El documento describe el verdadero reposo de Dios. Explica que el reposo de Dios no es vagancia sino confiar en Dios mediante la fe de Cristo y no por nuestras obras. Citando varios versículos de la Biblia, argumenta que el reposo de Dios es eterno y se logra a través de la confianza en Cristo y no por nuestras acciones. Concluye que la fe es un don de Dios y que debemos escuchar a Dios en lugar de afanarnos en muchas cosas como Marta.