Una niña pobre vendía las rosas más hermosas para alimentar a su familia enferma. Un día, una anciana le pidió comida y la niña compartió lo que tenía. Como agradecimiento, la anciana le dio semillas que produjeron flores aún más hermosas. La niña pudo sacar a su familia de la pobreza vendiendo las nuevas rosas en abundancia, siempre agradecida a la anciana.