El documento habla sobre el precio para entrar al cielo. Explica que todos estamos separados de Dios debido al pecado y que no hay nada que pueda pagar ese precio, como dinero u obras buenas. El único precio aceptable a Dios es la sangre inocente de Jesucristo, quien murió en la cruz para pagar el pecado de la humanidad. Para ir al cielo, uno debe creer en Jesús como Salvador y aceptar su sacrificio, limpiando los pecados con su sangre.