El trueque en el Cauca se presenta como una alternativa a las políticas de globalización, promoviendo la seguridad alimentaria y el fortalecimiento del tejido social en comunidades indígenas. Esta práctica, que ha resurgido tras épocas de recesión, se enfoca en el intercambio de productos locales y semillas tradicionales, lo que contribuye a la soberanía alimentaria y a la resistencia cultural frente a la economía de mercado. Además, el trueque fomenta la gobernabilidad local, permitiendo a las comunidades gestionar sus propios procesos sin intervención externa.