Silvano era un pingüino del Polo Norte que fue abandonado por sus padres y enviado por error a una escuela en Italia. Los niños se sorprendieron al encontrarlo en el paquete, pero aprendieron a comunicarse con él a pesar de que hablaba en pingüinés. Con el tiempo, Silvano aprendió italiano y encontró una nueva familia amorosa que lo aceptó.