actividad de Jesús se inscribió en el marco de la religiosidad judía. De las fuentes se infiere que en general
cumplió los preceptos de la Ley mosaica (aunque en ocasiones discrepara de la interpretación que de ella hacían
algunos grupos religiosos), y que participó de creencias comunes en el judaísmo del siglo I (como la existencia de
demonios o la resurrección de los muertos).
[109]
Los investigadores están de acuerdo en que la lengua materna de Jesús fue el arameo. Aunque los evangelios están
escritos en griego, contienen frecuentes expresiones en arameo, la mayor parte de ellas atribuidas a Jesús. Además, el
arameo era la lengua habitual de los judíos de Galilea. Seguramente el arameo hablado en Galilea era una variante
dialectal reconocible, como lo atestigua el hecho de que Pedro sea reconocido por su acento en Jerusalén (véase Mt
26, 73).
No puede aclararse si Jesús hablaba o no griego.
[110]
En general se cree que conocía el hebreo, que en la época era
solo una lengua religiosa y de cultura, y que sabía leer, ya que en una ocasión se le presenta leyendo el Libro de
Isaías (escrito en hebreo) en una sinagoga.
[111]
Parece ser que tanto Jesús como su padre, José, ejercieron la profesión de carpinteros.
[112]
En cualquier caso, hay
bastante consenso en cuanto a que procedía de un medio campesino. En su predicación hizo también constantes
referencias a las labores agrícolas, y apenas parece interesado por el medio urbano (no hay constancia de que en su
predicación visitara nunca las principales ciudades de Galilea, a pesar de que la importante ciudad de Séforis se
hallaba a corta distancia de Nazaret).
Jesús de Nazaret 53
Su actividad
No se conoce con certeza cuánto tiempo duró la vida pública de Jesús. Los evangelios sinópticos mencionan una sola
fiesta de Pascua celebrada por él con sus discípulos en Jerusalén, durante la cual fue detenido y crucificado. Eso
parece sugerir que su vida pública duró solamente un año. En el Evangelio de Juan, por el contrario,
[113]
se
mencionan tres fiestas de Pascua, las tres celebradas por Jesús en Jerusalén, lo que hace suponer que el ministerio de
Jesús se prolongó durante dos o tres años. En todos los evangelios solo hay una indicación precisa de fecha, la que se
ofrece en Lucas (Lc 3:1-2
[114]
), indicando que la actividad de Juan el Bautista se inició el año 15 del mandato de
Tiberio, lo que puede coincidir, según diferentes cálculos, con los años 27, 28 o incluso 29 de nuestra era, aunque la
mayoría de los autores se inclina por el año 28.
[115]
La vida pública de Jesús se inicia, según todos los evangelios, con su bautismo por Juan el Bautista en el río Jordán.
Es probable que Jesús iniciase su actividad como seguidor del Bautista.
Seguido de un grupo de fieles, de entre los cuales escogió a sus más allegados, los doce apóstoles o enviados,
recorrió en su actividad toda Galilea (especialmente el área en torno a Cafarnaún) y las regiones aledañas de Fenicia,
la Decápolis y el territorio de la tetrarquía de Herodes Filipo.
Según las fuentes cristianas, su predicación transmitía un mensaje de esperanza especialmente dirigido a los
marginados y pecadores (Lc 15). Posiblemente llegó a congregar a grandes multitudes (se habla, por ejemplo, de
cinco mil personas en referencia a la multiplicación de los panes y los peces).
[116]
Se trasladó a Jerusalén para
celebrar allí la Pascua con sus discípulos, y entró triunfalmente en la ciudad.
Relación con Juan el Bautista
En los cuatro evangelios canónicos, el comienzo de la vida pública de Jesús lo marca su bautismo por Juan en el
Jordán. Juan el Bautista es un personaje relativamente bien conocido gracias a la información que de él proporciona
Flavio Josefo, quien afirma que era «un hombre de bien que incitaba a los judíos [...] a ser justos los unos con los
otros y píos hacia Dios, y a ir juntos al bautismo» (Antigüedades judías, 18, 116-119) y relata que Herodes Antipas
lo ejecutó por miedo a que provocase una revuelta.
[117]
El mensaje de Juan, tal y como es reflejado por las fuentes,
parece bastante semejante al de Jesús; según Mateo, en su predicación hacía referencia al Reino de los Cielos e
insistía en la necesidad de un pronto arrepentimiento. El hecho de que Jesús se sometiese al rito bautismal sugiere
que probablemente formase inicialmente parte de la comunidad religiosa del Bautista.
[118]
En los evangelios, Juan se considera a sí mismo un precursor, declarando que no es digno de desatar la correa de las
sandalias de Jesús y que éste sustituirá su bautismo de agua por el bautismo «en el Espíritu Santo».
[119]
Por su parte,
Jesús habla con gran respeto de Juan, afirmando que «entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor»,
si bien añade que «el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él». En el Evangelio de Juan se sugiere
que entre los discípulos de Jesús y del Bautista llegó a haber cierta rivalidad, pero se deja claro que Juan aceptó
siempre su subordinación a Jesús.
Debe tenerse en cuenta que los evangelios fueron escritos por seguidores de Jesús, con la finalidad de conseguir
nuevos conversos. Si, como parece, Juan el Bautista fue un personaje relativamente conocido y respetado en su
tiempo (como parece demostrarlo el hecho de que Flavio Josefo se refiera a él por extenso), es bastante explicable
que los evangelistas lo presenten admitiendo públicamente la superioridad de Jesús.
Predicación
Del estudio de las fuentes (sobre todo los sinópticos) se infiere que Jesús predicó de forma itinerante en la zona norte
de Palestina y, preferentemente, en las aldeas que bordeaban el lago de Genesaret. Sus seguidores fueron
principalmente de extracción campesina, y le acompañaron también varias mujeres, lo cual resulta inusual en el
contexto de los movimientos religiosos del judaísmo. Escogió a doce apóstoles o enviados, posiblemente en
representación de las doce tribus de Israel. Ni los nombres de los apóstoles ni los relatos de cómo se unieron a Jesús
coinciden en todos los evangelios, pero todos concuerdan en la cifra de doce.
Jesús de Nazaret 54
La crítica es prácticamente unánime en considerar que el núcleo de la predicación de Jesús era el anuncio del Reino
de Dios. Sin embargo, existen importantes discrepancias a la hora de interpretar qué significa esta expresión en el
contexto de la predicación de Jesús. El «Reino de Dios» se anuncia como algo inminente; en este sentido, la
predicación de Jesús se inserta en el contexto de la literatura apocalíptica del judaísmo, en la que existe la esperanza
de una próxima intervención de Dios en los asuntos humanos. Para entrar en el Reino de Dios que Jesús profetiza es
necesaria una transformación interior (metanoia) que alcanza todos los ámbitos de la existencia humana; así, quien
no se hace como un niño no entrará en el Reino (Mt 18, 1-5) y el perdón es condición para un culto eficaz (Mt, 5,
21-26).
Jesús describió el Reino de Dios utilizando parábolas (véase más arriba), en muchas de las cuales aparece un
contraste entre un inicio pequeño e insignificante y un final espléndido (Mt 13,31-34), un padre generoso y unos
invitados al banquete ocupados y desagradecidos (Mt 22, 1-14), un rey compasivo y un siervo sin piedad (Mt 18,
21-35), un viñador confiado y unos arrendatarios infieles (Lc 20, 9-19), un sembrador despreocupado y distintos
tipos de tierra (Mc 4,1-9).
Hay bastante consenso entre los especialistas en cuanto a que la predicación de Jesús iba dirigida en exclusiva al
pueblo de Israel. Según Mateo, así lo dijo: «No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel» (Mt 15:24
[120]
). Se admite, sin embargo, que algunos gentiles podrían participar de este mensaje. Según los evangelios, sanó a
algunos gentiles, como el criado del centurión de Cafarnaún o la hija de la mujer sirofenicia, conmovido por la fe
que demostraron.
No hay unanimidad entre los estudiosos con respecto a si Jesús se consideró a sí mismo como el Mesías de Israel,
como afirman los evangelios canónicos, o si su identificación como tal pertenece a la teología de las primeras
comunidades cristianas. En los sinópticos, y especialmente en el Evangelio de Marcos, Jesús admite implícitamente
que es el Mesías, pero pide en numerosas ocasiones a sus discípulos que no lo divulguen («secreto mesiánico»).
Se considera generalmente un dato histórico que Jesús se designó a sí mismo como «Hijo del Hombre», aunque no
está claro si se trata de un título escatológico, como parece desprenderse de su empleo en el Libro de Daniel y otros
textos intertestamentarios, o si es un mero circunloquio semítico para hacer referencia a la primera persona del
singular.
[121]
En líneas generales, la predicación de Jesús se mantuvo en el marco del judaísmo de su época.
[122]
En algunos
aspectos, sin embargo, entró en conflicto con la interpretación que de la ley judía hacían otros grupos religiosos
(fundamentalmente saduceos y fariseos), sobre todo en dos aspectos: la observancia del sábado y la pureza ritual.
Existen discrepancias sobre cómo interpretar estos conflictos: como una controversia ética (prioridad del bien del
hombre sobre la letra del precepto, de lo interior sobre lo exterior), como una controversia de autoridad (Jesús tiene
un poder recibido de lo alto y lo ejerce) o como una controversia escatológica (se inaugura un nuevo tiempo).
En la predicación de Jesús, tienen una gran importancia sus enseñanzas éticas. El centro de la ética de Jesús era el
amor al prójimo, al desvalido de quien no se puede recibir contraprestación (Lc 14,13) y, muy especialmente, el
amor al enemigo (única manera de distinguirse de los paganos que aman a los que les aman a ellos) (Mt 5,44-48, Lc
6,27-38). Para algunos autores, la ética que Jesús predicaba tiene un carácter provisional, y se orienta sobre todo a la
época de preparación del Reino de Dios.
[123]
Por ese motivo también, la ética de Jesús enfatiza la renuncia a los
bienes materiales. En todo caso, las fuentes coinciden en que no se puede servir a Dios y a las riquezas (Mt 6,24).
Jesús y las mujeres
Son muchos los especialistas que han llamado la atención acerca de la coincidencia en las fuentes sobre la especial
consideración que Jesús parece haber tenido hacia las mujeres de diversa condición, en especial las marginadas,
enfermas y pecadoras públicas. Algo, en cierta medida, novedoso para un rabí de la época. Los ejemplos son
múltiples: así la encorvada a la que se acerca y cura en sábado llamándola hija de Abraham, título exclusivamente
masculino (Lc 13,11); la que sufría una patología femenina extrema que la hacía impura y excluida y que alcanza a
tocarle sin que Jesús pueda evitar curarla (Mc 5,25-34); la extranjera pagana, único personaje en los evangelios
Jesús de Nazaret 55
canónicos que le convence en una discusión, apelando a su corazón con una parábola (Mt 15,28); la viuda a la que
Jesús se acerca por propia iniciativa, conmovido (Lc 7,13); la prostituta que le unge, con escándalo de los presentes,
y a la que le son perdonados los pecados porque «ha amado mucho» (Lc 7, 37-47); la viuda pobre a la que Jesús
ensalza por su generosidad (Mc 12, 41-44); Marta y María, las amigas que le acogen en su casa (Lc 10, 38-42); etc.
Las fuentes sinópticas coinciden también en que entre los discípulos itinerantes de Jesús se encontraban mujeres
(María Magdalena, Juana, Salomé...), algo no muy común en una sociedad patriarcal. E incluso afirman que
permanecieron al pie de la cruz cuando todos habían huido (Mc 15,40-41). Resulta también paradójico que se
reconozca como primeros testigos de la resurrección a mujeres, cuyo testimonio apenas tenía validez en aquel
contexto social (Mc 16, 11).
Por otro lado, en sus diatribas contra los escribas y fariseos, Jesús les reprocha que devoren los bienes de las viudas
con pretextos religiosos (Lc 20, 18), y a los príncipes de los sacerdotes y a los ancianos del pueblo les llega a
asegurar que las prostitutas les precederán en el Reino de Dios (Mt 21, 31).
Por su parte, en el Evangelio de Juan, destacan algunos personajes femeninos: la enemiga étnica de vida licenciosa
que es interlocutora del discurso del «agua viva» y de la «adoración en espíritu y en verdad», que acaba
evangelizando a sus convecinos samaritanos; Marta de Betania, protagonista de un diálogo fundamental sobre la
«resurrección y la vida»; y la mujer adúltera a la que Jesús salva de morir lapidada conforme a la Ley de Moisés.
Incluso la crítica histórica y exegética más exigente reconoce que, más allá del carácter kerigmático de estos relatos,
se esconde un trasfondo histórico en donde el predicador judío, Jesús de Nazaret, otorgó una consideración llamativa
a las mujeres de su tiempo.
Milagros
Tanto las fuentes sinópticas como el Evangelio de Juan presentan a Jesús como hacedor de milagros. También
destaca esta faceta de su actividad el Testimonio Flaviano, donde se indica que «llevó a cabo hechos sorprendentes»
(Antigüedades judías, XVIII, 63), aunque no puede asegurarse que no se trate de una interpolación cristiana
posterior.
En líneas generales, la investigación actual no concede credibilidad histórica a los hechos maravillosos de Jesús que
tienen que ver con alteraciones de las leyes de la Naturaleza, que se consideran proyección de la fe de los primeros
cristianos
[124]
y, como tales, requieren una interpretación simbólica, no literal. En gran medida los relatos de
milagros pueden tener un origen helenístico: Rudolf Bultmann encontró paralelismos entre los relatos de los
milagros de Jesús y otros similares de la tradición helenística, lo que le llevó a concluir que «parece probable que los
relatos taumatúrgicos tienen generalmente un origen helenístico».
[125]
No obstante, se acepta en general que Jesús fue considerado por sus contemporáneos como capaz de curar ciertas
enfermedades y de exorcizar demonios, lo que puede interpretarse a la luz de las creencias populares en la Palestina
del siglo I. Los sinópticos, y especialmente el Evangelio de Marcos, ofrecen numerosos testimonios de este tipo de
actividad, y no parece probable que se trate de adiciones posteriores. Estos testimonios coinciden además con los de
las fuentes talmúdicas, donde se relata que Jesús fue ejecutado como hechicero. Algunos investigadores, como el
estadounidense Morton Smith,
[126]
han llegado a considerar este tipo de prácticas como las más importantes en el
magisterio de Jesús, hasta el punto de identificarlo como un mago helenístico, similar a otros, aproximadamente
contemporáneos, como Apolonio de Tiana.
Jesús de Nazaret 56
Muerte
La mayoría de las fuentes
[127]
que hacen referencia a la muerte de Jesús concuerdan en que murió crucificado por
orden del entonces prefecto romano en Judea, Poncio Pilato.
Que la orden de la ejecución de Jesús partió de la autoridad romana lo confirma lo que se sabe acerca de los
procedimientos jurídicos en las provincias del Imperio romano. Las sentencias capitales eran competencia exclusiva
del funcionario romano, que tenía el llamado ius gladii (‘derecho de espada’).
[128]
Solo los romanos, además,
utilizaban la crucifixión como método de ejecución. Para la mayoría de los historiadores y biblistas, la referencia en
los cuatro evangelios canónicos a la existencia de una inscripción o titulus —tablilla que tenía por función
especificar el motivo de la crucifixión— que contenía el cargo condenatorio de Jesús de Nazaret, constituye uno de
los datos más sólidos del carácter histórico de su pasión.
[129][130]
Además, Raymond Edward Brown señala que no
resulta verosímil que el cargo por el cual se condenó a Jesús de Nazaret («rey de los judíos») sea una invención,
porque nunca se presentó como una confesión cristiana y porque se trató de una inscripción a la vista de todos.
Existen, sin embargo, discrepancias entre los investigadores a la hora de determinar algunas circunstancias de la
ejecución. En primer lugar, en cuanto al delito del que fue acusado Jesús y por el cual fue condenado a la pena
capital. En segundo lugar, en cuanto al grado de implicación de las autoridades judías de Jerusalén en el juicio y
sentencia de Jesús.
Cronología
Ninguna de las fuentes ofrece una fecha exacta para la muerte de Jesús. Sin embargo, tanto las fuentes sinópticas
como el Evangelio de Juan coinciden en que Jesús murió un viernes. Según los sinópticos, este viernes coincidió con
el primer día de la fiesta de Pésaj (Pascua judía), que se celebraba el día 15 del mes hebreo de nisán. El Evangelio de
Juan, en cambio, indica que la muerte de Jesús ocurrió el día anterior a dicha fiesta (es decir, el 14 de nisán), la tarde
en la que en el templo de Jerusalén se sacrificaban los corderos pascuales. Se ha indicado que la información dada
por Juan puede estar motivada por su intención de identificar a Jesús como el verdadero Cordero de Dios, ya que su
muerte, en el relato joánico, tiene lugar a la misma hora en que en el templo se sacrificaban los corderos para la fiesta
de Pascua.
[131]
Todas las fuentes están de acuerdo en que la ejecución de Jesús tuvo lugar durante el mandato de Poncio Pilato
(26-36). Si se acepta como cierta la información que aportan los sinópticos, la muerte de Jesús pudo haber ocurrido
en el 27 ó el 34, ya que en estos dos años el 15 de Nisán cayó en viernes. Si se cree, en cambio, que la información
más fidedigna es la aportada por el Evangelio de Juan, las fechas posibles son el 30 y el 33, años en los que el
14 de nisán fue viernes.
Algunos autores han intentado armonizar los datos aportados por los sinópticos y por Juan, apelando al uso de dos
calendarios diferentes (un calendario lunar oficial y otro solar, utilizado por los esenios). No hay indicios, sin
embargo, de que Jesús siguiese otro calendario diferente del que regía las festividades oficiales.
[132]
Aunque la tradición cristiana considera generalmente que, en el momento de su muerte, Jesús tenía 33 años, es
perfectamente posible que tuviera una edad superior, dado que, como se ha expresado, posiblemente nació antes del
4 a. C. (año de la muerte de Herodes el Grande).
[133]
El número 33 con el tiempo ha acabado adquiriendo un sentido
simbólico y ha sido empleado por organizaciones como la masonería, que divide su escalafón en 33 grados (siendo el
33 el grado superior).
Jesús de Nazaret 57
Teorías minoritarias
Teorías acerca del carácter histórico de Jesús
• Una teoría considera que Jesús fue principalmente un revolucionario mesiánico, que pretendía redimir a Israel e
instalar un régimen teocrático (el Reino de Dios). Esta teoría relaciona a Jesús con el movimiento de los zelotes, y
se basa principalmente en el dato, corroborado por fuentes no cristianas (Tácito, Flavio Josefo), de su ejecución
en la cruz, suplicio reservado a los condenados por sedición. Según estos autores, aquello que en las fuentes
contradice esta teoría sería el resultado de una reelaboración de la historia de Jesús por parte de sus seguidores,
realizada tras su muerte. El principal defensor de esta teoría fue S. F. G. Brandon: Jesus and the zealots: a study
of the political factor in primitive christianity (1967).
• Otras teorías relacionan a Jesús con la secta de los esenios.
• Algunos autores, como Burton Mack o John Dominic Crossan,
[134]
piensan que Jesús fue principalmente un
maestro ético, cuyas enseñanzas tienen grandes afinidades con la filosofía cínica.
• Morton Smith, en su libro Jesus the magician, identifica a Jesús como un mago.
• Varios autores, notablemente Hyam Maccoby, creen que Barrabás es la versión griega del arameo Bar Abba (‘hijo
de padre’), supuestamente el sobrenombre del mismo Jesús. Según ello, al pedir a Pilato la liberación de Barrabás,
el pueblo pedía la liberación de Jesús.
Teoría de Jesús como personaje mítico
Algunos autores niegan de forma absoluta la validez histórica de las fuentes cristianas, y sostienen que la figura de
Jesús es el resultado de una falsificación consciente por parte de los primeros cristianos.
[135]
Según esta teoría, Jesús
no fue un personaje histórico, sino una entidad mítica, producto del sincretismo entre las religiosidades helenística y
judía. En la actualidad, los principales defensores de esta teoría en medios académicos son George Albert Wells, Earl
Doherty, Alvar Ellegård, Timothy Freke y Peter Gandy.
Los principales argumentos que apoyan esta postura son:
• En la literatura cristiana del siglo I, excluidos los evangelios, apenas hay referencias a la actividad de Jesús.
Ninguno de estos textos registra sus enseñanzas, sus milagros ni el proceso que llevó a su ejecución. Earl Doherty
llama a esto, de forma irónica, «una conspiración de silencio».
[136]
• El hecho de que gran parte de los acontecimientos de la vida de Jesús narrados en los evangelios tengan claros
paralelos en la Biblia judía, lo que ha llevado a pensar que los relatos evangélicos fueron modelados a semejanza
de los del Antiguo Testamento.
[137]
Crítica
La mayoría de los estudiosos consideran esta teoría bastante inverosímil.
[138][139]
Según Antonio Piñero, desde la
década de 1920 «no se considera científico negar la existencia histórica de Jesús debido a la cantidad de pruebas
directas o indirectas de su existencia».
[140]
Como argumentos que hacen más verosímil la existencia histórica de
Jesús, Piñero cita:
1. la mención de Jesús en las obras de dos autores no cristianos considerados fiables (Tácito y Flavio Josefo);
2. el conjunto de textos cristianos transmitidos acerca de su figura, ya que «aunque los escritos cristianos se
manifiesten como obras de seguidores de Jesús, negar la existencia histórica del personaje central de ellas
presenta muchas más dificultades que admitirla»;
[141]
3.3. las alusiones en dichos textos a figuras históricas cuya existencia puede comprobarse con documentos no
cristianos;
4.4. las reinterpretaciones y remodelaciones de la figura de Jesús realizadas por los autores de las fuentes cristianas,
que no hubieran sido precisas si el personaje fuera una invención; y
5. el desarrollo del cristianismo, difícil de explicar sin la figura de Jesús.
[142]
Jesús de Nazaret 58
Murray J. Harris sugirió además «evidencias institucionales y algunas consideraciones psicológicas» en apoyo del
carácter histórico de Jesús; entre estas últimas destacó la improbabilidad psicológica de que un grupo de judíos del
siglo I, para quienes la crucifixión era una maldición (Deuteronomio 21:23
[143]
), inventara una religión cuyo
fundador fue crucificado por los romanos, acusado de sedición y alboroto político, y que muriesen por sostener
semejante engaño por ellos creado.
Repercusiones históricas de Jesús de Nazaret
Es abismal la diferencia entre la mínima repercusión histórica que la predicación de Jesús alcanzó durante su vida y
su influencia posterior en la historia universal. El movimiento religioso iniciado por Jesús, escindido del judaísmo,
terminó convirtiéndose en una nueva religión, el cristianismo, que fue ganando adeptos por todo el ámbito del
Mediterráneo durante los primeros siglos de nuestra era. A pesar de ser duramente criticada, e incluso perseguida,
durante el siglo IV la religión cristiana llegó a ser la religión principal (oficialmente la única a partir del Edicto de
Tesalónica) del Imperio romano. La Iglesia cristiana alcanzó un enorme poder, y mantuvo su estructura fuertemente
jerarquizada después de las invasiones bárbaras que marcaron el final del Imperio romano de Occidente. En Oriente,
continuó siendo la religión oficial del Imperio bizantino hasta el final de este estado, a mediados del siglo XV, si
bien en gran parte de los antiguos territorios orientales del Imperio romano se vio desplazada, a partir del siglo VII,
por el avance del islam.
El cristianismo se incorporó a la herencia cultural de Europa, hasta el punto de ser considerado en la actualidad como
uno de sus principales rasgos de identidad.
[144][145]
Con la expansión de la cultura europea que comenzó en el
siglo XV, esta religión se difundió por otros muchos lugares del mundo, especialmente por América, donde es hoy
también la religión más importante. En la actualidad, la religión cristiana, en sus diferentes denominaciones, es la
que cuenta con mayor número de seguidores en todo el mundo.
La historia de la Iglesia cristiana, tanto en Oriente como en Occidente, ha sido en gran medida la de la lucha entre
diferentes concepciones del cristianismo, que desembocaron en varios cismas, con la consiguiente aparición de
nuevas iglesias, por lo que en la actualidad no existe una sola, sino muy variadas confesiones cristianas. Todas estas
variantes del cristianismo comparten, sin embargo, una visión de Jesús de Nazaret relativamente unitaria en lo
esencial (véase más abajo la sección Jesús en el cristianismo).
El cristianismo, y especialmente la figura de Jesús de Nazaret, ha ejercido hasta la actualidad una enorme influencia
en todos los aspectos de la cultura de Europa y de América (sobre algunos aspectos de la influencia de Jesús en la
cultura, véanse las secciones Jesús en el arte, Jesús en la literatura, Jesús en el cine).
Jesús en el cristianismo
La figura de Jesús de Nazaret es el centro de todas las religiones denominadas cristianas, aunque existen diferentes
interpretaciones acerca de su persona.
[146]
En general, para los cristianos ortodoxos, Jesús de Nazaret es el
protagonista de un acto único
[147]
e intransferible, por el cual el hombre adquiere la posibilidad de elevarse por
encima de su naturaleza caída y alcanzar la salvación.
[148]
Dicho acto se consuma con la resurrección de Jesús de
Nazaret. La resurrección es, por tanto, el hecho central del cristianismo y constituye su esperanza soteriológica.
Como acto, es privativo de la divinidad e inasequible al hombre. De forma más precisa, la encarnación, la muerte y
la resurrección compensan en tres actos sucesivos los tres obstáculos que separaban, según la doctrina cristiana, a
Dios del hombre: la naturaleza,
[149]
el pecado
[150]
y la muerte.
[151]
Por la encarnación del Verbo, la naturaleza divina
se hace humana. Por la muerte de Cristo, se supera el pecado y por su resurrección, la muerte.
[152]
Históricamente, el núcleo de la doctrina cristiana quedó fijado en el Concilio de Nicea, con la formulación del
símbolo niceno. Este concilio es reconocido por las principales denominaciones cristianas: católicos, ortodoxos y las
diferentes iglesias protestantes. El texto del credo niceno en lo referente a Jesús es el siguiente:
Jesús de Nazaret 59
Y en un Señor Jesucristo, el Hijo de Dios; engendrado como el Unigénito del Padre, es decir, de la
substancia del Padre, Dios de Dios; luz de luz; Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no
hecho; consubstancial al Padre; mediante el cual todas las cosas fueron hechas, tanto las que están en los
cielos como las que están en la tierra; quien para nosotros los humanos y para nuestra salvación
descendió y se hizo carne, se hizo humano, y sufrió, y resucitó al tercer día, y vendrá a juzgar a los vivos
y los muertos.
Existen, sin embargo, iglesias no trinitarias que no reconocieron la existencia de una Trinidad de personas en Dios
(por ejemplo, el arrianismo, y posteriormente el unitarismo).
Jesús de Nazaret es también considerado la encarnación del Hijo, segunda persona o hipóstasis de la trinidad
cristiana. Es Hijo por naturaleza y no por adopción, lo que quiere decir que su divinidad y su humanidad son
inseparables. La relación entre la naturaleza divina y humana quedó fijada en el Concilio de Calcedonia en estos
términos:
Siguiendo con unanimidad a los Santos Padres, nosotros enseñamos que se ha de confesar un solo y
mismo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, perfecto en su divinidad y perfecto en su humanidad, verdadero
Dios y verdadero hombre con alma racional y cuerpo; consustancial con el Padre en cuanto a la
divinidad, y consustancial con nosotros en cuanto a la humanidad; en todo semejante a nosotros menos
en el pecado, nacido del Padre antes de todos los siglos según la divinidad, y en los últimos días, por
nosotros y por nuestra salvación, nacido de María, la Virgen (madre) de Dios, según la humanidad: uno
y el mismo Cristo Señor Hijo Unigénito en dos naturalezas bien distintas, inmutables, indivisibles,
inseparables; la diferencia de naturalezas en ningún modo es suprimida por la unión, más bien se
conservan las propiedades de cada naturaleza y concuerdan en una persona y en un sujeto. No (está)
dividido ni partido en dos personas, sino que uno y el mismo es Hijo único, Dios, Verbo, Jesús Señor,
como desde el principio los profetas y el mismo Jesucristo nos enseñó y transmitió el símbolo de los
padres. Tras haber sido reguladas totalmente por nosotros estas cosas, con toda exactitud y armonía, este
Santo Sínodo ecuménico definió que a nadie se permita proferir otra fe ni escribirla, ni adaptarla, ni
pensarla o enseñarla a otros.
[153]
Denominaciones cristianas con discrepancias conciliares
Existen algunas religiones cristianas minoritarias que no comparten las definiciones dogmáticas del Concilio de
Nicea, del Concilio de Éfeso y del Concilio de Calcedonia.
• Nestorianismo: variante doctrinal inspirada en el pensamiento de Nestorio que cuenta con iglesias activas
actualmente como la Iglesia Asiria de Oriente. El centro de su doctrina es el rechazo a considerar que el Dios Hijo
pudo ser niño alguna vez. En consecuencia, separan la persona humana y la persona divina de Jesús. Fue
rechazada por el Concilio de Éfeso.
• Monofisismo: es la variante doctrinal que unifica en una las dos naturalezas de Jesús de Nazaret. Fue promovida
por Eutiques y rechazada en el Concilio de Calcedonia. Las Antiguas iglesias orientales son denominaciones
monofisitas, así como también las iglesias coptas.
Jesús de Nazaret 60
Jesús en los nuevos movimientos religiosos de origen cristiano
Varios movimientos religiosos de filiación cristiana, surgidos a partir de la segunda mitad del siglo XIX, se apartan
de las creencias tradicionales de las religiones cristianas mayoritarias en lo referente a la doctrina de la Trinidad, la
naturaleza de Cristo y su misión. Por ello se dicute por parte de los grupos tradicionales si estos movimientos pueden
considerarse propiamente cristianos.
Los mormones (La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) creen que Jesucristo ofrece la salvación
en dos aspectos diferentes, de la muerte física y de la muerte espiritual.
[154]
La iglesia mormona, fundada en Estados
Unidos, también mantiene la creencia de que, después de su resurrección, Jesucristo visitó América y continuó allí su
enseñanza.
[155]
Los testigos de Jehová consideran a Jesús como el único ser creado por Dios directamente y que actualmente no es
un hombre ni el Dios todopoderoso, sino «una poderosa criatura espiritual» entronizado como rey. También creen
que Jesús no es parte de una trinidad, y que no resucitó por sí mismo, sino que Dios lo resucitó. Los Testigos de
Jehová afirman que Jesús no murió en una cruz sino en un madero y por ende no usan la cruz ni ningún otro símbolo.
Otro punto que caracteriza sus creencias es que Jesucristo se convirtió en Rey en el cielo en el año 1914 y el
Arcángel Miguel es Jesucristo en su posición celestial.
[156]
Para la Ciencia Cristiana (Iglesia Científica de Cristo) de Mary Baker Eddy, Jesús el Cristo tiene una dualidad: uno
es Jesús como hombre humano y la otra es Cristo como la idea divina. Jesús representó Cristo, es decir la verdadera
idea de Dios.
[157]
Este «Cristo-espíritu» gobernó al Jesús físico.
[158]
Con la ascensión desapareció Jesús pero la
identidad espiritual o Cristo «continúa existiendo en el orden eterno de la Ciencia Divina, redimiendo los pecados del
mundo
[159]
Jesús no es Dios sino el Hijo de Dios y uno con Dios en «calidad y no en cantidad».
[160]
Dios no es un
salvador corpóreo sino un Principio salvador.
[161]
La salvación no se logra mediante el perdón sino una reforma y
recurso de Espíritu.
[162]
Los adventistas del Séptimo Día hacen hincapié, como la mayoría de los grupos adventistas, en una escatología de
signo milenarista que considera inminente la Parusía (segunda venida de Cristo), la cual se realizará de modo visible
y tangible.
[163]
Otros movimientos se apartan bastante más de las creencias cristianas, ya que niegan de plano su misión
salvadora.
[164]
Jesús en otras religiones
Jesús según el judaísmo
El judaísmo, religión en cuyo marco se desarrolló la predicación de Jesús, rechaza la creencia de que Jesús es Dios,
ya que resulta incompatible con su estricto monoteísmo. Igualmente rechaza su identificación con el Mesías o como
profeta.
En líneas generales, puede decirse que el judaísmo prestó escasa atención a Jesús de Nazaret. Sin embargo, un
personaje llamado Yeshu (alt: Jeshu, Yeishu, en hebreo: ‫)יש"ו‬ es mencionado en antiguos textos rabínicos, entre ellos
el Talmud de Babilonia, redactado en fecha anterior al año 600, y la literatura midrásica, de entre 200 y 700. El
nombre es similar, aunque no idéntico, a Yeshúa, que es considerado por muchos autores el nombre original de Jesús
en arameo. Además, en varios manuscritos del Talmud de Babilonia aparece con el sobrenombre Ha-Notztri, que
puede significar ‘el Nazareno’. Por este motivo, y por ciertas coincidencias entre la historia de Jesús conocida por los
evangelios cristianos y la del Yeshu citado en el Talmud, algunos autores han identificado a ambos personajes.
Existen, sin embargo, discrepancias sobre este punto.
En los textos rabínicos, Yeshu es caracterizado desde un punto de vista muy negativo: aparece como un embaucador
que empuja a los judíos a apostatar de su religión.
Jesús de Nazaret 61
Jesús en las religiones gnósticas
El gnosticismo es un conjunto de religiones heterogéneas que florecieron cuando las religiones locales de Asia
entraron en contacto con el helenismo. A pesar de su diversidad de contenidos, comparten algunos rasgos, a veces de
estilo y, a veces, de contenido. Por ejemplo, era muy común en ellas atribuir al mundo un origen maligno o
defectuoso. Para algunas religiones gnósticas, el mundo había sido creado por malignos demiurgos que tenían al
hombre encerrado en la existencia terrenal e ignorante de su condición de prisionero. Para otras, el mundo era el
fruto de un fracaso o tragedia creativos. Los que conocían (gnosis) esta verdad podían intentar escapar. En contacto
con el cristianismo, aparecieron nuevas variantes gnósticas. Las más destacadas fueron:
• Marción de Sínope (siglo II): es el único gnóstico que reconoció a Jesús de Nazaret como único y verdadero Hijo
de Dios. Sin embargo, el Dios que propugna Marción no es el Dios del Antiguo Testamento y, por lo tanto, su
acto, más que redentor, es liberador. Es decir, el Dios del Antiguo Testamento crea al hombre y el Dios del Nuevo
Testamento lo libera o manumite pagando para ello el precio de su sangre.
• Valentín (siglo II): fue el fundador de otra escuela gnóstica. Para él, Jesús de Nazaret fue una divinidad creada
para redimir a la propia divinidad de un defecto o desorden interno sufrido durante el proceso de la creación.
• Simón Mago (siglo I): fue un predicador gnóstico que se autoproclamó encarnación del Padre. Para él, Jesús de
Nazaret había sido una encarnación previa del Hijo.
• Basílides de Alejandría (siglo II): fue el fundador de otra secta gnóstica. Consideraba que la muerte de Jesús era
incompatible con su naturaleza divina y, por lo tanto, había sido una muerte ilusoria.
• Mani (siglo III): fundador del maniqueísmo. Dentro de su sistema, Jesús de Nazaret, Zoroastro y Buda habían
sido tres predecesores cuya enseñanza él completaba y culminaba.
Jesús según el islam
Jesús, llamado en lengua árabe `Īsā o `Īsā ibn Maryam (‘Jesús, hijo de María’), es uno de los principales profetas del
islam. Según el Corán, fue uno de los profetas más queridos por Dios y, a diferencia de lo que ocurre en el
cristianismo, para los musulmanes no tiene carácter divino. Existen notables diferencias entre el relato de los
evangelios y la narración coránica de la historia de Jesús.
La virginidad de María es plenamente reconocida (Corán, 3,41; 5,19; 19,22 y ss). Jesús es quien anunció la llegada
de Mahoma como último profeta (Corán, 3,75; 61,6), aunque siguen su vida y prédica a través de los textos de los
evangelios apócrifos. La muerte de Jesús es tratada de forma compleja, al no reconocer explícitamente su sacrificio,
sino que antes de la muerte es sustituido por otro ser ―del que nada se dice―, mientras Jesús asciende con Dios y
burla a los judíos (Corán, 3,48; 4,156). La muerte ignominiosa de Jesús no se contempla, aunque sí se afirma su
regreso el día del Juicio Final (Corán, 4,157; 43,61) y el descubrimiento, en ese día, de que la obra de Jesús fue
verdadera (en el sentido de enviado por Dios). El Corán rechaza la Trinidad (según el concepto del tawhid),
teniéndola por falsa, y considera a Jesús por «Verbo de Dios», pero no hijo de él.
[165]
Jesús de Nazaret 62
Jesús en el budismo
La visión de Jesús para los budistas es diferente. Algunos budistas, entre ellos el Dalái Lama (1935−),
[166]
consideran que Jesús fue un bodhisattva que dedicó su vida al bienestar de los seres humanos. El maestro zen del
siglo XIV Gasan Jōseki señaló que las palabras de Jesús en los evangelios procedían de alguien que no estaba lejos
del estado de buda.
[167]
Jesús en la ficción y en el arte
Jesús en el arte
Pantocrátor rodeado por la mandorla en el ábside
de San Clemente de Tahull. Flanqueando la
mandorla, se encuentra el tetramorfos, alegoría de
los cuatro evangelios.
En un primer momento, el arte cristiano evitó representar a Jesús en
forma humana, prefiriendo evocar su figura mediante símbolos, tales
como el monograma formado por las letras griegas Χ y Ρ, iniciales del
nombre griego Χριστός (Cristo), en unión a veces de Α y Ω, primera y
última letras, respectivamente, del alfabeto griego, para indicar que
Cristo es el principio y el fin; el símbolo del pez (ΙΧΘΥΣ, ikhthýs en
griego, acróstico de Ἰησοῦς Χριστός, Θεοῦ Υἱός, Σωτήρ (Iesoûs
Khristós, Theoû Huiós, Sōtḗr: ‘Jesús Cristo, hijo de Dios, Salvador’); el
Cordero de Dios; o incluso mediante símbolos antropomórficos, como
el del Buen Pastor.
Más tarde aparecieron representaciones de Cristo, primero presentado
como un joven imberbe. A partir del siglo IV fue representado casi
exclusivamente con barba. En el arte bizantino se hicieron habituales
una serie de representaciones de Jesús, algunas de las cuales, como la
imagen del Pantocrátor, tuvieron un amplio desarrollo en el arte
europeo medieval.
Jesús en la literatura
Desde finales del siglo XIX, son numerosos los autores literarios que han dado su interpretación personal de la figura
de Jesús. Entre las obras más destacadas que han tratado el tema pueden citarse:
• Fiodor Dostoievski: Los hermanos Karamázov (1880).
• Mijaíl Bulgákov: El maestro y Margarita (escrito entre 1928 y 1940, publicado en 1967).
• Robert Graves: Rey Jesús (1947).
• Nikos Kazantzakis: Cristo crucificado (1948) y La última tentación de Cristo (1951), en la que se basaría Martin
Scorsese para su película homónima.
• Fulton Oursler: La historia más grande jamás contada (1949). En la que se basó la película de George Stevens.
• Anthony Burgess: El hombre de Nazareth (1979), sirvió de base para la Serie Jesús de Nazaret de Franco
Zeffirelli
• José Saramago: El Evangelio según Jesucristo (1991).
• Gore Vidal: En directo desde el Gólgota (1992); también parcialmente basado en la historia de Jesús de Nazaret,
Mesías (1955).
• Norman Mailer: El Evangelio según el Hijo (1997).
• Fernando Sánchez Dragó: Carta de Jesús al Papa (2001).
• Álvaro Bermejo: El Evangelio del Tíbet (2008).
La figura de Jesús ha sido también el tema de algunas obras de literatura de consumo, a veces en géneros como la
ciencia ficción o la novela de misterio:
Jesús de Nazaret 63
• Mirza Ghulam Ahmad: Jesús en la India (1899).
• Andreas Faber-Kaiser: Jesús vivió y murió en Cachemira.
• Juan José Benítez: Caballo de Troya (1984-2006; saga de varios volúmenes).
• Fida Hassnain: La historia de Jesús (1995).
Jesús en el cine
La vida de Jesús según los relatos del Nuevo Testamento, y generalmente desde una perspectiva cristiana, ha sido un
tema frecuente en el cine desde su misma aparición. De hecho, Jesús de Nazaret es uno de los personajes más
interpretados. Ya en 1898 su vida fue llevada a la pantalla por Georges Hatot y Louis Lumière en un filme titulado
La vie et la passion de Jésus-Christ. En el cine mudo destaca la superproducción Rey de reyes (1927), de Cecil B.
DeMille.
El tema fue abordado después en repetidas ocasiones, desde las superproducciones de Hollywood, como Rey de
reyes (Nicholas Ray, 1961) y La historia más grande jamás contada (George Stevens, 1965) o la europea Jesús de
Nazaret (Franco Zeffirelli, 1977) hasta visiones más austeras como la de Pier Paolo Pasolini (El Evangelio según San
Mateo, 1964). También dieron su personal interpretación de la figura de Jesús autores como Griffith (Intolerancia,
1916), Wiene (INRI, 1923), Morayta (El mártir del Calvario, 1952), Dreyer (Ordet, 1954), Dassin (El que debe
morir, 1957), Buñuel (Nazarín, 1958, y La Vía Láctea, 1969), Wajda (Pilatus und andere, 1971), Rossellini (El
Mesías, 1975), Arcand (Jesús de Montreal, 1989) o Cuerda (Así en el cielo como en la tierra, 1995).
Algunas de las películas más recientes sobre la vida de Jesús no han estado exentas de polémica. Es el caso de Je
vous salue, Marie (1985) de Jean-Luc Godard o La última tentación de Cristo (1988), de Martin Scorsese, basada en
la novela homónima de Nikos Kazantzakis y muy criticada en general por su interpretación de Jesús, apartada del
punto de vista cristiano tradicional. El filme de Mel Gibson La Pasión de Cristo (2004) suscitó en cambio la
aprobación de amplios sectores del cristianismo, pero fue tachado de antisemita por algunos miembros de la
comunidad judía. En 2014 fue estrenada la película Hijo de Dios.
El personaje de Jesús ha sido tratado en el cine desde muy variados ángulos. No faltan, por ejemplo, aproximaciones
paródicas a la figura del iniciador del cristianismo como La vida de Brian (Terry Jones, 1979), musicales como
Jesucristo Superstar (Norman Jewison, 1973) o Godspell (David Greene, 1973) y filmes de animación como The
Miracle Maker (Derek W. Hayes y Stanislav Sokolov, 2000).
Jesús en el teatro musical
La vida de Jesús también ha sido convertida en musical y llevada a los escenarios en lugares como Broadway. Entre
las aproximaciones líricas a la vida y obra de Jesús destacan Jesucristo Superstar, ópera rock con música de Andrew
Lloyd Webber y libreto de Tim Rice, representada por primera vez en 1970. Mucho más alternativa es la obra
Godspell, con música de Stephen Schartz y libreto de John-Michael Tebelak, representada por primera vez en 1971.
Referencias y notas
[1] El judaísmo de Jesús no es cuestionado en la actualidad por ningún estudioso serio del Jesús histórico. Como escribe William Arnal («The
cipher “judaism” in contemporary historical Jesus scholarship», en John S. KLOPPENBORG (ed.): Apocalypticism, anti-semitism and the
historical Jesus (http://books.google.es/books?id=q5pNt46fQx4C&pg=PA25&lpg=PA25&dq="jesus+was+a+jew"+jesus+seminar&
source=bl&ots=1HQNvqmFVm&sig=b70bw8W-juvtEQ1ZdrLc4lZsMEA&hl=es&ei=T2hjStO7IZ-5jAeTm439Dw&sa=X&
oi=book_result&ct=result&resnum=9), pág. 24, «no contemporary New Testament scholar contests that Jesus was a jew». Véase, por
ejemplo, el libro de Joseph Klausner: Jesús de Nazaret. Barcelona: Paidós, 2006, ISBN 84-493-1834-3, quien manifiesta de manera terminante
«Jesús era judío, y siguió siendo judío hasta su último aliento» (pág. 469). Con igual claridad se expresa Edward Kessler, en «Jesus the jew»
(http://www.bbc.co.uk/religion/programmes/thepassion/articles/jesus_the_jew.shtml) (artículo en BBC.co.uk): «One of the certain facts
about Jesus was that he was a Jew. He was a child of Jewish parents, brought up in a jewish home and reared among jewish traditions.
Throughout his life, Jesus lived among Jews and his followers were jews».
Bart D. Ehrman ha señalado que «una de las ironías del cristianismo primitivo es que Jesús mismo era un judío que veneraba al Dios de los
judíos, observaba las costumbres judías, interpretaba la ley judía y tuvo discípulos judíos, que le consideraban el mesías judío» (Bart D.
Jesús de Nazaret 64
EHRMAN: Jesús no dijo eso. Barcelona: Ares y Mares, 2007, ISBN 978-84-8432-852-0; P. 233).
Un desarrollo amplio del tema, con referencia a las investigaciones de Geza Vermes, puede encontrarse en la red: «Jesus the jew» (http://
www.leaderu.org/theology/jesusjew.html), artículo de Jonathan Went, en inglés.
Los autores de la llamada tercera búsqueda del Jesús histórico han hecho especial incidencia en el judaísmo de Jesús. Véase, por ejemplo:
John Dominic Crossan (Jesús, vida de un campesino judío, 1994, ISBN 84-7423-655-X; Jesús desenterrado, ISBN 84-8432-459-1); Bart
Ehrman (Jesús, el profeta judío apocalíptico, 2001, ISBN 84-493-1027-X); E. P. Sanders (La figura histórica de Jesús, 2000, ISBN
84-8169-400-2); Geza Vermes (Jesús el judío: los manuscritos leídos por un historiador, 1994, ISBN 84-7669-213-7; La religión de Jesús el
judío, 1996, ISBN 84-7979-201-9); J. P. Meier (Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico. I, II 1-2, III. Estella: Verbo Divino, 2001
ss.), entre muchos otros.
[2] 'Alicia M. Canto, «Textos históricos sobre Jesús de Nazareth» (http://www.celtiberia.net/articulo.asp?id=1684) (artículo en Celtiberia.net,
del 8 de diciembre de 2005).
[3][3] , .
[4] Según Geza Vermes (El nacimiento de Jesús, pág. 94): «El Evangelio de Mateo no identifica el lugar donde viven María y José, pero al no
hablarse de un cambio de residencia entre ese momento [el sueño de José] y el nacimiento de Jesús, debe concluirse que, en opinión de Mateo,
la pareja residió siempre en Belén».
[5][5] Como puede verse, las diferencias entre ambos relatos son bastante significativas:
•• En el relato de Mateo, María y José viven en Belén; en el de Lucas, en Nazaret.
•• En el relato de Mateo, el ángel se aparece (en tres ocasiones) a José; en el de Lucas solo se aparece (en una ocasión) a María.
• Las historias de los magos de Oriente, la degollación de los inocentes y la huida a Egipto solo aparecen en Mateo.
• Las historias de la adoración de los pastores, la circuncisión de Jesús, la presentación en el Templo y el encuentro de Jesús con los
doctores del Templo solo se encuentran en Lucas.
[6][6] , .
[7][7] , , (
[8] , , Según el Evangelio de Juan, Jesús no recibió el bautismo personalmente de Juan el Bautista, ya que por entonces este se encontraba
encarcelado por orden de Antipas.
[9] , , . En el Evangelio de Juan se menciona esta teofanía (), aunque no en ocasión del bautismo de Jesús.
[10][10] , , .
[11][11] , , .
[12][12] , , . Según Jesús reclutó a sus primeros seguidores (aunque eran galileos) en Judea, antes de partir hacia Galilea para iniciar su ministerio.
[13][13] , , . Según el relato de Lucas, los habitantes de Nazaret intentaron matar a Jesús.
[14][14] , , .
[15][15] , , . En los tres sinópticos, los apóstoles son agrupados por parejas, aunque no siempre coinciden en su distribución.
[16] , . En el Evangelio de Juan, Simón y Andrés son discípulos de Juan el Bautista que se unieron a Jesús en Judea.
[17][17] , , ,
[18][18] Véase, por ejemplo, , , . En diferentes pasajes cita a los siguientes: Simón Pedro, Andrés, los hijos de Zebedeo (es decir Santiago y Juan),
Felipe, Natanael, Dídimo Tomás, Judas Iscariote y otro Judas. Natanael es generalmente identificado con el Bartolomé que mencionan los
sinópticos.
[19] No está claro si el relatado en el Evangelio de Juan es el mismo milagro, ya que el beneficiario es en este caso el hijo de un cortesano,
aunque los detalles de la narración son idénticos.
[20][20] , , , , )
[21][21] , , .
[22] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Zc9%3A9;&version=RVR1960;
[23][23] , , , .
[24][24] , , . Marcos intercala entre la entrada de Jerusalén y la expulsión de los mercaderes el episodio de la maldición de la higuera (, y Lucas una
profecía sobre Jerusalén (
[25][25] . En este pasaje, Jesús utiliza un azote para expulsar a los vendedores, al que no se hace referencia en los sinópticos.
[26][26] , , .
[27] , , . En el relato de Juan, la mujer que unge a Jesús es María de Betania, hermana de Lázaro; en los otros dos no se menciona su nombre.
[28] , , . Para los cristianos, este gesto de Jesús representa la institución del sacramento de la Eucaristía.
[29] El Evangelio de Juan no hace referencia a la Última Cena, ya que no sitúa la detención de Jesús en la noche de Pascua, sino la anterior: sí
aparece en él, sin embargo, el anuncio de la traición de Judas (Jn 13, 21-30) y un episodio que no aparece en los sinópticos, el lavatorio de los
pies de los discípulos (Jn 13, 1-20).
[30][30] , , .
[31] Este episodio no aparece tampoco en el Evangelio de Juan.
[32][32] , , .
[33][33] , , , . El relato de Juan ofrece variantes significativas: no se cita Getsemaní como el lugar de la detención, sino un huerto «al otro lado del
torrente Cedrón»; en la detención de Jesús toma parte una cohorte romana; y Jesús no es denunciado por Judas, sino que se entrega él mismo a
los que iban a detenerlo.
[34][34] , , .
Jesús de Nazaret 65
[35][35] , , , .
[36] Se sabe que el cargo de Pilato no era en realidad el de procurador, sino el de prefecto. Figura erróneamente con ese cargo no solo en los
evangelios, sino también en la obra del historiador Flavio Josefo.
[37] , . El Evangelio de Lucas añade que Pilato envió a Jesús ante Herodes Antipas, tetrarca de Galilea, que se encontraba de visita en Jerusalén.
Según este relato, Jesús no quiso contestar a las preguntas de Antipas, quien lo envió de nuevo a Pilato (). En el Evangelio de Juan, por otro
lado, se añaden dos diálogos entre Jesús y Pilato que no aparecen en el resto de los relatos de la Pasión ().
[38][38] , , , . Juan no menciona a Simón de Cirene. Afirma que Jesús fue crucificado entre otras dos personas, pero no dice que fuesen ladrones.
[39][39] , , ,
[40][40] , , ,
[41] Existe consenso entre la mayoría de los filólogos bíblicos en cuanto a que los últimos doce versículos del evangelio, a partir de la aparición
de Jesús a María Magdalena (Mc 16 1,9) son el resultado de una interpolación posterior. Se desconoce si el Evangelio de Marcos concluía en
Mc 16 1,8 o si el final original se ha perdido. Véase Bart E. Ehrman, Jesús no dijo eso. Barcelona: Ares y Mares, 2007; págs. 88-92.
[42][42] , ),
[43][43] . Esta profecía es citada explícitamente en los cuatro evangelios del Nuevo Testamento (, , , ).
[44] Acerca del significado de esta expresión, véase el artículo «Libro de Isaías».
[45][45] , , , .
[46][46] Por ejemplo, .
[47] «Has archaeological evidence for Jesus been discovered?» (http://www.icr.org/article/
has-archaeological-evidence-for-jesus-been-discove), artículo en inglés de John D. Morris en el sitio web del Instituto de Investigación sobre
la Creación. Consultado el 22/05/2009.
[48] Véase «History, archaeology and Jesus. Hard evidence from the ancient world dramatically supports the New Testament record on Jesus»
(http://www.mtio.com/articles/aissar29.htm), artículo en inglés de Paul L. Maier.
[49] En 1972 el jesuita español José O'Callaghan afirmó que EL 7Q5, uno de los papiros hallados en Qumrán, junto al Mar Muerto, era un
fragmento del Evangelio de Marcos (concretamente Mc 6, 52-53). Su hipótesis fue apoyada por algunos biblistas, entre ellos C. P. Thiede,
pero fue en general rechazada por los estudiosos. Véanse Piñero, Antonio: Guía..., pp. 66-67; y Meier, John P.: Un judío marginal..., p.124.
[50] Las modificaciones se ajustaron a razones diversas, destacando el propósito del escrito, sus destinatarios, el momento en que se escribió el
mensaje, como así también el género literario usado. Entre otros ejemplos se cuentan las diferencias existentes en la figura y el mensaje de
Jesús de Nazaret en los cuatro evangelios canónicos, e incluso en los tres evangelios sinópticos cuyas divergencias indicarían que se
escribieron con cierto grado de independencia uno del otro. El concordismo o armonización bíblica fue uno de los recursos que primero se
utilizaron para superar el problema, e implicaba ciertos forzamientos de los textos bíblicos que no estaban totalmente de acuerdo entre sí, para
que pareciera que expresaban lo mismo. Un ejemplo de ello fue el Diatésaron de Taciano en el siglo II. Esos recursos, que llegaron a ser muy
populares, fueron dejados totalmente de lado en la actualidad.
[51] Antonio PIÑERO: Fuentes del cristianismo, pág. 325.
[52] De hecho, en sus cartas cita con frecuencia textos del Antiguo Testamento, pero apenas sí se refiere a dichos de Jesús. Solo en y acude
directamente a la predicación de Jesús de Nazaret como fuente de autoridad. En las cartas de Pablo, sin embargo, no es sencillo diferenciar
cuándo hace referencia a la predicación del Jesús histórico y cuándo a su propia experiencia del Jesús resucitado.
[53] La tradición cristiana atribuye la autoría de estas obras a personajes citados en el Nuevo Testamento: los apóstoles Juan y Mateo, y a dos
colaboradores cercanos de los primeros seguidores de Jesús, Marcos y Lucas. Esta adscripción es tardía (del siglo II) y no se sustenta en datos
aportados por los propios textos. No obstante, para referirse a los evangelios está generalizada la denominación tradicional de evangelios de
Mateo, Marcos, Lucas y Juan, sin que esto implique posicionamiento alguno en el tema de su autoría
[54] J. M. Robinson, y otros: El «Documento Q» en griego y en español con paralelos del Evangelio de Marcos y del Evangelio de Tomás.
Salamanca: Sígueme, 2002. ISBN 84-301-1464-5
[55][55] Guijarro, pág. 26.
[56][56] Guijarro, págs. 61-63
[57] Antonio PIÑERO: Guía para entender el Nuevo Testamento, págs. 392-393.
[58][58] Theissen y Merz, págs. 55-56.
[59] Antonio PIÑERO: Guía para entender el Nuevo Testamento, pág. 166.
[60] Muy debatido es también el valor que debe asignarse al llamado Evangelio secreto de Marcos, sobre cuya autenticidad existen serias dudas.
[61][61] Gerd THEISSEN, y Annette MERZ, op. cit., pág. 76.
[62] Véase una relación comentada de todos los textos, junto con otros judíos, igualmente no cristianos, en el artículo de Alicia M. Canto (UAM)
"Textos históricos sobre Jesús de Nazareth", Celtiberia.net, 8-12-2005 (consultado el 10-12-2012) (http://www.celtiberia.net/articulo.
asp?id=1684), reproducido también en Terrae Antiqvae, 5-1-2006 (http://terraeantiqvaefotos.zoomblog.com/archivo/2006/01/05/
textos-historicos-sobre-Jesus-de-Nazar.html).
[63] «Tacitus» (http://books.google.es/books?hl=es&id=vohWAAAAMAAJ&q=Tacitus#search_anchor), artículo en The New
Encyclopaedia Britannica. En la edición de 1995 de la misma obra se concluye: Estos textos, aunque no tienen valor documental, podrían
bastar «para refutar la idea infundamentada de que Jesús podría no haber existido».
[64] Un análisis detallado de las fuentes talmúdicas sobre Jesús puede encontrarse en Klausner, Joseph: Jesús de Nazaret (Barcelona: Paidós,
2006; ISBN 84-493-1834-3); págs. 23-58. Aunque la edición original del libro es de 1907, la mayoría de los autores actuales están de acuerdo
con lo esencial de sus conclusiones: véase por ejemplo Meier, Un judío marginal, tomo I, págs. 112-118 (ver bibliografía).
Jesús de Nazaret 66
[65] Antonio PIÑERO: Guía para entender el Nuevo Testamento, págs. 169-172.
[66] Antonio PIÑERO: Guía para entender el Nuevo Testamento, pág. 172.
[67][67] Sanders, pág. 42.
[68][68] Sebastos es la traducción aproximada al griego de Augusto.
[69] Geza VERMES: Jesús el judío, pág. 52.
[70][70] Theissen y Merz, pág. 153.
[71] Según Flavio Josefo (Contra Apión 2, 108), eran unos 20.000.
[72][72] Sanders, págs. 63-64.
[73][73] Theissen y Merz, pág. 153.
[74] En Antigüedades judías, 13, 171-173.297s; 18, 11-25, y en Guerra 2, 118-166.
[75][75] Sanders, pág. 67.
[76] Meier: Un judío marginal. Una nueva visión del Jesús histórico, tomo I, pág. 219.
[77] Jesús PELÁEZ: «Jesús y el Reino de Dios: Las comunidades primitivas en el judeocristianismo», en Antonio PIÑERO (ed.): Orígenes del
cristianismo. Antecedentes y primeros pasos, pág. 235.
[78][78] , , , , , .
[79][79] , , ,
[80][80] , , , .
[81] Según Gerd THEISSEN y Annette MERZ, El Jesús histórico, pág. 192: «En suma, Jesús procede de Nazaret. La transposición del lugar de
nacimiento a Belén es fruto de la fantasía y la especulación religiosa: como ―según las Escrituras― el mesías debía nacer en Belén, Mt 2 y
Lc 2 desplazan allí el nacimiento de Jesús». Geza VERMES, en su obra El nacimiento de Jesús (págs. 242-243) afirma que «el lugar donde
nació resulta controvertido: Belén según la tradición, pero más probablemente Nazaret». Para Antonio Piñero (Guía para entender el Nuevo
Testamento, pág. 174), «lo más probable es que Jesús fuera oriundo de Nazaret y que luego se plasmara la historia de que nació en Belén para
dar plena justificación a sus pretensiones mesiánicas, de acuerdo con las Escrituras».
[82] En el Evangelio de Marcos es llamado «Jesús el nazareno» (; ; ; ). En el Evangelio de Juan se indica además que su origen galileo podía ser
perjudicial para ser identificado como el Mesías (; ).
[83] Antonio PIÑERO: Guía para entender el Nuevo Testamento, pág. 173.
[84] Solo dos de los cuatro evangelios canónicos ―Mateo y Lucas― proporcionan información sobre la infancia de Jesús. Marcos, el evangelio
mayoritariamente considerado más antiguo, no incluye ningún relato de la infancia. Solo documenta el nombre de la madre y la existencia de
varios hermanos (). Por otro lado, la infancia de Jesús es desarrollada ampliamente ―con una considerable dosis de imaginación y abundantes
anacronismos― por varios evangelios apócrifos, genéricamente conocidos como «apócrifos de la infancia». Existe un amplio consenso en no
concederles absolutamente ninguna fiabilidad histórica. En el resto del Nuevo Testamento, solo Pablo hace un par de alusiones indirectas al
origen de Jesús, cuando afirma que fue nacido de mujer () y que procedía de la estirpe de David, «en cuanto hombre» ().
[85] Geza Vermes considera que los relatos de Mateo y Lucas «son adiciones posteriores a la narración evangélica principal» (El nacimiento de
Jesús, pág. 237).
[86] Mateo cita este pasaje del profeta Miqueas, según el cual el Mesías habría de nacer en Belén:
Pero tú, Belén Efrata, aunque pequeña para figurar entre los clanes de Judá, de ti me saldrá quien ha de
ser dominador en Israel, cuyos orígenes vienen de antaño, desde los días antiguos.
[87] Raymond Brown asume la misma postura en su obra El nacimiento del Mesías.
[88] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Lucas1%3A26;&version=RVR1960;
[89] Andreas J. Köstenberger y colaboradores señalan que la fecha de la muerte de Herodes I el Grande establecería la datación más tardía
posible (terminus ad quem) para el nacimiento de Jesús de Nazaret (página 136); luego de argumentar sobre la imposibilidad de que la muerte
de Herodes haya ocurrido más tardíamente (página 138), sostienen que Jesús podría haber nacido en cualquier momento entre finales del año 7
y principios del año 4 a. C.
[90] Theissen y Merz escribieron: «No hay referencias seguras del año exacto. Es cierto que Mateo y Lucas coinciden en afirmar que Jesús nació
en vida de Herodes el Grande, es decir, a tenor de los datos de Josefo (Ant 17, 167.213; Bell 2, 10), antes de la primavera del año 4 a. C. Este
terminus ad quem se considera probable pero no deja de ser discutido.» (página 179); «no es posible precisar el año del nacimiento de Jesús;
hay una cierta probabilidad en favor de los últimos años de reinado de Herodes el Grande» (página 182).
[91][91] Antonio Piñero sugiere que el nacimiento de Jesús tuvo lugar «en torno al 6-4 a. C.» (página 87), y señala además: «No hay por qué negar el
dato de Mateo y Lucas de que Jesús naciera en época de Herodes el Grande, poco antes de la muerte de éste, ocurrida el año 4 a. C.» (página
174). «La inmensa mayoría de los investigadores cree que Lucas se refiere «de oídas» al censo de Quirinio del 6 d. C, por tanto unos diez años
después del nacimiento de Jesús» (página 164).
[92][92] Meier ubica el nacimiento de Jesús de Nazaret «hacia el final de ese reinado (en referencia al de Herodes el Grande), o sea, por los años
7-4 a. C.»
[93] La Escuela bíblica y arqueológica francesa de Jerusalén ubica el nacimiento de Jesús «hacia el año 5 o 4 antes de la era cristiana» (página
1420), «quizá 8-6 a. C.» (página 1494), y en cualquier caso «antes de la muerte de Herodes el Grande (4 a. C.)». En referencia al censo citado
por el evangelista Lucas, señala: «Este primer censo bajo Cirino resulta enigmático. Puesto que el historiador judío Flavio Josefo data el único
que nos es conocido del año 6 d. C.».
Jesús de Nazaret 67
[94] Finegan apoya la datación del nacimiento hacia el 3 o el 2 a. C. y basa sus argumentos en datos que señala la Tradición cristiana primitiva
sobre el nacimiento, en particular Ireneo de Lyon (siglo II), Clemente de Alejandría (alrededor del 200 d. C.), y Tertuliano (principios del
siglo III). Tanto Ireneo como Tertuliano ubicaron el nacimiento de Jesús en el «año 41 de Augusto». Si se supone que el mandato de Augusto
comenzó cuando fue elevado al consulado el 19 de agosto de 43 a. C., el año que señalan sería 2 a. C. Tertuliano confirmó convenientemente
esta conclusión mediante la adición de que el nacimiento de Cristo fue 28 años después de la muerte de Cleopatra y quince años antes de la
muerte de Augusto. Finegan escribe:
Con todo, en el presente la gran mayoría de los historiadores data la muerte de Herodes I el Grande del año 4 a. C. y,
tal como señala Meier en el volumen 1 de su obra Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico, «los intentos
dispersos de invalidar el 4 a. C. como año de la muerte de Herodes se deben considerar un fracaso».
[95][95] Sanders señala el consenso general:
[96] http://www.pastoralsj.org/index.php?option=com_content&view=article&id=187&versi=0&Itemid=13&libro=50&capini=2&
verini=1&capfin=2&verfin=2
[97] En el año 525, el papa Hormisdas encargó a Dionisio el Exiguo, un astrónomo y abad escita de un monasterio romano, establecer como año
primero de la era cristiana el del nacimiento de Jesús. Dionisio se equivocó en unos seis años al datar el reinado de Herodes I el Grande, por lo
que dedujo que Jesús nació el año 753 de la fundación de Roma. Éste es el origen de la actual era cristiana.
[98] Se declaró oficialmente el 25 de diciembre la fiesta de la Natividad de Jesús en el año 336, por orden del papa Julio I, cristianizando así una
fiesta pagana que tiene sus raíces en la celebración del solsticio de invierno y que ya había sido instituida en el siglo III por Aureliano como
natalicio del dios Sol Invictus. La elección de esta fecha no tiene ninguna base histórica. Antes de pasar a celebrarse el 25 de diciembre, se
conmemoraba el nacimiento de Jesús el 6 de enero, junto con la epifanía y el bautismo de Jesús por San Juan. El 6 de enero había sido,
además, la fecha de inicio del año nuevo en la antigua civilización egipcia, tras los cinco primeros días de este mes, que, en sus tradiciones, no
pertenecían ni a un año ni al otro. La Iglesia Ortodoxa sigue celebrando el nacimiento de Jesús el 6 de enero.
[99] Entre los estudiosos se acepta generalmente que los relatos de la infancia son añadidos tardíos con un contenido principalmente teológico.
Véase, por ejemplo, Geza Vermes (El nacimiento de Jesús, pág. 237, para quien «los relatos de la infancia [...] son adiciones posteriores a la
narración evangélica principal». Meier (Un judío marginal, tomo I, págs. 226 y 249) opina que los relatos de la infancia son «productos de la
reflexión cristiana primitiva sobre el significado salvífico de Jesucristo a la luz de las profecías del Antiguo Testamento» y señala que no
tienen absolutamente ninguna validez histórica para autores como Herbert Braun, Günther Bornkamm y E. P. Sanders. Este último, de hecho,
considera estos relatos como «los casos más claros de invención» en los evangelios (E. P. Sanders: La figura histórica de Jesús, pág. 108).
Escribe Antonio Piñero (Guía para entender el Nuevo Testamento, pág. 160) que «los estudiosos piensan que estas escenas de Mateo y Lucas
[...] son una reelaboración de otras narraciones del Antiguo Testamento».
[100][100] Véase, por ejemplo, , , . Las epístolas de Pablo de Tarso no mencionan tampoco la concepción milagrosa, lo que hace suponer que se trata
de un añadido tardío a la historia de Jesús.
[101] Los evangelios los mencionan claramente: «Su madre y sus hermanos estaban fuera» (). Además, es mencionado por Juan ―«Porque ni
aún sus hermanos creían en él» ()―. Pablo también hace mención en sus cartas a Santiago el hermano del Señor (). En la Primera epístola a
los Corintios dice: «¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer como también los otros apóstoles, los hermanos del
Señor y Cefas?» (). El libro Hechos de los Apóstoles menciona a Santiago (, y siguientes). Una fuente extrabíblica, el historiador Flavio
Josefo, menciona que Santiago, hermano de Jesús, fue linchado en el año 62 d. C. Siglos más tarde, la teología cristiana, para defender el
dogma de la virginidad de María, planteó el argumento de que la palabra utilizada para designar a los hermanos, tanto en arameo
(âch-'achâ) como en griego (adélfoi), puede también utilizarse para denominar a los parientes. El hebreo y el arameo no tienen una palabra
específica para primos, sino que se designa de igual forma a primos y hermanos. En griego sí existen otras palabras para referirse a los
primos y parientes que nunca son usadas con los hermanos de Jesús. Se ha dicho, no obstante, que los autores del Nuevo Testamento, por
influencia de las lenguas semíticas, pudieron utilizar el término «hermano» para referirse también a los parientes.
[102] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Mc6%3A3;&version=RVR1960;
[103] Según Hegesipo las hermanas se llamaban Salomé y Susana.
[104][104] Véase, por ejemplo, .
[105][105] , , ,
[106] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Mt1%3A1-16;&version=RVR1960;
[107] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Lc3%3A23-31;&version=RVR1960;
[108] Geza Vermes, Jesús el judío, págs. 227-229.
[109] Sobre la inserción del pensamiento de Jesús en el marco del judaísmo del siglo I, véase sobre todo E. P. Sanders: Jesús y el judaísmo.
Madrid: Trotta, 2004. ISBN 978-84-8164-685-6.
[110][110] Sí se sabe, sin embargo, que no predicó en las ciudades helenísticas de Galilea, donde se hablaba principalmente el griego.
[111] . Algunos autores, sin embargo, han puesto en duda la historicidad de este dato. Meier trata ampliamente la cuestión en Un judío marginal,
tomo I, págs. 279-290 (ver bibliografía).
[112] Véase, por ejemplo, , . Geza Vermes (Jesús el judío, pág. 26) lo pone, sin embargo, en duda, indicando que en estos pasajes «carpintero»
puede aparecer como sinónimo de sabio o erudito, como ocurre en algunos textos talmúdicos, bastante posteriores a la muerte de Jesús. Sin
embargo, este sentido propuesto por Vermes no parece corresponderse con el contexto.
[113][113] Véase , y .
[114] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Lc3%3A1-2;&version=RVR1960;
Jesús de Nazaret 68
[115][115] Puig, pág. 197.
[116][116] Véase , , y .
[117] El relato de los evangelios y el de Flavio Josefo sobre la muerte de Juan el Bautista son bastante diferentes. En los evangelios (, por
ejemplo), Juan es encarcelado por haber reprobado públicamente el matrimonio de Herodes Antipas con Herodías y se le ejecuta a causa de las
intrigas de Herodías y Salomé. Los dos relatos coinciden, sin embargo, en lo esencial: Herodes consideraba al Bautista un peligro potencial
por su influencia sobre el pueblo.
[118] Sin embargo, Jesús no parece haber heredado de Juan el uso de este rito: en los sinópticos no se hace nunca referencia a que Jesús bautizase
y solo en el Evangelio de Juan, bastante más tardío, se mencionan bautismos realizados por Jesús (concretamente en ). El de Juan es, además,
el evangelio que más desarrolla la relación entre Jesús y Juan el Bautista.
[119][119] , , ,
[120] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Mt15%3A24;&version=RVR1960;
[121] Sobre este tema, véase Vermes, Jesús el judío, págs. 171-202.
[122] Una de las obras más destacadas sobre esta cuestión es E. P. Sanders: Jesús y el judaísmo. Madrid: Trotta, 2004. ISBN 978-84-8164-685-6.
[123] Este concepto de «ética interina» o provisional es desarrollado por ejemplo en Gonzalo PUENTE OJEA: El Evangelio de Marcos. Del
Cristo de la fe al Jesús de la historia (ver bibliografía.
[124][124] Theissen y Merz, pág. 348.
[125] Rudolf Bultmann, Historia de la tradición sinóptica, Salamanca: Sígueme, 2000; pág. 306.
[126] Morton Smith: Jesus the Magician. Charlatan or son of God, 1978.
[127] Principalmente las fuentes sinópticas y el Evangelio de Juan, pero también, entre los apócrifos, hace referencia a la muerte de Jesús el
Evangelio de Pedro. Entre las fuentes no cristianas, confirma esta idea sobre todo Flavio Josefo. Tácito afirma que fue ajusticiado, aunque no
precisa el tipo de ejecución. Las fuentes talmúdicas, en cambio, presentan una versión diferente, ya que indican que Jesús murió por orden de
las autoridades judías.
[128] Los tribunales judíos no tenían en principio potestad de condenar a muerte a un reo, aunque se conocen dos casos, concernientes a
discípulos de Jesús, en que tribunales judíos pronunciaron sentencias de muerte: las ejecuciones de Esteban y de Santiago. En ambos casos los
condenados fueron lapidados.
[129] A favor de esta interpretación se encuentran autores como Simon Légasse, Raymond Edward Brown, Joseph A. Fitzmyer, François Bovon
y Joachim Gnilka, entre otros.
[130] Así, Kasper cita a un conjunto de autores y trabajos: M. Dibelius, Das historische Problem der Leidensgeschichte, en Botschalt und
Geschichte 1. Tübingen 1953, 256, 282 s; N. A. Dahl, Der gekreuzigte Messias, en H. Ristow - K. Matthiae (ed.), Der historische Jesus, 159 s;
F. Hahn, Hoheitstitel, 178; W. Trilling, Fragen zur Geschichtlichkeit Jesu, 134; H. Kessler, Die tbeologiscbe Bedeutung des Todes Jesu. Eine
traditionsgeschichtliche Untersuchung, Düsseldod 1970, 231.
[131] Gerd THEISSEN, y Annette MERZ: El Jesús histórico, pág. 184.
[132] Gerd THEISSEN, y Annette MERZ: El Jesús histórico, pág. 185.
[133] Además, en el Evangelio de Juan dice: «Entonces los judíos le dijeron: “¿Aún no tienes cincuenta años y has visto a Abraham?”» (). Se ha
dicho que de haber tenido Jesús treinta y tres años en el momento de su muerte se habría mencionado la cifra de cuarenta, no de cincuenta.
[134] Burton Mack: The lost gospel: the Book of Q and christian origins
[135] Doherty, en concreto, atribuye la invención de la figura de Jesús al autor del Evangelio de Marcos. Según él:
Most important of all, he had to craft the story of Jesus' passion. [...] We owe the most enduring tale Western culture has produced to the
literary genius of Mark» ( The Jesus puzzle. Was there no historical Jesus? Parte tres: «The evolution of Jesus of Nazareth» (http://pages.ca.
inter.net/~oblio/partthre.htm)).
[136] «A conspiracy of silence», (http://jesuspuzzle.humanists.net/partone.htm) parte uno (en inglés) del libro The Jesus puzzle. Was there no
historical Jesus?, cuya traducción al español es:
Earl Doherty: «El rompecabezas de Jesús ¿Acaso no hubo un Jesús histórico?» (http://web.archive.org/20091027155651/www.geocities.
com/pejlj/var_rompecabezas.htm) (traducción al español).
[137] Doherty señala que numerosos elementos del Nuevo Testamento son recreaciones de historias presentes en el Antiguo Testamento: los
milagros, por ejemplo, eran necesarios según las profecías del profeta Isaías (Is 35, 5-6), y están inspirados en relatos semejantes acerca de los
profetas Elías y Eliseo. También señala una fuerte dependencia de la Escritura hebrea en el relato de la Pasión. En el relato evangélico tomado
en su conjunto ve la repetición de un tema frecuente en el Antiguo Testamento: la vindicación del justo inocente. Referencia: The Jesus puzzle.
Was there no historical Jesus? Parte tres: «The evolution of Jesus of Nazareth». (http://pages.ca.inter.net/~oblio/partthre.htm)
[138] «There are those who argue that Jesus is a figment of the Church’s imagination, that there never was a Jesus at all. I have to say that I do
not know any respectable critical scholar who says that any more». R. Burridge y G. Gould: Jesus now and then, Wm. B. Eerdmans, 2004,
pág. 34.
[139] En Christopher PRICE (2003): «Scholarly opinions on the Jesus myth» (http://www.bede.org.uk/price1.htm), se recogen opiniones en
este sentido de Howard Marshall, Michael Grant, Will Durant, Rudolf Bultmann, Robert Van Voorst, Graham Stanton y Richard Carrier.
Algunas de ellas: «The theory of Jesus’ nonexistence is now effectively dead as a scholarly question» (Robert Van Voorst); «To sum up,
modern critical methods fail to support the Christ myth theory» (Michael Grant); «That a few simple men should in one generation have
invented so powerful and appealing a personality, so loft an ethic and so inspiring a vision of human brotherhood, would be a miracle far more
incredible than any recorded in the Gospel» (Will Durant); «No sane person can doubt that Jesus stands as founder behind the historical
movement whose first distinct stage is represented by the Palestinian community» (Rudolf Bultmann).
Jesús de Nazaret 69
[140] Antonio Piñero: Guía para entender el Nuevo Testamento, pág. 152.
[141] Antonio Piñero, op. cit., pág. 153.
[142] Antonio Piñero, op. cit., págs. 152-154.
[143] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Deuteronomio21%3A23;&version=RVR1960;
[144] T. S. Eliot señala que la vinculación entre la diversidad de las culturas locales y la cultura común europea solo es posible porque existe un
elemento común en la cultura europea, una interrelación en la historia del pensamiento, los sentimientos y los hábitos de comportamiento, y un
intercambio artístico e intelectual que proceden en última instancia de la comunidad de valores que generó el cristianismo (p. 13). José María
Beneyto asevera que «el cristianismo no es la única componente de la identidad cultural europea, pero sí su componente esencial» (p. 19).
[145] Entre las numerosas referencias a personalidades de diferentes extracciones, el autor incluye una cita de T. S. Eliot: «Un europeo puede no
creer en la verdad de la fe cristiana, pero todo lo que dice, crea o hace, surge de su experiencia cultural cristiana, y sólo adquiere significado en
su relación a esa herencia. Sólo una cultura cristiana ha podido producir un Voltaire o un Nietzsche.» (p. 45). Alonso del Campo cita además
otros autores como José Orlandis ( Europa y sus raíces cristianas (http://books.google.com.ar/books?id=c2T2TqdwAl0C&
printsec=frontcover&hl=es&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false), 2004, Madrid:Rialp) que consideran que «negar
las raíces cristianas de Europa sería tan caprichoso como apartado de la razón y de la verdad histórica» (p. 40).
[146][146] Dado que el cristianismo dista mucho de ser una corriente uniforme de creencias y pensamiento, para hablar sobre Jesús en el cristianismo,
habría que describir las modalidades o concepciones cultivadas por las distintas ramas del cristianismo, también llamadas denominaciones
cristianas. Si bien todas esas concepciones son perfectamente admisibles como posiciones de fe, exponerlas sin más en pie de igualdad
conduciría a cierto relativismo que no daría cuenta del hecho innegable de que unas son creencias mayoritarias y otras particulares, que unas
fueron desestimadas solo después de largos debates y otras se consideraron herejías de manera tajante y desde el primer momento.
[147] La historicidad de la resurrección de Jesús de Nazaret es un hecho que diferencia la religión cristiana de las religiones griegas. Si, para
estas últimas, el tiempo es una entelequia circular y repetitiva, que se sucede a modo de eterno retorno, el cristianismo asume desde el
principio una noción lineal del tiempo, en la cual la resurrección es un hito histórico único sobre el cual se ordena la historia pasada y la
futura. Véase Puech, Henry: El tiempo en el cristianismo.
[148] En contraposición a las concepciones científicas que consideran al hombre como la cima de la evolución natural, la teología cristiana
considera que el hombre es una espiritualidad caída. Véase Josef PIEPER: Las virtudes fundamentales (pág. 180). Madrid: Rialp, 2003. ISBN
84-321-3134-2.
[149] La naturaleza de Dios (increada) y la naturaleza del hombre (criatura) están separadas por el abismo ontológico del acto creativo ex nihilo
[150][150] La posibilidad del pecado es exclusiva de la voluntad de la criatura alejada de Dios
[151][151] Entendida sobre todo en el sentido ontológico (dejar de ser)
[152] Vladimir Lossky: Teología mística de la iglesia de Oriente, págs. 101
[153] Esta traducción es obra de RoyFocker, quien la tradujo directamente del griego. Traducción.
[154] La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días: Guía para el estudio de las Escrituras: salvación (pág. 184). Salt Lake City
(Utah), 1992.
[155] La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días: Tercer libro de Nefi, capítulos 11 al 28 del Libro de Mormón, págs. 518-559.
Salt Lake City (EE. UU.), 1992.
[156] «What are “the last days”?» (http://www.watchtower.org/e/20060915/article_01.htm#fnt1), artículo del 15 de septiembre de 2006 en el
sitio oficial de los testigos de Jehová.
[157] Mary BAKER EDDY (1821-1910): Science and health with key to the Scriptures. [1875]. 2000. 473:4
[158] Mary BAKER EDDY (1821-1910): Science and health with key to the Scriptures. [1875]. 2000. 141:10
[159] Mary BAKER EDDY (1821-1910): Science and health with key to the Scriptures. [1875]. 2000. 334:10
[160] Mary BAKER EDDY (1821-1910): Science and health with key to the Scriptures. [1875]. 2000. 360:28
[161] Mary BAKER EDDY (1821-1910): Science and health with key to the Scriptures. [1875]. 2000. 285:23
[162] Mary BAKER EDDY (1821-1910): Science and health with key to the Scriptures. [1875]. 2000. 285:23
[163] Hervé MASSÓN: Manual de herejías. Madrid: Rialp, 1989. ISBN 84-321-2517-2, págs. 16-17.
[164] Son bastante singulares, por ejemplo, las creencias acerca de Jesucristo de la secta Moon, según la cual Jesús no es Dios, sino simplemente
un hombre «reflejo de Dios», nacido de una relación adúltera entre María y Zacarías, que fracasó en su misión salvadora: para ellos, la
crucifixión de Jesús es testimonio del fracaso del cristianismo. Véase: Manuel GUERRA GÓMEZ: Los nuevos movimientos religiosos (las
sectas). Pamplona: Ediciones Universidad de Navarra, 1993. ISBN 84-313-1234-3. Pág. 361.
[165] La Trinidad plantea un problema a Mahoma: el politeísmo que tanto combatió. Aceptar que Dios es Uno y Trino constituyó un problema
desde el principio. Las teorías de la Trinidad que conoció Mahoma fueron las de los coliridianos únicamente. No obstante, sus posiciones
sobre la Trinidad se acercan al propio Concilio de Letrán, donde se trata de corregir la creencia de que Jesús es hijo de Dios en un sentido
humano. Así hay quien ve semejanzas, aún en la diferencia. «Son infieles quienes dicen Dios es el tercero de una triada. No hay dios, sino un
Dios único. [...] El Mesías, hijo de María, no es más que un Enviado» (Corán, 5 77-79) «¡Gente del Libro! No exageréis en vuestra religión ni
digáis, sobre Dios, más que la verdad. Realmente el Mesías, Jesús, hijo de María, es el Enviado de Dios, su Verbo, que echó a María en
espíritu procedente de él. Creed en Dios y en sus enviados, pero no digáis Tres. [...] ¿Tendría un hijo cuando tiene lo que está en los cielos y
en la tierra? ¡Dios basta como garante!» (Corán, 4 169-170). Juan Vermet (trad.): El Corán, págs. 48, 49, 135, 146, 147.
[166] James A. Beverley: «Hollywood’s idol» (http://www.christianitytoday.com/ct/2001/june11/15.64.html), en Christianity Today,
consultado el 20 de abril de 2007. Dijo: «Jesucristo también tuvo vidas anteriores. De modo que, ya ves, él alcanzó un estado superior, tal vez
de bodhisattva, o de persona iluminada, por medio de la práctica budista o algo similar».
Jesús de Nazaret 70
[167] 101 historias zen; #16
Bibliografía
Bibliografía utilizada
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Jesús en el cristianismo y en otras religiones
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• TREVIJANO, Ramón: Patrología. Madrid: BAC, 2004. ISBN 84-7914-366-5
• VERNET, Juan: El Corán (traducción, prólogo y comentarios). De Bolsillo. ISBN 84-9759-436-3
Jesús de Nazaret 71
Bibliografía adicional (no utilizada directamente en este artículo)
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• SABAN, Mario Javier: El judaísmo de Jesus. 2008.
• VARO, F.: Rabí Jesús de Nazaret. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 2005. ISBN 978-84-7914-786-0
Enlaces externos
• Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Jesús de Nazaret. Commons
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• Biblegateway.com (http://www.biblegateway.com/index.php) (acceso en línea a varias versiones de los textos
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En inglés
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Jesús según el cristianismo
• Católico.org (http://www.catolico.org/jesus/a_jesus.htm) (Jesús de Nazaret).
• EnciclopediaCatólica.com (http://www.enciclopediacatolica.com/j/jesucristo.htm) («documentos históricos
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• HistoriaLago.com (http://www.historialago.com/jesucristo.htm) (Jesús de Nazaret, visión de un católico).
• OpusDei.org (http://multimedia.opusdei.org/pdf/es/preguntas/0.pdf) («54 preguntas más frecuentes sobre
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• Vatican.va (http://www.vatican.va/archive/ESL0022/_INDEX.HTM) («Catecismo de la Iglesia Católica»,
Librería Editrice Vaticana).
Jesús de Nazaret 72
Teoría del Jesús mítico
• JesusNeverExisted.com (http://www.jesusneverexisted.com) («Jesús nunca existió», sitio web en el que se
defiende esta hipótesis; en inglés).
• Wikiquote alberga frases célebres de o sobre Jesús de Nazaret. Wikiquote
Nuevo Testamento
El Nuevo Testamento traducido por Francisco de
Enzinas.
El Nuevo Testamento es la parte de la Biblia cristiana compuesta por
un conjunto canónico (autorizado) de libros y cartas escritas después
del nacimiento de Jesús de Nazaret. Se le designa así desde Tertuliano
en la Iglesia cristiana. Al contrario con el Tanaj hebreo, llamado por
los cristianos Antiguo Testamento, los cristianos, a excepción de los
llamados judíos mesiánicos, no tienen el Nuevo Testamento en común
con los judíos.
El uso del término «testamento» proviene del vocablo hebreo berith
('alianza, pacto, convenio o disposiciones entre dos contratantes'), a
través del griego diatheké, y del latín testamentum. Algunos autores
presentan los nombres Antiguo y Nuevo Testamento con que se
designa las dos grandes secciones en que se divide la Biblia cristiana
como el resultado de un error de interpretación de la palabra diatheké,
que significa: 'deseo' o 'voluntad', y también 'acuerdo’ o 'convenio'.
[1]
Con este criterio diatheké en griego haría referencia al antiguo y al
nuevo convenio de Dios con los hombres más que a las Escrituras
mismas.
Según otros autores, el término «testamento» proviene de la traducción
de la Vulgata y del paso del concepto hebreo al griego, y sería el
resultado de una búsqueda consciente. Los traductores de la
Septuaginta habrían querido evitar que al hablar del berith (la alianza
entre Dios e Israel) se entendiera que era un pacto entre iguales. Por eso no usaron el término griego syntheké (que se
traduce por 'alianza'), sino que escogieron diatheké, que se traduce por 'testamento' o 'voluntad', que es la obligación
de uno solo con respecto a otro que solo recibe beneficios. De esta forma destacaron más la disparidad entre las
partes (es decir, entre Dios y los hombres). Luego, esa es una de las acepciones de la palabra testamentum, y de la
castellana «testamento» (no entendida solo como última voluntad ex mortis, como en el uso coloquial). De allí que
las versiones latinas, como la de Jerónimo de Estridón, y la mayoría de las versiones de la Biblia cristiana siguen
utilizando el término «testamento» en lugar de «alianza» para referirse al Antiguo Testamento (alianza del Sinaí) y al
Nuevo Testamento (alianza en la sangre de Cristo).
Aun conviniendo que tales conceptos no hacen referencia a las colecciones de escritos sagrados sino a relaciones
entre la divinidad y los seres humanos en la historia religiosa, la mayoría de los erúditos simplemente se remiten al
uso popular y coloquial de estos conceptos para referirse a los textos sagrados del canon hebreo y griego cristiano.
Las versiones más antiguas de textos del llamado Nuevo Testamento que se conservan están escritas en el griego
denominado koiné, la lengua franca en el Mediterráneo Oriental en época romana. La mayoría de los especialistas
cree que éste fue el idioma en que originalmente se redactaron, aunque algunos libros puedan haberse escrito primero
en idioma hebreo o arameo, la lengua semita hablada por Jesús y su entorno.
[2]
Aún hoy existen textos manuscritos
fechados como desde el siglo V (cercanos a los más antiguos manuscritos griegos completos) en arameo como la
Nuevo Testamento 73
Peshita siríaca, la Harclense y la Curetoniana, pero la mayoría de los estudiosos los consideran traducciones del
griego.
Composición del Nuevo Testamento
La composición del Nuevo Testamento canónico se fijó poco a poco en los primeros siglos de la nueva religión. La
lista más antigua se supone redactada hacia el año 170.
La lista actual fue publicada originalmente por Atanasio de Alejandría en 370 y consagrada como canónica en el
Tercer Concilio de Cartago de 397. Sin embargo, las disputas sobre la composición del canon no cesaron. Martín
Lutero cuestionó la pertinencia de incluir la Epístola de Santiago, la Epístola de Judas, la Epístola a los Hebreos y el
Apocalipsis de Juan o Libro de la Revelación; aunque finalmente, a diferencia de los deuterocanónicos del Antiguo
Testamento, no fueron nunca rechazados. Sin embargo, la canonización de 2 Pedro, 2 Juan, 3 Juan, Santiago y Judas,
así como de Hebreos y Apocalipsis, sigue siendo tema de debate.
El Nuevo Testamento comprende los cuatro Evangelios canónicos, los Hechos de los Apóstoles, las epístolas de
Pablo de Tarso, siete epístolas de diversa atribución y el Apocalipsis, como se puede observar en el esquema que se
encuentra a continuación.
Comprende, en total, 27 libros en el canon de la Iglesia Católica Romana, aceptado por la mayoría de las Iglesias de
la Reforma. La Iglesia Siria solo acepta 22 libros en su canon. Libros como 1 y 2 de Clemente, el libro de la Alianza,
el Octateuco y otros, han sido motivo de disputas, y se encuentran canonizados por parte de otras iglesias Católicas
Ortodoxas
Orden Libro Abreviatura Nº Capítulos
1 Evangelio de Mateo Mt. 28
2 Evangelio de Marcos Mc. 16
3 Evangelio de Lucas Lc. 24
4 Evangelio de Juan Jn. 21
5 Hechos de los Apóstoles Hch. 28
6 Epístola a los Romanos Rom. 16
7 Primera Epístola a los Corintios 1 Cor. 16
8 Segunda Epístola a los Corintios 2 Cor. 13
9 Epístola a los Gálatas Gal. 6
10 Epístola a los Efesios Ef. 6
11 Epístola a los Filipenses Flp. 4
12 Epístola a los Colosenses Col. 4
13 Primera Epístola a los Tesalonicenses 1 Ts. 5
14 Segunda Epístola a los Tesalonicenses 2 Ts. 3
15 Primera Epístola a Timoteo 1 Tim. 6
16 Segunda Epístola a Timoteo 2 Tim. 4
17 Epístola a Tito Tit. 3
18 Epístola a Filemón Flm. 1
19 Epístola a los Hebreos Heb. 13
20 Epístola de Santiago Stg. 5
21 Primera Epístola de San Pedro 1 P. 5
Nuevo Testamento 74
22 Segunda Epístola de San Pedro 2 P. 3
23 Primera Epístola de San Juan 1 Jn. 5
24 Segunda Epístola de San Juan 2 Jn. 1
25 Tercera Epístola de San Juan 3 Jn. 1
26 Epístola de San Judas Jud. 1
27 Apocalipsis de San Juan Ap. 22
Los manuscritos del Nuevo Testamento
Según Robert W. Funk, fundador del Jesus Seminar (‘seminario de Jesús’), existen muchas variantes en los
manuscritos griegos del Nuevo Testamento, algunas son variantes menores sin trascendencia, pero también hay
cambios significativos. Él asegura:
Se ha estimado que hay más de 70.000 variantes significativas en los manuscritos griegos del Nuevo
Testamento. Tal montaña de variaciones ha sido reducida a un número manejable por las ediciones
críticas modernas que ordenan, evalúan y eligen entre la miríada de posibilidades. Las ediciones críticas
del Nuevo Testamento griego utilizadas por eruditos son, de hecho, creaciones de los críticos textuales y
editores. No son idénticas a ninguno de los manuscritos antiguos sobrevivientes. Son una composición
de muchas versiones distintas.
Los textos maestros se clasifican según criterio en "texto mayoritario recibido" o "Receptus" y "Texto Crítico". El
primero prioriza las variaciones mayoritarias y tradicionales sin importar su antigüedad, se basa en la compilación
iniciada por Erasmo. El segundo prioriza las lecturas más antiguas según criterio de jerarquía temporal, basándose en
los textos más antiguos encontrados, aun recientemente, como el códice Sinaítico (costumbre seguida en las obras
críticas de textos clásicos seculares). La vigésima séptima edición Nestlé-Aland es el texto maestro refinado más
reciente y base para las traducciones vernáculas modernas.
Manuscritos
Papiros
Los manuscritos completos más antiguos del Nuevo Testamento son los códices pergaminos Sinaítico y Alejandrino,
pero en cuanto a papiros, de data anterior existen cerca de cien papiros fragmentados (algunos caben en la palma de
una mano).
Papiro Rylands
El papiro Rylands (P
52
) es el más antiguo de los manuscritos que se han encontrado de los cuatro evangelios
canónicos. Se descubrió en el desierto de Egipto. Se publicó en 1935. Contiene algunos versículos del capítulo 18 del
evangelio de Juan (Jn 18,31-33.37-38). Según el estudio grafológico es anterior al año 150 (suele datarse hacia
125-130 d. C).
Nuevo Testamento 75
Papiro Magdalena Gr 17
Fue encontrado en una tienda de antigüedades en Luxor (Egipto) a finales del siglo XIX. Fue adquirido por un
sacerdote llamado Charles Bousfield Huleatt, quien tras su muerte donó el papiro al Magdalen College de Oxford,
donde pasó a denominarse Gr 17. (suele datarse hacia 66-80 d. C)
Papiros Bodmer II
Se trata de papiros descubiertos por M. Martin Bodmer. Del conjunto de cuatro papiros Bodmer (P66, P72, P73,
P74) que se conservan en la Biblioteca de Cologny, en Ginebra, destaca el P66. Encontrado en Egipto y datado hacia
el año 200, contiene catorce capítulos del evangelio de Juan.
Por su parte, los papiros Bodmer 14 y 15, conocidos como P75, fueron descubiertos también en Egipto en 1956 y
están datados del año 175 al 225 d. C. Contienen cerca de la mitad de los Evangelios de Lucas y de Juan, a saber:
•• Lucas 3,18-22,33-38; 4,1-2,34-44; 5,1-10.37-39; 6,1-4.10-49; 7,1-32.35-39.41-43.46-50; 8,1-56; 9,1-2.4-62;
10,1-42; 11,1-54; 12,1-59; 13,1-35; 14,1-35; 15,1-32; 16,1-31; 17,1-15.19-37; 18,1-18; 22,4-42.45-71 (no
aparecen 22,43-44); 23,1-56; 24,1-53
•• Juan 1,1-16a; 16b-51; 2,1-25; 3,1-36; 4,1-54; 5,1-3a; 5,5-47; 6,1-71; 7,1-52; 8,12-59; 9,1-41; 10,1-42;
11,1-45.48-57; 12,3-50; 13,1-10; 14,8-31; 15,1-10
P75 constituye el manuscrito más antiguo que mantiene unidos a dos Evangelios. Esto fue interpretado por diferentes
escrituristas como una demostración de que, para las primeras comunidades cristianas, los Evangelios formaban una
unidad. Pertenecieron a la Fundación Bodmer de Cologny (Ginebra). En 2007, fueron donados a la Biblioteca
Apostólica Vaticana donde se conservan actualmente.
[3]
Papiros Chester Beatty
Son tres papiros (P45, P46 y P47) escritos antes del año 250 d. C. Contienen fragmentos de las epístolas de Pablo,
del Apocalipsis y de los evangelios.
•• P45: Contiene fragmentos de los cuatro evangelios canónicos y de los Hechos de los apóstoles
• P46: Contiene epístolas de Pablo: Rom 1‑2; Cor; Ef; Gál; Fil; Col; 1‑2 Tes
• P47: Contiene un fragmento del libro de Apocalipsis (9,10—17,2).
Pergaminos
Códice Vaticano
Data de mediados del siglo IV.
Códice Sinaítico
De mediados del siglo IV.
Códice Alejandrino
Del siglo V
Códice de Efrén
Del siglo V.
Códice Bezae
Del siglo V. Solo contiene los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles. El texto de los Hechos difiere algo de otras
versiones.
Nuevo Testamento 76
Códice Freer
Del siglo V. Solo contiene los Evangelios.
Siglos V a XV
• La Vulgata de san Jerónimo aparece en el año 382.
•• Recensión de Bizancio, a principios del siglo V: Da lugar a la versión koiné.
• La Peshitta siríaca se escribe en el siglo V.
•• La versión armenia, del siglo V.
•• Las copias de los monasterios.
Siglos XV-XIX
• La Políglota de Alcalá, del cardenal Cisneros, se forma entre los años 1502 y 1522.
• La versión de Erasmo de Róterdam se escribe en 1516 revisando solo seis manuscritos.
Estas dos versiones son fusionadas por Robert Estienne. La cuarta edición de esta publicación es la utilizada, a
partir de Teodoro de Beza hasta finales del siglo XIX
Desde el siglo XIX
Se descubre el códice sinaítico (K. Tischendorf, 1859). Los códices Sinaiticus y Vaticanus dan lugar a los textos
actuales.
Tercer Concilio de Cartago
En el año 397 el papa Siricio convoca el tercer concilio de Cartago donde se impone la vulgata (traducción de la
Biblia al latín vulgar realizada por San Jerónimo del 382-405) y finalmente se edita el Nuevo Testamento.
Nuevo Testamento español
Por siglos la Biblia fue el libro de mayor distribución en España, habiendo disponibles copias manuscritas en latín y,
por varios siglos, hasta en la lengua gótica. Diversas historias bíblicas, salterios (o salmos), glosarios, relatos morales
y obras similares se convirtieron en libros de mayor venta de la época. Copistas adiestrados reprodujeron
concienzudamente exquisitos manuscritos bíblicos. Aunque a 20 escribas les tomaba todo un año producir un solo
manuscrito de primera clase, muchas Biblias latinas y millares de comentarios sobre la Biblia latina circulaban en
España para el siglo XV.
Cuando el idioma español empezó a desarrollarse, surgió interés en tener la Biblia en el lenguaje vernáculo. Para el
siglo XII la Biblia se tradujo al romance o español antiguo, el lenguaje que hablaba la gente común.
Posteriormente la disidencia de valdenses, lolardos y husitas hicieron que por precaución a la herejía la Iglesia
prohibiera la traducción de la Biblia en lengua romance (Concilio de Toulouse, Francia, 1229). Por los siguientes
doscientos años la única Biblia católica oficial publicada en España —aparte de la Vulgata latina— fue la Políglota
complutense, la primera Biblia políglota, patrocinada por el cardenal Cisneros. Solo se imprimieron 600 ejemplares.
Contenía el texto bíblico en hebreo, arameo, griego y latín.
A principios del siglo XVI Francisco de Enzinas, hijo de un rico terrateniente español, empezó a traducir el Nuevo
Testamento al español mientras todavía era un joven estudiante. Luego consiguió que se imprimiera su traducción en
los Países Bajos, y en 1544 trató de obtener la autorización real para distribuirla en España, la cual le fue rechazada y
terminó acusado ante la inquisición. Pocos años más tarde se imprimió una edición revisada de esa traducción en
Venecia, Italia, la que Julián Hernández introdujo secretamente en Sevilla, siendo prendido y posteriormente
ejecutado por herejía.
Nuevo Testamento 77
Solo posteriormente se empezó a traducir la Biblia entera a lengua vernácula castellana con la Obra de Casiodoro de
Reina (Biblia del Oso 1568-1569), por parte del protestantismo, y Felipe Scío de San Miguel (1790) y Félix Torres
Amat (1823) en el catolicismo.
Referencias
[1] La página del idioma español (http://www.elcastellano.org/palabra.php?q=testamento)
[2][2] "Cristianismo Primitivo y Religiones Mistéricas", Jaime Alvear et al. Cap. 1 "Fuentes para el conocimiento de Jesús". J. M. Blazquez. Pág 19.
Ed. Cátedra. Historia Serie Mayor. Madrid, 1995.
[3] http://www.zenit.org/article-22443?l=spanish
Bibliografía
• Brown, Raymond E. (1997). An introduction to the New Testament. Anchor Bible Reference Library; New
York: Doubleday.
• Bultmann, Rudolf (1951–1955). Theology of the New Testament, English translation, 2 volumes. New York:
Scribner.
• Wolfgang Kosack:Novum Testamentum Coptice. Neues Testament, Bohairisch, ediert von Wolfgang Kosack.
Novum Testamentum, Bohairice, curavit Wolfgang Kosack. / Wolfgang Kosack. neue Ausgabe, Christoph
Brunner, Basel 2014. ISBN 978-3-906206-04-2.
• Koester, Helmut (1995 and 2000). Introduction to the New Testament, 2d edition, 2 volumes. Berlin: Walter de
Gruyter.
• Schnelle, Udo (1998). The history and theology of the New Testament writings, English translation.
Minneapolis: Fortress Press.
• Mateos, Juan; Alonso Schökel, Luis (1975). Nuevo Testamento (http://books.google.com.ar/
books?id=P2eKKeTMyUcC&printsec=frontcover&dq="Nuevo+Testamento"&hl=es#v=onepage&
q="Nuevo Testamento"&f=false). Madrid: Cristiandad. ISBN 84-7057-168-0.
• Iglesias, Manuel (2003). Nuevo Testamento (http://books.google.com.ar/books?id=gro-qSmed2QC&
printsec=frontcover&dq="Nuevo+Testamento"&hl=es#v=onepage&q="Nuevo Testamento"&f=false).
Madrid: Encuentro.
Enlaces externos
• Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Nuevo Testamento. Commons
• Wikisource contiene obras originales de o sobre Nuevo Testamento.Wikisource
• Wikiquote alberga frases célebres de o sobre Nuevo Testamento. Wikiquote
• El Nuevo Testamento (http://lds.org/scriptures/nt?lang=spa), versión Reina-Valera, 2009 (SUD).
• Nuevo y Viejo Testamento en la versión La palabra de Dios para todos (PDT). (http://www.wbtc.com/
downloads/spanish_downloads_.htm)
• Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (Testigos de Jehová) (http://www.watchtower.org/s/
biblia/index.htm)
Antiguo Testamento 78
Antiguo Testamento
Antiguo Testamento de la Biblia de Gutenberg.
El Antiguo Testamento, para la mayoría de las
personas cristianas, es la primera parte de la Biblia.
Contiene el Pentateuco, y otras series de libros
históricos, sapienciales y proféticos. En total se
numeran en el Antiguo Testamento 39 libros en la
versión protestante, 46 libros en la versión de la Iglesia
católica, y 51 libros en la de la Iglesia ortodoxa.
Las denominaciones de Biblia y de Antiguo
Testamento (que presupone la existencia de un Nuevo
Testamento) nunca fueron usadas por los judíos de
habla hebrea, y tampoco por algunas confesiones
cristianas.
Los judíos dividen los libros del Tanaj en tres grupos
distintos: Torá (la Ley), Neviim (los Profetas) y
Ketuvim (los Hagiógrafos).
Los testigos de Jehová prefieren la expresión Escrituras
Hebreas para referirse a esta colección de libros.
En el judaísmo
El Antiguo Testamento de los cristianos en el judaísmo
es llamado Tanaj, un acrónimo para Torá, Neviim y
Ketuvim (Torá, Profetas y Escritos). El Tanaj consiste
en la Torá de Moisés, el único libro dictado y Escrito por Dios mismo y entregado a Moisés en el Monte Sinaí; los
Profetas, que son los libros inspirados por Revelación Profética; y los Escritos, que son una colección de escritos
poéticos e históricos inspirados por el Ruaj haKodesh (Espíritu Santo). Puesto que Dios en su Torá manda no añadir
ni quitar nada de la Torá de Moisés, toda escritura que viniese después es medida a la luz de la Torá. Así, los libros
que menos se acoplan a la Torá son considerados menos inspirados y por tanto, menos importantes. Por éste motivo
la mayoría del judaísmo no considera los Escritos de los discípulos de Jesús como inspiración Divina, por tanto la
Biblia judía solo se compone del Tanaj. Varios grupos, entre ellos los judíos nazarenos y judío mesiánicos
consideran el llamado “Nuevo Testamento” como material importante de aprendizaje, al mismo nivel que el santo
Zohar o el Talmud, pero nunca jamás al mismo nivel que la Torá de Moisés, la cual es considerada “Ley perfecta”
(Sal 19:7), “para los hijos de nuestros hijos” (Dt 4:8-9), y como Jesús mismo enseñaría, la Torá es vigente “hasta que
pasen los cielos y la Tierra” (Mt 5:18).
De este modo los judíos mesiánicos y judíos nazarenos no consideran que el Tanaj sea un Antiguo Testamento, ni
que la colección de escritos griegos cristianos sea un Nuevo Testamento.
Antiguo Testamento 79
Géneros literarios
El Antiguo Testamento es un texto muy complejo por estar compuesto por libros escritos en múltiples géneros y en
distintas épocas históricas del pueblo hebreo.
En cuanto a la mayoría de los libros, se pueden reconocer cuatro tradiciones literarias que los componen (de acuerdo
con la hipótesis documentaria):
• Yahvista, que hace uso del término Yahveh para referirse a Dios, al que presenta antropomórfico, manifestado de
forma humana. Este género es probablemente propio del reino hebreo del sur o de Judá.
• Elohísta, que hace uso del término Elohim para referirse a Dios, al que presenta más intrascendente. Este género
es probablemente propio del reino hebreo del norte o de Israel.
• Sacerdotal, que se centra en cuestiones del culto judaico, y que incluye el relato que se encuentra al principio de
todo el Antiguo Testamento: la primera versión de la Creación en el libro del Génesis (la segunda versión de la
Creación viene inmediatamente después y es de tradición yavista).
• Deuteronómica, que se centra en el cumplimiento de la Ley, por haber sido escrita en lo que algunos han
identificado como el hallazgo de la Ley en tiempos del rey Josías. Precisamente el libro del Deuteronomio
pertenece a este género.
[1]
Se pueden reconocer los siguientes géneros literarios en el Antiguo Testamento:
• Histórico: Abarca todos los textos en forma de relato. Incluye: historias reales, noveladas y ficticias; relatos
populares (mitos, leyendas, sagas, cuentos); datos informativos, y biográficos; relatos que anuncian la venida del
Mesías.
• Ley: Colecciones de normas y preceptos por los que se regía el pueblo hebreo, tanto en lo civil como en lo
religioso.
• Profecía: Dichos y discursos pronunciados por un profeta (mensajero que habla en nombre de Dios). Incluye
oráculos, relatos biográficos, visiones y acciones simbólicas.
• Lírica: Textos poéticos, generalmente en verso, que expresan sentimientos y vivencias profundos. Incluye cantos
de amor, elegías de dolor, poemas de oración.
• Sabiduría: Colecciones de sentencias, proverbios, alegorías y refranes que expresan de forma popular y razonada
la experiencia de vida propia del sabio.
[2]
Antiguo Testamento 80
Libros del Antiguo Testamento
Moisés con las Tablas de la Ley, de Rembrandt.
Antes de continuar, hay que aclarar que los escritos que
no están incorporados en las Biblias protestantes serán
escritos en cursiva. Explicado este punto, seguiremos
con los grupos de escritos separados en:
Pentateuco o Torá
1-Génesis: El libro del Génesis relata la historia de la
creación del mundo, el relato de la caída de Adán del
jardín del Edén, la narración del Diluvio Universal, la
historia de la Torre de Babel, el llamado del patriarca
Abraham y la aparición de las 12 tribus de Israel que
terminarían viviendo en Egipto.
2-Éxodo: Los principales hechos del libro giran
alrededor de la partida de los esclavos hebreos de
Egipto, bajo el liderazgo de Moisés, y culmina
fervorosamente con la entrega de la Sagrada Torá en el
monte Sinaí.
3-Levítico: Este libro trata los temas de las leyes
referidas a los sacrificios, la consagración de los
sacerdotes y las leyes referidas a la pureza y santidad;
mayormente mandamientos para los grupos levitas y
sacerdotales.
4-Números: Este libro narra los mandamientos dados durante las estancias en el Sinaí, el desierto de Qades-Barnea y
los llanos de Moab.
5-Deuteronomio: Este libro relata lo que sucedió desde la entrega de las Tablas de la Ley hasta la llegada a los
llanos de Moab. Es considerado el discurso final de Moisés antes de morir.
Libros Históricos
6-Libro de Josué: Este libro narra la conquista de la Tierra Prometida y el reparto que Josué efectúa entre las
diversas tribus. Luego trata algunos temas de la Asamblea de Siquem y de las disposiciones de Josué. Es considerado
libro profético en el canon judío.
7-Libro de los Jueces: Narra el período que va desde la muerte de Josué hasta el nacimiento de Samuel, un tiempo
en que el pueblo de Israel ha abandonado su vida nómada y acaba de instalarse como semisedentarios primero y
agricultores luego, habitando en casas de material o chozas de adobe. Es considerado libro profético en el canon
judío.
8-Libro de Rut: El libro narra la historia de Elimélec, un efrateo de Belén de Judá que emigró con su familia al país
de Moab. Su mujer se llamaba Noemí y sus hijos, Majlón y Quilión. Al morir Elimélec, sus dos hijos se casaron con
Orpá y Rut de Moab, respectivamente.
9-Primer Libro de Samuel: Este libro cuenta la historia de Samuel y del reinado del rey Saúl hasta su muerte,
incluyendo la guerra de los israelitas contra los filisteos y la gran hazaña del pastorcillo David al derrotar al gigante
Goliat. Es considerado libro profético en el canon judío.
10-Segundo Libro de Samuel: siendo la continuación de I Samuel, cuenta la historia de Israel a partir de la muerte
del rey Saúl y el subsiguiente reinado de David, con un suplemento al final.
Antiguo Testamento 81
11-Primer Libro de los Reyes: Este libro cuenta la historia del reinado de Salomón, hijo de David y de los reinos de
Judá e Israel.
12-Segundo Libro de los Reyes: En este libro continúa la historia de los reinos de Judá e Israel desde la muerte de
Salomón hasta la caída de Samaria y de Jerusalén, cabe resaltar que todos los reyes israelitas hicieron lo malo a los
ojos de Dios, entre ellos, Jeroboam, Omrí, Ahab y Jezabel, Oseas y Joacaz. También relata los milagros del profeta
Eliseo y al final del libro se continúa la historia para culminar en el Exilio de Babilonia.
13-I Crónicas o I Paralipómenos: Este libro en particular narra el período comprendido desde los orígenes hasta la
muerte de David. Cuenta la historia desde Adán hasta Saúl en su primera mitad y luego la de David.
14-II Crónicas o II Paralipómenos: Este libro en particular narra el período comprendido entre la muerte de David
y la liberación final. Cuenta la historia de cada rey de manera muy esquemática y no exhaustiva, indicando en
general: nombre del padre, nombre de la madre, duración del reinado, sucesor, lugar de la sepultura, principales
acontecimientos y sincronía de cada uno de los reyes de Israel.
15-Libro de Esdras: Esdras trata especialmente de la reconstrucción del Templo y de la organización legal del
judaísmo.
16-Libro de Nehemías: este libro narra la reconstrucción de las murallas de Jerusalén, el arreglo del templo y las
reformas llevadas a cabo por Nehemías.
17-Libro de Tobías: Éste no es un libro canónico, aunque aparece en el canon católico romano, no es aceptado por
la mayoría de denominaciones protestantes ni tampoco por los judíos. Este libro relata el acompañamiento que el
arcángel Rafael hace a un joven lleno de fe, que va a buscar esposa y finalmente se casa luego de sortear enormes
dificultades con la ayuda del ángel enviado por Dios. Es una apología de los valores familiares y humanos.
18-Libro de Judit: El libro cuenta la historia de Judit hija de Merari en plena guerra de Israel contra el ejército
asirio.
19-Libro de Ester: Es de gran valor entre el pueblo judío, ya que narra la salvación de los judíos de un exterminio
inminente preparado por Haman el amalecita. Dicha salvación se conmemora con la fiesta de Purim.
20-I Macabeos: Es un libro apócrifo. Macabeos narra el intento de helenizar por la fuerza a los judíos por parte de
Antíoco IV Epífanes. Ha sido impugnado por todos los autores protestantes, y no forma parte del canon de la Biblia
judía.
21-II Macabeos: El libro se centra en dos fiestas religiosas: la Dedicación del Templo luego de su reconstrucción
(Jánuca), y el día en que Nicanor asedia el templo. También cuenta la historia de Heliodoro, y el martirio de
Eléazaro, y de los siete hermanos y su madre. Al igual que I Macabeos, se trata de un libro apócrifo.
Libros Sapienciales
22-Libro de Job: Éste libro, cuenta la historia de Job (Biblia), un hombre justo y temeroso de Dios que es probado
duramente para ver si negaba a Dios y se apartaba de él.
23-Libro de los Salmos: Este libro contiene salmos y oraciones, mayormente del rey David.
24-Proverbios: son las enseñanzas de la filosofía teológica que enseñan al hombre a ser como los sabios y a vivir en
consecuencia.
25-Eclesiastés: Es el compendio de las meditaciones de Salomón. Tras investigar la vida y ver que todo es vanidad,
discurre que lo único importante en la vida es guardar la Palabra de Dios, por la cual seremos juzgados.
26-El Cantar de los Cantares: Trata de dos amantes, Salomón y Sulamit, que han sido obligados a separarse.
27-Libro de la Sabiduría: Es un libro apócrifo y pseudo-epigráfico. Este libro se dirige a los hermanos de su autor
alertándolos sobre la ruina a los que los conducirán la idolatría y el ateísmo si se dejasen llevar por ellos.
28-Libro del Eclesiástico: El libro está dirigido a los judíos piadosos que quieran vivir la vida según la Ley, sin
olvidar a los paganos que quieran saber lo que les espera al convertirse en buenos judíos.
Antiguo Testamento 82
Libros Proféticos
Profetas mayores
29-Libro de Isaías: Este libro contiene profecías con muy vivos destellos de tempranos sueños y aspiraciones de una
redención universal para todos los pueblos de la tierra. La exégesis moderna lo divide en al menos tres grandes
colecciones de poemas proféticos (Capítulos 1-35, 40-55 y 56-66), y un apéndice histórico (Capítulos 36-39), en
parte paralelo o retomado de partes o pasajes de II Reyes.
30-Libro de Jeremías: Este libro contiene la historia y profecías de Jeremías, un hidalgo judío sumamente sensible,
que desde muy joven se sintió obligado a concienciar al pueblo de la necesidad de ser fieles y obedientes ante Dios.
De manera insistente profetizó el exilio y destierro del pueblo y de los reyes de Judá por Nabucodonosor de
Babilonia, por lo que muchas veces se metió en problemas con las autoridades civiles y religiosas del Reino de Judá.
Este libro contiene cuatro lamentaciones acróstico-alefáticas, y una oración, escritas con motivo de la devastación de
Jerusalén tras caer en las manos de Nabucodonosor II. Evocan vivamente los horrores del sitio, caída y destrucción
de Jerusalén, y la insondable pena de ver a los judíos humillados, marchando hacia el exilio, llevados como ovejas
por los conquistadores babilonios.
31-Libro de Baruc: Baruc o Baruj no es un libro canónico. Es un texto agregado en el canon católico romano. Es
una serie de documentos adscriptos a Baruc o Baruj, escriba y secretario del profeta Jeremías, en donde se alecciona
a los judíos sobre cómo afrontar y sobrellevar el exilio y cautiverio con responsabilidad y dignidad, y lealtad al
Señor. Numerosos autores, así como editores de los escritos bíblicos, presentan como un cuerpo de texto
independiente del cuerpo de este libro de Baruc, el Capítulo 6, que contiene una Epístola adscrita al profeta Jeremías.
32-Libro de Ezequiel: En la introducción, Dios entrega al profeta los lineamientos de su misión profética, mientras
que los capítulos siguientes detallan una larga serie de amenazas y futuros castigos para Jerusalén y Judá, para los
falsos profetas y, en general, para todos los judíos que han pecado antes de la invasión de Nabucodonosor.
33-Libro de Daniel: Este libro es la suma de hasta doce distintos documentos que relatan historias y visiones
adscritas a Daniel, un sabio y consejero judío del exilio que prestó sus servicios en las cortes de reyes babilonios. En
el canon judío, el libro de Daniel no es considerado parte de los libros de los Profetas, sino como parte de los
Ketuvim (Escritos inspirados por el Ruaj haKodesh).
Profetas menores
34-Libro de Oseas: Este libro relata una profecía que se divide en dos partes.
35-Libro de Joel: El libro de Joel se encuentra dividido en dos partes claramente diferenciadas. En la primera, una
devastadora plaga de langostas destruye el país, produciendo una celebración penitencial entre las víctimas. La
segunda parte trata acerca de los frutos de la penitencia y de la liberación que anuncia una redención futura.
36-Libro de Amós: Este libro da un mensaje de advertencia hacia las naciones paganas y a los pecadores de Judá e
Israel ya que serán juzgados por Yavé (Dios) y castigados pero eventualmente podrían ser perdonados.
37-Libro de Abdías: El libro de Abdías profetiza la venganza de Yavé contra Edom, que llegará en 312 con su
conquista por parte de los árabes.
38-Libro de Jonás: El libro da cuenta del profeta Jonás y una historia bien conocida en la cual Dios manda a Jonás
profetizar o predicar al pueblo de Nínive para persuadirlos de arrepentirse o recibir destrucción.
39-Libro de Miqueas: Este libro trata sobre el castigo de Dios sobre el reino del norte por pecados como: idolatría,
adoración de Baal, sacrificios, rituales de niños, magia y encantamientos.
40-Libro de Nahúm: Nahúm profetiza la destrucción de Nínive, que simboliza la liberación de todas las
esclavitudes.
41-Libro de Habacuc: Este libro narra los días finales del Imperio Asirio y el principio del dominio de Babilonia a
escala mundial bajo Nabopolasar y su hijo Nabucodonosor.
Antiguo Testamento 83
42-Libro de Sofonías: El libro de Sofonías es una invitación a la penitencia y una afirmación del amor de Dios hacia
el pueblo.
43-Libro de Ageo o Libro de Hageo: Este libro trata principalmente de la reconstrucción del Templo y se divide en
cuatro discursos o sermones que se encuentran en orden cronológico.
44-Libro de Zacarías: Este libro habla principalmente sobre la restauración del Templo y de Jerusalén y de la
coronación del Sumo sacerdote Josué.
45-Libro de Malaquías: Este es el último libro del Antiguo Testamento que reprocha las actitudes de las familias al
separarse y el comportamiento de los sacerdotes por el no cumplimiento al culto divino.
Tabla
Los libros en disputa, incluido en un canon, pero no en otros, a menudo se llaman apócrifos bíblicos, un término que
se utiliza a veces para describir específicamente los libros incluidos en los cánones católicos y ortodoxos que están
ausentes en el texto masorético judío y en las biblias protestantes más modernas. Los católicos, siguiendo el Canon
de Trento (1546), describen estos libros como deuterocanónicos, mientras que los cristianos ortodoxos griegos, tras
el Sínodo de Jerusalén (1672), utilizan el nombre tradicional de anagignoskomena, que significa “lo que ha de ser
leído”. También están presentes en algunas versiones protestantes históricas: la Biblia alemana de Lutero incluía
tales libros, al igual que la Biblia del rey Jacobo (1611).
[3]
Tanaj
(Biblia judía)
(24 libros)
[4]
Los libros en negrita forman parte
del Ketuvim
Antiguo
Testamento
Protestante
(39 libros)
Antiguo Testamento
Iglesia Católica
(46 libros)
Antiguo Testamento
Iglesia ortodoxa
(51 libros)
Idioma original
Torah Pentateuco o los Cinco Libros de Moisés
Bereishit Génesis Génesis Génesis Hebreo
Shemot Éxodo Éxodo Éxodo Hebreo
Vayikra Levítico Levítico Levítico Hebreo
Bamidbar Números Números Números Hebreo
Devarim Deuteronomio Deuteronomio Deuteronomio Hebreo
Nevi'im (Profetas) Libros históricos
Yehoshua Josué Josué Josué (Iesous) Hebreo
Shofetim Jueces Jueces Jueces Hebreo
Rut (Ruth)
[5] Rut Rut Rut Hebreo
Shemuel 1 Samuel
1 Samuel (1 Reyes)
[6]
1 Samuel (1 Reinos)
[7] Hebreo
2 Samuel 2 Samuel (2 Reyes) 2 Samuel (2 Reinos) Hebreo
Melakhim 1 Reyes 1 Reyes (3 Reyes) 1 Reyes (3 Reinos) Hebreo
2 Reyes 2 Reyes (4 Reyes) 2 Reyes (4 Reinos) Hebreo
Divrei Hayamim (Crónicas) 1 Crónicas 1 Crónicas (1
Paralipómenos)
1 Crónicas (1 Paralipómenos) Hebreo
2 Crónicas 2 Crónicas (2
Paralipómenos)
2 Crónicas (2 Paralipómenos) Hebreo
1 Esdras Hebreo
Antiguo Testamento 84
Ezra-Nehemiah Esdras Esdras (1 Esdras)
Esdras (2 Esdras)
[8] Hebreo y Arameo
Nehemías Nehemías (2 Esdras) Nehemías (2 Esdras) Hebreo
Tobit (Tobias) Tobit (Tobias) Arameo (¿y Hebreo?)
Judith Judith Hebreo
Esther Esther
Esther
[9] Esther Hebreo
1 Macabeos
[10] I Macabeos Hebreo
2 Macabeos II Macabeos Griego
III Macabeos Griego
IV Macabeos
[11] Griego
Ketuvim (Escritos) Libros sapienciales
Iyov (Job) Job Job Job Hebreo
Tehillim (Salmos) Salmos Salmos
Salmos
[12] Hebreo
Oración de Manasés Griego
Mishlei (Proverbios) Proverbios Proverbios Proverbios Hebreo
Qoheleth (Eclesiastés) Eclesiastés Eclesiastés Eclesiastés Hebreo
Shir Hashirim (Cantar de los
Cantares)
Cantar de
Salomón
Cantar de los Cantares Cantar de los Cantares (Aisma
Aismaton)
Hebreo
Sabiduría Sabiduría Griego
Sirach (Eclesiástico) Sirach Hebreo
Nevi'im (Últimos Profetas) Profetas mayores
Yeshayahu Isaías Isaías Isaías Hebreo
Yirmeyahu Jeremías Jeremías Jeremías Hebreo y Arameo
Eikhah (Lamentations) Lamentaciones Lamentaciones Lamentaciones Hebreo
Baruc
[13] Baruc
Hebreo
[14]
Carta de Jeremías
[15]
Griego (opinión
mayoritaria)
[16]
Yekhezqel Ezequiel Ezequiel Ezequiel Hebreo
Daniel Daniel
Daniel
[17] Daniel Hebreo y Arameo
Profetas menores
Los Doce
or
Trei Asar
Oseas Oseas Oseas Hebreo
Joel Joel Joel Hebreo
Amós Amós Amós Hebreo
Abdías Abdías Abdías Hebreo
Jonás Jonás Jonás Hebreo
Miqueas Miqueas Miqueas Hebreo
Antiguo Testamento 85
Nahum Nahum Nahum Hebreo
Habacuc Habacuc Habacuc Hebreo
Sofonías Sofonías Sofonías Hebreo
Hageo Hageo Hageo Hebreo
Zacarías Zacarías Zacarías Hebreo
Malaquías Malaquías Malaquías Hebreo
Varios libros incluidos en el canon ortodoxo también se encuentran en el apéndice de la Biblia Vulgata Latina, que
fue en su momento la Biblia oficial de la Iglesia Católica Romana.
Libros en el Apéndice de la Biblia Vulgata
Nombre en la Vulgata Nombre para los Ortodoxos orientales
3 Esdras 1 Esdras
4 Esdras
Oración de Manasés Oración de Manasés
Salmo de David, en el que mata a Goliat (Salmo 151) Salmo 151
El Antiguo Testamento en el catolicismo romano
La Iglesia católica romana siempre ha considerado los libros del Antiguo Testamento como inspirados. En el
Concilio Vaticano II se encuentra un resumen del aspecto histórico-salvífico y del sentido de las experiencias del
pueblo judío como fundamento de su inclusión en las fuentes de la revelación cristiana:
Dios amantísimo, buscando y preparando solícitamente la salvación de todo el género humano, con singular
favor se eligió un pueblo, a quien confió sus promesas. Hecho, pues, el pacto con Abraham (cf. Gn 15, 18) y
con el pueblo de Israel por medio de Moisés (cf. Éx 24, 8), de tal forma se reveló con palabras y con obras a su
pueblo elegido como el único Dios verdadero y vivo, que Israel experimentó cuáles fueran los caminos de
Dios con los hombres y, hablando el mismo Dios por los profetas, los entendió más hondamente y con más
claridad de día en día, y los difundió ampliamente entre las gentes (cf. Sal 21, 28-29; 95, 1-3; Is 2, 1-4; Jr 3,
17). La economía, pues, de la salvación pronunciada, narrada y explicada por los autores sagrados, se conserva
como verdadera palabra de Dios en los libros del Antiguo Testamento; por lo cual estos libros inspirados por
Dios conservan un valor perenne.
Conc. Vaticano II, Const. Dei Verbum, 14
Canonización
El Antiguo Testamento o Tanaj comenzó su canonización en el 450 a. C. y terminó su canonización en el concilio de
Yavne (96 d. C.), por el Sanedrín del primer siglo. Aunque el concilio de Yavne fue más una confirmación que
canonización. El último libro en ser canonizado fue el libro de Daniel, en Yavne (Yamnia). Cuando se debatió si
Cantar de los Cantares era simplemente un idilio amoroso, Rabí Akiva se levantó en su defensa (ver Halajá) diciendo
que Salomón estaba hablando inspirado por el Espíritu Santo, como un Midrash (romance metafórico) entre Dios y
el pueblo de Israel.
[18]
(También, por motivos similares se planteó la aceptación o rechazo de Eclesiastés y el rollo de
Ester. El Sanhedrín consideró que Ester y Salomón estaban dotados del espíritu de profecía. Rabí Hanina (siglo I)
tuvo un arduo trabajo alineando la teología del libro de Ezequiel con la Ley de Moisés. Gracias a eso al final el libro
también fue aceptado en el canon.
El Sanedrín terminó listando a aquellos que escribieron el Tanaj:
Antiguo Testamento 86
“Moisés escribió la Torá y Job. Josué escribió su libro y (según ciertos sabios) los últimos 8 versos de
Deuteronomio. El libro de Josué fue terminado por Eleazar y Finees. Samuel escribió su libro, Jueces y Rut. El
libro de Samuel fue terminado por Gad y el profeta Natán. David escribió el libro de los Salmos, agregando
sus cantos a los libros de los ancianos (Adam (Sal 139:16), Melquizedec (Sal 110), Abraham (Sal 89), Moisés
(Sal 90), Heman, Jedutún, Asaf y los tres hijos de Coré). Jeremías escribió su libro, Lamentaciones y Reyes.
Ezequías y sus compañeros editaron los libros de Isaías, y de Salomón (proverbios, Cantar de los Cantares y
Eclesiastés). Los hombres de la gran asamblea, (450 a.c.) editaron el libro de Ezequiel, los doce profetas
menores, Daniel y el rollo de Ester (aunque estos fuesen originalmente escritos o dictados por sus respectivos
autores). Esdras escribió su libro y las genealogías del libro de Crónicas. Crónicas fue terminado por
Nehemías, hijo de Hacalías”.
(Talmud; Bava Batra 14b-15a)
Más allá del Tanaj, no se considera canónico ningún libro, como dijera el Sanedrín:
“Cuando Hageo, Zacarías, y Malaquías murieron, el Espíritu Santo dejó Israel”.
[19]
Siglos después, el protestantismo, surgido durante el siglo XVI, aceptó el canon del Sanedrín para su Antiguo
Testamento. Por su parte, la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa conservaron los llamados libros deuterocanónicos,
que formaban parte del canon en las comunidades judías fuera de Palestina,
[cita requerida]
y las que mejor aceptaron el
cristianismo.
[cita requerida]
Las Escrituras hebreas según los Testigos de Jehová
Biblia Antiguo y Nuevo Testamento.
Los testigos de Jehová, a partir de una exégesis del texto de
Pablo de Tarso, usan la expresión «Escrituras hebreas». La cita
es la siguiente:
Empero los sentidos de ellos se embotaron; porque hasta
el día de hoy les queda el mismo velo no descubierto en la
lección del Antiguo Testamento, el cual por Cristo es
quitado.
2 Corintios 3:14, versión Reina-Valera de 1909
Afirman que el contexto del párrafo y el sentido de la expresión
griega correspondiente (διαθηκη) alude a la ley de Moisés o al
Pentateuco Así, la expresión «Testamento» se referiría solo a
esos libros y no al conjunto de la Biblia (sea el Antiguo o el
Nuevo Testamento) a lo que se añade el hecho de que la
expresión «Nuevo Testamento» no aparece en ninguna parte de
la Biblia.
Un dato particular: al (Apocalipsis), el último libro de la Biblia,
los Testigos de Jehová lo llaman Revelación, como los
cristianos de habla y cultura inglesa. De todas formas no es
privativo de los anglófonos, que en vez de Apocalipsis, se use
Revelaciones: El término griego Apocalipsis puede traducirse Revelaciones a todas las lenguas romances o que
hayan tomado como préstamo el latín revelatio.
Los Testigos de Jehová prefieren utilizar la expresión «Escrituras hebreas» para referirse a su versión del Antiguo
Testamento, y «Escrituras griegas cristianas» para referirse al Nuevo.
[20]
Bibliografía: Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras con Referencias, págs. 1584, 85. (1987). Watchtower Bible and tract Society
of New York, Inc.
Antiguo Testamento 87
Notas
[1][1] Un resumen de la teoría, desarrollo y crítica que ha recibido esta hipótesis se puede encontrar en el libro de Soggin que se cita en la
bibliografía.
[2][2] El desarrollo de los géneros literarios que se suponen incluidos en los textos del Antiguo Testamento así como su relación con los géneros
literarios usados en aquel entonces en Oriente se puede consultar en la obra de Robert y Feuillet que aparece en la bibliografía, pág, 137ss.
[3] Los Treinta y nueve artículos fundacionales del anglicanismo, en su artículo VI, afirman que estos libros apócrifos no deben ser usados “para
establecer doctrina alguna”, pero sí “leídos como ejemplo de vida”. Aunque los apócrifos bíblicos se siguen utilizando en la liturgia anglicana,
(Los himnos Benedictus es y Benedicite, están tomados de los libros apócrifos). Los libros usados son: II Esdras, Tobías, Sabiduría,
Eclesiástico, Baruc, Cántico de los Tres Jóvenes, y I Macabeos. La tendencia moderna consiste en no imprimir apócrifos del Antiguo
Testamento en las ediciones de Biblias anglicanas .
[4] Los 24 libros de la Biblia Hebrea son los mismos que los 39 libros del Antiguo Testamento protestante, sólo se dividen y se ordenan de forma
diferente: los libros de los Profetas Menores se encuentran en las Biblias cristianas como doce libros diferentes, y en las Biblias hebreas,
forman un solo libro llamado “Los Doce”. Del mismo modo, las Biblias cristianas dividen los Libros de los Reyes en cuatro libros, ya sean dos
libros de Samuel y otros dos de los Reyes o cuatro libros de los Reyes; la Biblia judía los dividen en solo dos libros. Los judíos también
mantienen los dos libros de Crónicas/Paralipómenos como un solo libro. Esdras y Nehemías también se combinan en la Biblia judía, como lo
están en muchas Biblias ortodoxas, en lugar de dividirlos en dos libros, como hacen la tradición católica y protestante.
[5] Este libro forma parte del Ketuvim, la tercera sección del canon judío. Existe un orden diferente entre los cánones católico y judío.
[6][6] Los libros de Samuel y Reyes son llamados a menudo los cuatro libros de los Reyes en las tradiciones católica y ortodoxa.
[7][7] Los nombres entre paréntesis son los nombres de la Septuaginta y son usados frecuentemente por los cristianos ortodoxos.
[8] Algunas iglesias ortodoxas orientales siguen a la Septuaginta y las biblias hebreas al considerar los libros de Esdras y Nehemías como un
mismo libro.
[9][9] The Catholic and Orthodox Libro de Esther includes 103 verses not in the Protestant Libro de Esther.
[10] Las versiones de la Biblia Vulgata, Reina-Valera, Douay-Rheims y Revised Standard Version Catholic Edition colocan los libros de
Macabeos después de Malaquías, otras traducciones católicas los sitúan después del libro de Esther.
[11][11] En las Biblias griegas, IV Macabeos se encuentra en el apéndice.
[12] Las iglesias ortodoxas orientales incluyen el Salmo 151 y la Oración de Manasés, no presente en todos los cánones.
[13] En las Biblias católicas, el Libro de Baruc incluye un capítulo sexto llamado Carta de Jeremías. El Libro de Baruc no está en la Biblia
protestante ni en el Tanaj.
[14][14] Britannica 1911
[15][15] Las Biblias ortodoxas orientales mantienen los libros de Baruc y la Carta de Jeremías por separado.
[16] Hebreo (opinión minoritaria), véase la Carta de Jeremías para más detalles.
[17] En las Biblias católicas y ortodoxas, Daniel incluye tres secciones no incluidas en las Biblias protestantes. La oración de Azarías y el
Cántico de los Tres Jóvenes se incluye entre Daniel 3:23-24. Historia de Susana se incluye en Daniel 13. Historia de Bel y el Dragón se
incluye como Daniel 14. Estos no se encuentran en el Antiguo Testamento protestante.
[18] cf. Mishna, Yadaim 3:5.
[19][19] Talmud, Sanedrín 11a, Tosefta Sotá 13:2.
[20] Revista Atalaya del 1 de marzo de 1995, pág 19.
Bibliografía
• Soggin, Alberto (1987). Introduzione all'Antico Testamento. Brescia: Paideia Editrice. ISBN 88-394-0399-X.
• Keel, Othmar (2007). La iconografía del Antiguo Oriente y el Antiguo Testamento. Madrid: Editorial Trotta. ISBN
978-84-8164-785-3.
• A. Robert y A. Feuillet (1965). Introducción a la Biblia. Barcelona: Editorial Herder.
Fuentes y contribuyentes del artículo 88
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LlamaAl, Macalla, MaeseLeon, Magister Mathematicae, Mahadeva, Manuel-f-3, Manuelt15, MarcoAurelio, Marsopa Gris, Matdrodes, MercurioMT, Mrosenberg, Netito777, Pati, PePeEfe,
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Keila

  • 1.
    PDF generado usandoel kit de herramientas de fuente abierta mwlib. Ver http://code.pediapress.com/ para mayor información. PDF generated at: Mon, 11 Aug 2014 23:58:09 UTC Cristianismo
  • 2.
    Contenidos Artículos Cristianismo 1 Dios enel cristianismo 26 Jesús de Nazaret 31 Nuevo Testamento 72 Antiguo Testamento 78 Referencias Fuentes y contribuyentes del artículo 88 Fuentes de imagen, Licencias y contribuyentes 89 Licencias de artículos Licencia 91
  • 3.
    Cristianismo 1 Cristianismo Arriba, elsímbolo ichtus o ichthys, creado por la combinación de las letras griegas ΙΧΘΥΣ en una rueda. Éfeso, en Asia Menor. El vocablo significa pez, pero constituye además un acrónimo: Ἰησοῦς Χριστός, Θεοῦ Υἱός, Σωτήρ (Iēsoûs Christós, Theoû Hyiós, Sōtḗr), que se traduce al español como Jesús Cristo, Hijo de Dios, Salvador. El ichtus o ichthys fue uno de los primeros símbolos cristianos y se convirtió en emblema del cristianismo primitivo. Abajo, el término IXΘΥΣ labrado en mármol, en las ruinas de Éfeso. El cristianismo (del griego Χριστός, Christós, Cristo; literalmente, ‘Ungido’) es una religión abrahámica monoteísta basada en la vida y enseñanzas atribuidas a Jesús de Nazaret, presentadas en el canon bíblico y otras escrituras del Nuevo Testamento. Los cristianos creen que Jesús es el hijo de Dios, así como el Mesías (o Cristo) profetizado en el Antiguo Testamento, que murió para la redención de los pecados del género humano, y que resucitó tres días después de su muerte. Algunos de los escritos sagrados cristianos son compartidos con el judaísmo. El Tanaj constituye, junto con la Biblia Septuaginta (más antigua que el Tanaj en su forma actual), la base y la fuente para el Antiguo Testamento de las diferentes Biblias cristianas. Por este motivo, el cristianismo es considerado una religión abrahámica, junto con el judaísmo y con el islam. Historiográficamente, sus inicios se ubican en la primera mitad del siglo I de la Era Cristiana, en tiempos de Jesús de Nazaret. No obstante, la fe cristiana considera ese tiempo como la llegada del Mesías anunciado en profecías judías del Antiguo Testamento. Algunos estudiosos del siglo XX no toman como fecha incontrovertible el año 33 d. C. para la muerte de Jesucristo. Hay quienes, al indagar en las fechas, sugieren que pudo haber un desfase de 4 a 8 años entre el inicio del cómputo de la Era cristiana y la fecha precisa del nacimiento de Jesús de Nazaret, conocido como Cristo. [1] En adición a esto, no hay clara certeza ni consenso entre estos autores de que éste haya muerto a la edad de 33 años, tal como algunos textos bíblicos parecen mostrar. Compárese al respecto Jn 2:20 [2] , Jn 8:57 [3] y Lc 3:23 [4] . [5] En sus primeras décadas, el cristianismo era considerado por algunos como una doctrina sectaria de las tradiciones judías ortodoxas. [6] Desde que el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio romano en el siglo IV, ha influido de manera significativa en la cultura occidental y en muchas otras. La palabra cristianismo proviene del griego χριστιανός, christianós, ‘cristiano’, la cual a su vez procede del nombre propio Χριστός, Christós, ‘Cristo’, traducción del hebreo Mesías, que significa ‘Ungido’. El origen del término se indica en el libro de Hechos de los Apóstoles: Y partió Bernabé a Tarso a buscar a Saulo; y hallado, lo trajo a Antioquía. Y conversaron todo un año allí con la Iglesia, y enseñaron a mucha gente; de tal manera que los discípulos fueron llamados cristianos primeramente en Antioquía. Hechos 11:25-26 Sagradas Escrituras (1569).
  • 4.
    Cristianismo 2 Origen ydifusión El cristianismo tiene su origen histórico en el judaísmo de comienzos de la era actual. Si bien Jesús de Nazaret se autoidentificó siempre como un judío devoto, en su doctrina y sus enseñanzas, Él mismo se identificó como el camino al Padre Celestial: [7] Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6 En los evangelios hay amplia evidencia de que Jesucristo aseguró ser el único camino a Dios, lo cual sería enseñado así mismo por sus primeros seguidores, incluyendo a los apóstoles Simón Pedro y Pablo de Tarso. [8][9] No se conoce con precisión el número de seguidores que pudo alcanzar el cristianismo en vida de Jesús de Nazaret, ni cuántos seguían dentro de la comunidad cristiana por él fundada tras su muerte, ajusticiado por las autoridades seculares. Pocos años después de su muerte, Pablo de Tarso, un judío que —en el decir de los Hechos de los Apóstoles— poseía la ciudadanía romana, tuvo un papel destacado predicando y poniendo en contacto a diversos grupos cristianos del Oriente Próximo. El carácter misionero de Pablo de Tarso y otras figuras del cristianismo primitivo influyó de forma decisiva en toda la historia posterior del cristianismo. [10] Al final del siglo I, ya se habían constituido las cuatro corrientes básicas del cristianismo primitivo que terminaron por integrar el canon bíblico, y que podrían esquematizarse escriturísticamente en: (1) el cristianismo paulino, integrado por el corpus de cartas escritas por Pablo de Tarso y su escuela; (2) el judeo-cristianismo, representado por los escritos derivados de las posturas de Santiago el Justo y de Simón Pedro; (3) el complejo cristianismo sinóptico (que abarca desde el judeo-cristianismo del Evangelio de Mateo hasta el pagano-cristianismo del Evangelio de Lucas y de los Hechos de los Apóstoles), y (4) el cristianismo joánico.
  • 5.
    Cristianismo 3 Algunas personalidadesdel cristianismo primitivo: a la izquierda, Simón Pedro y Pablo de Tarso, figuras excluyentes de los llamados judeo-cristianismo y cristianismo paulino (representados artísticamente por El Greco); en el centro, Juan el Evangelista, quien encarnó el llamado cristianismo joánico (representado artísticamente por Guido Reni); a la derecha, Marcos el Evangelista y Lucas el Evangelista,a quienes se atribuye tradicionalmente la integración escriturística del complejo cristianismo sinóptico (representados artísticamente por Mathias Stomer). La tarea de estos primeros cristianos llevó a la formación de comunidades cristianas en numerosos lugares del Imperio Romano, especialmente en su parte oriental. El sociólogo Rodney Stark, quien estudió diversas fuentes históricas para su libro El auge del cristianismo, concluyó que hacia el año 300 d. C., el cristianismo estaba difundido tanto entre las clases populares como en un número de personas ricas e influyentes de la sociedad romana, y se aventuró a situar la cifra de cristianos entre el 10 y el 25 % de la población del Imperio. Con el edicto de tolerancia del emperador Constantino I el Grande, el cristianismo se convirtió en religión legal y progresivamente en la religión favorecida por el estado. En las ciudades el número de cristianos siempre había sido mayor, y hacia el siglo V la población no cristiana del imperio se concentraba masivamente en zonas rurales (pagi), por lo que la religión olímpica acabó llamándose paganismo por ser importante sólo esas zonas. Una vez convertida en religión mayoritaria del Imperio, el cristianismo se expandió a toda Europa. Los pueblos germánicos se fueron cristianizando progresivamente entre los siglos IV y IX. Cirilo y Metodio predicaron a los eslavos en el siglo X. El cristianismo había llegado a las islas británicas en el siglo V, cuando Patricio de Irlanda estaba activo en la región. A partir del siglo VII las potencias cristianas de Europa rivalizaron con las potencias islámicas. En el sur y centro de Europa, con la excepción de las zonas bajo administración musulmana, el cristianismo fue la principal religión desde antes del siglo IX hasta la actualidad. La expansión al norte de Europa y Europa oriental fue más tardía, pero también en esas regiones desde hace siglos el cristianismo ha sido históricamente la religión mayoritaria. Con la expansión europea en América hubo un esfuerzo deliberado por imponer ya sea pacíficamente, ya sea mediante coacciones, el cristianismo a las poblaciones de origen americano. Desde el siglo XVI los portugueses hicieron esfuerzos también por llevar el cristianismo a ciertas áreas de África y Asia, que estaban bajo su dominio. El auge del colonialismo europeo en África, Asia y Oceanía aumentó el número de cristianos en todo el mundo.
  • 6.
    Cristianismo 4 A laizquierda, mapa que muestra la expansión del cristianismo en Europa, sudeste de Asia y norte de África hacia los años 325 (azul) y 600 (celeste) de la era común. A la derecha, mapa que señala en violeta los países en los que la mayoría de la población profesa el cristianismo en la actualidad. Según un estudio de 2005, habría en el mundo más de 2100 millones de cristianos, [11] o cerca de un tercio de la población mundial, siendo la religión con más seguidores del mundo. Otro estudio, publicado en 2011, habla de 2180 millones de cristianos en el mundo. [12] Creencias Existe un núcleo más o menos compartido de creencias y doctrinas entre los diferentes grupos cristianos, si bien algunas de esas doctrinas no son aceptadas por todos. En ese núcleo se encuentra: • Que Dios es uno y, al mismo tiempo, tres personas distintas (Padre, Hijo y Espíritu Santo; Mateo 28:19 [13] ) con misiones diferentes; la doctrina de la Trinidad es aceptada por la mayoría de los cristianos en la actualidad, mas no por todos, y es motivo de controversia desde los inicios del cristianismo; • Que Dios Padre creó y conserva el universo por su Palabra, el Verbo, sin quien no se hizo nada de todo lo hecho (Juan 1:3 [14] ); • Que Dios Padre se reveló desde el principio a los hombres y cuidó del género humano para dar vida eterna a todos los que buscan la salvación con la perseverancia en las buenas obras (Romanos 2:6-7 [15] ); • Que habló a la conciencia de nuestros antepasados en distintas ocasiones y de muchas maneras por medio de los profetas, y que en la etapa final habló por su Hijo (Hebreos 1:1-2 [16] ), Jesucristo, hombre verdadero (Jesús de Nazaret), Palabra de Dios hecha carne (Juan 1:14 [17] ), que lleva a su plenitud la acción del Padre a favor de la humanidad; • Que fue Jesucristo quien reveló la verdadera naturaleza de Dios, llamando a Dios «su Padre y nuestro Padre» (Juan 20:17 [18] ) y anunciando la venida del Espíritu Santo (Hechos 1:8 [19] ), el Espíritu de Dios, Espíritu de la
  • 7.
    Cristianismo 5 verdad (Juan16:13 [20] ), el mismo que lo movió a él y que hizo de sus apóstoles sus testigos. Sin embargo, en otras creencias y doctrinas los cristianos difieren entre ellos, por ejemplo, sobre cuál es el criterio válido para aceptar una creencia. Para los católicos y ortodoxos, sus respectivas Iglesias están instituidas o tuteladas de algún modo por Dios para servir de guía a los cristianos. Para los protestantes la principal fuente de conocimiento es la Biblia y la gracia divina que Dios concede a ciertos hombres. En general todos los cristianos reconocen que las acciones que Dios quiere sean llevadas a cabo están inspiradas por el Espíritu Santo. Los escritos sagrados, entre los que destaca la Biblia, son la principal fuente doctrinal válida de muchas denominaciones, en particular las de corriente protestante. Otra fuente doctrinal importante son la tradición apostólica (especialmente para la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa), los concilios y los credos, aunque no poseen necesariamente la unicidad de criterios para su aceptación, ya que pueden ser asumidos total o parcialmente, o rechazados totalmente, dependiendo de la denominación. Algunas tradiciones cristianas, tales como los bautistas y las Iglesias de Cristo, aceptan estas creencias, pero no el credo mismo, debido a que los credos son considerados en estos grupos como no pertenecientes a las escrituras. Todo lo anterior sucede también con otros escritos aunque no poseen tanta aceptación como la Biblia. Sin embargo, el catolicismo argumenta que fue gracias a su tradición apostólica que tuvo los criterios para seleccionar los documentos válidos que constituyen el Nuevo Testamento y determinar los apócrifos, durante el año 397 en el concilio de Cartago. Además la imprenta solo se inventó en el siglo XV en Alemania, por tanto los creyentes no contaban con la Biblia para sustentar su doctrina; había muy pocas biblias, pues eran escritas manualmente por los monjes durante varios años y eran demasiado costosas. Es decir, que antes que los cristianos pudieran apoyarse en el Nuevo Testamento, tenían que hacerlo en la tradición de la Iglesia. Ya desde los primeros tiempos de difusión de las enseñanzas de Cristo y de las diferentes escuelas que formaron los discípulos suyos al final de su vida y sus ministerios históricos, biográficos y humanos, [21] surgieron diferencias muy significativas respecto del papel e importancia de Cristo, de su misión redentora, de su naturaleza y de su glorificación, y de muy numerosas cuestiones doctrinales referentes a su predicación y enseñanzas, la selección de textos que pudieron haberlas descrito de forma más correcta —el Nuevo Testamento, los llamados Logia (dichos o palabras) de Jesús, o bien, los evangelios y escritos gnósticos y apócrifos—, y la interpretación —textual o contextual— de los cuerpos de textos sagrados. De hecho, de los doce que, según el testimonio de dos de los llamados Evangelios canónicos, habrían sido investidos como apóstoles de forma original, sólo cinco de ellos dejaron documentos que fueron admitidos en el Canon del Nuevo Testamento, el resto de los doce —incluyendo a Judas Iscariote—, y algunos de los cinco ya antes mencionados, pasaron a la historia como autores de documentos gnósticos, que, al paso de los siglos, dejaron de ser vistos como textos sagrados, llegando a ser tenidos por apócrifos. Debe tenerse en cuenta que el nombre de cristianos ha sido compartido a través de los siglos, y no siempre de formas muy armónicas, por grupos numerosos de creyentes, cada cual, a su vez llegó a desconocer como cristianos a grupos con posturas dogmáticas concretas distintas de las propias. Dicho de otra forma, cristianos es el nombre común de grupos tan distintos entre sí como los católicos, marcionitas, arrianos, nestorianos, coptos, jacobitas, ortodoxos, cátaros o albigenses, anglicanos, protestantes, mormones, veterocatólicos y otros tipos de grupos que reflejan posturas dogmáticas concretas más disímiles. La Iglesia católica adoptó ese nombre luego que los discípulos liderados por Pedro siguieron las instrucciones de Jesús cuando resucitó: “Vayan y lleven las buenas nuevas a todas las naciones”, es decir: catolisis según como se narró en griego en los evangelios. O sea que “católico” es un adjetivo que corresponde al sustantivo “cristianos”. Se acostumbraba así llamarles católicos por su trabajo evangelizador en viajes misioneros de país en país. Los evangélicos (protestantes) aparecieron con los reformistas quince siglos después y en los últimos tiempos se han denominado más como 'cristianos'. A través de los siglos, todos estos distintos grupos confesionales, o al menos doctrinales, reivindican a Cristo como su Maestro, Líder, Rey, Señor o Dios, y algunos, así mismo, como su Redentor o Salvador, acogiendo con gusto todas sus enseñanzas —o cuerpos doctrinales que en su nombre les fueron
  • 8.
    Cristianismo 6 entregadas—, ydando testimonio de estos hechos de múltiples maneras, que incluyen el dejarse privar de la existencia antes que renegar de su adhesión a él, o bien, de los valores, ideas o creencias de alguna u otra forma vinculadas a él. Aunque existen enormes diferencias en las creencias entre unos cristianos y otros, la mayoría de las cuales basadas en diferentes interpretaciones de los mensajes bíblicos, aun así es posible plantear afirmaciones generales que describen las doctrinas de una gran mayoría, entre las que destacan: la pasión, muerte y resurrección de Cristo, Cristo crucificado, de Diego Velázquez. • Jesucristo es el Mesías (o Cristo) descrito en el Antiguo Testamento y Nuevo Testamento. Las corrientes principales del cristianismo aseguran que es completamente Dios (o divino) y completamente humano. • La Trinidad, esto es, que Dios es un ser único y eterno que existe como tres personas eternas, distintas e indivisibles: Padre, Hijo (Logos divino, encarnado en la persona de Jesucristo), y el Espíritu Santo. • La salvación, mediante conversión, [22] perdón de los pecados, y la victoria sobre todas las consecuencias del pecado. Esta salvación es otorgada por la gracia de Dios y fue conseguida por Jesucristo en su crucifixión y su posterior resurrección, mediante la cual se obtiene la vida eterna. La rama teológica que estudia cómo sucede esto se denomina soteriología. • La ascensión de Jesucristo al cielo, la instauración del Reino de Dios o del señorío de Jesucristo y su Segunda Venida. • La “Resurrección General”, en la cual las personas que han muerto junto con los que se encontraren vivos para ese momento se levantarán de la muerte al final del tiempo, para ser juzgadas por Jesucristo. No todos los cristianos han aceptado completamente estos estatutos de fe. De hecho, la mayor parte de los credos apuntan a diferenciar ciertas creencias de otros cristianos primitivos, los cuales son tomados usualmente como heréticos, ya que representan una divergencia consciente de la corriente principal del cristianismo. La mayoría de las disputas se centran en la divinidad de Jesús, la Trinidad, o ambos. Ejemplos de esto incluyen a los grupos ebionitas, los cuales niegan la divinidad de Jesús; los no trinitarios o unitarios, que rechazan el dogma de la Trinidad; los grupos docetistas, que niegan que Cristo haya sido humano; o los arrianos, quienes consideran que el Hijo de Dios es una criatura creada por Dios, pero no Dios mismo, entre otros.
  • 9.
    Cristianismo 7 Escrituras Biblia Vulgata. Existedentro del cristianismo una agrupación de libros que se conoce como Biblia, que contiene texto sagrado para su consideración y obediencia. Las distintas denominaciones cristianas varían en cuanto a la forma de traducción e interpretación de dichas escrituras. Textos Virtualmente todas las Iglesias cristianas aceptan la autoridad de la Biblia, la cual incluye el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, si bien el canon bíblico, o libros que se incluyen, difiere entre las diferentes denominaciones, como es el caso del Antiguo Testamento. Las distintas Iglesias cristianas ortodoxas, así como diversas Iglesias orientales de dogma nestoriano y eutiquiano, y la iglesia católica latina occidental, incluyen en sus Biblias otros libros llamados los deuterocanónicos, que las comunidades cristianas primitivas habían recibido en la Biblia Septuaginta, bastante más extensa que el Tanaj judío hebreo-arameo, de las comunidades israelitas de habla griega de todo el Mundo Clásico. Debido a la ignorancia de algunos de los Padres de la Iglesia de esta transferencia cultural, la Iglesia occidental mantuvo una postura bastante reservada hacia estos escritos, los deuterocanónicos, durante algunos siglos (Siglos III al V). Pero ratificó su pertenencia al canon de la Biblia en los Concilios II de Roma (382), III de Hipona (393), III de Cartago (397) y IV de Cartago (419). Durante la Reforma protestante del Siglo XVI, Lutero decidió que no eran inspirados, y retomó el Tanaj como su fundamento para el canon del Antiguo Testamento. En medio del debate suscitado, la Iglesia occidental ratificó la decisión de recibirlos como parte del canon durante los trabajos del Concilio de Trento (1546). Las distintas Iglesias cristianas ortodoxas, nestorianas de Oriente y eutiquianas de África, reivindican posturas bastante más eclécticas, pues asumen posturas de Padres de la Iglesia junto a las decisiones conciliares tempranas de la Iglesia latina occidental. A causa de lo cual, el canon de sus Biblias es bastante más amplio que el canon de la Iglesia latina occidental, e incluye el Salmo 151, la Oración de Manasés, el Libro III de Esdras y el Libro III de los Macabeos. (Además de éstos, el Libro IV de Esdras y el Libro IV de los Macabeos figuran, así mismo, en muchas importantes versiones y ediciones de la Biblia.) Cada grupo cristiano suele llamar apócrifos a todos los escritos no incluidos en su versión del canon, si bien las diferentes confesiones dentro del cristianismo coinciden en el uso de este término para hacer referencia a los textos excluidos del canon de las Biblias cristianas ortodoxas. Solamente la Iglesia latina, y algunos protestantes respetuosos, llaman deuterocanónicos a los libros católicos ausentes de las Biblias protestantes. Las Iglesias de Oriente rechazan de manera terminante el uso occidental de distinguir los libros propios del canon amplio, de los protocanónicos comunes a todos los cristianos. Otros, como los Testigos de Jehová, han producido sus propias traducciones de la Biblia asegurando que se trata de una versión fidedigna y leal con los idiomas originales. Algunos grupos cristianos también han generado escrituras adicionales y son consideradas como escritura “inspirada”. Ejemplos muy conocidos incluyen los escritos de Ellen G. White, teóloga y doctora de la Iglesia Adventista del Séptimo Día; el Libro de Mormón, adscrito a Jesucristo como otro Testamento, Doctrina y
  • 10.
    Cristianismo 8 Convenios, yLa Perla de Gran Precio, empleados por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (conocidos popularmente como Iglesia Mormona); o las escrituras de Mary Baker Eddy, teórica y fundadora de la Ciencia Cristiana. Esta elevación de otras escrituras al mismo nivel de las escrituras aceptadas es la mayor causa de disputas entre estos grupos y las principales corrientes cristianas. Se podría esperar que los luteranos y los calvinistas considerasen las interpretaciones de Lutero y Calvino, respectivamente, con similar reverencia, pero no es así; de hecho la mayoría de los teólogos católicos y protestantes están de acuerdo en que no son de ninguna forma “inspirados”. El grado de sacralidad de los textos bíblicos varía según las distintas denominaciones. En el catolicismo y la Iglesia ortodoxa, el texto suele ser considerado per se digno de algún grado de culto, y es llevado en procesión y colocado en altares o lugares dignificados. En el protestantismo, el texto carece de este tipo de valoración y sólo es tomado en cuenta, en forma independiente al libro físico, el contenido de las escrituras y su interpretación; sin embargo, son denominados como 'fundamentales' debido a concentrarse y referirse a la Biblia como si ésta fuera Dios mismo. Interpretación Entre las distintas denominaciones cristianas no existe consenso en la interpretación de la Biblia, lo cual ha sido la principal causa de las divisiones históricas y presentes en la doctrina y práctica cristiana. La posición más extrema en cuanto a la literalidad y conservacionismo del contenido de la Biblia cristiana se ha denominado “fundamentalismo cristiano” y se asocia principalmente al protestantismo. Esto tiene relación a uno de los principios de la Reforma, que es la sola scriptura, de acuerdo a lo cual, se ve a la Biblia como la única y final fuente de fe y doctrinas y asume que cualquier creyente cristiano es capaz de interpretarla. Católicos, ortodoxos y algunos anglicanos consideran a la Biblia como una fase formativa de la tradición de la iglesia, la cual ha sido continuada mediante decisiones de los concilios ecuménicos, las escrituras de los Padres de la Iglesia y, en el caso del catolicismo, por declaraciones papales. Una de las causas de las diferencias en las interpretaciones radica en la precisión con la que se han traducido los textos de los originales y se ha transmitido su sentido, con las consideraciones etimológicas y lingüísticas que corresponden. Debido a esto, existen en el mundo numerosas traducciones de la Biblia, cuyo sentido, muchas veces, carece de la fiabilidad requerida y varía su sentido, hasta el punto de generar controversias doctrinales o de aplicabilidad entre quienes las interpretan.
  • 11.
    Cristianismo 9 La vidadespués de la muerte Representación artística del Purgatorio. Las visiones de los cristianos de la vida después de la muerte generalmente involucran el Cielo (también llamado Paraíso) y el Infierno. El catolicismo, desde los primeros siglos, cree en un lugar intermedio llamado Purgatorio. A excepción de este último (cuyos habitantes entrarán finalmente al Cielo, después de una “purificación”), la permanencia en estas regiones es usualmente asumida como eterna. Hay, sin embargo, algunos debates en este último punto, por ejemplo entre los ortodoxos. Muchos cristianos interpretan la “salvación” como la posibilidad de entrar al Cielo como don de Dios (y escapar del Infierno) después de la muerte. La pregunta de “quién es salvo” ha sido considerada como un misterio por muchos teólogos, aunque los protestantes lo consideran como un tema de aceptación de Jesús como único Señor y Salvador, rasgo que es sólo la expresión de un hecho consumado para los predestinacionistas, como los calvinistas. La creencia de que todos serán o pueden ser salvos se conoce como universalismo que deriva de la idea de Apocatástasis aceptada entre otros por los ortodoxos griegos. Generalmente no está claro cómo la vida después de la muerte se ajusta con la doctrina de la Resurrección General, en cuestiones como, por ejemplo, si la vida eterna comienza inmediatamente después de la muerte, o al final del tiempo; y si esta vida después de la muerte involucrará la resurrección de un cuerpo físico o en una forma espiritual glorificada. La mayoría de los cristianos aseguran que un alma sin conciencia sobrevive a la muerte física del cuerpo, aunque otros rechazan esto diciendo que solamente los buenos serán físicamente “resucitados”, mientras que los otros permanecerán en la tumba. En cambio, algunos grupos, como los Adventistas del Séptimo Día y los denominados Testigos de Jehová, aseguran que los muertos están inconscientes e impotentes en sus sepulcros, que no existe nada que sobreviva a la muerte del cuerpo físico, y que en la resurrección Dios devolverá la vida a quienes Él tenga en su memoria, tanto personas justas como injustas. Por lo tanto, lo que creen los Testigos es que la resurrección significará una reconstrucción completa de los seres humanos fallecidos que están durmiendo en el sueño de la muerte. Algunas denominaciones cristianas, tratadas como apóstatas por las más numerosas o representativas corrientes existentes dentro del cristianismo, han promovido la creencia en la reencarnación (principalmente el Nuevo Pensamiento e iglesias de la Nueva Era) o espíritus (muchas iglesias espiritistas se identifican a sí mismas como cristianas). Estos grupos normalmente aseguran que tales doctrinas se pueden encontrar en la Biblia o en la tradición cristiana primitiva.
  • 12.
    Cristianismo 10 La venidade Cristo El juicio final por El Bosco. El Credo Niceno afirma que este mundo algún día llegará a su fin, cuando Cristo regresará (véase Segunda Venida) para juzgar a los vivos y a los muertos e inaugurar un cielo nuevo y una tierra nueva. Además de esta importante doctrina, los cristianos mantienen diferentes opiniones del tiempo, significado y naturaleza de los eventos que preceden el retorno de Cristo. Varias interpretaciones escatológicas, como el Futurismo, añaden detalles como el reinado del Anticristo, el Armagedón, el Rapto y el Milenio. Aunque son de mucha importancia para ciertos grupos, la mayoría de los cristianos y las denominaciones cristianas no le dan un gran énfasis a las enseñanzas escatológicas enfocándose en el Evangelio y las enseñanzas de Cristo. Algunos cristianos esperan que estos eventos ocurran en un futuro muy distante, mientras otros lo interpretan de manera simbólica. Otros insisten en que el Juicio Final es inminente, siguiendo una antigua línea de pensamiento, el cual posiblemente se extiende a Jesús mismo. Aunque Jesús no dijo el “día o la hora”, algunos han intentado predecir el fin del mundo en el año 1000 (la “Larga Noche de Terror”), 1666, 1844 (la Gran Decepción de la historia del movimiento millerita), 2000 y 2001 por nombrar algunos episodios históricos. Tales expectativas son fácil blanco para el humor (por ejemplo, El cuento del molinero de los Cuentos de Canterbury). Aun así, los principales grupos cristianos todavía afirman que, algún día, el Juicio Final vendrá, y muchos no estarán preparados. Algunos grupos sostienen que todos estos eventos ya están ocurriendo. Los Testigos de Jehová afirman que “los últimos días” referidos en la Biblia comenzaron en 1914, y que Cristo se encuentra gobernando de manera “invisible” desde esta fecha. La Iglesia de la Unificación enseña que Cristo ha retornado en la persona de su fundador, Sun Myung Moon. Prácticas Fracción del pan en la Eucaristía. En líneas generales, Jesucristo es para los cristianos el Hijo de Dios, por lo que sus prácticas se orientan hacia su relación con Dios, de la cual se desprenden sus actividades típicas. Dentro de las prácticas ortodoxas y católicas, destacan especialmente siete sacramentos: • Bautismo, signo iniciático de introducción al cristianismo. (Bautismo en el Jordán por Juan Bautista); • Confirmación, signo que ratifica la fe en Jesucristo; • Eucaristía, signo litúrgico de la Iglesia católica. (Última Cena); • Penitencia, signo de perdón, arrepentimiento de los pecados; • Orden Sacerdotal, por el que se inician los sacerdotes. (Lavatorio de pies); • Matrimonio, celebración de la unión de un hombre y una mujer ante Dios y la comunidad; y • Unción de los enfermos, signo de asistencia al enfermo. Las diversas denominaciones surgidas tras la Reforma Protestante reconocen mucho menos de siete de estos en número variable; en general, los protestantes reconocen la naturaleza sacramental del bautismo y la Santa Cena (Eucaristía) y los de línea calvinista reconocen la profesión de fe equivalente a la Confirmación de los católicos, pero
  • 13.
    Cristianismo 11 sólo cuandola persona ya es totalmente consciente de su salvación (actitud que también ha ido ganando aceptación entre varios grupos católicos) [cita requerida] . Grupos anabaptistas y hermandades añaden la inmersión. Pentecostales y grupos carismáticos enfatizan los “dones del Espíritu” tales como la sanidad espiritual, profecía, exorcismo, hablar en lenguas, o (muy ocasionalmente) manejo de serpientes. Los cuáqueros niegan por completo el concepto de sacramento, pero sus “testimonios” de paz, integridad, uniformidad y sencillez pueden ser mencionados como equivalentes funcionales. En general, la línea principal protestante tiende a ver a los rituales más como una conmemoración que un misterio. Su concepto de prácticas cristianas incluye actos de piedad personal como la oración, lectura de la Biblia y un intento de vivir de una forma moralmente correcta. Una profunda tradición dice que es imposible para la gente el reformarse por sí misma, pero que ese progreso sólo puede ocurrir con la gracia de Dios. Los Bautistas reconocen el bautismo (por inmersión y solo a creyentes) y la cena del Señor como dos ordenanzas de Cristo para la Iglesia, mas no como sacramentos; por lo tanto los consideran innecesarios para la salvación. Bautismo Representación del bautismo de Jesús, por Piero della Francesca. El bautismo es un rito usual por medio del cual se hace una iniciación al cristianismo. Involucra el rociar o derramar agua en la frente o la inmersión en agua. Se puede aplicar tanto a niños como a “creyentes adultos” (el cual puede incluir jóvenes adolescentes). Algunas tradiciones, como la que mantienen los bautistas, insisten en que el bautismo por inmersión de adultos creyentes es el único método válido, debido a que la palabra para “bautismo” que aparece en el texto griego koiné en el que fue escrito el Nuevo Testamento, baptizein significa “sumergir”, “zambullir”. Otros, como los católicos y ortodoxos, han reconocido ambos métodos en todas las épocas, pero añaden restricciones de quién puede dirigir válidamente el ritual. El bautismo proviene de la práctica judía de la inmersión (mikve) para propósitos de un ritual de purificación. La práctica cristiana es derivada del llamado de Juan el Bautista al arrepentimiento (metanoia) y, según el catolicismo, es para purificación del pecado original o, según la práctica protestante, para manifestar públicamente un nuevo nacimiento espiritual. Al contrario que el ritual judío de la inmersión, un cristiano sólo se puede bautizar (válidamente) una vez. Culto semanal En el libro Primera Apología de Justino Mártir (capítulo LXVII) se describe un oficio del siglo II, cuya estructura se puede identificar igualmente en la mayoría de las Iglesias de hoy, que incluye los siguientes componentes: • Lectura de las Escrituras, iniciando con una lectura del Antiguo Testamento, uno de los Evangelios o de una epístola. A menudo se ordenan sistemáticamente en un ciclo anual, usando un libro llamado leccionario. • Un sermón. En tiempos antiguos la predicación seguía a la lectura de las Escrituras (como sucede hoy en el rito romano), en otros casos el sermón se sitúa al final del servicio. • Oración comunitaria y acción de gracias. Normalmente esto ocurre varias veces durante el servicio. Justino no menciona esto, pero algunas corrientes cristianas entonan himnos. Resulta habitual la recitación del Padrenuestro. En muchas corrientes protestantes esto ha sido sustituido por cánticos.
  • 14.
    Cristianismo 12 • LaEucaristía (también llamada Santa Comunión) es un rito en el que se comen y beben pequeñas cantidades de pan y vino previamente bendecidos. Los protestantes dicen que representan el cuerpo y la sangre de Cristo; ortodoxos y católicos dicen que se transforman el cuerpo y la sangre de Cristo (doctrina conocida en la Iglesia católica como transustanciación). Las Iglesias en la familia “litúrgica” (ortodoxos, católicos y algunos anglicanos) consideran ésta la parte principal del servicio, mientras que los protestantes lo celebran de manera menos frecuente. En muchos casos hay restricciones de quién pueda tomar parte, por ejemplo, sólo católicos que no se encuentren en pecado mortal pueden tomar parte en ella en una Iglesia católica. • Una “recolección” de “ofrendas” en la que a las personas se les pide que contribuyan con dinero. Los cristianos tradicionalmente usan estos dineros no sólo para mantener la iglesia, sino también para obras de caridad de varios tipos. Existe un alto número de variaciones o excepciones; en algunas ocasiones, rituales como bautismos o bodas se incorporan al servicio. En muchas iglesias de hoy, los niños y los jóvenes son excusados de ir al servicio principal para ir a la Escuela Dominical. Muchas denominaciones se desvían del patrón general en una forma más fundamental. Por ejemplo, los Adventistas del Séptimo Día se reúnen en sábado (el Sabbath judío), no como el resto de las ramas del cristianismo, que lo hacen en domingo. Pentecostales y carismáticos aseguran moverse espontáneamente en el Espíritu Santo, en vez de seguir un orden formal de servicio. En las reuniones de los cuáqueros, los participantes se sientan silenciosamente hasta que son movidos por el Espíritu Santo para hablar. En algunas denominaciones (principalmente las litúrgicas), el servicio es dirigido por un sacerdote. En otros (principalmente entre protestantes), hay un ministro, predicador o pastor. Otros grupos pueden tener déficit de líderes formales, ya sea por principio o por necesidad local. Además, hay servicios “mayores” de iglesia, caracterizados por una gran solemnidad y rituales, y servicios “menores” en donde prevalece una atmósfera más informal, incluso si el servicio en cuestión es de naturaleza litúrgica. En Iglesias ortodoxas, la congregación tradicionalmente se mantiene a través de la liturgia. Los católicos romanos y muchas Iglesias protestantes siguen algo predeterminado, en donde los participantes se ponen de pie para cantar, se arrodillan para orar y se sientan para escuchar (por ejemplo, en el sermón). Otros son menos programados, y pueden ser muy animados y espontáneos. De ordinario se incorpora música, y a menudo interviene un coro o un órgano. Algunas iglesias usan sólo música a capella, ya sea como regla (muchas Iglesias de Cristo objetan el uso de instrumentos musicales en la adoración) o por tradición (como en la ortodoxa). Una tendencia reciente es el crecimiento de la “adoración integrada”, la cual combina la liturgia con la espontaneidad. Este orden en la adoración es a menudo un resultado de la influencia de la renovación carismática dentro de las iglesias que son tradicionalmente litúrgicas.
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    Cristianismo 13 Estilo devida cristiana El Sermón del Monte. Al contrario que en otras religiones, el cristianismo no ha desarrollado un código legislativo religioso, probablemente debido a que el Imperio romano ya poseía un código penal funcional, haciendo innecesario para las autoridades cristianas el duplicar varias de sus prohibiciones. Existe una gran tradición dentro del cristianismo al decir que Cristo excede las leyes del judaísmo; que el amor (a Dios y al prójimo) es el “Gran Mandamiento”, desde el cual todas las otras leyes morales son obtenidas; que ningún ser humano puede esperar evitar el pecado completamente; que una persona no debe juzgar a otros (teniendo únicamente Dios ese privilegio), entre otras. Aun así, el Nuevo Testamento también contiene importantes guías morales para los cristianos. Jesús en el Sermón de la montaña le pide a sus seguidores, entre otras cosas, el amar a sus enemigos, ser perseverantes, misericordiosos y humildes; en Marcos 10:21 le pide a un “joven hombre rico” que venda sus posesiones y dé el dinero a los pobres. Sin embargo, el pedido de Jesús en este caso no fue un enfoque en vivir una vida sin riqueza alguna, sino más bien desenmascarando la idolatría en el corazón de la mayoría de los ricos. Algunos cristianos dicen que estas directivas son extraordinariamente difíciles, bordeando lo impracticable. Al mismo tiempo, la mayoría de los cristianos admiran a aquellos cuyas vidas parecen personificar estos principios, como Francisco de Asís, Albert Schweitzer o la Madre Teresa. Algunos juicios morales de Jesús son más abordables, pero todavía no son de práctica general entre todos los cristianos. En el Sermón del Monte él habla en contra del divorcio (un tema controvertido en muchas denominaciones cristianas), y contra el juramento (una prohibición enfatizada principalmente por los cuáqueros). Oración Todas las versiones y variaciones conocidas del cristianismo practican la oración. Las oraciones cristianas pueden ser formulistas, improvisadas o inspiradas por el Espíritu Santo. Las oraciones normalmente se agrupan en categorías: de acción de gracia, adoración, petición, intercesión y comunión. Las oraciones cristianas pueden ser dirigidas a Dios Padre, a Cristo o a un santo (en el caso de los católicos y ortodoxos). Los católicos han desarrollado una práctica devocional de orar el rosario. Entre las oraciones formulistas, el Padre Nuestro y los Salmos, y en círculos católicos el Ave María son las más comunes. La pregunta sobre la eficacia de la oración está llena de diferendos teológicos. Algunas iglesias enseñan que la oración es capaz de alterar el ambiente físico, tomando en cuenta cosas como la sanidad espiritual. Ejemplos de este tipo de iglesias incluyen la Ciencia Cristiana, así como varias iglesias del Nuevo Pensamiento. Al final de cada oración, normalmente se dice amén (‘así sea’).
  • 16.
    Cristianismo 14 Prácticas penitenciales Lasprácticas penitenciales ya estaban presentes en el cristianismo primitivo. Una práctica cristiana de origen antiguo, inspirada probablemente en la tradición judía, y practicada por Jesús, es el ayuno. Además de ser mencionado en distintos pasajes neotestamentarios, la Didaché señala cómo la oración debía combinarse con ayunos, que se prescribían «el cuarto y el día de la preparación» (miércoles y viernes) (Did 8). Existen además evidencias históricas de la existencia del ayuno como práctica preparatoria de la Pascua desde fines del siglo II y principios del siglo III, lo que derivaría en el siglo IV en la conformación del tiempo litúrgico conocido hoy en varias denominaciones cristianas como Cuaresma. [23] El catolicismo distingue entre «ayuno», que consiste en privarse —con mayor o menor estrictez— de todo alimento y bebida, y «abstinencia», que involucra la renuncia voluntaria a la ingesta de ciertos alimentos, usualmente cárnicos. En el catolicismo, el ayuno se practica particularmente en dos jornadas de significación penitencial por excelencia: el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. En la actualidad, la Iglesia católica ha ido sustituyendo esta práctica por un ayuno que implica el privarse de algo deseable, como ofrenda a Dios. [24] En Iglesias evangélicas y en otras denominaciones, el ayuno se practica frecuentemente como privación total de alimentos durante un lapso de tiempo, ingiriendo solamente agua. [25] Liturgia La mayoría de las denominaciones cristianas presentan calendarios litúrgicos con distintos tiempos y festividades que, si bien no son siempre coincidentes, presentan muchos aspectos en común. Aunque las fechas de las celebraciones varían en mayor o menor grado entre las diferentes Iglesias cristianas, la secuencia y lógica utilizadas para su planificación son en esencia las mismas. Incluso algunas comunidades cristianas que no siguen una tradición litúrgica celebran la Navidad y la Pascua, y las que objetan el reconocimiento de festividades especiales reconocen, no obstante, que los eventos que se celebran en ellas (la encarnación, la resurrección de Cristo) en verdad ocurrieron, aunque no necesariamente en esa fecha. La Comunión Anglicana y numerosas Iglesias protestantes siguen en la liturgia un esquema de lecturas bíblicas muy similar al de la Iglesia católica postconciliar, ya que el actual Revised Common Lectionary (primera edición de 1992) es el resultado de una serie de obras litúrgicas previas inspiradas en el Ordo Lectionum Missae (1969), fruto del Concilio Vaticano II. Las diferencias suelen ser menores y propias de las Iglesias particulares, tales como la de la Iglesia de Inglaterra en su Common Worship Lectionary. Una de las diferencias más marcadas entre los calendarios litúrgicos radica en el grado de participación que se otorga a las festividades asociadas a los santos. Las Iglesias católica, ortodoxa y anglicana presentan calendarios litúrgicos con una participación importante de celebraciones en honor de María (madre de Jesús) y de otros santos, lo que no se verifica en igual medida en los calendarios de las comunidades protestantes.
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    Cristianismo 15 Símbolos El símbolode la cruz-ancla, acompañado por dos peces, grabado en una catacumba cristiana. Uno de los símbolos cristianos originarios fue el del pez o Ichthys (del griego, en letras mayúsculas, IXΘΥΣ). Este vocablo conformaba un acrónimo: «Ἰησοῦς Χριστός, Θεοῦ Υἱός, Σωτήρ» (Iēsoûs Christós, Theoû Hyiós, Sōtḗr) que, traducido al español, significa «Jesús Cristo, Hijo de Dios, Salvador». Junto con el símbolo del ancla, el pez fue uno de los más empleados por los cristianos primitivos. El símbolo más conocido del cristianismo es sin duda la cruz, la cual apareció como símbolo una vez que Jesús murió en ella, y sobre la que existen una gran variedad de formas. Algunos afirman que la cruz es el primer logo exitoso a nivel mundial [cita requerida] . Varias denominaciones tienden a favorecer cruces distintivas: el crucifijo para los católicos —dentro del cual diversas órdenes religiosas también incluyen variantes para identificarse, como la Tau franciscana o la Cruz de Calatrava de los Dominicos—, la cruz ortodoxa para los ortodoxos, una cruz sin adornos para los protestantes. Sin embargo, no es una regla utilizar una u otra cruz. Constantino I el Grande usó también el Crismón para identificarse con el cristianismo, el cual está formado por las primeras dos letras griegas del nombre “Cristo”. Crucifijo Cruz ortodoxa Crismón Denominaciones A través de su historia, el cristianismo ha pasado por numerosas divisiones generando diversos grupos con creencias y tradiciones propias que varían de acuerdo a la cultura y el lugar. Estas amplias divisiones, a su vez, no son homogéneas. Por el contrario, algunas ramas poseen amplios desacuerdos y en otros casos la división omite simpatías existentes. Desde la Reforma, el cristianismo se representa normalmente como dividido en tres ramas principales: Católicos, Ortodoxos y Protestantes:, pero históricamente existen muchas más: [26] Cuadro sinóptico de la relación histórica de las principales denominaciones cristianas
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    Cristianismo 16 [[Archivo:ChristianityBranches-strip.svg|800px alt=]] (Reclamanascendencia separada) Restauracionismo Anabaptismo Protestantismo Anglicanismo (Rito Occidental) Catolicismo (Rito Oriental) Ortodoxia Oriental Monofisismo Nestorianismo Reforma (siglo XVI) Cisma de Oriente (siglo XI) Concilio de Éfeso 431 Concilio de Calcedonia 451 Cristianismo primitivo «Uniata» Iglesia católica romana Con poco más de mil millones de miembros bautizados, es el grupo católico más numeroso, esta categoría incluye a la llamada Iglesia católica apostólica romana, con sede en Roma, con fieles de rito latino y rito oriental. Tienen como común denominador el reconocer la superior autoridad del patriarca u Obispo de Roma sobre los otros patriarcas de la cristiandad, que fue el motivo por el cual se dio el llamado Cisma de Oriente en el siglo XI. [27] Grupos católicos escindidos Algunas confesiones minoritarias se han escindido de la Iglesia católica romana pero se siguen definiendo como católicos, como los veterocatólicos, la Iglesia católica apostólica brasileña, la Fraternidad San Pío X o los católicos sedevacantistas, entre otros. Iglesia ortodoxa La llamada Iglesia católica ortodoxa incluye entre otras a las históricas Iglesias griega, la ortodoxa rusa, las orientales ortodoxas, la Iglesia asiria oriental, etc. con una feligresía combinada de más de 240 millones de miembros bautizados. Su organización se basa en gobiernos autocéfalos, que reconocen la autoridad de un patriarca metropolitano, de acuerdo al lugar donde vivan, [28] por lo mismo reconocen como Patriarca de Occidente al Obispo de Roma. Iglesias coptas La Iglesia copta etíope se remonta al siglo IV cuando el cristianismo fue adoptado como religión estatal del reino de Aksum. Desde el concilio de Calcedonia del 451 la Iglesia copta etíope se separó de las Iglesias occidentales. La Iglesia copta de Alejandría, por su parte, se remonta al siglo I y ha mantenido muchas tradiciones muy cercanas a la Iglesia anterior a los primeros cismas importantes. La Iglesia copta de Eritrea es de formación reciente, ya que cuando Eritrea se independizó de Etiopía se produjo la separación de las respectivas jerarquías eclesiásticas.
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    Cristianismo 17 Iglesias protestantes Sedefine como Iglesias protestantes a todos los grupos cristianos derivados de la llamada Iglesia católica apostólica romana por la Reforma Protestante del siglo XVI, que incluye numerosas denominaciones y doctrinas como el anglicanismo, luteranismo, anabaptismo y calvinismo, entre otras., [29] Sus cultos adquirieron diferentes modalidades, aunque en general comparten la centralidad de la Biblia y la importancia de la predicación. Los sacramentos reconocidos suelen ser sólo dos: bautismo y Santa Cena, aunque con interpretaciones diversas según las distintas denominaciones. Anglicanismo La llamada Comunión Anglicana, compuesta de diversas iglesias que se reconocen como derivadas de la Reforma anglicana, como la Iglesia de Inglaterra o la Iglesia episcopal, entre otras, representa en muchos aspectos una forma intermedia de organización eclesiástica entre la Iglesia Católica Romana y las confesiones protestantes dominantes en Europa Central y del Norte; y, por ende, a menudo se clasifica de forma separada. Iglesias pentecostales A esta categoría pertenece una serie iglesias independientes y grupos de pastores surgidos del ámbito evangélico que dan una especial importancia a la intensidad de sus celebraciones religiosas, que suelen incluir supuestas curaciones milagrosas, estados de éxtasis o el don de lenguas, fenómenos que sus fieles atribuyen a la acción de Jesucristo y la presencia del Espíritu Santo. Restauracionistas Se consideran restauracionistas aquellas iglesias y corrientes cristianas que aspiran a recuperar un estado de pureza del cristianismo que se habría perdido o deteriorado con el devenir histórico, por lo que quieren restaurarlo siguiendo el modelo de la Iglesia antigua o de los primeros discípulos. Aunque esta aspiración ha sido compartida por numerosos movimientos de renovación y reforma (incluso dentro de las Iglesias históricas formalmente constituidas), sólo algunas Iglesias reformadas suelen ser calificadas como restauracionistas. Es un grupo principalmente derivado de las Iglesias protestantes, como las Iglesias Evangélicas, Bautistas, Adventismo y Pentecostalismo y otras conocidas genéricamente como fundamentalistas que se basan sólo en la lectura e interpretación directa de la Biblia y no por los dogmas establecidos por la Iglesia romana. Muchos ya no se identifican con ningún credo en particular, sino que simplemente se llaman “cristianos”, aunque el origen proviene del protestantismo surgido del cisma provocado de la reforma iniciada por Martín Lutero. [cita requerida][30][31]
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    Cristianismo 18 Ramificación delprotestantismo a lo largo de los siglos. Grupos con creencias restauracionistas —incluyendo las Iglesias de Cristo, algunos anabaptistas (amish y menonitas, por ejemplo), la Sociedad Religiosa de los Amigos y otros— se consideran a sí mismos como totalmente separados del protestantismo en el cual a menudo se les incluye. Otras corrientes cristianas Derivadas de la Iglesia histórica Algunas ramificaciones del cristianismo histórico llegaron a incluir en el pasado a los cristianos gnósticos de los primeros siglos de la Era Cristiana, los cuales propugnaban un plan de salvación completamente diferente del de la redención por la pasión y muerte del Maestro, [32] a los cristianos arrianos del siglo IV, los cuales impugnaban el concepto trinitario, a los cátaros o albigenses medievales, los cuales rechazaban, en su totalidad, el Antiguo Testamento, y las comunidades de cristianos valdenses que en la Alta Edad Media solían refugiarse en los valles de los Alpes de las persecuciones por parte del papado. Estos últimos, junto a los husitas en Bohemia, se consideran precursores de la Reforma Protestante del siglo XVI, ya que son anteriores a ella. Iglesias cristianas no calcedonianas Representados grupalmente como nestorianos y monofisitas, que fueron expulsados de la comunidad católica en los concilios de Éfeso (año 431) y Calcedonia (año 451). Testigos de Jehová Este grupo es básicamente representado por la llamada Congregación Cristiana de los Testigos de Jehová, la cual no considera a Jesús de Nazaret como la Segunda Persona de la Trinidad, sino como hijo de Dios. Utilizan principalmente su propia versión específica de la Biblia, aunque en otras ocasiones usan otras traducciones. No aceptan el Credo Nicenoconstantinopolitano.
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    Cristianismo 19 Grupos basadosen fuentes suplementarias Engloba a algunos credos que tienen por característica común el reconocer a una persona plenamente histórica como una representación, presencia, reencarnación o resurrección de Jesús de Nazaret o de un nuevo apóstol de este. Estos grupos giran en torno a una persona y la interpretación que esta dé de la Biblia o un texto que se crea equivalente por este grupo. Como ejemplos de estos tenemos a la Federación de Familias para la Paz y Unificación Mundial, llamada de forma común Secta Moon en honor a su fundador el coreano Sun Myung Moon, y La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días fundada por Joseph Smith y que se basa en el Libro de Mormón. Existen otras denominaciones e iglesias que se consideran como cristianas pero que se automarginan de la clasificación descrita, por lo que generalmente no son aceptadas como tales por las Iglesias apostólicas [cita requerida] . Estas incluyen a las Iglesias indígenas africanas con cerca de 110 millones de miembros (las estimaciones varían significativamente). Judíos mesiánicos Por último, habría que agregar a esta lista a algunos grupos y movimientos del llamado judaísmo mesiánico, que, si bien se autoproclaman judíos, reconocen a Jesús como Mesías. Históricamente han existido también grupos cristianos que han restaurado costumbres religiosas propias del judaísmo (a veces llamados judaizantes), como los sabatarianos en Europa Central y los subbotniks en Rusia. Historia Durante siglos la historia del cristianismo ha estado ligada a la historia social de Europa occidental (y de varias otras culturas y regiones). En resumen, podemos notar la expansión inicial del cristianismo a través de la cuenca del Mediterráneo, su legalización bajo Constantino I el Grande (siglo IV) y el establecimiento como religión oficial del Imperio romano bajo Teodosio I el Grande; el desarrollo de antiguas comunidades minoritarias en Persia, India y China; la conversión de varios reinos europeos; el Gran Cisma donde se separó el cristianismo ortodoxo de oriente del catolicismo romano (fechado convencionalmente en 1054); la pérdida del norte de África y el Medio Oriente a manos del Islam; la Reforma Protestante con la publicación por Martín Lutero de sus 95 tesis en 1517); la expansión del cristianismo en las Américas, Oceanía, Filipinas y Corea del Sur; la división del protestantismo en denominaciones, destacando últimamente el rápido crecimiento del pentecostalismo y los evangélicos; y los debates modernos de la ciencia, criticismo bíblico y el feminismo. Para ver las contribuciones del cristianismo a la humanidad y a la cultura mundial, véase en filosofía cristiana, arte cristiano, literatura cristiana, música cristiana, arquitectura cristiana. Estructura La Iglesia católica y las Iglesias orientales (tanto en comunión con Roma como autocéfalas) son gobernadas por una jerarquía: los obispos dirigen regiones locales (llamadas diócesis) y nombran sacerdotes para administrar congregaciones individuales. En la Iglesia católica, la autoridad suprema la posee el obispo de Roma, quien es llamado “el Papa” (del latín “Petri Apostoli Potestatem Accipiens”, que significa ‘El que recibe la potestad en nombre de Pedro’). Es elegido por un Colegio cardenalicio y normalmente sirve de por vida. Las Iglesias ortodoxas y orientales pueden ser descritas como redes de iglesias en las cuales los obispos están “en comunión” unos con otros. No tienen una personalidad similar al Papa, aunque los Patriarcas presiden sobre ciertas partes de la Iglesia. Las Iglesias anglicanas también son episcopales (“dirigidas por obispos”) en su gobierno. Los Creyentes Antiguos se levantaron cuando algunos creyentes ortodoxos rusos se rebelaron contra sus obispos por el tema de las “reformas” del Patriarca Nikón. Aunque su motivación original era prevenir los cambios en su religión, finalmente se encontraron en la posición de tener que funcionar sin obispos o sacerdotes (ya que estos últimos son ordenados por los obispos). Algunos eliminaron el rol sacerdotal, mientras que otros buscaron reclutar nuevos
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    Cristianismo 20 sacerdotes entrelos ortodoxos. Porcentaje de habitantes cristianos practicantes por país. La mayoría de las Iglesias protestantes carecen del orden jerárquico que caracteriza a las denominaciones litúrgicas. El rol de “predicador” o “ministro” es a menudo tratado como un trabajo ordinario, en el cual muchas iglesias creen que puede ser asumido por cualquier creyente con el suficiente conocimiento de Cristo. Otros especifican que el líder de la congregación debe haber asistido a un seminario educativo relacionado o tener la sensación de haber sido “llamado” (similar a la vocación) por Dios en ese rol. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es dirigida por una jerarquía consistente en un profeta y doce apóstoles. Aseguran que es la misma estructura que se encontraba en la Iglesia primitiva. Su dirección es implementada en todo el mundo en congregaciones locales por presidentes y obispos locales. No hay un clero pagado y la mayoría de los hombres mormones son ordenados al sacerdocio o para mantener los “decretos sacerdotales”. Un tema teológico importante es “¿qué es la Iglesia?” La mayoría de los cristianos aceptan que existe sólo una sola Iglesia (a la que los credos clásicos se refieren), la cual se identifica con “el cuerpo de Cristo”. Los católicos romanos y los ortodoxos consideran que la Iglesia es simultáneamente una realidad espiritual (Cuerpo místico) y también una comunidad existente y visible (institución). Los católicos romanos identifican esta Iglesia como la que subsiste en la Iglesia católica romana, mientras que los ortodoxos consideran que su rama constituye la “Iglesia verdadera”. Los protestantes tienden a ver a “la Iglesia” como una entidad invisible que se puede distinguir de la unión de todos los creyentes “verdaderos” (que toman a Jesucristo como su Señor) existentes dentro de varias denominaciones cristianas. Algunos grupos (Testigos de Jehová, mormones) aseguran que sólo ellos son la Iglesia verdadera. Tanto en la Iglesia católica, como entre diversas comunidades protestantes, existen algunas corrientes ecuménicas que tienden a universalizar el concepto de Iglesia. Relación del cristianismo con otras religiones Debido a su historia cambiante y a las numerosas denominaciones, es difícil entender el nivel actual de las relaciones del cristianismo con otras religiones. Esto varía de región en región, y de denominación en denominación. La siguiente sinopsis refleja parte de éstas: Paganismo El cristianismo y la religión olímpica grecorromana son representadas popularmente como antagónicas, donde cada una persigue y destruye a la otra, pero esta es una simplificación muy grande. Incluso el emperador pagano y anticristiano Juliano el Apóstata (361-363) admitió que “Estos galileanos sin dioses [los cristianos] alimentan no sólo su propia pobreza, sino nuestra falta de cuidado propio”. [cita requerida] Sin embargo, como apuntan Karlheinz Deschner y tantos otros, Juliano fue un emperador más bondadoso y permisivo que cualquiera de sus antecesores o sucesores cristianos. [33] Los Padres de la Iglesia tuvieron diversas actitudes hacia la enseñanza pagana, desde el rechazo vocalizado, hasta el reconocimiento de la inspiración parcial de filósofos como Platón, cuya imagen se encuentra entre los santos en algunas iglesias y paredes de monasterios.
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    Cristianismo 21 Judaísmo En elpasado, a los cristianos a menudo se les enseñaba que los judíos habían matado a Cristo. Esta muerte generaba una culpa colectiva atribuida a la totalidad de los judíos, una interpretación que la mayoría de las denominaciones ahora rechaza. Los judíos fueron víctimas de masacres, marginaciones, destierros y expropiaciones a manos de la Iglesia o de los príncipes cristianos. La prédica antisemita ha sido una constante histórica por las autoridades cristianas. Por ejemplo, una parte de la prédica de Martín Lutero era de tono claramente antisemita: “Mi consejo es: primero que sus sinagogas sean quemadas hasta los cimientos, y que todo aquel que sea capaz esparza azufre y brea; mejor sería que alguien arrojara sobre ellas fuego del infierno”, escribe en “Sobre los judíos y sus mentiras” (1543). El santo de la Iglesia católica, Vicente Ferrer, predicaba en el siglo XIV que “los judíos son animales con rabo y menstrúan como las mujeres”. [34] El antisemitismo tiene una larga historia en el cristianismo, y sin duda está lejos de declinar (por ejemplo, en la Rusia contemporánea). No obstante, desde el Holocausto, muchas conversaciones han apuntado a la reconciliación cristiano-judía y las relaciones han mejorado de manera importante. Hoy en día, muchos evangélicos conservadores aceptan el sionismo cristiano. Sin embargo, no se puede afirmar que el cristianismo sea “antisemita”, sino más bien algunos cristianos. Muchas corrientes cristianas defienden el trato de los judíos como hermanos a partir de las palabras de Jesús: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lc. 23,34). El fenómeno del judaísmo mesiánico se ha transformado en algo que debilita las relaciones cristiano-judías. Los judíos mesiánicos, que generalmente buscan combinar la identidad judía con el reconocimiento de Jesús, son rechazados por grupos de la corriente principal judía, quienes descartan al judaísmo mesiánico casi tanto como el cristianismo con connotación judía. Islam Seguidores del Islam se han referido históricamente a los judíos, a los cristianos y a ellos mismos como la Gente del Libro debido a que todos basan su religión en libros que tienen un origen divino. Los cristianos, sin embargo, no reconocen el Corán como un libro genuino de revelación divina, ni están de acuerdo con su estimación de que Jesús es un profeta incluso inferior a Mahoma según el Islam, o no aceptan que Mahoma fuera un profeta genuino. Los musulmanes, por su parte, creen que parte de los Evangelios, la Torá y los libros proféticos de los judíos han sido olvidados, malinterpretados y distorsionados por sus seguidores. Basados en esa perspectiva, los musulmanes ven el Corán como la corrección a los errores del cristianismo. Por ejemplo, los musulmanes rechazan la creencia en la Trinidad, y otras expresiones de divinidad de Jesús, como incompatibles con el monoteísmo. Las dos creencias han experimentado a menudo controversias y conflictos (un ejemplo son las Cruzadas) aunque también han existido relaciones de bien mutuo. Las escrituras del teólogo Tomás de Aquino suelen citar aquellas del filósofo judío Moisés Maimonides, así como las del pensador musulmán Averroes ('Ibn-Rushd). El 6 de mayo de 2001, el papa Juan Pablo II, el primer papa en orar en una mezquita, entregó una dirección en la Mezquita de Omayyad en Damasco, diciendo: “Es importante que los musulmanes y los cristianos continúen explorando las preguntas filosóficas y teológicas en conjunto, para poder obtener un conocimiento más objetivo y comprensivo de cada creencia religiosa del otro. El mejor entendimiento mutuo seguramente llevará, a nivel práctico, a una nueva forma de presentar nuestras dos religiones no en oposición, como ha sucedido a menudo en el pasado, sino en asociación para el bien de la familia humana”.
  • 24.
    Cristianismo 22 Otros Las relacionescristiano-hindúes han tenido destinos encontrados. Por una parte, la tendencia natural del hinduismo ha sido el reconocer las bases divinas de muchas otras religiones y reverenciar a sus fundadores y santos practicantes. Por otra parte, las percepciones de un proselitismo agresivo por parte del cristianismo han generado un despliegue de violencia anticristiana, a menudo alimentada por los partidos políticos nacionalistas hindúes. En países occidentales, el Vedānta ha influenciado a algunos pensadores cristianos, mientras que los movimientos antisectistas han reaccionado en contra de actividades de gurús inmigrantes y sus seguidores. El budismo y el protestantismo se vieron en conflicto político en el siglo XIX en Sri Lanka, con la final ofuscación del cristianismo; y en el Tíbet alrededor de 1904 (la expedición Younghusband) con el mismo resultado. Varios acontecimientos han originado ciertas tensiones en la teología budista y la meditación de varias generaciones de buscadores espirituales occidentales (incluyendo las religiones católicas), al punto de que el budismo se ha convertido en un “competidor” menor del cristianismo en su “hogar”. Sin embargo, las relaciones son en general buenas, excepto quizás en Corea del Sur y Vietnam. La república rusa de Kalmykia reconoce al budismo tibetano y a la ortodoxia rusa como sus religiones oficiales. Grupos occidentales esotéricos y mágicos se han levantado a menudo para protestar contra el cristianismo. Algunos de estos, como la teosofía o la cientología, han producido polémicas hostiles en contra del cristianismo. Cristianismo y persecución Clases de persecución religiosa Al discutir la persecución, se debe distinguir con cuidado entre 1.1. persecución oficial del Estado; 2.2. actos de violencia popular (que pueden ser tácitamente permitidos por el Estado), y 3.3. el efecto colateral de guerras u otras agitaciones sociales. Historia Antes del Edicto de Milán, el cristianismo primitivo era un movimiento ilegal, el cual muchos consideraban antisocial y ateo debido a que se comportaba como una secta subversiva contra el imperio. Eran muy comunes las rebeliones y las revueltas por parte de cristianos en el antiguo imperio, convirtiéndose en una amenaza para la sociedad. Según Tertuliano, “Los cristianos tienen la culpa de todo desastre público y toda desgracia que sobreviene al pueblo. Si el Tíber sube hasta los muros, si el Nilo no sube e inunda los campos, si el cielo retiene la lluvia, si hay un terremoto o hambre o plaga, enseguida surge el clamor: «¡Los cristianos a los leones!»”. [35] Un dibujo encontrado en Roma en el que un hombre con la cabeza de un asno cuelga de una cruz, corrobora la idea que tenían los paganos con respecto al cristianismo. [36] Muchos cristianos primitivos murieron en el martirio, algunas veces en la arena, después de rehusar renunciar a su fe. Además de los motivos religiosos, también existen motivos políticos. Muchos emperadores se deificaban a sí mismos y exigían a los súbditos de su imperio el que adoraran sus estatuas colocadas en las plazas de las ciudades; igualmente exigían se les dirigiera como hijos de dioses y señor de señores. Los cristianos se negaban a realizar estos actos, debido a que para ellos era herético decirle hijo de Dios a otro que no fuera Jesucristo, lo mismo que señor de señores, al igual que la adoración de estatuas. Por ello, los cristianos solían ser vistos como renegados políticos que iban contra el statu quo establecido, lo que propiciaba también sus persecuciones. De acuerdo a los datos aportados por el historiador Edward Gibbon en la parte VIII del capítulo XVI de su “Decadencia y Caída del Imperio romano” se presenta el cálculo de un máximo de 2.000 víctimas cristianas durante la Gran Persecución (303-313 E.C.) y un estimado total de 4.000. Kenneth Humphreys afirma en un cuadro detallado que las persecuciones llevadas a cabo por el poder romano se produjeron en períodos intermitentes y muy
  • 25.
    Cristianismo 23 restringidos. Una vezlegalizado el cristianismo con el Edicto de Milán, los cristianos, alentados primero por los privilegios que les garantizó Constantino I y luego por la declaración del cristianismo como religión exclusiva del Imperio romano que promulgó Teodosio en el 380 d. C., expandieron la nueva religión por el mundo pagano. [37] Los cristianos han perpetrado asimismo numerosas y sangrientas persecuciones. En tiempos antiguos, las turbas cristianas solían hostigar a los paganos y destruían sus templos, incluso con apoyo del poder civil. Los cristianos no sólo han perseguido a seguidores de otras religiones, sino también a otros cristianos. Bizancio suprimió las iglesias no calcedonias; los ejércitos de las Cruzadas saquearon Bizancio; protestantes y católicos pelearon en la Guerra de los Treinta Años. También se pueden mencionar la caza de brujas al principio de la Europa moderna. Siglos XX y XXI En el siglo XX hubo numerosas persecuciones contra cristianos. En los territorios dominados por el comunismo soviético murieron miles de ortodoxos. También en España, durante la Guerra civil de 1936-1939, fueron asesinados más de 6000 eclesiásticos. Igualmente ha habido quejas sobre discriminación en diferentes contextos, tanto por parte de cristianos como en contra de cristianos. [cita requerida] Como ejemplos actuales se pueden nombrar: las restricciones gubernamentales griegas y rusas para las actividades religiosas no ortodoxas; la violencia antiaborto en Estados Unidos y la “problemática” de entrada a Irlanda del Norte, respectivamente. [cita requerida] En el año 2010 se publicaron [¿quién?] estadísticas según las cuales habría unos 350 millones de cristianos sometidos a diversas formas de persecución. [38] Críticas al cristianismo A lo largo de la historia, muchas personas han realizado críticas al cristianismo, a las iglesias cristianas y a los propios cristianos. Algunas críticas van especialmente dirigidas a los creyentes, a las enseñanzas o a la interpretación de las Escrituras. La respuesta de estas críticas por parte de los cristianos se denomina apologética cristiana. Notas [1][1] ASIMOV, Isaac; Asimov's Guide to the Bible; Páginas 922-934; Random House Value Publishing, Inc.; EUA, 1981; ISBN 0-517-34582-X. [2] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Jn2%3A20;&version=RVR1960; [3] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Jn8%3A57;&version=RVR1960; [4] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Lc3%3A23;&version=RVR1960; [5][5] ASIMOV, Isaac; Asimov's Guide to the Bible; Páginas 982-984; Random House Value Publishing, Inc.; EUA, 1981; ISBN 0-517-34582-X. [6] Thomas F. Madden. From Jesus To Christianity: A history of the Early Church. The Modern Scholar. 2005. Universidad de Saint Louis. Pág 9. ISBN 1-4193-4772-1 [7][7] Auguste Nicolás (1851), Estudios filosóficos sobre el cristianismo", 2a ed., Madrid, Universdidad Complutense, pág 542 [8][8] Mateo 11:27; Lucas 10:22; 12:8-9, Juan 3:36; Hechos 4:12; Romanos 10:1-2, 2 Tesalonicenses 1:8-9; 1 Timoteo 2:5; Hebreos 10:26-27 [9][9] William A. Dembski, Michael R. Licona; (2010), "Evidence for God: 50 Arguments for Faith from the Bible, History, Philosophy ans Science", pág 190 [10] En referencia a Pablo de Tarso, Brown expresó: «Esta amplitud (de su influencia), junto con la profundidad de su pensamiento y la pasión de su compromiso, han supuesto que — desde que sus cartas llegaron a ser parte del NT — no haya habido cristiano al que no haya afectado lo que este personaje ha escrito. Ya conozcan bien o mal a Pablo, todos los cristianos son hijos de él en la fe a través de lo que se les ha enseñado sobre la doctrina y la piedad.» [11] Adherents.com, Religiones por adherentes (http://www.adherents.com/Religions_By_Adherents.html) [12] El cristianismo es la religión más difundida en el mundo, con 2.180 millones, La Razón, 22-12-2011. (http://www.larazon.es/noticia/ 8366-el-cristianismo-es-la-religion-mas-difundida-en-el-mundo-con-2-180-millones) [13] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Mateo28%3A19;&version=RVR1960; [14] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Juan1%3A3;&version=RVR1960;
  • 26.
    Cristianismo 24 [15] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Romanos2%3A6-7;&version=RVR1960; [16]http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Hebreos1%3A1-2;&version=RVR1960; [17] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Juan1%3A14;&version=RVR1960; [18] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Juan20%3A17;&version=RVR1960; [19] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Hechos1%3A8;&version=RVR1960; [20] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Juan16%3A13;&version=RVR1960; [21][21] Llegados a este punto, se trata de evitar entrar en más detalles referentes a posturas dogmáticas concretas de los distintos grupos de seguidores suyos acerca del destino final acaecido al Maestro; ya que, como se sabe, fueron controvertidos, causando confusión y expectación ya en los primeros siglos de la Era Cristiana. [22][22] Proceso que varía según la concepción de las fracciones dentro del cristianismo. [23][23] Desde el año 322 existen noticias de la cuaresma en Oriente, mientras que en Roma se celebró con seguridad al menos desde 385. [24][24] La autora ejemplifica ayunos realizados como renuncia y ofrenda a Dios en áreas personales de la vida: «se trata de ayunar de la comodidad, de una vida fácil, de la mínima resistencia, de la mentalidad gregaria, del placer por el placer. Y sobre todo, se trata de ayunar del poder, la autocomplacencia y la gloria [...] ayunar de egoismo, insensibilidad e inhumanidad. [25][25] Lockward, A. 2003. Nuevo diccionario de la Biblia. Editorial Unilit: Miami. p. 126. [26] http://www.orthodoxresearchinstitute.org/articles/ecumenical/ecumenical.htm [27] Frank K. Flinn. Encyclopedia of Catholicism.2007. Editorial Facts of Life. pág. xvii. ISBN 0-8160-5455-X [28] Eastern Orthodox Christianity - ReligionFacts (http://www.religionfacts.com/christianity/denominations/orthodoxy.htm) [29] J. Gordon Melton. Encyclopedia of Protestantism.2005. Editorial Facts of Life. pág. xiii. ISBN 0-8160-5456-8 [30] http://www.gotquestions.org/espanol/denominaciones-cristianas.html [31] http://www.ccgye.org/mensaje-dominical/las-diferencias-entre-cristianos-evangelicos-y-otras-religiones/ [32] The National Geographic Society, El Evangelio de Judas, 2006. [33][33] Historia Criminal del Cristianismo, Tomo I: Los orígenes, desde el paleocristianismo hasta el final de la era constantiniana. Editorial Martínez Roca. ISBN 84-270-1458-9 págs. 253 y siguientes [34] Egido, José Antonio (2006) El problema nacional judío: judaísmo versus sionismo. (http://books.google.es/books?id=YoO_2uhtMW8C& pg=PA49&dq=ferrer+"animales+con+rabo&ei=knF9S_SwD5n0ygTCmLy0CQ&cd=1#v=onepage&q=ferrer "animales con rabo& f=false) [35] F. F. Bruce, The Spreading Flame: The Rise and Progress of Christianity from its First Beginnings to the Conversion of the English. Grand Rapids: Eerdmans, (1973),pág. 165. ISBN 0-8028-1805-6 [36] Ferguson E., Backgrounds of Early Christianity, 2° edición. Grand Rapids: Eerdmans, (1993), págs. 559 - 561. ISBN 0-8028-0669-4 [37] Una cronología de las persecuciones realizadas por cristianos al paganismo se encuentra en el sitio del Consejo Supremo de Griegos Gentiles (http://www.ysee.gr/html/spa/persec.html). [38] 350 millones de cristianos sufren el acoso en su propia casa (http://www.larazon.es/noticia/ 5894-la-nueva-persecucion-entre-el-islam-y-el-comunismo) Referencias Bibliografía •• La Biblia • ASIMOV, Isaac, Guía de la Biblia: Nuevo Testamento. ISBN 978-84-01-45083-9 y Guía de la Biblia: Antiguo Testamento. ISBN 978-84-01-45082-2. Ambas por Plaza & Janés Editores, S.A. • Dos mil años de Cristianismo. Madrid: Ediciones Sedmay, 09/1980. ISBN 84-7380-398-1 e ISBN 978-84-7380-398-4. • Diálogo interreligioso. Diez volúmenes. Colección "Cátedra de teología contemporánea". Boadilla del Monte: Ediciones SM. ISBN 84-348-5226-8 e 978-84-348-5226-6. • BARDY, Gustavo. La conversión al cristianismo en los primeros siglos. "Colección Ensayos, 57". Madrid: Encuentro Ediciones, 02/1990. ISBN 84-7490-240-1 e ISBN 978-84-7490-240-2. • BELLET, Maurice. El sentido actual del cristianismo. Bilbao: Editorial Desclée de Brouwer, 01/1970. ISBN 84-330-0299-6 e ISBN 978-84-330-0299-0. • BERGUA, Juan B. Historia de las Religiones: El Cristianismo. Colección "Tesoro literario". Madrid: Ediciones Ibéricas, 11/1977. ISBN 84-7083-081-3 e ISBN 978-84-7083-081-5. • BERNARD, R.P. Pláticas sobre la esencia del cristianismo. Bilbao: Editorial Desclée de Brouwer, 01/1960. ISBN 84-330-0175-2 e ISBN 978-84-330-0175-7.
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    Cristianismo 25 • ORLANDISRovira, José (2000). Historia breve del cristianismo (http://books.google.es/ books?id=ryWjml4Vj08C). Ediciones Rialp. ISBN 9788432131615. • RUSE, Michael. ¿Puede un darwinista ser cristiano?: la relación entre Ciencia y Religión. Madrid: Siglo XXI, 2007. ISBN 978-84-323-1283-0 En inglés • Archibald Robertson, The Origins of Christianity (1954, rev. ed. 1962). (http://www.ditext.com/robertson/ christianity.html) (libro virtual) • The Story of Christianity por Justo L. González (1984, 1985, 1999, ISBN 1-56563-522-1) • Christian Theology: An Introduction por Alister McGrath (ISBN 0-631-22528-5) • Christian Theology Reader por Alister McGrath (ISBN 0-631-20637-X) • Mere Christianity. C.S. Lewis • Systematic Theology, una trilogía ecuménica por Thomas Oden • Volume 1: The Living God (1992, ISBN 0-06-066363-4) • Volume 2: The Word of Life (1992, ISBN 0-06-066364-2) • Volume 3: Life in the Spirit (1994, ISBN 0-06-066362-6) • The Christian Tradition: A History of the Development of Doctrine. Jaroslav Pelikan. 5 Volúmenes, publicados entre 1971-1989. Enlaces externos • Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Cristianismo. Commons • Wikiquote alberga frases célebres de o sobre Cristianismo. Wikiquote • Wikisource contiene obras originales de o sobre Cristianismo.Wikisource • Wikcionario tiene definiciones y otra información sobre cristianismo.Wikcionario • Cristianismo primitivo: web monográfica sobre los primeros cristianos. (http://www.primeroscristianos.com) • Hechos del cristianismo (http://www.religionfacts.com/christianity/index.htm), en ReligionFacts (en inglés). • Christian Open Directory Project. (http://christianopendirectory.com/) • Herencia Cristiana (http://www.herenciacristiana.com), página crítica al cristianismo.
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    Dios en elcristianismo 26 Dios en el cristianismo Dios, en el cristianismo, es el ser divino que creó el mundo, manifestado en tres personas diferentes: Como Padre, como Hijo y como Espíritu. Al Dios Trino se cree en diferentes atributos entre ellos el amor, el más importante de todos (1 Jo 4,8 y manifestado así por Pablo en 1Co 13), la omnipotencia, la omnisciencia, la omnipresencia, la santidad, la Verdad (Jo 14:16), la justicia y la fidelidad. La mayoría de los cristianos cree que Dios es espíritu, no creado, omnipotente y eterno. El Creador y sustentador de todas las cosas, que rescata al mundo a través de su Hijo, Jesucristo. Con este plano de fondo, la creencia en la divinidad de Cristo y en el Espíritu Santo está expresada como la doctrina de la Santísima Trinidad, [1] que describe una única "substancia" divina ya existente como tres personas distintas e inseparables: el Padre, el Hijo (Jesucristo), y el Espíritu Santo. De acuerdo con esta doctrina, Dios no está dividido, en el sentido de que cada persona tiene un tercio de todo, pero antes, cada persona es considerada como siendo plenamente Dios (cf. Perichoresis). La distinción reside en sus relaciones. Ente Supremo El término Ente Supremo (en inglés: Godhead) es un término que denota deidad o divindad. Aunque muchas veces sea utilizado como sinónimo para Trinidad, [2] los dos no son sinónimos. El término Godhead es utilizado solo por algunas traducciones de la Biblia para el inglés (por ejemplo, las Biblia del rey Jacobo), y en apenas tres pasajes. [3] La naturaleza del ente supremo varía entre las varias denominaciones cristianas. En la mayor parte de las ramas del cristianismo, incluyendo el catolicismo, la ortodoxia, el anglicanismo y el protestantismo, la visión trinitarista prevalece: el ente superior es asociado a la Santísima Trinidad y la palabra es frecuentemente utilizada como sinónimo para Trinidad. Trinidad La Hospitalidade de Abrahán, de Andrei Rublev: Los tres ángeles representan las tres personas de la trinidad. La Trinidad es considerada por la mayoría de los cristianos como uno de los núcleos fundamentales de su fe, tanto que muchos cristianos consideran los no-trinitarios como no cristianos. Existen, sin embargo, grupos cristianos que rechazan la doctrina de la Trinidad completamente o que defienden una variante de tal doctrina, y estos son llamados heréticos por los cristianos tradicionales. Desde tiempos pós nicénicos, los trinitarios constituyen la gran mayoría de los cristianos. Para los cristianos trinitarios, Dios Padre no está completamente separado de Dios Hijo y del Espíritu Santo, las otras personas divinas. Tales cristianos describen estas tres personas como una Trinidad. Eso significa que ellos siempre existieron como tres "personas" diferentes (griego hypostases), pero ellos son un Dios, cada uno teniendo plena identidad como el propio Dios (serían por lo tanto una única "substancia"), y tendrían una única "naturaleza divina"y poder, y una única voluntad.
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    Dios en elcristianismo 27 A pesar de eso, hay algunas ideas alternativas sobre la Santisima Trinidad. Algunas describen el Padre, Hijo y Espíritu como distintos unos de los otros (Triteismo), otros los describen como una "manifestación" de un único ser (Sabelianismo). Algunas teorías dicem que la relación del padre e hijo comenzó en algún momento antes de la "historia" (Arianismo), y otros creen que Dios se tornó padre cuando el predifió a su creación Λογος ("logos" o "palabra"). Otras formas de interpretación encuentran fuertes afinidades con las ideas tradicionales del Paganismo de un salvador o héroe que ganó la deidad, una idea semejante al del Mitraismo. En el Cristianismo, la doctrina de la Santísima Trinidad afirma que Dios, siendo uno, existe simultáneamente e eternamente, como una unión de tres personas: el Padre, el Hijo (encarnado como Jesús de Nazaret), y el Espíritu Santo. Desde el siglo IV, esta doctrina viene siendo defendida por ambas ramas del cristianismo (tanto la Occidental como la Oriental). Aquellos que apoyan la doctrina de la Trinidad son llamados Trinitarios. La gran mayoría de los cristianos son trinitarios. En oposición, algunas de las doctrinas no-trinitarias incluyen el Binitarianismo (dos divindades / personas / aspectos) y el Unitarismo (una deidad / persona / aspecto). Ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento se usa el término "Santísima Trinidad", aunque los trinitarios crean que el concepto está implícito en varios pasajes bíblicos. La doctrina de la Trinidad es el resultado de la exploración continua por la iglesia de los dHechos bíblicos, discutidos en debates y tratados. [4] Fue expresada en los escritos antiguos a partir del inicio del siglo II. O Primero Concilio de Nicea, en 325 dC, estabeleció un dogma trinitario casi universal y rechazó expresamente cualquer teoría contraria como herejía. Las más reconocidas bases bíblicas para la formulación de la doctrina están en el Evangelio de Juan. Ambivalencia de la doctrina trinitaria Algunos cristianos protestantes, especialmente los restauracionistas, son ambivalentes sobre la doctrina de la Trinidad. Aunque no rechacen la visión trinitaria, presentan una doctrina alternativa para el relacionamiento de Dios con la humanidad. Algunos, como la Sociedad de los Amigos (Quakers), puede rechazar toda la doctrina. Otros, como los restauracionistas de la Iglesias de Cristo, dicen que, de acuerdo con su comprensión de la doctrina Sola Scriptura, una vez que la doctrina de la Trinidad no está claramente definida en la Biblia, no puede ser exigida para la salvación. los no-trinitarios comumente se refieren a los siguintes puntos, en oposición a la enseñanza trinitaria: •• Los Trinitarios no siguen el estricto monoteísmo encontrado en el judaísmo y en el Antiguo Testamento, que Jesús alegó tener cumplido. • Esta enseñanza es una invención de los primeros padres de la iglesia cristiana, como Tertuliano. •• Resulta paradójico, y por lo tanto, no está en conformidad con la razón. •• El refleja la influencia de las religiones paganas, algunas de las cuales tienen triades divinas. • Eso contradice la doctrina de la Sagrada Escritura, tal como cuando Jesús afirma que el Padre es mayor que el, o las enseñanzas de Pablo: "Pero para nostros hay un solo Dios, el Padre, de los cuales son todas las cosas, y nosotros con el, y un solo Señor, Jesucristo, a través de quien son todas las cosas." [5] •• Que el apoyo bíblico a la doctrina es, en la mejor de las hipótesis, implícito. Por ejemplo, el Nuevo Testamento se refiere al Padre y a al Hijo juntos con mucho más frecuencia de que el Padre, Hijo y Espíritu Santo. •• La palabra "trinidad" no aparece en la Biblia.
  • 30.
    Dios en elcristianismo 28 Cristianismo trinitario Estos cristianos creen que el Espíritu Santo lleva a las personas a la fe en Jesús y les da la capacidad de conducir la vida cristiana. El Espíritu Santo es presentado como un "Consejero" o "Ayudador", orientando a las personas al camino de la verdad. Jesús describe el Espíritu Santo como el prometido "abogado" en Juan 14:26 [6] . Después de su muerte y resurrección, Cristo dice a sus discípulos que ellos seríam "bautizados con el Espíritu Santo". Dicha frase se habría cumplido en el día de Pentecostes, cuando, según la Biblia, los discípulos de Jesús estaban reunidos en Jerusalén y fue oído un poderoso viento y lenguas de fuego aparecieron sobre sus cabezas. Una multitud multilingüe escuchó a los discípulos hablar, y cada uno los oyo hablar en su idioma nativa. Cristianos no trinitarios Algunas tradiciones cristianas rechazan la doctrina de la Trinidad. A lo largo de la historia cristiana, existieron ejemplos de estos grupos, los arianos, los ebionitas, los gnósticos y otros grupos de creencias no trinitarias. Esta posición fue rechazada por muchos, como por ejemplo, el obispo Ireneo y, posteriormente, por los Concilios ecuménicos. El Credo Niceno levantó la cuestión de la relación entre las naturalezas de Jesús. Las doctrinas del Monofisismo ("una naturaleza") y del Monotelismo ("una voluntad") fueran consideradas heréticas al intentar explicar esta relación. La Reforma Protestante trajo nuevamente esta cuestión. Durante ella, fueron ejecutados varios no trinitarios (tales como Miguel Servet), o forzados a mantener sus creencias secretas (tales como Isaac Newton). La eventual libertad religiosa, permitió a los no trinitarios la propagación de sus creencias más fácilmente, y, en el siglo XIX, se asistió al establecimiento de varios grupos no trinitarios en los Estados Unidos de América y en otros países. Entre estos grupos se incluyen los Cristadelfianos, la Ciencia Cristiana, los Testigos de Jehová, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y el Unitarianismo. Entre los movimientos no trinitarios del siglo XX se incluyen los Pentecostales del Nombre de Jesucristo y la Iglesia de la Unificación. Los grupos difieren entre sí en sus puntos de vista sobre Jesucristo, mostrándose diversas veces como un ser divino como Dios Padre, como el Señor del Antiguo Testamento en forma humana, como Dios (pero no eternamente Dios), como profeta o simplemente un santo hombre. Dios Padre En el Nuevo Testamento, Dios Padre tiene un papel especial en su relación con la persona del Hijo, Jesús (Hebreos 1:2-5). De acuerdo con el credo niceno, el Hijo (Jesucristo) es "eternamente generado del Padre", indicando que su divina relación no está vinculada a un evento en el tiempo o hisotria humana. La Biblia se refiere a Cristo como el inicio de una creación de Dios. En la Ortodoxia, Dios el Padre es el "Arche" o "principium" (comienzo), la "fuente" o "origen", tanto de la parte del Hijo y del Espíritu Santo. En el Cristianismo, Dios es llamado el "Padre", un título inédito, nunca empleado anteriormente para referirse a la divinidad. Además de eso, él es el Creador y sustentador de la creación, y el proveedor de sus hijos. El Padre tiene una eterna relación con su único Hijo, Jesús, lo que implica un conocimiento íntimo y exclusivo de su naturaleza: "Nadie conoce al Hijo excepto el Padre, y nadie sabe el Padre excepto el Hijo y cualquier un a quem o Filho escolhe para revelar-lhe.". En la teología cristiana, esta es la revelación de un sentido en el cual la Paternidad es inherente a la naturaleza de Dios, una relación eterna. Para los cristianos, Dios Padre tiene con la humanidad una relación como la de un padre con sus hijos. Así, los seres humanos, en general, a veces son llamados hijos de Dios. El Nuevo Testamento dice que, en este sentido, la idea misma de la familia, donde quiera que aparezca, tendrá siempre su nombre asociado al Dios Padre (Efesios 3:15), y, por lo tanto, el proprio Dios es el modelo de la familia.
  • 31.
    Dios en elcristianismo 29 Sin embargo, hay un sentido más profundo en el que los cristianos creen que ellos son partícipes de la eterna relación de padre e hijo, por medio de Jesucristo [7] Dios Espíritu Santo En la mayoría de las grupos cristianos, el Espíritu Santo es una de las tres personas divinas de la Trinidad, que forman una sola substancia de Dios, es decir, el Espíritu ha compartido la misma naturaleza esencial con Dios Padre y Dios Hijo (Jesús). A teología cristiana del Espíritu Santo, o pneumatología, fue la última parte de la teología trinitaria que fue plenamente explorada y desarrollada. Por este motivo, existe una mayor diversidad entre los diversos entendimientos teológicos acerca del Espíritu Santo de que en relación al Hijo (cristología) y al Padre. Dentro de la teología trinitaria, el Espíritu Santo es generalmente conocido como la "tercera persona" del Dios Trino - con el Padre siendo la primera persona y el Hijo la segunda. La existencia del Espíritu Santo es afirmada en el Credo Apostólico. De él también sería la responsabilidad por la Inmaculada Concepción. En él Credo niceno (una elaboración extensa del Credo Apostólico), es afirmó también que el Espíritu Santo procede de uno o de ambos otros miembros de la Trinidad. Esta afirmación implica que el Espíritu Santo sea consubstancial y coeterno con el Padre y el Hijo. El Espíritu Santo es también afirmado como "Aquel que da la Vida". Este Espíritu Santo es frecuentemente interpretado como la misma entidad que El Ángel del Señor (o Espíritu del Señor) referenciado en el Antiguo Testamento. Cristología Para más información véase Credo de Calcedonia, Logos, Disputas cristológicas, Monofisismo y Arianismo Jesús, el Cristo La imagen de Jesús y María, el Virgen de Vladímir (siglo XII). A lo largo de toda la Historia del Cristianismo, las cuestiones cristológicas han sido muy importantes en la vida de la Iglesia. La Cristología era la preocupación fundamental a partir del Primer Concilio de Nicea (325) hasta el Tercer Concilio de Constantinopla (680). A lo largo de este período, los diferentes puntos de vista cristológicos de los grupos de la comunidad cristiana llevaron a acusaciones de herejía, y, en algunos casos, a la posterior persecución religiosa. Como lo indica el nombre "cristianismo", el centro de la vida de un cristiano es una firme creencia de que Jesús es el hijo de Dios, y por lo tanto, el Mesías o Cristo . Los cristianos creen que, como Mesías, Jesús fue anunciado como gobernante y salvador de la humanidad, y defendió que Jesús "cumplió todas las profecías bíblicas que decían respecto al Mesías del Antiguo Testamento". La concepción cristiana del Mesías difiere significativamente de la concepción judaica. La creencia fundamental cristiana es que a través de la muerte y resurrección de Jesús, el pecado original de los seres humanos son perdonados, la humanidad se reconcilia con Dios y con ello se les ofrece la salvación y la promesa de vida eterna. Aunque ha habido disputas teológicas sobre la naturaleza de Jesús, los cristianos en general creen que Jesús es Dios encarnado y "verdadero Dios y verdadero hombre" (es decir, que él tiene plenamente las dos naturalezas: divina y humana). Jesús, por ser plenamente humano, sufrió los dolores y las tentaciones de un hombre mortal, pero él no cometió ningún pecado, y murió en el lugar de los pecadores otros. Y, al ser totalmente de Dios, venció a la muerte y
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    Dios en elcristianismo 30 ascendió al cielo. De acuerdo con la Biblia, "Dios le levantó de los muertos", [8] lo hizo ascender al cielo, a la "mano derecha de Dios" [9] y, en el fin de los tiempos, el volverá a la Tierra para cumplir el resto de las profecías bíblicas con respecto del Mesías, como la resurrección de los muertos, el juzgamiento final y el establecimiento del Reino de Dios. De acuerdo con los evangelios, Jesús fue concebido por el Espíritu Santo y nació de la virgen María. La infancia de Jesús es oscura, si se compara con su vida adulta, especialmente la semana anterior a su muerte. Rezos o plegarias al señor o a la virgen para el dinero y la suerte:Dios Padre y Madre Celestial: Dios Clemente y amoroso, te ruego que bendigas con abundancia a mi familia y a mi. Sé que tú reconoces que mi familia es más que sólo una madre y un padre, hermana y hermano, marido y esposa, sino todos los que creen y confían en Ti. Te envío una oración de petición de bendición financiera no sólo para la persona que me envía esto, sino para mi y para todos los que hemos remitido este mensaje. Y ese poder del rezo unido de los que creen y confían en Ti, es más poderoso que cualquier cosa. Te agradezco de antemano tus bendiciones. Padre Madre Dios libera de deudas y cargas a la persona que lee esto ahora. Lanza tu Sabiduría Divina para que yo pueda ser un buen administrador sobre todo lo que me has llamado que sea en mis bendiciones financieras, porque sé lo maravilloso y poderoso que eres y cómo, si sólo caminamos en Tu palabra y tenemos la fe de una semilla de mostaza, que Tú derramarás bendiciones. Te doy las gracias Señor por las recientes oraciones que recibí y por las bendiciones que Quedan por venir, porque sé que no las has hecho conmigo todavía. Amén". Notas [1][1] J.N.D. Kelly, Early Christian Doctrines pp. 87-90; T. Desmond Alexander, New Dictionary of Biblical Theology pp. 514-515; Alister E. McGrath, Historical Theology p. 61. [2] Este uso es muy común entre los hablantes del inglés [3] En Hechos 17:29 (como traducción del adjetivo griego θεῖον – theion), en Romanos 1:20 (en traducción a la palabra griega θειότης – theiotēs) y en Colosenses 2:9 (en traducción de la palabra θεότητος – theotētos) [4] McGrath, Alister E. ‘’Understanding the Trinity’’. Zondervan, 1990. ISBN 0-310-29681-1 [5] Enciclopedia Judía (http://www.jewishencyclopedia.com/view.jsp?artid=338&letter=T) [6] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Juan14%3A26;&version=RVR1960; [7] De acuerdo con Gálatas 4:4-7: Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! [8][8] , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , [9][9] , , , , , , , , , , , , Referencias Enlaces externos • « Visión Binitarianista: Un Dios… Dos Seres de Antes del Comienzo (http://www.cogwriter.com/two.htm)» • « El Dogma de la Trinidad (http://www.newadvent.org/cathen/15047a.htm)» (en inglés). • « Críticas a la Doctrina de la Trinidad (http://www.religionfacts.com/christianity/beliefs/Trinity.htm)» (en inglés). • « La Trinidad (http://www.jewishencyclopedia.com/view.jsp?artid=338&letter=T)» (en inglés).
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    Jesús de Nazaret31 Jesús de Nazaret Aunque no existen retratos de Jesús ni indicaciones acerca de su aspecto físico, son muy frecuentes sus representaciones en el arte. Jesús con la cruz a cuestas, por El Greco. Mosaico con una representación de Jesús de Nazaret, existente en la antigua Iglesia de Santa Sofía (Estambul), fechada cerca de 1280. Jesús de Nazaret, también conocido como Jesús, Cristo o Jesucristo, es la figura central del cristianismo y una de las figuras más influyentes de la cultura occidental. Para la mayoría de las denominaciones cristianas, es el Hijo de Dios y, por extensión, la encarnación de Dios mismo. Su importancia estriba asimismo en la creencia de que ―con su muerte y posterior resurrección― redimió al género humano. El judaísmo niega su divinidad, que es incompatible con su concepción de Dios. En el islam, donde se lo conoce como Isa, es considerado uno de los profetas más importantes. Según la opinión mayoritariamente aceptada en medios académicos, basada en una lectura crítica de los textos sobre su figura, Jesús de Nazaret fue un predicador judío [1] que vivió a comienzos del siglo I en las regiones de Galilea y Judea, y fue crucificado en Jerusalén en torno al año 30, bajo el gobierno de Poncio Pilato. Lo que se conoce de Jesús depende casi exclusivamente de la tradición cristiana (aunque se le menciona en fuentes no cristianas), [2] especialmente de la utilizada para la composición de los Evangelios sinópticos, redactados ―según opinión mayoritaria― unos 30 o 40 años, como mínimo, después de la muerte de Jesús. La mayoría de los estudiosos considera que mediante el estudio de los Evangelios es posible reconstruir tradiciones que se remontan a contemporáneos de Jesús, aunque existen grandes discrepancias entre los investigadores en cuanto a los métodos de análisis de los textos y las conclusiones que de ellos pueden extraerse. Existe una minoría que niega la existencia histórica de Jesús de Nazaret. []
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    Jesús de Nazaret32 Una de las más antiguas representaciones de Jesús como el Buen Pastor, realizada hacia el año 300. Jesús en el Nuevo Testamento Lo que figura a continuación es un relato de la vida de Jesús tal y como aparece en los cuatro evangelios incluidos en el Nuevo Testamento, considerados libros sagrados por todas las confesiones cristianas. El relato evangélico es la fuente principal para el conocimiento de Jesús, y constituye la base de las interpretaciones que de su figura hacen las diferentes ramas del cristianismo. Aunque puede contener elementos históricos, expresa fundamentalmente la fe de las comunidades cristianas en la época en que estos textos fueron escritos, y la visión que por entonces tenían de Jesús de Nazaret. Nacimiento e infancia La Sagrada Familia (José, María y Jesús, con Isabel y su hijo Juan el Bautista, parientes de Jesús según el Evangelio de Lucas. Pintura de Rafael, 1507. Los relatos referentes al nacimiento e infancia de Jesús proceden exclusivamente del Evangelio de Mateo (1,18-2,23) y del de Lucas (1,5-2,52). [3] No hay relatos de este tipo en los evangelios de Marcos y Juan. Las narraciones de Mateo y Lucas difieren entre sí: • Según Mateo, María y su esposo, José, viven (según parece, pues no se relata ningún viaje) [4] en Belén. María queda inesperadamente embarazada y José resuelve repudiarla, pero un ángel le anuncia en sueños que el embarazo de María es obra del Espíritu Santo y profetiza, con palabras del profeta Isaías, que su hijo será el Mesías que esperan los judíos Unos magos de Oriente llegan a Jerusalén preguntando por el «rey de los judíos que acaba de nacer» con la intención de adorarlo, lo que alerta al rey de Judea, Herodes el Grande, que decide acabar con el posible rival. Los magos, guiados por una estrella, llegan a Belén y adoran al niño. De nuevo, el ángel visita a José (Mt 2,13) y le advierte de la inminente persecución de Herodes, por lo que la familia huye a Egipto y permanece allí hasta la muerte del monarca (de nuevo notificada a José por el ángel, que se le presenta por tercera vez: Mt 2,19-29). Entonces, José se instala con su familia en Nazaret, en Galilea. • En el Evangelio de Lucas, María y José viven en la ciudad galilea de Nazaret. La historia de la concepción de Jesús se entrelaza aquí con la de Juan el Bautista ―ya que en este evangelio María e Isabel, madre del Bautista, son parientes― y el nacimiento de Jesús es notificado a María por el ángel Gabriel (lo que se conoce como Anunciación: Lc 1,26-38). El emperador Augusto ordena un censo en el cual cada uno debe empadronarse en su
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    Jesús de Nazaret33 lugar de nacimiento y José debe viajar a Belén, por ser originario de este lugar. Jesús nace en Belén mientras se encuentran de viaje y es adorado por pastores. Lucas añade además breves relatos sobre la circuncisión de Jesús, sobre su presentación en el Templo y su encuentro con los doctores en el Templo de Jerusalén, en un viaje realizado con motivo de la Pascua, cuando contaba doce años. [5] En los evangelios de Mateo y de Lucas aparecen sendas genealogías de Jesús (Mt 1, 2-16; Lc 3, 23-38). [6] La de Mateo se remonta al patriarca Abraham, y la de Lucas a Adán, el primer hombre según el Génesis. Estas dos genealogías son idénticas entre Abrahán y David, pero difieren a partir de este último, ya que la de Mateo hace a Jesús descendiente de Salomón, mientras que, según Lucas, su linaje procedería de Natam, otro de los hijos de David. En ambos casos, lo que se muestra es la ascendencia de José, a pesar de que, según los relatos de la infancia, éste solo habría sido el padre putativo de Jesús. Bautismo y tentaciones Bautismo de Cristo, pintura de Piero della Francesca. La llegada de Jesús fue profetizada por Juan el Bautista (su primo, según el Evangelio de Lucas), [7] por quien Jesús fue bautizado en el río Jordán. [8] Durante el bautismo, el Espíritu de Dios, en forma de paloma, descendió sobre Jesús, y se escuchó la voz de Dios. [9] Según los sinópticos, el Espíritu condujo a Jesús al desierto, donde ayunó durante cuarenta días y superó las tentaciones a las que fue sometido por el Demonio. [10] No se menciona este episodio en el Evangelio de Juan. Después Jesús marchó a Galilea, se estableció en Cafarnaún, [11] y comenzó a predicar la llegada del Reino de Dios. [12] Vida pública Acompañado por sus seguidores, Jesús recorrió las regiones de Galilea y Judea predicando el evangelio y realizando numerosos milagros. El orden de los hechos y dichos de Jesús varía según los diferentes relatos evangélicos. Tampoco se indica cuánto tiempo duró la vida pública de Jesús, aunque el Evangelio de Juan menciona que Jesús celebró la fiesta anual de la Pascua judía (Pésaj) en Jerusalén en tres ocasiones. En cambio los evangelios sinópticos mencionan solo la fiesta de Pascua en la que Jesús fue crucificado. Gran parte de los hechos de la vida pública de Jesús narrados en los evangelios tienen como escenario la zona septentrional de Galilea, en las cercanías del mar de Tiberíades, o lago de Genesaret, especialmente la ciudad de Cafarnaúm, pero también otras, como Corozaín o Betsaida. También visitó, en el sur de la región, localidades como Caná o Naín, y la aldea en la que se había criado, Nazaret, donde fue recibido con hostilidad por sus antiguos convecinos. [13] Su predicación se extendió también a Judea (según el Evangelio de Juan, visitó Jerusalén en tres ocasiones desde el comienzo de su vida pública), y estuvo en Jericó [14] y Betania (donde resucitó a Lázaro). Escogió a sus principales seguidores (llamados en los evangelios «apóstoles»; en griego, ‘enviados’), en número de doce, de entre el pueblo de Galilea. En los sinópticos se menciona la lista siguiente: Simón, llamado Pedro y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el Zelote y Judas Iscariote, el que posteriormente traicionaría a Jesús (Mt 10,2-4; Mc 3,16-19; Lc 6, 13-16). [15] Algunos de ellos eran pescadores, como las dos parejas de hermanos formadas respectivamente por Pedro y Andrés, y Juan y Santiago. [16] Mateo se identifica generalmente con Leví el de Alfeo, un publicano de quien en los tres sinópticos se relata brevemente cómo fue llamado por Jesús (Mt 9,9; Mc 2,14; Lc 5,27-28). [17] lo que acarreó a Jesús numerosos reproches de los fariseos.
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    Jesús de Nazaret34 El Evangelio de Juan solo menciona los nombres de nueve de los apóstoles, aunque en varios pasajes hace referencia a que eran doce. [18] Predicó tanto en sinagogas como al aire libre, y las muchedumbres se congregaban para escuchar sus palabras. Entre sus discursos, destaca el llamado Sermón de la Montaña, en el Evangelio de Mateo (Mt 5-7). Utilizó a menudo parábolas para explicar a sus seguidores el Reino de Dios. Las parábolas de Jesús son breves relatos cuyo contenido es enigmático (a menudo han de ser después explicadas por Jesús). Tienen en general un contenido escatológico y aparecen exclusivamente en los evangelios sinópticos. Entre las más conocidas están la parábola del sembrador (Mt 13,3-9; Mc 4,3-9; Lc 8,5-8), cuyo significado explica Jesús a continuación; la de la semilla que crece (Mc 4,26-29); la del grano de mostaza (Mt 13,31-32; Mc 4,30-32), la de la cizaña (Mt 13,24-30), la de la oveja perdida (Mt 18,12-14; Lc 15,3-7), la del siervo despiadado (Mt 18, 23-35), la de los obreros enviados a la viña (Mt 20,1-16), la de los dos hijos (Mt 21,28-32), la de los viñadores homicidas (Mt 21,33-42; Mc 12,1-11; Lc 20,9-18); la de los invitados a la boda (Mt 22, 1-14), la de las diez vírgenes (Mt 25,1-13), la de los talentos (Mt 25,14-30; Lc 19,12-27). Dos de las más conocidas aparecen solo en el Evangelio de Lucas: se trata de las parábolas del samaritano (Lc 10,30-37) y del hijo pródigo (Lc 15,11-32). En las parábolas, utiliza Jesús frecuentemente imágenes relacionadas con la vida campesina. Mantuvo controversias con miembros de algunas de las más importantes sectas religiosas del judaísmo, y muy especialmente con los fariseos, a quienes acusó de hipocresía y de no cuidar lo más importante de la Torá: la justicia, la compasión y la lealtad (Mt 12, 38-40; Lc 20, 45-47). La originalidad de su mensaje radicaba en la insistencia en el amor al enemigo (Mt 5,38-48;Lc 6, 27-36) así como en su relación estrechísima con Dios a quien llamaba en arameo con la expresión familiar Abba (Padre) que ni Marcos (Mc 14,36) ni Pablo (Rm 8, 15; Gal 4, 6) traducen. Se trata de un Dios cercano que busca a los marginados, a los oprimidos (Lc 4, 18) y a los pecadores (Lc 15) para ofrecerles su misericordia. La oración del Padre nuestro (Mt 6,9-13: Lc 11,1-4), que recomendó utilizar a sus seguidores, es clara expresión de esta relación de cercanía con Dios antes mencionada. Milagros relatados en los evangelios La resurrección de Lázaro por Giotto di Bondone (siglo XIV). Según los evangelios, durante su ministerio Jesús realizó varios milagros. En total, en los cuatro evangelios canónicos se narran veintisiete milagros, de los cuales catorce son curaciones de distintas enfermedades, cinco exorcismos, tres resurrecciones, dos prodigios de tipo natural y tres signos extraordinarios. •• Los evangelios narran las siguientes curaciones milagrosas obradas por Jesús: 1. Sanó la fiebre de la suegra de Pedro, en su casa en Cafarnaúm, tomándola de la mano (Mc 1,29-31; Mt 5,14-15; Lc 4,38-39); 2. Sanó a un leproso galileo mediante la palabra y el contacto de su mano (Mc 1,40-45; Mt 8,1-4; Lc 5,12-16); 3.3. Sanó a un paralítico en Cafarnaúm que le fue presentado en una camilla y al que había perdonado sus pecados, ordenándole que se levantara y se fuera a su casa (Mc 2, 1-12; Mt 9,1-8; Lc 5,17-26); 4.4. Sanó a un hombre con la mano seca en sábado en una sinagoga, mediante la palabra (Mc 3,1-6; Mt 12,9-14;Lc 6,6-11); 5.5. Sanó a una mujer que padecía flujo de sangre, que sanó al tocar el vestido de Jesús (Mc 5,25-34; Mt 9,18-26; Lc 8,40-56); 6. Sanó a un sordomudo en la Decápolis metiéndole los dedos en los oídos, escupiendo, tocándole la lengua y diciendo: «Effatá», que significaría ‘ábrete’ (Mc 7,31-37);
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    Jesús de Nazaret35 7. Sanó a un ciego en Betsaida poniéndole saliva en los ojos e imponiéndole las manos (Mc 8,22-26); 8. Sanó a Bartimeo, el ciego de Jericó (Mt 20,29-34; Mc 10,46-52; Lc 18,35-45); 9. Sanó a distancia al criado del centurión de Cafarnaúm (Mt 8,5-13, Lc 7,1-10, Jn 4,43-54; Jn 4,43-54); [19] 10.10. Sanó a una mujer que estaba encorvada y no podía enderezarse, mediante la palabra y la imposición de manos (Lc 13,10-17). Esta curación tuvo lugar también en sábado y en una sinagoga; 11. Sanó a un hidrópico en sábado, en casa de uno de los principales fariseos (Lc 14, 1-6). 12.12. Sanó a diez leprosos, que encontró de camino a Jerusalén, mediante la palabra (Lc 17,11-19). 13.13. Sanó a un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo, en Jerusalén, en sábado (Jn 5,1-9). 14.14. Sanó a un ciego de nacimiento untándolo con lodo y saliva, tras lo cual le ordenó lavarse en la piscina de Siloé (Jn 9,1-12). • En los evangelios canónicos aparecen cinco relatos de expulsiones de espíritus impuros (exorcismos) realizados por Jesús: 1.1. Expulsó a un demonio en la sinagoga de Cafarnaúm (Mc 1,21-28; Lc 4,31-37); 2. a otro en la región de Gerasa (Mt 8,28-34; Mc 5,1-21; Lc 8,26-39); 3.3. a otro que poseía a la hija de una mujer sirofenicia (Mt 15,21-28; Mc 7,24-30); 4.4. a otro que atormentaba a un epiléptico (Mt 17,20-24; Mc 9,14-27; Lc 9,37-43); 5.5. a un «demonio mudo» (Lc 11,14; Mt 12,22). Además, hay varios pasajes que hacen referencia de modo genérico a exorcismos de Jesús (Mc 1,32-34;Mc 3,10-12). • Según los evangelios, Jesús obró tres resurrecciones: 1.1. Resucitó una niña de doce años, la hija de Jairo (Mc 5,21-24, Mt 9,18-26, Lc 8,40-56). Jesús afirmó que la niña no estaba muerta, sino solo dormida (Mt 9,24;Mc 5,39;Lc 8,52). 2. al hijo de la viuda de Naín (Lc 7,11-17). 3. a Lázaro (Jn 11,1-44). •• Jesús obró también, según los evangelios, dos prodigios de tipo natural, en los que se pone de manifiesto la obediencia de las fuerzas naturales (el mar y el viento) a su autoridad. 1.1. Jesús ordena a la tempestad que se calme y ésta obedece (Mt 8,23-27; Mc 4,35-41; Lc 8,22-25). 2.2. Jesús camina sobre las aguas (Mt 14,22-33; Mc 6,45-52; Jn 6,16-21). •• Tres signos extraordinarios, que tienen un sentido acusadamente simbólico: 1. Multiplicación de los panes y los peces. Es el único de todos los milagros de Jesús que es registrado por todos los evangelios (Mc 6,32-44; Mt|14,13-21; Lc 9,10-17; Jn 6,1-13). Ocurre en dos ocasiones según el Evangelio de Marcos (8,1-10) y el Evangelio de Mateo (15,32-39); 2.2. la pesca milagrosa (Lc 5,1-11; Jn 21,1-19); 3. la conversión del agua en vino en las bodas de Caná (Jn 2,1-11). En esos tiempos, los escribas, fariseos y otros, atribuyeron a una confabulación con Belcebú este poder de expulsar a los demonios. Jesús se defendió enérgicamente de estas acusaciones. [20] Según los relatos evangélicos, Jesús no solo tenía el poder de expulsar demonios, sino que transmitió ese poder a sus seguidores. Incluso se menciona el caso de un hombre que, sin ser seguidor de Jesús, expulsaba con éxito demonios en su nombre.
  • 38.
    Jesús de Nazaret36 Transfiguración Transfiguración de Jesús, por Rafael (siglo XVI). Los evangelios sinópticos [21] relatan que Jesús subió a un monte a orar con algunos de los apóstoles, y mientras oraba se transformó el aspecto de su rostro, y su vestido se volvió blanco y resplandeciente. Aparecieron junto a él Moisés y Elías. Los apóstoles dormían mientras tanto, pero al despertar vieron a Jesús junto a Moisés y Elías. Pedro sugirió que hicieran tres tiendas: para Jesús, Moisés y Elías. Entonces apareció una nube y se oyó una voz celestial, que dijo: «Este es mi Hijo elegido, escuchadle». Los discípulos no contaron lo que habían visto. Pasión Entrada en Jerusalén y purificación del Templo Expulsión de los mercaderes del templo, según la interpretación de Giotto (siglos XIII-XIV). Según los cuatro evangelios, Jesús fue con sus seguidores a Jerusalén para celebrar allí la fiesta de Pascua. Entró a lomos de un asno, para que se cumplieran las palabras del profeta Zacarías (Zc 9:9 [22] : «He aquí que tu rey viene a ti, manso y montado sobre un asno, sobre un pollino hijo de una bestia de carga»). Fue recibido por una multitud, que lo aclamó como «hijo de David» (en cambio según el Evangelio de Lucas fue aclamado solamente por sus discípulos). [23] En los evangelios de Lucas y de Juan, Jesús es aclamado como rey. Según los evangelios sinópticos, a continuación fue al Templo de Jerusalén, y expulsó de allí a los cambistas y a los vendedores de animales para los sacrificios rituales [24] (el Evangelio de Juan, en cambio, sitúa este episodio al comienzo de la vida pública de Jesús, y lo relaciona con una profecía sobre la destrucción del Templo). [25] Vaticinó la destrucción del Templo [26] y otros acontecimientos futuros.
  • 39.
    Jesús de Nazaret37 Unción en Betania y Última Cena La Última Cena, de Leonardo da Vinci. En Betania, cerca de Jerusalén, fue ungido con perfumes por una mujer. [27] Según los sinópticos, la noche de Pascua cenó en Jerusalén con los Apóstoles, en lo que la tradición cristiana designa como Última Cena. En el transcurso de esta cena pascual, Jesús predijo que sería traicionado por uno de los Apóstoles, Judas Iscariote. Tomó pan en las manos, diciendo «Tomad y comed, este es mi cuerpo» y, a continuación, cogiendo un cáliz de vino, dijo: «Bebed de él todos, porque esta es la sangre de la Alianza, que será derramada por la multitud para la remisión de los pecados». [28] Profetizó también, según los sinópticos, que no volvería a beber vino hasta que no lo bebiera de nuevo en el Reino de Dios. [29] Arresto Tras la cena, según los sinópticos, Jesús y sus discípulos fueron a orar al huerto de Getsemaní. Los apóstoles, en lugar de orar, se quedaron dormidos, y Jesús sufrió un momento de fuerte angustia con respecto a su destino, aunque decidió acatar la voluntad de Dios. [30][31] Judas había efectivamente traicionado a Jesús, para entregarlo a los príncipes de los sacerdotes y los ancianos de Jerusalén a cambio de treinta piezas de plata. [32] Acompañado de un grupo armado de espadas y garrotes, enviado por los príncipes de los sacerdotes y los ancianos, llegó a Getsemaní y reveló la identidad de Jesús besándole la mejilla. Jesús fue arrestado. Por parte de sus seguidores hubo un conato de resistencia, pero finalmente todos se dispersaron y huyeron. [33] Juicio Tras su detención, Jesús fue llevado al palacio del sumo sacerdote Caifás (según el Evangelio de Juan, fue llevado primero a casa de Anás, suegro de Caifás). Allí fue juzgado ante el Sanedrín. Se presentaron falsos testigos, pero como sus testimonios no coincidían no fueron aceptados. Finalmente, Caifás preguntó directamente a Jesús si era el Mesías, y Jesús dijo: «Tú lo has dicho». El sumo sacerdote se rasgó las vestiduras ante lo que consideraba una blasfemia. Los miembros del Sanedrín escarnecieron cruelmente a Jesús. [34] En el Evangelio de Juan, Jesús fue llevado primero ante Anás y luego ante Caifás. Solo se detalla el interrogatorio ante Anás, bastante diferente del que aparece en los sinópticos. Pedro, que había seguido a Jesús en secreto tras su detención, se encontraba oculto entre los sirvientes del sumo sacerdote. Reconocido como discípulo de Jesús por los sirvientes, le negó tres veces (dos según el Evangelio de Juan), como Jesús le había profetizado. [35] A la mañana siguiente, Jesús fue llevado ante Poncio Pilato, el procurador [36] romano. Tras interrogarle, Pilato no le halló culpable, y pidió a la muchedumbre que eligiera entre liberar a Jesús o a un conocido bandido, llamado Barrabás. La multitud, persuadida por los príncipes de los sacerdotes, pidió que se liberase a Barrabás, y que Jesús fuese crucificado. Pilato se lavó simbólicamente las manos para expresar su inocencia de la muerte de Jesús. [37]
  • 40.
    Jesús de Nazaret38 Crucifixión Cristo crucificado de Diego Velázquez (siglo XVII). Jesús fue azotado, lo vistieron con un manto rojo, le pusieron en la cabeza una corona de espinas y una caña en su mano derecha. Los soldados romanos se burlaban de él diciendo: «Salud, rey de los judíos». Fue obligado a cargar la cruz en la que iba a ser crucificado hasta un lugar llamado Gólgota, que en arameo significa ‘lugar del cráneo’. Le ayudó a llevar la cruz un hombre llamado Simón de Cirene. Dieron de beber a Jesús vino con hiel. Él probó pero no quiso tomarlo. Tras crucificarlo, los soldados se repartieron sus vestiduras. En la cruz, sobre su cabeza, pusieron un cartel en arameo, griego y latín con el motivo de su condena: «Este es Jesús, el rey de los judíos», que a menudo en pinturas se abrevia INRI (Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum, literalmente ‘Jesús de Nazaret, rey de los judíos’). Fue crucificado entre dos ladrones. [38] Hacia las tres de la tarde, Jesús exclamó: «Elí, Elí, lemá sabactani», que ―según el Evangelio de Mateo y el Evangelio de Marcos― en arameo significa: ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?’. Las palabras finales de Jesús difieren en los otros dos evangelios. También hay diferencia entre los evangelios en cuanto a qué discípulos de Jesús estuvieron presentes en su crucifixión: en Mateo y Marcos, son varias de las mujeres seguidoras de Jesús; en el Evangelio de Juan se menciona también a la madre de Jesús y al «discípulo a quien amaba» (según la tradición cristiana, se trataría del apóstol Juan, aunque en el texto del evangelio no se menciona su nombre). Sepultura Un seguidor de Jesús, llamado José de Arimatea, solicitó a Pilato el cuerpo de Jesús la misma tarde del viernes en que había muerto, y lo depositó, envuelto en una sábana, en un sepulcro excavado en la roca. Cubrió el sepulcro con una gran piedra. [39] Según el Evangelio de Mateo (no se menciona en los otros evangelios), al día siguiente, los «príncipes de los sacerdotes y los fariseos» pidieron a Pilato que colocase frente al sepulcro una guardia armada, para evitar que los seguidores de Jesús robasen su cuerpo y difundieran el rumor de que había resucitado. Pilato accedió.
  • 41.
    Jesús de Nazaret39 Resurrección y ascensión La resurrección de Cristo, por Piero della Francesca (siglo XV). La resurrección de Cristo, en el Retablo de Isenheim, por el pintor alemán Matthias Grünewald (siglo XVI). Los cuatro evangelios relatan que Jesús resucitó de entre los muertos al tercer día después de su muerte y se apareció a sus discípulos en varias ocasiones. [40] En todos ellos, la primera en descubrir la resurrección de Jesús es María Magdalena. Dos de los evangelios (Marcos y Lucas) relatan también su ascensión a los cielos. Los relatos sobre Jesús resucitado varían, sin embargo, según los evangelios: • En el Evangelio de Mateo, María Magdalena y «la otra María» fueron al sepulcro en la mañana del domingo. Sobrevino un terremoto, y un ángel vestido de blanco removió la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella. Los guardias, que presenciaron la escena, temblaron de miedo y «se quedaron como muertos» (Mt 28, 1-4). El ángel anunció a las mujeres la resurrección de Jesús, y les encargó que dijeran a los discípulos que fueran a Galilea, donde podrían verle. Al regresar, el propio Jesús les salió al encuentro, y les repitió que dijeran a los discípulos que fueran a Galilea (Mt 28, 5-10). Entre tanto, los guardias avisaron a los príncipes de los sacerdotes de lo ocurrido. Éstos les sobornaron para que divulgaran la idea de que los discípulos de Jesús habían robado su cuerpo (Mt 28, 11-15). Los once apóstoles fueron a Galilea, y Jesús les hizo el encargo de predicar el evangelio (Mt 28, 16-20). • En el Evangelio de Marcos, tres seguidoras de Jesús, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé, fueron al sepulcro el domingo, muy de mañana, con la intención de ungir a Jesús con perfumes (Mc 16, 1-2). Vieron que la piedra que cubría el sepulcro estaba removida. Dentro del sepulcro, descubrieron a un joven vestido con una túnica blanca, quien les anunció que Jesús había resucitado, y les ordenó que dijesen a los discípulos y a Pedro que fuesen a Galilea para allí ver a Jesús. Se indica que María y sus compañeras no dijeron nada a nadie, pues tenían miedo (Mc 16, 3-8). A continuación, se dice que Jesús se apareció a María Magdalena (sin mencionar a las otras mujeres), y que esta dio al resto de los seguidores de Jesús la buena noticia, pero no fue creída (Mc 16, 9-11). Jesús volvió a aparecerse, esta vez a dos que iban de camino: cuando estos discípulos contaron lo ocurrido, tampoco se les creyó (Mc 16, 12-13). Finalmente, se apareció a los once apóstoles, a los que reprendió por no haber creído en su resurrección. Les encomendó predicar el evangelio, y subió a los cielos, donde está sentado a la derecha de Dios (Mc 16, 14-20). [41] • En el Evangelio de Lucas, algunas mujeres, María Magdalena, Juana y María de Santiago, y otras cuyos nombres no se mencionan, acudieron al sepulcro para ungir a Jesús con perfumes. Encontraron removida la piedra del sepulcro, entraron en él y no encontraron el cuerpo (Lc 24, 1-3). Entonces se les aparecieron dos hombres con vestiduras deslumbrantes, quienes les anunciaron la resurrección de Jesús (Lc 24, 4-7). Las mujeres anunciaron la resurrección a los apóstoles, pero estos no las creyeron (Lc 24,8-11), excepto Pedro, que fue al sepulcro y comprobó que el cuerpo había desaparecido (Lc 24, 12). Ese mismo día, Jesús se apareció a dos discípulos que
  • 42.
    Jesús de Nazaret40 caminaban de Jerusalén a Emaús, que lo reconocieron en el momento de la fracción del pan (Lc 24, 13-35). Poco después se presentó ante los once, que creyeron que se trataba de un espíritu, pero les demostró que era él en carne y huesos, y comió en su presencia (Lc24,36-43). Les explicó el sentido de su muerte y resurrección (Lc 24,44-49), y, más tarde, los llevó cerca de Betania, donde ascendió al cielo (Lc 24,50-53). • En el Evangelio de Juan, María Magdalena fue al sepulcro muy de madrugada y descubrió que la piedra había sido removida. Corrió en busca de Pedro y del «discípulo a quien Jesús amaba» para avisarles (Jn 20,1-2). Los dos corrieron hacia el sepulcro. El discípulo amado llegó primero, pero no entró en el sepulcro. Pedro entró primero y vio las fajas y el sudario, pero no el cuerpo. El otro discípulo entró después, «y vio y creyó» (Jn 20, 3-10). Magdalena se quedó fuera, y se le aparecieron dos ángeles vestidos de blanco. Le preguntaron: «¿Por qué lloras, mujer?», y ella contestó: «Porque han tomado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto». Se volvió hacia atrás, y vio a Jesús resucitado, quien le preguntó a su vez por qué lloraba. Magdalena le confundió con el hortelano, y le preguntó dónde había puesto a Jesús. Jesús la llamó: «¡María!», y ella lo reconoció, respondiendo: «¡Rabbuní!». Jesús le pidió que no lo tocara, ya que aún no había subido al Padre, y pidió que avisara a sus hermanos de que iba a subir al Padre. Magdalena fue a anunciar lo ocurrido a los discípulos (Jn 20, 11-18). Ese mismo día, por la tarde, Jesús se apareció al lugar en que los discípulos se encontraban ocultos por temor de los judíos. Les saludó diciendo «La paz sea con vosotros», les mostró la mano y el costado, y, soplando, les envió el Espíritu Santo. Uno de los once, Tomás, no estaba con el resto cuando tuvo lugar la aparición de Jesús, y no creyó que el aparecido fuera realmente Jesús (Jn 20, 19-25). Ocho días después, Jesús volvió a aparecerse a todos los discípulos, incluido Tomás. Para vencer su incredulidad, Jesús le dijo que tocara su mano y su costado. Tomás creyó en él (Jn 20, 26-29). Más adelante, Jesús volvió a aparecerse a siete de sus discípulos cuando estaban pescando junto al Mar de Tiberiades. No habían pescado nada; les pidió que volvieran a echar la red y la sacaron llena de peces. Entonces lo reconocieron, y comieron con él panes y peces (Jn 21,1-14). Tras esto, se relata una conversación entre Jesús y Pedro, en la que interviene también el «discípulo amado» (Jn 21,15-23). Profecías en el Antiguo Testamento concernientes a Jesús Según los autores del Nuevo Testamento, la vida de Jesús supuso el cumplimiento de algunas profecías formuladas en ciertos libros del Antiguo Testamento. Los libros bíblicos más citados en este sentido por los primeros cristianos fueron Isaías, Jeremías, los Salmos, Zacarías, Miqueas y Oseas. Para los autores del Nuevo Testamento, en una visión compartida por los cristianos posteriores, en estos textos se anuncia la venida de Jesús de Nazaret, que sería el Mesías que esperaba el pueblo de Israel. A menudo los redactores de los evangelios, sobre todo el autor del Evangelio de Mateo, citan explícitamente estos textos para subrayar el cumplimiento de estas profecías en la vida y muerte de Jesús. Entre otras cosas, consideran que fueron profetizadas las circunstancias y el lugar de nacimiento de Jesús (Is 7,14; Miq 5,2); su relación con Galilea (Is 9,1); su condición mesiánica (Is 9, 6-7; Is 11, 1-9; Is 15, 5); [42] el papel de precursor de Juan el Bautista (Is 40,3) [43] e incluso su pasión y muerte sacrificial (a este respecto se citan sobre todo cuatro poemas, incluidos en el Deutero Isaías (o Segundo Isaías), [44] que presentan la figura de un siervo de Yahvé, [45] a cuyo sacrificio se atribuye un valor redentor, pero también otros muchos pasajes. [46] Los judíos, que también consideran sagrados estos libros, no aceptan la creencia cristiana de que estas profecías se refieren a Jesús de Nazaret. Para la investigación histórica actual, el principal interrogante es hasta qué punto estos libros contribuyeron a moldear los relatos evangélicos.
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    Jesús de Nazaret41 Jesús según la investigación histórica Papiro Magdalen, P64 A diferencia de lo que ocurre con otros personajes de la Antigüedad, pero al igual que sucede con otros muchos, no existen evidencias arqueológicas que permitan verificar la existencia de Jesús de Nazaret. La explicación principal que se da a este hecho es que Jesús no alcanzó mientras vivía una relevancia suficiente como para dejar constancia en fuentes arqueológicas, dado que no fue un importante líder político, sino un sencillo predicador itinerante. [47] Si bien los hallazgos de la arqueología no pueden ser aducidos como prueba de la existencia de Jesús de Nazaret, sí confirman la historicidad de gran número de personajes, lugares y acontecimientos descritos en las fuentes. [48] Por otro lado, Jesús ―como muchos destacados dirigentes religiosos y filósofos de la Antigüedad― no escribió nada, o al menos no hay constancia alguna de que así haya sido. Todas las fuentes para la investigación histórica de Jesús de Nazaret son, por lo tanto, textos escritos por otros autores. El más antiguo documento inequívocamente concerniente a Jesús de Nazaret [49] es el llamado Papiro P52, que contiene un fragmento del Evangelio de Juan y que data, según los cálculos más extendidos, del 125 aproximadamente (es decir, casi un siglo después de la fecha posible de la muerte de Jesús, hacia el año&nbp;30). Papiro P52, Rylands 457. Si bien los testimonios materiales referentes a la vida de Jesús son muy tardíos, la investigación filológica ha logrado reconstruir la historia de estos textos con un alto grado de probabilidad, lo que arroja como conclusión que los primeros textos sobre Jesús (algunas cartas de Pablo) son posteriores en unos veinte años a la fecha probable de su muerte, y que las principales fuentes de información acerca de su vida (los evangelios canónicos) se redactaron en la segunda mitad del siglo I. Existe un amplio consenso acerca de esta cronología de las fuentes, al igual que es posible datar algunos (muy escasos) testimonios acerca de Jesús en fuentes no cristianas entre la última década del siglo I y el primer cuarto del siglo II. En el estado actual de conocimientos acerca de Jesús de Nazaret, la opinión predominante en medios académicos es que se trata de un personaje histórico, cuya biografía y mensaje experimentaron modificaciones por parte de los redactores de las fuentes, [50] Existe, sin embargo, una minoría de estudiosos que, desde una crítica radical de las fuentes, consideran probable que Jesús ni siquiera fuese un personaje histórico real, sino una entidad mítica, similar a otras figuras objeto de culto en la Antigüedad.
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    Jesús de Nazaret42 Fuentes Son sobre todo las fuentes cristianas, obviamente parciales, las que proporcionan información sobre Jesús de Nazaret. Los textos cristianos reflejan principalmente la fe de las comunidades primitivas, y no pueden considerarse, sin más, documentos históricos. Los textos en los que la crítica actual cree posible hallar información acerca del Jesús histórico son, principalmente, los tres evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas). Secundariamente, proporcionan también información acerca de Jesús de Nazaret otros escritos del Nuevo Testamento (el Evangelio de Juan, las Epístolas de Pablo de Tarso), algunos evangelios apócrifos (como el de Tomás y el de Pedro), y otros textos cristianos. Por otro lado, existen referencias a Jesús en unas pocas obras no cristianas. En algunos casos se ha puesto en duda su autenticidad (Flavio Josefo), o que se refieran al mismo personaje cuya vida relatan las fuentes cristianas (Suetonio). Apenas aportan alguna información, excepto que fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato (Tácito) y que fue considerado un embaucador por los judíos ortodoxos. Fuentes cristianas Son muy numerosos los escritos cristianos de los siglos I y II en los que se encuentran referencias a Jesús de Nazaret. Sin embargo, solo una pequeña parte de los mismos contiene información útil acerca de él. Todos ellos reflejan, en primer lugar, la fe de los cristianos de la época, y solo secundariamente revelan información biográfica sobre Jesús. Los principales son: 1. Las Cartas de Pablo de Tarso: escritas, según la datación más probable, entre los años 50 y 60. Son los documentos más tempranos acerca de Jesús, pero la información biográfica que proporcionan es escasa. 2. Los Evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas), incluidos por la Iglesia en el canon del Nuevo Testamento. En general, suelen datarse entre los años 70 y 90. Proporcionan gran cantidad de información, pero reflejan principalmente la fe de los primeros cristianos, y son documentos bastante tardíos. 3. El Evangelio de Juan, también incluido en el Nuevo Testamento. Fue escrito probablemente hacia 90-100. Suele considerarse menos fiable que los sinópticos, ya que presenta concepciones teológicas mucho más evolucionadas. Sin embargo, no puede excluirse que contenga tradiciones sobre el Jesús histórico bastante más antiguas. 4. Algunos de los llamados Evangelios apócrifos, no incluidos en el canon del Nuevo Testamento. Una gran parte de estos textos son documentos muy tardíos que no aportan información sobre el Jesús histórico. Sin embargo, algunos de ellos, cuya datación es bastante controvertida, podrían transmitir información sobre dichos o hechos de Jesús: entre aquellos a los que suele concederse una mayor credibilidad están el Evangelio de Tomás, el Evangelio Egerton, el Evangelio secreto de Marcos y el Evangelio de Pedro. Las cartas de Pablo de Tarso Los textos más antiguos conocidos relativos a Jesús de Nazaret son las cartas escritas por Pablo de Tarso, consideradas anteriores a los evangelios. Pablo no conoció personalmente a Jesús. Su conocimiento de él y de su mensaje, según sus propias afirmaciones, puede provenir de una doble fuente: [51] por un lado, sostiene en sus escritos que se le apareció el propio Jesús resucitado para revelarle su evangelio, una revelación a la que Pablo concedía gran importancia (Gal 1, 11-12); por otro, también según su propio testimonio, mantuvo contactos con miembros de varias comunidades cristianas, entre ellos varios seguidores de Jesús. Conoció, según él mismo afirma en la Epístola a los Gálatas, a Pedro (Gal 2, 11-14), Juan (Gal 2, 9), y Santiago, al que se refiere como «hermano del Señor» (Gal 1, 18-19; 1 Cor 15, 7). Aunque la tradición cristiana atribuye a Pablo catorce epístolas incluidas en el Nuevo Testamento, solo existe consenso entre los investigadores actuales en cuanto a la autenticidad de siete de ellas, que se datan generalmente entre los años 50 y 60 (Primera epístola a los Tesalonicenses, Epístola a los Filipenses, Epístola a los Gálatas, Primera epístola a los corintios, Segunda epístola a los Corintios, Epístola a los romanos y Epístola a Filemón). Estas epístolas son cartas dirigidas por Pablo a comunidades cristianas de diferentes lugares del Imperio romano, o a
  • 45.
    Jesús de Nazaret43 individuos particulares. En ellas se tratan fundamentalmente aspectos doctrinales del cristianismo. Pablo se interesa sobre todo por el sentido sacrificial y redentor que según él tienen la muerte y resurrección de Jesús, y son escasas sus referencias a la vida de Jesús o al contenido de su predicación. [52] Sin embargo, las epístolas paulinas sí proporcionan alguna información. En primer lugar, se afirma en ellas que Jesús nació «según la Ley» y que era del linaje de David, «según la carne» (Rom 1, 3), y que los destinatarios de su predicación eran los judíos circuncisos (Rom 15, 8). En segundo lugar, refiere ciertos detalles acerca de su muerte: indica que murió crucificado (2 Cor 13, 4), que fue sepultado y que resucitó al tercer día (1 Cor 15,3-8), y atribuye su muerte a los judíos (1 Tes 2, 14) y también a los «poderosos de este mundo» (1 Cor 2, 8). Además, la Primera epístola a los corintios contiene un relato de la Última Cena (1 Cor 11, 23-27), semejante al de los evangelios sinópticos (Mt 26, 26-29; Mc 14, 22-25; Lc 22, 15-20). Evangelios sinópticos Los estudiosos están de acuerdo en que la principal fuente de información acerca de Jesús se encuentra en tres de los cuatro evangelios incluidos en el Nuevo Testamento, los llamados sinópticos: Mateo, Marcos y Lucas, cuya redacción se sitúa generalmente entre los años 70 y 100. El punto de vista dominante en la crítica actual es que los evangelios no fueron escritos por testigos personales de la actividad de Jesús. Se cree que fueron escritos en griego por autores que no tenían conocimiento directo del Jesús histórico. Algunos autores, sin embargo, continúan manteniendo el punto de vista tradicional sobre esta cuestión, que los atribuye a personajes citados en el Nuevo Testamento. [53] Aunque no es aceptada por la totalidad de los críticos, las afinidades entre estos evangelios suelen ser explicadas por la llamada teoría de las dos fuentes, propuesta ya en 1838 por Ch. Weisse, y que fue luego significativamente matizada por B. H. Streeter en 1924. Según esta teoría, el evangelio más antiguo es Marcos (y no Mateo, como se creía anteriormente). Tanto Lucas como Mateo son posteriores, y utilizaron como fuente Marcos, lo que explica el material común entre los tres sinópticos, denominado «de triple tradición». Pero, además, existió una segunda fuente, a la que se dio el nombre de Q, que contenía casi exclusivamente palabras de Jesús, lo cual explica el llamado material de doble tradición, que se encuentra en Mateo y Lucas, pero no en Marcos (Q es hoy considerado un documento independiente, del que incluso existen ediciones críticas). [54] Por último, tanto Lucas como Mateo contienen material propio, que no se encuentra en ninguna de las dos fuentes hipotéticas. El grado de fiabilidad que se concede a los evangelios depende de los estudiosos. La opinión más extendida es que son principalmente textos apologéticos, es decir, de propaganda religiosa, cuya intención principal es difundir una imagen de Jesús acorde con la fe de las primitivas comunidades cristianas, pero que contienen, en mayor o menor medida, datos acerca del Jesús histórico. Se ha demostrado que contienen varios errores históricos y geográficos, numerosas incongruencias narrativas y abundantes elementos sobrenaturales que son sin duda expresiones de fe y de los que se discute si tienen o no un origen histórico. Sin embargo, sitúan a Jesús en un marco histórico verosímil, en general acorde con lo conocido mediante fuentes no cristianas, y esbozan una trayectoria biográfica bastante coherente. La corriente de investigación llamada «historia de las formas», cuyos máximos representantes fueron Rudolf Bultmann y Martin Dibelius, se orientó sobre todo a estudiar la «prehistoria» literaria de los evangelios. Estos autores determinaron que los evangelios (incluido Q, considerado como un «protoevangelio») son compilaciones de unidades literarias menores, denominadas perícopas, que pertenecen a géneros literarios diferentes (narraciones de milagros, diálogos didácticos, enseñanzas éticas, etc.). Estas perícopas tienen su origen último en la tradición oral sobre Jesús, pero solo algunas de ellas se refieren a dichos y hechos verdaderos del Jesús histórico. Más adelante, otra escuela, denominada «historia de la redacción» (o crítica de la redacción), destacó el hecho de que, a la hora de compilar y unificar narrativamente el material de que disponían, los autores de los evangelios respondían a motivaciones teológicas.
  • 46.
    Jesús de Nazaret44 Para datar los evangelios sinópticos, un aspecto de particular importancia son las referencias a la destrucción del Templo de Jerusalén. Estudiando estas referencias, la mayoría de los autores coinciden en afirmar que los tres sinópticos, en su estado actual, son posteriores a la destrucción del templo (año 70), en tanto que Q es muy probablemente anterior. Los autores de los evangelios responden a motivaciones teológicas concretas. En sus obras, intentan armonizar las tradiciones recibidas acerca del Jesús histórico con la fe de las comunidades a las que pertenecen. • Documento Q: la existencia de este protoevangelio, como se ha dicho antes, se ha inducido a partir de la investigación textual de las afinidades entre los sinópticos. En la actualidad, se ha avanzado mucho en la reconstrucción de este texto hipotético. Se considera que fue escrito en griego, [55] que contenía principalmente dichos de Jesús, y que fue redactado, probablemente en Galilea [56] en un momento anterior a la guerra judía, probablemente entre los años 40 y 60. En cuanto a su contenido, se han encontrado importantes paralelos entre Q y un evangelio apócrifo de difícil datación, el Evangelio de Tomás. • Evangelio de Marcos: fue escrito en griego, posiblemente en Siria, o tal vez en Roma, y se data generalmente en torno al año 70, por lo cual se trata del evangelio más antiguo que se conserva. Se considera básicamente una recopilación de materiales de tradición escrita y oral, entre los cuales destaca, por su unidad estructural, la narración de la Pasión, pero que incluyen también antologías de milagros, tradiciones apocalípticas (especialmente Mc 13) y disputas y diálogos escolares. • Evangelio de Mateo: fue escrito en griego, posiblemente en Siria, y es más tardío que Marcos, al que utiliza como fuente. Probablemente se redactó en los años 80 del siglo I. Combina como fuentes Q, Marcos, y otras, y su intención principal es destacar la figura de Jesús como plenitud de la Ley y los profetas del Antiguo Testamento, por lo cual utiliza abundantemente citas de las Escrituras judías. El texto de Mt 13, 44: 'El reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, vende todo lo que tiene y compra el campo aquél', cobra sentido en el marco de la propiedad de la tierra en Roma, que era, hacia arriba: 'ad astra', y hacia abajo: 'ad inferos', así, un tesoro hallado en un campo era propiedad del dueño del campo, por eso quien lo encuentra compra el campo para poder hacerse con el tesoro. • Evangelio de Lucas: es la primera parte de una obra unitaria cuya segunda parte es el texto conocido como Hechos de los Apóstoles, dedicada a narrar los orígenes del cristianismo. Al igual que Mateo, utiliza como fuentes Q y Marcos. Evangelio de Juan Generalmente se considera que el Evangelio de Juan es más tardío que los sinópticos (suele datarse en torno al año 100) y que la información que ofrece acerca del Jesús histórico es menos fiable. Muestra una teología más desarrollada, ya que presenta a Jesús como un ser preexistente, sustancialmente unido a Dios, enviado por él para salvar al género humano. [57] Sin embargo, parece que su autor utilizó fuentes antiguas, en algunos casos independientes de los sinópticos, por ejemplo, en lo relativo a la relación entre Jesús y Juan el Bautista, y al proceso y ejecución de Jesús. [58] Relata pocos milagros de Jesús (solo siete), para los que posiblemente utilizó como fuente un hipotético Evangelio de los Signos. En este evangelio son muy numerosas las escenas de la vida de Jesús que no tienen un paralelo en los sinópticos (entre ellas, algunas de las más conocidas, como las bodas de Caná o la resurrección de Lázaro de Betania).
  • 47.
    Jesús de Nazaret45 Evangelios apócrifos Se denomina evangelios apócrifos a aquellos textos sobre hechos o dichos de Jesús no incluidos en el canon del Nuevo Testamento. Como señala Antonio Piñero, [59] la mayor parte de los apócrifos no aportan información válida sobre el Jesús histórico, ya que se trata de textos bastante tardíos (posteriores a 150), y que utilizan como fuentes los evangelios canónicos. Existen, sin embargo, algunas excepciones notables: el Evangelio de Pedro, el Papiro Egerton 2, los Papiros de Oxirrinco y, muy especialmente, el Evangelio de Tomás. [60] Sobre la datación de estos textos no hay acuerdo entre los especialistas, pero la posición mayoritaria es que pueden contener información auténtica acerca de Jesús. Dado su carácter fragmentario, sin embargo, se han utilizado sobre todo para confirmar informaciones que también transmiten los evangelios canónicos. Otros textos cristianos • Dichos atribuidos a Jesús en otros libros del Nuevo Testamento: estos dichos son denominados convencionalmente agrapha, es decir ‘no escritos’. Dejando aparte las cartas de Pablo, ya mencionadas, se encuentran dichos atribuidos a Jesús en Hechos de los Apóstoles (20, 35); en la Epístola de Santiago y en la Primera epístola de Pedro. • Referencias de otros escritores cristianos de los siglos II y III, entre las que destacan la primera y segunda epístola de Clemente; las cartas de Ignacio de Antioquía; y un texto perdido, atribuido a Papías de Hierápolis, titulado Exposición de las palabras del Señor, que supuestamente recogía tradiciones orales sobre Jesús, y del que se conocen solo fragmentos por citas de autores posteriores, como Ireneo de Lyon y Eusebio de Cesarea. [61] La historicidad de estas referencias es considerada en general bastante dudosa. Fuentes no cristianas Apenas hay menciones de Jesús en fuentes no cristianas de los siglos I y II. Ningún historiador se ocupó por extenso de su historia: solo existen alusiones de pasada, algunas de ellas ambiguas, y una de las de Flavio Josefo (el llamado «Testimonio flaviano») contiene posiblemente alguna interpolación posterior. Sin embargo, todas juntas bastan para certificar su existencia histórica. [62] Al respecto The New Encyclopaedia Britannica afirma: {{cita|Estos relatos independientes demuestran que en la Antigüedad ni siquiera los opositores del cristianismo dudaron de la historicidad de Jesús, que comenzó a ponerse en tela de juicio, sin base alguna, a finales del siglo XVIII, a lo largo del XIX y a principios del XX.|The New Encyclopaedia Britannica [63] Estas fuentes pueden dividirse en: Fuentes judías • Dos menciones en una obra del historiador judío Flavio Josefo, Antigüedades judías. El primer pasaje de la citada obra que menciona a Jesús es conocido con el nombre de «testimonio flaviano». Se encuentra en Antigüedades judías, 18, 63. Fue objeto de interpolaciones posteriores por copistas cristianos, y se discute incluso si en su versión original aludía a Jesús. El segundo pasaje tiene mayores visos de verosimilitud, ya que está estrechamente relacionado con el contexto de la obra y parece improbable que se trate de una interpolación. Se encuentra en Antigüedades judías, 20, 200, y se refiere a la lapidación de Santiago, que el texto identifica como hermano de Jesús, un personaje que es identificado del mismo modo en algunos textos de Pablo de Tarso. Tampoco hay consenso acerca de este pasaje, pero la mayor parte de los autores lo considera auténtico. • Menciones en el tratado Sanhedrin del Talmud babilónico: no está claro si estos pasajes se refieren a Jesús de Nazaret. En Sanh., 43 a. se dice que Yeshu fue colgado «la víspera de Pascua», por haber practicado la hechicería y por incitar a Israel a la apostasía. Se menciona incluso el nombre de cinco de sus discípulos: Matthai, Nakai, Nezer, Buni y Todah. La mayor parte de los estudiosos data esta referencia en fecha muy tardía, y no la considera
  • 48.
    Jesús de Nazaret46 una fuente de información independiente. [64] Fuentes romanas Brevísimas menciones en sendas obras de Plinio el Joven (62-113), Tácito (61-117) y Suetonio (f. 160). Son más bien referencias a la actividad de los cristianos: • A comienzos del siglo II, Plinio el Joven, en una carta al emperador Trajano, menciona que "Estos cristianos (Aquellos que hace comparecer ante sí mismo como cristianos) que consienten en ser sacrificados, los devuelve absueltos. Por otra parte, aseguran no haber hecho ningún mal: dicen haber, simplemente, elevado cánticos a Cristo, como los que se dedican a un dios" «le cantan himnos a Cristo (casi Dios, según dicen)» (Epístolas 10:96). • Hacia 116 ó 117, el historiador Tácito, en sus 'Anales' hablando de Nerón, comenta que después del incendio de Roma inflingía penas severas a los partidarios de un tal Cristo, que había sido supliciado bajo Poncio Pilato, los cristianos toman su nombre "de un tal Cristo, que en época de Tiberio fue ajusticiado por Poncio Pilato" (Anales, 15:44:2-3). • Suetonio (121) en una nota al parecer tomada de un documento de la policía de la época de Claudio (41-54) hacia 120, menciona a los cristianos y en otro pasaje de la misma obra, hablando del emperador Claudio, dice que a «los judíos, instigados por Chrestus, los expulsó de Roma por sus hábitos escandalosos» (De Vita Caesarum. Divus Claudius, 25). 'Los hebreos fueron expulsados de Roma, culpables de haber provocado tumultos bajo la instigación de un tal "Chrestus". Otra versión del mismo texto indica que Claudio: 'Expulsó de Roma a los judíos por las continuas peleas a causa de un tal Cresto'. El nombre Chrestus ha sido interpretado como una lectura deficiente de Christus; sin embargo, no puede excluirse que el pasaje haga referencia a un agitador judío en la Roma de los años 50. Existe otro texto que, aunque es bastante dudoso, podría ser una referencia a Jesús de Nazaret: se trata de una carta, conservada en siríaco, escrita por un tal Mara Bar-Serapion, en la que se habla de un «rey sabio» condenado a muerte por los judíos. No hay acuerdo sobre si esta carta data del siglo I, II o III de nuestra era, y tampoco está claro si es o no una referencia a Jesús de Nazaret. La escasez de fuentes no cristianas sugiere que la actividad de Jesús no llamó la atención en su época, aunque según las fuentes cristianas su predicación habría congregado a multitudes. Las fuentes no cristianas no aportan nada al conocimiento de Jesús como personaje histórico, y solo se usaron para demostrar su existencia. Metodología La investigación histórica de las fuentes cristianas sobre Jesús de Nazaret exige la aplicación de métodos críticos que permitan discernir las tradiciones que se remontan al Jesús histórico de aquellas que constituyen adiciones posteriores, correspondientes a las primitivas comunidades cristianas. La iniciativa en esta búsqueda partió de investigadores cristianos. Durante la segunda mitad del siglo XIX, su aportación principal se centró en la historia literaria de los evangelios. Los principales criterios sobre los que existe consenso a la hora de interpretar las fuentes cristianas son, según Antonio Piñero, [65] los siguientes: • Criterio de desemejanza o disimilitud: según este criterio, pueden darse por ciertos aquellos hechos o dichos atribuidos a Jesús en las fuentes que sean contrarios a concepciones o intereses propios del judaísmo anterior a Jesús o del cristianismo posterior a él. Contra este criterio, se han formulado objeciones, ya que, al desvincular a Jesús del judaísmo del siglo I, se corre el peligro de privarle del contexto necesario para entender varios aspectos fundamentales de su actividad. • Criterio de dificultad: pueden considerarse también auténticos aquellos hechos o dichos atribuidos a Jesús que resulten incómodos para los intereses teológicos del cristianismo. • Criterio de atestiguación múltiple: pueden considerarse auténticos aquellos hechos o dichos de Jesús de los que pueda afirmarse que proceden de diferentes estratos de la tradición. A este respecto, suelen considerarse que, al
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    Jesús de Nazaret47 menos parcialmente, aportan fuentes independientes entre sí Q, Marcos, el material propio de Lucas, el material propio de Mateo, el Evangelio de Juan, ciertos evangelios apócrifos (muy especialmente, en relación con los dichos, el Evangelio de Tomás, pero también otros como el Evangelio de Pedro o el Evangelio Egerton), y otros. Este criterio se refiere también a la atestiguación de un mismo dicho o hecho en formas o géneros literarios diferentes. • Criterio de coherencia o consistencia: pueden darse también por ciertos aquellos dichos o hechos que son coherentes con lo que los criterios anteriores han permitido establecer como auténtico. • Criterio de plausibilidad histórica: según este criterio, puede considerarse histórico aquello que sea plausible en el contexto del judaísmo del siglo I, así como aquello que pueda contribuir a explicar ciertos aspectos del influjo de Jesús en los primeros cristianos. Como resalta Piñero, [66] este criterio contradice al de desemejanza, enunciado en primer lugar. No todos los autores, sin embargo, interpretan del mismo modo estos criterios, e incluso hay quienes niegan la validez de algunos de ellos. Contexto Marco histórico El pueblo judío, sin estado propio desde la destrucción del Primer Templo en 587 a. C., en tiempos de Nabucodonosor II, había pasado varias décadas sometido, sucesivamente, a babilonios, persas, la dinastía ptolemaica de Egipto y el Imperio seléucida, sin que se produjeran conflictos de gravedad. En el siglo II a. C., sin embargo, el monarca seléucida Antíoco IV Epífanes, decidido a imponer la helenización del territorio, profanó el Templo (el Segundo Templo, reconstruido en época persa), lo que desencadenó una rebelión, acaudillada por una familia sacerdotal, los Macabeos, que tendría como consecuencia el establecimiento de un nuevo estado judío independiente, que duraría hasta el año 63 a. C. Reconstrucción hipotética de la ciudad de Jerusalén (siglo I). En este año, el general romano Pompeyo intervino en la guerra civil que enfrentaba a dos hermanos de la dinastía asmonea, Hircano II y Aristóbulo II. Con esta intervención dio comienzo el dominio romano en Palestina. Dicho dominio, sin embargo, no se ejerció siempre de forma directa, sino mediante la creación de uno o varios estados clientes, que pagaban tributo a Roma y estaban obligados a aceptar sus directrices. El propio Hircano II fue mantenido por Pompeyo al frente del país, aunque no como rey, sino como etnarca. Posteriormente, tras un intento de recuperar el trono del hijo de Aristóbulo II, Antígono, quien fue apoyado por los partos, el hombre de confianza de Roma fue Herodes, quien no pertenecía a la familia de los asmoneos, sino que era hijo de Antípatro, un general de Hircano II de origen idumeo. Tras su victoria sobre los partos y los seguidores de Antígono, Herodes fue nombrado rey de Judea por Roma en 37 a. C. Su reinado, durante el cual, según opinión mayoritaria, tuvo lugar el nacimiento de Jesús de Nazaret, fue un período relativamente próspero. A la muerte de Herodes, en 4 a. C., su reino se dividió entre tres de sus hijos: Arquelao fue designado etnarca de Judea, Samaria e Idumea; a Antipas (llamado Herodes Antipas en el Nuevo Testamento) le correspondieron los territorios de Galilea y Perea, que gobernó con el título de tetrarca; por último, Filipo heredó, también como tetrarca, las regiones más remotas: Batanea, Gaulanítide, Traconítide y Auranítide. Estos nuevos gobernantes correrían diversa suerte. Mientras que Antipas se mantuvo en el poder durante cuarenta y tres años, hasta 39, Arquelao, debido al descontento de sus súbditos, fue depuesto en 6 d. C. por Roma, que pasó a controlar directamente los territorios de Judea, Samaría e Idumea.
  • 50.
    Jesús de Nazaret48 En el período en que Jesús desarrolló su actividad, por lo tanto, su territorio de origen, Galilea, formaba parte del reino de Antipas, responsable de la ejecución de Juan el Bautista, y al que una tradición tardía, que solo se encuentra en el Evangelio de Lucas, hace jugar un papel secundario en el juicio de Jesús. Judea, en cambio, era administrada directamente por un funcionario romano, perteneciente al orden ecuestre, que llevó primero el título de prefecto (hasta el año 41) y luego (desde el 44) el de procurador. En el período de la actividad de Jesús, el prefecto romano era Poncio Pilato. El prefecto no residía en Jerusalén, sino en Cesarea Marítima, ciudad de la costa mediterránea que había sido fundada por Herodes el Grande, aunque se desplazaba a Jerusalén en algunas ocasiones (por ejemplo, con motivo de la fiesta de Pésaj o Pascua, como se relata en los evangelios, ya que era en estas fiestas, que congregaban a miles de judíos, cuando solían producirse tumultos). Contaba con unos efectivos militares relativamente reducidos (unos 3.000 hombres), [67] y su autoridad estaba supeditada a la del legado de Siria. En tiempos de Jesús, el prefecto tenía el derecho exclusivo de dictar sentencias de muerte (ius gladii). Sin embargo, Judea gozaba de un cierto nivel de autogobierno. En especial, Jerusalén estaba gobernada por la autoridad del sumo sacerdote, y su consejo o Sanedrín. Las competencias exactas del Sanedrín son objeto de controversia, aunque en general se admite que, salvo en casos muy excepcionales, no tenían la potestad de juzgar delitos capitales. El carácter particular de Galilea Aunque separada de Judea por la historia, Galilea era en el siglo I una región de religión judía. Tenía, sin embargo, algunos rasgos diferenciales, como una menor importancia del Templo, y una menor presencia de sectas religiosas como los saduceos y los fariseos. Estaba muy expuesta a las influencias helenísticas y presentaba grandes contrastes entre el medio rural y el medio urbano. Al este de Galilea se encontraban las diez ciudades de la Decápolis, situadas todas ellas al otro lado del río Jordán, a excepción de una, Escitópolis (llamada también Bet Shean). Al noroeste, Galilea limitaba con la región sirofenicia, con ciudades como Tiro, Sidón y Aco/Tolemaida. Al sudoeste se situaba la ciudad de Cesarea Marítima, lugar de residencia del prefecto (luego procurador) romano. Por último, al sur se encontraba otra importante ciudad, Sebaste, así llamada en honor al emperador Augusto. [68] En pleno corazón de Galilea se encontraban también dos importantes ciudades: Séforis, muy cercana (5 ó 6 km) a la localidad de donde era originario Jesús, Nazaret; y Tiberíades, construida por Antipas y cuyo nombre era un homenaje al emperador Tiberio. Tiberíades era la capital de la monarquía de Antipas, y estaba muy próxima a Cafarnaún, ciudad que fue con probabilidad el centro principal de la actividad de Jesús. Es importante destacar que las ciudades eran focos de influencia de la cultura helenística. En ellas residían las élites, en tanto que en el medio rural habitaba un campesinado empobrecido, del que procedía con toda probabilidad Jesús. Las ciudades eran en general favorables a Roma, como se demostró con ocasión de la Primera Guerra Judía. En las fuentes cristianas no se menciona que Jesús visitase ninguna de las ciudades de Galilea ni de su entorno. Sin embargo, dada la proximidad de Tiberíades a los principales lugares mencionados en los evangelios, es difícil pensar que Jesús se sustrajo por completo a la influencia helenística. El medio campesino, del que procedía Jesús, veía con hostilidad las ciudades. Los campesinos de Galilea soportaban importantes cargas impositivas, tanto del poder político (la monarquía de Antipas), como del religioso (el Templo de Jerusalén), y su situación económica debió de ser bastante difícil. Galilea fue la región judía más conflictiva durante el siglo I, y los principales movimientos revolucionarios antirromanos, desde la muerte de Herodes el Grande en 4 a. C. hasta la destrucción de Jerusalén en el año 70, se iniciaron en esta región. La lucha contra el Imperio romano fue, según Geza Vermes, «una actividad galilea general en el primer siglo d. C.» [69]
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    Jesús de Nazaret49 El judaísmo en los tiempos de Jesús En tiempos de Jesús, al igual que en la actualidad, el judaísmo era una religión monoteísta, basada en la creencia de un único Dios. Los judíos creían que Dios había elegido a su pueblo, Israel, y había establecido con él una alianza a través de Abraham y Moisés, principalmente. Los actos fundamentales de dicha alianza eran, para los judíos, la vocación de Abraham, el éxodo, y la promulgación de la ley en el Sinaí. [70] La fidelidad de los judíos a esta alianza se manifestaba, además de en su adoración a su único Dios, en la rigurosidad con que seguían los mandamientos y preceptos de la Torá, o la llamada Ley mosaica; ésta regulaba todos los aspectos de la vida de los judíos, como la obligación de circuncidar a los hijos varones, la prohibición de trabajar en sábado, y otras ciertas reglas alimentarias (por ejemplo, la de no comer carne de cerdo) y de purificación. Maqueta del Segundo templo de Jerusalén, de época contemporánea a Jesús de Nazaret. En el siglo I, el centro del culto a Dios era el Templo de Jerusalén. Era necesario acudir a éste tres veces al año (durante las llamadas fiestas de peregrinación), para realizar diversos sacrificios y entregar ofrendas. El culto del Templo era administrado por los sacerdotes y levitas, cuyo número era muy elevado, [71] los que desempeñaban los llamados oficios sagrados durante las fiestas, tales como custodiar y limpiar el Templo, preparar los animales y la leña para los sacrificios, y cantar salmos durante las celebraciones públicas. [72] Los sacerdotes y levitas se mantenían con los tributos de los campesinos, obligatorios para todos los judíos. Pero el Templo no era el único lugar en que se rendía culto a Dios: en época de Jesús existía también la costumbre de reunirse cada sábado en las sinagogas. Mientras que el culto en el Templo estaba dominado por los sacerdotes, la costumbre de reunirse en las sinagogas fue promoviendo la religiosidad de los laicos. [73] Además, en las sinagogas no se llevaban a cabo sacrificios a diferencia del Templo, sino que tan solo se leían y comentaban los textos sagrados. En la época de Jesús, existían sectas divergentes dentro del judaísmo. El autor que más información proporciona sobre este tema es Flavio Josefo. Este [74] distingue entre tres sectas principales: la saducea, la esenia y la farisea. Esta última era bastante respetada por el pueblo y estaba constituida principalmente por laicos. [75] Creían en la inmortalidad del alma y eran conocidos por el rigor con que interpretaban la ley, considerando a la tradición como fuente de ésta. En cuanto a los saduceos, gran número de ellos formaba parte de la casta sacerdotal, pero en oposición a los fariseos, rechazaban la idea de que la tradición era fuente de ley y negaban también la inmortalidad del alma. Por último, el grupo de los esenios es considerado por la inmensa mayoría de los investigadores como el autor de los denominados Manuscritos del Mar Muerto. Constituían una especie de monacato, cuyos seguidores eran estrictos cumplidores de la ley, aunque diferían de los otros grupos religiosos en su interpretación de ésta. 'Nazarenos: eran hebreos que se consagraban particularmente al culto de Dios, no bebían licor alguno que pudiera embriagar, y no se cortaban la barba ni el cabello' (DRAE, 22ª Ed, 2001). Otro aspecto de suma importancia en el judaísmo del siglo I es su concepción apocalíptica: la creencia en una intervención futura de Yahvé, que restauraría el poder de Israel y tras la que reinarían la paz y armonía universales. Esta idea adquirió gran fuerza en la época en que el pueblo judío fue sometido por la ocupación romana (aunque está ya presente en varios de los libros proféticos de la Tanaj, especialmente en el Libro de Isaías), y se relaciona estrechamente con la creencia en la llegada de un Mesías. Además, es muy mencionada en la llamada literatura intertestamentaria: libros apócrifos generalmente atribuidos a patriarcas u otras figuras destacadas de la Biblia hebrea.
  • 52.
    Jesús de Nazaret50 El hombre Jesús de Nazaret nació con bastante probabilidad en torno al año 4 a. C., aunque la fecha no puede determinarse con seguridad. Según la opinión hoy mayoritaria entre los estudiosos su lugar de nacimiento fue la aldea galilea de Nazaret, aunque pudo haber nacido también en Belén, en Judea, cerca de Jerusalén. Es probable que sus padres se llamaran José y María, y que tuviera varios hermanos y hermanas. No hay constancia de que estuviera casado; probablemente era célibe, aunque tampoco hay ninguna fuente que lo afirme. Cuando tenía aproximadamente treinta años, se hizo seguidor de un predicador conocido como Juan el Bautista y, cuando éste fue capturado por orden del tetrarca de Galilea, Antipas (o tal vez antes), formó su propio grupo de seguidores. Como predicador itinerante, recorrió varias localidades de Galilea, anunciando una inminente transformación que denominaba Reino de Dios. Predicaba en arameo, aunque es muy probable que conociese también el hebreo, lengua litúrgica del judaísmo, tanto en sinagogas como en casas privadas y al aire libre. Entre sus seguidores había varias mujeres. Desarrolló su predicación durante un tiempo imposible de concretar, pero que en cualquier caso no excedió de tres años, y muy probablemente fue bastante inferior. Durante su predicación, alcanzó fama en la región como sanador y exorcista. Según su punto de vista, su actividad como taumaturgo anunciaba también el Reino de Dios. Fue acusado de borracho y comilón, amigo de publicanos y prostitutas (Mt 11,19), y de exorcizar con el poder del príncipe de los demonios (Mt, 12, 22-30). Sus familiares lo tuvieron por enajenado (Mc 3,21). Las muchedumbres le inspiraban compasión (Mt 14, 14) y la única vez que habló de su personalidad se autodefinió como manso y humilde de corazón (Mt, 11-29) pero rechazó ser llamado bueno, porque solo Dios es bueno (Mc 10,18). La presencia viva de Jesús generaba en sus discípulos una alegría liberadora: «¿acaso pueden los compañeros del novio ayunar mientras el novio está con ellos? Mientras que tienen con ellos al esposo no pueden ayunar» (Mc 2, 19). Con motivo de la fiesta de la Pascua, acudió con un grupo de seguidores suyos a Jerusalén. Probablemente por algo que hizo o dijo en relación con el Templo de Jerusalén, aunque no pueden excluirse otros motivos, fue detenido por orden de las autoridades religiosas judías de la ciudad, quienes lo entregaron al prefecto romano, Poncio Pilato, acusado de sedición. Como tal, fue ejecutado, posiblemente en torno al año 30, por orden de las autoridades romanas de Judea. A su muerte, sus seguidores se dispersaron, pero poco después vivieron colectivamente una experiencia que les llevó a creer que había resucitado y que regresaría en un plazo breve para establecer el Reino de Dios que había predicado en vida. Nombre Jesús es la forma latinizada del griego Ιησοῦς (Iesoûs), con el que es mencionado en el Nuevo Testamento, escrito en griego. El nombre deriva del hebreo Ieshú, forma abreviada de Yeshúa, la variante más extendida del nombre Yehoshúa, que significa ‘Yahveh salva’, y que designa así mismo a Josué, un conocido personaje del Antiguo Testamento, lugarteniente y sucesor de Moisés. [76] Se sabe que era un nombre frecuente en la época, ya que en la obra de Flavio Josefo son mencionados unos veinte personajes de igual denominación. [77] La forma de este nombre en arameo ―el idioma de la Judea del siglo I― es la que con toda probabilidad usó Jesús: Ieshuá (‫ׁוע‬‫ש‬‫,י‬ Yēšûaʿ). En Marcos y Lucas, Jesús es llamado Iesoûs hó Nazarēnós (Ιησοῦς ὅ Ναζαρηνός); [78] en Mateo, Juan y a veces en Lucas se utiliza la forma Iesoûs hó Nazoraîos (Ιησοῦς ὅ Ναζωραῖος), [79] que aparece también en Hechos de los Apóstoles. [80] La interpretación de estos epítetos depende de los autores: para la mayoría, ambos hacen referencia a su localidad de origen, Nazaret; otros, interpretan el epíteto nazoraîos (‘nazoreo’) como compuesto de las palabras hebreas neser (‘retoño’) y semah (‘germen’); según esta interpretación, el epíteto tendría un carácter mesiánico; otros, en cambio, lo interpretan como Nazareo (separado para Yahveh). El Diccionario de la lengua española (de la Real Academia Española) recoge para la palabra «nazareno» la descripción: ‘Hebreo que se consagraba particularmente al culto de Dios, no bebía licor alguno que pudiese embriagar, y no se cortaba la barba ni el cabello’. Muy posiblemente, en tiempos de Jesús hubiese unos cuantos hombres más que actuasen de esta manera como servicio religioso.
  • 53.
    Jesús de Nazaret51 Lugar y fecha de nacimiento Jesús nació probablemente en Nazaret, en Galilea, [81] ya que en la mayoría de las fuentes se le llama «Jesús de Nazaret», [82] y en la antigüedad solía expresarse de esta forma el lugar de nacimiento. [83] Sin embargo, dos evangelios (Lucas y Mateo), los únicos que entre los evangelios canónicos hacen referencia a la infancia de Jesús, [84] relatan su nacimiento en Belén, en Judea. Aunque este lugar de nacimiento es el comúnmente aceptado por la tradición cristiana, los investigadores actuales han puesto de relieve que los relatos de Mateo y Lucas están elaborados con temas de la tradición davídica, contienen varios elementos históricamente poco fiables, y muestran una clara intención de demostrar que Jesús era el Mesías, que, según Miq 5,2, debía nacer en Belén. [85][86] Son muchos los críticos actuales que consideran que la historia del nacimiento de Jesús en Belén es una adición posterior de los autores de estos evangelios y no se corresponde con la realidad histórica. Sin embargo, otros autores, la mayoría de ellos católicos, entienden que no hay razones para dudar de la veracidad histórica de Mateo y Lucas en lo referente a este punto. [87] Aunque Nazaret es citada 12 veces en los evangelios, y las investigaciones arqueológicas indican que el pueblo fue continuamente ocupado desde el siglo VII antes de la era común, «Nazaret» no es mencionada por historiadores o geógrafos de los primeros siglos de la era común. Según John P. Meier, Nazaret era «un lugar insignificante situado en los montes de la Baja Galilea, un pueblo tan oscuro que nunca lo mencionan el Antiguo Testamento, Josefo, Filón, ni la literatura temprana de los rabinos, ni los pseudepigrapha del Antiguo Testamento». Aunque Lucas 1:26 [88] la llama «ciudad», en realidad sería una pobre aldea que debió toda su importancia posterior al hecho cristiano. El nombre de nazarenos dado a los cristianos palestinenses del siglo I era sin dudas irónico y despectivo, y en tal sentido el nombre de Jesús se acompañó con el título «de Nazaret», un lugar oscuro que en nada lo favorecía, tal lo señalado por Raymond E. Brown. Con los datos con que se cuenta en el presente, no es posible precisar el año del nacimiento de Jesús de Nazaret. Se considera un dato bastante seguro que la muerte de Herodes el Grande tuvo lugar en el año 4 a. C. De allí que al datar el nacimiento de Jesús, la gran mayoría de los autores se decantan por un rango entre los años 7 y 4 a. C., ya que existe probabilidad a favor de que el nacimiento haya sucedido en los últimos años del reinado de Herodes el Grande. [89][90][91][92] Algunos autores extienden el plazo probable del nacimiento a 8 a. C., [93] o 3-2 a. C., [94] aunque estas posiciones son hoy claramente minoritarias. [95] Las fuentes cristianas no ofrecen una cronología absoluta de los acontecimientos de la vida de Jesús, con una sola salvedad: Lc 3,1 fija el comienzo de la actividad de Juan el Bautista en «el año quince del reinado de Tiberio», que posiblemente pueda interpretarse como equivalente a uno de estos años: 27, 28 o 29. Un poco más adelante (Lc 3,23), indica que Jesús contaba aproximadamente 30 años al comienzo de su predicación. Además de situar ―al igual que Mateo― el nacimiento de Jesús al final del reinado de Herodes el Grande, el relato de Evangelio de Lucas 2, 1-2 [96] menciona el «censo de Quirino» (cuyo nombre completo y preciso es Publio Sulpicio Quirinio, siendo «Quirino» o «Cirino» probables desviaciones de los copistas), lo que plantea un problema histórico que no se ha resuelto. En Antigüedades judías, 17.13; 18.1, el historiador Flavio Josefo aludió a un censo bajo Cirino (Quirinio o Quirino) siendo Coponio procurador de Judea. Si se cotejan los versículos de Lucas con todas las crónicas históricas sobre el gobierno de Quirinio en Siria y los empadronamientos que se hicieron bajo el mandato de César Augusto, se llega al hecho de que se desconoce que se haya ordenado un censo que «abarcara a todo el mundo conocido bajo Augusto», y que el censo de Judea, que no incluía a Nazaret, y que se llevó a cabo bajo Quirinio, habría ocurrido unos diez años después de la muerte de Herodes el Grande, es decir, en el año 6 o 7 d. C. y por lo tanto, presumiblemente después del nacimiento de Jesús. Es probable que post factum, es decir, tras la muerte de Jesús de Nazaret, su nacimiento se haya asociado a recuerdos dispersos de acontecimientos que ocurrieron unos años antes o después del nacimiento en sí. Sobre este punto, Antonio Piñero señaló: «La inmensa mayoría de los investigadores cree que Lucas se refiere «de oídas» al censo de Quirinio del 6 d. C, por tanto unos diez años después del nacimiento de Jesús».
  • 54.
    Jesús de Nazaret52 Convencionalmente, se adoptó como la fecha de nacimiento de Jesús la calculada en el siglo VI por Dionisio el Exiguo, basada en cálculos erróneos y que hoy sirve de inicio de la llamada era cristiana; [97] también convencionalmente, en el siglo IV comenzó a celebrarse su nacimiento el 25 de diciembre. [98] Orígenes familiares Sobre la familia de Jesús, todos los evangelios están de acuerdo en el nombre de su madre, María y de su padre, José, si bien dos de los evangelios (Mateo y Lucas) contienen relatos, diferentes entre sí, acerca de la concepción milagrosa de Jesús por obra del Espíritu Santo. Según estos relatos, José no habría sido su padre verdadero, sino solo su padre legal, por ser el esposo de María. La mayoría de los investigadores [99] creen que estos relatos son bastante tardíos: no se mencionan en los evangelios de Marcos y de Juan, y existen indicios que permiten sospechar que en tiempo de Jesús éste era conocido como «hijo de José». [100] Los hermanos de Jesús son mencionados en varias ocasiones en los evangelios y en otros libros del Nuevo Testamento (sobre este tema, véase el artículo Hermanos de Jesús). [101] En Mc 6:3 [102] se mencionan los nombres de los cuatro hermanos varones de Jesús: Jacob (Santiago), José, Judas y Simeón o Simón, y se indica también la existencia de dos hermanas. [103] Son numerosas las fuentes que indican la ascendencia davídica de Jesús, a través de José (a pesar de que, como antes se ha dicho, algunos evangelios afirman explícitamente que José no fue el padre biológico de Jesús). Varios pasajes del Nuevo Testamento muestran que era llamado «hijo de David», [104] y que la idea de su origen davídico estaba muy extendida en los primeros años del cristianismo [105] aunque él nunca se refirió a sí mismo como tal. Los críticos no están de acuerdo, sin embargo, en que esta ascendencia davídica sea un dato cierto, dado que puede tratarse de una adición de los evangelistas para demostrar la condición mesiánica de Jesús. Las genealogías de Jesús que aparecen en Mateo y Lucas (Mt 1:1-16 [106] y Lc 3:23-31 [107] ) son diferentes entre sí, aunque ambas vinculan a José, padre legal de Jesús con la estirpe de David. [108] Otros datos: religión, lengua, profesión La actividad de Jesús se inscribió en el marco de la religiosidad judía. De las fuentes se infiere que en general cumplió los preceptos de la Ley mosaica (aunque en ocasiones discrepara de la interpretación que de ella hacían algunos grupos religiosos), y que participó de creencias comunes en el judaísmo del siglo I (como la existencia de demonios o la resurrección de los muertos). [109] Los investigadores están de acuerdo en que la lengua materna de Jesús fue el arameo. Aunque los evangelios están escritos en griego, contienen frecuentes expresiones en arameo, la mayor parte de ellas atribuidas a Jesús. Además, el arameo era la lengua habitual de los judíos de Galilea. Seguramente el arameo hablado en Galilea era una variante dialectal reconocible, como lo atestigua el hecho de que Pedro sea reconocido por su acento en Jerusalén (véase Mt 26, 73). No puede aclararse si Jesús hablaba o no griego. [110] En general se cree que conocía el hebreo, que en la época era solo una lengua religiosa y de cultura, y que sabía leer, ya que en una ocasión se le presenta leyendo el Libro de Isaías (escrito en hebreo) en una sinagoga. [111] Parece ser que tanto Jesús como su padre, José, ejercieron la profesión de carpinteros. [112] En cualquier caso, hay bastante consenso en cuanto a que procedía de un medio campesino. En su predicación hizo también constantes referencias a las labores agrícolas, y apenas parece interesado por el medio urbano (no hay constancia de que en su predicación visitara nunca las principales ciudades de Galilea, a pesar de que la importante ciudad de Séforis se hallaba a corta distancia de Nazaret).
  • 55.
    Jesús de Nazaret53 Su actividad No se conoce con certeza cuánto tiempo duró la vida pública de Jesús. Los evangelios sinópticos mencionan una sola fiesta de Pascua celebrada por él con sus discípulos en Jerusalén, durante la cual fue detenido y crucificado. Eso parece sugerir que su vida pública duró solamente un año. En el Evangelio de Juan, por el contrario, [113] se mencionan tres fiestas de Pascua, las tres celebradas por Jesús en Jerusalén, lo que hace suponer que el ministerio de Jesús se prolongó durante dos o tres años. En todos los evangelios solo hay una indicación precisa de fecha, la que se ofrece en Lucas (Lc 3:1-2 [114] ), indicando que la actividad de Juan el Bautista se inició el año 15 del mandato de Tiberio, lo que puede coincidir, según diferentes cálculos, con los años 27, 28 o incluso 29 de nuestra era, aunque la mayoría de los autores se inclina por el año 28. [115] La vida pública de Jesús se inicia, según todos los evangelios, con su bautismo por Juan el Bautista en el río Jordán. Es probable que Jesús iniciase su actividad como seguidor del Bautista. Seguido de un grupo de fieles, de entre los cuales escogió a sus más allegados, los doce apóstoles o enviados, recorrió en su actividad toda Galilea (especialmente el área en torno a Cafarnaún) y las regiones aledañas de Fenicia, la Decápolis y el territorio de la tetrarquía de Herodes Filipo. Según las fuentes cristianas, su predicación transmitía un mensaje de esperanza especialmente dirigido a los marginados y pecadores (Lc 15). Posiblemente llegó a congregar a grandes multitudes (se habla, por ejemplo, de cinco mil personas en referencia a la multiplicación de los panes y los peces). [116] Se trasladó a Jerusalén para celebrar allí la Pascua con sus discípulos, y entró triunfalmente en la ciudad. Relación con Juan el Bautista En los cuatro evangelios canónicos, el comienzo de la vida pública de Jesús lo marca su bautismo por Juan en el Jordán. Juan el Bautista es un personaje relativamente bien conocido gracias a la información que de él proporciona Flavio Josefo, quien afirma que era «un hombre de bien que incitaba a los judíos [...] a ser justos los unos con los otros y píos hacia Dios, y a ir juntos al bautismo» (Antigüedades judías, 18, 116-119) y relata que Herodes Antipas lo ejecutó por miedo a que provocase una revuelta. [117] El mensaje de Juan, tal y como es reflejado por las fuentes, parece bastante semejante al de Jesús; según Mateo, en su predicación hacía referencia al Reino de los Cielos e insistía en la necesidad de un pronto arrepentimiento. El hecho de que Jesús se sometiese al rito bautismal sugiere que probablemente formase inicialmente parte de la comunidad religiosa del Bautista. [118] En los evangelios, Juan se considera a sí mismo un precursor, declarando que no es digno de desatar la correa de las sandalias de Jesús y que éste sustituirá su bautismo de agua por el bautismo «en el Espíritu Santo». [119] Por su parte, Jesús habla con gran respeto de Juan, afirmando que «entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor», si bien añade que «el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él». En el Evangelio de Juan se sugiere que entre los discípulos de Jesús y del Bautista llegó a haber cierta rivalidad, pero se deja claro que Juan aceptó siempre su subordinación a Jesús. Debe tenerse en cuenta que los evangelios fueron escritos por seguidores de Jesús, con la finalidad de conseguir nuevos conversos. Si, como parece, Juan el Bautista fue un personaje relativamente conocido y respetado en su tiempo (como parece demostrarlo el hecho de que Flavio Josefo se refiera a él por extenso), es bastante explicable que los evangelistas lo presenten admitiendo públicamente la superioridad de Jesús. Predicación Del estudio de las fuentes (sobre todo los sinópticos) se infiere que Jesús predicó de forma itinerante en la zona norte de Palestina y, preferentemente, en las aldeas que bordeaban el lago de Genesaret. Sus seguidores fueron principalmente de extracción campesina, y le acompañaron también varias mujeres, lo cual resulta inusual en el contexto de los movimientos religiosos del judaísmo. Escogió a doce apóstoles o enviados, posiblemente en representación de las doce tribus de Israel. Ni los nombres de los apóstoles ni los relatos de cómo se unieron a Jesús coinciden en todos los evangelios, pero todos concuerdan en la cifra de doce.
  • 56.
    Jesús de Nazaret54 La crítica es prácticamente unánime en considerar que el núcleo de la predicación de Jesús era el anuncio del Reino de Dios. Sin embargo, existen importantes discrepancias a la hora de interpretar qué significa esta expresión en el contexto de la predicación de Jesús. El «Reino de Dios» se anuncia como algo inminente; en este sentido, la predicación de Jesús se inserta en el contexto de la literatura apocalíptica del judaísmo, en la que existe la esperanza de una próxima intervención de Dios en los asuntos humanos. Para entrar en el Reino de Dios que Jesús profetiza es necesaria una transformación interior (metanoia) que alcanza todos los ámbitos de la existencia humana; así, quien no se hace como un niño no entrará en el Reino (Mt 18, 1-5) y el perdón es condición para un culto eficaz (Mt, 5, 21-26). Jesús describió el Reino de Dios utilizando parábolas (véase más arriba), en muchas de las cuales aparece un contraste entre un inicio pequeño e insignificante y un final espléndido (Mt 13,31-34), un padre generoso y unos invitados al banquete ocupados y desagradecidos (Mt 22, 1-14), un rey compasivo y un siervo sin piedad (Mt 18, 21-35), un viñador confiado y unos arrendatarios infieles (Lc 20, 9-19), un sembrador despreocupado y distintos tipos de tierra (Mc 4,1-9). Hay bastante consenso entre los especialistas en cuanto a que la predicación de Jesús iba dirigida en exclusiva al pueblo de Israel. Según Mateo, así lo dijo: «No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel» (Mt 15:24 [120] ). Se admite, sin embargo, que algunos gentiles podrían participar de este mensaje. Según los evangelios, sanó a algunos gentiles, como el criado del centurión de Cafarnaún o la hija de la mujer sirofenicia, conmovido por la fe que demostraron. No hay unanimidad entre los estudiosos con respecto a si Jesús se consideró a sí mismo como el Mesías de Israel, como afirman los evangelios canónicos, o si su identificación como tal pertenece a la teología de las primeras comunidades cristianas. En los sinópticos, y especialmente en el Evangelio de Marcos, Jesús admite implícitamente que es el Mesías, pero pide en numerosas ocasiones a sus discípulos que no lo divulguen («secreto mesiánico»). Se considera generalmente un dato histórico que Jesús se designó a sí mismo como «Hijo del Hombre», aunque no está claro si se trata de un título escatológico, como parece desprenderse de su empleo en el Libro de Daniel y otros textos intertestamentarios, o si es un mero circunloquio semítico para hacer referencia a la primera persona del singular. [121] En líneas generales, la predicación de Jesús se mantuvo en el marco del judaísmo de su época. [122] En algunos aspectos, sin embargo, entró en conflicto con la interpretación que de la ley judía hacían otros grupos religiosos (fundamentalmente saduceos y fariseos), sobre todo en dos aspectos: la observancia del sábado y la pureza ritual. Existen discrepancias sobre cómo interpretar estos conflictos: como una controversia ética (prioridad del bien del hombre sobre la letra del precepto, de lo interior sobre lo exterior), como una controversia de autoridad (Jesús tiene un poder recibido de lo alto y lo ejerce) o como una controversia escatológica (se inaugura un nuevo tiempo). En la predicación de Jesús, tienen una gran importancia sus enseñanzas éticas. El centro de la ética de Jesús era el amor al prójimo, al desvalido de quien no se puede recibir contraprestación (Lc 14,13) y, muy especialmente, el amor al enemigo (única manera de distinguirse de los paganos que aman a los que les aman a ellos) (Mt 5,44-48, Lc 6,27-38). Para algunos autores, la ética que Jesús predicaba tiene un carácter provisional, y se orienta sobre todo a la época de preparación del Reino de Dios. [123] Por ese motivo también, la ética de Jesús enfatiza la renuncia a los bienes materiales. En todo caso, las fuentes coinciden en que no se puede servir a Dios y a las riquezas (Mt 6,24). Jesús y las mujeres Son muchos los especialistas que han llamado la atención acerca de la coincidencia en las fuentes sobre la especial consideración que Jesús parece haber tenido hacia las mujeres de diversa condición, en especial las marginadas, enfermas y pecadoras públicas. Algo, en cierta medida, novedoso para un rabí de la época. Los ejemplos son múltiples: así la encorvada a la que se acerca y cura en sábado llamándola hija de Abraham, título exclusivamente masculino (Lc 13,11); la que sufría una patología femenina extrema que la hacía impura y excluida y que alcanza a tocarle sin que Jesús pueda evitar curarla (Mc 5,25-34); la extranjera pagana, único personaje en los evangelios
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    Jesús de Nazaret55 canónicos que le convence en una discusión, apelando a su corazón con una parábola (Mt 15,28); la viuda a la que Jesús se acerca por propia iniciativa, conmovido (Lc 7,13); la prostituta que le unge, con escándalo de los presentes, y a la que le son perdonados los pecados porque «ha amado mucho» (Lc 7, 37-47); la viuda pobre a la que Jesús ensalza por su generosidad (Mc 12, 41-44); Marta y María, las amigas que le acogen en su casa (Lc 10, 38-42); etc. Las fuentes sinópticas coinciden también en que entre los discípulos itinerantes de Jesús se encontraban mujeres (María Magdalena, Juana, Salomé...), algo no muy común en una sociedad patriarcal. E incluso afirman que permanecieron al pie de la cruz cuando todos habían huido (Mc 15,40-41). Resulta también paradójico que se reconozca como primeros testigos de la resurrección a mujeres, cuyo testimonio apenas tenía validez en aquel contexto social (Mc 16, 11). Por otro lado, en sus diatribas contra los escribas y fariseos, Jesús les reprocha que devoren los bienes de las viudas con pretextos religiosos (Lc 20, 18), y a los príncipes de los sacerdotes y a los ancianos del pueblo les llega a asegurar que las prostitutas les precederán en el Reino de Dios (Mt 21, 31). Por su parte, en el Evangelio de Juan, destacan algunos personajes femeninos: la enemiga étnica de vida licenciosa que es interlocutora del discurso del «agua viva» y de la «adoración en espíritu y en verdad», que acaba evangelizando a sus convecinos samaritanos; Marta de Betania, protagonista de un diálogo fundamental sobre la «resurrección y la vida»; y la mujer adúltera a la que Jesús salva de morir lapidada conforme a la Ley de Moisés. Incluso la crítica histórica y exegética más exigente reconoce que, más allá del carácter kerigmático de estos relatos, se esconde un trasfondo histórico en donde el predicador judío, Jesús de Nazaret, otorgó una consideración llamativa a las mujeres de su tiempo. Milagros Tanto las fuentes sinópticas como el Evangelio de Juan presentan a Jesús como hacedor de milagros. También destaca esta faceta de su actividad el Testimonio Flaviano, donde se indica que «llevó a cabo hechos sorprendentes» (Antigüedades judías, XVIII, 63), aunque no puede asegurarse que no se trate de una interpolación cristiana posterior. En líneas generales, la investigación actual no concede credibilidad histórica a los hechos maravillosos de Jesús que tienen que ver con alteraciones de las leyes de la Naturaleza, que se consideran proyección de la fe de los primeros cristianos [124] y, como tales, requieren una interpretación simbólica, no literal. En gran medida los relatos de milagros pueden tener un origen helenístico: Rudolf Bultmann encontró paralelismos entre los relatos de los milagros de Jesús y otros similares de la tradición helenística, lo que le llevó a concluir que «parece probable que los relatos taumatúrgicos tienen generalmente un origen helenístico». [125] No obstante, se acepta en general que Jesús fue considerado por sus contemporáneos como capaz de curar ciertas enfermedades y de exorcizar demonios, lo que puede interpretarse a la luz de las creencias populares en la Palestina del siglo I. Los sinópticos, y especialmente el Evangelio de Marcos, ofrecen numerosos testimonios de este tipo de actividad, y no parece probable que se trate de adiciones posteriores. Estos testimonios coinciden además con los de las fuentes talmúdicas, donde se relata que Jesús fue ejecutado como hechicero. Algunos investigadores, como el estadounidense Morton Smith, [126] han llegado a considerar este tipo de prácticas como las más importantes en el magisterio de Jesús, hasta el punto de identificarlo como un mago helenístico, similar a otros, aproximadamente contemporáneos, como Apolonio de Tiana.
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    Jesús de Nazaret56 Muerte La mayoría de las fuentes [127] que hacen referencia a la muerte de Jesús concuerdan en que murió crucificado por orden del entonces prefecto romano en Judea, Poncio Pilato. Que la orden de la ejecución de Jesús partió de la autoridad romana lo confirma lo que se sabe acerca de los procedimientos jurídicos en las provincias del Imperio romano. Las sentencias capitales eran competencia exclusiva del funcionario romano, que tenía el llamado ius gladii (‘derecho de espada’). [128] Solo los romanos, además, utilizaban la crucifixión como método de ejecución. Para la mayoría de los historiadores y biblistas, la referencia en los cuatro evangelios canónicos a la existencia de una inscripción o titulus —tablilla que tenía por función especificar el motivo de la crucifixión— que contenía el cargo condenatorio de Jesús de Nazaret, constituye uno de los datos más sólidos del carácter histórico de su pasión. [129][130] Además, Raymond Edward Brown señala que no resulta verosímil que el cargo por el cual se condenó a Jesús de Nazaret («rey de los judíos») sea una invención, porque nunca se presentó como una confesión cristiana y porque se trató de una inscripción a la vista de todos. Existen, sin embargo, discrepancias entre los investigadores a la hora de determinar algunas circunstancias de la ejecución. En primer lugar, en cuanto al delito del que fue acusado Jesús y por el cual fue condenado a la pena capital. En segundo lugar, en cuanto al grado de implicación de las autoridades judías de Jerusalén en el juicio y sentencia de Jesús. Cronología Ninguna de las fuentes ofrece una fecha exacta para la muerte de Jesús. Sin embargo, tanto las fuentes sinópticas como el Evangelio de Juan coinciden en que Jesús murió un viernes. Según los sinópticos, este viernes coincidió con el primer día de la fiesta de Pésaj (Pascua judía), que se celebraba el día 15 del mes hebreo de nisán. El Evangelio de Juan, en cambio, indica que la muerte de Jesús ocurrió el día anterior a dicha fiesta (es decir, el 14 de nisán), la tarde en la que en el templo de Jerusalén se sacrificaban los corderos pascuales. Se ha indicado que la información dada por Juan puede estar motivada por su intención de identificar a Jesús como el verdadero Cordero de Dios, ya que su muerte, en el relato joánico, tiene lugar a la misma hora en que en el templo se sacrificaban los corderos para la fiesta de Pascua. [131] Todas las fuentes están de acuerdo en que la ejecución de Jesús tuvo lugar durante el mandato de Poncio Pilato (26-36). Si se acepta como cierta la información que aportan los sinópticos, la muerte de Jesús pudo haber ocurrido en el 27 ó el 34, ya que en estos dos años el 15 de Nisán cayó en viernes. Si se cree, en cambio, que la información más fidedigna es la aportada por el Evangelio de Juan, las fechas posibles son el 30 y el 33, años en los que el 14 de nisán fue viernes. Algunos autores han intentado armonizar los datos aportados por los sinópticos y por Juan, apelando al uso de dos calendarios diferentes (un calendario lunar oficial y otro solar, utilizado por los esenios). No hay indicios, sin embargo, de que Jesús siguiese otro calendario diferente del que regía las festividades oficiales. [132] Aunque la tradición cristiana considera generalmente que, en el momento de su muerte, Jesús tenía 33 años, es perfectamente posible que tuviera una edad superior, dado que, como se ha expresado, posiblemente nació antes del 4 a. C. (año de la muerte de Herodes el Grande). [133] El número 33 con el tiempo ha acabado adquiriendo un sentido simbólico y ha sido empleado por organizaciones como la masonería, que divide su escalafón en 33 grados (siendo el 33 el grado superior).
  • 59.
    Jesús de Nazaret57 Teorías minoritarias Teorías acerca del carácter histórico de Jesús • Una teoría considera que Jesús fue principalmente un revolucionario mesiánico, que pretendía redimir a Israel e instalar un régimen teocrático (el Reino de Dios). Esta teoría relaciona a Jesús con el movimiento de los zelotes, y se basa principalmente en el dato, corroborado por fuentes no cristianas (Tácito, Flavio Josefo), de su ejecución en la cruz, suplicio reservado a los condenados por sedición. Según estos autores, aquello que en las fuentes contradice esta teoría sería el resultado de una reelaboración de la historia de Jesús por parte de sus seguidores, realizada tras su muerte. El principal defensor de esta teoría fue S. F. G. Brandon: Jesus and the zealots: a study of the political factor in primitive christianity (1967). • Otras teorías relacionan a Jesús con la secta de los esenios. • Algunos autores, como Burton Mack o John Dominic Crossan, [134] piensan que Jesús fue principalmente un maestro ético, cuyas enseñanzas tienen grandes afinidades con la filosofía cínica. • Morton Smith, en su libro Jesus the magician, identifica a Jesús como un mago. • Varios autores, notablemente Hyam Maccoby, creen que Barrabás es la versión griega del arameo Bar Abba (‘hijo de padre’), supuestamente el sobrenombre del mismo Jesús. Según ello, al pedir a Pilato la liberación de Barrabás, el pueblo pedía la liberación de Jesús. Teoría de Jesús como personaje mítico Algunos autores niegan de forma absoluta la validez histórica de las fuentes cristianas, y sostienen que la figura de Jesús es el resultado de una falsificación consciente por parte de los primeros cristianos. [135] Según esta teoría, Jesús no fue un personaje histórico, sino una entidad mítica, producto del sincretismo entre las religiosidades helenística y judía. En la actualidad, los principales defensores de esta teoría en medios académicos son George Albert Wells, Earl Doherty, Alvar Ellegård, Timothy Freke y Peter Gandy. Los principales argumentos que apoyan esta postura son: • En la literatura cristiana del siglo I, excluidos los evangelios, apenas hay referencias a la actividad de Jesús. Ninguno de estos textos registra sus enseñanzas, sus milagros ni el proceso que llevó a su ejecución. Earl Doherty llama a esto, de forma irónica, «una conspiración de silencio». [136] • El hecho de que gran parte de los acontecimientos de la vida de Jesús narrados en los evangelios tengan claros paralelos en la Biblia judía, lo que ha llevado a pensar que los relatos evangélicos fueron modelados a semejanza de los del Antiguo Testamento. [137] Crítica La mayoría de los estudiosos consideran esta teoría bastante inverosímil. [138][139] Según Antonio Piñero, desde la década de 1920 «no se considera científico negar la existencia histórica de Jesús debido a la cantidad de pruebas directas o indirectas de su existencia». [140] Como argumentos que hacen más verosímil la existencia histórica de Jesús, Piñero cita: 1. la mención de Jesús en las obras de dos autores no cristianos considerados fiables (Tácito y Flavio Josefo); 2. el conjunto de textos cristianos transmitidos acerca de su figura, ya que «aunque los escritos cristianos se manifiesten como obras de seguidores de Jesús, negar la existencia histórica del personaje central de ellas presenta muchas más dificultades que admitirla»; [141] 3.3. las alusiones en dichos textos a figuras históricas cuya existencia puede comprobarse con documentos no cristianos; 4.4. las reinterpretaciones y remodelaciones de la figura de Jesús realizadas por los autores de las fuentes cristianas, que no hubieran sido precisas si el personaje fuera una invención; y 5. el desarrollo del cristianismo, difícil de explicar sin la figura de Jesús. [142]
  • 60.
    Jesús de Nazaret58 Murray J. Harris sugirió además «evidencias institucionales y algunas consideraciones psicológicas» en apoyo del carácter histórico de Jesús; entre estas últimas destacó la improbabilidad psicológica de que un grupo de judíos del siglo I, para quienes la crucifixión era una maldición (Deuteronomio 21:23 [143] ), inventara una religión cuyo fundador fue crucificado por los romanos, acusado de sedición y alboroto político, y que muriesen por sostener semejante engaño por ellos creado. Repercusiones históricas de Jesús de Nazaret Es abismal la diferencia entre la mínima repercusión histórica que la predicación de Jesús alcanzó durante su vida y su influencia posterior en la historia universal. El movimiento religioso iniciado por Jesús, escindido del judaísmo, terminó convirtiéndose en una nueva religión, el cristianismo, que fue ganando adeptos por todo el ámbito del Mediterráneo durante los primeros siglos de nuestra era. A pesar de ser duramente criticada, e incluso perseguida, durante el siglo IV la religión cristiana llegó a ser la religión principal (oficialmente la única a partir del Edicto de Tesalónica) del Imperio romano. La Iglesia cristiana alcanzó un enorme poder, y mantuvo su estructura fuertemente jerarquizada después de las invasiones bárbaras que marcaron el final del Imperio romano de Occidente. En Oriente, continuó siendo la religión oficial del Imperio bizantino hasta el final de este estado, a mediados del siglo XV, si bien en gran parte de los antiguos territorios orientales del Imperio romano se vio desplazada, a partir del siglo VII, por el avance del islam. El cristianismo se incorporó a la herencia cultural de Europa, hasta el punto de ser considerado en la actualidad como uno de sus principales rasgos de identidad. [144][145] Con la expansión de la cultura europea que comenzó en el siglo XV, esta religión se difundió por otros muchos lugares del mundo, especialmente por América, donde es hoy también la religión más importante. En la actualidad, la religión cristiana, en sus diferentes denominaciones, es la que cuenta con mayor número de seguidores en todo el mundo. La historia de la Iglesia cristiana, tanto en Oriente como en Occidente, ha sido en gran medida la de la lucha entre diferentes concepciones del cristianismo, que desembocaron en varios cismas, con la consiguiente aparición de nuevas iglesias, por lo que en la actualidad no existe una sola, sino muy variadas confesiones cristianas. Todas estas variantes del cristianismo comparten, sin embargo, una visión de Jesús de Nazaret relativamente unitaria en lo esencial (véase más abajo la sección Jesús en el cristianismo). El cristianismo, y especialmente la figura de Jesús de Nazaret, ha ejercido hasta la actualidad una enorme influencia en todos los aspectos de la cultura de Europa y de América (sobre algunos aspectos de la influencia de Jesús en la cultura, véanse las secciones Jesús en el arte, Jesús en la literatura, Jesús en el cine). Jesús en el cristianismo La figura de Jesús de Nazaret es el centro de todas las religiones denominadas cristianas, aunque existen diferentes interpretaciones acerca de su persona. [146] En general, para los cristianos ortodoxos, Jesús de Nazaret es el protagonista de un acto único [147] e intransferible, por el cual el hombre adquiere la posibilidad de elevarse por encima de su naturaleza caída y alcanzar la salvación. [148] Dicho acto se consuma con la resurrección de Jesús de Nazaret. La resurrección es, por tanto, el hecho central del cristianismo y constituye su esperanza soteriológica. Como acto, es privativo de la divinidad e inasequible al hombre. De forma más precisa, la encarnación, la muerte y la resurrección compensan en tres actos sucesivos los tres obstáculos que separaban, según la doctrina cristiana, a Dios del hombre: la naturaleza, [149] el pecado [150] y la muerte. [151] Por la encarnación del Verbo, la naturaleza divina se hace humana. Por la muerte de Cristo, se supera el pecado y por su resurrección, la muerte. [152] Históricamente, el núcleo de la doctrina cristiana quedó fijado en el Concilio de Nicea, con la formulación del símbolo niceno. Este concilio es reconocido por las principales denominaciones cristianas: católicos, ortodoxos y las diferentes iglesias protestantes. El texto del credo niceno en lo referente a Jesús es el siguiente:
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    Jesús de Nazaret59 Y en un Señor Jesucristo, el Hijo de Dios; engendrado como el Unigénito del Padre, es decir, de la substancia del Padre, Dios de Dios; luz de luz; Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no hecho; consubstancial al Padre; mediante el cual todas las cosas fueron hechas, tanto las que están en los cielos como las que están en la tierra; quien para nosotros los humanos y para nuestra salvación descendió y se hizo carne, se hizo humano, y sufrió, y resucitó al tercer día, y vendrá a juzgar a los vivos y los muertos. Existen, sin embargo, iglesias no trinitarias que no reconocieron la existencia de una Trinidad de personas en Dios (por ejemplo, el arrianismo, y posteriormente el unitarismo). Jesús de Nazaret es también considerado la encarnación del Hijo, segunda persona o hipóstasis de la trinidad cristiana. Es Hijo por naturaleza y no por adopción, lo que quiere decir que su divinidad y su humanidad son inseparables. La relación entre la naturaleza divina y humana quedó fijada en el Concilio de Calcedonia en estos términos: Siguiendo con unanimidad a los Santos Padres, nosotros enseñamos que se ha de confesar un solo y mismo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, perfecto en su divinidad y perfecto en su humanidad, verdadero Dios y verdadero hombre con alma racional y cuerpo; consustancial con el Padre en cuanto a la divinidad, y consustancial con nosotros en cuanto a la humanidad; en todo semejante a nosotros menos en el pecado, nacido del Padre antes de todos los siglos según la divinidad, y en los últimos días, por nosotros y por nuestra salvación, nacido de María, la Virgen (madre) de Dios, según la humanidad: uno y el mismo Cristo Señor Hijo Unigénito en dos naturalezas bien distintas, inmutables, indivisibles, inseparables; la diferencia de naturalezas en ningún modo es suprimida por la unión, más bien se conservan las propiedades de cada naturaleza y concuerdan en una persona y en un sujeto. No (está) dividido ni partido en dos personas, sino que uno y el mismo es Hijo único, Dios, Verbo, Jesús Señor, como desde el principio los profetas y el mismo Jesucristo nos enseñó y transmitió el símbolo de los padres. Tras haber sido reguladas totalmente por nosotros estas cosas, con toda exactitud y armonía, este Santo Sínodo ecuménico definió que a nadie se permita proferir otra fe ni escribirla, ni adaptarla, ni pensarla o enseñarla a otros. [153] Denominaciones cristianas con discrepancias conciliares Existen algunas religiones cristianas minoritarias que no comparten las definiciones dogmáticas del Concilio de Nicea, del Concilio de Éfeso y del Concilio de Calcedonia. • Nestorianismo: variante doctrinal inspirada en el pensamiento de Nestorio que cuenta con iglesias activas actualmente como la Iglesia Asiria de Oriente. El centro de su doctrina es el rechazo a considerar que el Dios Hijo pudo ser niño alguna vez. En consecuencia, separan la persona humana y la persona divina de Jesús. Fue rechazada por el Concilio de Éfeso. • Monofisismo: es la variante doctrinal que unifica en una las dos naturalezas de Jesús de Nazaret. Fue promovida por Eutiques y rechazada en el Concilio de Calcedonia. Las Antiguas iglesias orientales son denominaciones monofisitas, así como también las iglesias coptas.
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    Jesús de Nazaret60 Jesús en los nuevos movimientos religiosos de origen cristiano Varios movimientos religiosos de filiación cristiana, surgidos a partir de la segunda mitad del siglo XIX, se apartan de las creencias tradicionales de las religiones cristianas mayoritarias en lo referente a la doctrina de la Trinidad, la naturaleza de Cristo y su misión. Por ello se dicute por parte de los grupos tradicionales si estos movimientos pueden considerarse propiamente cristianos. Los mormones (La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) creen que Jesucristo ofrece la salvación en dos aspectos diferentes, de la muerte física y de la muerte espiritual. [154] La iglesia mormona, fundada en Estados Unidos, también mantiene la creencia de que, después de su resurrección, Jesucristo visitó América y continuó allí su enseñanza. [155] Los testigos de Jehová consideran a Jesús como el único ser creado por Dios directamente y que actualmente no es un hombre ni el Dios todopoderoso, sino «una poderosa criatura espiritual» entronizado como rey. También creen que Jesús no es parte de una trinidad, y que no resucitó por sí mismo, sino que Dios lo resucitó. Los Testigos de Jehová afirman que Jesús no murió en una cruz sino en un madero y por ende no usan la cruz ni ningún otro símbolo. Otro punto que caracteriza sus creencias es que Jesucristo se convirtió en Rey en el cielo en el año 1914 y el Arcángel Miguel es Jesucristo en su posición celestial. [156] Para la Ciencia Cristiana (Iglesia Científica de Cristo) de Mary Baker Eddy, Jesús el Cristo tiene una dualidad: uno es Jesús como hombre humano y la otra es Cristo como la idea divina. Jesús representó Cristo, es decir la verdadera idea de Dios. [157] Este «Cristo-espíritu» gobernó al Jesús físico. [158] Con la ascensión desapareció Jesús pero la identidad espiritual o Cristo «continúa existiendo en el orden eterno de la Ciencia Divina, redimiendo los pecados del mundo [159] Jesús no es Dios sino el Hijo de Dios y uno con Dios en «calidad y no en cantidad». [160] Dios no es un salvador corpóreo sino un Principio salvador. [161] La salvación no se logra mediante el perdón sino una reforma y recurso de Espíritu. [162] Los adventistas del Séptimo Día hacen hincapié, como la mayoría de los grupos adventistas, en una escatología de signo milenarista que considera inminente la Parusía (segunda venida de Cristo), la cual se realizará de modo visible y tangible. [163] Otros movimientos se apartan bastante más de las creencias cristianas, ya que niegan de plano su misión salvadora. [164] Jesús en otras religiones Jesús según el judaísmo El judaísmo, religión en cuyo marco se desarrolló la predicación de Jesús, rechaza la creencia de que Jesús es Dios, ya que resulta incompatible con su estricto monoteísmo. Igualmente rechaza su identificación con el Mesías o como profeta. En líneas generales, puede decirse que el judaísmo prestó escasa atención a Jesús de Nazaret. Sin embargo, un personaje llamado Yeshu (alt: Jeshu, Yeishu, en hebreo: ‫)יש"ו‬ es mencionado en antiguos textos rabínicos, entre ellos el Talmud de Babilonia, redactado en fecha anterior al año 600, y la literatura midrásica, de entre 200 y 700. El nombre es similar, aunque no idéntico, a Yeshúa, que es considerado por muchos autores el nombre original de Jesús en arameo. Además, en varios manuscritos del Talmud de Babilonia aparece con el sobrenombre Ha-Notztri, que puede significar ‘el Nazareno’. Por este motivo, y por ciertas coincidencias entre la historia de Jesús conocida por los evangelios cristianos y la del Yeshu citado en el Talmud, algunos autores han identificado a ambos personajes. Existen, sin embargo, discrepancias sobre este punto. En los textos rabínicos, Yeshu es caracterizado desde un punto de vista muy negativo: aparece como un embaucador que empuja a los judíos a apostatar de su religión.
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    Jesús de Nazaret61 Jesús en las religiones gnósticas El gnosticismo es un conjunto de religiones heterogéneas que florecieron cuando las religiones locales de Asia entraron en contacto con el helenismo. A pesar de su diversidad de contenidos, comparten algunos rasgos, a veces de estilo y, a veces, de contenido. Por ejemplo, era muy común en ellas atribuir al mundo un origen maligno o defectuoso. Para algunas religiones gnósticas, el mundo había sido creado por malignos demiurgos que tenían al hombre encerrado en la existencia terrenal e ignorante de su condición de prisionero. Para otras, el mundo era el fruto de un fracaso o tragedia creativos. Los que conocían (gnosis) esta verdad podían intentar escapar. En contacto con el cristianismo, aparecieron nuevas variantes gnósticas. Las más destacadas fueron: • Marción de Sínope (siglo II): es el único gnóstico que reconoció a Jesús de Nazaret como único y verdadero Hijo de Dios. Sin embargo, el Dios que propugna Marción no es el Dios del Antiguo Testamento y, por lo tanto, su acto, más que redentor, es liberador. Es decir, el Dios del Antiguo Testamento crea al hombre y el Dios del Nuevo Testamento lo libera o manumite pagando para ello el precio de su sangre. • Valentín (siglo II): fue el fundador de otra escuela gnóstica. Para él, Jesús de Nazaret fue una divinidad creada para redimir a la propia divinidad de un defecto o desorden interno sufrido durante el proceso de la creación. • Simón Mago (siglo I): fue un predicador gnóstico que se autoproclamó encarnación del Padre. Para él, Jesús de Nazaret había sido una encarnación previa del Hijo. • Basílides de Alejandría (siglo II): fue el fundador de otra secta gnóstica. Consideraba que la muerte de Jesús era incompatible con su naturaleza divina y, por lo tanto, había sido una muerte ilusoria. • Mani (siglo III): fundador del maniqueísmo. Dentro de su sistema, Jesús de Nazaret, Zoroastro y Buda habían sido tres predecesores cuya enseñanza él completaba y culminaba. Jesús según el islam Jesús, llamado en lengua árabe `Īsā o `Īsā ibn Maryam (‘Jesús, hijo de María’), es uno de los principales profetas del islam. Según el Corán, fue uno de los profetas más queridos por Dios y, a diferencia de lo que ocurre en el cristianismo, para los musulmanes no tiene carácter divino. Existen notables diferencias entre el relato de los evangelios y la narración coránica de la historia de Jesús. La virginidad de María es plenamente reconocida (Corán, 3,41; 5,19; 19,22 y ss). Jesús es quien anunció la llegada de Mahoma como último profeta (Corán, 3,75; 61,6), aunque siguen su vida y prédica a través de los textos de los evangelios apócrifos. La muerte de Jesús es tratada de forma compleja, al no reconocer explícitamente su sacrificio, sino que antes de la muerte es sustituido por otro ser ―del que nada se dice―, mientras Jesús asciende con Dios y burla a los judíos (Corán, 3,48; 4,156). La muerte ignominiosa de Jesús no se contempla, aunque sí se afirma su regreso el día del Juicio Final (Corán, 4,157; 43,61) y el descubrimiento, en ese día, de que la obra de Jesús fue verdadera (en el sentido de enviado por Dios). El Corán rechaza la Trinidad (según el concepto del tawhid), teniéndola por falsa, y considera a Jesús por «Verbo de Dios», pero no hijo de él. [165]
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    Jesús de Nazaret62 Jesús en el budismo La visión de Jesús para los budistas es diferente. Algunos budistas, entre ellos el Dalái Lama (1935−), [166] consideran que Jesús fue un bodhisattva que dedicó su vida al bienestar de los seres humanos. El maestro zen del siglo XIV Gasan Jōseki señaló que las palabras de Jesús en los evangelios procedían de alguien que no estaba lejos del estado de buda. [167] Jesús en la ficción y en el arte Jesús en el arte Pantocrátor rodeado por la mandorla en el ábside de San Clemente de Tahull. Flanqueando la mandorla, se encuentra el tetramorfos, alegoría de los cuatro evangelios. En un primer momento, el arte cristiano evitó representar a Jesús en forma humana, prefiriendo evocar su figura mediante símbolos, tales como el monograma formado por las letras griegas Χ y Ρ, iniciales del nombre griego Χριστός (Cristo), en unión a veces de Α y Ω, primera y última letras, respectivamente, del alfabeto griego, para indicar que Cristo es el principio y el fin; el símbolo del pez (ΙΧΘΥΣ, ikhthýs en griego, acróstico de Ἰησοῦς Χριστός, Θεοῦ Υἱός, Σωτήρ (Iesoûs Khristós, Theoû Huiós, Sōtḗr: ‘Jesús Cristo, hijo de Dios, Salvador’); el Cordero de Dios; o incluso mediante símbolos antropomórficos, como el del Buen Pastor. Más tarde aparecieron representaciones de Cristo, primero presentado como un joven imberbe. A partir del siglo IV fue representado casi exclusivamente con barba. En el arte bizantino se hicieron habituales una serie de representaciones de Jesús, algunas de las cuales, como la imagen del Pantocrátor, tuvieron un amplio desarrollo en el arte europeo medieval. Jesús en la literatura Desde finales del siglo XIX, son numerosos los autores literarios que han dado su interpretación personal de la figura de Jesús. Entre las obras más destacadas que han tratado el tema pueden citarse: • Fiodor Dostoievski: Los hermanos Karamázov (1880). • Mijaíl Bulgákov: El maestro y Margarita (escrito entre 1928 y 1940, publicado en 1967). • Robert Graves: Rey Jesús (1947). • Nikos Kazantzakis: Cristo crucificado (1948) y La última tentación de Cristo (1951), en la que se basaría Martin Scorsese para su película homónima. • Fulton Oursler: La historia más grande jamás contada (1949). En la que se basó la película de George Stevens. • Anthony Burgess: El hombre de Nazareth (1979), sirvió de base para la Serie Jesús de Nazaret de Franco Zeffirelli • José Saramago: El Evangelio según Jesucristo (1991). • Gore Vidal: En directo desde el Gólgota (1992); también parcialmente basado en la historia de Jesús de Nazaret, Mesías (1955). • Norman Mailer: El Evangelio según el Hijo (1997). • Fernando Sánchez Dragó: Carta de Jesús al Papa (2001). • Álvaro Bermejo: El Evangelio del Tíbet (2008). La figura de Jesús ha sido también el tema de algunas obras de literatura de consumo, a veces en géneros como la ciencia ficción o la novela de misterio:
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    Jesús de Nazaret63 • Mirza Ghulam Ahmad: Jesús en la India (1899). • Andreas Faber-Kaiser: Jesús vivió y murió en Cachemira. • Juan José Benítez: Caballo de Troya (1984-2006; saga de varios volúmenes). • Fida Hassnain: La historia de Jesús (1995). Jesús en el cine La vida de Jesús según los relatos del Nuevo Testamento, y generalmente desde una perspectiva cristiana, ha sido un tema frecuente en el cine desde su misma aparición. De hecho, Jesús de Nazaret es uno de los personajes más interpretados. Ya en 1898 su vida fue llevada a la pantalla por Georges Hatot y Louis Lumière en un filme titulado La vie et la passion de Jésus-Christ. En el cine mudo destaca la superproducción Rey de reyes (1927), de Cecil B. DeMille. El tema fue abordado después en repetidas ocasiones, desde las superproducciones de Hollywood, como Rey de reyes (Nicholas Ray, 1961) y La historia más grande jamás contada (George Stevens, 1965) o la europea Jesús de Nazaret (Franco Zeffirelli, 1977) hasta visiones más austeras como la de Pier Paolo Pasolini (El Evangelio según San Mateo, 1964). También dieron su personal interpretación de la figura de Jesús autores como Griffith (Intolerancia, 1916), Wiene (INRI, 1923), Morayta (El mártir del Calvario, 1952), Dreyer (Ordet, 1954), Dassin (El que debe morir, 1957), Buñuel (Nazarín, 1958, y La Vía Láctea, 1969), Wajda (Pilatus und andere, 1971), Rossellini (El Mesías, 1975), Arcand (Jesús de Montreal, 1989) o Cuerda (Así en el cielo como en la tierra, 1995). Algunas de las películas más recientes sobre la vida de Jesús no han estado exentas de polémica. Es el caso de Je vous salue, Marie (1985) de Jean-Luc Godard o La última tentación de Cristo (1988), de Martin Scorsese, basada en la novela homónima de Nikos Kazantzakis y muy criticada en general por su interpretación de Jesús, apartada del punto de vista cristiano tradicional. El filme de Mel Gibson La Pasión de Cristo (2004) suscitó en cambio la aprobación de amplios sectores del cristianismo, pero fue tachado de antisemita por algunos miembros de la comunidad judía. En 2014 fue estrenada la película Hijo de Dios. El personaje de Jesús ha sido tratado en el cine desde muy variados ángulos. No faltan, por ejemplo, aproximaciones paródicas a la figura del iniciador del cristianismo como La vida de Brian (Terry Jones, 1979), musicales como Jesucristo Superstar (Norman Jewison, 1973) o Godspell (David Greene, 1973) y filmes de animación como The Miracle Maker (Derek W. Hayes y Stanislav Sokolov, 2000). Jesús en el teatro musical La vida de Jesús también ha sido convertida en musical y llevada a los escenarios en lugares como Broadway. Entre las aproximaciones líricas a la vida y obra de Jesús destacan Jesucristo Superstar, ópera rock con música de Andrew Lloyd Webber y libreto de Tim Rice, representada por primera vez en 1970. Mucho más alternativa es la obra Godspell, con música de Stephen Schartz y libreto de John-Michael Tebelak, representada por primera vez en 1971. Referencias y notas [1] El judaísmo de Jesús no es cuestionado en la actualidad por ningún estudioso serio del Jesús histórico. Como escribe William Arnal («The cipher “judaism” in contemporary historical Jesus scholarship», en John S. KLOPPENBORG (ed.): Apocalypticism, anti-semitism and the historical Jesus (http://books.google.es/books?id=q5pNt46fQx4C&pg=PA25&lpg=PA25&dq="jesus+was+a+jew"+jesus+seminar& source=bl&ots=1HQNvqmFVm&sig=b70bw8W-juvtEQ1ZdrLc4lZsMEA&hl=es&ei=T2hjStO7IZ-5jAeTm439Dw&sa=X& oi=book_result&ct=result&resnum=9), pág. 24, «no contemporary New Testament scholar contests that Jesus was a jew». Véase, por ejemplo, el libro de Joseph Klausner: Jesús de Nazaret. Barcelona: Paidós, 2006, ISBN 84-493-1834-3, quien manifiesta de manera terminante «Jesús era judío, y siguió siendo judío hasta su último aliento» (pág. 469). Con igual claridad se expresa Edward Kessler, en «Jesus the jew» (http://www.bbc.co.uk/religion/programmes/thepassion/articles/jesus_the_jew.shtml) (artículo en BBC.co.uk): «One of the certain facts about Jesus was that he was a Jew. He was a child of Jewish parents, brought up in a jewish home and reared among jewish traditions. Throughout his life, Jesus lived among Jews and his followers were jews». Bart D. Ehrman ha señalado que «una de las ironías del cristianismo primitivo es que Jesús mismo era un judío que veneraba al Dios de los judíos, observaba las costumbres judías, interpretaba la ley judía y tuvo discípulos judíos, que le consideraban el mesías judío» (Bart D.
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    Jesús de Nazaret64 EHRMAN: Jesús no dijo eso. Barcelona: Ares y Mares, 2007, ISBN 978-84-8432-852-0; P. 233). Un desarrollo amplio del tema, con referencia a las investigaciones de Geza Vermes, puede encontrarse en la red: «Jesus the jew» (http:// www.leaderu.org/theology/jesusjew.html), artículo de Jonathan Went, en inglés. Los autores de la llamada tercera búsqueda del Jesús histórico han hecho especial incidencia en el judaísmo de Jesús. Véase, por ejemplo: John Dominic Crossan (Jesús, vida de un campesino judío, 1994, ISBN 84-7423-655-X; Jesús desenterrado, ISBN 84-8432-459-1); Bart Ehrman (Jesús, el profeta judío apocalíptico, 2001, ISBN 84-493-1027-X); E. P. Sanders (La figura histórica de Jesús, 2000, ISBN 84-8169-400-2); Geza Vermes (Jesús el judío: los manuscritos leídos por un historiador, 1994, ISBN 84-7669-213-7; La religión de Jesús el judío, 1996, ISBN 84-7979-201-9); J. P. Meier (Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico. I, II 1-2, III. Estella: Verbo Divino, 2001 ss.), entre muchos otros. [2] 'Alicia M. Canto, «Textos históricos sobre Jesús de Nazareth» (http://www.celtiberia.net/articulo.asp?id=1684) (artículo en Celtiberia.net, del 8 de diciembre de 2005). [3][3] , . [4] Según Geza Vermes (El nacimiento de Jesús, pág. 94): «El Evangelio de Mateo no identifica el lugar donde viven María y José, pero al no hablarse de un cambio de residencia entre ese momento [el sueño de José] y el nacimiento de Jesús, debe concluirse que, en opinión de Mateo, la pareja residió siempre en Belén». [5][5] Como puede verse, las diferencias entre ambos relatos son bastante significativas: •• En el relato de Mateo, María y José viven en Belén; en el de Lucas, en Nazaret. •• En el relato de Mateo, el ángel se aparece (en tres ocasiones) a José; en el de Lucas solo se aparece (en una ocasión) a María. • Las historias de los magos de Oriente, la degollación de los inocentes y la huida a Egipto solo aparecen en Mateo. • Las historias de la adoración de los pastores, la circuncisión de Jesús, la presentación en el Templo y el encuentro de Jesús con los doctores del Templo solo se encuentran en Lucas. [6][6] , . [7][7] , , ( [8] , , Según el Evangelio de Juan, Jesús no recibió el bautismo personalmente de Juan el Bautista, ya que por entonces este se encontraba encarcelado por orden de Antipas. [9] , , . En el Evangelio de Juan se menciona esta teofanía (), aunque no en ocasión del bautismo de Jesús. [10][10] , , . [11][11] , , . [12][12] , , . Según Jesús reclutó a sus primeros seguidores (aunque eran galileos) en Judea, antes de partir hacia Galilea para iniciar su ministerio. [13][13] , , . Según el relato de Lucas, los habitantes de Nazaret intentaron matar a Jesús. [14][14] , , . [15][15] , , . En los tres sinópticos, los apóstoles son agrupados por parejas, aunque no siempre coinciden en su distribución. [16] , . En el Evangelio de Juan, Simón y Andrés son discípulos de Juan el Bautista que se unieron a Jesús en Judea. [17][17] , , , [18][18] Véase, por ejemplo, , , . En diferentes pasajes cita a los siguientes: Simón Pedro, Andrés, los hijos de Zebedeo (es decir Santiago y Juan), Felipe, Natanael, Dídimo Tomás, Judas Iscariote y otro Judas. Natanael es generalmente identificado con el Bartolomé que mencionan los sinópticos. [19] No está claro si el relatado en el Evangelio de Juan es el mismo milagro, ya que el beneficiario es en este caso el hijo de un cortesano, aunque los detalles de la narración son idénticos. [20][20] , , , , ) [21][21] , , . [22] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Zc9%3A9;&version=RVR1960; [23][23] , , , . [24][24] , , . Marcos intercala entre la entrada de Jerusalén y la expulsión de los mercaderes el episodio de la maldición de la higuera (, y Lucas una profecía sobre Jerusalén ( [25][25] . En este pasaje, Jesús utiliza un azote para expulsar a los vendedores, al que no se hace referencia en los sinópticos. [26][26] , , . [27] , , . En el relato de Juan, la mujer que unge a Jesús es María de Betania, hermana de Lázaro; en los otros dos no se menciona su nombre. [28] , , . Para los cristianos, este gesto de Jesús representa la institución del sacramento de la Eucaristía. [29] El Evangelio de Juan no hace referencia a la Última Cena, ya que no sitúa la detención de Jesús en la noche de Pascua, sino la anterior: sí aparece en él, sin embargo, el anuncio de la traición de Judas (Jn 13, 21-30) y un episodio que no aparece en los sinópticos, el lavatorio de los pies de los discípulos (Jn 13, 1-20). [30][30] , , . [31] Este episodio no aparece tampoco en el Evangelio de Juan. [32][32] , , . [33][33] , , , . El relato de Juan ofrece variantes significativas: no se cita Getsemaní como el lugar de la detención, sino un huerto «al otro lado del torrente Cedrón»; en la detención de Jesús toma parte una cohorte romana; y Jesús no es denunciado por Judas, sino que se entrega él mismo a los que iban a detenerlo. [34][34] , , .
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    Jesús de Nazaret65 [35][35] , , , . [36] Se sabe que el cargo de Pilato no era en realidad el de procurador, sino el de prefecto. Figura erróneamente con ese cargo no solo en los evangelios, sino también en la obra del historiador Flavio Josefo. [37] , . El Evangelio de Lucas añade que Pilato envió a Jesús ante Herodes Antipas, tetrarca de Galilea, que se encontraba de visita en Jerusalén. Según este relato, Jesús no quiso contestar a las preguntas de Antipas, quien lo envió de nuevo a Pilato (). En el Evangelio de Juan, por otro lado, se añaden dos diálogos entre Jesús y Pilato que no aparecen en el resto de los relatos de la Pasión (). [38][38] , , , . Juan no menciona a Simón de Cirene. Afirma que Jesús fue crucificado entre otras dos personas, pero no dice que fuesen ladrones. [39][39] , , , [40][40] , , , [41] Existe consenso entre la mayoría de los filólogos bíblicos en cuanto a que los últimos doce versículos del evangelio, a partir de la aparición de Jesús a María Magdalena (Mc 16 1,9) son el resultado de una interpolación posterior. Se desconoce si el Evangelio de Marcos concluía en Mc 16 1,8 o si el final original se ha perdido. Véase Bart E. Ehrman, Jesús no dijo eso. Barcelona: Ares y Mares, 2007; págs. 88-92. [42][42] , ), [43][43] . Esta profecía es citada explícitamente en los cuatro evangelios del Nuevo Testamento (, , , ). [44] Acerca del significado de esta expresión, véase el artículo «Libro de Isaías». [45][45] , , , . [46][46] Por ejemplo, . [47] «Has archaeological evidence for Jesus been discovered?» (http://www.icr.org/article/ has-archaeological-evidence-for-jesus-been-discove), artículo en inglés de John D. Morris en el sitio web del Instituto de Investigación sobre la Creación. Consultado el 22/05/2009. [48] Véase «History, archaeology and Jesus. Hard evidence from the ancient world dramatically supports the New Testament record on Jesus» (http://www.mtio.com/articles/aissar29.htm), artículo en inglés de Paul L. Maier. [49] En 1972 el jesuita español José O'Callaghan afirmó que EL 7Q5, uno de los papiros hallados en Qumrán, junto al Mar Muerto, era un fragmento del Evangelio de Marcos (concretamente Mc 6, 52-53). Su hipótesis fue apoyada por algunos biblistas, entre ellos C. P. Thiede, pero fue en general rechazada por los estudiosos. Véanse Piñero, Antonio: Guía..., pp. 66-67; y Meier, John P.: Un judío marginal..., p.124. [50] Las modificaciones se ajustaron a razones diversas, destacando el propósito del escrito, sus destinatarios, el momento en que se escribió el mensaje, como así también el género literario usado. Entre otros ejemplos se cuentan las diferencias existentes en la figura y el mensaje de Jesús de Nazaret en los cuatro evangelios canónicos, e incluso en los tres evangelios sinópticos cuyas divergencias indicarían que se escribieron con cierto grado de independencia uno del otro. El concordismo o armonización bíblica fue uno de los recursos que primero se utilizaron para superar el problema, e implicaba ciertos forzamientos de los textos bíblicos que no estaban totalmente de acuerdo entre sí, para que pareciera que expresaban lo mismo. Un ejemplo de ello fue el Diatésaron de Taciano en el siglo II. Esos recursos, que llegaron a ser muy populares, fueron dejados totalmente de lado en la actualidad. [51] Antonio PIÑERO: Fuentes del cristianismo, pág. 325. [52] De hecho, en sus cartas cita con frecuencia textos del Antiguo Testamento, pero apenas sí se refiere a dichos de Jesús. Solo en y acude directamente a la predicación de Jesús de Nazaret como fuente de autoridad. En las cartas de Pablo, sin embargo, no es sencillo diferenciar cuándo hace referencia a la predicación del Jesús histórico y cuándo a su propia experiencia del Jesús resucitado. [53] La tradición cristiana atribuye la autoría de estas obras a personajes citados en el Nuevo Testamento: los apóstoles Juan y Mateo, y a dos colaboradores cercanos de los primeros seguidores de Jesús, Marcos y Lucas. Esta adscripción es tardía (del siglo II) y no se sustenta en datos aportados por los propios textos. No obstante, para referirse a los evangelios está generalizada la denominación tradicional de evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, sin que esto implique posicionamiento alguno en el tema de su autoría [54] J. M. Robinson, y otros: El «Documento Q» en griego y en español con paralelos del Evangelio de Marcos y del Evangelio de Tomás. Salamanca: Sígueme, 2002. ISBN 84-301-1464-5 [55][55] Guijarro, pág. 26. [56][56] Guijarro, págs. 61-63 [57] Antonio PIÑERO: Guía para entender el Nuevo Testamento, págs. 392-393. [58][58] Theissen y Merz, págs. 55-56. [59] Antonio PIÑERO: Guía para entender el Nuevo Testamento, pág. 166. [60] Muy debatido es también el valor que debe asignarse al llamado Evangelio secreto de Marcos, sobre cuya autenticidad existen serias dudas. [61][61] Gerd THEISSEN, y Annette MERZ, op. cit., pág. 76. [62] Véase una relación comentada de todos los textos, junto con otros judíos, igualmente no cristianos, en el artículo de Alicia M. Canto (UAM) "Textos históricos sobre Jesús de Nazareth", Celtiberia.net, 8-12-2005 (consultado el 10-12-2012) (http://www.celtiberia.net/articulo. asp?id=1684), reproducido también en Terrae Antiqvae, 5-1-2006 (http://terraeantiqvaefotos.zoomblog.com/archivo/2006/01/05/ textos-historicos-sobre-Jesus-de-Nazar.html). [63] «Tacitus» (http://books.google.es/books?hl=es&id=vohWAAAAMAAJ&q=Tacitus#search_anchor), artículo en The New Encyclopaedia Britannica. En la edición de 1995 de la misma obra se concluye: Estos textos, aunque no tienen valor documental, podrían bastar «para refutar la idea infundamentada de que Jesús podría no haber existido». [64] Un análisis detallado de las fuentes talmúdicas sobre Jesús puede encontrarse en Klausner, Joseph: Jesús de Nazaret (Barcelona: Paidós, 2006; ISBN 84-493-1834-3); págs. 23-58. Aunque la edición original del libro es de 1907, la mayoría de los autores actuales están de acuerdo con lo esencial de sus conclusiones: véase por ejemplo Meier, Un judío marginal, tomo I, págs. 112-118 (ver bibliografía).
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    Jesús de Nazaret66 [65] Antonio PIÑERO: Guía para entender el Nuevo Testamento, págs. 169-172. [66] Antonio PIÑERO: Guía para entender el Nuevo Testamento, pág. 172. [67][67] Sanders, pág. 42. [68][68] Sebastos es la traducción aproximada al griego de Augusto. [69] Geza VERMES: Jesús el judío, pág. 52. [70][70] Theissen y Merz, pág. 153. [71] Según Flavio Josefo (Contra Apión 2, 108), eran unos 20.000. [72][72] Sanders, págs. 63-64. [73][73] Theissen y Merz, pág. 153. [74] En Antigüedades judías, 13, 171-173.297s; 18, 11-25, y en Guerra 2, 118-166. [75][75] Sanders, pág. 67. [76] Meier: Un judío marginal. Una nueva visión del Jesús histórico, tomo I, pág. 219. [77] Jesús PELÁEZ: «Jesús y el Reino de Dios: Las comunidades primitivas en el judeocristianismo», en Antonio PIÑERO (ed.): Orígenes del cristianismo. Antecedentes y primeros pasos, pág. 235. [78][78] , , , , , . [79][79] , , , [80][80] , , , . [81] Según Gerd THEISSEN y Annette MERZ, El Jesús histórico, pág. 192: «En suma, Jesús procede de Nazaret. La transposición del lugar de nacimiento a Belén es fruto de la fantasía y la especulación religiosa: como ―según las Escrituras― el mesías debía nacer en Belén, Mt 2 y Lc 2 desplazan allí el nacimiento de Jesús». Geza VERMES, en su obra El nacimiento de Jesús (págs. 242-243) afirma que «el lugar donde nació resulta controvertido: Belén según la tradición, pero más probablemente Nazaret». Para Antonio Piñero (Guía para entender el Nuevo Testamento, pág. 174), «lo más probable es que Jesús fuera oriundo de Nazaret y que luego se plasmara la historia de que nació en Belén para dar plena justificación a sus pretensiones mesiánicas, de acuerdo con las Escrituras». [82] En el Evangelio de Marcos es llamado «Jesús el nazareno» (; ; ; ). En el Evangelio de Juan se indica además que su origen galileo podía ser perjudicial para ser identificado como el Mesías (; ). [83] Antonio PIÑERO: Guía para entender el Nuevo Testamento, pág. 173. [84] Solo dos de los cuatro evangelios canónicos ―Mateo y Lucas― proporcionan información sobre la infancia de Jesús. Marcos, el evangelio mayoritariamente considerado más antiguo, no incluye ningún relato de la infancia. Solo documenta el nombre de la madre y la existencia de varios hermanos (). Por otro lado, la infancia de Jesús es desarrollada ampliamente ―con una considerable dosis de imaginación y abundantes anacronismos― por varios evangelios apócrifos, genéricamente conocidos como «apócrifos de la infancia». Existe un amplio consenso en no concederles absolutamente ninguna fiabilidad histórica. En el resto del Nuevo Testamento, solo Pablo hace un par de alusiones indirectas al origen de Jesús, cuando afirma que fue nacido de mujer () y que procedía de la estirpe de David, «en cuanto hombre» (). [85] Geza Vermes considera que los relatos de Mateo y Lucas «son adiciones posteriores a la narración evangélica principal» (El nacimiento de Jesús, pág. 237). [86] Mateo cita este pasaje del profeta Miqueas, según el cual el Mesías habría de nacer en Belén: Pero tú, Belén Efrata, aunque pequeña para figurar entre los clanes de Judá, de ti me saldrá quien ha de ser dominador en Israel, cuyos orígenes vienen de antaño, desde los días antiguos. [87] Raymond Brown asume la misma postura en su obra El nacimiento del Mesías. [88] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Lucas1%3A26;&version=RVR1960; [89] Andreas J. Köstenberger y colaboradores señalan que la fecha de la muerte de Herodes I el Grande establecería la datación más tardía posible (terminus ad quem) para el nacimiento de Jesús de Nazaret (página 136); luego de argumentar sobre la imposibilidad de que la muerte de Herodes haya ocurrido más tardíamente (página 138), sostienen que Jesús podría haber nacido en cualquier momento entre finales del año 7 y principios del año 4 a. C. [90] Theissen y Merz escribieron: «No hay referencias seguras del año exacto. Es cierto que Mateo y Lucas coinciden en afirmar que Jesús nació en vida de Herodes el Grande, es decir, a tenor de los datos de Josefo (Ant 17, 167.213; Bell 2, 10), antes de la primavera del año 4 a. C. Este terminus ad quem se considera probable pero no deja de ser discutido.» (página 179); «no es posible precisar el año del nacimiento de Jesús; hay una cierta probabilidad en favor de los últimos años de reinado de Herodes el Grande» (página 182). [91][91] Antonio Piñero sugiere que el nacimiento de Jesús tuvo lugar «en torno al 6-4 a. C.» (página 87), y señala además: «No hay por qué negar el dato de Mateo y Lucas de que Jesús naciera en época de Herodes el Grande, poco antes de la muerte de éste, ocurrida el año 4 a. C.» (página 174). «La inmensa mayoría de los investigadores cree que Lucas se refiere «de oídas» al censo de Quirinio del 6 d. C, por tanto unos diez años después del nacimiento de Jesús» (página 164). [92][92] Meier ubica el nacimiento de Jesús de Nazaret «hacia el final de ese reinado (en referencia al de Herodes el Grande), o sea, por los años 7-4 a. C.» [93] La Escuela bíblica y arqueológica francesa de Jerusalén ubica el nacimiento de Jesús «hacia el año 5 o 4 antes de la era cristiana» (página 1420), «quizá 8-6 a. C.» (página 1494), y en cualquier caso «antes de la muerte de Herodes el Grande (4 a. C.)». En referencia al censo citado por el evangelista Lucas, señala: «Este primer censo bajo Cirino resulta enigmático. Puesto que el historiador judío Flavio Josefo data el único que nos es conocido del año 6 d. C.».
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    Jesús de Nazaret67 [94] Finegan apoya la datación del nacimiento hacia el 3 o el 2 a. C. y basa sus argumentos en datos que señala la Tradición cristiana primitiva sobre el nacimiento, en particular Ireneo de Lyon (siglo II), Clemente de Alejandría (alrededor del 200 d. C.), y Tertuliano (principios del siglo III). Tanto Ireneo como Tertuliano ubicaron el nacimiento de Jesús en el «año 41 de Augusto». Si se supone que el mandato de Augusto comenzó cuando fue elevado al consulado el 19 de agosto de 43 a. C., el año que señalan sería 2 a. C. Tertuliano confirmó convenientemente esta conclusión mediante la adición de que el nacimiento de Cristo fue 28 años después de la muerte de Cleopatra y quince años antes de la muerte de Augusto. Finegan escribe: Con todo, en el presente la gran mayoría de los historiadores data la muerte de Herodes I el Grande del año 4 a. C. y, tal como señala Meier en el volumen 1 de su obra Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico, «los intentos dispersos de invalidar el 4 a. C. como año de la muerte de Herodes se deben considerar un fracaso». [95][95] Sanders señala el consenso general: [96] http://www.pastoralsj.org/index.php?option=com_content&view=article&id=187&versi=0&Itemid=13&libro=50&capini=2& verini=1&capfin=2&verfin=2 [97] En el año 525, el papa Hormisdas encargó a Dionisio el Exiguo, un astrónomo y abad escita de un monasterio romano, establecer como año primero de la era cristiana el del nacimiento de Jesús. Dionisio se equivocó en unos seis años al datar el reinado de Herodes I el Grande, por lo que dedujo que Jesús nació el año 753 de la fundación de Roma. Éste es el origen de la actual era cristiana. [98] Se declaró oficialmente el 25 de diciembre la fiesta de la Natividad de Jesús en el año 336, por orden del papa Julio I, cristianizando así una fiesta pagana que tiene sus raíces en la celebración del solsticio de invierno y que ya había sido instituida en el siglo III por Aureliano como natalicio del dios Sol Invictus. La elección de esta fecha no tiene ninguna base histórica. Antes de pasar a celebrarse el 25 de diciembre, se conmemoraba el nacimiento de Jesús el 6 de enero, junto con la epifanía y el bautismo de Jesús por San Juan. El 6 de enero había sido, además, la fecha de inicio del año nuevo en la antigua civilización egipcia, tras los cinco primeros días de este mes, que, en sus tradiciones, no pertenecían ni a un año ni al otro. La Iglesia Ortodoxa sigue celebrando el nacimiento de Jesús el 6 de enero. [99] Entre los estudiosos se acepta generalmente que los relatos de la infancia son añadidos tardíos con un contenido principalmente teológico. Véase, por ejemplo, Geza Vermes (El nacimiento de Jesús, pág. 237, para quien «los relatos de la infancia [...] son adiciones posteriores a la narración evangélica principal». Meier (Un judío marginal, tomo I, págs. 226 y 249) opina que los relatos de la infancia son «productos de la reflexión cristiana primitiva sobre el significado salvífico de Jesucristo a la luz de las profecías del Antiguo Testamento» y señala que no tienen absolutamente ninguna validez histórica para autores como Herbert Braun, Günther Bornkamm y E. P. Sanders. Este último, de hecho, considera estos relatos como «los casos más claros de invención» en los evangelios (E. P. Sanders: La figura histórica de Jesús, pág. 108). Escribe Antonio Piñero (Guía para entender el Nuevo Testamento, pág. 160) que «los estudiosos piensan que estas escenas de Mateo y Lucas [...] son una reelaboración de otras narraciones del Antiguo Testamento». [100][100] Véase, por ejemplo, , , . Las epístolas de Pablo de Tarso no mencionan tampoco la concepción milagrosa, lo que hace suponer que se trata de un añadido tardío a la historia de Jesús. [101] Los evangelios los mencionan claramente: «Su madre y sus hermanos estaban fuera» (). Además, es mencionado por Juan ―«Porque ni aún sus hermanos creían en él» ()―. Pablo también hace mención en sus cartas a Santiago el hermano del Señor (). En la Primera epístola a los Corintios dice: «¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer como también los otros apóstoles, los hermanos del Señor y Cefas?» (). El libro Hechos de los Apóstoles menciona a Santiago (, y siguientes). Una fuente extrabíblica, el historiador Flavio Josefo, menciona que Santiago, hermano de Jesús, fue linchado en el año 62 d. C. Siglos más tarde, la teología cristiana, para defender el dogma de la virginidad de María, planteó el argumento de que la palabra utilizada para designar a los hermanos, tanto en arameo (âch-'achâ) como en griego (adélfoi), puede también utilizarse para denominar a los parientes. El hebreo y el arameo no tienen una palabra específica para primos, sino que se designa de igual forma a primos y hermanos. En griego sí existen otras palabras para referirse a los primos y parientes que nunca son usadas con los hermanos de Jesús. Se ha dicho, no obstante, que los autores del Nuevo Testamento, por influencia de las lenguas semíticas, pudieron utilizar el término «hermano» para referirse también a los parientes. [102] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Mc6%3A3;&version=RVR1960; [103] Según Hegesipo las hermanas se llamaban Salomé y Susana. [104][104] Véase, por ejemplo, . [105][105] , , , [106] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Mt1%3A1-16;&version=RVR1960; [107] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Lc3%3A23-31;&version=RVR1960; [108] Geza Vermes, Jesús el judío, págs. 227-229. [109] Sobre la inserción del pensamiento de Jesús en el marco del judaísmo del siglo I, véase sobre todo E. P. Sanders: Jesús y el judaísmo. Madrid: Trotta, 2004. ISBN 978-84-8164-685-6. [110][110] Sí se sabe, sin embargo, que no predicó en las ciudades helenísticas de Galilea, donde se hablaba principalmente el griego. [111] . Algunos autores, sin embargo, han puesto en duda la historicidad de este dato. Meier trata ampliamente la cuestión en Un judío marginal, tomo I, págs. 279-290 (ver bibliografía). [112] Véase, por ejemplo, , . Geza Vermes (Jesús el judío, pág. 26) lo pone, sin embargo, en duda, indicando que en estos pasajes «carpintero» puede aparecer como sinónimo de sabio o erudito, como ocurre en algunos textos talmúdicos, bastante posteriores a la muerte de Jesús. Sin embargo, este sentido propuesto por Vermes no parece corresponderse con el contexto. [113][113] Véase , y . [114] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Lc3%3A1-2;&version=RVR1960;
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    Jesús de Nazaret68 [115][115] Puig, pág. 197. [116][116] Véase , , y . [117] El relato de los evangelios y el de Flavio Josefo sobre la muerte de Juan el Bautista son bastante diferentes. En los evangelios (, por ejemplo), Juan es encarcelado por haber reprobado públicamente el matrimonio de Herodes Antipas con Herodías y se le ejecuta a causa de las intrigas de Herodías y Salomé. Los dos relatos coinciden, sin embargo, en lo esencial: Herodes consideraba al Bautista un peligro potencial por su influencia sobre el pueblo. [118] Sin embargo, Jesús no parece haber heredado de Juan el uso de este rito: en los sinópticos no se hace nunca referencia a que Jesús bautizase y solo en el Evangelio de Juan, bastante más tardío, se mencionan bautismos realizados por Jesús (concretamente en ). El de Juan es, además, el evangelio que más desarrolla la relación entre Jesús y Juan el Bautista. [119][119] , , , [120] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Mt15%3A24;&version=RVR1960; [121] Sobre este tema, véase Vermes, Jesús el judío, págs. 171-202. [122] Una de las obras más destacadas sobre esta cuestión es E. P. Sanders: Jesús y el judaísmo. Madrid: Trotta, 2004. ISBN 978-84-8164-685-6. [123] Este concepto de «ética interina» o provisional es desarrollado por ejemplo en Gonzalo PUENTE OJEA: El Evangelio de Marcos. Del Cristo de la fe al Jesús de la historia (ver bibliografía. [124][124] Theissen y Merz, pág. 348. [125] Rudolf Bultmann, Historia de la tradición sinóptica, Salamanca: Sígueme, 2000; pág. 306. [126] Morton Smith: Jesus the Magician. Charlatan or son of God, 1978. [127] Principalmente las fuentes sinópticas y el Evangelio de Juan, pero también, entre los apócrifos, hace referencia a la muerte de Jesús el Evangelio de Pedro. Entre las fuentes no cristianas, confirma esta idea sobre todo Flavio Josefo. Tácito afirma que fue ajusticiado, aunque no precisa el tipo de ejecución. Las fuentes talmúdicas, en cambio, presentan una versión diferente, ya que indican que Jesús murió por orden de las autoridades judías. [128] Los tribunales judíos no tenían en principio potestad de condenar a muerte a un reo, aunque se conocen dos casos, concernientes a discípulos de Jesús, en que tribunales judíos pronunciaron sentencias de muerte: las ejecuciones de Esteban y de Santiago. En ambos casos los condenados fueron lapidados. [129] A favor de esta interpretación se encuentran autores como Simon Légasse, Raymond Edward Brown, Joseph A. Fitzmyer, François Bovon y Joachim Gnilka, entre otros. [130] Así, Kasper cita a un conjunto de autores y trabajos: M. Dibelius, Das historische Problem der Leidensgeschichte, en Botschalt und Geschichte 1. Tübingen 1953, 256, 282 s; N. A. Dahl, Der gekreuzigte Messias, en H. Ristow - K. Matthiae (ed.), Der historische Jesus, 159 s; F. Hahn, Hoheitstitel, 178; W. Trilling, Fragen zur Geschichtlichkeit Jesu, 134; H. Kessler, Die tbeologiscbe Bedeutung des Todes Jesu. Eine traditionsgeschichtliche Untersuchung, Düsseldod 1970, 231. [131] Gerd THEISSEN, y Annette MERZ: El Jesús histórico, pág. 184. [132] Gerd THEISSEN, y Annette MERZ: El Jesús histórico, pág. 185. [133] Además, en el Evangelio de Juan dice: «Entonces los judíos le dijeron: “¿Aún no tienes cincuenta años y has visto a Abraham?”» (). Se ha dicho que de haber tenido Jesús treinta y tres años en el momento de su muerte se habría mencionado la cifra de cuarenta, no de cincuenta. [134] Burton Mack: The lost gospel: the Book of Q and christian origins [135] Doherty, en concreto, atribuye la invención de la figura de Jesús al autor del Evangelio de Marcos. Según él: Most important of all, he had to craft the story of Jesus' passion. [...] We owe the most enduring tale Western culture has produced to the literary genius of Mark» ( The Jesus puzzle. Was there no historical Jesus? Parte tres: «The evolution of Jesus of Nazareth» (http://pages.ca. inter.net/~oblio/partthre.htm)). [136] «A conspiracy of silence», (http://jesuspuzzle.humanists.net/partone.htm) parte uno (en inglés) del libro The Jesus puzzle. Was there no historical Jesus?, cuya traducción al español es: Earl Doherty: «El rompecabezas de Jesús ¿Acaso no hubo un Jesús histórico?» (http://web.archive.org/20091027155651/www.geocities. com/pejlj/var_rompecabezas.htm) (traducción al español). [137] Doherty señala que numerosos elementos del Nuevo Testamento son recreaciones de historias presentes en el Antiguo Testamento: los milagros, por ejemplo, eran necesarios según las profecías del profeta Isaías (Is 35, 5-6), y están inspirados en relatos semejantes acerca de los profetas Elías y Eliseo. También señala una fuerte dependencia de la Escritura hebrea en el relato de la Pasión. En el relato evangélico tomado en su conjunto ve la repetición de un tema frecuente en el Antiguo Testamento: la vindicación del justo inocente. Referencia: The Jesus puzzle. Was there no historical Jesus? Parte tres: «The evolution of Jesus of Nazareth». (http://pages.ca.inter.net/~oblio/partthre.htm) [138] «There are those who argue that Jesus is a figment of the Church’s imagination, that there never was a Jesus at all. I have to say that I do not know any respectable critical scholar who says that any more». R. Burridge y G. Gould: Jesus now and then, Wm. B. Eerdmans, 2004, pág. 34. [139] En Christopher PRICE (2003): «Scholarly opinions on the Jesus myth» (http://www.bede.org.uk/price1.htm), se recogen opiniones en este sentido de Howard Marshall, Michael Grant, Will Durant, Rudolf Bultmann, Robert Van Voorst, Graham Stanton y Richard Carrier. Algunas de ellas: «The theory of Jesus’ nonexistence is now effectively dead as a scholarly question» (Robert Van Voorst); «To sum up, modern critical methods fail to support the Christ myth theory» (Michael Grant); «That a few simple men should in one generation have invented so powerful and appealing a personality, so loft an ethic and so inspiring a vision of human brotherhood, would be a miracle far more incredible than any recorded in the Gospel» (Will Durant); «No sane person can doubt that Jesus stands as founder behind the historical movement whose first distinct stage is represented by the Palestinian community» (Rudolf Bultmann).
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    Jesús de Nazaret69 [140] Antonio Piñero: Guía para entender el Nuevo Testamento, pág. 152. [141] Antonio Piñero, op. cit., pág. 153. [142] Antonio Piñero, op. cit., págs. 152-154. [143] http://legacy.biblegateway.com/passage/?search=Deuteronomio21%3A23;&version=RVR1960; [144] T. S. Eliot señala que la vinculación entre la diversidad de las culturas locales y la cultura común europea solo es posible porque existe un elemento común en la cultura europea, una interrelación en la historia del pensamiento, los sentimientos y los hábitos de comportamiento, y un intercambio artístico e intelectual que proceden en última instancia de la comunidad de valores que generó el cristianismo (p. 13). José María Beneyto asevera que «el cristianismo no es la única componente de la identidad cultural europea, pero sí su componente esencial» (p. 19). [145] Entre las numerosas referencias a personalidades de diferentes extracciones, el autor incluye una cita de T. S. Eliot: «Un europeo puede no creer en la verdad de la fe cristiana, pero todo lo que dice, crea o hace, surge de su experiencia cultural cristiana, y sólo adquiere significado en su relación a esa herencia. Sólo una cultura cristiana ha podido producir un Voltaire o un Nietzsche.» (p. 45). Alonso del Campo cita además otros autores como José Orlandis ( Europa y sus raíces cristianas (http://books.google.com.ar/books?id=c2T2TqdwAl0C& printsec=frontcover&hl=es&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false), 2004, Madrid:Rialp) que consideran que «negar las raíces cristianas de Europa sería tan caprichoso como apartado de la razón y de la verdad histórica» (p. 40). [146][146] Dado que el cristianismo dista mucho de ser una corriente uniforme de creencias y pensamiento, para hablar sobre Jesús en el cristianismo, habría que describir las modalidades o concepciones cultivadas por las distintas ramas del cristianismo, también llamadas denominaciones cristianas. Si bien todas esas concepciones son perfectamente admisibles como posiciones de fe, exponerlas sin más en pie de igualdad conduciría a cierto relativismo que no daría cuenta del hecho innegable de que unas son creencias mayoritarias y otras particulares, que unas fueron desestimadas solo después de largos debates y otras se consideraron herejías de manera tajante y desde el primer momento. [147] La historicidad de la resurrección de Jesús de Nazaret es un hecho que diferencia la religión cristiana de las religiones griegas. Si, para estas últimas, el tiempo es una entelequia circular y repetitiva, que se sucede a modo de eterno retorno, el cristianismo asume desde el principio una noción lineal del tiempo, en la cual la resurrección es un hito histórico único sobre el cual se ordena la historia pasada y la futura. Véase Puech, Henry: El tiempo en el cristianismo. [148] En contraposición a las concepciones científicas que consideran al hombre como la cima de la evolución natural, la teología cristiana considera que el hombre es una espiritualidad caída. Véase Josef PIEPER: Las virtudes fundamentales (pág. 180). Madrid: Rialp, 2003. ISBN 84-321-3134-2. [149] La naturaleza de Dios (increada) y la naturaleza del hombre (criatura) están separadas por el abismo ontológico del acto creativo ex nihilo [150][150] La posibilidad del pecado es exclusiva de la voluntad de la criatura alejada de Dios [151][151] Entendida sobre todo en el sentido ontológico (dejar de ser) [152] Vladimir Lossky: Teología mística de la iglesia de Oriente, págs. 101 [153] Esta traducción es obra de RoyFocker, quien la tradujo directamente del griego. Traducción. [154] La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días: Guía para el estudio de las Escrituras: salvación (pág. 184). Salt Lake City (Utah), 1992. [155] La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días: Tercer libro de Nefi, capítulos 11 al 28 del Libro de Mormón, págs. 518-559. Salt Lake City (EE. UU.), 1992. [156] «What are “the last days”?» (http://www.watchtower.org/e/20060915/article_01.htm#fnt1), artículo del 15 de septiembre de 2006 en el sitio oficial de los testigos de Jehová. [157] Mary BAKER EDDY (1821-1910): Science and health with key to the Scriptures. [1875]. 2000. 473:4 [158] Mary BAKER EDDY (1821-1910): Science and health with key to the Scriptures. [1875]. 2000. 141:10 [159] Mary BAKER EDDY (1821-1910): Science and health with key to the Scriptures. [1875]. 2000. 334:10 [160] Mary BAKER EDDY (1821-1910): Science and health with key to the Scriptures. [1875]. 2000. 360:28 [161] Mary BAKER EDDY (1821-1910): Science and health with key to the Scriptures. [1875]. 2000. 285:23 [162] Mary BAKER EDDY (1821-1910): Science and health with key to the Scriptures. [1875]. 2000. 285:23 [163] Hervé MASSÓN: Manual de herejías. Madrid: Rialp, 1989. ISBN 84-321-2517-2, págs. 16-17. [164] Son bastante singulares, por ejemplo, las creencias acerca de Jesucristo de la secta Moon, según la cual Jesús no es Dios, sino simplemente un hombre «reflejo de Dios», nacido de una relación adúltera entre María y Zacarías, que fracasó en su misión salvadora: para ellos, la crucifixión de Jesús es testimonio del fracaso del cristianismo. Véase: Manuel GUERRA GÓMEZ: Los nuevos movimientos religiosos (las sectas). Pamplona: Ediciones Universidad de Navarra, 1993. ISBN 84-313-1234-3. Pág. 361. [165] La Trinidad plantea un problema a Mahoma: el politeísmo que tanto combatió. Aceptar que Dios es Uno y Trino constituyó un problema desde el principio. Las teorías de la Trinidad que conoció Mahoma fueron las de los coliridianos únicamente. No obstante, sus posiciones sobre la Trinidad se acercan al propio Concilio de Letrán, donde se trata de corregir la creencia de que Jesús es hijo de Dios en un sentido humano. Así hay quien ve semejanzas, aún en la diferencia. «Son infieles quienes dicen Dios es el tercero de una triada. No hay dios, sino un Dios único. [...] El Mesías, hijo de María, no es más que un Enviado» (Corán, 5 77-79) «¡Gente del Libro! No exageréis en vuestra religión ni digáis, sobre Dios, más que la verdad. Realmente el Mesías, Jesús, hijo de María, es el Enviado de Dios, su Verbo, que echó a María en espíritu procedente de él. Creed en Dios y en sus enviados, pero no digáis Tres. [...] ¿Tendría un hijo cuando tiene lo que está en los cielos y en la tierra? ¡Dios basta como garante!» (Corán, 4 169-170). Juan Vermet (trad.): El Corán, págs. 48, 49, 135, 146, 147. [166] James A. Beverley: «Hollywood’s idol» (http://www.christianitytoday.com/ct/2001/june11/15.64.html), en Christianity Today, consultado el 20 de abril de 2007. Dijo: «Jesucristo también tuvo vidas anteriores. De modo que, ya ves, él alcanzó un estado superior, tal vez de bodhisattva, o de persona iluminada, por medio de la práctica budista o algo similar».
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    Jesús de Nazaret70 [167] 101 historias zen; #16 Bibliografía Bibliografía utilizada El Jesús histórico • AGUIRRE, Rafael: «Aproximación actual al Jesús de la historia» (http://www.iglesia.cl/especiales/ mesbiblia2006/articulos/aproximacion.pdf), en Cuadernos de Teología Deusto, n.º 5. ISBN 84-7485-424-5. • CROSSAN, John Dominic: Jesús, vida de un campesino judío. Barcelona: Crítica, 1994. ISBN 84-7423-655-X. • GUIJARRO, Santiago: Dichos primitivos de Jesús. Una introducción al «Protoevangelio de dichos Q». Salamanca: Sígueme (2.ª edición), 2005. ISBN 84-301-1527-7. • MEIER, J. P.: Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico. I, II 1-2, III. Estella: Verbo Divino, 2001 ss. • PIÑERO, Antonio (ed.): Fuentes del cristianismo. Tradiciones primitivas sobre Jesús. Madrid: El Almendro, 1993. ISBN 84-8005-006-3. • PIÑERO, Antonio (ed.): Orígenes del cristianismo. Antecedentes y primeros pasos. Madrid: El Almendro, 1991. ISBN 84-86077-95-8. • PIÑERO, Antonio: Guía para entender el Nuevo Testamento. Madrid: Trotta, 2006. ISBN 84-8164-832-9. • PUENTE OJEA, Gonzalo: El Evangelio de Marcos. Del Cristo de la fe al Jesús de la historia. Madrid: Siglo XXI, 1998. ISBN 84-323-0743-2. • PUIG, Armand: Jesús. Una biografía. Barcelona: Destino, 2005. ISBN 84-233-3752-9. • SANDERS, E. P.: La figura histórica de Jesús. Estella: Verbo Divino, 2000. ISBN 84-8169-400-2. • THEISSEN, Gerd, y Annette MERZ: El Jesús histórico. Salamanca: Sígueme, 2004. ISBN 84-301-1349-5. • VERMES, Geza: El nacimiento de Jesús. Barcelona: Ares y Mares, 2007. ISBN 978-84-8432-944-2. • VERMES, Geza: Jesús el judío. Barcelona: Muchnik, 1979 (segunda edición) ISBN 84-72-640005-1 • WINTER, Paul: El proceso a Jesús. Barcelona: Muchnik, 1983. ISBN 84-85501-50-0 Jesús en el cristianismo y en otras religiones • JONAS, Hans: La religión gnóstica. Madrid: Siruela, 2000. ISBN 84-7844-492-0 • LOSSKY, Vladimir: Teología mística de la iglesia de Oriente. Barcelona: Herder, 1982. ISBN 84-254-1268-4 • PAGELS, Elaine: Los evangelios gnósticos. Barcelona: Crítica, 1996. ISBN 84-253-2981-7. • PAGELS, Elaine: Más allá de la fe. El evangelio secreto de Tomás. Barcelona: Ares y Mares, 2004. ISBN 84-8432-489-3. • PUECH, Henry: En torno a la gnosis. • QUASTEN, Johannes: Patrología I. Madrid: BAC, 2004. ISBN 84-7914-029-1 • QUASTEN, Johannes: Patrología II. Madrid: BAC, 2004. ISBN 84-7914-125-5 • TREVIJANO, Ramón: Patrología. Madrid: BAC, 2004. ISBN 84-7914-366-5 • VERNET, Juan: El Corán (traducción, prólogo y comentarios). De Bolsillo. ISBN 84-9759-436-3
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    Jesús de Nazaret71 Bibliografía adicional (no utilizada directamente en este artículo) • CHAPA, Juan (ed.): 50 preguntas sobre Jesús. Madrid: Rialp, 2006. ISBN 84-321-3595-X. • FUNK, Robert, et al. (eds.): The acts of Jesus: the search for the authentic deeds of Jesus. San Francisco: Harper San Francisco, 1998. ISBN 0-06-062978-9. • FUNK, Robert, et al. (eds.): The five Gospels: what did Jesus really say? The search for the authentic words of Jesus. Nueva York: Macmillan, 1993. ISBN 0-06-063040-X. • RATZINGER, Joseph. Jesús de Nazaret. Madrid: Planeta, 2007. ISBN 970-37-0705-X, 9789703707058. • SABAN, Mario Javier: El judaísmo de Jesus. 2008. • VARO, F.: Rabí Jesús de Nazaret. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 2005. ISBN 978-84-7914-786-0 Enlaces externos • Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Jesús de Nazaret. Commons Jesús en el Nuevo Testamento • Biblegateway.com (http://www.biblegateway.com/index.php) (acceso en línea a varias versiones de los textos bíblicos, en español y otros muchos idiomas). El Jesús histórico • Jesus.Teología. Jesus.Teologia.Upsa.es (http://www.jesus.teologia.upsa.es/) («El Jesús histórico», por Santiago Guijarro Oporto, de la Universidad Pontificia de Salamanca). • Mercaba.org (http://www.mercaba.org/FICHAS/Relat/jesús_historico_a_la_luz_de_la_e.htm) («El Jesús histórico a la luz de la exégesis reciente», por Rafael Aguirre). • Ccparagon.pangea.org (http://ccparagon.pangea.org/quehacemos/jesushistorico.htm) («Aproximación al Jesús histórico», posibilidades de historicidad). • Upcomillas.es (http://www.upcomillas.es/personal/jmmoreno/cursos/Jesus/Jesusjudío.htm) («El Jesús judío», por Juan Manuel Martín-Moreno). En inglés • EarlyChristianWritings.com (http://www.earlychristianwritings.com/theories.html) («Historical Jesus theories», hipótesis sobre el Jesús histórico; en inglés). • bsw.org (http://www.bsw.org/?l=71801&a=Comm11.htm) («The present state of the “Third quest” for the historical Jesus: loss and gain», por John P. Meier; en inglés). Jesús según el cristianismo • Católico.org (http://www.catolico.org/jesus/a_jesus.htm) (Jesús de Nazaret). • EnciclopediaCatólica.com (http://www.enciclopediacatolica.com/j/jesucristo.htm) («documentos históricos relacionados con Jesucristo»). • HistoriaLago.com (http://www.historialago.com/jesucristo.htm) (Jesús de Nazaret, visión de un católico). • OpusDei.org (http://multimedia.opusdei.org/pdf/es/preguntas/0.pdf) («54 preguntas más frecuentes sobre Jesucristo y la Iglesia».] • Vatican.va (http://www.vatican.va/archive/ESL0022/_INDEX.HTM) («Catecismo de la Iglesia Católica», Librería Editrice Vaticana).
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    Jesús de Nazaret72 Teoría del Jesús mítico • JesusNeverExisted.com (http://www.jesusneverexisted.com) («Jesús nunca existió», sitio web en el que se defiende esta hipótesis; en inglés). • Wikiquote alberga frases célebres de o sobre Jesús de Nazaret. Wikiquote Nuevo Testamento El Nuevo Testamento traducido por Francisco de Enzinas. El Nuevo Testamento es la parte de la Biblia cristiana compuesta por un conjunto canónico (autorizado) de libros y cartas escritas después del nacimiento de Jesús de Nazaret. Se le designa así desde Tertuliano en la Iglesia cristiana. Al contrario con el Tanaj hebreo, llamado por los cristianos Antiguo Testamento, los cristianos, a excepción de los llamados judíos mesiánicos, no tienen el Nuevo Testamento en común con los judíos. El uso del término «testamento» proviene del vocablo hebreo berith ('alianza, pacto, convenio o disposiciones entre dos contratantes'), a través del griego diatheké, y del latín testamentum. Algunos autores presentan los nombres Antiguo y Nuevo Testamento con que se designa las dos grandes secciones en que se divide la Biblia cristiana como el resultado de un error de interpretación de la palabra diatheké, que significa: 'deseo' o 'voluntad', y también 'acuerdo’ o 'convenio'. [1] Con este criterio diatheké en griego haría referencia al antiguo y al nuevo convenio de Dios con los hombres más que a las Escrituras mismas. Según otros autores, el término «testamento» proviene de la traducción de la Vulgata y del paso del concepto hebreo al griego, y sería el resultado de una búsqueda consciente. Los traductores de la Septuaginta habrían querido evitar que al hablar del berith (la alianza entre Dios e Israel) se entendiera que era un pacto entre iguales. Por eso no usaron el término griego syntheké (que se traduce por 'alianza'), sino que escogieron diatheké, que se traduce por 'testamento' o 'voluntad', que es la obligación de uno solo con respecto a otro que solo recibe beneficios. De esta forma destacaron más la disparidad entre las partes (es decir, entre Dios y los hombres). Luego, esa es una de las acepciones de la palabra testamentum, y de la castellana «testamento» (no entendida solo como última voluntad ex mortis, como en el uso coloquial). De allí que las versiones latinas, como la de Jerónimo de Estridón, y la mayoría de las versiones de la Biblia cristiana siguen utilizando el término «testamento» en lugar de «alianza» para referirse al Antiguo Testamento (alianza del Sinaí) y al Nuevo Testamento (alianza en la sangre de Cristo). Aun conviniendo que tales conceptos no hacen referencia a las colecciones de escritos sagrados sino a relaciones entre la divinidad y los seres humanos en la historia religiosa, la mayoría de los erúditos simplemente se remiten al uso popular y coloquial de estos conceptos para referirse a los textos sagrados del canon hebreo y griego cristiano. Las versiones más antiguas de textos del llamado Nuevo Testamento que se conservan están escritas en el griego denominado koiné, la lengua franca en el Mediterráneo Oriental en época romana. La mayoría de los especialistas cree que éste fue el idioma en que originalmente se redactaron, aunque algunos libros puedan haberse escrito primero en idioma hebreo o arameo, la lengua semita hablada por Jesús y su entorno. [2] Aún hoy existen textos manuscritos fechados como desde el siglo V (cercanos a los más antiguos manuscritos griegos completos) en arameo como la
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    Nuevo Testamento 73 Peshitasiríaca, la Harclense y la Curetoniana, pero la mayoría de los estudiosos los consideran traducciones del griego. Composición del Nuevo Testamento La composición del Nuevo Testamento canónico se fijó poco a poco en los primeros siglos de la nueva religión. La lista más antigua se supone redactada hacia el año 170. La lista actual fue publicada originalmente por Atanasio de Alejandría en 370 y consagrada como canónica en el Tercer Concilio de Cartago de 397. Sin embargo, las disputas sobre la composición del canon no cesaron. Martín Lutero cuestionó la pertinencia de incluir la Epístola de Santiago, la Epístola de Judas, la Epístola a los Hebreos y el Apocalipsis de Juan o Libro de la Revelación; aunque finalmente, a diferencia de los deuterocanónicos del Antiguo Testamento, no fueron nunca rechazados. Sin embargo, la canonización de 2 Pedro, 2 Juan, 3 Juan, Santiago y Judas, así como de Hebreos y Apocalipsis, sigue siendo tema de debate. El Nuevo Testamento comprende los cuatro Evangelios canónicos, los Hechos de los Apóstoles, las epístolas de Pablo de Tarso, siete epístolas de diversa atribución y el Apocalipsis, como se puede observar en el esquema que se encuentra a continuación. Comprende, en total, 27 libros en el canon de la Iglesia Católica Romana, aceptado por la mayoría de las Iglesias de la Reforma. La Iglesia Siria solo acepta 22 libros en su canon. Libros como 1 y 2 de Clemente, el libro de la Alianza, el Octateuco y otros, han sido motivo de disputas, y se encuentran canonizados por parte de otras iglesias Católicas Ortodoxas Orden Libro Abreviatura Nº Capítulos 1 Evangelio de Mateo Mt. 28 2 Evangelio de Marcos Mc. 16 3 Evangelio de Lucas Lc. 24 4 Evangelio de Juan Jn. 21 5 Hechos de los Apóstoles Hch. 28 6 Epístola a los Romanos Rom. 16 7 Primera Epístola a los Corintios 1 Cor. 16 8 Segunda Epístola a los Corintios 2 Cor. 13 9 Epístola a los Gálatas Gal. 6 10 Epístola a los Efesios Ef. 6 11 Epístola a los Filipenses Flp. 4 12 Epístola a los Colosenses Col. 4 13 Primera Epístola a los Tesalonicenses 1 Ts. 5 14 Segunda Epístola a los Tesalonicenses 2 Ts. 3 15 Primera Epístola a Timoteo 1 Tim. 6 16 Segunda Epístola a Timoteo 2 Tim. 4 17 Epístola a Tito Tit. 3 18 Epístola a Filemón Flm. 1 19 Epístola a los Hebreos Heb. 13 20 Epístola de Santiago Stg. 5 21 Primera Epístola de San Pedro 1 P. 5
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    Nuevo Testamento 74 22Segunda Epístola de San Pedro 2 P. 3 23 Primera Epístola de San Juan 1 Jn. 5 24 Segunda Epístola de San Juan 2 Jn. 1 25 Tercera Epístola de San Juan 3 Jn. 1 26 Epístola de San Judas Jud. 1 27 Apocalipsis de San Juan Ap. 22 Los manuscritos del Nuevo Testamento Según Robert W. Funk, fundador del Jesus Seminar (‘seminario de Jesús’), existen muchas variantes en los manuscritos griegos del Nuevo Testamento, algunas son variantes menores sin trascendencia, pero también hay cambios significativos. Él asegura: Se ha estimado que hay más de 70.000 variantes significativas en los manuscritos griegos del Nuevo Testamento. Tal montaña de variaciones ha sido reducida a un número manejable por las ediciones críticas modernas que ordenan, evalúan y eligen entre la miríada de posibilidades. Las ediciones críticas del Nuevo Testamento griego utilizadas por eruditos son, de hecho, creaciones de los críticos textuales y editores. No son idénticas a ninguno de los manuscritos antiguos sobrevivientes. Son una composición de muchas versiones distintas. Los textos maestros se clasifican según criterio en "texto mayoritario recibido" o "Receptus" y "Texto Crítico". El primero prioriza las variaciones mayoritarias y tradicionales sin importar su antigüedad, se basa en la compilación iniciada por Erasmo. El segundo prioriza las lecturas más antiguas según criterio de jerarquía temporal, basándose en los textos más antiguos encontrados, aun recientemente, como el códice Sinaítico (costumbre seguida en las obras críticas de textos clásicos seculares). La vigésima séptima edición Nestlé-Aland es el texto maestro refinado más reciente y base para las traducciones vernáculas modernas. Manuscritos Papiros Los manuscritos completos más antiguos del Nuevo Testamento son los códices pergaminos Sinaítico y Alejandrino, pero en cuanto a papiros, de data anterior existen cerca de cien papiros fragmentados (algunos caben en la palma de una mano). Papiro Rylands El papiro Rylands (P 52 ) es el más antiguo de los manuscritos que se han encontrado de los cuatro evangelios canónicos. Se descubrió en el desierto de Egipto. Se publicó en 1935. Contiene algunos versículos del capítulo 18 del evangelio de Juan (Jn 18,31-33.37-38). Según el estudio grafológico es anterior al año 150 (suele datarse hacia 125-130 d. C).
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    Nuevo Testamento 75 PapiroMagdalena Gr 17 Fue encontrado en una tienda de antigüedades en Luxor (Egipto) a finales del siglo XIX. Fue adquirido por un sacerdote llamado Charles Bousfield Huleatt, quien tras su muerte donó el papiro al Magdalen College de Oxford, donde pasó a denominarse Gr 17. (suele datarse hacia 66-80 d. C) Papiros Bodmer II Se trata de papiros descubiertos por M. Martin Bodmer. Del conjunto de cuatro papiros Bodmer (P66, P72, P73, P74) que se conservan en la Biblioteca de Cologny, en Ginebra, destaca el P66. Encontrado en Egipto y datado hacia el año 200, contiene catorce capítulos del evangelio de Juan. Por su parte, los papiros Bodmer 14 y 15, conocidos como P75, fueron descubiertos también en Egipto en 1956 y están datados del año 175 al 225 d. C. Contienen cerca de la mitad de los Evangelios de Lucas y de Juan, a saber: •• Lucas 3,18-22,33-38; 4,1-2,34-44; 5,1-10.37-39; 6,1-4.10-49; 7,1-32.35-39.41-43.46-50; 8,1-56; 9,1-2.4-62; 10,1-42; 11,1-54; 12,1-59; 13,1-35; 14,1-35; 15,1-32; 16,1-31; 17,1-15.19-37; 18,1-18; 22,4-42.45-71 (no aparecen 22,43-44); 23,1-56; 24,1-53 •• Juan 1,1-16a; 16b-51; 2,1-25; 3,1-36; 4,1-54; 5,1-3a; 5,5-47; 6,1-71; 7,1-52; 8,12-59; 9,1-41; 10,1-42; 11,1-45.48-57; 12,3-50; 13,1-10; 14,8-31; 15,1-10 P75 constituye el manuscrito más antiguo que mantiene unidos a dos Evangelios. Esto fue interpretado por diferentes escrituristas como una demostración de que, para las primeras comunidades cristianas, los Evangelios formaban una unidad. Pertenecieron a la Fundación Bodmer de Cologny (Ginebra). En 2007, fueron donados a la Biblioteca Apostólica Vaticana donde se conservan actualmente. [3] Papiros Chester Beatty Son tres papiros (P45, P46 y P47) escritos antes del año 250 d. C. Contienen fragmentos de las epístolas de Pablo, del Apocalipsis y de los evangelios. •• P45: Contiene fragmentos de los cuatro evangelios canónicos y de los Hechos de los apóstoles • P46: Contiene epístolas de Pablo: Rom 1‑2; Cor; Ef; Gál; Fil; Col; 1‑2 Tes • P47: Contiene un fragmento del libro de Apocalipsis (9,10—17,2). Pergaminos Códice Vaticano Data de mediados del siglo IV. Códice Sinaítico De mediados del siglo IV. Códice Alejandrino Del siglo V Códice de Efrén Del siglo V. Códice Bezae Del siglo V. Solo contiene los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles. El texto de los Hechos difiere algo de otras versiones.
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    Nuevo Testamento 76 CódiceFreer Del siglo V. Solo contiene los Evangelios. Siglos V a XV • La Vulgata de san Jerónimo aparece en el año 382. •• Recensión de Bizancio, a principios del siglo V: Da lugar a la versión koiné. • La Peshitta siríaca se escribe en el siglo V. •• La versión armenia, del siglo V. •• Las copias de los monasterios. Siglos XV-XIX • La Políglota de Alcalá, del cardenal Cisneros, se forma entre los años 1502 y 1522. • La versión de Erasmo de Róterdam se escribe en 1516 revisando solo seis manuscritos. Estas dos versiones son fusionadas por Robert Estienne. La cuarta edición de esta publicación es la utilizada, a partir de Teodoro de Beza hasta finales del siglo XIX Desde el siglo XIX Se descubre el códice sinaítico (K. Tischendorf, 1859). Los códices Sinaiticus y Vaticanus dan lugar a los textos actuales. Tercer Concilio de Cartago En el año 397 el papa Siricio convoca el tercer concilio de Cartago donde se impone la vulgata (traducción de la Biblia al latín vulgar realizada por San Jerónimo del 382-405) y finalmente se edita el Nuevo Testamento. Nuevo Testamento español Por siglos la Biblia fue el libro de mayor distribución en España, habiendo disponibles copias manuscritas en latín y, por varios siglos, hasta en la lengua gótica. Diversas historias bíblicas, salterios (o salmos), glosarios, relatos morales y obras similares se convirtieron en libros de mayor venta de la época. Copistas adiestrados reprodujeron concienzudamente exquisitos manuscritos bíblicos. Aunque a 20 escribas les tomaba todo un año producir un solo manuscrito de primera clase, muchas Biblias latinas y millares de comentarios sobre la Biblia latina circulaban en España para el siglo XV. Cuando el idioma español empezó a desarrollarse, surgió interés en tener la Biblia en el lenguaje vernáculo. Para el siglo XII la Biblia se tradujo al romance o español antiguo, el lenguaje que hablaba la gente común. Posteriormente la disidencia de valdenses, lolardos y husitas hicieron que por precaución a la herejía la Iglesia prohibiera la traducción de la Biblia en lengua romance (Concilio de Toulouse, Francia, 1229). Por los siguientes doscientos años la única Biblia católica oficial publicada en España —aparte de la Vulgata latina— fue la Políglota complutense, la primera Biblia políglota, patrocinada por el cardenal Cisneros. Solo se imprimieron 600 ejemplares. Contenía el texto bíblico en hebreo, arameo, griego y latín. A principios del siglo XVI Francisco de Enzinas, hijo de un rico terrateniente español, empezó a traducir el Nuevo Testamento al español mientras todavía era un joven estudiante. Luego consiguió que se imprimiera su traducción en los Países Bajos, y en 1544 trató de obtener la autorización real para distribuirla en España, la cual le fue rechazada y terminó acusado ante la inquisición. Pocos años más tarde se imprimió una edición revisada de esa traducción en Venecia, Italia, la que Julián Hernández introdujo secretamente en Sevilla, siendo prendido y posteriormente ejecutado por herejía.
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    Nuevo Testamento 77 Soloposteriormente se empezó a traducir la Biblia entera a lengua vernácula castellana con la Obra de Casiodoro de Reina (Biblia del Oso 1568-1569), por parte del protestantismo, y Felipe Scío de San Miguel (1790) y Félix Torres Amat (1823) en el catolicismo. Referencias [1] La página del idioma español (http://www.elcastellano.org/palabra.php?q=testamento) [2][2] "Cristianismo Primitivo y Religiones Mistéricas", Jaime Alvear et al. Cap. 1 "Fuentes para el conocimiento de Jesús". J. M. Blazquez. Pág 19. Ed. Cátedra. Historia Serie Mayor. Madrid, 1995. [3] http://www.zenit.org/article-22443?l=spanish Bibliografía • Brown, Raymond E. (1997). An introduction to the New Testament. Anchor Bible Reference Library; New York: Doubleday. • Bultmann, Rudolf (1951–1955). Theology of the New Testament, English translation, 2 volumes. New York: Scribner. • Wolfgang Kosack:Novum Testamentum Coptice. Neues Testament, Bohairisch, ediert von Wolfgang Kosack. Novum Testamentum, Bohairice, curavit Wolfgang Kosack. / Wolfgang Kosack. neue Ausgabe, Christoph Brunner, Basel 2014. ISBN 978-3-906206-04-2. • Koester, Helmut (1995 and 2000). Introduction to the New Testament, 2d edition, 2 volumes. Berlin: Walter de Gruyter. • Schnelle, Udo (1998). The history and theology of the New Testament writings, English translation. Minneapolis: Fortress Press. • Mateos, Juan; Alonso Schökel, Luis (1975). Nuevo Testamento (http://books.google.com.ar/ books?id=P2eKKeTMyUcC&printsec=frontcover&dq="Nuevo+Testamento"&hl=es#v=onepage& q="Nuevo Testamento"&f=false). Madrid: Cristiandad. ISBN 84-7057-168-0. • Iglesias, Manuel (2003). Nuevo Testamento (http://books.google.com.ar/books?id=gro-qSmed2QC& printsec=frontcover&dq="Nuevo+Testamento"&hl=es#v=onepage&q="Nuevo Testamento"&f=false). Madrid: Encuentro. Enlaces externos • Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Nuevo Testamento. Commons • Wikisource contiene obras originales de o sobre Nuevo Testamento.Wikisource • Wikiquote alberga frases célebres de o sobre Nuevo Testamento. Wikiquote • El Nuevo Testamento (http://lds.org/scriptures/nt?lang=spa), versión Reina-Valera, 2009 (SUD). • Nuevo y Viejo Testamento en la versión La palabra de Dios para todos (PDT). (http://www.wbtc.com/ downloads/spanish_downloads_.htm) • Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (Testigos de Jehová) (http://www.watchtower.org/s/ biblia/index.htm)
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    Antiguo Testamento 78 AntiguoTestamento Antiguo Testamento de la Biblia de Gutenberg. El Antiguo Testamento, para la mayoría de las personas cristianas, es la primera parte de la Biblia. Contiene el Pentateuco, y otras series de libros históricos, sapienciales y proféticos. En total se numeran en el Antiguo Testamento 39 libros en la versión protestante, 46 libros en la versión de la Iglesia católica, y 51 libros en la de la Iglesia ortodoxa. Las denominaciones de Biblia y de Antiguo Testamento (que presupone la existencia de un Nuevo Testamento) nunca fueron usadas por los judíos de habla hebrea, y tampoco por algunas confesiones cristianas. Los judíos dividen los libros del Tanaj en tres grupos distintos: Torá (la Ley), Neviim (los Profetas) y Ketuvim (los Hagiógrafos). Los testigos de Jehová prefieren la expresión Escrituras Hebreas para referirse a esta colección de libros. En el judaísmo El Antiguo Testamento de los cristianos en el judaísmo es llamado Tanaj, un acrónimo para Torá, Neviim y Ketuvim (Torá, Profetas y Escritos). El Tanaj consiste en la Torá de Moisés, el único libro dictado y Escrito por Dios mismo y entregado a Moisés en el Monte Sinaí; los Profetas, que son los libros inspirados por Revelación Profética; y los Escritos, que son una colección de escritos poéticos e históricos inspirados por el Ruaj haKodesh (Espíritu Santo). Puesto que Dios en su Torá manda no añadir ni quitar nada de la Torá de Moisés, toda escritura que viniese después es medida a la luz de la Torá. Así, los libros que menos se acoplan a la Torá son considerados menos inspirados y por tanto, menos importantes. Por éste motivo la mayoría del judaísmo no considera los Escritos de los discípulos de Jesús como inspiración Divina, por tanto la Biblia judía solo se compone del Tanaj. Varios grupos, entre ellos los judíos nazarenos y judío mesiánicos consideran el llamado “Nuevo Testamento” como material importante de aprendizaje, al mismo nivel que el santo Zohar o el Talmud, pero nunca jamás al mismo nivel que la Torá de Moisés, la cual es considerada “Ley perfecta” (Sal 19:7), “para los hijos de nuestros hijos” (Dt 4:8-9), y como Jesús mismo enseñaría, la Torá es vigente “hasta que pasen los cielos y la Tierra” (Mt 5:18). De este modo los judíos mesiánicos y judíos nazarenos no consideran que el Tanaj sea un Antiguo Testamento, ni que la colección de escritos griegos cristianos sea un Nuevo Testamento.
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    Antiguo Testamento 79 Génerosliterarios El Antiguo Testamento es un texto muy complejo por estar compuesto por libros escritos en múltiples géneros y en distintas épocas históricas del pueblo hebreo. En cuanto a la mayoría de los libros, se pueden reconocer cuatro tradiciones literarias que los componen (de acuerdo con la hipótesis documentaria): • Yahvista, que hace uso del término Yahveh para referirse a Dios, al que presenta antropomórfico, manifestado de forma humana. Este género es probablemente propio del reino hebreo del sur o de Judá. • Elohísta, que hace uso del término Elohim para referirse a Dios, al que presenta más intrascendente. Este género es probablemente propio del reino hebreo del norte o de Israel. • Sacerdotal, que se centra en cuestiones del culto judaico, y que incluye el relato que se encuentra al principio de todo el Antiguo Testamento: la primera versión de la Creación en el libro del Génesis (la segunda versión de la Creación viene inmediatamente después y es de tradición yavista). • Deuteronómica, que se centra en el cumplimiento de la Ley, por haber sido escrita en lo que algunos han identificado como el hallazgo de la Ley en tiempos del rey Josías. Precisamente el libro del Deuteronomio pertenece a este género. [1] Se pueden reconocer los siguientes géneros literarios en el Antiguo Testamento: • Histórico: Abarca todos los textos en forma de relato. Incluye: historias reales, noveladas y ficticias; relatos populares (mitos, leyendas, sagas, cuentos); datos informativos, y biográficos; relatos que anuncian la venida del Mesías. • Ley: Colecciones de normas y preceptos por los que se regía el pueblo hebreo, tanto en lo civil como en lo religioso. • Profecía: Dichos y discursos pronunciados por un profeta (mensajero que habla en nombre de Dios). Incluye oráculos, relatos biográficos, visiones y acciones simbólicas. • Lírica: Textos poéticos, generalmente en verso, que expresan sentimientos y vivencias profundos. Incluye cantos de amor, elegías de dolor, poemas de oración. • Sabiduría: Colecciones de sentencias, proverbios, alegorías y refranes que expresan de forma popular y razonada la experiencia de vida propia del sabio. [2]
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    Antiguo Testamento 80 Librosdel Antiguo Testamento Moisés con las Tablas de la Ley, de Rembrandt. Antes de continuar, hay que aclarar que los escritos que no están incorporados en las Biblias protestantes serán escritos en cursiva. Explicado este punto, seguiremos con los grupos de escritos separados en: Pentateuco o Torá 1-Génesis: El libro del Génesis relata la historia de la creación del mundo, el relato de la caída de Adán del jardín del Edén, la narración del Diluvio Universal, la historia de la Torre de Babel, el llamado del patriarca Abraham y la aparición de las 12 tribus de Israel que terminarían viviendo en Egipto. 2-Éxodo: Los principales hechos del libro giran alrededor de la partida de los esclavos hebreos de Egipto, bajo el liderazgo de Moisés, y culmina fervorosamente con la entrega de la Sagrada Torá en el monte Sinaí. 3-Levítico: Este libro trata los temas de las leyes referidas a los sacrificios, la consagración de los sacerdotes y las leyes referidas a la pureza y santidad; mayormente mandamientos para los grupos levitas y sacerdotales. 4-Números: Este libro narra los mandamientos dados durante las estancias en el Sinaí, el desierto de Qades-Barnea y los llanos de Moab. 5-Deuteronomio: Este libro relata lo que sucedió desde la entrega de las Tablas de la Ley hasta la llegada a los llanos de Moab. Es considerado el discurso final de Moisés antes de morir. Libros Históricos 6-Libro de Josué: Este libro narra la conquista de la Tierra Prometida y el reparto que Josué efectúa entre las diversas tribus. Luego trata algunos temas de la Asamblea de Siquem y de las disposiciones de Josué. Es considerado libro profético en el canon judío. 7-Libro de los Jueces: Narra el período que va desde la muerte de Josué hasta el nacimiento de Samuel, un tiempo en que el pueblo de Israel ha abandonado su vida nómada y acaba de instalarse como semisedentarios primero y agricultores luego, habitando en casas de material o chozas de adobe. Es considerado libro profético en el canon judío. 8-Libro de Rut: El libro narra la historia de Elimélec, un efrateo de Belén de Judá que emigró con su familia al país de Moab. Su mujer se llamaba Noemí y sus hijos, Majlón y Quilión. Al morir Elimélec, sus dos hijos se casaron con Orpá y Rut de Moab, respectivamente. 9-Primer Libro de Samuel: Este libro cuenta la historia de Samuel y del reinado del rey Saúl hasta su muerte, incluyendo la guerra de los israelitas contra los filisteos y la gran hazaña del pastorcillo David al derrotar al gigante Goliat. Es considerado libro profético en el canon judío. 10-Segundo Libro de Samuel: siendo la continuación de I Samuel, cuenta la historia de Israel a partir de la muerte del rey Saúl y el subsiguiente reinado de David, con un suplemento al final.
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    Antiguo Testamento 81 11-PrimerLibro de los Reyes: Este libro cuenta la historia del reinado de Salomón, hijo de David y de los reinos de Judá e Israel. 12-Segundo Libro de los Reyes: En este libro continúa la historia de los reinos de Judá e Israel desde la muerte de Salomón hasta la caída de Samaria y de Jerusalén, cabe resaltar que todos los reyes israelitas hicieron lo malo a los ojos de Dios, entre ellos, Jeroboam, Omrí, Ahab y Jezabel, Oseas y Joacaz. También relata los milagros del profeta Eliseo y al final del libro se continúa la historia para culminar en el Exilio de Babilonia. 13-I Crónicas o I Paralipómenos: Este libro en particular narra el período comprendido desde los orígenes hasta la muerte de David. Cuenta la historia desde Adán hasta Saúl en su primera mitad y luego la de David. 14-II Crónicas o II Paralipómenos: Este libro en particular narra el período comprendido entre la muerte de David y la liberación final. Cuenta la historia de cada rey de manera muy esquemática y no exhaustiva, indicando en general: nombre del padre, nombre de la madre, duración del reinado, sucesor, lugar de la sepultura, principales acontecimientos y sincronía de cada uno de los reyes de Israel. 15-Libro de Esdras: Esdras trata especialmente de la reconstrucción del Templo y de la organización legal del judaísmo. 16-Libro de Nehemías: este libro narra la reconstrucción de las murallas de Jerusalén, el arreglo del templo y las reformas llevadas a cabo por Nehemías. 17-Libro de Tobías: Éste no es un libro canónico, aunque aparece en el canon católico romano, no es aceptado por la mayoría de denominaciones protestantes ni tampoco por los judíos. Este libro relata el acompañamiento que el arcángel Rafael hace a un joven lleno de fe, que va a buscar esposa y finalmente se casa luego de sortear enormes dificultades con la ayuda del ángel enviado por Dios. Es una apología de los valores familiares y humanos. 18-Libro de Judit: El libro cuenta la historia de Judit hija de Merari en plena guerra de Israel contra el ejército asirio. 19-Libro de Ester: Es de gran valor entre el pueblo judío, ya que narra la salvación de los judíos de un exterminio inminente preparado por Haman el amalecita. Dicha salvación se conmemora con la fiesta de Purim. 20-I Macabeos: Es un libro apócrifo. Macabeos narra el intento de helenizar por la fuerza a los judíos por parte de Antíoco IV Epífanes. Ha sido impugnado por todos los autores protestantes, y no forma parte del canon de la Biblia judía. 21-II Macabeos: El libro se centra en dos fiestas religiosas: la Dedicación del Templo luego de su reconstrucción (Jánuca), y el día en que Nicanor asedia el templo. También cuenta la historia de Heliodoro, y el martirio de Eléazaro, y de los siete hermanos y su madre. Al igual que I Macabeos, se trata de un libro apócrifo. Libros Sapienciales 22-Libro de Job: Éste libro, cuenta la historia de Job (Biblia), un hombre justo y temeroso de Dios que es probado duramente para ver si negaba a Dios y se apartaba de él. 23-Libro de los Salmos: Este libro contiene salmos y oraciones, mayormente del rey David. 24-Proverbios: son las enseñanzas de la filosofía teológica que enseñan al hombre a ser como los sabios y a vivir en consecuencia. 25-Eclesiastés: Es el compendio de las meditaciones de Salomón. Tras investigar la vida y ver que todo es vanidad, discurre que lo único importante en la vida es guardar la Palabra de Dios, por la cual seremos juzgados. 26-El Cantar de los Cantares: Trata de dos amantes, Salomón y Sulamit, que han sido obligados a separarse. 27-Libro de la Sabiduría: Es un libro apócrifo y pseudo-epigráfico. Este libro se dirige a los hermanos de su autor alertándolos sobre la ruina a los que los conducirán la idolatría y el ateísmo si se dejasen llevar por ellos. 28-Libro del Eclesiástico: El libro está dirigido a los judíos piadosos que quieran vivir la vida según la Ley, sin olvidar a los paganos que quieran saber lo que les espera al convertirse en buenos judíos.
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    Antiguo Testamento 82 LibrosProféticos Profetas mayores 29-Libro de Isaías: Este libro contiene profecías con muy vivos destellos de tempranos sueños y aspiraciones de una redención universal para todos los pueblos de la tierra. La exégesis moderna lo divide en al menos tres grandes colecciones de poemas proféticos (Capítulos 1-35, 40-55 y 56-66), y un apéndice histórico (Capítulos 36-39), en parte paralelo o retomado de partes o pasajes de II Reyes. 30-Libro de Jeremías: Este libro contiene la historia y profecías de Jeremías, un hidalgo judío sumamente sensible, que desde muy joven se sintió obligado a concienciar al pueblo de la necesidad de ser fieles y obedientes ante Dios. De manera insistente profetizó el exilio y destierro del pueblo y de los reyes de Judá por Nabucodonosor de Babilonia, por lo que muchas veces se metió en problemas con las autoridades civiles y religiosas del Reino de Judá. Este libro contiene cuatro lamentaciones acróstico-alefáticas, y una oración, escritas con motivo de la devastación de Jerusalén tras caer en las manos de Nabucodonosor II. Evocan vivamente los horrores del sitio, caída y destrucción de Jerusalén, y la insondable pena de ver a los judíos humillados, marchando hacia el exilio, llevados como ovejas por los conquistadores babilonios. 31-Libro de Baruc: Baruc o Baruj no es un libro canónico. Es un texto agregado en el canon católico romano. Es una serie de documentos adscriptos a Baruc o Baruj, escriba y secretario del profeta Jeremías, en donde se alecciona a los judíos sobre cómo afrontar y sobrellevar el exilio y cautiverio con responsabilidad y dignidad, y lealtad al Señor. Numerosos autores, así como editores de los escritos bíblicos, presentan como un cuerpo de texto independiente del cuerpo de este libro de Baruc, el Capítulo 6, que contiene una Epístola adscrita al profeta Jeremías. 32-Libro de Ezequiel: En la introducción, Dios entrega al profeta los lineamientos de su misión profética, mientras que los capítulos siguientes detallan una larga serie de amenazas y futuros castigos para Jerusalén y Judá, para los falsos profetas y, en general, para todos los judíos que han pecado antes de la invasión de Nabucodonosor. 33-Libro de Daniel: Este libro es la suma de hasta doce distintos documentos que relatan historias y visiones adscritas a Daniel, un sabio y consejero judío del exilio que prestó sus servicios en las cortes de reyes babilonios. En el canon judío, el libro de Daniel no es considerado parte de los libros de los Profetas, sino como parte de los Ketuvim (Escritos inspirados por el Ruaj haKodesh). Profetas menores 34-Libro de Oseas: Este libro relata una profecía que se divide en dos partes. 35-Libro de Joel: El libro de Joel se encuentra dividido en dos partes claramente diferenciadas. En la primera, una devastadora plaga de langostas destruye el país, produciendo una celebración penitencial entre las víctimas. La segunda parte trata acerca de los frutos de la penitencia y de la liberación que anuncia una redención futura. 36-Libro de Amós: Este libro da un mensaje de advertencia hacia las naciones paganas y a los pecadores de Judá e Israel ya que serán juzgados por Yavé (Dios) y castigados pero eventualmente podrían ser perdonados. 37-Libro de Abdías: El libro de Abdías profetiza la venganza de Yavé contra Edom, que llegará en 312 con su conquista por parte de los árabes. 38-Libro de Jonás: El libro da cuenta del profeta Jonás y una historia bien conocida en la cual Dios manda a Jonás profetizar o predicar al pueblo de Nínive para persuadirlos de arrepentirse o recibir destrucción. 39-Libro de Miqueas: Este libro trata sobre el castigo de Dios sobre el reino del norte por pecados como: idolatría, adoración de Baal, sacrificios, rituales de niños, magia y encantamientos. 40-Libro de Nahúm: Nahúm profetiza la destrucción de Nínive, que simboliza la liberación de todas las esclavitudes. 41-Libro de Habacuc: Este libro narra los días finales del Imperio Asirio y el principio del dominio de Babilonia a escala mundial bajo Nabopolasar y su hijo Nabucodonosor.
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    Antiguo Testamento 83 42-Librode Sofonías: El libro de Sofonías es una invitación a la penitencia y una afirmación del amor de Dios hacia el pueblo. 43-Libro de Ageo o Libro de Hageo: Este libro trata principalmente de la reconstrucción del Templo y se divide en cuatro discursos o sermones que se encuentran en orden cronológico. 44-Libro de Zacarías: Este libro habla principalmente sobre la restauración del Templo y de Jerusalén y de la coronación del Sumo sacerdote Josué. 45-Libro de Malaquías: Este es el último libro del Antiguo Testamento que reprocha las actitudes de las familias al separarse y el comportamiento de los sacerdotes por el no cumplimiento al culto divino. Tabla Los libros en disputa, incluido en un canon, pero no en otros, a menudo se llaman apócrifos bíblicos, un término que se utiliza a veces para describir específicamente los libros incluidos en los cánones católicos y ortodoxos que están ausentes en el texto masorético judío y en las biblias protestantes más modernas. Los católicos, siguiendo el Canon de Trento (1546), describen estos libros como deuterocanónicos, mientras que los cristianos ortodoxos griegos, tras el Sínodo de Jerusalén (1672), utilizan el nombre tradicional de anagignoskomena, que significa “lo que ha de ser leído”. También están presentes en algunas versiones protestantes históricas: la Biblia alemana de Lutero incluía tales libros, al igual que la Biblia del rey Jacobo (1611). [3] Tanaj (Biblia judía) (24 libros) [4] Los libros en negrita forman parte del Ketuvim Antiguo Testamento Protestante (39 libros) Antiguo Testamento Iglesia Católica (46 libros) Antiguo Testamento Iglesia ortodoxa (51 libros) Idioma original Torah Pentateuco o los Cinco Libros de Moisés Bereishit Génesis Génesis Génesis Hebreo Shemot Éxodo Éxodo Éxodo Hebreo Vayikra Levítico Levítico Levítico Hebreo Bamidbar Números Números Números Hebreo Devarim Deuteronomio Deuteronomio Deuteronomio Hebreo Nevi'im (Profetas) Libros históricos Yehoshua Josué Josué Josué (Iesous) Hebreo Shofetim Jueces Jueces Jueces Hebreo Rut (Ruth) [5] Rut Rut Rut Hebreo Shemuel 1 Samuel 1 Samuel (1 Reyes) [6] 1 Samuel (1 Reinos) [7] Hebreo 2 Samuel 2 Samuel (2 Reyes) 2 Samuel (2 Reinos) Hebreo Melakhim 1 Reyes 1 Reyes (3 Reyes) 1 Reyes (3 Reinos) Hebreo 2 Reyes 2 Reyes (4 Reyes) 2 Reyes (4 Reinos) Hebreo Divrei Hayamim (Crónicas) 1 Crónicas 1 Crónicas (1 Paralipómenos) 1 Crónicas (1 Paralipómenos) Hebreo 2 Crónicas 2 Crónicas (2 Paralipómenos) 2 Crónicas (2 Paralipómenos) Hebreo 1 Esdras Hebreo
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    Antiguo Testamento 84 Ezra-NehemiahEsdras Esdras (1 Esdras) Esdras (2 Esdras) [8] Hebreo y Arameo Nehemías Nehemías (2 Esdras) Nehemías (2 Esdras) Hebreo Tobit (Tobias) Tobit (Tobias) Arameo (¿y Hebreo?) Judith Judith Hebreo Esther Esther Esther [9] Esther Hebreo 1 Macabeos [10] I Macabeos Hebreo 2 Macabeos II Macabeos Griego III Macabeos Griego IV Macabeos [11] Griego Ketuvim (Escritos) Libros sapienciales Iyov (Job) Job Job Job Hebreo Tehillim (Salmos) Salmos Salmos Salmos [12] Hebreo Oración de Manasés Griego Mishlei (Proverbios) Proverbios Proverbios Proverbios Hebreo Qoheleth (Eclesiastés) Eclesiastés Eclesiastés Eclesiastés Hebreo Shir Hashirim (Cantar de los Cantares) Cantar de Salomón Cantar de los Cantares Cantar de los Cantares (Aisma Aismaton) Hebreo Sabiduría Sabiduría Griego Sirach (Eclesiástico) Sirach Hebreo Nevi'im (Últimos Profetas) Profetas mayores Yeshayahu Isaías Isaías Isaías Hebreo Yirmeyahu Jeremías Jeremías Jeremías Hebreo y Arameo Eikhah (Lamentations) Lamentaciones Lamentaciones Lamentaciones Hebreo Baruc [13] Baruc Hebreo [14] Carta de Jeremías [15] Griego (opinión mayoritaria) [16] Yekhezqel Ezequiel Ezequiel Ezequiel Hebreo Daniel Daniel Daniel [17] Daniel Hebreo y Arameo Profetas menores Los Doce or Trei Asar Oseas Oseas Oseas Hebreo Joel Joel Joel Hebreo Amós Amós Amós Hebreo Abdías Abdías Abdías Hebreo Jonás Jonás Jonás Hebreo Miqueas Miqueas Miqueas Hebreo
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    Antiguo Testamento 85 NahumNahum Nahum Hebreo Habacuc Habacuc Habacuc Hebreo Sofonías Sofonías Sofonías Hebreo Hageo Hageo Hageo Hebreo Zacarías Zacarías Zacarías Hebreo Malaquías Malaquías Malaquías Hebreo Varios libros incluidos en el canon ortodoxo también se encuentran en el apéndice de la Biblia Vulgata Latina, que fue en su momento la Biblia oficial de la Iglesia Católica Romana. Libros en el Apéndice de la Biblia Vulgata Nombre en la Vulgata Nombre para los Ortodoxos orientales 3 Esdras 1 Esdras 4 Esdras Oración de Manasés Oración de Manasés Salmo de David, en el que mata a Goliat (Salmo 151) Salmo 151 El Antiguo Testamento en el catolicismo romano La Iglesia católica romana siempre ha considerado los libros del Antiguo Testamento como inspirados. En el Concilio Vaticano II se encuentra un resumen del aspecto histórico-salvífico y del sentido de las experiencias del pueblo judío como fundamento de su inclusión en las fuentes de la revelación cristiana: Dios amantísimo, buscando y preparando solícitamente la salvación de todo el género humano, con singular favor se eligió un pueblo, a quien confió sus promesas. Hecho, pues, el pacto con Abraham (cf. Gn 15, 18) y con el pueblo de Israel por medio de Moisés (cf. Éx 24, 8), de tal forma se reveló con palabras y con obras a su pueblo elegido como el único Dios verdadero y vivo, que Israel experimentó cuáles fueran los caminos de Dios con los hombres y, hablando el mismo Dios por los profetas, los entendió más hondamente y con más claridad de día en día, y los difundió ampliamente entre las gentes (cf. Sal 21, 28-29; 95, 1-3; Is 2, 1-4; Jr 3, 17). La economía, pues, de la salvación pronunciada, narrada y explicada por los autores sagrados, se conserva como verdadera palabra de Dios en los libros del Antiguo Testamento; por lo cual estos libros inspirados por Dios conservan un valor perenne. Conc. Vaticano II, Const. Dei Verbum, 14 Canonización El Antiguo Testamento o Tanaj comenzó su canonización en el 450 a. C. y terminó su canonización en el concilio de Yavne (96 d. C.), por el Sanedrín del primer siglo. Aunque el concilio de Yavne fue más una confirmación que canonización. El último libro en ser canonizado fue el libro de Daniel, en Yavne (Yamnia). Cuando se debatió si Cantar de los Cantares era simplemente un idilio amoroso, Rabí Akiva se levantó en su defensa (ver Halajá) diciendo que Salomón estaba hablando inspirado por el Espíritu Santo, como un Midrash (romance metafórico) entre Dios y el pueblo de Israel. [18] (También, por motivos similares se planteó la aceptación o rechazo de Eclesiastés y el rollo de Ester. El Sanhedrín consideró que Ester y Salomón estaban dotados del espíritu de profecía. Rabí Hanina (siglo I) tuvo un arduo trabajo alineando la teología del libro de Ezequiel con la Ley de Moisés. Gracias a eso al final el libro también fue aceptado en el canon. El Sanedrín terminó listando a aquellos que escribieron el Tanaj:
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    Antiguo Testamento 86 “Moisésescribió la Torá y Job. Josué escribió su libro y (según ciertos sabios) los últimos 8 versos de Deuteronomio. El libro de Josué fue terminado por Eleazar y Finees. Samuel escribió su libro, Jueces y Rut. El libro de Samuel fue terminado por Gad y el profeta Natán. David escribió el libro de los Salmos, agregando sus cantos a los libros de los ancianos (Adam (Sal 139:16), Melquizedec (Sal 110), Abraham (Sal 89), Moisés (Sal 90), Heman, Jedutún, Asaf y los tres hijos de Coré). Jeremías escribió su libro, Lamentaciones y Reyes. Ezequías y sus compañeros editaron los libros de Isaías, y de Salomón (proverbios, Cantar de los Cantares y Eclesiastés). Los hombres de la gran asamblea, (450 a.c.) editaron el libro de Ezequiel, los doce profetas menores, Daniel y el rollo de Ester (aunque estos fuesen originalmente escritos o dictados por sus respectivos autores). Esdras escribió su libro y las genealogías del libro de Crónicas. Crónicas fue terminado por Nehemías, hijo de Hacalías”. (Talmud; Bava Batra 14b-15a) Más allá del Tanaj, no se considera canónico ningún libro, como dijera el Sanedrín: “Cuando Hageo, Zacarías, y Malaquías murieron, el Espíritu Santo dejó Israel”. [19] Siglos después, el protestantismo, surgido durante el siglo XVI, aceptó el canon del Sanedrín para su Antiguo Testamento. Por su parte, la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa conservaron los llamados libros deuterocanónicos, que formaban parte del canon en las comunidades judías fuera de Palestina, [cita requerida] y las que mejor aceptaron el cristianismo. [cita requerida] Las Escrituras hebreas según los Testigos de Jehová Biblia Antiguo y Nuevo Testamento. Los testigos de Jehová, a partir de una exégesis del texto de Pablo de Tarso, usan la expresión «Escrituras hebreas». La cita es la siguiente: Empero los sentidos de ellos se embotaron; porque hasta el día de hoy les queda el mismo velo no descubierto en la lección del Antiguo Testamento, el cual por Cristo es quitado. 2 Corintios 3:14, versión Reina-Valera de 1909 Afirman que el contexto del párrafo y el sentido de la expresión griega correspondiente (διαθηκη) alude a la ley de Moisés o al Pentateuco Así, la expresión «Testamento» se referiría solo a esos libros y no al conjunto de la Biblia (sea el Antiguo o el Nuevo Testamento) a lo que se añade el hecho de que la expresión «Nuevo Testamento» no aparece en ninguna parte de la Biblia. Un dato particular: al (Apocalipsis), el último libro de la Biblia, los Testigos de Jehová lo llaman Revelación, como los cristianos de habla y cultura inglesa. De todas formas no es privativo de los anglófonos, que en vez de Apocalipsis, se use Revelaciones: El término griego Apocalipsis puede traducirse Revelaciones a todas las lenguas romances o que hayan tomado como préstamo el latín revelatio. Los Testigos de Jehová prefieren utilizar la expresión «Escrituras hebreas» para referirse a su versión del Antiguo Testamento, y «Escrituras griegas cristianas» para referirse al Nuevo. [20] Bibliografía: Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras con Referencias, págs. 1584, 85. (1987). Watchtower Bible and tract Society of New York, Inc.
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    Antiguo Testamento 87 Notas [1][1]Un resumen de la teoría, desarrollo y crítica que ha recibido esta hipótesis se puede encontrar en el libro de Soggin que se cita en la bibliografía. [2][2] El desarrollo de los géneros literarios que se suponen incluidos en los textos del Antiguo Testamento así como su relación con los géneros literarios usados en aquel entonces en Oriente se puede consultar en la obra de Robert y Feuillet que aparece en la bibliografía, pág, 137ss. [3] Los Treinta y nueve artículos fundacionales del anglicanismo, en su artículo VI, afirman que estos libros apócrifos no deben ser usados “para establecer doctrina alguna”, pero sí “leídos como ejemplo de vida”. Aunque los apócrifos bíblicos se siguen utilizando en la liturgia anglicana, (Los himnos Benedictus es y Benedicite, están tomados de los libros apócrifos). Los libros usados son: II Esdras, Tobías, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc, Cántico de los Tres Jóvenes, y I Macabeos. La tendencia moderna consiste en no imprimir apócrifos del Antiguo Testamento en las ediciones de Biblias anglicanas . [4] Los 24 libros de la Biblia Hebrea son los mismos que los 39 libros del Antiguo Testamento protestante, sólo se dividen y se ordenan de forma diferente: los libros de los Profetas Menores se encuentran en las Biblias cristianas como doce libros diferentes, y en las Biblias hebreas, forman un solo libro llamado “Los Doce”. Del mismo modo, las Biblias cristianas dividen los Libros de los Reyes en cuatro libros, ya sean dos libros de Samuel y otros dos de los Reyes o cuatro libros de los Reyes; la Biblia judía los dividen en solo dos libros. Los judíos también mantienen los dos libros de Crónicas/Paralipómenos como un solo libro. Esdras y Nehemías también se combinan en la Biblia judía, como lo están en muchas Biblias ortodoxas, en lugar de dividirlos en dos libros, como hacen la tradición católica y protestante. [5] Este libro forma parte del Ketuvim, la tercera sección del canon judío. Existe un orden diferente entre los cánones católico y judío. [6][6] Los libros de Samuel y Reyes son llamados a menudo los cuatro libros de los Reyes en las tradiciones católica y ortodoxa. [7][7] Los nombres entre paréntesis son los nombres de la Septuaginta y son usados frecuentemente por los cristianos ortodoxos. [8] Algunas iglesias ortodoxas orientales siguen a la Septuaginta y las biblias hebreas al considerar los libros de Esdras y Nehemías como un mismo libro. [9][9] The Catholic and Orthodox Libro de Esther includes 103 verses not in the Protestant Libro de Esther. [10] Las versiones de la Biblia Vulgata, Reina-Valera, Douay-Rheims y Revised Standard Version Catholic Edition colocan los libros de Macabeos después de Malaquías, otras traducciones católicas los sitúan después del libro de Esther. [11][11] En las Biblias griegas, IV Macabeos se encuentra en el apéndice. [12] Las iglesias ortodoxas orientales incluyen el Salmo 151 y la Oración de Manasés, no presente en todos los cánones. [13] En las Biblias católicas, el Libro de Baruc incluye un capítulo sexto llamado Carta de Jeremías. El Libro de Baruc no está en la Biblia protestante ni en el Tanaj. [14][14] Britannica 1911 [15][15] Las Biblias ortodoxas orientales mantienen los libros de Baruc y la Carta de Jeremías por separado. [16] Hebreo (opinión minoritaria), véase la Carta de Jeremías para más detalles. [17] En las Biblias católicas y ortodoxas, Daniel incluye tres secciones no incluidas en las Biblias protestantes. La oración de Azarías y el Cántico de los Tres Jóvenes se incluye entre Daniel 3:23-24. Historia de Susana se incluye en Daniel 13. Historia de Bel y el Dragón se incluye como Daniel 14. Estos no se encuentran en el Antiguo Testamento protestante. [18] cf. Mishna, Yadaim 3:5. [19][19] Talmud, Sanedrín 11a, Tosefta Sotá 13:2. [20] Revista Atalaya del 1 de marzo de 1995, pág 19. Bibliografía • Soggin, Alberto (1987). Introduzione all'Antico Testamento. Brescia: Paideia Editrice. ISBN 88-394-0399-X. • Keel, Othmar (2007). La iconografía del Antiguo Oriente y el Antiguo Testamento. Madrid: Editorial Trotta. ISBN 978-84-8164-785-3. • A. Robert y A. Feuillet (1965). Introducción a la Biblia. Barcelona: Editorial Herder.
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    Fuentes y contribuyentesdel artículo 88 Fuentes y contribuyentes del artículo Cristianismo  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?oldid=76291036  Contribuyentes: .Sergio, 2deseptiembre, A ver, AFLastra, AMarcial, AVIADOR, AarónMiguel, Adan1987, Agguizar, Agustobulo, Airunp, Albermd, Alberto Salguero, Alejandrocaro35, Aleposta, Alexander carachero, Alexav8, Alhen, Allforrous, Alonso de Mendoza, Alphabravotango, Alpinu, Amadís, Amantedelacomida68, Amanuense, Anarquiayautocracia, Andreasmperu, Angus, Antonio herbac, Antur, Antón Francho, Arjuno3, Arkangel414, Ascánder, AstroNomo, Atardecere, Atila rey, Audih, Australopithecus909, Açipni-Lovrij, Banfield, Bapgonzalez, Behemot leviatan, Belchi, Belgrano, Bencar, Beto29, BetoCG, Bluenote, Bnk180, Bokpasa, Boladecampo, Borja Agirre, Caiser, Camilo, Camr, Carlos Castañeda Girón, Carlos Sánchez, Chabi, Cheveri, Chibestia, Chien, Cinabrium, Citroenxtr, Cmjpro23, Coboesp, CommonsDelinker, Cookie, Copydays, Cordwainer, Costerode, Covi, Cps402085, Crates, Cratón, Cyberdelic, DJ Nietzsche, Dagofloreswi, Dalton2, Damifb, Danesri, Danielba894, Davidmartindel, Davius, Derekitou, Dhcp, Dhidalgo, Diegazo, Diegusjaimes, Dodo, Don Vinicio Reinaldo de Astigma, Don Vinicio Reynaldo de Astigma, Dorwinrin, Dreitmen, EGRCGROGR, Ecemaml, Echetto, Ecopsychology, Edmenb, Edslov, Eduardosalg, Edub, Egaida, Ejmeza, Elarcodefrain, Elelch, Eli22, Elstef41, Elwikipedista, Emanuelempresae, Emiharry, Emijrp, Equi, Er Komandante, Estoymuybueno, Eufrosine, Eunispero, Euroescritor, FAR, Felipe.bachomo, Ferbr1, Fertejol, Fibonacci, Filipo, Flacogch, Flashiest, Fobos92, Folkvanger, Foundling, FoxNET, Francisco2912, Frarozu, Gaboxispa, Gabriel Sozzi, Gafotas, Ganímedes, Gaspar van der Sar, Germanxv, Gerwoman, Giliofelix, Ginesito, Gmagno, Goose friend, Gordoniz, Granq, Grillitus, Grsd, Guanxito, Guervos, Guille, Gusama Romero, Gusarrgg, Gusgus, HUB, Hades512, Halfdrag, Haroldito, HermanHn, Hgms, Hidra1, Hinoiri, Hispa, Hprmedina, Huhsunqu, Humbefa, Humberto, Ialad, Igna, Ignacio Icke, Integral triple, IrwinSantos, Isha, Ismaelion, Isravalenzuela, Ivan.Romero, JCCO, JRGL, Jalcaire, Jantonyebenes, Javier Carro, Javierito92, Jccs, Jcmenal, Jdemarcos, Je ta sa, Jeferlazaro, Jgaray, Jgrullon88, Jkbw, Joan Keops, Joel caceres, Johanmonge, Joji, Jopase, Jorge Acevedo Guerra, JorgeE10, JorgeGG, Jose1586, Josejuanxim, Josell2, Jplazavidaurre, Jstitch, Jtico, JuanMarchant, Juana de Arco, Juancri, Juanoso, Julian Colina, Julie, JuliánDelRusso, Jumper1985, Kanon6996, Kerplunk!, Ketamino, Kiara García, Klementina121, Klinpo, KnightRider, Kombatgaby, Kordas, L'AngeGardien, LadyInGrey, Lagalag, Lagarto, Laura Fiorucci, Laurentius, Leandro Palacios, Lector72, Lecuona, Lendir, Leofajardo25, Leonpolanco, LlamaAl, Loco085, Lourdes Cardenal, Lourdes Sada, Lucifer2000, Lupo supo, Macahan, Magister Mathematicae, Magnvss, Mahadeva, Malaj, Manuel Trujillo Berges, Manuelt15, Marco Antonio Merchán, Mariano12 1989, Matdrodes, Maveric149, Maximo88, Mel 23, Mel D'artagnan, Memitohb, Metrónomo, Mettallzoar, Mgallege, Mia andrea, Mocu, MonicaOrtegaBarcelata, Montgomery, Moriel, Mortadelo2005, Mpeinadopa, Mrczgry, Mriosriquelme, Mulot, Muro de Aguas, Napoleón333, Natrix, Nelsonpacc, Nepomuseno4794, Nicop, Nihilo, Numbo3, OMenda, Obelix83, Oblongo, OffsBlink, Onkelficker3000, Opus88888, Orwelldevigo, Oximoron, P. S. F. Freitas, PONDUS, Pablok13, Pantheistservices, Peejayem, Petronas, Petruss, Phoenix-FX, Pieter, Piketero, Plank, Ponalgoyya, Ponchomartinez, Ppawn, Propositum, Prv, Pólux, Qoan, R Católico, Rafa3040, Raserran, Raulcr123, Raystorm, Richardsonwow, Richy, Rigenea, Robert Laymont, Roinpa, Rosarino, RoyFocker, RoyFokker, Rαge, Sabbut, Sageo, Salmedina, Salvador alc, SanchoPanzaXXI, Sarumo74, Satesclop, Sauron, Savh, Seanver, Sellkyrck, Serg!o, Sergio Andres Segovia, Shermanbon, Shooke, Siabef, Sialjo, Sigfred10, Sinchopolis, Soulreaper, SourceWare, Spockdg, Sudeste771, Superzerocool, Syum90, Taichi, Tango, Tano4595, Taragui, Tarawa1943, Technopat, Tenan, Tirithel, Titus Flavius, Tlaoakaiser, Tomatech, Tomatech24, Tomatejc, Tony Rotondas, Toto gol, Treisijs, UA31, UVXR, VARGUX, Vampiro81, Veon, Viaars, Victor Castro Chinchilla, Vitamine, VivaaD, Vubo, Watsoncreek, Wikisilki, Wildbill hitchcock, Williamsongate, Wokkyn, Xabier, Xexito, Yesenia 1, Yonderboy, Yrithinnd, Zangoru, Zorosandro, Zufs, conversion script, Ανθρωπιστής, 800 ediciones anónimas Dios en el cristianismo  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?oldid=75027633  Contribuyentes: Alejandrocaro35, Balles2601, Cheveri, Dhidalgo, Foundling, Jmvgpartner, Magister Mathematicae, Robert Laymont, SuperBraulio13, Tenan, Titus Flavius, 15 ediciones anónimas Jesús de Nazaret  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?oldid=76211548  Contribuyentes: .Sergio, 1dmallen, 333, A ver, ADR Sports, AFLastra, AaRoyfocker es un gay sí es un p ggwgw, Aalvarez12, Abaya, Adridelolmo, Afba, Afrasiab, Aiax, Airunp, Al59, Alakasam, Albeiror24, AldanaN, Alejandrocaro35, Alejandrodecampos, Alelapenya, Alexav8, Alfanje, Alhen, Alicia M. Canto, Allforrous, Alonso de Mendoza, Aloriel, Alphabravotango, Alpinu, Alrik, Amadís, Amorim Parga, Andreasmperu, Andrestkd, Angel GN, Angus, Antfern, Antoniolz, Antur, Antón Francho, Anyulled, Arafael, Arjuno3, Arkangel414, Arpotrek, Arrt-932, Asabanen, Ascánder, Avanto, Avianavigo, Balderai, Balles2601, Banfield, Baronnet, Barsamja, Bataller, Beaire1, BenjaTaker, Benzafra, Bertie Wooster, Berzas, Beto29, BetoCG, Biasoli, Bigsus, BlackBeast, Brother, Byj2000, CASF, Camiloezagui, Camima, Camr, Canaan, Carlos Castañeda Girón, Carlos Sánchez, Carlos t, Casillero26, Ceat 700, Cerato, Cerebrito16, Cesaranieto, Cesarhache, Cheee, Cheposo, Chibestia, Chien, Chillan viejo, Chlewey, Cholga, Chris Gabe, Chris K, Christopher Simpson, Chronos Legend, Cinabrium, Coloro93, Comae, CommonsDelinker, Confettino, Cookie, Cordwainer, Corrector1, Cratón, Ctrl Z, Cucaracha, Dalton2, Damifb, Dangelo rockero, Danics, Dark, David, David5742, Descartodo, Dhidalgo, Dianai, Diego Bethancourth, Diegusjaimes, Digigalos, Diosa, Dodo, Donmatas, Dorieo, Dove, Dánier, E4024, Ecemaml, Edmenb, Edu re3, Eduardosalg, Edub, Efaquino, Egaida, Eko taek15, El Ayudante, El filóloco, El gato Félix, El hobbit Guisen, Elebefa, Eli22, Eliana, Elias Enoc, Elliniká, Elturu, Elwikipedista, Emijrp, Emilio Kopaitic, Enredados, Ensada, Equi, Er Komandante, Erri4a, Escarlati, Espiritudelaverdad, Et tu, Brute?, Eternal light, Eufrosine, Evanescent, Exfuent, Ezarate, FAR, FHEcuador, Fanattiq, Fargok, Farisori, Fayenatic londres, Feministo, Fergon, Fernando, Fernando Estel, Fernando Suárez, Ff, Filipo, Filius Rosadis, Fobos92, Foundling, Francisco Valverde, FrancoGG, Frarozu, Frei sein, Frutoseco, GALIZANO, Gabriel Sozzi, Gabriel Vidal, Gaeddal, Gafotas, Galdius, Gcsantiago, Gengiskanhg, Gerryman, Gerwoman, Gigabig, Giliofelix, Gizmo II, Glendininng, Globalphilosophy, Gmagno, Gonbaa, Goose friend, Granvela, Greek, Groman, Gtr. 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S. F. 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