El documento describe el "Gran Hallel", que son los Salmos 113-118 y 136, los cuales eran cantados en las celebraciones judías como la Pascua. Explica que estos salmos alababan la misericordia eterna de Dios y conmemoraban sus grandes obras como el Éxodo y la resurrección. Además, señala que Jesús y los discípulos cantaron este himno en la Última Cena, siguiendo la tradición judía.