El documento discute cómo el hombre moderno se ha alejado de Dios y se ha vuelto egocéntrico. Se ha deslumbrado por su propia inteligencia y ha perdido el sentido de que depende de una grandeza superior. En consecuencia, el ateísmo gana fuerza mientras que las expectativas terrenales reemplazan la esperanza sobrenatural. Adicionalmente, el hombre moderno vive con miedo debido a su estilo de vida insaciable y ajetreado, y ha perdido la noción de que es finito.