El documento discute tres puntos principales: 1) Que hay evidencia de un diseño inteligente en la creación basado en la complejidad del universo y los organismos vivos; 2) Que la evolución casual no explica adecuadamente el origen y diseño del mundo, y 3) Que Dios creó la tierra y el agua de manera específica para permitir la existencia de los seres humanos y no solo de los peces. El autor argumenta que hay un propósito inteligente detrás de la creación.