El documento aborda el octavo mandamiento que prohíbe dar falsos testimonios y mentir, destacando que el diablo introdujo la mentira en el mundo. Se presenta la figura de Jesús como el ejemplo de verdad y honestidad, y se narra la negación de Pedro durante el juicio de Jesús. Se concluye con la exhortación a vivir en sinceridad, defender la reputación ajena y evitar hablar mal de los demás.