Jaimito llega a casa enojado por la humillación que sufrió de Pedrito y desea venganza. Su padre le enseña una lección al relacionar sus pensamientos negativos con el lanzamiento de carbón a una camisa blanca, mostrando que el odio que deseamos a los demás también nos ensucia a nosotros. Esta experiencia le revela que nuestros pensamientos y acciones afectan no solo a otros, sino también a nuestro propio ser y destino.