Manual
para
Jóvenes
y
Adultos
Primer
Cuatrimestre
2016
EL
MAESTRO
PENTECOSTES
LIDERAZGO
ACTUAL
Red Educación Cristiana
Iglesia de Dios Región NEA
Necochea 238 Resistencia
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
1
1 Puesto en el ministerio
1 Timoteo 1:12-20
12 Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús
nuestro Señor, porque me tuvo por el, poniéndome en
el ministerio,
13 habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e
injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo
hice por ignorancia, en incredulidad.
14 Pero la gracia de nuestro Señor fue más
abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús.
15 Palabra el y digna de ser recibida por todos: que
Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los
pecadores, de los cuales yo soy el primero.
16 Pero por esto fui recibido a misericordia, para
que Jesucristo mostrase en mí el primero toda
su clemencia, para ejemplo de los que habrían de
creer en él para vida eterna.
17 Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible,
al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos
de los siglos. Amén.
18 Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para
que conforme a las profecías que se hicieron antes en
cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia,
19 manteniendo la fe y buena conciencia, desechando
la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos,
20 de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes
entregué a Satanás para que aprendan a no
blasfemar.
La lección en resumen
Pablo dijo: «Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por el,
poniéndome en el ministerio» (1 Timoteo 1:12). Dios tiene un lugar de servicio en particular para cada
creyente. Honre a Dios con su servicio devoto.
En la obra del Señor no hay obreros innecesarios. Cada creyente tiene una obra que hacer. No hay nadie
que haya vivido tanto tiempo como para haber cumplido con todas sus obligaciones de servicio. Aunque el
tipo de servicio cambie al envejecernos, nunca nos pensionamos del servicio de nuestro Señor. En tanto el
Señor nos dé vida, nos vemos obligados a rendirle servicio el.
Las vidas de hombres como Pablo y Timoteo sobresalen como ejemplos de cómo rendir servicio
verdadero en el reino del Señor. Su ejemplo nos enseña que Dios tiene una obra específica para cada uno de
nosotros y que el primer paso en la preparación para un ministerio es reconocer que tenemos un ministerio.
Servimos a Dios con agradecimiento (1 Timoteo 1:12)
Podemos decir con Pablo: «Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me
tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio.» La palabra «ministerio» no se aplica sólo a los predicadores. Su
raíz significa servicio y describe el trabajo de cada creyente.
Aunque Pablo escogió aceptar a Cristo por el camino a Damasco (Hechos 26:19), la gran realidad es que
Cristo ya lo había escogido a él. Pablo parecía sentir que su vida antes de tener a Cristo fue tiempo perdido.
Al recibir a Cristo encontró un propósito para su vida. Eso mismo debemos sentir nosotros.
Una vez se escuchó decir de un misionero que había desperdiciado la mayor parte de su vida en el campo
misionero. Es trágico no reconocer el privilegio que nos es el haber sido escogidos para servir al Señor
dondequiera que nos haya llamado.
La maravilla de todas las maravillas es que el Señor nos haya seleccionado para ocupar un lugar de
servicio. Pablo se asombraba de que el Señor lo llamase a él para ser misionero a los gentiles. Aunque no
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podemos colocarnos en la misma categoría con Pablo, debemos recordar que Dios nos ha elegido a nosotros
también y que la esfera de servicio que nos ha confiado es mucho mayor de lo que merecemos.
Lecturas bíblicas
lunes: Mateo 4:18-22
martes: Mateo 5:14-16
miércoles: Hechos 20:17- 8
jueves: Filipenses 2:12-18
viernes: 2 Corintios 5:17-20
sábado: 1 Pedro 4:7-11
Meditación devocional
Creado para trabajar
Efesios 2:4-10
No debemos tener nuestro lugar de servicio
como un llamado al honor sino un llamado al
trabajo. No fuimos salvos para ser servidos, sino
para servir. Jesucristo dijo: «y el que quiera ser
el primero entre vosotros será vuestro siervo;
como el Hijo del hombre no vino para ser
servido, sino para servir, y para dar su vida en
rescate por muchos» (Mateo 20:27, 28). Nuestro
llamado es seguir a Cristo en cualquier tarea,
ministrando a los demás.
Al pensar en la magnitud de las obligaciones del servicio que se presentan a nosotros como creyentes, no
podemos evitar sentirnos inadecuados para la tarea. Sin embargo, debemos recordar que el mismo Señor
que nos escogió tiene el poder de capacitarnos para realizar la obra. Así que, no podemos atribuirnos el
mérito al obtener una victoria porque fue realizada sólo por medio de Jesucristo. No somos suficientemente
buenos, ni fuertes, ni sabios como para ser los siervos de Cristo, pero podemos hacer todo por medio de
Cristo que nos fortalece (Filipenses 4:13).
Servimos por la gracia de Dios (1 Timoteo 1:13-17)
La vida de Pablo nos muestra que la gracia de Dios era mucho «más abundante» que todo su pecado. Fue
por la maravillosa gracia de Dios que Pablo fue librado de su incredulidad y fue dado el privilegio de
servir.
Pablo no sólo halló gracia ante los ojos del Señor, sino que Dios también hizo que hallara gracia en los
corazones de otros. Poco después de su experiencia en el camino a Damasco, Pablo se encontró con
Ananías. Aunque Ananías temía a Pablo, fue a él como le había instruido el Señor. Lo llamó «hermano»
(Hechos 9:17) y oró por él. El Señor usó a Ananías para abrir los ojos de Pablo y para ayudarle a establecer
su nueva relación con la comunidad cristiana (Hechos 9:10-19). Más tarde, cuando la mayoría de los
creyentes en Jerusalén tenían sospechas por la vida pasada de Pablo y estaban dudosos de recibirlo en su
compañerismo, Dios puso en el corazón de Bernabé acercarse a Pablo para ayudarle a superar las sospechas
de los demás y encontrar su lugar en el ministerio de la iglesia (Hechos 9:26-28).
Pablo pudo servir porque «la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en
Cristo Jesús» (1 Timoteo 1:14). Dios obra de por lo menos tres maneras para llevarnos al lugar donde
podemos servir al Señor:
La gracia regenera nuestro corazón. La gracia de Dios obra para convertirnos en nuevas criaturas. «De
modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas
nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el
ministerio de la reconciliación» (2 Corintios 5:17, 18). Nadie jamás podría ser suficientemente bueno como
para merecer la salvación. Todos somos salvos por la gracia por medio de la fe y, sin experimentar esa
regeneración, ninguno califica para ocupar un lugar de servicio.
Su llamado nos permite rendirnos al Señor Jesús. En el libro de Mateo Jesucristo ilustró la necesidad
de una respuesta humana a la gracia de Dios:
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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«Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os
hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos» (Mateo 18:2, 3). Aunque la salvación proviene
enteramente del Señor, Dios nos ha dado la responsabilidad de aceptar Su regalo de la vida eterna. No
podemos hacer nada para salvarnos a nosotros mismos, pero si no hacemos nada respecto a Su oferta de la
vida eterna, moriremos en nuestro pecado.
Su amor nos envía el mensaje de la salvación por medio del testimonio cristiano. El Señor mostró a Pablo
su necesidad de participar en llevar el mensaje de la salvación al mundo gentil: «…porque para esto he
aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me
apareceré a ti, librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos,
para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la
fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados» (Hechos 26:16-18). Pablo sabía que
Dios lo había salvado para hacerlo un testigo a los gentiles y que por medio de su testimonio muchos serían
salvos.
Es emocionante saber que Dios no sólo compró nuestra salvación mediante el sacrificio de Jesucristo, sino
que también nos buscó y nos envió un mensajero para presentarnos la verdad del evangelio. Y como envió
a alguien a darnos a nosotros el mensaje de la salvación, también desea enviarnos a los demás con el mismo
mensaje.
Servimos en la adversidad (1 Timoteo 1:18-20)
Hemos sido llamados para realizar una gran tarea. Fuimos escogidos para rendir un servicio que durará por
la eternidad. No podemos fallar, pues otros dependen de nosotros para escuchar la verdad. Somos cristianos
y debemos ser eles a Aquel cuyo nombre llevamos.
Un soldado joven que servía bajo el mando de Alejandro el Grande desertó y fue llevado ante Alejandro
para ser juzgado. Alejandro le preguntó acerca de su ofensa y el joven confesó haber huido durante una
batalla. Por alguna razón, Alejandro sintió compasión del muchacho y le preguntó su nombre. Al responder
el joven que se llamaba Alejandro, Alejandro el Grande se horrorizó. Gritó al joven que debía enmendarse
¡o cambiar de nombre! Si no vamos a seguir a Cristo ante cualquier circunstancia, ¡tampoco nos atrevamos
a llamarnos cristianos!
Se nos ha dado un mandato.
Pablo escribió a Timoteo: «Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo…» (1 Timoteo 1:18). Pablo estaba
diciendo a Timoteo: «Estoy poniendo en tus manos un gran ministerio; venga lo que venga, no falles.»
Como a Timoteo, se nos ha dado la Palabra de Dios y se nos ha mandado vivir fielmente de acuerdo a sus
pautas y cumplir la obligación misionera. Somos escogidos por Dios para llevar el evangelio a los que están
a nuestro alrededor y pasarlo a las siguientes generaciones. No les fallemos a aquellos que dependen de
nosotros aun cuando vengan la adversidad y la tentación. No debemos fallar al Dios que nos ha confiado
tan grande responsabilidad.
Hemos sido llamados a la batalla.
La lucha espiritual que enfrentamos no es una batalla en que peleamos por ratos y luego bajamos nuestras
defensas nada más. Nuestra vida entera debe ser dedicada a la lucha contra el mal. No podemos rendirnos
ni desertar. Nadie puede tomar nuestro lugar. Debemos permanecer en vigilia, porque el pecado no deja de
atacar.
Durante las dos guerras mundiales, los soldados tuvieron expectativas diferentes a los de hoy. Hoy los
reclutas saben que en cuanto sirvan su tiempo, serán reemplazados. Pero aquellos sabían que servirían hasta
ganar la guerra o ser heridos o morir. Ese es nuestro llamado como seguidores de Cristo. La lucha espiritual
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no nos permite bajar nuestras armas y descansar. Estamos peleando contra un enemigo espiritual y hay que
luchar hasta ganar la victoria o ser llevados a nuestro hogar en la gloria.
Hemos sido advertidos del naufragio. Al ocuparnos en la batalla espiritual, debemos continuar
«manteniendo la fe y buena conciencia» (1 Timoteo 1:19). Debemos vivir una vida pertinente a nuestra fe.
Si profesando una doctrina nuestra vida no marcha al compás de nuestra fe, nuestro testimonio no tendrá
poder.
La Biblia da ejemplo de personas que fracasaron durante una lucha espiritual y «naufragaron en cuanto a la
fe algunos, de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no
blasfemar» (1 Timoteo 1:19, 20). Si dejamos de vivir de acuerdo con nuestras propias enseñanzas,
destruiremos nuestra fe, nos convertiremos en piedras de tropiezo para otros y eventualmente seremos
entregados en las manos del enemigo.
Sin importar quienes somos, si hemos creído en Cristo, tenemos un llamado a servir. Nuestro llamado es
una realidad presente. Aunque en el futuro vayamos a servir en gran capacidad, lo importante es que
empecemos a servir ahora mismo.
Alguien dijo: «Se vive una sola vez y no demora; y sólo lo que se hace para Cristo perdura.» Aproveche el
día de hoy para hacer lo que Dios le ha comisionado.
Preguntas
1. ¿Quién selecciona a los creyentes y los coloca en su lugar de servicio?
2. ¿Cuáles son tres maneras en que Dios obra para llevarnos al lugar donde podemos servir al Señor?
3. ¿Quiénes han sido llamados a servir al Señor?
4. ¿Qué pasará en la vida de un creyente que deja de servir al Señor? ¿Perderá su salvación?
5. ¿Es el servir a Cristo una obligación o un privilegio?
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2La oracion es primordial
1 Timoteo 2:1-8
1 Exhorto antes todo, a que se hagan rogativas,
oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos
los hombres;
2 por los reyes y por todos los que están en
eminencia, para que vi-vamos quieta y
reposadamente en toda piedad y honestidad.
3 Porque esto es bueno y agradable delante de Dios
nuestro Salvador, 4 el cual quiere que todos los
hombres sean salvos y vengan al cono-cimiento de la
verdad.
5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre
Dios y los hombres, Jesucristo hombre,
6 el cual se dio a sí mismo en res-cate por todos, de
lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.
7 Para esto yo fui constituido predicador y apóstol
(digo verdad en Cristo, no miento), y maestro de los
gentiles en fe y verdad.
8 Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar,
levantando manos santas, sin ira ni contienda.
La lección en resumen
La oración es uno de los primeros deberes y privilegios cristianos. Dedíquese, pues, al ministerio de la oración.
«Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni con-tienda» (1 Timoteo
2:8).
La oración es el aliento de la vida espiritual del creyente. Sin ella no habrá ni crecimiento ni vitalidad. A
pesar de la importancia de la oración, muchos la descuidan. Algunas encuestas han indicado que aún
muchos pastores no oran más de 25 minutos al día. Sin embargo, la pregunta principal es: ¿Cuánto oramos
nosotros?
Como creyentes en Cristo, sabemos que Dios desea que hablemos con Él sobre cualquier cosa que
enfrentemos. Cuando Cristo dio instrucciones en cuanto a la oración, no antecedió Sus enseñanzas con «si
oras», sino «cuando ores» (Mateo 6:5-7). La oración es la respuesta natural a la fe que está en nuestro
corazón.
La prioridad de la oración
Pablo nos exhortó a dar a la oración el lugar que merece. Debemos orar «ante todo» (1 Timoteo 2:1).
Primeramente Pablo exhorta que la oración sea hecha «por todos los hombres». No hay persona alguna en
la tierra por la que no nos debamos interesarnos lo suficiente como para orar. «Porque de tal manera amó
Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito» para hacer posible la salvación de «todo aquel que en él
cree» (Juan 3:16).
Dios anhela que todos reciban la salvación, «no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan
al arrepentimiento» (2 Pedro 3:9). Jesucristo dijo: «Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a
mí mismo» (Juan 12:32). Descuidar la oración intercesora por aquellos a quienes Dios ama y por quien
Jesús murió es pecado.
La oración ocupó un lugar primordial en el ministerio de Pablo, como debiera ocupar en el nuestro. Sus
cartas estaban llenas de peticiones de oración, reportes de oraciones contestadas y resúmenes escritos de
sus oraciones. Pablo oró por los creyentes (Romanos 1:9; Efesios 1:16) y por la salvación de los
inconversos (Romanos 10:1). Además, pidió oraciones por sí mismo para poder dar un testimonio e caz a
los perdidos (Efesios 6:18,19).
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Lecturas bíblicas
lunes: Salmo 4:1-8
martes: Salmo 5:1-12
miércoles: 1 Corintios 14:13-19
jueves: 2 Corintios 12:7-10
viernes: Efesios 6:10-20
sábado: 1 Tesalonicenses 5:16-28
Meditación devocional
Disciplina en la oración
Daniel 6:1-10
En 1 Timoteo 2:1 Pablo usa cuatro diferentes
términos para la oración:
«rogativas, oraciones, peticiones y acciones de
gracias». Todos estos términos se parecen, pero
cada uno identifica una dimensión especial de la
oración.
Primero, los griegos usaban la palabra que se
traduce «rogativas» para describir una petición
general. Podía ser una petición por cualquier
problema, grande o pequeño. El uso de esta
palabra indica que todas nuestras peticiones son
importantes para Dios. Si tenemos una necesidad
lo suficientemente grande como para compartirla
con alguien, es suficientemente importante para
contarla al Señor.
Segundo, la palabra usada para «oraciones» describe una petición que podría hacerse sólo delante de Dios.
Hay ciertas cosas que sólo Dios puede hacer. Sólo Él puede perdonar nuestros pecados (Marcos 2:7). Sólo
Él puede darnos la salvación (Hechos 4:12). Como humanos somos impotentes de satisfacer nuestras
profundas necesidades espirituales; sólo en el Señor encontraremos la ayuda que necesitamos. Si llevamos
nuestras necesidades ante otras personas, nos veremos frustrados; pero si las llevamos ante Dios,
descubriremos que Él es todopoderoso y que está dispuesto a ayudarnos.
Tercero, la palabra traducida como «peticiones» conlleva la idea de ir ante un rey con una petición. El
Señor es nuestro Rey, pero en vez de ser inaccesible e inalcanzable, siempre está abierto a nuestras
peticiones.
«Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos
nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras
debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos,
pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno
socorro» (Hebreos 4:14-16).
Jesucristo, nuestro Rey y Señor, está en la presencia del Padre, intercediendo por nosotros aun antes de que
enunciemos nuestras peticiones. Por lo tanto, sabemos que podemos acercarnos confiadamente al trono de
la gracia, «para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro».
Debemos traer nuestras propias necesidades y también las de todas las personas en nuestra vida.
Debemos orar por otros aunque sus ojos estén encubiertos a la verdad y no lo aprecien.
Finalmente, las «acciones de gracias» siempre deben ser parte de nuestras oraciones. Al orar, debemos
darle gracias a Dios por todo lo que Él es y por todo lo que ha hecho por nosotros. Dios quiere que
traigamos nuestras peticiones ante Él y que le demos gracias por las bendiciones que nos ha dado. Cuando
Cristo sanó a los diez leprosos, sólo uno de ellos dio gracias (Lucas 17:17). Nueve no sintieron la necesidad
de agradecerle al que los sanó.
La preparación para la oración
Ciertamente oraríamos más si entendiéramos la función de la oración. Quizá se haya preguntado alguna
vez si la oración de veras cambia las cosas o no. Es preciso entender que nuestro inmutable Dios no cambia
para dar lugar a nuestros deseos personales. Al mismo tiempo, sabemos que nuestro Padre celestial
responde amorosamente a las oraciones de Sus hijos. La lectura bíblica de esta lección nos muestra algunas
verdades maravillosas en cuanto a la oración y cómo funciona.
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La oración trae bendición a otros. Pablo nos exhortó a orar «por los reyes y por todos los que están
en eminencia» (1 Timoteo 2:2). Dios tiene el poder de dirigir el corazón del rey (Esdras 6:22). A veces nos
vemos tentados a poner nuestra confianza en los líderes terrenales en vez del Señor. «Mejor es confiar en
Jehová, Que confiar en el hombre. Mejor es confiar en Jehová, Que confiar en príncipes» (Salmo
118:8, 9).
En vez de confiar en nuestros líderes, debemos orar por ellos y confiar en que el Señor puede dirigir sus
corazones en la dirección apropiada.
La oración también puede enriquecer nuestra propia vida. Al vivir bajo la autoridad de líderes que
disfrutan de las bendiciones de Dios porque oramos por ellos, podemos vivir «quieta y reposadamente».
Sin embargo, la oración hace mucho más que sólo bendecirnos con tranquilidad. Nos capacita para vivir
«en toda piedad y honestidad».
La oración agrada a Dios.
«Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador» (1 Timoteo 2:3). El
comportamiento que agrada a Dios abre canales para grandes bendiciones en la esfera espiritual. Dios dijo
a Salomón: «Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi
rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus
pecados, y sanaré su tierra» (2 Crónicas 7:14).
Seríamos más eficaces en la oración si viviéramos piadosamente. David preguntó: «¿Quién subirá al
monte de Jehová?/ ¿Y quién estará en su lugar santo?/ El limpio de manos y puro de corazón;/ El que
no ha elevado su alma a cosas vanas,/ Ni jurado con engaño./ Él recibirá bendición de Jehová,/ Y
justicia del Dios de salvación» (Salmo 24:3-5). Dios no sólo contesta las oraciones de los que viven
dedicados a Él, sino que sus oraciones son más eficaces.
«…La oración eficaz del justo puede mucho» (Santiago 5:16).
Una fe genuina es parte importante de nuestra vida de oración.
Debemos orar, «sin ira ni contienda» (1 Timoteo 2:8).
Santiago escribió: «Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del
mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que
recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos»
(Santiago 1:6-8).
El secreto de una oración eficaz es entender la voluntad de Dios. Santiago enseñó que siempre debemos
planear nuestra vida y dirigir nuestras oraciones en armonía con la voluntad del Señor. «¡Vamos ahora! los
que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos;
cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se
aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor
quiere, viviremos y haremos esto o aquello» (Santiago 4:13-15).
Un mejor entendimiento de la naturaleza de Dios resulta en una mayor confianza en la oración.
«Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se
dio a sí mismo en rescate por todos…»
(1 Timoteo 2:5- 6). En el mundo antiguo la mayoría de la gente adoraba muchos dioses. Las personas
ofrecían sacrificio tras sacrificio en un esfuerzo por aplacar la ira de los dioses falsos. Pero el único y
verdadero Dios ama al hombre que creó. Proveyó Su propio sacrificio, Su Hijo Jesucristo, como expiación
por nuestros pecados para que pudiéramos disfrutar del compañerismo con Él.
Hay «un solo mediador». Un mediador es alguien que está entre dos grupos o partidos para funcionar
como intermediario. Nosotros tenemos acceso directo con Dios mediante Jesucristo. Gracias a Él, no hay
nada ni nadie que nos impida acercarnos al Padre con cualquier petición que pueda haber en nuestro
corazón. Cristo no sólo entregó Su vida para redimirnos, sino también para establecerse a Sí mismo como
el único Mediador entre nosotros y el Padre.
Las personas por las cuales debemos orar
Debemos orar por los líderes gubernamentales. Los líderes gubernamentales de Pablo eran reyes y
personas a quienes los reyes habían dado puestos de autoridad. Pablo no tuvo que estar de acuerdo con los
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líderes en todo lo que hacían, pero sí tuvo la responsabilidad de orar por ellos. Nuestros líderes, sean
quienes sean, merecen nuestras oraciones a favor de ellos.
Debemos orar por los miembros de nuestras familias. El resultado final de nuestras oraciones por los
líderes será una gran bendición para nuestras familias, para que «vivamos quieta y reposadamente» (1
Timoteo 2:2). El bienestar de nuestras familias siempre debe ser parte de nuestra oración. Debemos orar
pidiendo que Dios proteja a nuestros seres amados y los guíe siempre de acuerdo a Su voluntad (Job 1:10).
Hay que orar por los inconversos. i queremos orar conforme a la voluntad de Dios, debemos orar por
los inconversos, porque nuestro Señor
«quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad». Sin embargo,
nuestras oraciones por los inconversos que hay por el mundo entero tienen poco significado a menos que
tengamos un interés genuino por las personas específicas que se encuentran en nuestro mundo personal.
Dios quiere que nos interesemos por nuestros vecinos, nuestros amigos y hasta nuestros enemigos. Juan
amonesta que el que no ama a su hermano tampoco ama a Dios. «…Pues el que no ama a su hermano a
quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?» (1 Juan 4:20). De igual manera, si no nos
interesamos por los inconversos que conocemos, ¿cómo podemos decir que nos interesamos por aquellos
que no conocemos?
Si no tenemos amor por los inconversos, no estamos en armonía con el Señor Jesucristo quien «vino a
buscar y a salvar lo que se había perdido» (Lucas 19:10). Así como Dios estuvo dispuesto a dar a Su Hijo
unigénito y Cristo estuvo dispuesto a dar Su vida en rescate por muchos, nosotros debemos buscar
constantemente la salvación de individuos perdidos específicos por medio de la oración.
Preguntas
1 ¿Cuáles son los cuatro términos que Pablo usó para describir los diferentes tipos de oración?
2 ¿Cuál es el secreto de una oración eficaz?
3 ¿Cuántos mediadores hay entre Dios y nosotros?
4 ¿Por quiénes debemos orar?
5 ¿Cuáles son unos beneficios que resultan de la oración?
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3Los lideres de las iglesias
1 Timoteo 3:1-7
1 Palabra el: Si alguno anhela obispado, buena obra
desea.
2 Pero es necesario que el obispo sea irreprensible,
marido de una sola mujer, sobrio, prudente,
decoroso, hospedador, apto para enseñar;
3 no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de
ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no
avaro;
4 que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en
sujeción con toda honestidad
5 (pues el que no sabe gobernar su propia casa,
¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?);
6 no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en
la condenación del diablo.
7 También es necesario que tenga buen testimonio
de los de afuera, para que no caiga en descrédito y
en lazo del diablo.
La lección en resumen
«Palabra el: Si alguno anhela obispado, buena obra desea» (1 Timoteo 3:1). El buen liderazgo es esencial en toda
iglesia. Una iglesia debe orar por su pastor para que sea calificado y luego respetarle y apoyarle en su ministerio.
En cualquier organización, mucho depende del liderazgo. Un líder de calidad es indispensable en la iglesia
para la buena salud espiritual y un ministerio eficaz. Sólo hombres maduros con sabiduría espiritual,
experiencia y un llamado de Dios califican.
Los títulos de los líderes de las iglesias
Hoy día generalmente se usa el título pastor para referirse al líder espiritual de una iglesia. Un pastor de
ovejas es uno que cuida y guía un rebaño de ovejas, así que el pastor de una iglesia es uno que guía y vela
por un «rebaño» de Dios, una congregación local de creyentes. La responsabilidad principal de un pastor de
ovejas es proteger a sus ovejas y alimentarlas bien. Cuando un hombre acepta el llamado de pastorear una
iglesia, se compromete a velar por una de las iglesias del Señor Jesucristo. Un pastor sincero siempre tiene
presente el bienestar de su congregación.
Además del título pastor, en el Nuevo Testamento se ven los términos obispo y anciano. Todos eran
títulos para el mismo oficio de pastor. Cuando Pablo mandó llamar a los ancianos de Éfeso (Hechos 20:17),
los animó a «apacentar la iglesia» como obispos (Hechos 20:28). Al igual, Pedro dijo que la
responsabilidad primordial de los ancianos era apacentar la grey de Dios (I Pedro 5:1-3).
Es probable que por la historia se usaron estos títulos para identificar el oficio del líder de una iglesia
tanto como la función de la posición. La palabra anciano sugiere que normalmente era uno de los hombres
más respetados de la congregación y uno de los mayores. El término obispo se refiere a la tarea de
supervisar los asuntos de la iglesia. La palabra pastor se enfoca en la alimentación espiritual del pueblo de
Dios por el líder. Por lo tanto, la palabra anciano describía a la persona del líder mientras que obispo y
pastor se referían a la tarea que desempeñaba dicho líder.
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Lecturas bíblicas
lunes: Números 27:15-23
martes: Deuteronomio 3:21-29
miércoles: 1 Reyes 3:3-10
jueves: 1 Corintios 3:1-10
viernes: 2 Corintios 5:11-21
sábado: Colosenses 1:21-29
Meditación devocional
Un líder promueve el avivamiento
2 Crónicas 29:1-11
La tarea del líder de una iglesia
(1 Timoteo 3:1)
La palabra obispo conlleva una idea de
supervisar a los obreros y enfatiza el papel del
pastor como líder. La palabra siempre implica
supervisar cierta esfera de trabajo con
responsabilidad ante cierta autoridad. La
autoridad ante la cual el pastor siempre es ser
responsable es Jesucristo.
El pastor es responsable del cuidado de las personas que constituyen la iglesia de la cual es líder. Debe
proveerles el liderazgo necesario para que puedan llevar a cabo las tareas que Dios ha dado a Sus iglesias.
Además, debe supervisar a los miembros de la congregación en su labor y entregar cuentas a Dios por su
propia fidelidad como líder. En realidad, tiene una responsabilidad doble. Como pastor, es el supervisor de
la obra de la iglesia; pero como creyente, es participante de la obra, trabajando hombro a hombro con los
demás miembros.
Cuando Dios llama a un hombre al pastorado, lo guía a una «buena obra» y no sólo a un oficio (1 Timoteo
3:1). No es el oficio, sino la obra, que el futuro pastor debe tener presente. No debe codiciar el prestigio de
lucir un título como pastor, sino anhelar el llevar adelante la obra de su Señor.
Algunos pueden pensar que, cuando Pablo habla de un hombre que anhela el pastorado, quiere decir que
cualquier persona piadosa que tenga el deseo de ser pastor puede serlo. Sin embargo, el desear ser pastor no
es una decisión personal de uno, sino resulta del llamado de Dios. El hombre que trate de ejercer el oficio
de pastor sin un llamado definitivo del Señor es un hombre imprudente. Pablo empezó el libro de Romanos
enfatizando su propio llamado: «Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el
evangelio de Dios» (Romanos 1:1). Sólo uno que ha sido genuinamente llamado por Dios tendrá éxito en la
obra que se requiere de un pastor.
Las cualidades del líder de una iglesia
(1 Timoteo 3:2-7)
Pablo dio una lista de cualidades que un hombre tiene que poseer para servir como pastor. El hecho de que
Pablo dio tal lista sugiere que siempre ha habido personas no calificadas que buscan puestos de liderazgo
dentro de las iglesias del Señor. Para prevenir ese peligro, Pablo enumeró unas cualidades específicas.
La vida familiar: Pablo enfatizó la responsabilidad del pastor en su hogar. Se requiere que él «gobierne su
casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa,
¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?)» (1 Timoteo 3:4, 5).
El pastor debe ser monógamo, o sea, el «marido de una sola mujer» (1 Timoteo 3:2). Hay mucha
controversia hoy día en cuanto a este pasaje. Algunos dicen que significa que un hombre tiene que estar
casado para poder calificar como pastor; otros proponen que un hombre casado más de una vez nunca
podrá ejercer el oficio de pastor. La frase literalmente significa que un pastor debe ser un hombre para el
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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cual no existe más que una mujer. En otras palabras, debe ser un esposo fiel, comprometido a cumplir sus
votos matrimoniales. Si un hombre no se compromete a practicar la pureza dentro de su matrimonio, no
tiene lugar como pastor. Un pastor debe establecer altas normas en su matrimonio y al mismo tiempo
animar a otros a cumplir con el mismo compromiso. El mundo necesita que las iglesias y sus líderes
representen bien la belleza y el gozo de un matrimonio duradero.
Un pastor debe mostrar la hospitalidad (1 Timoteo 3:2). Un hombre que no recibe con gusto a las
personas que Dios trae a su vida y su hogar, no será un buen representante de la iglesia. Es un hecho
reconocido que somos parte de todas las personas que hemos conocido. Nuestra vida es enriquecida por
medio de la influencia de otros. Sin un espíritu hospitalario, nos alejamos de los demás y, por lo tanto, nos
privamos de lo que ellos ofrecen y los privamos a ellos del testimonio de la gracia de Dios que podríamos
compartir. Los pastores deben establecer el ejemplo de la hospitalidad.
La ética pública: La manera en que un hombre se comporta en su comunidad también es crucial en el
liderazgo de una iglesia. Pablo dijo que un pastor debe ser «irreprensible» (1 Timoteo 3:2). Debe tener una
buena reputación entre las personas ajenas a la iglesia (1 Timoteo 3:7). Si un hombre no tiene el respeto de
sus conciudadanos, será un estorbo para su iglesia. Aunque ningún hombre puede vivir completamente
libre de culpa, el pastor debe esforzarse por vivir de tal manera que nadie pueda levantar una acusación
justificable en su contra. Debe evitar cualquier cosa que le cause ser menos que irreprensible en su
conducta.
El carácter personal: Pablo ex-puso varias virtudes positivas que un pastor debe tener. Debe ser «sobrio,
prudente, decoroso». La idea central de estas palabras es que debe ser trabajador, considerado, organizado
y lleno de buenas obras. Al realizar la labor de pastor, un hombre no puede involucrarse en ningún tipo de
actividad que le ocasione una falta de sobriedad y de una actitud positiva.
Las destrezas pastorales: Un hombre que no sea «apto para enseñar»
(1 Timoteo 3:2) tendrá dificultades en presentar adecuadamente las verdades bíblicas que se deben enseñar
a todos los creyentes. Un pastor tiene la responsabilidad de ayudar al pecador a arrepentirse de sus pecados
y de enseñar a aquellos que hayan sido convertidos a «guardar todas las cosas» que Cristo mandó (Mateo
28:19, 20). Aunque es importante que un pastor sea capaz de articular la verdad de manera que otros
entiendan, su forma de enseñanza más e caz será una vida ejemplar que otros puedan imitar. Por medio de
su vida, el pastor debe enseñar a su comunidad lo que significa ser un cristiano.
Unas características que incapacitan: También se dan unas prohibiciones para un pastor. No debe ser
«dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro» (1
Timoteo 3:3).
Un hombre debe demostrarse competente antes de convertirse en pastor. No debe ser «neófito, no sea que
envaneciéndose caiga en la condenación del diablo» (1 Timoteo 3:6). Sería peligroso promover a un nuevo
convertido a un puesto de liderazgo dentro de la iglesia. Sin la madurez espiritual, él podría permitir que un
sentido de importancia destruyera su espiritualidad. Un pastor con una opinión muy elevada de sí mismo se
convierte en un peligro para su congregación. Da a sus enemigos la oportunidad de criticar, no sólo al
pastor culpable, sino a toda la iglesia. Al contrario, un pastor maduro y piadoso es una bendición por la cual
estar agradecido con Dios.
Preguntas
1. ¿Cuáles son los tres términos que se emplean para referirse al líder de una iglesia?
2. ¿Cuáles son las responsabilidades de un pastor?
3. ¿En qué sentido tiene el pastor una responsabilidad doble?
4. ¿Cuáles son las cualidades de un buen pastor?
5. ¿Por qué no debe un creyente nuevo ocupar el puesto de pastor?
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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4Los siervos de las iglesias
1 Timoteo 3:8-13
8 Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin
doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de
ganancias deshonestas;
9 que guarden el misterio de la fe con limpia
conciencia.
10 Y éstos también sean sometidos a prueba primero,
y entonces ejerzan el diaconado, si son
irreprensibles.
11 Las mujeres asimismo sean honestas, no
calumniadoras, sino sobrias, eles en todo.
12 Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y
que gobiernen bien sus hijos y sus casas.
13 Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan
para sí un grado honroso, y mucha confianza en la
fe que es en Cristo Jesús.
La lección en resumen
Los diáconos que verdaderamente sirven a su iglesia ejercen bien su o cio. Dios se complace con hombres
piadosos dispuestos a servir como diáconos. «Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y
entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles» (1 Timoteo 3:10)
El servicio es la única manera de tener una vida e caz ante Dios. Él no da importancia a nuestros títulos ni
posiciones, pero sí reconoce a los que humildemente buscan honrarlo por medio del servicio el a los demás.
Los que quieren ser grandes ante los ojos de Dios deben convertirse en siervos de todos. Jesucristo mismo
dijo que «cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos» (Mateo 18:4).
Jesús siempre deseó que todos los puestos en la iglesia se basaran en el servicio. Les dijo a Sus discípulos:
«Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre
ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será
vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo» (Mateo 20:25-27).
Todo creyente debe servir al prójimo, pero hay dos grupos de hombres que la iglesia separa para un
servicio especial: los pastores y los diáconos. Los pastores sirven al guiar al rebaño; los diáconos sirven en
maneras que fortalecen el cuidado pastoral del rebaño.
Los diáconos son escogidos para servir aun más que los demás miembros. El significado principal de la
palabra diácono es siervo. Los diáconos que sirven fielmente «ganan para sí un grado honroso, y mucha
confianza en la fe que es en Cristo Jesús» (1 Timoteo 3:13).
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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En la Biblia el servicio se relaciona con la grandeza. José fue un esclavo que, gracias a su servicio eficaz y
el, fue promovido a gobernante. Moisés fue un pastor de ovejas común hasta recibir el llamado de Dios
para guiar al pueblo de Israel y sacarlo de la esclavitud egipcia. Josué sirvió bajo Moisés antes de ser
escogido por Dios para guiar a Israel en su conquista de la Tierra Prometida. Aun Jesucristo«no vino para
ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos» (Mateo 20:28).
Lecturas bíblicas
lunes: Nehemías 4:14-23
martes: Salmo 116:12-19
miércoles: Marcos 10:42-45
jueves: Juan 13:1-14
viernes: Efesios 6:5-9
sábado: 1 Pedro 5:5-7
Meditación devocional
Somos siervos
Esdras 5:1-11
Dios tiene unos requisitos específicos para los
que aspiran servir como diáconos. Estos
requisitos muestran la naturaleza espiritual del
oficio y su importancia al ministerio de una
iglesia. Cuando hay más siervos la labor se divide
entre más y resulta más oportunidad para que los
pastores se centren más en los ministerios
espirituales. Es algo hermoso cuando un pastor
cuenta con un equipo de diáconos dedicados y
dispuestos a toda obra, sea espiritual o material.
Juntos logran mucho más que si el pastor tuviera
que avanzar a solas.
Las características personales de los diáconos (1 Timoteo 3:8-10)
El ministerio de los diáconos se origina en la iglesia de Jerusalén con un énfasis en el servicio práctico
(Hechos 6:1-7). Aunque no se menciona la palabra diácono en este pasaje, los siete hombres que fueron
escogidos para servir en la iglesia de Jerusalén llenaron los requisitos para el diaconado. En cuanto fueron
seleccionados, sus ministerios se expandieron y tomaron sobre sí un aspecto espiritual mientras llevaban a
cabo su servicio práctico diario. Esteban y Felipe fueron usados por el Señor para plantar el evangelio en el
corazón de las personas por medio de la predicación. Ya que el oficio de diácono tiene dimensiones
espirituales tanto como prácticas, la mayoría de las cualidades descritas para los diáconos son las mismas
requeridas de los pastores. ((Compárense 1 Timoteo 3:1-7 con 1 Timoteo 3:8-13). (Recomendamos leer del
libro “Minutas de la Iglesia de Dios” el tema “la Junta de Consejeros” para ampliar la lección)
Un carácter digno: La palabra «honestos» en 1 Timoteo 3:8 sugiere una actitud y una conducta entre los
diáconos que demuestran que están conscientes de que responderán a Dios por su vida y su servicio. Tales
hombres andan humildemente ante Dios y sirven fielmente a su iglesia.
Los diáconos deben ser «sin doblez». Esto literalmente significa que no deben «hablar con dos voces».
No deben decir una cosa a uno y otra cosa a otro, sino que deben ser consistentes en lo que hablan para
poder llevar a cabo su ministerio. Es esencial que los diáconos controlen su lengua debido a su ministerio
con los miembros. Sin tal disciplina, los diáconos iniciarían contiendas dentro de la congregación. Las
manipulaciones y las «mentiras blancas» no pueden ser parte del ministerio de los diáconos.
Los diáconos no deben ser «codiciosos de ganancias deshonestas». Este requisito implica que las iglesias
no deben escoger como diáconos a hombres que están involucrados en negocios deshonestos. Todos tienen
que ganarse la vida de alguna manera, pero los diáconos deben hacerlo de manera que no haya ninguna
duda en cuanto a su integridad. Deben ganarse la vida honestamente, en hecho y en apariencia. Si haya la
apariencia de avaricia, la congregación no con fiará en ellos para la administración de las finanzas de la
iglesia. Y si en algún momento ocurre algo que causa que la congregación no tenga confianza en la manera
en que el dinero se maneja en la iglesia, será difícil que los miembros sean eles en sus ofrendas.
Los diáconos no deben ser «dados a mucho vino». La idea básica es que estos líderes deben ser ejemplo
de sobriedad. Como pentecostales, hemos hecho el compromiso de abstenernos de la venta y el uso de
cualquier bebida alcohólica. Este compromiso se basa en principios bíblicos para los testigos del Señor
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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Jesucristo y es un pacto en el que todos los miembros de la iglesia entran voluntariamente. Es importante
que los diáconos cumplan con este compromiso. El no hacerlo debilitaría el pacto que su iglesia ha hecho.
Aun el beber «socialmente» pone mal ejemplo y perjudica.
La devoción cristiana: Los diáconos deben guardar «el ministerio de la fe con limpia conciencia».
Esto simplemente quiere decir que deben vivir y servir de manera pertinente a lo que profesan creer. Su
servicio y su vida deben ser guiados por su teología; si no es así, será percibido hipócrita el ministerio de la
iglesia. Aunque es importante que todos los miembros vivan lo que profesan creer, cualquier inconsistencia
hallada entre aquellos escogidos para servir en el nombre de la iglesia provocará gran daño a su reputación.
Los diáconos deben probarse como siervos fieles durante un período de tiempo (1 Timoteo 3:10). Como
un novato en la fe no debe ser elegido pastor, asimismo ningún hombre debe ser escogido como diácono si
es novato en cuanto al servicio. Mucho antes de ser elegido como diácono, el candidato debe mostrarse
siervo el entre la congregación. Nombrar como diácono a una persona sin tales precedentes es arriesgarse a
prestar honor falso a un hombre indigno.
Hay peligro también para los hermanos nombrados como diáconos. El puesto le puede dar un falso
sentido de importancia y hacerle pensar equivocadamente que tiene cierta autoridad (la cual nunca fue
asignada a los diáconos).
La fidelidad: Los diáconos deben perseverar en su obra. Pablo dijo: «ejerzan el diaconado» (1 Timoteo
3:10). Cuando un hombre pone su mano en el arado, debe continuar su obra sin mirar atrás (Lucas 9:62).
Qué comentario tan triste sobre Demas cuando Pablo escribió: «…Demas me ha desamparado, amando a
este mundo…» (2 Timoteo 4:10). Cuando las iglesias comienzan la búsqueda de diáconos, deben incluir
sólo hombres cuyas vidas muestran una norma consistente de servicio el.
Los diáconos deben ser «irreprensibles» al cumplir con su ministerio. Deben ser hombres a quienes no
se les puede inculpar ningún tipo de delito o crítica. Eso no significa que sean perfectos en todo, pero sí
deben ser hombres de conducta irreprochable. La vida del diácono ante el mundo debe ser un esfuerzo
honesto de servir a Dios y a su iglesia en toda pureza. No debe haber motivaciones secretos ni egoístas en
su vida ni en su ministerio.
Las familias de los diáconos (1 Timoteo 3:11-12)
La familia del diácono ocupa un lugar importante en su ministerio. Igual que el pastor, el diácono debe
tener su hogar como una prioridad.
Si no puede guiar a su propia familia en su vida cristiana, no será capaz de conducir a otros compañeros de
la iglesia en su andar con el Señor.
La vida y la conducta de la esposa del diácono tiene una importancia especial en el ministerio de su
esposo. Por lo tanto, la Biblia establece cualidades para la mujer que naturalmente servirá al lado de su
esposo. Las esposas de los diáconos también deben ser «sobrias» y «honestas» en su trato con los demás.
Si la esposa de un diácono tiene una actitud ligera, le será difícil convencer a los demás que de verdad se
interesa por ellos.
Como el diácono atiende las necesidades de los miembros de la congregación, su esposa seguramente le
ayudará de vez en cuando. Cuando se debe tratar con la gente asuntos que podrían resultar en situaciones
humillantes, es importante que los obreros sean discretos y no chismosos. Cualquier mención descuidada
de parte de uno de los siervos de la iglesia podría causar mucho daño a la obra de Cristo. Lo dicho por
cualquier siervo debe ser verdadero, y los asuntos privados de los demás se deben guardar en completa
confidencialidad. Por lo tanto, es necesario que las mujeres que sirven junto a sus esposos no sean
«calumniadoras». Tal comportamiento de parte de la esposa (o del diácono) no podrá ser tolerado. Circular
información privada de las personas que el diácono está sirviendo sería muy mala conducta.
Tanto el diácono como su esposa deben ser ejemplos de sobriedad en todo tiempo. Esto ciertamente
implica que la esposa del diácono nunca debe ser culpable de ebriedad. Cuando Pablo escribió este pasaje,
el vino era una bebida común, debido en parte a la falta de agua potable. Sin embargo, el vino no se servía
como una bebida fuerte; generalmente era diluido en agua. El hecho de que el vino fuera una bebida común
no quería decir que la gente ignorara los peligros del alcohol. El Antiguo Testamento describe el vino como
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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una fuerza destructora y vergonzosa (Proverbios 23:29-35; 20:1). Algunos incidentes registrados en la
Biblia muestran las terribles consecuencias del abuso del vino. Por ejemplo, la vida de Noé (Génesis 9:18-
27) y Lot (Génesis 19:30-38) son advertencias constantes de lo que el alcohol puede hacer.
La palabra traducida como «sobrias» tiene doble significado. Significa «prudente o vigilante» al igual
que «abstinente al vino». El decir que las esposas de los diáconos deben ser sobrias significa que no deben
permitirse ninguna conducta inapropiada o que no sea prudente.
El grado honroso de los diáconos fieles (1 Timoteo 3:13)
Los diáconos que sirven fielmente merecen el respeto de toda la congregación. Ellos no escogieron
servir en este puesto; más bien la iglesia los escogió a ellos. Por lo general, su trabajo es agradable y
gratificante. Se les ha dado el privilegio de trabajar con el pastor para alcanzar las metas de la iglesia. Sin
embargo, a veces les es necesario pasar, junto con el pastor, por circunstancias difíciles y no agradables.
Cualquier cosa que hagan los diáconos, no la hacen por ganancia porque no son remunerados
económicamente. Sirven por amor al Señor y a su iglesia. Por consiguiente, el Señor ha prometido
recompensarlos con «un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús».
Debemos estar agradecidos por esos hombres eles que han probado, por la gracia de Dios, ser
merecedores de llevar a cabo la obra del diácono.
Preguntas
1 ¿Qué es un diácono?
2 ¿Cuál es el significado principal de la palabra diácono?
3 ¿Cuándo y dónde se escogieron a los primeros diáconos?
4 ¿Quiénes eran dos de los prime-ros siete diáconos?
5 ¿Qué cualidades debe tener un diácono?
6 ¿Cuáles son unas características de la esposa de un diácono?
7 ¿Por qué se dieron calificaciones para las esposas de los diáconos?
8 ¿Cuánto debe una iglesia pagar a cada diácono?
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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6La buena batalla
1 Timoteo 6:11-21
11 Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y
sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la
paciencia, la mansedumbre.
12 Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la
vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado,
habiendo hecho la buena profesión delante de
muchos testigos.
13 Te mando delante de Dios, que da vida a todas las
cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena
profesión delante de Poncio Pilato,
14 que guardes el mandamiento sin mácula ni
reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor
Jesucristo,
15 la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y
solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores,
16 el único que tiene inmortalidad, que habita en luz
inaccesible; a quien ninguno de los hombres
ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el
imperio sempiterno. Amén.
17 A los ricos de este siglo manda que no sean
altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las
cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da
todas las cosas en abundancia para que las
disfrutemos.
18 Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras,
dadivosos, generosos;
19 atesorando para sí buen fundamento para lo por
venir, que echen mano de la vida eterna.
20 Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado,
evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y
los argumentos de la falsamente llamada ciencia,
21 la cual profesando algunos, se desviaron de la fe.
La gracia sea contigo. Amén.
La lección en resumen
Acepte su responsabilidad individual de vivir fielmente bajo los mandatos de Dios. «Pelea la buena
batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la
buena profesión delante de muchos testigos» (1 Timoteo 6:12).
Como cristianos enfrentaremos batallas espirituales mientras estemos en este mundo. Las batallas pueden
ser de falsa doctrina, las divisiones, la codicia u otros asuntos, pero son reales y desafiadoras. Cada uno de
nosotros es personalmente responsable ante Dios por la manera en que respondemos ante estos retos.
La palabra «tú» en 1 Timoteo 6:11 enfatiza la responsabilidad personal. Debemos estar alerta en las
batallas espirituales o sufriremos perdidas. Si fallamos, no podemos culpar nuestro ambiente ni las
características que heredamos de nuestros padres. Todos somos responsables individualmente por nuestro
comportamiento y compromiso en el servicio de Dios.
Hemos heredado muchas predisposiciones de nuestros padres, pero el verdadero carácter cristiano no es
hereditario. Este carácter comienza con el nuevo nacimiento y se desarrolla por medio de la disciplina, el
crecimiento en el Señor y el conocimiento de la Palabra de Dios. La lucha por alcanzar la santidad durará
toda la vida. Es un llamado al que debemos dedicarnos con entera devoción.
El desafío a vivir piadosamente (1 Timoteo 6:11)
Al concluir su primera carta a Timoteo, Pablo lo desafía con el título que le da y la obra que le asigna.
Pablo se dirige a Timoteo como «hombre de Dios». Tal título pone a Timoteo al mismo nivel de hombres
tales como Moisés (Deuteronomio 33:1), el mensajero de Dios a Elí (1 Samuel 2:27) y otros profetas (1
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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Reyes 12:22). El título «hombre de Dios» o «varón de Dios» era tanto un honor como una
responsabilidad. El honor estaba en ser identificado con Dios; la responsabilidad era vivir piadosamente y ser el
al llamado de Dios.
Lecturas bíblicas
lunes: Salmo 27:1-14
martes: Salmo 31:1-14
miércoles:Salmo 31:15-24
jueves: Salmo 118:1-14
viernes: Salmo 118:15-29
sábado: Salmo 119:25-32
Meditación devocional
Dios es nuestra fuerza
Salmo 29:1-11
Pablo instó a Timoteo a huir de cosas asociadas
con las riquezas mundanas. «Porque los que
quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y
en muchas codicias necias y dañosas, que hunden
a los hombres en destrucción y perdición; porque
raíz de todos los males es el amor al dinero, el
cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe,
y fueron traspasados de muchos dolores» (1
Timoteo 6:9, 10). Pablo sabía que el amor a las
riquezas podía desviar a un «hombre de Dios» de
su llamado, y causarle desperdiciar su vida por
tratar de alcanzar las riquezas.
Un «hombre de Dios» no sólo debe cerrar los ojos a la atracción de las riquezas del mundo, sino que debe
también anhelar alcanzar las virtudes que le apartan del mundo. Este reto hecho a Timoteo hace eco en
nuestros oídos como creyentes hoy día.
La justicia: No podemos ser siervos de Dios sin poseer Su justicia impuesta por la fe. La justicia es una
cualidad interna y, a la vez, un comportamiento exterior. Internamente se refiere a nuestra relación con
Dios y exteriormente refleja el servicio que le debemos. Sólo Dios nos puede hacer justos de corazón, pero
si la justicia está presente en nuestro corazón, se demostrará en nuestra vida.
La piedad: La piedad nos hace sensibles a la verdad de que vivimos y obramos en la presencia del Señor
en todo momento. Nos da una cualidad de vida que no se obtiene de ninguna otra manera. La persona que
no reconoce la presencia de Dios en su vida, tampoco tendrá respeto por la vida de otras personas.
La fe: La fe genuina en Dios se demuestra en la fidelidad a Él. Nuestra fe en Dios se refleja en cada
pensamiento y hecho. Habrá muchos retos mientras buscamos vivir para Él. El mundo querrá que
participemos en sus actividades y los demonios tratarán de alejarnos del Señor. Pero con una fe fuerte, nada
en este mundo ni en el mundo espiritual nos puede hacer volver la espalda a Dios.
El amor: Lo que Dios ha hecho por nosotros es un recordatorio constante de Su amor para con nosotros.
Su amor nos motiva amar a otros. Esta clase de amor no es tanto una emoción del corazón como una
decisión consciente de servir a Dios y al prójimo. Dios demostró Su amor por nosotros mucho antes de que
lo amáramos a Él y nos mandó amar a otros como Él nos ha amado (Juan 13:34).
La paciencia: Tener paciencia no significa que debemos sentarnos sin hacer nada mientras la vida nos
pasa por encima. La paciencia se manifiesta cuando soportamos y superamos los retos de la vida. Una vez
un predicador presentó un sermón titulado «Bajo las circunstancias». El predicador insistió en que ningún
creyente en Cristo debe vivir «bajo las circunstancias», sino que más bien debe sobrepasarlas hasta alcanzar
la victoria. Esa es la idea básica de la virtud de la paciencia.
La mansedumbre: Los mansos han puesto su fuerza bajo control. Gracias a la mansedumbre, tenemos
la habi-lidad de enfrentar las calamidades que sufrimos sin ser derrotados. En la virtud de la mansedumbre
también encontramos ánimo para afrontar la maldad del mundo. La mansedumbre cristiana nos da la
capacidad de perdonar a aquellos que nos tratan injustamente, pero al mismo tiempo el valor cristiano nos
envía a la batalla contra las fuerzas de la injusticia.
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El reto de entrar a la buena batalla (1 Timoteo 6:12-21)
Un «hombre de Dios» no sólo debe aspirar tener las buenas cualidades que hacen que su vida sea
agradable al Señor, sino que también debe esforzarse para combatir a los enemigos de la justicia. Por lo
tanto, hay que pelear «la buena batalla de la fe». Como seguidores de Cristo, nosotros también
participamos en la gran batalla entre el bien y el mal, entre Dios y Satanás. Al pelear en esta gran batalla,
hay que acudir a todos los recursos que están a nuestra disposición.
Saque fuerzas de su llamado.
Pablo le recordó a Timoteo: «… fuiste llamado». El saber que Dios nos escogió para ser Sus siervos nos
anima a luchar contra cualquier enemigo.
Cuando respondemos al llamado del Señor, nos comprometimos serle eles en la obra que nos ha
encomendado, y el compromiso es «delante de muchos testigos» (1 Timoteo 6:12). Cuando el mundo nos
desafía y permanecemos firmes, seguimos el ejemplo del Señor Jesucristo, quien permaneció firme frente a
Pilato aunque le aguardaba la cruz (1 Timoteo 6:13).
Saque fuerzas de la venida del Señor. El mismo Jesús que se fue regresará un día para llevarnos a casa
con Él. Mientras esperamos ese día, debemos guardar los mandatos de Cristo «sin mácula ni reprensión,
hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo» (1 Timoteo 6:14). Nos anima también saber que un día
delante de todo el mundo Cristo será declarado como el «bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y
Señor de señores, el único que tiene inmortalidad» (1 Timoteo 6:15, 16).
Timoteo tuvo un ministerio especial. Pasó una gran parte de su ministerio pastoreando las iglesias
establecidas en el campo misionero. Por lo tanto, Pablo le instruyó: «A los ricos de este siglo manda que
no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que
nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en
buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen
mano de la vida eterna» (1 Timoteo 6:17-19).
Aunque el ministerio de usted es distinto al de Timoteo, también tiene sus retos. Como Pablo dijo a
Timoteo: «Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado» (1 Timoteo 6:20), así Cristo requiere la
participación personal de usted en «la buena batalla» de guardar lo que se le ha encomendado.
Usted tiene una gran responsabilidad, no sólo para con la generación presente, sino también con la
venidera. Sus prójimos necesitan un testimonio firme de la gracia salvadora de Cristo, para que se vuelvan
al Señor. Dios le ha salvado y ahora usted es un mensajero a este mundo. Sea un testigo fiel y deje que el
Señor le use como una voz para llamar al arrepentimiento. Si usted sirve al Señor fielmente, no sólo tendrá
un impacto eterno en esta generación, sino que también dará un buen ejemplo para la siguiente generación.
Cierto educador cristiano declaró que no hay momento en el que no enseñemos a los niños a nuestro
alrededor. Cualquier cosa que usted haga, sea buena o mala, está enseñándoles. Su comportamiento como
cristiano enseñará a la siguiente generación a tomar en serio a Cristo o considerar la fe cristiana como un
tema sin importancia. Como soldado cristiano, se requiere de usted la fidelidad. ¡El precio del fracaso es
muy alto!
Preguntas
1 ¿Cuáles son unas batallas espirituales comunes en su propia vida cotidiana?
2 ¿Por qué pueden ser peligrosas las riquezas?
3 ¿Cuáles son unas virtudes que apartan del mundo al hombre de Dios?
4 ¿Por qué es tan importante que el soldado de Cristo se mantenga el durante toda la vida?
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7Firme en la Palabra
Tito 1:1-5, 10-14, 16
1 Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la
verdad que es según la piedad,
2 en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, pro-metió desde antes del principio de los siglos,
3 y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de
Dios nuestro Salvador,
4 a Tito, verdadero hijo en la común fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo nuestro
Salvador.
5 Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así
como yo te mandé;
10 Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la
circuncisión,
11 a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que
no conviene.
12 Uno de ellos, su propio profeta, dijo: Los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos.
13 Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe,
14 no atendiendo a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.
Š Š Š Š Š
16 Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a
toda buena obra.
La lección en resumen
La Palabra de Dios es verdad y una guía para nuestra vida. Mantenga la Biblia como el punto central de
su vida y su ministerio. Dios «a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que
me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador» (Tito 1:3).
Pablo escribió una carta de ánimo e instrucción a Tito. Tito fue un pastor griego cuyo ministerio estuvo
centrado principalmente en la isla de Creta, el cual no era un campo fácil para ministrar. Los cretenses eran
descritos como mentirosos y borrachos. Además de todos los problemas sociales en el campo de ministerio
de Tito, también había falsos maestros que trataban de enseñar a la gente una mezcla de la ley y la gracia.
Los problemas que él enfrentaba requerían la paciencia y el amor para tratar con la gente.
Las dificultades del ministerio de Tito requerían también gran fortaleza y entendimiento espiritual de la
verdad. Puesto que el Nuevo Testamento no había sido terminado aún, Tito no podía depender de sus
páginas para guiarlo como lo hacemos hoy, aunque sí contaba con el Antiguo Testamento y los profetas,
maestros y apóstoles de su generación. Dios usó en particular al apóstol Pablo para comunicar a Tito Su
mensaje.
Como cristianos actuales, tenemos la bendición de tener la Biblia completa como guía para nuestro
ministerio. El apóstol Pedro se refirió a las Escrituras como una fuente de verdad que es absolutamente
confiable. «Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
20
como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana
salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de
interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos
hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo» (2 Pedro 1:19-21).
Pedro enfatizó que había tenido el privilegio presenciar con sus propios ojos grandes cosas en la vida de
Jesucristo (2 Pedro 1:17, 18), pero la inspirada Palabra de Dios es aun «más segura» que lo que él hubiera
visto u oído personalmente. ¡Cuánto debemos regocijarnos de tener tan segura Palabra sobre la cual fundar
nuestra fe!
Lecturas bíblicas
lunes:Salmo 119:97-104
martes: Mateo 15:1-9
miércoles: Mateo 23:1-12
jueves: Mateo 23:13-22
viernes: Mateo 23:23-33
sábado: 2 Juan 1-13
Meditación devocional
El verdadero evangelio
Juan 3:5-18
Firme por la Palabra que viene de
Dios (Tito 1:1-3)
Pablo podía declarar una palabra autoritaria para
la dirección del ministerio de Tito porque era un
«siervo de Dios y apóstol de Jesucristo». Dios
había revelado la verdad a Pablo para que pudiera
predicar y enseñar a otros. Le había dado a Pablo
la autoridad de proclamar la Palabra de verdad a
sus colaboradores. El mensaje de Pablo no se
basaba en su propio razonamiento; su autoridad
venía de Cristo. Él era el siervo del Señor
declarando las instrucciones que venían de Dios.
De esas palabras de instrucción que el Señor dio por medio de Pablo vino gran parte de lo que hoy es el
Nuevo Testamento. La misma guía que estuvo disponible para Tito y otros creyentes de aquella era está al
alcance de los ministros cristianos de hoy por medio de las páginas inspiradas del Nuevo Testamento.
Todos los que buscamos servir en las iglesias del Señor debemos encontrar la autoridad de nuestro mensaje
y nuestro ministerio en la Santa Palabra de Dios.
Firme por la Palabra que exalta a Cristo (Tito 1:4)
Cristo, el Salvador: El tema central del mensaje de Pablo fue: «Gracia, misericordia y paz, de Dios
Padre y del Señor Jesucristo nuestro Salvador». El enfoque principal estaba siempre en Cristo y Su don
de vida eterna. El propósito de la venida de Cristo al mundo era dar vida eterna a los pecadores. «Y como
Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para
que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna» (Juan 3:14, 15). La fe cristiana no es
sólo algo en lo que se cree y se practica; es vida, y la vida que poseemos es la vida de Dios en nosotros.
Dios nos ha escogido para ser los mensajeros que proclamen el evangelio a los demás. Si creen esa
proclamación de la verdad, tendrán la oportunidad de entrar a la vida eterna. La fe que trae vida eterna no
es meramente el creer intelectualmente. Aun los demonios poseen tal conocimiento y tiemblan (Santiago
2:19). La clase de fe que permite a una persona entrar a la vida eterna es la completa confianza y entrega a
Jesucristo como Salvador y Señor. Es confiar sólo en Él para obtener la vida eterna. Algo menos no cumple
con los requisitos de Dios. El papel de los ministros del Señor es, por lo tanto, mostrar que nadie puede
hacer nada para merecer la vida eterna y persuadir a la gente a recibir el don de la vida eterna de la mano
del Señor.
Cristo, el centro de la vida: Los que creen deben ser guiados al conocimiento de la vida cristiana y el
servicio cristiano. La vida cristiana comienza con una sencilla fe en el Señor Jesucristo, pero debe
continuar hasta convertirse en una fe informada que no puede ser desviada por las mentiras de Satanás.
Pablo escribió: «para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de
doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,
sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo»
(Efesios 4:14, 15).
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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Una fe informada debe ser más que una teología bien pensada. Una fe sana siempre debe producir una
vida sana. Una vida sana es piadosa y llena de obras espirituales. Santiago dio un gran reto a todos los
creyentes al escribir: «Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y
yo te mostraré mi fe por mis obras» (Santiago 2:18).
Firme por la Palabra que ministra a las necesidades de la gente (Tito 1:5-16)
Apoye su iglesia. Tito era un confiable colaborador de Pablo. Es muy probable que Pablo haya guiado a
Tito a la fe cristiana; se refirió a él como su «verdadero hijo en la común fe» (Tito 1:4). Tito era un
hombre de valor, y Pablo parecía creer que era lo suficientemente fuerte en la fe como para ser enviado a
las situaciones más difíciles que existían en las iglesias. Antes Pablo lo había enviado a ministrar a la
iglesia de Corinto cuando tenían problemas serios en cuanto a la sana doctrina (2 Corintios 7:13-16); ahora
Tito debía corregir «lo deficiente» entre las iglesias de Creta (Tito 1:5).
Tito estaba en Creta para ayudar a las iglesias de esa región a alcanzar mayor madurez. Era su tarea
completar lo que faltara en la organización y escoger hombres piadosos para guiar como ancianos (Tito 1:5
-9). Usted no es un Tito comisionado por el apóstol Pablo, pero quizá Dios le pueda usar para fortalecer el
orden en su iglesia.
Reprenda al errado. Tito también tuvo el desagradable trabajo de reprender a los «contumaces,
habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión, a los cuales es preciso tapar
la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene» (Tito
1:10, 11). Sin duda, algunos de las personas a los que Tito tuvo que reprender eran hombres de gran
influencia. Sin embargo, las enseñanzas falsas que estaban plantando en las iglesias tenían que cesar, y Tito
tuvo que poseer el valor de detenerlos.
El propósito de Tito no era castigar a aquellos que anduvieran extraviados de la fe, sino corregirlos para
que tuvieran sana doctrina (Tito 1:13). Al llevar a cabo el ministerio de la corrección, Tito tenía que tener
cuidado de no caer él mismo en el error. Debía evitar atender a
«fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad» (Tito 1:14).
Cualquier obrero cristiano corre el riesgo de errar. Cierta vez, un ministro fue a cierta ciudad para ministrar
a unas personas involucradas en una religión falsa. En el proceso de hablar con los miembros del grupo, se
confundió tanto que estuvo cerca de dejar la fe para ser parte del error que había ido a corregir. La Biblia
enfatiza el peligro que todos los obreros cristianos enfrentan al ministrar a un mundo de pecadores: «Así
que, el que piensa estar firme, mire que no caiga» (1 Corintios 10:12).
Tito tenía la tarea de llevar la Palabra de Dios a Creta y aplicarla a los problemas que estaban azotando
esa sociedad. Aunque usted nunca vaya a Creta, hay muchos problemas de pecado en el lugar en el que
Dios le ha puesto. Usted debe levantar la Palabra de Dios ante aquellos que han sido capturados por el
pecado para mostrarles que Dios tiene un camino mejor. Los que sufren de adicciones químicas, los que
están atrapados en una vida de inmoralidad y los que han sido explotados por las apuestas — hay muchas
personas a su alrededor que necesitan las respuestas de Dios.
Dios le ha dado su Palabra; usted sostiene en su mano la verdad que la sociedad necesita tan
desesperadamente. El desafío es seguir el ejemplo de Tito e ir a aquellas regiones difíciles de la vida
humana para ministrar a la gente cautivada por el pecado. Su ministerio debe basarse en la verdad de la
Palabra de Dios que tiene el poder de dar libertad a los cautivos.
Recuerde, hay muchos que dicen «conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y
rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra» (Tito 1:16). Usted no debe limitar su ministerio a los
ateos, pues muchos hombres religiosos también están sufriendo en el pecado.
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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Preguntas
¿Quién era Tito?
¿Dónde ministraba principal-mente?
¿Cómo se describieron los cretenses?
¿Cuáles son unos pasajes bíblicos que declaran que las Escrituras son inspiradas por Dios?
¿Cómo se puede usar la Biblia para reprender a los errados?
¿Cuál riesgo hay para el que intenta corregir el error de otros?
¿De cuáles maneras habla la Biblia de Jesucristo?
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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8 Modelos de buen
comportamiento
Tito 2:1-8, 11-15
1 Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana
doctrina.
2 Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes,
sanos en la fe, en el amor, en la paciencia.
3 Las ancianas asimismo sean reverentes en su
porte; no calumniado-ras, no esclavas del vino,
maestras del bien;
4 que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus
maridos y a sus hijos,
5 a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa,
buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra
de Dios no sea blasfemada.
6 Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean
prudentes;
7 presentándote tú en todo como ejemplo de buenas
obras; en la enseñanza mostrando integridad,
seriedad,
8 palabra sana e irreprochable, de modo que el
adversario se avergüence, y no tenga nada malo que
decir de vosotros.
11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado para
salvación a todos los hombres,
17 enseñándonos que, renuncian-do a la impiedad y
a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria,
justa y piadosamente,
18 aguardando la esperanza bien-aventurada y la
manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y
Salvador Jesucristo,
19 quien se dio a sí mismo por nosotros para
redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un
pueblo propio, celoso de buenas obras.
Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad.
Nadie te menosprecie.
La lección en resumen
La vida de todo creyente debe influenciar a otros para bien. Viva de manera decente y honesta ante Dios y los
demás. «…renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y
piadosamente» (Tito 2:12).
Pablo desafió a Tito a hablar «de acuerdo con la sana doctrina» (Tito 2:1). Tito debía enseñar de tal manera
que cada palabra promoviera la sana doctrina entre las iglesias que servía. En 1 Timoteo, también, Pablo
instó a Timoteo a no permitir que se enseñara ninguna doctrina que no fuera sana. Le advirtió acerca de las
«fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación» (1 Timoteo 1:4). Si
las enseñanzas fomentan preguntas y argumentos en vez de ayudar a la gente a recibir el plan de Dios para
su vida, es falsa doctrina.
Tito tenía la responsabilidad de promover la sana doctrina haciendo aplicaciones específicas de verdad a
varios grupos cristianos. Debía mostrar cómo deseaba Dios que los ancianos vivieran delante de los
jóvenes, cómo las ancianas debían ser ejemplo para las mujeres jóvenes y cómo los pastores debían ser
ejemplo ante los miembros de la iglesia. Cuando la gente es guiada a practicar la conducta cristiana, la
«sana doctrina» será una realidad dentro de la congregación. La doctrina no es sólo una creencia sino más
bien un estilo de vida fundado sobre la verdad que Dios ha revelado a Sus hijos.
El comportamiento de los hombres (Tito 2:2, 6)
Pablo instruyó a Tito a enseñar a los hombres cristianos mayores a ser «sobrios», o a guardarse de la
intoxicación. Las generaciones de más edad deben enseñar con su ejemplo que el precio de no tener
dominio propio es muy alto. Deben mostrar que el camino al gozo verdadero se encuentra en una vida
disciplinada y no en correr tras el mundo en busca de placeres mundanos. Los hombres mayores deben ser
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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«serios». Esto no significa que deben ser agua estas desprovistos de un sentido de humor, sino más bien que deben
demostrar lo que es vivir de una manera agradable al Señor. Los ancianos deben mostrar a las nuevas generaciones
cómo ser felices en el Señor aun en circunstancias adversas.
Lecturas bíblicas
lunes: Hechos 20:31-35
martes: Romanos 15:1-6
miércoles: 1 Corintios 10:32—11:2
jueves: 1 Timoteo 1:12-16
viernes: 1 Timoteo 4:11-16
sábado: Hebreos 6:9-12
Meditación devocional
Conducta atractiva
1 Pedro 3:1-4
Al envejecer, los hombres deben llegar a ser más
«prudentes». Un hombre prudente es aquel que
ha aprendido a vivir de manera moderada. Sabe
divertirse sin perder el control. Aunque tiene
todas las pasiones normales asociadas con la
masculinidad, ha aprendido a disciplinarse.
Durante su vida, el hombre cristiano maduro ha
acumulado sabiduría que necesita compartir con
los hombres jóvenes. Cuanto más camine un
hombre con el Señor, tanto más aprenderá cómo
introducir lo básico de la fe cristiana a su vida
diaria.
Como parte del ministerio a los jóvenes, los ancianos deben ser «sanos en la fe, en el amor, en la
paciencia». Al envejecer, los hombres corren riesgo de convertirse en individuos críticos y de espíritu
pesimista. Esto no debe ser.
Cuanto más envejezca un cristiano, tanto más arraigado a su fe debe estar. Al caminar con Cristo y
experimentar la obra del Señor en y por medio de su vida, debe crecer más en la fe.
Al envejecer debe crecer en amor. Aunque los cambios que vienen con una nueva generación desafían las
emociones de una generación de edad mayor, los ancianos deben interactuar con los más jóvenes con amor
y entendimiento. El amor de Dios en el corazón debe curar el «mal humor» que es a veces asociado con el
envejecimiento.
La edad debe traer mayor paciencia. Con la edad un hombre cristiano debe poder soportar más y al mismo
tiempo enfrentar más de las dificultades de la vida. La paciencia no es una resignación que permite a la
vida derribarnos, sino que es tomar lo que la vida puede dar y, por medio del Señor, permanecer victorioso.
Los hombres jóvenes de la iglesia no necesitan ver a los ancianos derrotados; deben ver hombres derrotar al
mundo por medio de la fe.
Pablo exhorta a los jóvenes a ser «prudentes» (Tito 2:6). El concepto es que los jóvenes deben tener su vida
bajo control. Es la disciplina propia que se presenta en Proverbios: «Mejor es el que tarda en airarse que el
fuerte;/ Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad»
(Proverbios 16:32).
A menudo los jóvenes se enfrentan con tentaciones agresivas. Tienen que luchar contra el mundo y hasta su
propia naturaleza para evitar rendirse a sus deseos. Dios enseña que deben dominar sus pasiones y vivir en
pureza en su relación con los demás.
Los jóvenes frecuentemente consiguen trabajo lejos de sus padres y su iglesia. En tales situaciones están
especialmente vulnerables a las artimañas de Satanás. A menos que mantengan su mirada en el Señor, están
en peligro de seguir la maldad. El salmista se refirió a esa situación en especial al decir: «¿Con qué
limpiará el joven su camino?/ Con guardar tu palabra./ Con todo mi corazón te he buscado;/ No me
dejes desviarme de tus mandamientos./ En mi corazón he guardado tus dichos,/ Para no pecar contra
ti» (Salmo 119:9-11).
Aunque los jóvenes hacen frente a más oportunidades de caer en pecado, también tienen más energía que
dedicar a la verdad. Si un joven se dedica a sí mismo a conocer y buscar al Señor en todos sus caminos,
podrá llegar a ser un poderoso cristiano.
El comportamiento de las mujeres (Tito 2:3-5)
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
25
Las ancianas, al igual que los ancianos, deben ser «reverentes en su porte» para que sean «maestras del
bien». Se les ha mandado no ser «calumniadoras». Si se permiten contar chismes, generarán contiendas
dentro del compañerismo de la iglesia en vez de usar su ministerio para promover la paz y la armonía.
Quizá el mayor aspecto del ministerio de las mujeres mayores es su deber de enseñar y adiestrar a las
mujeres jóvenes. Deben recurrir a sus propias experiencias para instruir a las jóvenes en los caminos de la
rectitud. Su propósito no es tanto forzar sus opiniones en las jóvenes, sino más bien mostrarles cómo vivir
un estilo de vida que honre a Dios. Se debe enseñar a las jóvenes a «amar a sus maridos y a sus hijos, a
ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de
Dios no sea blasfemada» (Tito 2:4, 5). El estilo de vida de las ancianas siempre debe ser una influencia
positiva sobre las mujeres jóvenes.
Las ancianas deben vivir de manera reverente. Al emprender su rutina cotidiana, deben ver sus
responsabilidades como un deber sagrado. Deben entregarse con devoción a este principio: «Si, pues,
coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios»(1 Corintios 10:31).
En Tito 2:4-5 se subraya la importancia del cuidado del hogar. Tal trabajo es tanto un privilegio como una
responsabilidad. El pasaje no debe considerarse una condenación para las mujeres que trabajan fuera de la
casa, porque Dios no llama a todas las mujeres a cumplir el mismo papel en la vida. No obstante, sin
importar el potencial de éxito fuera del hogar, no hay trabajo más importante que el de una mujer que cuida
de sus hijos y de su hogar. Nunca se debe pensar que una mujer es menos exitosa por quedarse en casa para
criar personalmente a sus hijos, que las mujeres que se han dedicado a una carrera y a alcanzar otras metas.
Dios da un ministerio especial a cada persona, y debemos valorar cada uno de ellos. La meta de cada mujer
cristiana debe ser cumplir la voluntad de Dios.
El comportamiento de los pastores (Tito 2:7, 8)
Dios tiene una norma definitiva para el comportamiento de los que guían a otros espiritualmente, como lo
hizo Tito. El plan de Dios es que, antes de enseñar a otros cómo comportarse, el líder modele ese
comportamiento él mismo. El pastor debe ser «ejemplo de buenas obras».
El que enseña a otros debe hacerlo con intenciones puras. Debe haber «integridad» en su enseñanza. No
debe buscar su propia gloria ni hacer ostentación de su intelecto. Debe comprometerse a vivir el mensaje de
Dios tanto de palabra como de hecho. Ningún pastor debe valerse de su puesto para tener poder, sino que
debe probar con su vida que verdaderamente es un siervo del Señor.
Aquel que enseñe a otros debe siempre recordar que es responsable ante Cristo por su ministerio. No debe
considerarse superior a los demás, sino que debe vivir como un compañero de su gente. Un líder no debe
ceder a las pequeñeces de otros, sino más bien evadir las malas intenciones que a menudo afectan el
comportamiento humano. Esto no significa que el pastor debe ser perfecto, sino que nunca debe hacer nada
que avergüence la obra de Cristo.
Su palabra deberá ser «sana e irreprochable». El púlpito nunca debe ser usado para promover asuntos
personales. Lo único que debe guiar a un pastor es el compromiso de mostrar a otros cómo conocer a
Jesucristo y cómo honrar y glorificar al Señor en esta vida. La responsabilidad de un pastor no es tanto
hablar de Jesucristo como lo es reflejar a Cristo en su vida y en su enseñanza.
El comportamiento de los siervos (Tito 2:9, 10)
A primera vista el mensaje de Pablo a los «siervos» (esclavos) puede parecer poco pertinente, pero hay
principios de este mensaje a los siervos que se pueden aplicar a los que trabajan como empleados. El lugar
de trabajo es un buen lugar para llevar tanto el mensaje como el estilo de vida cristiano. Al seguir los
principios delineados en este pasaje, un obrero cristiano puede dar un buen testimonio a sus compañeros de
trabajo y a sus supervisores.
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
26
Cierto hombre trabajaba en una fábrica. Uno de sus supervisores, se me dijo que si todos los empleados
tuvieran la misma actitud de ese hombre, la fábrica tendría mucho éxito. El supervisor declaró que dicho
hombre trabajaba con todas las fuerzas, ya sea que estuvieran observando o no. ¡Qué gran privilegio fue
poder decir al supervisor que ese hombre era miembro de mi iglesia y que la razón de su dedicación a su
trabajo era su compromiso a servir a Cristo tanto fuera como dentro de su trabajo!
Pablo exhorta a los empleados cristianos a ser obedientes, siempre dispuestos a obedecer las órdenes de sus
supervisores. Su boca debe estar bajo control en todo momento; el ser «respondón» o mostrar una actitud
rebelde no es decoroso a un cristiano. Un seguidor de Cristo no roba de su patrón («no defraudando»).
Debe mostrarse el en todo, probando que es un empleado honesto y leal. El cristiano debe comprender que
en el trabajo puede «adornar la doctrina de Dios» o, si falla, puede restar valor a la causa de Cristo.
El comportamiento de los santos en el mundo (Tito 2:11-15)
Es la voluntad de Dios que todos los seguidores de Cristo vivan de manera que reflejen la gracia de Dios.
«…renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y
piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran
Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y
purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras» (Tito 2:12-14). Ese sería el mensaje de Tito
a los cretenses, y debe ser el lema de todos los que enseñan y ministran entre el pueblo de Dios hoy (Tito
2:15). Cualquiera que sea nuestra labor en el mundo, como cristianos nuestro comportamiento debe
identificarnos como un pueblo «celoso de buenas obras».
Preguntas
1.¿Cuáles son las características de un hombre cristiano?
2.¿Cómo deben comportarse las mujeres cristianas?
3.¿Cómo deben comportarse los pastores de las iglesias?
4.¿En qué manera puede usted aplicar a su propia vida el mensaje de Pablo a los esclavos?
5.¿Nos debe importar nuestra reputación en el mundo? ¿Por qué?
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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9Ocupados en buenas
obras
Tito 3:1-8, 14
1 Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena
obra.
2 Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los
hombres.
3 Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y
deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.
4 Pero cuando se manifestó la bon-dad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres,
5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por
el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,
6 el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,
7 para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.
8 Palabra el es ésta, y en estas cosas quiero que insistas con r-meza, para que los que creen en Dios procuren
ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres.
Š Š Š Š Š
14 Y aprendan también los nuestros a ocuparse en buenas obras para los casos de necesidad, para que no sean sin
fruto.
La lección en resumen
El Espíritu Santo habita en todo creyente para equiparlo a hacer buenas obras. Ríndase al Espíritu Santo para que Él
haga fructíferas sus obras.
«Y aprendan también los nuestros a ocuparse en buenas obras para los casos de necesidad, para que no sean sin
fruto» (Tito 3:14).
Las «buenas obras» son una parte muy importante de la vida cristiana, tanto que Pablo las menciona tres
veces en Tito (Tito 3:1, 8, 14). Su énfasis muestra su acuerdo con Santiago, quien escribió: «…la fe sin
obras está muerta» (Santiago 2:26). Una fe que no produce buenas obras no es sincera. Para ilustrar esta
verdad, Santiago nos reta: «Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras»
(Santiago 2:18). Ambos Pablo y Santiago declaran que, sin duda, una profesión de fe sin poner en obra la
rectitud no es una fe verdadera.
Aunque Pablo enfatizó la importancia de las buenas obras, no quería que pensáramos que con las buenas
obras pudiéramos ganar la salvación. En el mismo pasaje donde nos exhorta a realizar buenas obras,
declara con convicción que Dios «nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho,
sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo»
(Tito 3:5).
Si las buenas obras no tienen el poder de darnos la salvación, ¿serán necesarias para retener la
salvación? La respuesta es un resonante «¡No!»
«Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por
obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras,
las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas»
(Efesios 2:8-10). Las Escrituras enseñan claramente que somos salvos por gracia. De principio a final, la
salvación es un «don de Dios».
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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Las buenas obras son un producto natural del nuevo nacimiento. Al nacer espiritualmente, recibimos una
nueva naturaleza que desea servir al Señor. Es prácticamente imposible experimentar la obra de gracia en
nuestro corazón sin que produzca las obras de gracia en nuestra vida.
Lecturas bíblicas
lunes: Mateo 4:18-22
martes: Mateo 5:14-16
miércoles: Hechos 20:17-28
jueves: Filipenses 2:12-18
viernes: 2 Corintios 5:17-20
sábado: 1 Pedro 4:7-11
Meditación devocional
Creado para trabajar
Efesios 2:4-10
Cuando Dios entra en nuestro corazón y nos
da la vida eterna, también nos viste de la
santidad. Por consiguiente, es importante que
vivamos como santos de Dios, porque hemos
sido «llamados a ser santos» (Romanos 1:7).
Esto no quiere decir que no necesitemos crecer
en justicia. Pablo indicó que el propósito del
ministerio de una iglesia debe incluir
«perfeccionar a los santos» (Efesios 4:12).
Las buenas obras no son necesariamente obras «religiosas», o sea, trabajar en la iglesia. Sí, debemos
participar del ministerio de la iglesia, cantar en el coro si Dios nos ha bendecido con talentos musicales o
tener un puesto de responsabilidad en la iglesia. Pero podemos llevar a cabo estas actividades sin rendirle a
Dios las buenas obras que Él espera de nosotros. Al hablar de «buenas obras» se refiere a cosas como
servir a los demás, testificar a los inconversos, ayudar a nuestros vecinos y ser honestos en el trabajo cada
día. Ya que hemos experimentado la gracia del amor de Dios, también debemos mostrar la gracia a las
personas que Dios coloca en nuestra vida.
Esferas de las buenas obras (Tito 3:1-2)
La esfera cívica: Dios requiere que nosotros, como Sus hijos, obedezcamos las leyes de nuestro país.
Sin leyes que gobiernen la vida humana, no habría orden en el mundo.
Por supuesto que algunas leyes estarán en conflicto con la voluntad de Dios. A causa de nuestra lealtad
a Cristo, no podemos obedecer tales leyes, pero nunca debemos pasar por alto cierta ley sólo por
preferencia personal. La desobediencia civil se justifica sólo cuando hay un conflicto directo entre las leyes
de los hombres y las leyes de Dios.
Como cristianos debemos someternos a las autoridades del gobierno. Debemos prestarles el debido
respeto y orar por ellos en el cumplimiento de su deber. También se requiere que paguemos los impuestos
necesarios para apoyar al gobierno. Aunque nuestro gobierno haga muchas cosas que no sean agradables, si
no lo tuviéramos no disfrutaríamos de una vida pacífica.
Siempre debemos estar «dispuestos a toda buena obra» (Tito 3:1) en nuestra comunidad. Muchas
personas egoístas se rehúsan a servir a su comunidad. Pero como seguidores de Cristo no hay lugar en
nuestra vida para el egoísmo. Dios nos llama a estar dispuestos a hacer cualquier clase de servicio por
otros. Hay que recordar que, sin importar lo que hagamos, debemos hacer todo «de corazón, como para el
Señor y no para los hombres» (Colosenses 3:23).
La esfera social: Aunque nuestro papel como ciudadanos de nuestro país y nuestra comunidad es
importante, también debemos practicar buenas obras dentro del círculo inmediato de las personas con las
que entramos en contacto a diario.
Debemos controlar nuestra lengua para no difamar a nadie. Nuestra meta debe ser que nuestras palabras
sean sazonadas «siempre con gracia» (Colosenses 4:6). Nuestras palabras no están sazonadas con gracia
cuando son calumnias y críticas. Muchas personas que han sido imprudentes con sus palabras han causado
gran daño a la obra cristiana. Otras han experimentado mucha angustia de corazón como consecuencia de
comentarios hechos sin pensar.
No debemos ser «pendencieros», sino más bien promotores de la armonía. Esto quiere decir que, en
lugar de buscar pleitos, siempre debemos buscar la paz. Tolerar a otros no quiere decir que no podemos
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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defender lo que creemos, pero debemos respetar las opiniones de los demás aunque sean distintas a la
nuestra. Como cristianos, debemos hablar con amor y paciencia en lugar de agresión.
Hay que tener un espíritu de amabilidad. Jesús demostró esa actitud cuando habló con la mujer adúltera.
Según la ley, ella debía ser castigada, pero halló perdón en Cristo. Esto no quiere decir que Él aprobó su
pecado. Odiaba el pecado, pero mostró compasión por la pecadora y encontró una manera de rescatarla de
su condición pecaminosa. La ley siempre es estricta y sin misericordia, pero nosotros que hemos
experimentado el amor de Cristo siempre debemos tratar de buscar una manera de ayudar al caído en lugar
de destruirlo por sus errores.
Relacionado con la tolerancia y la amabilidad está el espíritu de «mansedumbre». En pocas palabras
debemos dominar nuestro mal genio. Esto no quiere decir que nunca nos enojaremos, sino que cuando nos
enojemos será por las razones correctas. No podemos dejar que nuestro enojo se salga por la borda sólo
porque hemos sido víctimas de una injusticia. Debemos soportar pacientemente los maltratos para poder
defender a otros que también sean injustamente maltratados por otros. Jesús se enfureció al ver que la casa
del Señor había sido cambiada de un lugar de oración a un mercado donde se estafaba a los que venían a
adorar, pero no hubo nada de enojo en Él al dar Su vida por nosotros en el Calvario. Al contrario, oró al
Padre para que perdonara a los que lo crucificaban.
Motivos para las buenas obras
(Tito 3:3-7)
La gratitud: Las buenas obras no nos ayudan a recibir la salvación, pero sí son el producto de la nueva
vida en Cristo. Antes de ser salvos, éramos como el mundo porque éramos parte de él. Éramos «insensatos,
rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia,
aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros». Pero cuando Cristo entró en nuestra vida, hubo un gran
cambio. Cuando experimentamos «la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres»
no podíamos seguir comportándonos de la misma manera. Parte del cambio es resultado de nuestra nueva
naturaleza en Cristo y parte es la gratitud que debemos a Cristo por sacarnos de la terrible vida de pecado
que nos tenía cautivos. Si tuviéramos mil vidas que vivir, nunca podríamos pagar al Señor por Su
inagotable amor con que nos ama.
Puesto que Cristo ha hecho tanto por nosotros, es sólo justo que nos comportemos con sabiduría y
amabilidad para con los demás. Nuestra meta siempre debe ser el vivir de tal manera que atraigamos a otros
al evangelio. Nunca debemos dejar que nuestro comportamiento aleje a los pecadores de Cristo. En nuestra
vida cotidiana debemos aprovechar cada oportunidad que tengamos para servir a otros y, por consiguiente,
servir al Señor. Siempre debemos tener una actitud de gozo y complacencia al prestar un servicio. Nunca
debemos dar la impresión de que ser cristiano es algo menos que la más grandiosa experiencia que alguien
pueda tener.
La compasión: Al comprender que una vez estuvimos en el mismo estado de los impíos (Tito 3:3),
debemos sentir una gran gratitud. Ya que no hicimos nada para obtener la salvación, es justo que
contemplemos a los incrédulos con amor y con un gran deseo de servirles y ayudarles a encontrar lo que
nosotros hemos hallado en Jesucristo. La única diferencia entre nosotros y los pecadores inconversos es la
presencia de Cristo en nuestro corazón.
Las expectativas: Hay un grado de sacrificio en el servicio. A menudo nuestras obras serán mal
entendidas y nuestras intenciones cuestionadas. Quizás salgamos lastimados al tratar de servir o ayudar a
alguien. Pablo reconoció ese problema y escribió: «Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo
presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse» (Romanos
8:18). El escritor de Hebreos también dio una gran razón para siempre perseverar en las buenas obras:
«Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su
nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún» (Hebreos 6:10).
La perseverancia en las buenas obras (Tito 3:8, 14)
Ocuparse en ellas: Es necesario que se nos recuerde constantemente que el propósito de la vida
cristiana es el servicio. Por esta razón Pablo instruyó a Tito: «…en estas cosas quiero que insistas con
firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras…». Parece que sin
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
30
recordatorios tendemos a olvidar nuestro propósito en la vida y empezamos a decaer en la obra del Señor.
Cuando nos congregamos juntos como iglesia, es importante que nos exhortemos los unos a los otros a
continuar en la obra.
¿Por qué hay que ocuparnos en las buenas obras? Porque son «buenas y útiles a los hombres». Son
buenas en que agradan al Señor; son útiles porque a través de las buenas obras las vidas cambian para bien:
los pecadores son atraídos a Cristo y los cristianos que las practican crecen en el Señor.
También podemos agregar que las buenas obras son buenas porque son una expresión necesaria de la fe.
La experiencia de la misericordia de Dios debe hacernos conscientes de nuestro deber para con los
demás. La fe que tenemos en el Señor debe expresarse en las buenas obras.
Aprenderlas: Un estilo de vida de buenas obras es un comportamiento aprendido. Pablo escribió: «Y
aprendan…a ocuparse en buenas obras…». Por medio del estudio y de la disciplina de ser parte de una
congregación local de creyentes, aprendemos a practicar las buenas obras. Al cumplir con estas obras
podemos suplir todos los ministerios necesarios en la iglesia. Somos enriquecidos porque, al practicar las
buenas obras, encontramos un propósito para nuestra vida. En ese sentido podemos decir que las buenas
obras salvan, pues ¡nos salvan de vivir vidas inútiles y sin propósito!
Preguntas
1. ¿Podemos ganar la salvación por medio de hacer buenas obras?
2. ¿Es necesario hacer buenas obras para mantener la salvación?
3. ¿Cuál debe ser nuestro motivo principal de hacer buenas obras?
4. ¿Cuáles son otros motivos por hacer buenas obras?
5. ¿Es necesario que todas las buenas obras sean obras «religiosas»?
6. ¿Cuáles son unas buenas obras que usted puede realizar en su vida cotidiana?
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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10 Actitudes de motivación
2 Timoteo 1:6-14
6 Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don
de Dios que está en ti por la imposición de mis
manos.
7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía,
sino de poder, de amor y de dominio propio.
8 Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de
nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de
las aflicciones por el evangelio según el poder de
Dios,
9 quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no
conforme a nuestras obras, sino según el propósito
suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús
antes de los tiempos de los siglos,
10 pero que ahora ha sido manifestada por la
aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual
quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad
por el evangelio,
11 del cual yo fui constituido predicador, apóstol y
maestro de los gentiles.
12 Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me
avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy
seguro que es poderoso para guardar mi depósito
para aquel día.
13 Retén la forma de las sanas palabras que de mí
oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús.
14 Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que
mora en nosotros.
La lección en resumen
Su actitud para con Dios determina el nivel de éxito que tendrá en su servicio a Él. Cultive la actitud que
le mantendrá esforzándose por alcanzar grandes cosas para Dios. «Porque no nos ha dado Dios espíritu
de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio» (2 Timoteo 1:7).
Todos los creyentes han sido llamados a servir al Señor. Sin embargo, hay diferencias en los tipos de
llamado. Algunos son llamados al ministerio de la predicación y reciben un salario mientras que otros
sirven voluntariamente. Algunos sirven en una iglesia en su ciudad natal, otros en un campo misionero y
otros a varias iglesias en un ministerio promovido por una asociación. A pesar de las diferencias, cada uno
es llamado a servir fielmente en su propia iglesia.
Nos esforzamos para ser fieles en el servicio, pero Satanás intentará desanimarnos y nos tentará hasta a
dejar nuestra esfera de servicio. Ni siquiera los grandes líderes de la fe son inmunes a tal desánimo.
Cuando parecía que Timoteo necesitaba ánimo durante un tiempo de dificultad en su vida y su
ministerio, Pablo lo animó a «avivar el fuego del don de Dios que había en él» (2 Timoteo 1:6). El
término avivar conlleva la idea de hacer arder más un fuego que está casi apagado.
Parece que Timoteo era una persona pasiva que se inclinaba a evitar conflicto en vez de enfrentarse con
los que se oponían a él y a la verdad. Pablo, su padre en el ministerio, le escribió para ayudarlo a tener el
valor necesario para lidiar con los problemas en la iglesia de Éfeso.
Nosotros, como Timoteo, necesitamos ánimo al enfrentar las dificultades que encontramos en el
ministerio. En la exhortación de Pablo a Timoteo hallamos una fuente de ánimo que nos fortalecerá para la
batalla.
El propósito de esta lección es examinar algunos de los recursos que Dios nos ha dado para ayudarnos a
permanecer firmes con una actitud de ánimo durante las pruebas y así ser victoriosos en nuestros esfuerzos
de alcanzar éxito para Dios.
Saque fuerzas de la gente
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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Dios puede fortalecer las manos de todos sus obreros fieles y capacitarlos para ser victoriosos. Una
relación enriquecedora con otras personas es una de las poderosas fuentes que Dios usa para fortificar
nuestras manos para el ministerio.
Lecturas bíblicas
lunes: Mateo 25:14-27
martes: Filipenses 1:27-30
miércoles: Filipenses 4:11-13
jueves: Colosenses 2:4-9
viernes: 1
Juan 2:1-6
sábado: 1
Juan 2:12-17
Meditación devocional
Nosotros podemos
Números 13:30; 14:6-9
Dios coloca en nuestra vida a personas que
creen en nosotros.
Gracias a esa confianza, podemos tomar aliento y
permanecer eles en nuestra obra para no fallarles
y provocar que se desalienten. Un hermano
compartió un testimonio de la poderosa
influencia que la confianza de una persona puede
tener en la vida de otro. Cuando él empezó a
asistir a la escuela, se le dificultó, pero
providencialmente fue puesto en una clase del
primer grado con una maestra que creía en sus
alumnos. Por medio de su confianza en él, le hizo
pensar que podía aprender como cualquier otro.
Consecuentemente, mientras ella enseñaba, él aprendía. Al pasar el tiempo, el niño tuvo otras maestras que
no parecían tener tanta confianza en sus alumnos y, por lo tanto, influenciaron menos su vida. Hoy día en
su enseñanza y ministerio pastoral, los momentos más productivos han ocurrido cuando ha trabajado con
grupos de personas que han expresado confianza en su obra.
Otra gran fortaleza en nuestro ministerio es la familia. No todos tienen una familia cristiana sólida
como Timoteo pero, sean como sean nuestros antecedentes, los miembros de nuestra familia tienen mucho
que ver con nuestra habilidad de perseverar en nuestro trabajo. Los hombres de los Gedeones, una
organización de hombres de negocios que distribuyen Biblias, dicen: «Una esposa de rodillas mantiene a un
Gedeón en sus pies.» Normalmente nuestra familia nos apoyará en oración cuando otros parezcan estar en
nuestra contra. ¡Gracias a Dios por las familias cristianas que mantienen caminando hacia adelante a los
obreros de la iglesia!
Un tercer grupo importante de apoyo en nuestro ministerio se compone de nuestros mentores
espirituales. Pablo recordó a Timoteo de la ocasión cuando hombres eles pusieron sus manos sobre él para
enviarlo en una misión especial. De seguro cuando Timoteo recordó esa ocasión especial, el fuego por la
obra del ministerio que había recibido fue avivado.
Timoteo también podía recordar el momento cuando Pablo lo invitó por primera vez a unírsele en un viaje
misionero. Al trabajar con Pablo, Timoteo lo había visto enfrentar la incansable oposición. Por medio de
esa experiencia, Timoteo vio al Señor sustentar a Pablo cuando no parecía haber posibilidad de éxito.
Todas esas experiencias con sus mentores fortalecieron a Timoteo mientras él lidiaba con los problemas del
ministerio en la iglesia de Éfeso.
Saque fuerzas de Dios
A través de todas las experiencias, Timoteo llegó a tener confianza en que Dios lo había llamado y
capacitado para hacer la obra que se le había asignado. Además de reconocer que Dios le había preparado,
la seguridad de Su llamado le fortalecía también. Timoteo probablemente diría con nosotros: «Pre ero estar
en medio de la batalla y saber que estoy en el centro del plan de Dios que estar en cualquier otro lugar».
También es fuente de gran fortaleza saber que, sea cual sea la tarea que el Señor nos encomiende, Él nos
capacitará para hacerlo. Pablo declaró con seguridad: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece»
(Filipenses 4:13). Nosotros podemos declarar lo mismo cuando sabemos que Dios nos ha colocado en el
lugar donde estamos y nos ha encomendado la obra que estamos realizando.
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
33
El Señor ha preparado a todos los que servimos en Su nombre con un espíritu especial que permite un
servicio exitoso. En ese espíritu encontramos nuestra mayor fortaleza.
«Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio» (2
Timoteo 1:7).
Dios nos liberta del «espíritu de cobardía». Esta libertad se origina de nuestra relación con el Señor y
Sus promesas. Él ha prometido estar con nosotros hasta el n (Mateo 28:20). Apoya nuestro ministerio
porque es Su ministerio. «¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?»
(Romanos 8:31). Si estamos conscientes de la presencia de Dios y de la complacencia de Dios por nuestro
servicio, ¿cómo podemos tener temor? Si tememos a Dios nunca debemos temer a ningún hombre.
Dios nos da un espíritu «de poder». Al rendir servicio el al Señor, tendremos poder para enfrentar
cualquier cosa. Jesucristo dijo: «Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra» (Mateo 28:18) y
luego dio la Gran Comisión. Es como si estuviera diciendo: «Les estoy dando una gran tarea, pero también
les doy la autoridad que necesitan para llevarla a cabo». En nuestro servicio para Dios a veces llegamos al
límite de nuestras fuerzas, pero Cristo nos dará el poder para seguir adelante. Cuando entramos al servicio
cristiano, entramos a una guerra que se ganará. En tanto sirvamos al Señor, nunca seremos parte de una
causa perdida.
Dios nos da el espíritu «de amor».
No podemos ser verdaderos obreros de Dios si no hay amor en nuestro corazón. «El que no ama, no ha
conocido a Dios; porque Dios es amor» (1 Juan 4:8). Para ministrar en el nombre del Señor en cualquier
capacidad se requiere amor por la gente. No debemos intentar ser parte de ningún ministerio en la iglesia a
menos que tengamos la capacidad de amar al pueblo del Señor. Un maestro de una escuela pública una vez
dijo que su trabajo sería un buen trabajo si no fuera por los niños. Aun la gente con la que trabajamos en la
iglesia puede a veces hacer cosas extrañas e hirientes; no podemos servirles exitosamente a menos que los
amemos. Siempre debemos obedecer el mandato de Jesucristo:
«Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros» (Juan 13:34).
Dios nos ha dado el espíritu de «dominio propio». En otras palabras, se nos ha revestido con el espíritu de
disciplina. Por medio del Señor podemos someter todas nuestras pasiones y emociones bajo el dominio de
Dios. El «dominio propio» nos permite estar calmados cuando otros pierden la cabeza. No huiremos ante
cualquier asomo de problemas, sino que protegeremos a otros de ellos, como lo hace el Buen Pastor por
amor a Sus ovejas. Los que no cuentan con dominio propio, no son nada mas que asalariados. Cuando ven
el lobo, dejarán a las ovejas, permitiendo que el lobo las devore (Juan 10:12, 13).
Es obvio que el espíritu de servicio no viene de nosotros, sino del Señor. Sólo Él nos puede dar la
valentía necesaria para el ministerio, el poder para nuestro trabajo, el amor por la gente y la disciplina para
soportar las pruebas. Jesús es el Señor de nuestro ministerio como de nuestra vida. Gracias a Su presencia,
podemos mantenernos eles en la obra. Quizá cambiemos de una responsabilidad a otra, pero nunca
debemos abandonar Su obra. Sea cual sea nuestra edad, nunca debemos jubilarnos del servicio al Señor
hasta el fin de nuestra vida en la tierra.
Preguntas
¿Cómo podemos alentarnos los unos a los otros?
¿De quién viene el espíritu de cobardía? ¿A quién debemos temer?
¿Que nos da Dios al libertarnos del espíritu de cobardía?
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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11 Útil al Señor
2 Timoteo 2:1-7, 15, 19-21
1 Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es
en Cristo Jesús.
2 Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto
encarga a hombres fieles que sean idóneos para
enseñar también a otros.
3 Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de
Jesucristo.
4 Ninguno que milita se enreda en los negocios de la
vida, a n de agradar a aquel que lo tomó por soldado.
5 Y también el que lucha como atleta, no es
coronado si no lucha legítimamente.
6 El labrador, para participar de los frutos, debe
trabajar primero.
7 Considera lo que digo, y el Señor te dé
entendimiento en todo.
15 Procura con diligencia presentarte a Dios
aprobado, como obre-ro que no tiene de qué
avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.
Š Š Š Š Š
19 Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo
este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y:
Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el
nombre de Cristo.
20 Pero en una casa grande, no solamente hay
utensilios de oro y de plata, sino también de madera
y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros
para usos viles.
21 Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será
instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y
dispuesto para toda buena obra.
L
La lección en resumen
Dios nos aclara cómo podemos ser útiles o provechosos para Él. «Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será
instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda la buena obra» (2 Timoteo 2:21).
Dedíquese a la clase de servicio que es digna de Dios.
A menudo Pablo exhortó a los cristianos a servir al Señor de manera digna. Esto no sólo demanda un
servicio el, sino también una vida congruente con su profesión de fe en Cristo. A los corintios Pablo
escribió: «Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. Todas vuestras cosas sean
hechas con amor» (1 Corintios 16:13, 14). A Timoteo Pablo instó: «Tú, pues, sufre penalidades como
buen sol-dado de Jesucristo» (2 Timoteo 2:3).
«Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado…» (2 Timoteo 2:15).
«Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo»(2 Timoteo 2:19).
Servir al Maestro de toda la creación es una tarea maravillosa. Dios es grandioso y Su servicio
desafiante. ¡Su norma es la perfección! ¿Cómo podemos nosotros, como humanos imperfectos, atrevernos a
llamarnos Sus siervos? En la carne, tal cargo sería imposible, pero fuimos salvos «por gracia» y por medio
de Su gracia fuimos «creados en Cristo Jesús para buenas obras» (Efesios 2:8, 10). Por Su gracia cada
uno de nosotros puede agradarlo (2 Timoteo 2:4), ser «aprobado» por Él (2 Timoteo 2:15) y ser
«instrumento para honra…útil al Señor» (2 Timoteo 2:21).
La tarea que asigna el Señor (2 Timoteo 2:1-2)
Los que hemos recibido la verdad tenemos una responsabilidad triple ante Dios:
(1) Debemos permanecer firmes en lo que hemos recibido. «…esfuérzate en la gracia que es en Cristo
Jesús» (2 Timoteo 2:1).
(2) Debemos pasar la verdad que hemos recibido a otros «hombres fieles» (2 Timoteo 2:2).
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
35
(3) Debemos asegurarnos de que lo que pasamos a otros es la verdad exacta que hemos recibido. Debe ser
lo «que has oído…ante muchos testigos» (2 Timoteo 2:2).
Pablo desafío a Timoteo, su hijo en la fe, a ser un padre espiritual para otros creyentes, así como Pablo
lo fue para él. Esos creyentes, a su vez, debían convertirse en padres espirituales de otros.
Lecturas bíblicas
lunes: Lucas 1:68-75
martes: 1 Corintios 3:16-17
miércoles: 2 Corintios 7:1-11
jueves: Efesios 1:3-12
viernes: 2 Pedro 3:10-18
sábado: Judas 17-25
Meditación devocional
Sed santos
1 Pedro 1:13-16
Pablo practicaba lo que estaba enseñando a
Timoteo. Había permanecido fuerte en la verdad
y la gracia. Pablo soportó severas persecuciones a
n de ser el al Señor y enseñar la verdad a otros.
Cuando hubo tentaciones comprometedoras, él se
rehusó a ceder; cuando hubo oposición, se
mantuvo firme. Pablo había permanecido fuerte
bajo varias circunstancias y en los últimos
escritos de su ministerio estaba instando a los que
le seguían a hacer lo mismo.
Si somos maestros fieles de la Palabra, debemos estar tan comprometidos a Su verdad que ningún
peligro nos cause negarla y ningún falso maestro nos haga abandonarla. Debemos estar tan determinados a
obedecer sus enseñanzas que nada en este mundo nos pueda provocar dejarla.
Pablo puso diligencia en pasar la verdad a hombres eles de la siguiente generación, tales como Timoteo
y Tito. Entendía que el plan de Dios para cumplir con la obra y extenderla era reclutar a otros como
obreros. Enseñó a los efesios que Dios les había dado apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros
«a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio» (Efesios 4:11-16). Al entregar la verdad a
otros, la responsabilidad y las habilidades necesarias para el ministerio también serán entregadas.
Los creyentes de hoy debemos ser parte de una línea inquebrantable de creyentes fieles que sigan
pasando la verdad de generación en generación. Si no cumplimos con esta responsabilidad, la siguiente
generación será impía.
Al enseñar la verdad a otros, Pablo tuvo gran cuidado de no quitar ni agregar nada al evangelio. Tuvo
mucho cuidado de declarar el consejo de Dios en su totalidad (Hechos 20:27). Se propuso no saber nada
más que a Jesucristo (1 Corintios 2:2). En cuanto a la doctrina, Pablo buscó transmitir a las iglesias lo que
había recibido del Señor (1 Corintios 11:23, 24). Condenó las «fábulas y genealogías interminables, que
acarrean disputas más bien que edificación de Dios»
(1 Timoteo 1:4).
La fidelidad requiere que estemos determinados a aferrarnos a la verdad que el Señor nos ha dado para
poder enseñársela a otros. Ese mensaje sencillo de Jesucristo proviene directamente de la Biblia, la Palabra
de Dios revelada.
La disciplina que requiere el Señor (2 Timoteo 2:3-7, 15)
Para poder pasar a la siguiente generación la verdad que nos fue dada, se requiere la disciplina, la cual
Pablo describe en una serie de ilustraciones.
Sirva como soldado. Para preservar la verdad para el futuro se requiere la disciplina similar a la de un
soldado. Además de referirse a los obreros cristianos como soldados en la segunda carta a Timoteo, Pablo
también llamó a Arquipo (Filemón 2) y a Epafrodito (Filipenses 2:25) sus compañeros «de milicia».
Como soldados cristianos, hay que dedicarnos enteramente a nuestra tarea. Cristo dijo: «…el que no
toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí» (Mateo 10:38). Cuando tomamos la cruz para seguir
a Jesús, no se puede regresar. El mundo y todos sus deleites no pueden acaparar nuestra atención; hay que
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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concentrarnos en servir a nuestro Rey. Aunque debemos cumplir fielmente nuestros deberes en el mundo,
no podemos dejar que éstos nos distraigan de nuestra dedicación a Jesucristo.
Un soldado se entrena para rendir obediencia incondicional. Como seguidores de Cristo, debemos llegar
al punto de obedecer aun cuando no entendemos lo que se nos ha pedido. Samuel hizo a Saúl una pregunta
penetrante referente a sus acciones en cuanto a los amalecitas:
«¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de
Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios…» (1 Samuel 15:22). Como soldados, quizá
no veamos la razón de que se requiera cierta acción, pero, como soldados, debemos obedecer.
Esté dispuesto a sacrificarse. Un soldado se entrena para soportar los sufrimientos. A menudo se le llama a
entrar en ambientes hostiles y sobrevivir con escasos recursos. Quizá le sea necesario dormir en una tienda
de campaña bajo temperaturas extremas o comer raciones de comida pequeñas y sin sabor. Puede ser
expuesto al peligro. Sean cuales sean las circunstancias, se espera que un soldado haga todo lo posible en el
servicio a su patria. Como creyentes en Cristo, debemos estar listos para sacrificar lo que sea necesario a n
de servir al Señor.
Se espera que un soldado permanezca fiel a su país, aun si es tomado prisionero. Cristo también espera
que seamos fieles hasta la muerte. Dijo a la iglesia en Esmirna: «No temas en nada lo que vas a padecer.
He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis
tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida» (Apocalipsis 2:10). Ya
sean tiempos buenos o malos, debemos permanecer eles en el servicio a nuestro Rey.
Sirva como atleta. Los atletas saben enfocarse en una meta y tener la disciplina para alcanzarla. «…el
que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente» (2 Timoteo 2:5). Los atletas saben que
hay que seguir las reglas del juego o serán descalificados. También saben que pagarán un precio alto si
esperan obtener la corona de victoria. Cristo no espera nada menos de los que participan en Su servicio. Al
hacer cualquier cosa en el nombre de Cristo, debemos estar dispuestos a pagar cualquier precio que sea
necesario para hacer el mejor trabajo posible.
Sirva como labrador. Los labradores (o agricultores) conocen bien la disciplina de trabajar para llegar
a experimentar el gozo de una cosecha.
«El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero» (2 Timoteo 2:6). Por lo general, los
labradores se levantan temprano por las mañanas para ir al campo. Siembran las semillas preciosas con la
fe de que un día habrá una cosecha. Al comenzar la cosecha, se regocijan de poder recoger los primeros
frutos.
Como cristianos, debemos comprender que hemos sido llamados a una labor que se debe hacer en tanto
se pueda. Cristo dijo: «Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la
noche viene, cuando nadie puede trabajar» (Juan 9:4). A menudo, cuando pensamos acerca de ir al
vecindario a testificar o hacer otro tipo de servicio, nos convencemos a nosotros mismos de que no es el
mejor momento. Quizá hace mucho calor o hace mucho frío, o está muy húmedo o muy seco. Si esperamos
hasta tener las condiciones perfectas, quizá nunca sembremos la semilla, y no habrá cosecha.
Sirva como obrero. Un obrero debe disciplinarse a aprender a hacer su trabajo. Pablo instó a Timoteo a
familiarizarse con sus herramientas de trabajo. Y ya que su herramienta más importante era la Palabra de
Dios, Timoteo debía ser diligente para presentarse a Dios «aprobado, como obrero que usa bien la palabra
de verdad» (2 Timoteo 2:15).
Una vez un anciano no creyente dijo: «Los que asisten a los cultos de la iglesia son hipócritas. Llevan
sus Biblias al templo y se comportan como si supieran de qué se trata la Biblia, pero si les hago una
pregunta, no saben responderme. Los vendedores de casa en casa traen sus libros que hablan de sus
productos, y ellos conocen lo que contienen sus libros.
La crítica de este hombre tiene cierta validez. Si sostenemos que creemos en la Biblia, debemos
aplicarnos a estudiarla y conocerla.
La pureza que demanda el Señor (2 Timoteo 2:19-21)
Si queremos enseñar las verdades de Dios a las generaciones venideras, tenemos que ser instrumentos
limpios. Una iglesia debe ser un cuerpo de personas santas que sirven al Maestro. Ninguno de nosotros es
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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perfecto, pero todos debemos anhelar levantar manos santas al Señor. No basamos nuestra salvación en
nuestra santidad personal pero, sin la santidad, no seremos siervos efectivos para el Señor. «Pero el
fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de
iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo»
(2 Timoteo 2:19).
Si la congregación es un cuerpo de gente santificada, ¿por qué hay tantos problemas en las iglesias? Las
iglesias están compuestas de individuos. Dondequiera que la gente se reúna, habrá una mezcla de personas,
así como en la cocina de una mansión hay muchas clases de utensilios: unos hechos de metales preciosos y
otros de materiales más comunes. Los platos más elegantes se reservan para ocasiones especiales. Otros se
usan en actividades cotidianas de poca importancia. Asimismo, a una iglesia asistirán todo tipo de personas.
Algunos serán eles en su servicio a Jesucristo, otros no serán tan eles y otros quizá se comporten de manera
deshonrosa.
Si uno quiere servir al Señor, hay que purificarse de lo que es deshonroso y convertirse en un
«instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra» (2 Timoteo 2:21).
Para lograr esto, hay que seguir las enseñanzas de Pablo registradas en 2 Timoteo 2: Soportaremos las
dificultades como soldados; entraremos a los campos a labrar la tierra y sembrar la semilla como
labradores; seremos disciplinados como atletas para poder jugar de acuerdo con las reglas; como obreros,
desarrollaremos la destreza necesaria para usar las herramientas a fin de realizar la tarea efectiva y
hábilmente. Luego, por la gracia de Dios, podremos ser útiles aun para el uso del Señor de la creación.
Preguntas
1 ¿Cuál es la tarea que el Señor nos ha asignado?
2 ¿Qué ocurrirá si no cumplimos con esta responsabilidad?
3 ¿Por qué es tan importante no agregar ni quitar nada del evangelio?
4 Pablo nos dio cuatro ilustraciones de cómo debemos servir. ¿Cuáles son?
5 ¿Por qué es tan importante conocer bien la Palabra de Dios?
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
38
12Creciendo en la
Palabra de Dios
2 Timoteo 3:10-17
10 Pero tú has seguido mi doctrina, conducta,
propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia,
11persecuciones, padecimientos, como los que me
sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra;
persecuciones que he sufrido, y de todas me ha
librado el Señor.
12Y también todos los que quieren vivir
piadosamente en Cristo Jesús padecerán
persecución;
13 mas los malos hombres y los engañadores irán de
mal en peor, engañando y siendo engañados.
14 Pero persiste tú en lo que has aprendido y te
persuadiste, sabiendo de quién has aprendido;
15 y que desde la niñez has sabido las Sagradas
Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la
salvación por la fe que es en Cristo Jesús.
16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil
para enseñar, para redargüir, para corregir, para
instruir en justicia,
17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,
enteramente preparado para toda buena obra.
L
La lección en resumen
Mientras el mundo empeora más y más, los creyentes deben fortalecerse y seguir creciendo espiritualmente
al estudiar la Palabra de Dios. «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para
redargüir, para corregir, para instruir en justicia» (2 Timoteo 3:16).
Para Timoteo, el apóstol Pablo era maestro, ejemplo y mentor. Mientras otros que pretendían ser
cristianos caían en el camino, Timoteo continuó con Pablo y llegó a entender su «doctrina, conducta,
propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos»
(2 Timoteo 3:10-11).
Las palabras «tú has seguido» en el versículo 10 significan que Timoteo había seguido a Pablo hasta llegar
a comprender sus enseñanzas, su vida, su propósito, su fe, su paciencia, su amor y su fortaleza. Había una
belleza y una profundidad en la dedicación de Timoteo. Siguió a Pablo y permaneció con él tanto en lo
bueno como en lo malo. Había guardado sus enseñanzas y desarrollado un entendimiento profundo de la
vida cristiana por medio de las enseñanzas de Pablo. Timoteo puso en obra lo que había aprendido al
observar a Pablo. Gracias a esa relación especial con Pablo y su devoción a las Escrituras, Timoteo llegó a
ser un líder poderoso entre los cristianos de su tiempo.
Nuestra meta como creyentes en Cristo debe ser edificar nuestra vida sobre las enseñanzas de la Palabra
de Dios, estudiarla y practicar el discipulado verdadero. Pero hay que recordar que el estudiar será inútil a
menos que aprendamos a aplicar la verdad a la vida cotidiana. Al asociarnos con otros que han demostrado
su devoción a la Palabra de Dios, nos contagiaremos de su espíritu y encontraremos ayuda para vivir la
verdad y realizar el ministerio que Dios quiere que hagamos.
Crecemos al participar en la obra del Señor (2 Timoteo 3:10-12)
Timoteo era ejemplar en su participación en la vida cristiana. No sólo siguió las enseñanzas de Pablo,
sino que también creció personalmente al colaborar con el apóstol.
La participación imparte propósito. Timoteo se unió a Pablo en un gran propósito. La frase «Pero tú
has seguido mi…propósito» muestra la profundidad de la devoción de Timoteo. Ser un obrero del Señor
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
39
no es sólo saber de un propósito, sino estar dedicado y leal a él. Pablo y Timoteo tenían un gran propósito
y estaban dispuestos a sacrificar sus vidas por lograrlo.
Lecturas bíblicas
lunes: Salmo 19:7-14
martes: Marcos 1:16-20
miércoles: Romanos 6:1-13
jueves: Colosenses 3:12-17
viernes: 2 Tesalonicenses 1:1-4
sábado: 1 Pedro 2:1-10
Meditación devocional
El poder de la Palabra de Dios
Hebreos 4:12-13
Es importante dar un vistazo a nuestra propia
vida para ver cuál es el propósito que nos motiva.
Si estamos comprometidos a realizar metas
mundanas en lugar de glorificar a Dios, estamos
mal. A menos que ejercitemos nuestra fe para
alcanzar un propósito espiritual, no creceremos
en el Señor. Si no sabemos lo que intentamos
hacer, sólo andaremos en círculos. Alguien ha
dicho: «Si apuntamos a la nada, daremos al
blanco». Un propósito claro y definido es la
motivación más eficaz para lograr un esfuerzo
productivo.
La participación edifica la fe. Al colaborar con Pablo en el servicio cristiano, Timoteo aprendió que Dios
quiere que Sus siervos le obedezcan. También aprendió que las promesas de Dios son verdaderas y
confiables. Comprendió lo que significa perseverar en una tarea aun cuando resulta difícil.
La participación guía a la paciencia. Sirviendo al lado de Pablo, Timoteo observó cómo ministrar a
las personas que habían fracasado en la vida. Pablo demostró ese principio al anhelar la salvación de los
judíos a pesar de que le habían perseguido severamente.
Si vamos a ser eficaces en nuestro servicio al Señor, hay que aprender a ser pacientes cuando ciertas
personas parecen inalcanzables y desprecian nuestro ministerio. Hay que desarrollar una madurez que nos
ayude a no darnos por vencidos sólo porque los individuos que tratamos de ayudar nos rechazan. Nuestro
gran ejemplo es Cristo: «Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores,
Cristo murió por nosotros» (Romanos 5:8).
La cualidad que produce la paciencia es el amor. El amor que tenemos por los que nos rechazan y nos
maltratan, no es el mismo que tenemos por nuestra familia y nuestros amigos. El amor que tenemos por los
pecadores nos permite perdonarlos y servirles a pesar de su actitud para con nosotros.
La participación enseña la perseverancia. Al laborar junto a Pablo, Timoteo aprendió que las
persecuciones son parte de la vida cristiana. Vio que Pablo soportaba gran sufrimiento. Pablo le recordó de
la violencia que sufrió en lugares como Antioquia, Iconio y Listra. Pero al soportar las persecuciones,
Pablo entendió la verdad dicha por Juan: «…mayor es el que está en vosotros, que el que está en el
mundo» (1 Juan 4:4). Pablo podía decir que las persecuciones eran grandes, pero Cristo era mayor, porque
«de todas me ha librado el Señor» (2 Timoteo 3:11). Aun si Pablo sufriera el martirio (como de hecho
sucedió poco después de que escribiera la segunda carta a Timoteo), estaba seguro de un resultado
favorable. Dejaría atrás sus persecuciones y tribulaciones para ir a la presencia de Jesucristo, su Señor
amado.
Crecemos al ser fieles (2 Timoteo 3:13, 14)
Como nosotros, Timoteo vivía en un mundo que se deterioraba constantemente. Pablo le enseñó que la
terrible condición del mundo no debía desviarlo. «…los malos hombres y los engañadores irán de mal en
peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo
de quién has aprendido».
Mientras la maldad de los hombres creciera, su dedicación al Señor debía fortalecerse más y más.
El desafío del apóstol Pablo a Timoteo muestra la importancia de aprender y practicar los principios
cristianos. Timoteo aprendió y se persuadió de la verdad gracias a personas que habían demostrado su
lealtad a Cristo. Desde su niñez su madre y abuela le habían enseñado a Timoteo la Palabra de Dios.
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
40
También aprendió de Pablo y vio el poder de Dios demostrado al acompañarle a Pablo en sus viajes
misioneros. A causa de sus experiencias con Pablo, Timoteo llegó a comprender su propósito en la vida:
Vivir de acuerdo a las enseñanzas de la Palabra y dedicarse a la obra de Dios.
Nosotros tenemos el mismo reto.
El mundo busca nuestra atención, pero nuestra lealtad debe ser para Cristo y la Palabra de Dios. Aunque las
enseñanzas de los antepasados no deben ser descartadas descuidadamente, no debemos permitir que las
tradiciones gobiernen nuestra vida. La Palabra de Dios siempre tiene que ser la autoridad final.
Crecemos por medio del estudio de las Escrituras (2 Timoteo 3:15-17)
Las Escrituras le «pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús» (2 Timoteo
3:15). Todos los que hemos creído, sabemos que el Señor abrió nuestro corazón al mensaje de Su Palabra y
nos dio la salvación. La Biblia es más que un simple libro; es la verdad que cambia vidas. Presenta a todos
aquellos que lean sus palabras el Cristo vivo y resucitado, quien pagó el precio por el pecado y compró la
vida eterna para todos los que creen.
Recientemente se le presentó a un joven completamente confundido la verdad eterna de Juan 3:16. Se le
pidió que dijera su nombre en lugar de «al mundo» y «todo aquel». Al hacer esto, el Espíritu Santo lo
conmovió y lo guió a la salvación. Ese es el poder que hay en la Palabra de Dios. Si bien hay muchos libros
de «ayuda personal» en el mercado, no hay otro libro aparte de la Biblia que puede darnos la vida eterna.
Como obreros cristianos, sabemos que la Biblia no sólo guía a la salvación, sino que también nos capacita
para la labor que tenemos por delante. Es la única base para nuestra doctrina. No se puede depender de
ninguna doctrina que no sea fundada en la Palabra de Dios. Sólo la Palabra que es «inspirada por Dios» es
la Palabra segura y confiable, sobre la cual podemos edificar nuestra vida y basar nuestra esperanza para la
eternidad.
La Biblia redarguye y corrige; nos ayuda a ver el error de nuestra manera de vivir y, a la vez, nos
muestra el camino que debemos seguir. La Biblia tiene un poder especial para convencernos de nuestros
errores y hacernos volver a Cristo para librarnos de nuestra pasada manera de vivir.
Al estudiar la Biblia, somos enteramente preparados «para toda buena obra». Si bien nos beneficiamos
personalmente de nuestro estudio de la Biblia, la meta final de nuestro estudio es llegar a ser productivos
como obreros en el reino de Dios. Por medio de nuestro estudio, nos convertimos en bendición para otros y
en gozo para el Señor. El crecimiento espiritual no es una bendición que Dios ha reservado sólo para unos
pocos. Ha abierto las puertas del crecimiento espiritual a todos los que estudien Su Palabra, obedezcan lo
que aprenden y lo usen para servir a Dios y a los demás.
Preguntas
1 ¿Qué era el apóstol Pablo para Timoteo?
2 ¿Qué debe ser la meta de los cristianos?
3 ¿Cuál es el propósito que le motiva a usted en su servicio al Señor?
4 ¿Cuál debe ser nuestra actitud para con las personas que nos rechazan y nos desprecian?
5 ¿Cuál cualidad produce la paciencia?
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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13Fiel hasta el final
2 Timoteo 4:1-8, 17, 18
1 Te encarezco delante de Dios y del Señor
Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en
su manifestación y en su reino,
2 que prediques la palabra; que instes a tiempo y
fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con
toda paciencia y doctrina.
3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana
doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se
amontonarán maestros conforme a sus propias
concupiscencias,
4 y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las
fábulas.
5 Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones,
haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.
6 Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo
de mi partida está cercano.
7 He peleado la buena batalla, he acabado la
carrera, he guardado la fe.
8 Por lo demás, me está guardada la corona de
justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en
aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los
que aman su venida.
17 Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas,
para que por mí fuese cumplida la predicación, y que
todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca
del león.
18 Y el Señor me librará de toda obra mala, y me
preservará para su reino celestial. A él sea gloria por
los siglos de los siglos. Amén.
La le
L
Lección en resumen
«He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe» (2 Timoteo 4:7). Los creyentes
que guardan la fe vivan y mueran con confianza y una perspectiva eterna.
Al acercarse al final de su segunda carta a Timoteo, el apóstol Pablo enfatizó los temas principales del
servicio cristiano. Aunque pronto llegaría al final de su propia batalla, sabía que otros continuarían en la
obra. Quería recordarles de las verdades transcendentales en cuanto a Jesucristo que los capacitaría a
perseverar.
Aunque Pablo sabía que pronto dejaría este mundo, se gozaba que el Señor regresaría. Por eso cuando
habló de la «manifestación» de Jesucristo (2 Timoteo 4:1), seleccionó una palabra que los romanos usaban
para describir una visita inminente de su emperador. Cuando los ciudadanos esperaban la «manifestación»
de su emperador, ponían gran esfuerzo en las preparaciones para el evento anticipado. Limpiaban las calles
y hacían todo lo posible para poner en orden su comunidad.
Pablo quería enfatizar que, de la misma forma en que los ciudadanos se preparaban para la visita del
emperador, así los cristianos debían prepararse para la venida de su Señor. No se sabe cuándo será, pero un
día Jesucristo regresará y hay que estar listos.
Cuando Cristo regrese, «juzgará a los vivos y a los muertos». El reconocer que todas nuestras obras
serán juzgadas por el Señor debe suprimir cualquier preocupación acerca de lo que las demás personas
piensen. La opinión de nuestro Juez es la única que importa. El deseo más grande de la vida debe ser el
escuchar a nuestro Señor decir: «Bien, buen siervo y fiel» (Mateo 25:21).
En nuestras jornadas por el mundo, debemos vivir de tal manera que nadie pueda dudar de nuestra
ciudadanía en el cielo ni nuestra lealtad a nuestro Rey, Jesucristo.
Nuestra oración debe ser: «Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la
tierra» (Mateo 6:10).
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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Al comentar sobre la manifestación y el reino de Jesucristo, Pablo presenta una perspectiva eterna que
es única para el creyente a punto de morir.
Lecturas bíblicas
lunes: Salmo 23:1-6
martes: Romanos 5:1-10
miércoles: Tito 3:3-7
jueves: Hebreos 6:9-20
viernes: Hebreos 12:1-8
sábado: 1 Pedro 1:3-5
Meditación devocional
Una cita con Dios
Hebreos 9:27,28
El futuro: El interés por la próxima
generación (2 Timoteo 4:1-5)
En el último capítulo de su segunda carta a
Timoteo, Pablo expresó su preocupación por las
generaciones futuras de creyentes y su fidelidad
al Señor. Quería que fueran testigos y que fueran
urgentes en su testimonio. El mensaje que
compartirían sería asunto de vida o muerte para
los oyentes. Si una generación de creyentes
fallara en compartir la gran verdad del evangelio,
la próxima generación perecería en su pecado.
«…todo aquel que invocare el nombre del
Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a
aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo
creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y
cómo oirán sin haber quién les predique?»
(Romanos 10:13, 14).
Pablo sabía que la generación de obreros que lo seguían tendría que ser persistente en su testimonio.
Para ser efectivos debían estar listos para hablar de Cristo en cada oportunidad. Le instó a Timoteo: «que
prediques la palabra». Algunos defienden su falta de testificar, diciendo: «Temo decir algo mal y
confundir a la persona de manera que no quiera recibir a Cristo». Este argumento suena muy noble, pero la
verdad es que la manera más segura de perjudicar a una persona perdida es no testificarle. El incrédulo que
nunca ha escuchado la verdad del evangelio ya está confundido y cegado por el pecado. Hay mucho más
peligro en guardar silencio acerca del evangelio que en hacer un esfuerzo honesto por presentar la verdad a
los perdidos.
Además, cuando se presenta el evangelio, debe hacerse de manera que la persona entienda. Como
cristianos, a menudo usamos frases o palabras que los que asisten regularmente a los cultos de la iglesia
entienden, pero que no tienen sentido o no tienen el mismo sentido para los inconversos en el mundo. Por
eso es necesario tener cuidado de usar un lenguaje que puedan comprender.
Asimismo es crucial que la vida del quien presente el evangelio sea ejemplo de la diferencia entre una
vida cristiana y una mundana. Un creyente con un estilo de vivir mundano tendrá dificultades en mostrar al
pecador su necesidad de arrepentirse.
Pablo hizo hincapié en que los cristianos deben estar dispuestos a reprender y exhortar cuando sea
necesario. Deben tener el valor de proclamar la verdad al mundo con toda honestidad. Si la gente de la
iglesia no reprende al mundo por su pecado, no habrá ningún tipo de reprensión. A nadie le gusta
reprender, pero hacerlo de la manera correcta y con la Palabra de verdad podría salvar a un pecador.
El no avisar de un peligro es un crimen y un pecado. Una noche las fuertes aguas del río arrastró un
puente en una carretera principal. Un hombre se dio cuenta del peligro e intentó avisar al chofer de un auto
que se dirigía hacia el puente caído. Pero por algún motivo, el chofer no le hizo caso y siguió en su camino.
Cayó en las turbulentas aguas y pereció. Si el hombre no hubiera tratado de advertir a la persona, habría
sido culpable de una negligencia terrible. Como cristianos, debemos hacer todo lo posible para comunicar
el peligro del pecado las personas que se dirigen hacia la destrucción espiritual.
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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Aparte de la reprensión, la exhortación debe ser parte del testificar. Cuando una persona es reprendida y
la acepta, se debe animarle a seguir adelante. Fallar en animar es tan serio como no reprender o advertir.
Además, Pablo nos insta a ser pacientes en testificar. La paciencia se refleja en un espíritu que no se da
por vencido fácilmente. Nunca debemos pensar que cierta persona es inalcanzable para Dios. Cristo murió
por los pecadores, y aun el pecador más vil es un candidato para el evangelio.
Pablo también quería que estuviéramos al tanto del ejército de falsos maestros que se levantarían contra
la verdad. Nos advirtió que «vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo
comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la
verdad el oído y se volverán a las fábulas» (2 Timoteo 4:3, 4).
El pasado: Una reflexión en una vida bien vivida (2 Timoteo 4:7, 8)
Mientras Pablo contemplaba el final de su ministerio, comenzó a reflexionar sobre su vida y el servicio
que había prestado a su Maestro. Podía decir: «He peleado la buena batalla». La palabra usada como
«batalla» describe una competencia en un estadio. Pablo sabía que había peleado una «buena batalla» y
que, como atleta, había dado lo mejor de sí como misionero a los gentiles. Sin duda este pensamiento le fue
un gran consuelo al acercarse al final de su vida.
Pablo dijo además: «…he acabado la carrera». Demasiadas personas han empezado su carrera por
Jesucristo, pero han caído al lado del camino antes de terminar. Es importante que nosotros, como obreros
cristianos, incluimos en nuestro servicio las características necesarias para completar la carrera.
Cuando un corredor de maratón comienza su carrera, fija el paso que podrá mantener durante el resto de
la carrera. Generalmente la velocidad es menos importante que la resistencia. Lo mismo es cierto en la
carrera cristiana, y Pablo nos puso el ejemplo. Terminó de la misma manera en que comenzó, sirviendo
fielmente a Cristo. Estaba tan enfocado en su dedicación a testificar que aprovechaba hasta sus experiencias
en la prisión para hablar a otros acerca del Señor.
William Barclay explica que en los antiguos juegos se requería que los atletas declararan bajo juramento
que habían entrenado por diez meses y que no cometerían ningún engaño durante los juegos. Cuando Pablo
dijo: «he guardado la fe», estaba reiterando que había seguido las reglas. Pablo se encontró con el Señor
camino a Damasco, le aceptó como Salvador y fue llamado a servir. El Señor le prometió a Pablo que
estaría con él en su tarea de predicar la Palabra, y Pablo se comprometió a ir dondequiera que el Señor lo
guiara. Al final de su vida, Pablo podía decir: «El Señor me ha sido fiel, y yo he sido el a la tarea que Él me
encomendó». Pablo nunca perdió la confianza en el Señor. Aun cuando fue apedreado, azotado y
encarcelado, su confianza en Cristo se mantuvo firme. Terminó su carrera de la misma manera en que la
empezó: con plena confianza en el Señor.
Al acercarse el final de su carrera, Pablo probablemente pensaba mucho sobre su propio futuro. Sabía
que su futuro en el mundo sería corto y no agradable, pero al mirar hacia la eternidad, vio una corona
aguardándole: «Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez
justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida» (2 Timoteo 4:8). En las
carreras de los atletas en los tiempos de Pablo, el mejor premio era una corona de laurel. Era un gran honor
ganar tal corona, pero ésta y la gloria de la victoria siempre se mar-chitaban rápidamente. Sin embargo,
Pablo anticipaba una corona que nunca se marchitaría.
Mientras Pablo se regocijaba de lo que lo aguardaba en la eternidad, quería que entendiéramos que su
corona no era exclusiva. La corona aguarda a todos los que esperan con expectación la venida de nuestro
Rey.
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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El final: La partida a la gloria (2 Timoteo 4:6, 17, 18)
El morir en una prisión, lejos de sus seres queridos, desde una perspectiva humana sería una experiencia
solitaria. No obstante, Pablo pudo sobrellevar esa soledad gracias a su relación con Cristo. Aunque la
mayoría de sus amigos no estuvieron con él al final, Pablo no podía dudar de la presencia de Dios.
Jesucristo ha prometido nunca desamparar, ni dejar a quienes confían en Él (Hebreos 13:5). Pablo tenía
plena confianza en la promesa del Señor.
En sus últimos días Pablo aprovechó su juicio ante los jueces romanos para testificar de Cristo. Su amor
por otros y su deseo de dar a conocer el nombre de Cristo eran más importantes que el temor de los peligros
que este juicio involucraba. Al considerar las promesas del Señor, este juicio siniestro no se vislumbraba
como un peligro. Pablo sabía que lo único que los romanos podrían hacer era destruir su cuerpo, pero no
podrían tocar su vida en Cristo. Creía que el dejar este mundo era una mejor opción que quedarse. Ya había
declarado que tenía el «deseo de partir y estar con
Cristo, lo cual es muchísimo mejor» (Filipenses 1:23).
Quizá algunos vean la muerte de Pablo como una tragedia, pero Pablo la consideraba una victoria. Por
fe miró más allá de las amenazas y sabía que estaba seguro en el Señor. Había aprendido una lección que
siempre resultará en la victoria: Es mejor enfrentar el peligro de este mundo por un momento y estar seguro
en Cristo por la eternidad.
Preguntas
1 ¿Por qué se considera un crimen y un pecado el no dar aviso de un peligro?
2 ¿En qué se refleja la paciencia?
3 ¿Qué se dará a todos los que aman la venida del Señor?
4 ¿Por qué Pablo no temía morir?
5 ¿Qué puede hacer usted para transmitir el evangelio a las generaciones futuras?
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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14Un varón de Dios
1 Reyes 13:1-6
1 He aquí que un varón de Dios por palabra de Jehová
vino de Judá a Betel; y estando Jeroboam junto al altar
para quemar incienso,
2 aquél clamó contra el altar por palabra de Jehová
y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que
a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el
cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los
lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti
quemarán huesos de hombres.
3 Y aquel mismo día dio una señal, diciendo: Esta es
la señal de que Jehová ha hablado: he aquí que el
altar se quebrará, y la ceniza que sobre él está se
derramará.
4 Cuando el rey Jeroboam oyó la palabra del varón
de Dios, que había clamado contra el altar de Betel,
extendiendo su mano desde el altar, dijo:
¡Prendedle! Mas la mano que había extendido
contra él, se le secó, y no la pudo enderezar.
5 Y el altar se rompió, y se derramó la ceniza del
altar, conforme a la señal que el varón de Dios había
dado por palabra de Jehová.
6 Entonces respondiendo el rey, dijo al varón de
Dios: Te pido que ruegues ante la presencia de
Jehová tu Dios, y ores por mí, para que mi mano me
sea restaurada. Y el varón de Dios oró a Jehová, y la
mano del rey se le restauró, y quedó como era antes.
La lección en resumen
Dios acepta la adoración espiritual y verdadera pero siempre rechaza la adoración hipócrita, falsa y
carnal. Evalúe su propia forma de adorar al estudiar esta lección. «No tendrás dioses ajenos delante de
mí» (Éxodo 20:3).
El estudio de hoy nos presenta a un hombre sin nombre que es llamado «un varón de Dios». El tiempo
de estos eventos se señala como el período de 980-900 antes de Jesucristo.
Al morir Salomón, la nación de Israel se dividió en dos reinos rivales. Roboam, un hijo de Salomón, reinó
sobre las tribus del sur (Judá y Benjamín), conocidas como el Reino de Judá. Jeroboam, un líder obrero
bajo el mando de Salomón, reinó sobre las diez tribus del norte de la región de Canaán, conocidas como el
Reino de Israel.
El reino de Israel no tardó mucho en corromperse. La depravación religiosa y política vino a ser cosa
común. Era durante estas condiciones que «un varón de Dios» fue de Judá a Israel para denunciar a las
tribus del norte por su adoración pagana.
Se necesita un varón de Dios
Cuando la administración política se corrompe: La historia nos revela que más naciones han caído
como resultado de la corrupción dentro de su gobierno que de las presiones de afuera. Tal fue el caso con
Israel.
Jeroboam era de la tribu de Efraín e hijo de una mujer viuda (1 Reyes 11:26). Encabezaba la fuerza obrera
de las tribus de José que servían al rey Salomón. Un día, el profeta Ahías le anunció a Jeroboam que Dios
le daría la autoridad para reinar sobre diez de las doce tribus (1 Reyes 11:29-39), y así ocurrió. Al morir
Salomón, la nación se dividió, y Jeroboam se convirtió en rey del Reino del Norte (1 Reyes 12:20).
La ambición política, agregada a la inseguridad, causó que Jeroboam temiese por el futuro de su reino. Se
sentía en gran peligro, ya que Roboam era descendiente de David mientras que él, no.
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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Lecturas bíblicas
lunes: 1Reyes 12:16-24
martes: 1Reyes 12:25-33
miércoles: 1Reyes 13:11-22
jueves: 1Reyes 13:23-34
viernes: 2Reyes 23:1-10
sábado: 2 Reyes 23:11-20
Meditación devocional
La adoración
Juan 4:19-24
Así que Jeroboam puso dos altares en Israel
como lugares de adoración, uno al norte y el otro
al sur. En ellos puso dos becerros de oro,
colocando uno en Betel y otro en la región de
Dan. Anunció al pueblo: «…Bastante habéis
subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh
Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de
Egipto» (1 Reyes 12:28). Puesto los dos lugares
eran convenientes y dentro del territorio de Israel,
ya no se tendría que bajar a la región de Judá para
adorar. Sin embargo, Dios había mandado que
únicamente en Jerusalén se le adoraría.
Resultó que cuando el líder político de Israel empezó a jugar con la vida espiritual de la gente para su
propia ventaja política, apareció «un varón de Dios» para proclamar el mensaje de Dios. Un hombre de
Dios está siempre en demanda cuando el poder político se echa a perder.
Cuando hay perversión del sistema religioso: Repetidamente Dios les había dicho a los hebreos que
Él escogería un lugar en la Tierra Prometida donde ellos le adorarían (Deuteronomio 14:23; 16:2 y 26:1, 2).
Ese lugar escogido sería para el pueblo el centro de toda adoración. Todos los demás altares que se
encontraran en la tierra debían ser destruidos. Todos los sacrificios y toda adoración verdadera se haría en
aquel lugar asignado. Tal lugar vino a ser el sitio del gran Templo que Salomón construyó en Jerusalén.
Además, Dios escogió a Aarón y su descendencia para que sirvieran como «sacerdocio perpetuo, por
sus generaciones» (Éxodo 40:15). En una ceremonia solemne, Aarón y los suyos fueron separados para
servir al Señor en el ministerio sacerdotal (Levítico 8 y 9). Cuando otros trataban de entremeterse en esta
obra sagrada, Dios les castigó con un juicio severo (Números 16). Sólo los asignados por Dios podían
actuar como sacerdotes.
Dios también había establecido la forma de adoración que Él recibiría. Había mandado: «No te harás
imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas
debajo de la tierra» (Éxodo 20:4).
El Reino de Israel quebrantó los tres reglamentos que Dios mismo había decretado:
(1) Se pusieron altares en Bet-el y Dan en competencia con el único altar autorizado de Jerusalén.
(2) Jeroboam «hizo sacerdotes de entre el pueblo, que no eran de los hijos de Leví»
(1 Reyes 12:31).
(3) Se colocaron becerros de oro en Dan y en Bet-el. Además, se decretaron días festivos que serían los
mismos a los que se observaban en Jerusalén (1 Reyes 12:32, 33). Por eso vino «un varón de Dios».
Cuando toda una generación se vuelve apóstata: Puede ser que la intención de Jeroboam no fue que
la gente se alejara de Jehová ni estableciera una religión nueva, pero cualquiera que haya sido el motivo, el
final fue trágico. La gente pronto se olvidó del Dios verdadero y empezó a sacrificar más bien a los
becerros (1 Reyes 12:32). Jehová Dios pronunció sentencia sobre esa práctica y contra la casa de Jeroboam
que la había instituido.
Un varón de Dios es provisto
Un hombre investido de valor:
Jeroboam adoraba en Bet-el; por lo tanto, allí aguardó el varón de Dios hasta que dicho rey llegara a adorar
para dar su mensaje de reprobación y juicio. Se necesitó valor para hablar en contra del altar del rey. El
varón de Dios puso su misma vida al frente de su mensaje. Pero se llenó de valor, sabiendo que Dios lo
había comisionado para declararlo. El siervo de Dios sabía lo que el Señor esperaba de él: «No hagáis
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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distinción de persona en el juicio... no tendréis temor de ninguno, porque el juicio es de Dios...»
(Deuteronomio 1:17).
El varón de Dios anunció que el altar sería profanado por un rey nacido a la casa de David (del Reino
del Sur) al quemar sobre él los huesos de los sacerdotes que lo administraban. Que el rey Jeroboam se
enojaría era de esperarse, pues esto significaba la caída del Reino del Norte.
¿De dónde obtuvo el siervo de Dios el valor para hablarle de tal forma al rey? La respuesta es que
estaba actuando en el nombre de Dios; las palabras no eran suyas, sino de Dios.
Un hombre de compasión: El rey Jeroboam no podía contenerse.
«Cuando el rey Jeroboam oyó la palabra del varón de Dios, que había clamado contra el altar de Bet-el,
extendiendo su mano desde el altar, dijo: ¡Prendedle!…» (1 Reyes 13:4). Pero el rey había actuado con
insolencia ante los ojos de Jehová, y el juicio divino no se hizo esperar. Se le secó la misma mano que
había usado para ordenar la captura del varón de Dios. Además, «…el altar se rompió, y se derramó la
ceniza del altar, conforme a la señal que el varón de Dios había dado por palabra de Jehová» (1 Reyes
13:5).
Fue entonces que la amenaza del rey se convirtió en humildad.
«Entonces respondiendo el rey, dijo al varón de Dios: Te pido que ruegues ante la presencia de Jehová
tu Dios, y ores por mí, para que mi mano me sea restaurada» (1 Reyes 13:6).
El profeta tenía compasión. Oró en respuesta a la petición que se le hacía, y Dios restauró la mano del
rey. ¡Qué prueba tan grande de que el juicio justo de Dios puede proclamarse con amor! La santa ira de
Dios nunca debe ser mezclada con los deseos vengativos del hombre.
Un hombre de Dios es vindicado
El anuncio del juicio que caería sobre la religión falsa de Jeroboam era muy específico. El siervo de
Dios anunció que el juicio era inevitable; no solamente declaró cómo se efectuaría la profanación del altar,
sino que también dio el linaje y el nombre del que haría tal cosa en el nombre de Jehová. La señal que
ocurrió al darse la profecía fue tan sólo una garantía de lo que pasaría en el futuro, (1 Reyes 13:2, 3).
Fijémonos en cuán específicas y concretas son las revelaciones proféticas que provienen de Dios.
Aunque los eventos no se cumplieron inmediatamente, sí ocurrieron a su debido tiempo, tal y como se
habían anunciado. (1 Reyes 13; 2 Reyes 22 y 23). Después de 300 años la profecía se cumplió al pie de la
letra (2 Reyes 23:15-20). Cuando el Reino del Norte cayó a los asirios en el año 722 a. de J.C., la región se
llenó de la idolatría y la perversión religiosa. Años después, Josías llegó a ser el rey del Reino del Sur y se
lanzó en una campaña para deshacer toda idolatría en Palestina. Empezó en Judá, restaurando la adoración
en el Templo de Jerusalén en su forma pura. Viajó por toda la tierra de Judá, asegurándose de que todos los
altares paganos fueran destruidos. Llegando a Bet-el, pudo ver el altar levantado por el rey Jeroboam junto
con las casas, los árboles y las piedras que se consideraban sagradas por los adoradores. El rey Josías
mandó cortar los árboles, despedazar las piedras y quemar las casas. Tomó los huesos de unas tumbas
cercanas y los quemó en el altar, profanándolo. Finalmente, mató a los sacerdotes y quemó sus cuerpos en
el altar.
Así quedó el altar de Jeroboam profanado para siempre como un lugar de adoración y holocaustos. El
juicio anunciado de Dios cayó exactamente como el varón de Dios lo había dicho. Jehová siempre cumple
Su palabra.
Dios es tan misericordioso que no juzga sin dar previo aviso para que el hombre tenga la oportunidad de
arrepentirse y evitar el juicio. Pero a la vez, Dios es justo. No cierra Sus ojos al pecado; tiene que
castigarlo.
Dios nos ha dicho cómo le debemos adorar: «No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás
imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra,
ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás…» (Éxodo 20:3-5). Además,
Jesucristo dijo: «Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren»
(Juan 4:24).
Los que adoran a otros dioses están desobedeciendo al Dios verdadero. Los que adoran al único Dios
verdadero por medio de estatuas o imágenes están desagradando a Dios. Los que adoran de una manera
superficial con meros ritos no pueden complacer a Dios. Los que quitan porciones de la Biblia, añaden a
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
48
ella o tuercen lo que dice no están adorando a Dios en la forma que Él desea. Dios desea que adoremos «en
espíritu y en verdad».
Preguntas
1. ¿De dónde hasta dónde viajó el varón de Dios?
2. ¿Hacia dónde se dirigió el profeta y cuál fue su profecía?
3. ¿Cuál fue la reacción de Jeroboam?
4. ¿Qué sucedió después de que al rey se le secó la mano?
5. ¿Cómo y cuándo se cumplió la profecía del varón de Dios?
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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15Jehová contra Baal
1 Reyes 18:21, 23-26, 36-39
21 Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta
cuándo claudicaréis vosotros entre dos
pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal,
id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.
23 Dénsenos, pues, dos bueyes, y escojan ellos uno, y
córtenlo en pedazos, y pónganlo sobre leña, pero no
pongan fuego debajo; y yo prepararé el otro buey, y
lo pondré sobre leña, y ningún fuego pondré debajo.
24 Invocad luego vosotros el nombre de vuestros
dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová; y el Dios
que respondiere por medio de fuego, ése sea Dios. Y
todo el pueblo respondió, diciendo: Bien dicho.
25 Entonces Elías dijo a los profetas de Baal:
Escogeos un buey, y preparadlo vosotros primero,
pues que sois los más; e invocad el nombre de
vuestros dioses, mas no pongáis fuego debajo.
26 Y ellos tomaron el buey que les fue dado y lo
prepararon, e invoca ron el nombre de Baal desde la
mañana hasta el mediodía, diciendo: ¡Baal,
respóndenos! Pero no había voz, ni quien
respondiese; entre tan-to, ellos andaban saltando
cerca del altar que habían hecho.
36 Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto,
se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de
Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto
que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y
que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas.
37Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que
conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y
que tú vuelves a ti el corazón de ellos.
38Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el
holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun
lamió el agua que estaba en la zanja.
39 Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron:
¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!
La
lección en resumen
Jehová es el Dios verdadero, quien contesta las oraciones y vence lo malo.
«Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si
Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra» (1 Reyes 18:21).
Los años del 874 al 841 a. de J.C. encierran lo que se llama «El Período de la Apostasía» en la historia de
Israel. Una vigorosa campaña fue levantada con el fin de quitar la adoración a Jehová e instituir la
adoración a Baal. La reina Jezabel encabezó dicha campaña, y los verdaderos profetas de Dios fueron
matados o forzados a esconderse. Por otra parte, los profetas de Baal y Asera fueron importados hasta
completar unos 850. Un hombre de visión clara y de espíritu valiente se necesitaba para hacer volver la
nación hebrea hacia Dios. Tal hombre se presentó en la persona de Elías tisbita.
Elías era el hombre apropiado, ya que no se preocupaba ni de la alabanza ni de la burla. Fue por medio
de él que Dios apartó al pueblo una vez más de la completa idolatría y apostasía. Lea la historia completa
en 1 Reyes 16:29 a 22:40.
La apostasía de una nación
La apostasía empieza por lo general con los gobernantes. La gente ordinaria es conservativa en el
sentido de que le gusta conservar las creencias antiguas y el diseño familiar de lo acostumbrado. En la
historia se desconoce casi por completo el hecho de que la gente común se haya vuelto liberal mientras que
los líderes se hayan permanecido conservativos. Así que Israel era alejada de Dios por sus gobernantes, no
sus gobernados.
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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El alejamiento de la adoración de Dios principió con Jeroboam. Cuando la nación hebrea se dividió como
pueblo después de la muerte de Salomón, Jeroboam llegó a ser el rey de las diez tribus del norte del país.
Para evitar que la nación volviera a unificarse, este rey instituyó la adoración a dos becerros de oro. Los
reyes que le siguieron — Nadab, Baasa, Ela, Zimri y Omri — perpetuaron esa falsa religión.
Lecturas bíblicas
lunes: 1Reyes 17:1-16
martes: 1Reyes 17:17-24
miércoles: 1 Reyes 18:1-16
jueves: 1 Reyes 18:27-35
viernes: 1 Reyes 18:40-46
sábado: 1 Reyes 19:1-18
Meditación devocional
Los ídolos
Isaías 44:9-20
Después vino el rey Acab quien, influido
sobremanera por su esposa pagana Jezabel,
estableció la adoración a un dios pagano llamado
Baal. La perversión alcanzada era tal que la
adoración a los becerros de oro se consideraba
como una «cosa leve». Acab y Jezabel casi
triunfaron en su meta de no dejar ni siquiera
rastro alguno de la adoración a Jehová en Israel.
Se dejó de hacer sacrificios para Él; ya no se
invocaba Su nombre; solamente 100 profetas y
7.000 ciudadanos de todos los de la nación
guardaron completa reverencia a Jehová (1 Reyes
18:13; 19:18). Fue la intervención divina de Dios
por el profeta Elías lo que salvó al pueblo de una
apostasía total.
La apostasía viene y aumenta a través del tiempo debido a la perversión de la religión. La religión
pura de Jehová se cambió por la adoración idólatra de Baal. ¡Qué cambio tan degradante! Por algún tiempo
los hebreos habían tenido cierta atracción hacia la adoración de Baal. Las gentes que habitaron Canaán
antes de los hebreos eran adoradores de Baal, y vemos en Jueces 2:11-13 que el pueblo hebreo adquirió
para sí esta religión al poblar la tierra de Canaán. No se trató de sólo simpatizar con la religión sino que se
llegó hasta sacrificar gente humana al dios extranjero (2 Reyes 16:3; Jeremías 19:4, 5). Se construyeron
templos y altares a Baal por todas las partes de la tierra. Más de dos siglos después, Jeremías 11:13 dice
que en todas las calles se pusieron altares a Baal. Se sabe que durante el reinado de Acab al menos 850
profetas y sacerdotes administraron en los altares de Baal y de Asera.
Baal no se refiere a un solo dios nacional, ya que el término baal quiere decir «señor» o «poseedor» y la
adoración consistía en una serie de dioses. Se pensaba que cada dios controlaba cierta parte de la
naturaleza: la lluvia, la fertilidad de la tierra, la germinación de las semillas, el fruto de la cosecha. Como se
creía que todo dependía de los baales, debían de ser reverenciados y adorados. Baal tenía su complemento
femenino en Astoret, o Asera, la diosa del amor sexual y la fecundidad. Una parte esencial de su culto era
la prostitución. La fornicación y los ritos lascivos caracterizaban esta religión pervertida.
La apostasía siempre deja un remanente que es el a su Dios.
¡Gracias a Dios por el remanente! Este constituye la esperanza del mundo.
Israel contaba con tres veces más población que Judá. Fue un número aproximado de 3.000.000 de
hebreos los que salieron de Egipto en el gran éxodo que dirigió Moisés. La población de seguro no podía
disminuir, sino más bien aumentar después de su llegada a Palestina. En 1 Reyes 19:18 Jehová le informó a
Elías que había 7.000 ciudadanos en Israel que no habían doblado su rodilla ante Baal. Ahora bien, ello es
sólo un fragmento o remanente del pueblo.
EL desafío de la verdad
La verdad es lo opuesto al error; nunca puede haber una «coexistencia pacífica» entre estos dos
elementos. Como la luz y la oscuridad, así la verdad y la mentira son dos cosas enteramente distintas.
La verdad ofrece un reto abierto al error. El profeta Moisés había advertido a la gente que la sequía
sería una clase de juicio que vendría sobre ellos por sus maldades (Deuteronomio 11:16, 17). El profeta
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
51
Elías se enfrentó al rey Acab con este anuncio de juicio: «Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia
estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra»
(1 Reyes 17:1). Luego se escondió de la presencia del rey.
Debe de recordarse ahora que se suponía que había un Baal que controlaba de las fuentes de agua y otro
que enviaba o detenía la lluvia. Así que el anuncio que Elías hacía ofrecía un desafío a los baales de parte
de Jehová.
La sequía anunciada por el profeta continuó mes tras mes. La hierba y otra vegetación se marchitaron;
los ríos y los lagos se secaron. Los adoradores de Baal ofrecieron sacrificios y oraron, pero no hubo lluvia.
La sequía duró tres años y medio (Santiago 5:17) durante los cuales Dios demostró Su poder y la
impotencia de los baales.
Después de los tres años y medio, Elías volvió a enfrentarse al rey Acab. El profeta echó la culpa por la
sequía al rey por adorar a dioses falsos en vez del Dios verdadero. Le dijo que reuniera a los profetas de
Baal y de Asera en el monte Carmelo. Le dijo que también reuniera a los habitantes de Israel para que
vieran lo que pasará.
Acab obedeció a Elías. Allí en el monte Carmelo Elías dijo: «¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros
entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él» (1 Reyes 18:21).
Nadie le contestó. Entonces, Elías presentó el reto de Dios: Los profetas de Baal construirían un altar a su
dios; Elías haría uno para Jehová. Colocarían la leña y el sacrificio sobre cada altar, pero no prenderían
fuego. Entonces, los profetas de Baal orarían a él, y Elías oraría a Jehová. El que respondiera, enviando
fuego para quemar el sacrificio, sería el Dios verdadero.
Todo el pueblo estaba de acuerdo con lo propuesto por Elías. El reto de Jehová fue aceptado.
Les tocaba a los 450 profetas de Baal comenzar. Prepararon el buey y lo colocaron sobre la leña en el
altar. Oraron a Baal toda la mañana, danzando y saltando, hasta mediodía. «Y aconteció al mediodía, que
Elías se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, porque dios es; quizá está meditando, o tiene
algún trabajo, o va de camino; tal vez duerme, y hay que despertarle» (1 Reyes 18:27).
Los profetas de Baal se esforzaron más para atraer la atención de su dios. «Y ellos clamaban a grandes
voces, y se sajaban con cuchillos y con lancetas conforme a su costumbre, hasta chorrear la sangre
sobre ellos» (1 Reyes 18:28). Todo fue en vano. «Pasó el mediodía, y ellos siguieron gritando
frenéticamente hasta la hora de ofrecerse el sacrificio, pero no hubo ninguna voz, ni quien respondiese
ni escuchase» (1 Reyes 18:29). Por fin, los profetas de Baal se dieron por vencidos. Ahora le tocaba a Elías
pedir fuego de Jehová.
La verdad demanda que se ejercite la fe. Elías tenía que ser muy valiente para hacer la proposición que
hizo. ¿Cómo podía estar seguro que Dios contestaría su petición con fuego? Nunca antes había visto tal
milagro. Sin embargo, Dios había hablado a su corazón y había hecho la propuesta por medio de él. Lo que
iba a acontecer sería de Dios y no de Elías. El propósito de esta prueba fue para dar a saber a la gente que
Jehová es el único Dios. Elías simplemente creyó que Dios haría lo que había dicho.
El camino a la victoria
Restaure la fe en Dios. La primera acción de Elías fue la de reparar el altar de Jehová, el altar que
según algunos comentadores judíos era el mismo que Saúl había levantado (1 Samuel 15:12). Si el altar se
había deteriorado por los años de negligencia o abandono, o por el fanatismo de los profetas de Baal, no se
sabe con precisión. De todos modos, Elías tuvo que arreglarlo. Lo hizo tomando doce piedras para
demostrar que todas las tribus de Israel eran de Jehová, quien las había rescatado de la esclavitud de Egipto,
y luego edificó un simple altar «en el nombre de Jehová» (1 Reyes 18:32). Este fue el primer paso para
volver la nación hacia Dios.
Ejercite su fe en Dios. Elías estaba determinado a mostrar que Jehová es Dios y que Sus obras son
únicas y sin comparación. No sería suficiente que Dios enviara fuego del cielo, sino que debía haber la
certidumbre de que en verdad era la obra de Dios y no un truco del profeta. Así que, para convencer a su
público, Elías hizo una zanja alrededor del altar antes de preparar el buey y poner la carne sobre la leña. «Y
dijo: Llenad cuatro cántaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña. Y dijo: Hacedlo
otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo aún: Hacedlo la tercera vez; y lo hicieron la tercera vez, de manera
que el agua corría alrededor del altar, y también se había llenado de agua la zanja» (1 Reyes 18:34, 35).
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
52
Elías en sus propias fuerzas no podía hacer nada; que la leña mojada se quemara tendría que ser un
milagro. Elías creía que para Dios sería tan fácil quemar leña mojada como quemar leña seca.
Ore con sencillez. Fíjese en la oración sencilla que Elías ofreció a su Señor: Nada de mutilaciones del
cuerpo, ni acciones escandalosas, ni peticiones sin n. Los profetas de Baal habían orado por largo tiempo
sin recibir nada, mientras que la oración de Elías consistió en solamente dos frases.
El contraste más grande de este evento no es que Jehová haya contestado con fuego mientras que Baal
no pudo hacerlo. Es más bien la calmada seguridad de la fe de Elías la que verdaderamente contrasta con el
frenetismo y el bullicio de los profetas de Baal. Elías oró sencillamente, y Dios respondió
maravillosamente.
«Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el
agua que estaba en la zanja» (1 Reyes 18:38).
La convicción de que Jehová es Dios fue tan manifiesta que los espectadores se postraron y confesaron:
«¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!» (1 Reyes 18:39). Esta confesión significaba que reconocían a
Jehová como el único Dios verdadero.
Inmediatamente después de esta confesión y del avivamiento que la siguió, Dios escuchó la oración de
Su siervo que pedía la lluvia. Los cielos se oscurecieron, nubes se formaron y, por primera vez en tres años
y medio, llovió. Los baales no pudieron dar ni fuego ni agua; Jehová Dios dio las dos cosas.
Todavía hay muchas personas que confían en los ídolos, sean estos representantes de dioses falsos o
«santos». Ya hemos visto en la anterior lección que uno de los Diez Mandamientos claramente prohíbe el
uso de las imágenes en la adoración de Dios.
Dios, en Su Santa Palabra, una y otra vez nos ha comunicado que los ídolos son completamente
impotentes. En Salmo 115:3-8, Dios describe los dioses falsos como imágenes de oro y plata hechas por
hombres. Estas imágenes tienen ojos, orejas y boca, pero que no pueden ver, oír ni hablar. Después, Dios
advierte que aquellos que los fabrican o adoran son tan necios como sus propios ídolos. También en Isaías
44:13-20, Dios describe con ironía la insensatez e ignorancia del que planta un árbol, lo cuida y después lo
corta, empleando parte de la madera para hacer un fuego y el resto para hacerse un dios ante el cual
postrarse y adorar.
Aunque esto suena tan ridículo, algo similar ocurre hoy día. Personas sinceras inútilmente veneran
estatuas o cuadros de individuos religiosos. Las oraciones de estas personas devotas no pasan ni del techo.
La palabra ídolo no se refiere sólo a las imágenes. Un ídolo es cualquier cosa o persona a la cual le
damos más importancia que a Dios. Para muchas personas lo más importante en su vida es el dinero, el
placer sensual, el poder, la fama, la prestancia, etc.
Jesucristo enseñó: «Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro,
o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas» (Mateo 6:24).
¿Cuáles son los ídolos de usted? Arrepiéntase y con ese su pecado ante Dios, quien merece nuestra
completa devoción.
Preguntas
1 ¿Qué significa claudicar?
2 ¿Cuántas personas en Israel quedaron eles a Dios?
3 ¿Por qué es tan importan-te compartir nuestra fe en Dios?
4 ¿Por qué Elías mando inundar el altar?
5 ¿Cómo sabemos que el Dios a quien servimos es el verdadero Dios?
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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16Un profeta sin miedo
1 Reyes 22:7-9, 13-17, 26-28
7 Y dijo Josafat: ¿Hay aún aquí algún profeta de
Jehová, por el cual consultemos?
8 El rey de Israel respondió a Josafat: Aún hay un
varón por el cual podríamos consultar a Jehová,
Micaías hijo de Imla; mas yo le aborrezco, por-que
nunca me profetiza bien, sino solamente mal. Y
Josafat dijo: No hable el rey así.
9 Entonces el rey de Israel llamó a un oficial, y le
dijo: Trae pronto a Micaías hijo de Imla.
13 Y el mensajero que había ido a llamar a Micaías,
le habló diciendo: He aquí que las palabras de los
profetas a una voz anuncian al rey cosas buenas; sea
ahora tu palabra conforme a la palabra de alguno de
ellos, y anuncia también buen éxito.
14 Y Micaías respondió: Vive Jehová, que lo que
Jehová me hablare, eso diré.
15 Vino, pues, al rey, y el rey le dijo: Micaías,
¿iremos a pelear contra Ramot de Galaad, o la
dejaremos? El le respondió: Sube, y serás
prosperado, y Jehová la entregará en mano del rey.
16 Y el rey le dijo: ¿Hasta cuántas veces he de
exigirte que no me digas sino la verdad en el nombre
de Jehová?
17 Entonces él dijo: Yo vi a todo Israel esparcido por
los montes, como ovejas que no tienen pastor; y
Jehová dijo: Estos no tienen señor; vuélvase cada
uno a su casa en paz.
26 Entonces el rey de Israel dijo: Toma a Micaías, y
llévalo a Amón gobernador de la ciudad, y a Joás
hijo del rey;
27 y dirás: Así ha dicho el rey: Echad a éste en la
cárcel, y mantenedle con pan de angustia y con agua
de aflicción, hasta que yo vuelva en paz.
28 Y dijo Micaías: Si llegas a volver en paz, Jehová
no ha hablado por mí. En seguida dijo: Oíd, pueblos
todos.
La lección en resumen
Nunca debemos permitir que el miedo nos detenga de proclamar el mensaje de Dios. «…no podemos dejar de decir
lo que hemos visto y oído» (Hechos 4:20).
Esta lección nos presenta a tres hombres: Acab, rey de Israel; Josafat, rey de Judá y Micaías, un profeta
de Jehová. Acab era un hombre débil, y su esposa Jezabel era una mujer mala. Josafat era un hombre bueno
que limpió a Judá de su adoración pagana, enseñó al pueblo la ley de Dios y deseó servir a Jehová con todo
su corazón. De él se dice que «anduvo en todo el camino de Asa su padre, haciendo lo recto ante los ojos
de Jehová…» (1 Reyes 22:43).
Sin embargo, las relaciones entre Judá e Israel llegaron a ser tan íntimas que Josafat permitió que su hijo
Joram se casara con una hija de Acab y Jezabel. Esta alianza familiar condujo a una alianza militar. Los
eventos de la lección presente se efectuaron cuando Josafat visitó a Samaria.
Micaías, quien aparece sólo una vez en la Biblia, vindicó su puesto en una forma notable en esa ocasión.
Observe usted la forma tan grande en que el profeta nos anima a ser valientes por la causa del Señor.
No tenga miedo de los gobernantes
Algunos gobernantes son hombres malos. Ser gobernante no hace que un hombre sea malo, pero da la
oportunidad para que la naturaleza del hombre se exprese.
Acab era un hombre malo que, como rey, tenía la oportunidad y la autoridad de manifestar su maldad. El
rey Jeroboam había instituido la adoración a Jehová por medio de becerros de oro, pero
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
54
Acab fue más allá con su maldad al tomar a la idólatra Jezabel por esposa. Acab se convirtió en un devoto
de Baal. Hizo un templo y un altar para Baal en Samaria (la ciudad capital de Israel), plantó árboles
sagrados alrededor del templo e indujo a los hebreos a adorar allí.
Lecturas bíblicas
lunes: 2Crónicas 18:1-5
martes: 2Crónicas 18:6-11
miércoles: 2Crónicas 18:22-27
jueves: 2Crónicas 18:28-34
viernes: 2Crónicas 19:1-3
sábado: 2Crónicas 19:4-11
Meditación devocional
Anunciando el testimonio de Dios
1 Corintios 2:1-5
Se necesitaba un hombre muy valiente para
poder ser un profeta de Jehová ante el rey tan
malvado. Tal hombre lo tenía Dios en la persona
de Micaías.
Algunos gobernantes siguen una losofía
religiosa corrupta.
Bajo el reinado de Acab, la adoración a Baal
pronto echó raíces profundas en Israel. Con ésta
se asociaban todos los excesos de inmoralidad
pertinentes en la religión pagana. El profeta Elías
ya había disputado con los profetas de Baal en el
Monte Carmelo, ganando Jehová una victoria
gloriosa. Con todo esto, había multitudes dentro
de la nación que aún eran adherentes de Baal. Las
semillas de la idolatría todavía estaban fértiles y
listas para brotar a la primera oportunidad.
No obstante, Dios y un hombre constituyen una mayoría bajo cualquier situación. Ningún creyente debe
temer a un gobernante que mantiene una filosofía religiosa corrupta.
Algunos gobernantes escuchan el consejo de socios corruptos. Jezabel fue responsable por las
profundidades de la iniquidad en la cual Acab se hundió. Ella odiaba la adoración a Jehová. Se había
determinado establecer en Israel la adoración a Baal; por eso había causado la muerte de algunos de los
profetas de Jehová (1 Reyes 18:13). Era tan peligrosa que hasta el gran profeta Elías corrió atemorizado
cuando ella amenazó su vida (1 Reyes 19:1-3). Jezabel era una mujer con una voluntad fuerte que hacía lo
que le daba la gana, y ella servía de consejera al rey Acab.
Pero había un hombre capaz de enfrentarse con Acab y Jezabel para darles la represión y el juicio de
Dios. Ese hombre era Micaías, un profeta sin miedo.
Algunos gobernantes conducen a su nación a la destrucción.
Así pasó con el rey Acab, cuyo reinado sobre Israel (870 a. de J.C. hasta 850 a. de J.C.) es designado como
el «Período de Apostasía» por los estudiantes de la historia del Antiguo Testamento. ¡Con tanta razón! He
aquí una lista de los hechos de Acab: Instituyó la adoración a Baal; acordó en la muerte de los profetas de
Jehová; se opuso al profeta Elías; dejó ir al rey de Siria después de vencerlo en la batalla, desobedeciendo
el mandamiento de Dios, y estuvo de acuerdo con los medios que ocasionaron la muerte de Nabot para
después tomar posesión de su propiedad.
Con cuánta razón Acab dijo de Micaías: «…yo le aborrezco, porque nunca me profetiza bien, sino
solamente mal» (1 Reyes 22:8). ¿Qué cosa buena podía decir un profeta de Dios acerca de una persona
como Acab? Este rey consideraría como su enemigo a todo aquel que denunciara su conducta pecaminosa.
Micaías, sin embargo, no se atemorizó ante el poder corrupto del rey. Quizá el profeta recitó el Salmo
118:6, el cual dice: «Jehová está conmigo; no temeré/ Lo que me pueda hacer el hombre».
No tema mantenerse firme aunque esté solo
Fíjese en el fondo histórico dado en 1 Reyes 22:1-38: El rey Acab invitó al rey Josafat a unir sus fuerzas
con él para hacer guerra contra Siria con el fin de reposeer el territorio de Ramot de Galaad. Josafat se
mostró un tanto inseguro tocante a la campaña y pidió que se consultase a un profeta de Jehová. Así que el
rey Acab mandó traer 400 profetas ante él y Josafat. Todos los profetas aconsejaron a los reyes que llevaran
a cabo su campaña militar. No obstante, Josafat seguía inseguro, así que hizo la pregunta: «¿Hay aún aquí
algún profeta de Jehová, por el cual consultemos?» (1 Reyes 22:7).
Sí, había tal persona, y en seguida fueron por Micaías.
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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Permanezca firme, aunque se le inste a seguir a la multitud. El oficial que fue por Micaías le contó
lo que los demás profetas habían dicho. También le aconsejó que estuviera de acuerdo con ellos.
Permanezca firme, resuelto a hablar sólo lo que Dios ordena.
Micaías dio esta respuesta al oficial: «Vive Jehová, que lo que Jehová me hablare, eso diré»
(1 Reyes 22:14). No podía traspasar la palabra de Jehová cualquiera que fuese el premio.
Estando frente a Acab y Josafat, Micaías escuchó la siguiente pregunta: «Micaías, ¿iremos a pelear
contra Ramot de Galaad, o la dejaremos? (1 Reyes 22:15). Entonces respondió con las mis-mas palabras
de los profetas de Acab: «Sube y serás prosperado, y Jehová la entregará en mano del rey» (1 Reyes
22:15). Pero el tono de su voz o la mirada de sus ojos previno a Acab que este profeta hablaba con ironía,
que su mensaje no era ése. Acab dijo: «¿Hasta cuántas veces he de exigirte que no me digas sino la
verdad en el nombre de Jehová?» (1 Reyes 22:16). Al fin, el rey había pedido un mensaje «en el nombre
de Jehová».
Permanezca firme, aunque su mensaje no sea agradable. La respuesta de Micaías fue: «Yo vi a todo
Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor; y Jehová dijo: Estos no tienen señor;
vuélvase cada uno a su casa en paz» (1 Reyes 22:17).
Hubiera sido preferible disminuir la demanda de Dios o no declarar todo Su mensaje, pero proceder en esa
forma desocuparía a Micaías de ser el portavoz de Dios. El predicador, maestro y testigo del Señor ha de
tener cuidado de dar un mensaje completo de Dios, y sólo el mensaje que Dios le haya dado. Solamente
Dios puede impartir el valor necesario para ser esta clase de testigo.
Permanezca firme, aunque haya crítica por su mensaje. Los reyes no hicieron caso a Micaías. El rey
de Judá honró la nueva alianza con el rey de Israel, a pesar de la profecía de Dios, olvidándose que los
afectos personales no tienen nada que ver con el mensaje del hombre que habla por Dios.
Permanezca firme, pues Dios vindicará Su palabra. Acab fingió tomar como nada el mensaje de
Micaías, pero hay indicaciones de que sí lo creía. Vistiéndose de soldado raso, hizo que Josafat usara su
vestidura real. Parece que Acab temía que el que fuera vestido de vestidura real sería el blanco de los
arqueros. Acab esperaba que mudarse de ropa lo salvara de la muerte pronosticada por el profeta. Pero el
disfraz no engañó a Dios. La Biblia relata que «un hombre disparó su arco a la ventura e hirió al rey de
Israel…» (1 Reyes 22:34). Esa misma noche el rey Acab murió.
No tema el abuso físico
El abuso físico puede resultar de la fidelidad de uno para con Dios. Con frecuencia sucede así.
Vea el tratamiento dado a los profetas de Jehová en el Antiguo Testamento, y acuérdese de lo que pasó al
Señor Jesús. Recuerde las experiencias del apóstol Pablo. Los hombres perversos tratan de resistir el
mensaje de Dios, maltratando a Sus mensajeros, pero no hay que temer lo que el hombre le pueda hacer al
cuerpo. Las palabras de Jesucristo son: «Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden
matar…» (Mateo 10:28).
El abuso puede provenir de nuestros propios compañeros.
Los falsos profetas de Acab estaban ansiosos de conservar el respeto y la confianza de su rey. Uno de ellos,
Sedequías, se había ofendido mucho por las palabras de Micaías; enojado, le pegó al profeta en la cara (1
Reyes 22:24).
Los portavoces verdaderos de Dios seguido han sufrido oposición de parte de religiosos falsos. Jeremías
fue resistido por el profeta Hananías (Jeremías 28); Elías fue opuesto por los profetas de Baal (1 Reyes
18:20-40); Jesucristo fue resistido por los líderes religiosos de Su día; millares de cristianos fueron
brutalmente perseguidos y asesinados por la llamada Inquisición Católica en generaciones pasadas. Satanás
no deja que los obreros de Dios se queden sin el reto de una afrenta.
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
56
El abuso puede proceder de autoridades incrédulas. Acab consignó a Micaías a la prisión con una dieta
de pan y agua, dieta que no se cambiaría hasta que el rey regresara de la batalla. «Si llegas a volver en paz,
Jehová no ha ha-blado por mí» fue la contestación del profeta (1 Reyes 22:28).
La experiencia de Micaías se ha ido repitiendo una y otra vez en la historia. Ha sucedido cuando los
inconversos han usado la autoridad del gobierno para tratar de deshacer la verdad de Dios. Sucedió cuando
el pagano Imperio Romano trató de detener la expansión del cristianismo. Sucedió cuando una religión
degenerada intentó la exterminación de los valdenses, los albiguenses y otros grupos que rechazaron el
paganismo y la superstición que Roma había introducido en la fe cristiana. La religión falsa contesta a la
religión genuina con persecución mientras que la religión verdadera misericordiosamente alarga la mano a
los engañados por la religión falsa y con amor cristiano les enseña con paciencia la verdad.
Preguntas
1 ¿Quiénes eran las tres personas principales en la lección presente?
2 ¿Quién era Jezabel?
3 ¿Por qué se encontraba el buen rey Josafat con el mal-vado rey Acab?
4 ¿De dónde era Micaías y cuantas veces aparece en la Biblia?
5 ¿Cómo murió Acab?
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
57
17 Un profeta campesino
1 Reyes 19:19-21; 2 Reyes 2:9-15
19 Partiendo él de allí, halló a Eliseo hijo de Safat, que
araba con doce yuntas delante de sí, y él tenía la última.
Y pasando Elías por delante de él, echó sobre él su
manto.
20 Entonces dejando él los bueyes, vino corriendo en
pos de Elías, y dijo: Te ruego que me dejes besar a mi
padre y a mi madre, y luego te seguiré. Y él le dijo: Vé,
vuelve; ¿qué te he hecho yo?
21 Y se volvió, y tomó un par de bueyes y los mató, y
con el arado de los bueyes coció la carne, y la dio al
pueblo para que comiesen. Después se levantó y fue tras
Elías, y le servía.
9 Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo
que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de
ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu
espíritu sea sobre mí.
10 Él le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres
cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; más si no,
no.
11 Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un
carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y
Elías subió al cielo en un torbellino.
12 Viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío,
carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le
vio; y tomando sus vestidos, los rompió en dos partes.
13 Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y
volvió, y se paró a la orilla del Jordán.
14 Y tomando el manto de Elías que se le había caído,
golpeó las aguas, y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de
Elías? Y así que hubo golpeado del mismo modo las
aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y pasó Eliseo.
15 Viéndole los hijos de los profetas que estaban en
Jericó al otro lado, dijeron: El espíritu de Elías reposó
sobre Eliseo. Y vinieron a recibirle, y se postraron
delante de él.
La lección en resumen
Dios puede usar a un hombre disponible y obediente para realizar una tarea grande. «…El espíritu de
Elías reposó sobre Eliseo…» (2 Reyes 2:15).
La lección presente trata de dos de los profetas más sobresalientes de toda la historia bíblica: Elías y Eliseo.
Elías era un hombre de carácter fuerte y firme; Eliseo, por otra parte, era menos rígido y más amoroso.
Ambos eran hombres devotos de Dios. El ministerio de Eliseo se extendió por más de medio siglo. Hizo
más milagros que Elías y era también más evangelístico en su ministerio. Manifestó la misma dedicación a
Jehová trazada por su «padre en el ministerio» y era un hombre poderoso en Dios.
Dios escoge a hombres disponibles
Los hombres disponibles y obedientes son los que Dios usa una y otra vez. Eliseo aparece por primera
vez en el relato bíblico cuando se encontraba en el campo arando la tierra con un yugo de bueyes. De este
cimiento rústico Dios lo llamó a ser el sucesor del profeta Elías. Esto no es nada extraño, pues un estudio
ligero de la Biblia revela de inmediato que Dios frecuentemente llama a los hombres comunes para tareas
extraordinarias. Esto concuerda con el principio bíblico expresado por el apóstol Pablo: «Pues mirad,
hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni
muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del
mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y
lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia» (1 Corintios 1:26-29).
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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Lecturas bíblicas
lunes: 1 Reyes 19:1-8
martes: 1 Reyes 19:9-18
miércoles: 2 Reyes 2:1-10
jueves: 2 Reyes 2:11-18
viernes: 2 Reyes 2:19-22
sábado: 2 Reyes 2:23-25
Meditación devocional
Los obreros de Dios
1 Corintios 1:26-31
Dios escoge a los hombres obedientes por
medio de un llamado divino. En 1 Reyes 19:16
encontramos que Dios instruyó a Elías a que
ungiera a Eliseo para que tomara su lugar como
profeta. Fue en una manera extraña que Elías le
reveló el llamamiento de Dios a Eliseo.
Mientras Eliseo araba, Elías pasó junto a él y
arrojó su manto sobre él. Sin duda alguna, Dios
ya le había hablado al corazón de Eliseo, pues
éste estuvo listo a dejar inmediatamente a sus
padres y su hogar con el fin de seguir al profeta
de Jehová.
Eliseo era un adorador de Jehová antes de que Elías lo llamara como compañero. No tardó en responder
cuando se le dio a saber la voluntad de Dios por medio de Elías. La elección fue hecha antes de que Eliseo
lo supiera, pero él no se rebeló.
Dios elige a Sus obreros por medio de un llamado divino; esto se ve en las vidas de Abram, Moisés y
Aarón así como en cada apóstol y profeta. En este caso, Dios escogió a un campesino que se encontraba
todavía arando cuando vino el llamamiento.
Dios elige a hombres que están dispuestos a obedecer. El manto era como una capa que se ponía
encima de la demás ropa; el manto de Elías estaba hecho de pelos toscos (2 Reyes 1:8). Esto era una señal
de que uno era profeta. (Véanse Zacarías 13:4; Mateo 3:4). El arrojar ese manto sobre los hombros de
Eliseo significaba que éste sería el sucesor del profeta Elías.
La respuesta de Eliseo fue inmediata. Abandonando su yugo de bueyes en el mismo lugar que Elías lo
encontró, Eliseo hizo arreglos para seguir al profeta. Dios había expresado Su voluntad, y no existía razón
para resistirla.
Dios elige a hombres para servicio especial a pesar de lo que les cueste su obediencia. Eliseo
ofreció como un sacrificio a Dios la yunta de bueyes con la que había estado arando; jamás volvería a
ocuparse en las cosas del campo. Usó el arado como leña para cocinar la carne para su familia y amigos,
teniendo una especie de «comida de despedida». Luego siguió al profeta Elías, sirviendo como su criado
personal.
Cuando Dios llama a un hombre, es para toda una vida. El hombre llamado debe entregarse completamente
a Dios sin ninguna vacilación ni reserva. No existe sacrificio demasiado grande si la voluntad de Dios así lo
pide.
Dios da poder a los hombres obedientes
Dios habilita a los hombres por el don de Su Espíritu Santo.
Después de su encuentro en el campo con Elías, Eliseo vivió con el profeta por ocho años, sirviéndole
como su criado personal. Durante estos años, el viejo profeta instruyó a su futuro reemplazo.
Cuando Dios reveló que ya era tiempo de que Elías fuera arrebatado al cielo, los dos hombres viajaron
juntos a Gilgal, a Bet-el y a Jericó. Cruzaron el río Jordán. Elías le dio a Eliseo la oportunidad de hacerle
una última petición.
«…Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí» (2 Reyes 2:9).
¿Cuál era la doble porción que pedía? Considere las siguientes dos sugerencias: Quería dos veces más
del poder que Elías había manifestado tener o deseaba el don de profecía y también el de realizar milagros.
Aunque estas nos parezcan suficientes, no lo son.
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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Hay que interpretar dicha petición a la luz de Deuteronomio 21:17, en donde se dice que al primogénito
hebreo le tocaba heredar «el doble de lo que correspondiere a cada uno de los demás». Así que el hijo
mayor heredaría dos veces más de lo que recibirían los otros hijos. Por ejemplo, los bienes de una familia
de cinco hijos serían divididos en seis partes: el primogénito recibiría dos mientras que los otros cuatro,
sólo una. Esto es lo que quiere decir «doble porción».
Por lo tanto, Eliseo estaba pidiendo ser considerado como «primogénito» de Elías y así su-cederlo en su
ministerio profético. Elías contestó que conceder tal petición estaba en las manos de Dios, pero si Eliseo
viera su arrebatamiento al cielo, eso sería señal de que su petición se le había concedido.
Dios capacita a los hombres que llama con la habilidad de cumplir las obras que les da. Los dos
profetas caminaban juntos cuando, de repente, fueron separados por unos caballos y un carro de fuego.
Entonces un torbellino tomó a Elías, elevándolo hacia el cielo. ¡Y Eliseo lo vio!
Pasada la emoción del evento espectacular, Eliseo se dio cuenta de que el manto rústico de Elías había
caído al suelo. Eliseo lo tomó y, volviendo al Jordán, golpeó con el manto las aguas del río, como lo había
hecho Elías, y éstas se abrieron para dejar un tramo seco para que el profeta atravesara al otro extremo.
Esto fue visto por los hijos de los profetas quienes testificaron: «El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo»
(2 Reyes 2:15). Había obtenido su «doble porción».
Antes de la ascensión de Elías, Eliseo no había hecho ni siquiera un milagro. Pero ahora Dios lo
capacitó para terminar la obra comenzada por Elías. Eliseo alcanzó destruir en esa época la adoración a
Baal en Israel. Los primeros trece capítulos de 2 Reyes registran más de una docena de milagros que él
realizó, probando así a la gente que Jehová es el Dios verdadero. No era solamente un profeta, sino uno de
los más grandes profetas de la historia del Antiguo Testamento.
Si usted es una persona común, estudie con detenimiento el relato de lo que Dios hizo con Eliseo. De un
campesino que araba con sus bueyes, Eliseo llegó a ser el líder de los profetas de Israel. Este hombre fue
exaltado de un individuo que se ganaba la vida con el sudor de su frente a uno que hablaba por Dios y hacía
milagros en Su nombre.
Dios aún usa a los hombres comunes. Puede ser que algunos sean demasiado importantes (en su propio
pensar) para que Dios los use, pero ninguno es demasiado humilde ante del Señor.
Preguntas
1 ¿En dónde vivía Eliseo y a qué se dedicaba?
2 ¿Cómo fue el llamamiento de Eliseo?
3 ¿Cuál fue la reacción de Eliseo a su llamado?
4 ¿Qué representó la destrucción del arado y los bueyes?
5 ¿Cuál fue la petición de Eliseo ante la pregunta de Elías?
6 ¿Qué significa la «doble porción de tu espíritu?»
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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18El profeta misionero
Jonás 1:1, 2; 3:1-10
1 Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai,
diciendo:
2 Levántate y vé a Nínive, aquella gran ciudad, y
pregona contra ella; porque ha subido su maldad
delante de mí.
Š Š Š Š Š
1 Vino palabra de Jehová por segunda vez a Jonás,
diciendo:
2 Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y
proclama en ella el mensaje que yo te diré.
3 Y se levantó Jonás, y fue a Nínive conforme a la
palabra de Jehová. Y era Nínive ciudad grande en
extremo, de tres días de camino.
4 Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de
un día, y pre-dicaba diciendo: De aquí a cuarenta
días Nínive será destruida.
5 Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y
proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el
mayor hasta el menor de ellos.
6 Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se
levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se
cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza.
7 E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por
mandato del rey y de sus grandes, diciendo: Hombres
y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna;
no se les dé alimento, ni beban agua;
8 sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y
clamen a Dios fuertemente; y conviértase cada uno
de su mal camino, de la rapiña que hay en sus
manos.
9 ¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y
se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos?
10 Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de
su mal camino; y se arrepintió del mal que había
dicho que les haría, y no lo hizo.
La lección en resumen
Dios se interesa por todas las gentes en todas las naciones. «¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá
Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos?» (Jonás 3:9).
El profeta Jonás es un enigma. Se rebeló al ser enviado a predicar, huyó del lugar que se le asignó, y
cuando sí predicó en ese lugar, sintió enojo cuando la gente le hizo caso.
Casi nada se sabe de este profeta sino sólo lo que su propio libro contiene. Su padre se llamaba Amitai. La
única otra referencia bíblica acerca de Jonás se encuentra en 2 Reyes 14:25. Por medio de esta referencia
sabemos que Jonás vivió en Israel (el Reino del Norte) durante el reinado de Jeroboam II (784-745 a. de
J.C.). y que era de Gat-hefer, un poblado cerca de Nazaret.
Se recomienda al lector que lea el libro entero de Jonás, el cual compone de sólo cuatro capítulos, antes
de continuar con los comentarios de esta lección.
Dios llama a Jonás (Jonás 1:1, 2)
El libro de Jonás empieza con algunas verdades importantes: Dios habla a los hombres. Dios llama a
ciertos individuos para que sean Sus mensajeros especiales. Dios quiere que todos, tanto gentiles como
judíos, sean salvos. Todo pecador debe oír la Palabra de Dios para poder ser salvo. El llamamiento
misionero de Dios se debe a Su amor por la humanidad.
Estos versículos también nos dan los detalles sobre cómo Dios llama a los hombres para un servicio
especial. Notamos, pues, que el llamamiento de Dios es personal. Es para un lugar específico de servicio.
Hace claro lo que ha de hacer el que es llamado a servir. Siempre tiene como su fin el de redimir.
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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Lecturas bíblicas
lunes: Jonás 1:3-17
martes: Jonás 2:1-10
miércoles: Jonás 4:1-11
jueves: Nahum 1:1-15
viernes: Nahum 2:1-13
sábado: Nahum 3:1-19
Meditación devocional
Todo el mundo
1 Juan 2:1, 2
La ciudad de Nínive era la capital del Imperio
Asirio que estaba destinado a regir al mundo; su
importancia abarcaba el aspecto religioso,
político y cultural de sus días. A este prominente
centro del mundo gentil Dios envió a Jonás. Sus
instrucciones consistían en anunciar a la gente de
Nínive las consecuencias que trae la depravación.
Por su grandeza y fama, su destrucción o
conversión se sabría por toda la tierra.
La ciudad estaba situada al este del río Tigris,
directamente en frente de la ciudad moderna de
Mosul, Irak. Fue fundada por Nimrod (Génesis
10:8 -12). Las ruinas de la ciudad hoy día están
circundadas por una muralla inmensa cuyo
perímetro mide casi kilómetros.
Aunque no se sabe cuál era su población exacta, se calcula que había varias centenas de miles de
habitantes viviendo en ella. En Jonás 4:11 se menciona que había 120.000 niños en Nínive. Una población
de 600.000 habitantes quizás sería un número apropiado para la ciudad. Nínive bien podía haber sido la
ciudad más grande del mundo en el tiempo del ministerio de Jonás.
Jonás se rebela (Jonás 1:3)
En cuanto oyó la voz de Jehová, Jonás hizo preparativos apresurados para un viaje. Su ruta, sin
embargo, era al mar Mediterráneo, no hacia Nínive.
Jonás intentó huir de la presencia de Dios, aunque sabía que éste es omnipresente. ¿Por qué Jonás
estuvo tan inclinado a abandonar su ministerio profético y rehusar predicar en Nínive?
Examinemos las razones probables:
Nínive fue el enemigo político de Israel. Jonás prefería que Dios castigara a esta ciudad capital de los
asirios, una nación idólatra y guerrera. Ella fue una amenaza a la seguridad de Israel. De hecho, 50 años
después del ministerio de Jonás, los asirios derrotaron la nación de Israel y deportaron a la población
completa de israelitas, los cuales nunca regresaron a su patria. (Una característica de los asirios fue la
crueldad extrema con sus prisioneros de guerra.)
Jonás sabía que Dios es misericordioso. Sabía que si predicara a Nínive y los habitantes se
arrepintieran, Dios los perdonaría. Jonás no quería que fueran perdonados. Si no se cumpliera su profecía,
su propia gente pensaría que no era un profeta verdadero de Dios (Deuteronomio 18:22). Parece que Jonás
temía perder su buena reputación. (Véase Jonás 4:1, 2.)
Los habitantes de Nínive eran gentiles. Es muy probable que Jonás tuviera un prejuicio racial contra
ellos. Los gentiles eran paganos; adoraban a ídolos en vez de al Dios verdadero. ¡Pues, por eso Dios
enviaba a Jonás a Nínive: para proclamar el mensaje del Dios verdadero! Jonás no quería predicar a un
pueblo extranjero que para él era inmundo.
Así que Jonás se rehusó ir a Nínive. Se fue al puerto de Jope donde abordó una nave con rumbo a
Tarsis. Pero pronto, Jonás entendió que abandonar el deber no era libertarse del control de Dios. Alejarse
uno de Dios cuesta más que obedecerle.
Dios disciplina a Jonás (Jonás 1:4-17)
Siendo que Jonás había rehusado obedecer el mandato de Dios, tendría que ser disciplinado. La
disciplina vino en la forma de una gran tormenta. «Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave» (Jonás 1:4). Los
marineros se asustaron; empezaron a orar a sus dioses. La tormenta continuó.
Mientras tanto, Jonás estaba dormido. El capitán lo despertó y le dijo que orara a su Dios, también.
Como la tormenta seguía, los marineros decidieron que Dios estaba enojado con alguien en la nave.
Echaron suertes para descubrir cuál era el culpable, «y la suerte cayó sobre Jonás» (Jonás 1:7).
Ahora Jonás tuvo que confesar su pecado ante ellos. «Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que el
mar se nos aquiete? Porque el mar iba embraveciendo más y más» (Jonás 1:11).
¡Pobre de Jonás! Sabía que era culpable y que su presencia en la nave ponía en peligro a todos en ella.
Les dijo a los marineros que lo lanzaran al mar. Los marineros no querían hacerlo pero, por fin, hicieron lo
que Jonás sugirió.
«Entonces clamaron a Jehová y dijeron: Te rogamos ahora, Jehová, que no perezcamos nosotros por la
vida de este hombre, ni pongas sobre nosotros la sangre inocente; porque tú, Jehová, has hecho como
has querido. Y tomaron a Jonás, y lo echaron al mar; y el mar se aquietó de su furor» (Jonás 1:14, 15).
Dios liberta a Jonás (Jonás 2:1-10)
¿Se ahogó Jonás? ¡No! Dios
«tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres
noches» (Jonás 1:17).
Cuando Jonás se vio con vida aún dentro del gran pez, allí aceptó la voluntad de Dios para su vida.
Fíjese que la oración de Jonás no pide la liberación, sino que da gracias por la liberación ya asegurada. En
ella hay citas de los Salmos que indican la familiaridad de Jonás con las Sagradas Escrituras. La oración
concluye con una promesa de gratitud.
El pez vomitó a su viajero sobre la costa. De nuevo Jonás oyó la voz y la comisión de Jehová de ir a
Nínive. Esta vez el profeta obedeció. Se dirigió al este rumbo a Nínive. Ahora, sí, Jonás era un hombre de
Dios con el mensaje de Dios.
Jonás proclama el mensaje de Dios (Jonás 3:1-10)
Jonás comenzó a proclamar el mensaje de Dios inmediatamente al llegar a Nínive. Predicó en las calles,
moviéndose hacia el centro de la ciudad hasta llegar su mensaje a los oídos del rey.
¿Cuál era el contenido de su predicación? Proclamaba que vendría el juicio de Dios sin dar ninguna
esperanza de liberación. La sola esperanza que Jonás ofrecía era que el juicio se tardaría 40 días. ¡Qué
mensaje tan específico y tan duro!
Pero Dios usó la predicación de Jonás. Se conmovieron los corazones de los ninivitas quienes se
arrepintieron de sus pecados y se humillaron. Hasta el rey mismo «se cubrió de cilicio y se sentó sobre
ceniza» (Jonás 3:6), mandando anunciar que todos sus súbditos y todos los animales ayunaran como señal
de arrepentimiento.
¿Cómo logró un profeta extranjero producir tal impacto en Nínive? El saber de qué el profeta no sacaba
ningún provecho personal de su ministerio, ver su osadía y su convicción al hablar las palabras de Dios y la
convicción que trajo el Espíritu Santo sobre ellos, todo esto contribuyó a que los ninivitas recibieran el
mensaje de Jonás.
Y Jehová no pasó por alto la respuesta penitente del pueblo. Pospuso el juicio así como Jonás había
predicho que lo haría si ellos se arrepintieran (Jonás 4:1, 2).
Jonás reacciona (Jonás 4:1-11)
Jonás predicó su mensaje hasta que todos los de la ciudad lo escucharon. Luego abandonó la ciudad,
caminando rumbo al este para contemplar desde allí la destrucción de Nínive. Su espera fue en vano, pues
nada sucedió. Por fin, Jonás se dio cuenta de que la gente se había arrepentido y que Dios no iba a destruir
la ciudad. Jonás ya se sentía en una posición ridícula, pues lo que había predicho no pasaría, y se enojó con
Dios.
Pero pronto Dios le dio una lección sobre Su amor y gracia. Le mostró que estaba dispuesto a per-donar al
que se arrepintiera, fuera éste judío o gentil. Dios empleó una calabacera, la cual secándose le causó tristeza
a Jonás porque le había provisto de sombra. Jehová entonces le dijo a Jonás: «Tuviste tú lástima de la
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
63
calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en
espacio de otra noche pereció. ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de
ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos
animales?» (Jonás 4:10, 11).
El mensaje primordial del libro de Jonás es que Dios se interesa por todas las gentes en todas las
naciones. Envía a los Suyos a proclamar Su mensaje a los que no le conocen.
¿Ama usted a los extranjeros y los de otras razas en su propio país como los ama Dios? ¿Está dispuesto
a hablarles de Cristo a pesar de que su idioma o el color de su piel sean diferentes que los de usted? ¿O
huirá de su deber?
Preguntas
1 ¿Dónde se situaba la ciudad de Nínive?
2 ¿De cuál nación era capital la ciudad de Nínive?
3 ¿Por qué Jonás no quería ir a Nínive?
4 ¿Qué ocurrió cuando Jonás intentó huir de la presencia de Dios?
5 ¿Cuál iba a ser el castigo de Dios para Nínive?
6 ¿Qué aprendemos de Jonás 3:1?
7 ¿Cuál fue el resultado de la predicación de Jonás?
8 ¿Qué enseñó Dios a Jonás por medio de la calabacera?
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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19El profeta que era pastor
Amós 7:7-15
7 Me enseñó así: He aquí el Señor estaba sobre un
muro hecho a plomo, y en su mano una plomada de
albañil.
8 Jehová entonces me dijo: ¿Qué ves, Amós? Y dije:
Una plomada de albañil. Y el Señor dijo: He aquí, yo
pongo plomada de albañil en medio de mi pueblo
Israel; no lo toleraré más.
9 Los lugares altos de Isaac serán destruidos, y los
santuarios de Israel serán asolados, y me levantaré
con espada sobre la casa de Jeroboam.
10 Entonces el sacerdote Amasías de Bet-el envió a
decir a Jeroboam rey de Israel: Amós se ha
levantado contra ti en medio de la casa de Israel; la
tierra no puede sufrir todas sus palabras.
11 Porque así ha dicho Amós: Jeroboam morirá a
espada, e Israel será llevado de su tierra en
cautiverio.
12 Y Amasías dijo a Amós: Vidente, vete, huye a tierra
de Judá, y come allá tu pan, y profetiza allá;
13 y no profetices más en Bet-el, porque es santuario
del rey, y capital del reino.
14 Entonces respondió Amós, y dijo a Amasías: No
soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy
boyero, y recojo higos silvestres.
15 Y Jehová me tomó de detrás del ganado, y me
dijo: Vé y profetiza a mi pueblo Israel.
La lección en resumen
Dios escogió a Amós, un hombre rural, para un ministerio urbano. «Y
Jehová me tomó de detrás del ganado, y me dijo: Ve y profetiza a mi pueblo Israel» (Amós 7:15).
Durante los años 760 al 700 a. de J.C., Dios envió a cuatro de Sus profetas a profetizar a las naciones de
Judá e Israel: Amós, Oseas, Isaías y Miqueas. Esta época se conoce como el «Siglo de oro de la profecía
hebrea». El período en que profetizaron se caracterizó por la prosperidad material. En el Reino del Norte,
Samaria, la capital, se había convertido en un centro mercantil. Los límites territoriales de Judá e Israel
habían sido sobrepasados. Otras naciones aumentaban los ingresos de los reinos hebreos con los tributos
que les rendían. En finn, las ciudades crecían; comenzaban a aparecer terratenientes y una clase próspera de
comerciantes.
Sin embargo, existía un lado negro en las riquezas obtenidas. ¿En qué forma? Se obtenían entradas por
las puertas de la injusticia y la opresión. Los intereses ascendían a veces hasta la formidable cantidad de
sesenta por ciento; por ello, el caer en bancarrota era ya algo común, y familias enteras estaban pasando a
la esclavitud debido al decaimiento financiero.
Habían pasado 200 años desde que Jeroboam I había instituido la adoración de los dos becerros en Bet-el y
Dan con el n de que los habitantes del Reino del Norte no siguieran yendo al Reino del Sur para adorar a
Jehová en el templo de Jerusalén. Aunque el reino de Israel estaba en su cenit de poder e influencia, no se
produjo un mejoramiento en la moral, la religión ni la justicia. La idolatría dominaba la nación.
Para proclamar Su mensaje en este ambiente social y religioso, Dios llamó a Amós, un pastor de ovejas
y recolector de fruta que vivía en el desierto cerca de Tecoa, al sur de Belén, en el reino de Judá. Aunque
Amós no era del cuerpo de profetas profesionales, Dios esco-gió a este laico para un ministerio especial.
Fue el primer profeta que Dios envió al Reino del Norte a proclamar un llamamiento urgente al
arrepentimiento. Su llamado fue a la obra misionera extranjera, ya que viajó de Judá a Bet-el, el centro de
la adoración idólatra y el lugar de la residencia real de Jeroboam II, rey de Israel.
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
65
Lecturas bíblicas
lunes: Amós 1:1-15
martes: Amós 2:1-16
miércoles: Amós 3:1-15
jueves: Amós 4:1-13
viernes: Amós 5:1-15
sábado: Amós 8:1-14
Meditación devocional
Viviendo según el Espíritu
Romanos 8:5-9
El ministerio de este profeta abarcó los años
750 a 740 a de J.C. Amós ha sido llamado «el
profeta de la justicia» por haber hablado con
valentía el mensaje de Dios a favor de los
pobres, en contra de sus opresores ricos e
injustos.
Se necesita un profeta
Un profeta se necesita cuando la gente
rehúsa hacer caso a la ley de Dios. Se ve
claramente que los habitantes de Israel
«menospreciaron la ley de Jehová, y no
guardaron sus ordenanzas» (Amós 2:4).
Dios les había dado a los hebreos un sistema de leyes y reglamentos que dirigirían sus vidas bajo Su
dirección. Ya había apostasía en el menosprecio hacia las instrucciones divinas, en el cambio de las
verdades por mentiras. Estas mentiras consistían en la adoración idolátrica de la gente que ni los reyes más
piadosos podían abolir.
La tendencia idolátrica no era nada nuevo en la nación hebrea, pues su raíz tomó forma desde los
tiempos de Moisés, pero el pueblo no había aprendido aún que los ídolos son mentiras. Entonces, ¿qué
ventaja tendrían los altares humeantes y los templos llenos? La parodia de las ceremonias de adoración
sirvieron únicamente para aumentar el pecado de Israel. El rito religioso no puede sustituir al corazón
humilde y reverente. Cuando la ley de Dios se desatiende, nada de lo que se llame religioso puede traer la
paz al corazón humano. «El que aparta su oído para no oír la ley,/ Su oración también es abominable»
(Proverbios 28:9).
¿Qué podemos decir de nuestra generación? ¿Qué lugar ocupa la Palabra de Dios en nuestra fe y
conducta diaria así como en las vidas de los que nos rodean?
Un profeta se necesita cuando lo de Dios recibe poca estima. Sin duda, el pueblo de Israel en los días de
Amós diría que tenía en mucha estima a Dios. Pero Amós ve el otro lado de la moneda y condena su
proceder.
¿Qué diríamos de la injusticia? Que es un insulto al Dios justo. En Israel, un hombre inocente era
declarado culpable de algo si su acusador podía sobornar al juez. Con razón dijo Amós: «… vendieron por
dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos» (Amós 2:6). Tal injusticia revelaba que la gente ni temía
a Dios ni consideraba el valor humano dado por Dios mismo. ¡Qué degeneración tan bien cubierta de
religiosidad e hipocresía!
Y de la opresión, ¿qué diríamos? Repetiríamos lo que dice Santiago 5:4: «He aquí, clama el jornal de
los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y
los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos.» La opresión
no puede ser otra cosa sino la hermana de la injusticia. Si ésta está basada en la avaricia personal, el
prejuicio racial o nacional, las costumbres o tradiciones religiosas o el prestigio político, la opresión es una
afrenta al Creador de la igualdad y la libertad. El hombre hecho a la imagen de Dios debe tenerse como tal;
nada más pero tampoco nada menos.
¿Qué diríamos de la inmoralidad? Pablo, en 1 Corintios 6:13, nos dice: «…el cuerpo no es para la
fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo». La gente de Israel se estaba dejando llevar por
la prostitución y el incesto en su adoración depravada de los diferentes ídolos. ¡Aprendamos de la Biblia
que cualquier persona que entrega su cuerpo al mal tendrá que rendir debida cuenta al Hacedor del cuerpo y
de la persona total!
Y, ¿qué de la religión falsa? La falsedad no consistía en el tipo de ceremonias o en la forma de sus
reuniones necesariamente; la equivocación estaba en la actitud de su corazón. Uno puede adorar a Dios de
forma equívoca, pero Dios no se equivoca al escudriñar el corazón de la persona. Aunque Dios nos
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
66
dispense de algunas faltas cometidas por ignorancia, Su Palabra siempre será dirigida al corazón del
pecador para que cambie de actitud.
Un profeta que proclama
Los profetas y predicadores de Dios han de hablar del pecado y advertir de sus consecuencias. Lo que
Dios declara, eso mismo ha de ser declarado por Sus mensajeros. Amós predicó en Bet-el, lugar donde
Jeroboam I mandó poner un becerro de oro. Desde que el rey de Israel venía aquí para adorar, este lugar se
había constituido en el santuario real. Sin temor ninguno, Amós declaró que un juicio severo estaba por
venir sobre el rey y toda la nación. Dijo: «Los lugares altos de Isaac serán destruidos, y los santuarios de
Israel serán asola-dos, y me levantaré con espada sobre la casa de Jeroboam» (Amós 7:9). Era un
mensaje solemne y le dolía al profeta ser el portavoz de tales noticias, pero diría lo declarado por Jehová el
Señor. «Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si habla Jehová el Señor, ¿quién no profetizará?» (Amós
3:8).
¿Era justo el juicio anunciado a Israel? Sí, lo era. Israel había tenido una gran ventaja al conocer a
Jehová y saber lo que Él esperaba pero no había andado conforme a la luz de la revelación recibida.
Pertenecía a Jehová pero había traicionado los propósitos de su Amo. Las palabras que el profeta proclamó
no eran de él, sino de Dios, pues la promesa de Jehová era que pondría Sus palabras en la boca de Sus
profetas (Deuteronomio 18:18). Dios hacía que las palabras articuladas por Sus profetas tuvieran el
significado y la convicción necesarios para los que las oyeran.
Dios hace lo mismo hoy día por medio de Sus predicadores. La misma autoridad que había entonces en
la declaración: «Así ha dicho Jehová» la hay también en la declaración: «Escrito está», pues la misma
inspiración de lo verbal es la fuerza productiva de lo escrito.
Los profetas tendrán palabras de gracia. Amós hizo saber al pueblo de Israel que no tenía que
perecer en el castigo que sus pecados merecían; en otras palabras, el juicio anunciado podría ser evitado.
Tal indicación declara un acto de gracia, o sea, un favor inmerecido e insolicitado.
No podemos decir que Israel no tuvo la oportunidad de salvarse; la tuvo, pero la gente fue desidiosa y
tarde. La historia nos revela que en el año 722 a. de J.C., Samaria cayó ante los asirios. Entonces la nación
de Israel fue deportada de su tierra y vino a ser conocido como «las diez tribus perdidas», de las cuales no
se supo más después del juicio de Dios.
Un profeta que es resistido
Un profeta verdadero ha de esperar resistencia y oposición de parte de la falsa autoridad religiosa.
Amasías, el sumo sacerdote de Bet-el, encabezó la oposición contra Amós, quien había predicho que el
mismo santuario donde el sacerdote oficiaba sería pisoteado y blasfemado, además de que el país al cual
dicho sacerdote pertenecía dejaría de existir como un pueblo íntegro. De acuerdo con Amós 7:12 y 13,
Amasías le quería infundir miedo al profeta para deshacer su testimonio y ministerio, pero Amós no estaba
interesado en su seguridad personal; traía un mensaje del Señor y lo daría a conocer al pueblo a cualquier
costo. La valentía, así como la verdad y la justicia, es también de Dios, y Él mismo viste a Sus siervos con
ella.
Amós no escogió ser profeta; fue escogido por Dios para este ministerio. Por ser de Tecoa, no tuvo las
oportunidades educativas disponibles a aquellos que vivían en las ciudades grandes. Su ocupación era
humilde y común: cuidaba ovejas como lo habían hecho los primeros hebreos (Abraham, Isaac, Jacob, y
otros). El hecho de que era un hombre rural y no era de la familia de los profetas no impidió que Dios lo
llamara y lo enviara como Su profeta especial a otro país.
Muchas veces el individuo que se siente descalificado para un ministerio especial es el más calificado
en los ojos de Dios. Amós vivió unos kilómetros al sur del pueblo donde David había pastoreado ovejas en
el campo, también. Años después, Juan el Bautista, el mayor de los profetas (Lucas 7:28), vivió la mayoría
de su vida en el mismo desierto donde había vivido Amós. Es posible que la quietud y la simplicidad de la
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
67
vida en el campo fuera el medioambiente conductivo a la meditación y a la verdadera espiritualidad que
Dios buscaba para un proclamador de Su Palabra.
Nunca deje que la inhabilidad personal o la falta de preparación sean excusas, si Dios lo ha llamado para
Su servicio. No se rebele contra un llamamiento claro de Dios. Sea valiente en proclamar el mensaje que
Dios le da así como lo hizo Amós.
Preguntas
1. ¿Cuál era el oficio de Amós?
2. ¿En qué lugar se desarrolló el ministerio de Amós?
3. ¿De qué forma se presentó la oposición a Amós?
4. ¿Cuál fue la actitud de Amós ante la oposición?
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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20El amor que siempre es
Oseas 14:1-9
1 Vuelve, oh Israel, a Jehová tu Dios; porque por tu
pecado has caído.
2 Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved a
Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el
bien, y te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios.
3 No nos librará el asirio; no montaremos en
caballos, ni nunca más diremos a la obra de nuestras
manos: Dioses nuestros; porque en ti el huérfano
alcanzará misericordia.
4Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia;
porque mi ira se apartó de ellos.
5 Yo seré a Israel como rocío; él orecerá como lirio,
y extenderá sus raíces como el Líbano.
6 Se extenderán sus ramas, y será su gloria como la
del olivo, y perfumará como el Líbano.
7 Volverán y se sentarán bajo su sombra; serán
vivificados como trigo, y orecerán como la vid; su
olor será como de vino del Líbano.
8 Efraín dirá: ¿Qué más tendré ya con los ídolos? Yo
lo oiré, y miraré; yo seré a él como la haya verde; de
mí será hallado tu fruto.
9 ¿Quién es sabio para que entienda esto, y prudente
para que lo sepa? Porque los caminos de Jehová son
rectos, y los justos andarán por ellos; mas los
rebeldes caerán en ellos.
La lección en resumen
El amor de Dios para con nosotros es constante y eterno. «Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura
gracia; porque mi ira se apartó de ellos»
(Oseas 14:4).
El profeta Oseas, con su propio corazón quebrantado, habló a la nación de Israel que había reincidido,
volviendo su espalda a Jehová. Su ministerio principió ya casi al clausurarse el de Amós (740 a. de J.C.), y
terminó un poco antes de la caída del Reino de Israel que fue en el año 722 a. de J.C. Oseas se conoce
como «el profeta de amor».
El relato
Oseas era un israelita con la capacidad de amar profunda y permanentemente. Su generación se había
dado a la promiscuidad pero Oseas era el tipo de hombre que llega a ser un esposo amoroso para su mujer.
Llegó para Oseas el día de contraer matrimonio. Bajo las instrucciones de Dios, Oseas escogió a su
esposa. Dios le había dicho a Su siervo: «Vé, tómate una mujer fornicaria…» (Oseas 1:2).
¿Qué quería Dios decir con esto? Se han dado tres explicaciones diferentes:
(1) Unos opinan que Dios le mandó a Oseas que se casara con una una prostituta en un templo pagano, y
que Oseas obedeció. Difícilmente puede ser ésta la contestación correcta puesto que eso sería en contra de
la ley de Dios, Su santa naturaleza y Su regla de la debida forma del matrimonio. (2) Opinan otros que el
relato es sólo una presentación alegórica, algo que nunca ocurrió. Esta explicación tiene un argumento muy
fuerte en su contra en la pregunta: ¿Por qué se menciona, entonces, no sólo el nombre de la mujer, sino
también el de su padre?
(3) La otra explicación se apoya en el hecho de que Oseas se casó con una muchacha virgen que después
cayó en el pecar sensual. Una cosa cierta es que Gomer pertenecía a un generación que generalmente se
había olvidado de su Dios.
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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Lecturas bíblicas
lunes: Oseas 1:1-11
martes: Oseas 2:1-13
miércoles: Oseas 2:14-23
jueves: Oseas 3:1-5
viernes: Oseas 4:12-19
sábado: Oseas 6:1-11
Meditación devocional
El amor de Dios
1 Juan 4:7-10
Por algún tiempo todo marchó bien en el
nuevo hogar de Oseas y Gomer. Oseas amaba a
su esposa con un cariño intenso que no podía
esperar nada menos que un hogar feliz.
A su tiempo vino la bendición de un hijo, al
cual se le nombró Jezreel. El nombre Jezreel
significa «Dios siembra», y se refiere a un valle
en el Reino del Norte, donde Jehú, el recién
ungido rey, inició la gran matanza de los
parientes, capitanes, líderes etc., del rey Acab y
la reina Jezabel (2 Reyes 10:1-11), siguiendo el
mandato de Dios profetizado en 1 Reyes 19:17; 2
Reyes 9:7-10.
El rey Jehú, motivado por sus propios intereses de proteger su propia dinastía, fue más allá del mandato
de Dios; no erradicó totalmente la idolatría de Israel (no destruyó los dos becerros de oro). Por lo tanto,
Dios profetizó que sólo cuatro de sus generaciones estarían sobre el trono de Israel (2 Reyes 10:30; Oseas
1:4). Oseas le dio el nombre de Jezreel a su primer hijo para dar a entender que vendría otro juicio sobre
Israel que pondría fin al reino.
Después nació una niña, y a ésta se le llamó Lo-ruhama, que quiere decir «no compadecida». Al
segundo hijo se le llamó Lo-ammi, que significa «no pueblo mío».
¿No nos dicen estos nombres algo sobre el hogar de Oseas? Jezreel testifica que Dios juzgará el pecado.
Todo iba bien en el hogar hasta que una actitud sin compasión quebró la armonía que existía. Lo-ruhama
nos revela tal quebrantamiento, además de sugerirnos que el juicio de Dios sobre Israel sería sin piedad.
Lo-ammi indica que Oseas ya se daba cuenta de que la infidelidad había penetrado en su hogar; este tercer
hijo no era de Oseas. Gomer, su esposa, era culpable de adulterio. (Cosa parecida a la infidelidad de Israel
para con Jehová.)
El libro de Oseas omite los detalles vergonzosos que sucedieron, pero la historia está clara. La esposa de
Oseas había traicionado los sentimientos más limpios y nobles de un hombre decente y piadoso; quizá
porque nunca lo amó de veras; quizá porque cayó en el ambiente libertino y sensual de su generación
(como lo es la nuestra), la cual miraba con desdén la moral pura y la fidelidad marital. Podía ser también
que ella no se sentía a gusto viviendo con un hombre tan interesado en la religión como lo era Oseas.
Dejando a su marido e hijos, Gomer se entregó al placer y a la promiscuidad. Sin embargo, los hombres
que admiraron su belleza pronto se olvidaron de ella, y no pasó mucho tiempo sin que su traición la
convirtiera en una mujer destituida y miserablemente pobre. Por fin, fue a parar al mercado de esclavas
para ser vendida al que diera más por ella.
Pero ni Dios ni Oseas se olvidó de Gomer. Como esposo que era, Oseas tenía todo derecho para
divorciarse de ella y para despreciar su memoria, pero no fue así. Oseas la seguía amando a pesar de todo.
Es precisamente la intensidad de su amor por ella la clave del libro. Ni la infidelidad de ella ni su propio
padecimiento personal podían apagar el amor que le tenía.
Dios le dijo a Oseas que debía seguir amando a su esposa adúltera porque así seguía amando Él a Israel
a pesar de su infidelidad. Oseas entonces podía ver una razón detrás de su padecimiento. Dirigiéndose al
mercado de esclavos, Oseas compró a Gomer de sus amos por la cantidad de «quince siclos de plata y un
homer y medio de cebada» (Oseas 3:2), llevándosela así a su casa.
La restauración de Gomer a su lugar de esposa no pudo ser inmediata; ella tendría que pasar por un tiempo
de prueba, de espera, de limpieza, de regreso a un pensar sano, decente y normal.
Era imposible deshacerse de toda la mancha de la prostitución inmediatamente y reposeer al momento la
confianza y la relación perfecta que tiene una buena esposa.
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
70
A Gomer se le concedió el perdón pero, ¿cuál sería su respuesta a este acto de gracia? La Biblia guarda
silencio al respecto. Puede ser que Gomer haya buscado el perdón y se haya vuelto una esposa digna para
Oseas y sus hijos. De una cosa estamos bien seguros: El pecado deja cicatrices que se tardan en
desaparecer.
La aplicación
Oseas, por medio de la tragedia que a él mismo le había ocurrido, ya conocía algo del sentir de Dios al
ser abandonado por Su pueblo. Sabía perfectamente bien que Israel se había olvidado de Jehová, pero
ahora, al estar agonizando por la infidelidad de su esposa, el profeta se dio cuenta de cómo se sentía Dios
por la infidelidad de los Suyos.
Israel era el pueblo especial que pertenecía a Dios. Dios había escogido a Abram y a su descendencia
como los portadores de Su mensaje de verdad que el resto del mundo conocería por su conducto; así que el
pueblo de Israel debía ser una gente santa.
Israel ya había recibido pruebas indelebles del amor de Dios al ser redimidos de la esclavitud egipcia
(Deuteronomio 7:6- 8), al ser guiados y cuidados en el desierto y al ser establecidos en la tierra de Canaán
(Josué 23:3). Los líderes piadosos del pueblo no se cansaban de amonestar a la gente que no se olvidara de
su Dios cuando llegase la prosperidad (Josué 24:14, 20). Pero pasó como los primeros caudillos del pueblo
lo habían temido. El pueblo se apartó de Dios y adoró las imágenes de los dioses falsos de Canaán. Oseas
delató a Israel diciendo: «… la tierra fornica apartándose de Jehová» (Oseas 1:2).
Así como Gomer había violado el amor puro de Oseas al dejarlo por otro hombres, de la misma forma
Israel había violado el amor y la ley de Dios contenidos en la cláusula: «No cometerás adulterio» (Éxodo
20:14). Así como el corazón de Oseas se veía quebrantado por la infidelidad de Gomer, de la misma forma
el corazón de Dios se quebrantaba al ver la infidelidad de Israel, Su pueblo escogido. Así como Oseas
procuró el retorno de su esposa, así Dios pidió el regreso de Israel, por medio de la vía del arrepentimiento.
La relación de la nación de Israel y Jehová se ve en la Biblia como comparable a la relación entre una
mujer y su marido; el lazo de su unión es tan sagrado como el del matrimonio. Cuando Israel se volvió de
la adoración de Jehová a la reverencia de otros dioses, cometió la misma clase de ofensa hecha por una
mujer que deja a su esposo por otro hombre: Cometió adulterio.
Pensará usted que el cuadro que nos presenta Oseas es ofensivo y vulgar; la razón es que el pecado es
ofensivo y vulgar aunque sea popular. Una gente idólatra, permisiva y mundana tiene que enfrentarse con
la enormidad de su pecado tarde o temprano. La fornicación siempre es una ofensa en contra de Dios en
cualquier época y lugar, trátese de quien se trate.
Además de este acto inmoral, Oseas, refiriéndose a un adulterio espiritual, acusaba a Israel de idolatría
(Oseas 2:5), corrupción y violencia (Oseas 4:1, 2), orgullo (Oseas 5:5) y rebeldía (Oseas 11:7). ¿No era ya
tiempo de que la gente escuchara el mensaje de Dios? Con todo eso, Dios no le perdió el amor a Israel.
Los nombres de los hijos de Oseas daban propiamente el mensaje claro y justo de Dios. Jezreel, nombre
del primer hijo, indicaba un juicio de retribución por el pecado. Se usó este nombre por llamarse así el
pueblo que presenció el juicio y castigo de Dios sobre toda la casa de Acab que vino debido a la muerte
inocente de Nabot (1 Reyes 21:17-24). Un juicio semejante aguardaba al pueblo de Israel. Lo-ruhama
indicaba que al venir la ira de Dios no habría piedad si la gente no se arrepintiera. Lo-ammi expresaba la
seca realidad de que el pecado de Israel lo separaba de Dios.
Había, sin embargo, una promesa de misericordia. Vendría el día cuando Jezreel hablaría de bendición y no
de juicio; Lo-ruhama cambiaría su nombre a Ruhama, que quiere decir «compadecida»; Lo-ammi se
llamaría Ammi, o sea, «pueblo mío». ¿Cuándo vendría este hermoso día? No inmediatamente, pero
vendría. Así como Gomer pasó por un período de prerrestauración, de la misma manera lo haría el pueblo
de Israel.
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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«Porque muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, sin príncipe, sin sacrificio, sin estatua, sin efod
y sin terafines. Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey; y
temerán a Jehová y a su bondad en el fin de los días» (Oseas 3:4, 5).
El amor de Oseas para con Gomer ilustraba el amor de Dios para con la nación de Israel. También
puede ilustrar el amor de Dios para cada individuo en el mundo. No importa cuántos pecados uno haya
cometido, Dios está listo a perdonarlo si sólo se arrepienta. Envió a Jesucristo para proveer el perdón. «Mas
Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros»
(Romanos 5:8).
Preguntas
¿Cuáles son las opiniones sobre el mandato de Dios a Oseas de casarse con una mujer adúltera?
¿Cuál pecado cometió Israel al dejar a Jehová para adorar dioses falsos?
¿Cuál era el mensaje de Dios a Israel?
¿Cuál es el mensaje de Dios para los pecadores de hoy?
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21El remedio para los males sociales
Miqueas 2:1-3, 6-10; 6:6-8
1 ¡Ay de los que en sus camas piensan iniquidad y
maquinan el mal, y cuando llega la mañana lo
ejecutan, porque tienen en su mano el poder!
2 Codician las heredades, y las roban; y casas, y las
toman; oprimen al hombre y a su casa, al hombre y a
su heredad.
3 Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí, yo pienso
contra esta familia un mal del cual no sacaréis vuestros
cuellos, ni andaréis erguidos; porque el tiempo será
malo.
Š Š Š Š Š
6 No profeticéis, dicen a los que profetizan; no les
profeticen, porque no les alcanzará vergüenza.
7 Tú que te dices casa de Jacob, ¿se ha acortado el
Espíritu de Jehová? ¿Son estas sus obras? ¿No hacen
mis palabras bien al que camina rectamente?
8 El que ayer era mi pueblo, se ha levantado como
enemigo; de sobre el vestido quitasteis las capas
atrevidamente a los que pasaban, como adversarios de
guerra.
9 A las mujeres de mi pueblo echasteis fuera de las
casas que eran su delicia; a sus niños quitasteis mi
perpetua alabanza.
10 Levantaos y andad, porque no es este el lugar de
reposo, pues está contaminado, corrompido grande-
mente.
Š Š Š Š Š
6 ¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al
Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos,
con becerros de un año?
7 ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de
diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por
mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de
mi alma?
8 Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y
qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y
amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.
La lección en resumen
En el libro de Miqueas encontramos las reglas de Dios para las relaciones sociales. “Oh hombre, él te ha
declarado lo que es bueno, y qué pide
Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios» (Miqueas 6:8).
Miqueas, un campesino de la aldea de Moreset (Miqueas 1:1), localizado a como 32 kilómetros al suroeste
de Jerusalén, predicó al pueblo común de Judá. Su nombre significa: «¿Quién es como Jehová?» Miqueas,
un contemporáneo de Isaías, profetizó durante los reinados de Jotam, Acaz y Ezequías. Aunque profetizó
en el Reino del Sur, una parte de su libro tiene que ver con el juicio venidero sobre Samaria, la capital del
Reino del Norte.
Miqueas, como Amós, habló valientemente en contra de la injusticia social. Ambos profetas eran
campesinos humildes fastidiados por los pecados de las ciudades. En sus profecías, Miqueas dio las razones
por el juicio venidero de Dios, pero también dio al pueblo los pasos que seguir para escapar del juicio.
Palabras de juicio contra los que practican iniquidad
«¡Ay de los que en sus camas piensan iniquidad y maquinan el mal, y cuando llega la mañana lo
ejecutan, porque tienen en su mano el poder!» (Miqueas 2:1). Este versículo describe el mal premeditado
en las mentes que nunca dejan de idear mal ni aun durante los períodos de descanso. «Codician las
heredades, y las roban; y casas, y las toman…» (Miqueas 2:2). La codicia y la avaricia eran los
motivadores de la maldad. Jesucristo amonestó en contra de la avaricia: «Y les dijo: Mirad, y guardaos de
toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee» (Lucas
12:15).
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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Lecturas bíblicas
lunes: Miqueas 1:1-16
martes: Miqueas 3:1-12
miércoles: Miqueas 4:1-8
jueves: Miqueas 4:9-13
viernes: Miqueas 5:1-6
sábado: Miqueas 5:7-15
Meditación devocional
Sirviendo por amor
Gálatas 5:13, 14
Hay al menos dos razones por las cuales las
ganancias ilícitas no ayudan ni satisfacen.
Primero, una vida buena y feliz no se encuentra
así. ¡Las riquezas son engañosas! Prometen la
felicidad, pero no la traen. Segundo, la ira de
Dios caerá sobre los que maltratan a los demás.
«No os engañéis; Dios no puede ser burlado:
pues todo lo que el hombre sembrare, eso
también segará» (Gálatas 6:7).
Esto es exactamente lo que nuestro texto expresa. Los malvados habían pensado sólo en hacer mal. «Por
tanto, así ha dicho Jehová: He aquí, yo pienso contra esta familia un mal del cual no sacaréis vuestros
cuellos…» (Miqueas 2:3). Como ellos habían tratado a otras familias, asimismo haría Dios a las suyas.
Los malvados codiciosos habían robado la tierra de sus vecinos; por lo tanto, Dios declaró que ellos no
tendrían heredades en Israel. «Por tanto, no habrá quien a suerte reparta heredades en la congregación
de Jehová» (Miqueas 2:5).
Los malvados pidieron a los profetas que no profetizaran (Miqueas 2:6). Dios estaba completamente
dispuesto a concederles su petición. Los que rehúsan escuchar las palabras de Dios deben recordar que el
rechazo de Su Palabra los llevará a la destrucción.
Dios observó que Su pueblo se portaba como si fuera un ejército invadiendo la tierra. Los que estaban
en poder trataban a sus conciudadanos como si fueran prisioneros de la guerra. Echaban a las mujeres de
sus casas. (Estas mujeres probablemente eran viudas que debían recibir ayuda.) Viendo todo esto, Dios
declaró que echaría al pueblo de su país.
«Levantaos y andad, porque no es este el lugar de reposo, pues está contaminado, corrompido
grandemente» (Miqueas 2:10).
Palabras de instrucción que producen la rectitud
¿Qué deseaba Dios? Los ritos religiosos y los sacrificios requeridos por la ley de Moisés eran
importantes. Sin embargo, la religión externa es una abominación a Dios; Él demanda la rectitud del
corazón. Los israelitas profesaban con sus labios que amaban a Dios, y continuaban con sus estas santas y
sus sacrificios, pero no había arrepentimiento ni amor en sus corazones.
El profeta Isaías escribió de este tema: «¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros
sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre
de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos. ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a
presentaros delante de mí para hollar mis atrios? No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es
abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad
vuestras fiestas solemnes» (Isaías 1:11-13).
Miqueas trató este mismo tema en el capítulo 6. Preguntó: «¿Con qué me presentaré ante Jehová, y
adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año?» (Miqueas
6:6). ¿Era la calidad del sacrificio lo más importante? Los becerros de un año de edad se consideraban lo
mejor para los sacrificios. Tal vez era la cantidad lo que importaba. Las expresiones «millares de
carneros» y «diez mil arroyos de aceite» se referían a una cantidad enorme (Miqueas 6:7). Tal vez lo de
mayor importancia era el valor personal «…¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis
entrañas por el pecado de mi alma?» (Miqueas 6:7). ¡No! Ni la calidad ni la cantidad ni el valor personal
podía hacer aceptable a Dios un sacrificio.
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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El requisito de Dios para Israel se componía de tres partes: «Oh hombre, él te ha declarado lo que es
bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios»
(Miqueas 6:8).
«Hacer justicia»: Esto significa hacer lo que es correcto en cuanto al prójimo. El homicidio, el
adulterio, el robo, la mentira y la codicia son ejemplos de actos prohibidos por los Diez Mandamientos.
Las enseñanzas de Jesucristo nos avanzan a la madurez en el comportamiento en dos niveles. Primero,
no es suficiente abstenernos de cometer el homicidio o el adulterio; el cristiano ni debe tener la lujuria y el
odio en sus pensamientos. El pensar maldad, a igual que el cometerla, es prohibido.
Segundo, la moralidad cristiana va más allá que las prohibiciones. Por ejemplo: «El que hurtaba
(robaba), no hurte (robe) más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué
compartir con el que padece necesidad» (Efesios 4:28).
«Amar misericordia»: La misericordia va más allá que la justicia. Es hacer más de lo que la ley exige.
Es mostrar compasión.
La parábola del buen samaritano (Lucas 10:25-37) es un buen ejemplo de la misericordia. En esta
parábola, el samaritano ayudó al judío herido porque «fue movido a misericordia» (Lucas 10:33).
La mayor ilustración de la misericordia es cuando Dios perdona al pecador arrepentido.
«Acerquémonos, pues, confiada-mente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia
para el oportuno socorro» (Hebreos 4:16).
«Humillarse»: La humildad es esencial. Cuando uno se humilla ante Dios, se somete completa-mente a Su
voluntad. El humilde sabe que no puede ser nada sin el poder del Todopoderoso.
Hay varias razones por las cuales la humildad es tan importante: Es lo opuesto al orgullo, que fue la
causa del pecado original. Es necesario a la obediencia porque incluye la entrega de la voluntad propia de
uno. Es esencial al desarrollo del carácter. Es un requisito para el arrepentimiento y la fe.
En vista de lo estudiado, ¿cómo debe usted portarse en cuanto a las relaciones sociales y su relación con
Dios? Jesucristo lo resumió así:
«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu
mente; y a tu prójimo como a ti mismo» (Lucas 10:27). Si usted verdaderamente sigue este mandamiento,
su relación espiritual con Dios, como su relación social, será correcta. Si desea vivir según las reglas
divinas, practique la «regla de oro» (Mateo 7:12) y verá cómo se llevará bien con su prójimo.
Preguntas
1. ¿De dónde era Miqueas y a quiénes profetizó?
2. ¿Contra cuáles males sociales habló Miqueas?
3. ¿Por qué no satisfacen las ganancias ilícitas?
4. ¿Cuál es el versículo central de Miqueas?
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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22El profeta estadista
Isaías 6:1-12
1 En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor
sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas
llenaban el templo.
2 Por encima de él había serafines; cada uno tenía
seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos
cubrían sus pies, y con dos volaban.
3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo,
santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está
llena de su gloria.
4 Y los quiciales de las puertas se estremecieron con
la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo.
5 Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque
siendo hombre inmundo de labios, y habitando en
medio de pueblo que tiene labios inmundos, han
visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.
6 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en
su mano un carbón encendido, tomado del altar con
unas tenazas
7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que
esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu
pecado.
8 Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién
enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí
yo: Heme aquí, envíame a mí.
9 Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no
entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis.
10 Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus
oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos,
ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se
convierta, y haya para él sanidad.
11 Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él:
Hasta que las ciudades estén asoladas y sin morador,
y no haya hombre en las casas, y la tierra esté hecha
un desierto;
12 hasta que Jehová haya echado lejos a los
hombres, y multiplicado los lugares abandonados en
medio de la tierra.
La lección en resumen
Isaías era un profeta de Dios y un gran estadista. Cada creyente debe responder al llamamiento de Dios al
servicio como lo hizo él. «Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por
nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí» (Isaías 6:8).
Isaías era socio de reyes, consejero de los grandes y compañero de Dios. Su ministerio cubrió al menos 60
años, tal vez mucho más, comenzando el año que murió el rey Uzías de Judá: 742 a. de J.C. Profetizó
durante el reinado de cuatro reyes de Judá: Jotám, Acaz, Ezequías y Manasés.
La tradición reporta que fue asesinado durante el reinado de Manases. Tal hombre es digno de nuestro
conocimiento.
Los contemporáneos del profeta
En casa: Poco se conoce de la familia de Isaías, hijo de Amoz. La tradición judía dice que Amoz era el
hermano del rey Amasías. Si es así, Isaías era primo del rey Uzías. Es evidente que Isaías tuvo fácil acceso
al rey Acaz (Isaías 7:3) y conoció íntimamente al sumo sacerdote.
Isaías era casado. Era padre de dos hijos cuyos nombres ilustraron algunas de sus profecías. Sear-jasub
significa: «un remanente volverá», mientras que Maher-salal-hasbaz significa: «el despojo se apresura, la
presa se precipita».
En su nación: Isaías vivió y ministró en el reino de Judá. La nación estuvo en circunstancias trágicas
durante el tiempo de su vida. Asiria amenazó desde afuera y señas de decadencia fueron evidentes adentro
por dondequiera. (Durante el ministerio de Isaías, el Reino del Norte fue llevado cautivo por los asirios y
nunca regresó. Llegó a ser llamado «las tribus perdidas de Israel».) En los tiempos de Isaías, la codicia, la
opresión, el orgullo, la idolatría, la rebelión contra Dios y la falta de percepción espiritual eran comunes. La
religión era un asunto ritualista, no espiritual. La corrupción era evidente en la política, la religión, la
sociedad en general y en la vida hogareña.
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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Lecturas bíblicas
lunes: Isaías 6:9-13
martes: Isaías 55:1-13
miércoles: Isaías 59:1-11
jueves: Isaías 59:12-21
viernes: Isaías 60:18-22
sábado: Isaías 66:22-24
Meditación devocional
El Padre
Juan 14:7-11
El ministerio de Isaías puede dividirse en tres
etapas generales:
1. Diez y seis años de prosperidad bajo el rey
Jotam, quien fue leal a Jehová.
2. Diez y seis años de degeneración bajo Acaz
cuando la idolatría abierta se extendió por
todo Judá.
3. Veinte y nueve años del reinado de Ezequías y
un año del principio del reinado de Manasés.
Este fue un tiempo de crisis marcado por una
invasión asiria bajo Senaquerib y una gran
apostasía bajo Manasés.
En el ministerio: Durante el siglo octavo antes de Cristo hubo cuatro grandes profetas en Palestina: Amós,
Oseas, Miqueas e Isaías. Amós y Oseas precedieron a Isaías por un breve tiempo y ministraron en Israel.
Miqueas fue contemporáneo con Isaías.
La comisión del profeta
La comisión de Isaías como profeta vino por medio de una experiencia sumamente espectacular.
Un conocimiento de la necesidad: Por 55 años Uzías había reinado en Judá. En aquel período la nación
fue muy bendecida. La prosperidad espiritual y material había reinado con él.
Durante los últimos años de su reinado, Uzías sufrió de la lepra. Por cerca de once años su hijo Jotam había
reinado como corregente con su padre debido a la enfermedad de éste. Al fin, Uzías murió.
Con tal piadoso líder muerto, con la nación amenazada desde fuera por los filisteos, árabes, amonitas y
otros, con señales de decadencia presentes en el cuerpo político, ¿qué esperanza había? Isaías recibió una
respuesta a esta pregunta.
Una visión de Dios: Isaías vio a Jehová en Su majestuoso esplendor. «En el año que murió el rey Uzías vi
yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo»
(Isaías 6:1).
Dios estaba acompañado por ciertas criaturas angelicales llamadas serafines. Cada serafín tenía tres pares
de alas: con un par volaban; con otro cubrían el rostro como si no pudieran mirar la gloria de Dios; con el
tercer par cubrían sus pies como si en humildad desearan permanecer inadvertidos. «Y el uno al otro daba
voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria» (Isaías
6:3). El triple pregón de la palabra santo no es una mera repetición para énfasis, sino un reconocimiento de
la Trinidad, las tres Divinas Personas, cada una de los cuales es alabada.
Una experiencia de purificación: A la luz de la inefable gloria de Dios, Isaías se vio a sí mismo y a su
nación como nunca antes. De aquí que exclamó: «¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre
inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al
Rey, Jehová de los ejércitos» (Isaías 6:5).
Y así es siempre. La luz de la santidad de Dios revela la iniquidad del humano. Fue así con Job (Job
42:1-6), con Daniel (Daniel 10), con Saulo (Hechos 9:1-22), con Juan el apóstol (Apocalipsis 1:9-20) y con
Isaías.
Uno de los serafines tomó un carbón ardiente del altar y lo trajo al profeta. Puesto que había dos altares
en el templo, el altar de oro en el Lugar Santo y el altar de bronce en el atrio, ¿de dónde vino el carbón? Ya
que fue con el propósito de quitar y expiar pecado, sin duda vino del altar de bronce, el altar de los
holocaustos. Para nosotros, el Señor Jesucristo es el carbón ardiente del altar cuyo toque comunica virtud,
purificación y curación.
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
77
El carbón ardiente tocó los labios de Isaías y fue limpio. Como los labios son la manifestación externa de lo
que uno realmente es (Mateo 12:37), así la purificación de los labios testifica de una purificación interna
del hombre. Aquí Isaías se convierte en un vaso santificado y dispuesto para el uso del Señor. No es su
regeneración, sino su santificación para el servicio, lo que es ilustrado.
La voz del Señor: Con labios limpios y corazón renovado, he aquí los oídos se abrieron también.
Inmediatamente, Isaías escuchó la voz del Señor diciendo: «¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?»
a lo cual respondió: «Heme aquí, envíame a mí» (Isaías 6:8).
¿Quiénes han de ser los mensajeros de Dios para los hombres? No los ángeles que habitan en el cielo.
No los millares de criaturas caídas que testifican de los terribles efectos del pecado. No, el hombre es el
mensajero de Dios para los hombres. Un hombre que está limpio, como lo estuvo Isaías en su visión, viene
a ser «instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra» (2 Timoteo
2:21).
Cada creyente ha sido llamado a servir a Dios. No todos han de ser profetas o misioneros o maestros,
pero cada uno ha de ser algo. El llamado de usted probablemente no será tan espectacular como el de Isaías
pero el proceso será el mismo: un conocimiento de la necesidad, una visión de Dios, una experiencia de
purificación y un llamado al servicio. Dios quiere que usted marche por este camino. El carácter del profeta
¿Qué clase de hombre llega a ser un verdadero siervo de Dios? Bien, Dios usa toda clase de hombres,
pero los que usa tienen ciertas cualidades que se ven en el profeta Isaías.
El santo denuedo y la fidelidad: Isaías era un hombre cuya predicación era franca y sin temor. No era
áspero ni descuidado. Su corazón sufría por los pecados de su nación, pero su mensaje fue pronunciado sin
desviación.
El mensaje de Isaías era una reprensión a la hipocresía, una condenación del pecado, un anuncio de
juicio. No era un mensaje placentero, pero era el mensaje de Dios. No sería fácil declarar la destrucción de
su pueblo y el juicio de Dios sobre ellos. Pero Isaías era el siervo el de su Dios. El portavoz no tenía
autoridad para cambiar ni una tilde de él. Y así habló Isaías con un «así dijo el Señor» proporcionando el
valor que necesitaba.
La fe: Tener fe no es creer doctrinas acerca de Dios; es confiar en la persona de Dios. Isaías era un
hombre de fe. La clave del libro es: «…Si vosotros no creyereis, de cierto no permaneceréis» (Isaías 7:9).
Isaías sí creía en Dios.
Cuando Siria e Israel amenazaron la seguridad del trono de Acaz, Isaías lo llamó a confiar en Dios.
Cuando Asiría amenazó la seguridad del trono de Ezequías, el profeta llamó al rey a confiar en Dios.
La reverencia: Isaías nunca huyó de su visión de la santa majestad del soberano Dios. El libro que escribió
tiene un tema fundamental de «la santidad de Dios». Tan completa entrega de reverencia produjo los
pasajes tales como su descripción de Dios en Isaías 40:9-29 y los maravillosos pasajes del Siervo en los
capítulos 42, 53 y en otras partes.
Estas cualidades vistas en Isaías han de encontrarse en cada persona que es llamada y comisionada a
hacer la voluntad de Dios.
Las contribuciones del profeta
Estadista: Isaías prueba que uno puede ser religioso y estadista a la vez. A menudo sus palabras fueron
contrarias a las corrientes políticas, pero fue un estadista de Dios y no un político del pueblo. Dondequiera
él guiaba a la gente a confiar en Dios y dirigir sus asuntos en Su voluntad. Sacrificó su ventaja personal
para que su nación pudiera prosperar bajo Dios.
Reformista: Isaías llamó a su nación de lo externo de la religión ritualista a la realidad de la comunión
espiritual con Dios. Declaró que las manos llenas de iniquidad no pueden ser levantadas en oración a Dios;
deben ser lavadas y limpiadas (Isaías 1:11-20). En la verdadera religión espiritual, la gente se acerca y
camina «a la luz de Jehová» (Isaías 2:5).
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
78
Teólogo: Muchas hermosas doctrinas bíblicas se exponen en el libro de Isaías, pero su contribución más
grande se relaciona con la doctrina de Dios. Isaías acentuó el «monoteísmo ético». Esto simplemente
significa que Dios es uno (en contraste a los muchos dioses de los paganos) y que es santo (en contraste con
la maldad de los dioses paganos).
El profeta Isaías no era del campo como Eliseo. Tampoco era del desierto como Amós. En cambio, era
de la familia real y, por lo tanto, miembro de la aristocracia. Probablemente nació en la ciudad de Jerusalén
donde ejerció su ministerio. El profeta aristocrático estuvo dispuesto a seguir a Dios de la misma manera en
que Amós y Eliseo estuvieron listos a hacerlo. Aunque estos hombres vivieron vidas muy distintas, todos
tuvieron algo en común: reconocieron que no hay nada más importante (ni nada que otorga más
bendiciones) que servir fielmente a Dios.
Preguntas
¿Cómo eran las condiciones en la nación de Judá durante el ministerio de Isaías?
¿Cuál era el significado del carbón ardiente tocando los labios del profeta?
¿Cómo respondió Isaías a la pregunta de Dios?
¿Cuáles son algunas características del profeta que nosotros debemos poseer?
¿Es posible en nuestros días ser aristócrata y siervo el de Dios?
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23El rey que dirigió un avivamiento
Jeremías 26:18, 19; 2 Reyes 18:3-7
18 Miqueas de Moreset profetizó en tiempo de
Ezequías rey de Judá, y habló a todo el pueblo de
Judá, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos:
Sion será arada como campo, y Jerusalén vendrá a
ser montones de ruinas, y el monte de la casa como
cumbres de bosque.
19¿Acaso lo mataron Ezequías rey de Judá y todo
Judá? ¿No temió a Jehová, y oró en presencia de
Jehová, y Jehová se arrepintió del mal que había
hablado contra ellos? ¿Haremos, pues, nosotros tan
gran mal contra nuestras almas?
3 Hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a
todas las cosas que había hecho David su padre.
4 Él quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y
cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la
serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque
hasta entonces le quemaban incienso los hijos de
Israel; y la llamó Nehustán.
5 En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni
después ni antes de él hubo otro como él entre todos
los reyes de Judá.
6 Porque siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino
que guardó los mandamientos que Jehová prescribió
a Moisés.
7 Y Jehová estaba con él; y adondequiera que salía,
prosperaba. Él se rebeló contra el rey de Asiria,
y no le sirvió.
La lección en resumen
Debemos hacer lo que podamos hoy día para promover un avivamiento como lo hizo el buen rey
Ezequías en su era. «En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro
como él entre todos los reyes de Judá» (2 Reyes 18:5).
¡Cuán desesperadamente necesita nuestra generación un avivamiento religioso verdadero! El hombre no
puede causar un avivamiento, pero puede ayudar a promover uno. Dios obra primero por Su soberano
Espíritu Santo, llamando a unos cuantos a Sí mismo. Les conmueve a orar por el avivamiento. Los usa para
alcanzar a sus compañeros. Y así viene el avivamiento. El avivamiento en Judá durante los días de
Ezequías ocurrió así.
El rey Ezequías subió al trono de Judá cuando tenía 25 años de edad. Judá acababa de sufrir el reinado
del malvado e idólatra rey Acaz. La nación estaba en profundo dolor espiritual. Pero Dios habló al corazón
de Ezequías y lo usó para traer un verdadero avivamiento en Judá.
Puede ser que Dios está obrando en el corazón de ciertos creyentes hoy. Tal vez alguno que lea estas
palabras será el mensajero usado por Dios para llamarnos a Él. Quizás un gran movimiento de Dios está
entre nosotros ahora.
Lo que impulsa a uno al avivamiento
La Biblia relata que, al subir al trono, Ezequías fue de repente conmovido a instituir una serie de
reformas en Judá que revolvieron la vida religiosa de la nación. Pero los relatos en 2 Reyes 18 y el rey
Ezequías subió al trono de Judá cuando tenía 25 años de edad. Judá acababa de sufrir el reinado del
malvado e idólatra rey Acaz. La nación estaba en profundo dolor espiritual. Pero Dios habló al corazón de
Ezequías y lo usó para traer un verdadero avivamiento en Judá.
Puede ser que Dios está obrando en el corazón de ciertos creyentes hoy. Tal vez alguno que lea estas
palabras será el mensajero usado por Dios para llamarnos a Él. Quizás un gran movimiento de Dios está
entre nosotros ahora.
Lo que impulsa a uno al avivamiento
La Biblia relata que, al subir al trono, Ezequías fue de repente conmovido a instituir una serie de reformas
en Judá que revolvieron la vida religiosa de la nación. Pero los relatos en 2 Reyes 18 y que dos factores
causaron que el rey buscara el avivamiento:
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
80
Una profecía de juicio: Durante el reinado de Ezequías, el profeta Miqueas proclamó un mensaje
terrible. «Miqueas de Moreset profetizó en tiempo de Ezequías rey de Judá, y habló a todo el pueblo de
Judá, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Sion será arada como campo, y Jerusalén vendrá a
ser montones de ruinas, y el monte de la casa como cumbres de bosque»
Jeremías 26:18).
Lecturas bíblicas
lunes: 2 Reyes 18:1-8
martes: 2 Reyes 18:9-12
miércoles: Miqueas 6:1-8
jueves: Miqueas 6:9-16
viernes: Miqueas 7:1-7
sábado: Miqueas 7:8-20
Meditación devocional
Los resultados de un avivamiento
Hechos 19:18-20
El profeta anunció este mensaje trágico porque
vio en la nación una terrible corrupción que
seguramente resultaría en el juicio de Dios. Vio a
Jerusalén como la fuente de aquella plaga. Sabía
que, a menos que los líderes políticos y religiosos
de Judá se arrepintieran y volvieran la nación a
Dios, el castigo seguramente vendría.
Con gran denuedo Miqueas se acercó al nuevo
rey Ezequías con su mensaje de juicio. No
preguntó si al rey le placería, ni buscó el consejo
de otros profetas. Su mensaje fue de Dios, y él lo
sabía. Testificó: «Mas yo estoy lleno de poder del
Espíritu de Jehová, y de juicio y de fuerza, para
denunciar a Jacob su rebelión, y a Israel su
pecado» (Miqueas 3:8).
El temor de Dios: Ezequías no se consoló con falsas convicciones de que un Dios de amor no enviaría
juicio. Temió a Dios y se conmovió a un avivamiento personal, dirigiendo a la nación hacia uno también.
Un énfasis en el amor y la gracia de Dios en años recientes ha dejado la impresión de que Dios no
juzgará el pecado. ¡Pero lo hará! El «temor de Jehová» es una definición de verdadera religión. Es el
principio de la sabiduría (Proverbios 1:7; Salmo 111:10) y el secreto de la felicidad. Asegura una vida de
bendiciones (Proverbios 19:23) y distingue aquellas personas en quien Dios se complace (Salmo 147:11).
El rey Ezequías, sabiendo que Dios haría lo que dijo que haría, actuó con temor. Derribó la idolatría;
instituyó la religión revelada; llamó a la nación a la lealtad a Jehová. Si aquella es la consecuencia del
temor a Jehová, ¡nosotros lo necesitamos desesperadamente hoy! «...Y con el temor de Jehová los hombres
se apartan del mal»
(Proverbios 16:6).
El procedimiento del avivamiento
Los detalles de lo que hizo Ezequías para reavivar la verdadera religión en Judá se relatan en 2 Reyes 18:3-
6 y 2 Crónicas 29:3—31:21. Aquí hay una clave para el método por el cual puede venir el avivamiento hoy.
La determinación: «Ahora pues, yo he determinado hacer pacto con Jehová el Dios de Israel…» (2
Crónicas 29:10). Con estas palabras el rey llamó a los hombres de leal corazón (los sacerdotes y levitas) a
unirse a él. Ellos vieron la determinación de su corazón y se unieron en el trabajo del avivamiento.
La determinación de Ezequías no fue un capricho pasajero. Continuó por muchos meses durante los
cuales destruyó los ídolos permitidos por el rey Acaz, restauró el templo de Jehová en Jerusalén y lo limpió
para la adoración, reinstituyó la antigua costumbre de mantener el templo y a los que servían allí por los
diezmos y ofrendas del pueblo y llamó a la nación a renovar su pacto con Jehová. «En todo cuanto
emprendió en el servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la ley y los mandamientos, buscó a su Dios,
lo hizo de todo corazón, y fue prosperado» (2 Crónicas 31:21).
La renovación: La idolatría es un insulto abierto a Dios. Ningún pueblo puede esperar Su aprobación
cuando adoran el trabajo de sus propias manos más que al Creador mismo. Tal hecho traerá la cólera del
Señor.
Para que la nación disfrute de la salud espiritual, el infeccioso mal de la idolatría tiene que ser quitado. Por
lo tanto, Ezequías destruyó los altares, las imágenes y todo aquello perteneciente a la idolatría. «Él quitó
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de
bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la
llamó Nehustán» (2 Reyes 18:4). La adoración del verdadero Dios fue puesta en lugar del falso culto.
¿Ve usted aquí un principio bíblico? No toda idolatría incluye imágenes de madera, piedra o metal. Uno
puede tener un espíritu idólatra sin inclinarse ante un ídolo. ¿Qué hay en la vida de usted que debe ser
desechado a n de que Dios pueda traer avivamiento en su vida?
La confianza: Ezequías confió en la gracia de Dios para perdonar un pueblo descarriado. Confió en Su
palabra al reanudar los sacrificios y la adoración como Dios lo había mandado. Confió en Dios para librar a
Jerusalén cuando fue acosada por los asirios.
«En Jehová Dios de Israel puso su esperanza…» (2 Reyes 18:5).
Porque confió en Dios, Ezequías estuvo dispuesto a renunciar a cualquier supuesta ventaja que el culto a
los ídolos trajera. Porque confió en Dios, estuvo dispuesto a arriesgar el destino de su nación (y aun su
propia vida) en el poder de Dios. Porque confió en Dios, procuró establecer el culto de Jehová como la
única religión del país.
Esta clase de confianza no viene por medio de una relación superficial con Dios. Se eleva en el corazón del
que se ha encontrado con Dios personalmente y lo conoce íntimamente. No es la creencia de hechos ni la
aceptación de la fe de otro. Es confiar en una Persona: ¡Dios mismo! El rey Ezequías sabía lo que
significaba confiar en Dios personalmente. ¿Y usted?
La relación: La obediencia es la prueba de verdadera lealtad y fe. Habría sido clara hipocresía para
Ezequías tratar de crear en otros una lealtad a Jehová que él no poseía en su propio corazón.
El reinado del rey Acaz (padre de Ezequías) estuvo marcado por la incredulidad y la rebelión. El
reinado del rey Ezequías estuvo marcado por la fe y la obediencia. El profeta Isaías trató de conseguir que
Acaz confiara en Dios, pero sin resultado. Pero las lecciones malogradas en el padre fueron bien recibidas
por el hijo. «Porque siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos…» (2
Reyes 18:6).
La reverencia: Cuando el avivamiento de Ezequías alcanzó los corazones de hombres y mujeres en
Judá «la multitud presentó sacrificios y alabanzas; y todos los generosos de corazón trajeron
holocaustos» (2 Crónicas 29:31). La adoración está relacionada con la reverencia. Nadie puede realmente
adorar a Dios sin consagrarse a Él.
¿Cuán fiel es usted en la adoración? ¿Cuán ferviente es en la lectura de la Biblia y en la oración? ¿Cuán
puro es en el amor a Dios? ¿Cuán activo es en testificar? ¿Sostiene usted a Dios en alta y reverente estima?
Los privilegios del avivamiento
Dos grandes privilegios vinieron al rey Ezequías como consecuencia del avivamiento en Judá. También
vienen a cada persona cuyo corazón es reavivado. «Y Jehová estaba con él; y adonde-quiera que salía,
prosperaba…» (2 Reyes 18:7).
La presencia de Dios: ¡Qué bendita compañía! Los negocios fallan, la salud se quebranta, la
popularidad disminuye, el dinero se pierde, los amigos se van, pero Dios permanece por siempre real.
Cuando Senaquerib, rey de Asiria, sitió a Jerusalén con un gran ejército, el rey Ezequías consoló a su
pueblo diciendo: «Esforzaos y animaos; no temáis, ni tengáis miedo del rey de Asiria, ni de toda a
multitud que con él viene; porque más hay con nosotros que con él. Con él está el brazo de carne, mas
con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudar-nos y pelear nuestras batallas. Y el pueblo tuvo
confianza en las palabras de Ezequías rey de Judá» (2 Crónicas 32:7, 8).
Cuando la situación parecía sin esperanza, Senaquerib envió una carta a Ezequías, demandando inmediata e
incondicional rendición. Ezequías extendió la carta ante Dios y oró. Dios respondió. Esa misma noche un
ángel destruyó completamente al inmenso ejército asirio, y Senaquerib regresó derrotado a Nínive. (Véase
2 Reyes 19.)
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
82
Las bendiciones de Dios: El pequeño reino de Judá alcanzó su gloria más grande bajo el rey Ezequías.
Él se hizo el más rico de los reyes hebreos con excepción de Salomón. El reino fue firmemente establecido.
El pueblo conocía y obedecía la ley de Dios. Judá disfrutó de la prosperidad material y espiritual.
Preguntas
¿Cómo era Acaz, padre de Ezequías?
¿Cuál profeta proclamó un mensaje de juicio en Judá poco después de que Ezequías subió al trono?
¿Qué es el temor a Dios?
¿Qué hizo Ezequías para quitar la idolatría y restablecer la adoración a Jehová?
¿Por qué Ezequías destruyó la serpiente de bronce que Moisés había hecho?
¿Qué debe hacer usted para quitar toda idolatría de su propia vida?
¿En cuáles maneras puede usted ayudar a promover un avivamiento en su propio país?
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24El profeta que interrogo a Dios
Habacuc 1:12-14; 2:12-14; 3:17-19
12 ¿No eres tú desde el principio, oh Jehová, Dios
mío, Santo mío? No moriremos. Oh Jehová, para
juicio lo pusiste; y tú, oh Roca, lo fundaste para
castigar.
13 Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes
ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores,
y callas cuando destruye el impío al más justo que él,
14 y haces que sean los hombres como los peces del
mar, como reptiles que no tienen quien los gobierne?
Š Š Š Š Š
12¡Ay del que edifica la ciudad con sangre, y del que
funda una ciudad con iniquidad!
13¿No es esto de Jehová de los ejércitos? Los
pueblos, pues, trabajarán para el fuego, y las
naciones se fatigarán en vano.
14 Porque la tierra será llena del conocimiento de la
gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar.
Š Š Š Š Š
17 Aunque la higuera no florezca,
Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el
producto del olivo,
Y los labrados no den mantenimiento,
Y las ovejas sean quitadas de la majada,
Y no haya vacas en los corrales;
18 Con todo, yo me alegraré en Jehová,
Y me gozaré en el Dios de mi salvación.
19 Jehová el Señor es mi fortaleza,
El cual hace mis pies como de ciervas,
Y en mis alturas me hace andar.
La lección en resumen
Debemos tener una fuerte fe en el gobierno moral de Dios sobre el mundo, pues Él está en control de
todo. «He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; más el justo por su fe vivirá» (Habacuc
2:4).
¿Por qué permite Dios que existan todas las maldades y las injusticias? Esta pregunta parece referirse
sólo al mundo moderno, pero no es así. La pregunta no es nueva. El profeta Habacuc hizo una pregunta
parecida hace más de 600 años antes de Jesucristo.
«¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás?
¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí,
y pleito y contienda se levantan» (Habacuc 1:2, 3).
El libro de Habacuc es algo distinto en su estilo. El profeta se queja ante Dios por toda la maldad y el
pecado que ve y pregunta por qué Dios no lo castiga. Dios, entonces, responde a cada pregunta, dejando en
claro Su bondad y Su justicia en vista de la existencia de la maldad.
Las respuestas de Dios a Habacuc son el tema principal de la lección de hoy. Esta lección debe aumentar
nuestra fe en el gobierno moral de Dios sobre el mundo. Los comentarios que siguen se basan en el libro
entero de Habacuc que se compone de sólo tres capítulos cortos.
Nuestra lección contesta la pregunta principal de Habacuc: «Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni
puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más
justo que él, y haces que sean los hombres como los peces del mar, como reptiles que no tienen quien los
gobierne?» (Habacuc 1:13, 14).
Dios tiene un propósito en todo lo que hace
Habacuc se quejó por dos razones:
(1) ¿Por qué permitía Dios que hubiera tanta iniquidad y violencia en su país?
(2) ¿Por qué permitiría Dios que la nación caldea, que era aun más malvada, invadiera a Judá para
destruirla y llevar cautivo al pueblo?
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
84
«Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando
se os contare, no la creeréis. Porque he aquí, yo levanto a los caldeos, nación cruel y presurosa, que
camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas» (Habacuc 1:5, 6).
Lecturas bíblicas
lunes: Habacuc 1:1-11
martes: Habacuc 1:12-17
miércoles: Habacuc 2:1-11
jueves: Habacuc 2:12-20
viernes: Habacuc 3:1-9
sábado: Salmo 2:1-12
Meditación devocional
El cuidado de Dios
Mateo 6:25-33
¡Imagínese! Dios iba a levantar a una nación
pagana en contra de Su propio pueblo. ¿Por qué
haría Dios tal cosa tan horrible? Lo haría para
castigar el pecado.
Dios siempre castiga el pecado
Cuando Dios permanece silencioso, esto no
significa que no ve el pecado. Muchos individuos
piensan que pueden pecar sin ser castigados, pues
nada les ocurre en el momento en que pecan.
«Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre
la mala obra, el corazón de los hijos de los
hombres está en ellos dispuesto para hacer el
mal» (Eclesiastés 8:11).
Sin embargo, Dios es santo y siempre castiga al pecador, tarde o temprano. No hay ninguna manera en que
uno puede evitar el castigo del pecado. «Porque Dios traerá toda obra a juicio; juntamente con toda cosa
encubierta, sea buena o sea mala» (Eclesiastés 12:14).
Habacuc se encontraba en una atalaya (una torre alta sobre las murallas) cuando recibió la visión
mencionada en Habacuc 2:2, 3. Esta visión le mostró a Habacuc la última victoria de Dios sobre las fuerzas
malignas. Fue desde la atalaya que la fe de Habacuc fue capaz de ver el resultado final de los eventos:
Algún día, todo el mundo conocerá, adorará y servirá al único Dios verdadero.
«Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar»
(Habacuc 2:14).
En el capítulo 2, una serie de «ayes» (males) se pronunciaron contra los caldeos. Aunque Dios los
emplearía para castigar a Su pueblo por sus pecados, esto no significaba que no les castigaría aun más
severamente por sus propios pecados. Los cinco «ayes» pronunciados contra los paganos fueron:
(1) «…¡Ay del que multiplicó lo que no era suyo!…» (Habacuc 2:6).
(2) «¡Ay del que codicia injusta ganancia para su casa, para poner en alto su nido, para escaparse del
poder del mal!» (Habacuc 2:9).
(3) «¡Ay del que edifica la ciudad con sangre, y del que funda una ciudad con iniquidad!» (Habacuc
2:12).
(4) «¡Ay del que da de beber a su prójimo!…» (Habacuc 2:15).
(5) «¡Ay del que dice al palo: Despiértate; y a la piedra muda: Levántate!…» (Habacuc 2:19). (Esa última
proclamación es contra la idolatría.)
Dios permaneció silencioso mientras que los hacedores de la iniquidad arruinaban a los que hacían el
bien. Esa fue la queja de Habacuc. Entonces, por medio de la fe, el profeta entendió que vendría el día
cuando Dios ya no estaría callado.
Los paganos hablaban a sus ídolos mudos para que se despertaran y se levantaran, pero la situación en el
templo de Dios era lo opuesto. «Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra»
(Habacuc 2:20).
La visión de Habacuc de la última recompensa de Dios para los malos y del reino de los justos sobre la
tierra fue cierta. «Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no
mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará» (Habacuc 2:3).
Dios pondrá todo en orden
Habacuc, habiéndose dado cuenta que Dios siempre tiene un propósito en todo lo que hace y habiendo visto
por la fe que Dios castigará el pecado, se asustó.
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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«Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí./ Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos,/ En medio de
los tiempos hazla conocer;/ En la ira acuérdate de la misericordia» (Habacuc 3:2).
Después de la oración de Habacuc, sigue una descripción de la gloria de Dios que cubrirá la tierra y de
Su poder que gobernará la tierra (Habacuc 3:3-15). En esta descripción, Dios «midió la tierra» (Habacuc
3:6), acción que simboliza que Él es su Dueño. Las montañas fueron despedazadas; las colinas se hincaron;
el sol y la luna se detuvieron mientras Dios marchaba por la tierra. Todo el juicio fue hecho con el
propósito de salvar al pueblo de Dios. «Saliste para socorrer a tu pueblo…» (Habacuc 3:13). Al ver lo que
ocurriría en el futuro, Habacuc dejó de quejarse contra Dios.
Uno de los pasajes más hermosos en las Sagradas Escrituras es el poema que concluye el libro de Habacuc.
En este pasaje, Habacuc expresa su confianza en Dios a pesar de las circunstancias, cual-quiera que éstas
sean. «Aunque la higuera no florezca,/ Ni en las vides haya frutos,/ Aunque falte el producto del olivo,/
Y los labrados no den mantenimiento,/ Y las ovejas sean quitadas de la majada,/ Y no haya vacas en los
corrales;/ Con todo, yo me alegraré en Jehová,/ Y me gozaré en el Dios de mi salvación./ Jehová el
Señor es mi fortaleza,/ El cual hace mis pies como de ciervas,/ Y en mis alturas me hace andar»
(Habacuc 3:17-19).
La expresión: «El cual hace mis pies como de ciervas» es muy interesante. La cierva es la hembra de
una especie de venado y es un animal de pie firme; puede andar fácilmente en los peñascos altos El
significado de esta expresión es, entonces: Cuando uno permite que Dios sea su fuerza, puede caminar con
seguridad en un nivel más alto que antes, un nivel más alto de la madurez espiritual.
Preguntas
1. ¿Por cuáles dos razones se quejó Habacuc?
2. ¿Por qué creen algunos que Dios no castiga el pecado?
3. ¿Dónde estaba Habacuc cuando recibió su visión de Dios?
4. ¿Cuáles eran los cinco ayes pronunciados contra los caldeos?
5. ¿Cuál fue el propósito del juicio de Dios sobre Su pueblo?
6. ¿Qué es el significado de tener «pies como de ciervas»?
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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25Un profeta tímido
Jeremías 1:6-10, 17-19
6 Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé
hablar, porque soy niño.
7 Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a
todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te
mande.
8 No temas delante de ellos, porque contigo estoy
para librarte, dice Jehová.
9 Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me
dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu
boca.
10 Mira que te he puesto en este día sobre naciones y
sobre reinos, para arrancar y para destruir, para
arruinar y para derribar, para edificar y para
plantar.
Š Š Š Š Š
17 Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate, y háblales
todo cuanto te mande; no temas delante de ellos,
para que no te haga yo quebrantar delante de ellos.
18 Porque he aquí que yo te he puesto en este día
como ciudad fortificada, como columna de hierro, y
como muro de bronce contra toda esta tierra, contra
los reyes de Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el
pueblo de la tierra.
19 Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque
yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte.
La lección en resumen
Cada persona, aun las que son jóvenes o tímidas, debe ser obediente al llamamiento de Dios. «Y me dijo
Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envié iras tú, y dirás todo lo que te mande»
(Jeremías 1:7).
En esta lección nos encontramos con el profeta Jeremías. Cuando Dios lo llamó a ser profeta, Jeremías
respondió que era demasiado joven para esa responsabilidad. Llegó a ser audaz, sin embargo, en la fuerza
de Aquel quien lo llamó. Esta lección ayudará a los tímidos a superar sus debilidades en la fuerza del Señor
y responder obedientemente a Su llamado.
Una excusa común
La respuesta de Jeremías al llamado de Dios se encuentra en Jeremías 1:6: «Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor
Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño». La protesta de Jeremías no era tanto su desconfianza en
su habilidad de hablar, sino en su conocimiento.
La humildad es un requisito de Dios para Sus siervos. Sin embargo, la humildad debe ser una puerta por
la cual entra el poder de Dios en nuestra vida. El individuo debe reconocer primero que: «Yo no puedo».
Después, debe reconocer: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:13).
El propósito de la humildad es quitar el yo del trono de la vida para que Dios lo ocupe. El cristiano nunca
debe dejar que su concepto poco favorable de sí mismo le cause negar la acción poderosa del Espíritu Santo
que mora dentro de él. Cuando la humildad se emplea como excusa para resistir la voluntad de Dios, deja
de ser humildad.
Otro que resistió la voluntad de Dios porque se sentía incapaz era Moisés. Cuando Dios le dijo que él
sería el líder que sacaría a los israelitas de Egipto, Moisés respondió con varias excusas.
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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Lecturas bíblicas
lunes: Jeremías 13:1-11
martes: Jeremías 16:1-15
miércoles: Jeremías 19:1-9
jueves: Jeremías 20:1-10
viernes: Jeremías 20:11-18
sábado: Jeremías 43:1-7
Meditación devocional
Siguiendo las instrucciones de Dios
Hechos 11:1-18
«Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién
soy yo para que vaya a Faraón, y saque de
Egipto a los hijos de Israel?» (Éxodo 3:11).
«Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor!
nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes,
ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy
tardo en el habla y torpe de lengua» (Éxodo
4:10).
Dios no aceptó las excusas. Le mostró Su poder y le envió un ayudante: su hermano, Aarón. Moisés
llegó a ser un gran líder, un hombre muy famoso que se conoce todavía por casi todo el mundo.
¿Cuántos hay en las iglesias hoy día que a causa de la timidez rehúsan orar en público, enseñar una clase o
dar su testimonio ante la congregación? Nadie debe permitir que su timidez estorbe su obediencia o
servicio a Dios.
La respuesta divina
Dios no aceptó las excusas de Jeremías. En vez de eso, proveyó lo que le faltaba. Dios literalmente puso
Sus palabras en la boca de Jeremías.
Algunas personas opinan que Dios hace lo mismo con los predicadores hoy día, haciendo innecesario
que estudien o preparen sus sermones. Esto es incorrecto. Estas personas no reconocen la diferencia entre la
inspiración directa, que pertenecía sólo a los profetas y los escritores de las Santas Escrituras, y la
iluminación del Espíritu Santo, que es prometida al predicador y al creyente neotestamentario (Juan 16:12-
15; 1 Corintios 2:9-16).
En los días de los profetas, Dios sí puso Sus palabras exactas en la boca de éstos. En ambos casos, Dios
está con Su siervo. Por medio de la inspiración directa o la iluminación del Espíritu Santo, provee por Sus
ministros.
El propósito divino
Dios arranca, destruye, arruina y derriba. La maldad puede ser muy arraigada en la vida de los
humanos. La Palabra de Dios la arrancará y la destruirá.
Antes de que se construya un edificio, es necesario limpiar el sitio de la basura, las raíces y cualquier otra
cosa que pueda estorbar el trabajo. La Palabra de Dios hace esto en la esfera espiritual. El apóstol Pablo
habló de esto. «Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de
nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando
argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo
pensamiento a la obediencia a Cristo» (2 Corintios 10:3-5).
Dios edifica y planta. Dios usa el mismo instrumento para edificar y plantar que usa para arrancar,
destruir, arruinar y derribar. «Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros,
evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio,
para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del
conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo»
(Efesios 4:11-13). Todos los que tienen los dones mencionados tienen el propósito singular de edificar a la
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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iglesia en el conocimiento de Cristo. El profeta (como Jeremías), el apóstol (como Pablo) o el pastor actual
de la iglesia de usted, todos, por la Palabra de Dios, intentan edificar el pueblo de Dios espiritual y
moralmente hasta que lleguen a un nivel alto de la madurez.
Un estímulo divino
El versículo 17 de nuestro texto bíblico empieza con las palabras: «Tú, pues…» (Jeremías 1:17). La
palabra «pues» se refiere a las visiones dadas a Jeremías que se encuentran en los versículos 11 al 16. Dios
le dio a Jeremías una visión de una rama de un almendro y una olla hirviendo (Jeremías 1:11, 13). El
almendro fue la primera planta que echaba brotes en la primavera. Sirvió aquí como un símbolo a Jeremías
del hecho de que Dios cumpliría pronto Su Palabra. La olla hirviendo representaba la ira de Dios que estaba
por caer sobre Su pueblo en la forma de una invasión del norte por una nación enemiga. En vista del
acontecimiento que estaba por ocurrir, Dios animó a Jeremías: «Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate, y
háblales…» (Jeremías 1:17).
Una de las causas principales de la timidez es el egocentrismo y la constante preocupación por lo que
pensarán los demás acerca de uno. Cuando uno puede entregarse completamente al asunto a mano y
enfocar en dicho asunto su interés, se olvidará de sí mismo; su timidez desaparecerá.
Dios quería que Jeremías se diera cuenta de la severidad del castigo que vendría sobre la nación a causa
de su pecado. En vista de este castigo, Jeremías no debía pasar el tiempo pensando en su incapacidad para
la obra. Necesitaba olvidarse de su timidez y avisar al pueblo del peligro. ¡Esto era un asunto de
emergencia!
Dios le dijo a Jeremías que tendría que enfrentarse con la oposición. Sin embargo, no debía tener miedo
ni desmayarse. Dios le prometió: «Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad
fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de
Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra. Y pelearán contra ti, pero no te vencerán;
porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte» (Jeremías 1:18, 19).
La humildad es una avenida al poder de Dios. No debe convertirse en una excusa cuando Dios llama.
Dios proveerá el poder del Espíritu Santo al que se rinde a hacer Su voluntad.
Jeremías era un hombre tímido y humilde. Cuando se sometió a la voluntad de Dios, se convirtió en un
profeta valiente. Aunque fue perseguido y maltratado y vivió una vida difícil, Dios le dio las fuerzas para
seguir siempre adelante. Nada le detuvo en su proclamación del mensaje de Dios.
Sea usted valiente como Jeremías. Dependa del poder del Espíritu Santo.
Preguntas
¿Cómo respondió Jeremías cuando Dios lo llamó?
¿Cuál otro famoso siervo de Dios hizo lo mismo?
¿Cuál es la diferencia entre la inspiración directa y la iluminación?
¿Por qué es necesario que Dios arranque, destruya, arruine y derribe?
¿Cómo puede uno vencer la timidez para que no estorbe su servicio a Dios?
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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26El último avivamiento de Judá
2 Reyes 22:1-11
1 Cuando Josías comenzó a reinar era de ocho años, y
reinó en Jerusalén treinta y un años. El nombre de su
madre fue Jedida hija de Adaía, de Boscat.
2 E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en
todo el camino de David su padre, sin apartarse a
derecha ni a izquierda.
3 A los dieciocho años del rey Josías, envió el rey a
Safán hijo de Azalía, hijo de Mesulam, escriba, a la
casa de Jehová, diciendo:
4 Ve al sumo sacerdote Hilcías, y dile que recoja el
dinero que han traído a la casa de Jehová, que han
recogido del pueblo los guardianes de la puerta,
5 y que lo pongan en manos de los que hacen la obra,
que tienen a su cargo el arreglo de la casa de Jehová, y
que lo entreguen a los que hacen la obra de la casa de
Jehová, para reparar las grietas de la casa;
6 a los carpinteros, maestros y albañiles, para comprar
madera y piedra de cantería para reparar la casa;
7 y que no se les tome cuenta del dinero cuyo manejo se
les confiare, porque ellos proceden con honradez.
8 Entonces dijo el sumo sacerdote Hilcías al escriba
Safán: He halla-do el libro de la ley en la casa de
Jehová. E Hilcías dio el libro a Safán, y lo leyó.
9 Viniendo luego el escriba Safán al rey, dio cuenta al
rey y dijo: Tus siervos han recogido el dinero que se
halló en el templo, y lo han entregado en poder de los
que hacen la obra, que tienen a su cargo el arreglo de
la casa de Jehová.
10 Asimismo el escriba Safán declaró al rey, diciendo: El
sacerdote Hilcías me ha dado un libro. Y lo leyó Safán
delante del rey.
11 Y cuando el rey hubo oído las palabras del libro de
la ley, rasgó sus vestidos.
La lección en resumen
Los ciudadanos cristianos han de esforzarse por empezar un avivamiento en sus propios países. «Y
poniéndose el rey en pie junto a la columna, hizo pacto delante de Jehová…» (2 Reyes 23:3).
El fondo bíblico de esta última lección es 2 Reyes 22:1—23:30. El personaje central de la lección es
Josías, rey de Judá. Sus esfuerzos impulsaron el último avivamiento religioso de Judá antes de la caída de
Jerusalén.
El reinado de Josías comenzó cuando éste tenía solamente ocho años de edad y duró treinta y un años. A la
edad de 16 años, Josías empezó a buscar a Dios. Comenzó sus reformas cuando tenía 20 años. Durante su
reinado, ocurrió uno de los avivamientos religiosos más completos en la historia de Judá. Este avivamiento
ocurrió demasiado tarde, sin embargo, para salvar a Judá de la condenación del juicio divino, pero sirvió
para retrasar el cautiverio babilónico.
El avivamiento bajo Josías
Josías buscó al Señor a una edad muy temprana. Uno nunca es demasiado joven para hacer el bien,
basado en la Palabra de Dios.
Josías respetaba a su gran antepasado piadoso, el rey David, y seguía su ejemplo, pues, aunque David tenía
sus faltas, fue un hombre de fe, con lealtad inmovible para con Dios. Josías escogió modelar su vida sobre
la vida del «hombre conforme al corazón de Dios» (1 Samuel 13:14).
Lo primero que hizo el rey Josías fue reparar la casa del Señor. Mientras se hacían las reparaciones en el
templo, se halló un libro de la ley de Dios. El escriba Safán llevó el libro al rey Josías y se lo leyó. (Quizás
fueron leídas porciones de la ley como Levítico 26 y Deuteronomio 28, que hablan del juicio.) Al oír las
palabras de la ley de Dios, Josías rasgó su ropa, pues se dio cuenta que el pecado del pueblo era mucho más
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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serio que él había pensado. Josías rasgó sus vestiduras en señal de arrepentimiento y dijo: «… grande es la
ira de Jehová que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las
palabras de este libro, para hacer conforme a todo lo que nos fue escrito» (2 Reyes 22:13).
Lecturas bíblicas
lunes: 2Reyes 22:12-20
martes: 2Reyes 23:1-6
miércoles: 2Reyes 23:7-14
jueves: 2Reyes 23:15-20
viernes: 2Reyes 23:21-27
sábado: 2Reyes 23:28-30
Meditación devocional
La promesa de un avivamiento
2 Crónicas 7:12-14
Entonces, Josías envió unos hombres a una
profetisa llamada Hulda para pedir consejos. Ella,
hablando las palabras de Dios mismo, declaró que
Judá sí sería castigado. Sin embargo, como
Josías era justo y quería complacer a Dios en todo, el
castigo no ocurriría hasta después de la muerte de
ése.
«Entonces el rey mandó reunir con él a todos
los ancianos de Judá y de Jerusalén. Y subió el rey
a la casa de Jehová con todos los varones de Judá,
y con todos los moradores de Jerusalén, con los
sacerdotes y profetas y con todo el pueblo, desde el
más chico hasta el más grande; y leyó, oyéndolo
ellos, todas las palabras del libro del pacto que
había sido hallado en la casa de Jehová» (2 Reyes
23:1, 2).
El rey se paró junto a un pilar e hizo un pacto con Dios. Prometió
«que irían en pos de Jehová, y guardarían sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo
el corazón y con toda el alma, y que cumplirían las palabras del pacto que estaban escritas en aquel
libro. Y todo el pueblo confirmó el pacto» (2 Reyes 23:3).
Josías quitó del templo todo lo que tenía que ver con la adoración de los ídolos (puesto allí por sus
predecesores malvados). Quemó todos los ídolos que hallaba, echando sus cenizas sobre los sepulcros de
los que les habían adorado.
En el valle de Hinom, se adoraba el dios Moloc. Este ídolo era una estatua de bronce con la cabeza de
buey y los brazos de hombre. Era hueco. Un fuego se hacía dentro de la estatua, calentando así el metal
hasta que toda la figura estuviera candente. Entonces, los bebitos eran puestos vivos en los brazos ardientes
del ídolo como sacrificio.
Josías destruyó por completo la adoración de Moloc. «Asimismo profanó a Tofet, que está en el valle
del hijo de Hinom, para que ninguno pasase su hijo o su hija por fuego a Moloc» (2 Reyes 23:10).
El rey Josías también destruyó «los altares que estaban sobre la azotea de la sala de Acaz, que los reyes
de Judea habían hecho, y los altares que había hecho Manases en los dos atrios de la casa de Jehová….
Asimismo profanó el rey los lugares altos que estaban delante de Jerusalén, a la mano derecha del
monte de la destrucción, los cuales Salomón rey de Israel había edificado a Astoret ídolo abominable de
los sidonios, a Quemos ídolo abominable de Moab, y a Milcom ídolo abominable de los hijos de Amón. Y
quebró las estatuas, y derribó las imágenes de Asera, y llenó el lugar de ellos de huesos de hombres» (2
Reyes 23:12-14).
Nuestra primera lección de esta serie de lecciones contenía una profecía que se cumplió en esta, la
última lección del trimestre. En la primera lección, Roboam había erigido un altar en Bet-el (1 Reyes
12:28-33). El profeta de Dios «clamó contra el altar por palabra de Jehová y dijo: Altar, altar, así ha
dicho Jehová: He aquí que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti
a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de
hombres» (1 Reyes 13:2).
El rey Josías destruyó el altar así como el profeta había predicho.
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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«Igualmente el altar que estaba en Bet-el, y el lugar alto que había hecho Jeroboam hijo de Nabat, el
que hizo pecar a Israel; aquel altar y el lugar alto destruyó, y lo quemó, y lo hizo polvo, y puso fuego a la
imagen de Asera. Y se volvió Josías, y viendo los sepulcros que estaban allí en el monte, envió y sacó los
huesos de los sepulcros, y los quemó sobre el altar para contaminarlo, conforme a la palabra de Jehová
que había profetizado el varón de Dios, el cual había anunciado esto» (2 Reyes 23:15, 16). La profecía se
cumplió al pie de la letra, cerca de 300 años después de que fue proclamada.
Los principios de un avivamiento para nuestras naciones
¡Un avivamiento religioso se necesita en nuestros días! Hay borrachos y drogadictos dondequiera, desde
los barrios miserables hasta las mansiones lujosas de los ricos. Las relaciones sexuales fuera de los lazos
del matrimonio ya son aceptadas como algo normal y bueno. El divorcio es común. Los homosexuales
abiertamente demandan y reciben sus «derechos». En muchos países el aborto de los bebés por cualquier
razón es legal. La literatura pornográfica llena las librerías y los quioscos y la tv e internet. El incesto y el
abuso físico de los niños están muy extendidos.
¿Cómo reacciona usted a todo esto? La mayoría de los cristianos admitirán que estos males no deben
existir. A la vez, muchos ya no se escandalizan al ver tales cosas: ¡las aceptan como normales! Como han
visto, así fue también en los días del rey Josías.
El primer principio para poder tener un avivamiento hoy día es que el pueblo de Dios tiene que
saber lo que dice la Biblia.
Los cristianos han de estudiar la Palabra con detenimiento y obedecerla completamente.
El segundo principio para un avivamiento en nuestros días es la restauración de la adoración
regular. ¡Hay que reparar la Casa de Dios! No hablamos aquí de los edificios en que se reúnen las iglesias,
sino de las vidas de los creyentes. ¿Cómo podemos experimentar un avivamiento cuando permanecen en
nuestras vidas tanta basura espiritual, como la envidia y los pleitos?
El tercer principio para tener un avivamiento en nuestros días es que los cristianos deben
oponerse fuerte y abiertamente a las atrocidades en nuestros alrededores. Josías tenía una ventaja que
nosotros no tenemos: la autoridad como rey. La gente no podía resistir su voluntad. El ataque hecho sobre
la idolatría fue literal y físico. Nosotros no tenemos, ni deseamos tener, la autoridad política para tratar con
el pecado en nuestra sociedad de esta manera, pero sí tenemos la Palabra de Dios y la autoridad de Dios
para proclamar la verdad. Debemos tomar la ofensiva en contra de una sociedad indiferente ante los
asuntos morales y espirituales. La voz más recia en cada país debe ser la de las iglesias, predicando y
enseñando acerca de Jesucristo.
El cuarto principio para obtener un avivamiento es la oración.
Hablando respecto a importancia, la oración debía ser primera en la lista. Si no pedimos la ayuda de Dios,
todos nuestros esfuerzos serán en vano. Tenemos los requisitos de Dios para Sus bendiciones en 2
Crónicas: «si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi
rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus
pecados, y sanaré su tierra» (2 Crónicas 7:14).
El quinto principio para un avivamiento hoy es un sostenimiento adecuado del ministerio. El
pueblo proveyó todo lo necesario para la reparación del templo de Jehová. Muchos pastores hoy día han
sido forzados a dejar el ministerio pastoral y buscar empleo en el mundo secular porque sus iglesias no
estaban dispuestas a proveerles el pago suficiente.
Sin embargo, el mantenimiento económico, aunque sea muy importante, no es lo que más se necesita.
Lo que es sumamente necesario es el apoyo espiritual y la buena voluntad de los miembros de las
congregaciones. La Biblia nos enseña que la persona más respetada y estimada en la congregación debe ser
el pastor. Cada miembro debe orar por su pastor y evitar quejarse de él delante de otros. Cuando uno habla
EL MAESTRO PENTECOSTES 2016
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mal de su pastor, daña a la iglesia entera, estorba el avivamiento y causa que los inconversos no vengan a
escuchar el evangelio.
Podemos salvar a nuestras naciones si rápidamente nos ponemos en acción. Todo creyente que conoce
la Biblia y las maneras de Dios sabe que no queda mucho tiempo: el fin del mundo se acerca. Un
avivamiento religioso ya no es solamente algo que se deba desear, sino que es una necesidad esencial.
¿Desea usted las bendiciones de Dios y la restauración de su país? Los requisitos están delineados
claramente en 2 Crónicas 7:14: Cada creyente debe humillarse ante Dios, orar y seguir a Dios con
devoción, arrepintiéndose de sus malos caminos. Dios ha prometido escuchar nuestra oración si hacemos
nuestra parte. ¿Está usted dispuesto a hacerlo?
Preguntas
¿Cuántos años tenía Josías cuando comenzó a reinar?
¿Qué edad tenía cuando comenzó a buscar a Dios?
¿Qué fue lo primero que hizo Josías para restaurar la adoración al Dios verdadero?
¿Cuál profecía cumplieron las acciones de Josías?
¿Cuánto tiempo había pasado desde la proclamación de dicha profecía?
¿Cuáles cinco principios le ayudarán a usted a promover un avivamiento en su país?

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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 1 1 Puesto en el ministerio 1 Timoteo 1:12-20 12 Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por el, poniéndome en el ministerio, 13 habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad. 14 Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús. 15 Palabra el y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. 16 Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna. 17 Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén. 18 Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia, 19 manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos, 20 de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar. La lección en resumen Pablo dijo: «Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por el, poniéndome en el ministerio» (1 Timoteo 1:12). Dios tiene un lugar de servicio en particular para cada creyente. Honre a Dios con su servicio devoto. En la obra del Señor no hay obreros innecesarios. Cada creyente tiene una obra que hacer. No hay nadie que haya vivido tanto tiempo como para haber cumplido con todas sus obligaciones de servicio. Aunque el tipo de servicio cambie al envejecernos, nunca nos pensionamos del servicio de nuestro Señor. En tanto el Señor nos dé vida, nos vemos obligados a rendirle servicio el. Las vidas de hombres como Pablo y Timoteo sobresalen como ejemplos de cómo rendir servicio verdadero en el reino del Señor. Su ejemplo nos enseña que Dios tiene una obra específica para cada uno de nosotros y que el primer paso en la preparación para un ministerio es reconocer que tenemos un ministerio. Servimos a Dios con agradecimiento (1 Timoteo 1:12) Podemos decir con Pablo: «Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio.» La palabra «ministerio» no se aplica sólo a los predicadores. Su raíz significa servicio y describe el trabajo de cada creyente. Aunque Pablo escogió aceptar a Cristo por el camino a Damasco (Hechos 26:19), la gran realidad es que Cristo ya lo había escogido a él. Pablo parecía sentir que su vida antes de tener a Cristo fue tiempo perdido. Al recibir a Cristo encontró un propósito para su vida. Eso mismo debemos sentir nosotros. Una vez se escuchó decir de un misionero que había desperdiciado la mayor parte de su vida en el campo misionero. Es trágico no reconocer el privilegio que nos es el haber sido escogidos para servir al Señor dondequiera que nos haya llamado. La maravilla de todas las maravillas es que el Señor nos haya seleccionado para ocupar un lugar de servicio. Pablo se asombraba de que el Señor lo llamase a él para ser misionero a los gentiles. Aunque no
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 2 podemos colocarnos en la misma categoría con Pablo, debemos recordar que Dios nos ha elegido a nosotros también y que la esfera de servicio que nos ha confiado es mucho mayor de lo que merecemos. Lecturas bíblicas lunes: Mateo 4:18-22 martes: Mateo 5:14-16 miércoles: Hechos 20:17- 8 jueves: Filipenses 2:12-18 viernes: 2 Corintios 5:17-20 sábado: 1 Pedro 4:7-11 Meditación devocional Creado para trabajar Efesios 2:4-10 No debemos tener nuestro lugar de servicio como un llamado al honor sino un llamado al trabajo. No fuimos salvos para ser servidos, sino para servir. Jesucristo dijo: «y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos» (Mateo 20:27, 28). Nuestro llamado es seguir a Cristo en cualquier tarea, ministrando a los demás. Al pensar en la magnitud de las obligaciones del servicio que se presentan a nosotros como creyentes, no podemos evitar sentirnos inadecuados para la tarea. Sin embargo, debemos recordar que el mismo Señor que nos escogió tiene el poder de capacitarnos para realizar la obra. Así que, no podemos atribuirnos el mérito al obtener una victoria porque fue realizada sólo por medio de Jesucristo. No somos suficientemente buenos, ni fuertes, ni sabios como para ser los siervos de Cristo, pero podemos hacer todo por medio de Cristo que nos fortalece (Filipenses 4:13). Servimos por la gracia de Dios (1 Timoteo 1:13-17) La vida de Pablo nos muestra que la gracia de Dios era mucho «más abundante» que todo su pecado. Fue por la maravillosa gracia de Dios que Pablo fue librado de su incredulidad y fue dado el privilegio de servir. Pablo no sólo halló gracia ante los ojos del Señor, sino que Dios también hizo que hallara gracia en los corazones de otros. Poco después de su experiencia en el camino a Damasco, Pablo se encontró con Ananías. Aunque Ananías temía a Pablo, fue a él como le había instruido el Señor. Lo llamó «hermano» (Hechos 9:17) y oró por él. El Señor usó a Ananías para abrir los ojos de Pablo y para ayudarle a establecer su nueva relación con la comunidad cristiana (Hechos 9:10-19). Más tarde, cuando la mayoría de los creyentes en Jerusalén tenían sospechas por la vida pasada de Pablo y estaban dudosos de recibirlo en su compañerismo, Dios puso en el corazón de Bernabé acercarse a Pablo para ayudarle a superar las sospechas de los demás y encontrar su lugar en el ministerio de la iglesia (Hechos 9:26-28). Pablo pudo servir porque «la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús» (1 Timoteo 1:14). Dios obra de por lo menos tres maneras para llevarnos al lugar donde podemos servir al Señor: La gracia regenera nuestro corazón. La gracia de Dios obra para convertirnos en nuevas criaturas. «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación» (2 Corintios 5:17, 18). Nadie jamás podría ser suficientemente bueno como para merecer la salvación. Todos somos salvos por la gracia por medio de la fe y, sin experimentar esa regeneración, ninguno califica para ocupar un lugar de servicio. Su llamado nos permite rendirnos al Señor Jesús. En el libro de Mateo Jesucristo ilustró la necesidad de una respuesta humana a la gracia de Dios:
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 3 «Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos» (Mateo 18:2, 3). Aunque la salvación proviene enteramente del Señor, Dios nos ha dado la responsabilidad de aceptar Su regalo de la vida eterna. No podemos hacer nada para salvarnos a nosotros mismos, pero si no hacemos nada respecto a Su oferta de la vida eterna, moriremos en nuestro pecado. Su amor nos envía el mensaje de la salvación por medio del testimonio cristiano. El Señor mostró a Pablo su necesidad de participar en llevar el mensaje de la salvación al mundo gentil: «…porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados» (Hechos 26:16-18). Pablo sabía que Dios lo había salvado para hacerlo un testigo a los gentiles y que por medio de su testimonio muchos serían salvos. Es emocionante saber que Dios no sólo compró nuestra salvación mediante el sacrificio de Jesucristo, sino que también nos buscó y nos envió un mensajero para presentarnos la verdad del evangelio. Y como envió a alguien a darnos a nosotros el mensaje de la salvación, también desea enviarnos a los demás con el mismo mensaje. Servimos en la adversidad (1 Timoteo 1:18-20) Hemos sido llamados para realizar una gran tarea. Fuimos escogidos para rendir un servicio que durará por la eternidad. No podemos fallar, pues otros dependen de nosotros para escuchar la verdad. Somos cristianos y debemos ser eles a Aquel cuyo nombre llevamos. Un soldado joven que servía bajo el mando de Alejandro el Grande desertó y fue llevado ante Alejandro para ser juzgado. Alejandro le preguntó acerca de su ofensa y el joven confesó haber huido durante una batalla. Por alguna razón, Alejandro sintió compasión del muchacho y le preguntó su nombre. Al responder el joven que se llamaba Alejandro, Alejandro el Grande se horrorizó. Gritó al joven que debía enmendarse ¡o cambiar de nombre! Si no vamos a seguir a Cristo ante cualquier circunstancia, ¡tampoco nos atrevamos a llamarnos cristianos! Se nos ha dado un mandato. Pablo escribió a Timoteo: «Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo…» (1 Timoteo 1:18). Pablo estaba diciendo a Timoteo: «Estoy poniendo en tus manos un gran ministerio; venga lo que venga, no falles.» Como a Timoteo, se nos ha dado la Palabra de Dios y se nos ha mandado vivir fielmente de acuerdo a sus pautas y cumplir la obligación misionera. Somos escogidos por Dios para llevar el evangelio a los que están a nuestro alrededor y pasarlo a las siguientes generaciones. No les fallemos a aquellos que dependen de nosotros aun cuando vengan la adversidad y la tentación. No debemos fallar al Dios que nos ha confiado tan grande responsabilidad. Hemos sido llamados a la batalla. La lucha espiritual que enfrentamos no es una batalla en que peleamos por ratos y luego bajamos nuestras defensas nada más. Nuestra vida entera debe ser dedicada a la lucha contra el mal. No podemos rendirnos ni desertar. Nadie puede tomar nuestro lugar. Debemos permanecer en vigilia, porque el pecado no deja de atacar. Durante las dos guerras mundiales, los soldados tuvieron expectativas diferentes a los de hoy. Hoy los reclutas saben que en cuanto sirvan su tiempo, serán reemplazados. Pero aquellos sabían que servirían hasta ganar la guerra o ser heridos o morir. Ese es nuestro llamado como seguidores de Cristo. La lucha espiritual
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 4 no nos permite bajar nuestras armas y descansar. Estamos peleando contra un enemigo espiritual y hay que luchar hasta ganar la victoria o ser llevados a nuestro hogar en la gloria. Hemos sido advertidos del naufragio. Al ocuparnos en la batalla espiritual, debemos continuar «manteniendo la fe y buena conciencia» (1 Timoteo 1:19). Debemos vivir una vida pertinente a nuestra fe. Si profesando una doctrina nuestra vida no marcha al compás de nuestra fe, nuestro testimonio no tendrá poder. La Biblia da ejemplo de personas que fracasaron durante una lucha espiritual y «naufragaron en cuanto a la fe algunos, de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar» (1 Timoteo 1:19, 20). Si dejamos de vivir de acuerdo con nuestras propias enseñanzas, destruiremos nuestra fe, nos convertiremos en piedras de tropiezo para otros y eventualmente seremos entregados en las manos del enemigo. Sin importar quienes somos, si hemos creído en Cristo, tenemos un llamado a servir. Nuestro llamado es una realidad presente. Aunque en el futuro vayamos a servir en gran capacidad, lo importante es que empecemos a servir ahora mismo. Alguien dijo: «Se vive una sola vez y no demora; y sólo lo que se hace para Cristo perdura.» Aproveche el día de hoy para hacer lo que Dios le ha comisionado. Preguntas 1. ¿Quién selecciona a los creyentes y los coloca en su lugar de servicio? 2. ¿Cuáles son tres maneras en que Dios obra para llevarnos al lugar donde podemos servir al Señor? 3. ¿Quiénes han sido llamados a servir al Señor? 4. ¿Qué pasará en la vida de un creyente que deja de servir al Señor? ¿Perderá su salvación? 5. ¿Es el servir a Cristo una obligación o un privilegio?
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 5 2La oracion es primordial 1 Timoteo 2:1-8 1 Exhorto antes todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; 2 por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vi-vamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. 3 Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, 4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al cono-cimiento de la verdad. 5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, 6 el cual se dio a sí mismo en res-cate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. 7 Para esto yo fui constituido predicador y apóstol (digo verdad en Cristo, no miento), y maestro de los gentiles en fe y verdad. 8 Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda. La lección en resumen La oración es uno de los primeros deberes y privilegios cristianos. Dedíquese, pues, al ministerio de la oración. «Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni con-tienda» (1 Timoteo 2:8). La oración es el aliento de la vida espiritual del creyente. Sin ella no habrá ni crecimiento ni vitalidad. A pesar de la importancia de la oración, muchos la descuidan. Algunas encuestas han indicado que aún muchos pastores no oran más de 25 minutos al día. Sin embargo, la pregunta principal es: ¿Cuánto oramos nosotros? Como creyentes en Cristo, sabemos que Dios desea que hablemos con Él sobre cualquier cosa que enfrentemos. Cuando Cristo dio instrucciones en cuanto a la oración, no antecedió Sus enseñanzas con «si oras», sino «cuando ores» (Mateo 6:5-7). La oración es la respuesta natural a la fe que está en nuestro corazón. La prioridad de la oración Pablo nos exhortó a dar a la oración el lugar que merece. Debemos orar «ante todo» (1 Timoteo 2:1). Primeramente Pablo exhorta que la oración sea hecha «por todos los hombres». No hay persona alguna en la tierra por la que no nos debamos interesarnos lo suficiente como para orar. «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito» para hacer posible la salvación de «todo aquel que en él cree» (Juan 3:16). Dios anhela que todos reciban la salvación, «no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento» (2 Pedro 3:9). Jesucristo dijo: «Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo» (Juan 12:32). Descuidar la oración intercesora por aquellos a quienes Dios ama y por quien Jesús murió es pecado. La oración ocupó un lugar primordial en el ministerio de Pablo, como debiera ocupar en el nuestro. Sus cartas estaban llenas de peticiones de oración, reportes de oraciones contestadas y resúmenes escritos de sus oraciones. Pablo oró por los creyentes (Romanos 1:9; Efesios 1:16) y por la salvación de los inconversos (Romanos 10:1). Además, pidió oraciones por sí mismo para poder dar un testimonio e caz a los perdidos (Efesios 6:18,19).
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 6 Lecturas bíblicas lunes: Salmo 4:1-8 martes: Salmo 5:1-12 miércoles: 1 Corintios 14:13-19 jueves: 2 Corintios 12:7-10 viernes: Efesios 6:10-20 sábado: 1 Tesalonicenses 5:16-28 Meditación devocional Disciplina en la oración Daniel 6:1-10 En 1 Timoteo 2:1 Pablo usa cuatro diferentes términos para la oración: «rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias». Todos estos términos se parecen, pero cada uno identifica una dimensión especial de la oración. Primero, los griegos usaban la palabra que se traduce «rogativas» para describir una petición general. Podía ser una petición por cualquier problema, grande o pequeño. El uso de esta palabra indica que todas nuestras peticiones son importantes para Dios. Si tenemos una necesidad lo suficientemente grande como para compartirla con alguien, es suficientemente importante para contarla al Señor. Segundo, la palabra usada para «oraciones» describe una petición que podría hacerse sólo delante de Dios. Hay ciertas cosas que sólo Dios puede hacer. Sólo Él puede perdonar nuestros pecados (Marcos 2:7). Sólo Él puede darnos la salvación (Hechos 4:12). Como humanos somos impotentes de satisfacer nuestras profundas necesidades espirituales; sólo en el Señor encontraremos la ayuda que necesitamos. Si llevamos nuestras necesidades ante otras personas, nos veremos frustrados; pero si las llevamos ante Dios, descubriremos que Él es todopoderoso y que está dispuesto a ayudarnos. Tercero, la palabra traducida como «peticiones» conlleva la idea de ir ante un rey con una petición. El Señor es nuestro Rey, pero en vez de ser inaccesible e inalcanzable, siempre está abierto a nuestras peticiones. «Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro» (Hebreos 4:14-16). Jesucristo, nuestro Rey y Señor, está en la presencia del Padre, intercediendo por nosotros aun antes de que enunciemos nuestras peticiones. Por lo tanto, sabemos que podemos acercarnos confiadamente al trono de la gracia, «para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro». Debemos traer nuestras propias necesidades y también las de todas las personas en nuestra vida. Debemos orar por otros aunque sus ojos estén encubiertos a la verdad y no lo aprecien. Finalmente, las «acciones de gracias» siempre deben ser parte de nuestras oraciones. Al orar, debemos darle gracias a Dios por todo lo que Él es y por todo lo que ha hecho por nosotros. Dios quiere que traigamos nuestras peticiones ante Él y que le demos gracias por las bendiciones que nos ha dado. Cuando Cristo sanó a los diez leprosos, sólo uno de ellos dio gracias (Lucas 17:17). Nueve no sintieron la necesidad de agradecerle al que los sanó. La preparación para la oración Ciertamente oraríamos más si entendiéramos la función de la oración. Quizá se haya preguntado alguna vez si la oración de veras cambia las cosas o no. Es preciso entender que nuestro inmutable Dios no cambia para dar lugar a nuestros deseos personales. Al mismo tiempo, sabemos que nuestro Padre celestial responde amorosamente a las oraciones de Sus hijos. La lectura bíblica de esta lección nos muestra algunas verdades maravillosas en cuanto a la oración y cómo funciona.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 7 La oración trae bendición a otros. Pablo nos exhortó a orar «por los reyes y por todos los que están en eminencia» (1 Timoteo 2:2). Dios tiene el poder de dirigir el corazón del rey (Esdras 6:22). A veces nos vemos tentados a poner nuestra confianza en los líderes terrenales en vez del Señor. «Mejor es confiar en Jehová, Que confiar en el hombre. Mejor es confiar en Jehová, Que confiar en príncipes» (Salmo 118:8, 9). En vez de confiar en nuestros líderes, debemos orar por ellos y confiar en que el Señor puede dirigir sus corazones en la dirección apropiada. La oración también puede enriquecer nuestra propia vida. Al vivir bajo la autoridad de líderes que disfrutan de las bendiciones de Dios porque oramos por ellos, podemos vivir «quieta y reposadamente». Sin embargo, la oración hace mucho más que sólo bendecirnos con tranquilidad. Nos capacita para vivir «en toda piedad y honestidad». La oración agrada a Dios. «Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador» (1 Timoteo 2:3). El comportamiento que agrada a Dios abre canales para grandes bendiciones en la esfera espiritual. Dios dijo a Salomón: «Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra» (2 Crónicas 7:14). Seríamos más eficaces en la oración si viviéramos piadosamente. David preguntó: «¿Quién subirá al monte de Jehová?/ ¿Y quién estará en su lugar santo?/ El limpio de manos y puro de corazón;/ El que no ha elevado su alma a cosas vanas,/ Ni jurado con engaño./ Él recibirá bendición de Jehová,/ Y justicia del Dios de salvación» (Salmo 24:3-5). Dios no sólo contesta las oraciones de los que viven dedicados a Él, sino que sus oraciones son más eficaces. «…La oración eficaz del justo puede mucho» (Santiago 5:16). Una fe genuina es parte importante de nuestra vida de oración. Debemos orar, «sin ira ni contienda» (1 Timoteo 2:8). Santiago escribió: «Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos» (Santiago 1:6-8). El secreto de una oración eficaz es entender la voluntad de Dios. Santiago enseñó que siempre debemos planear nuestra vida y dirigir nuestras oraciones en armonía con la voluntad del Señor. «¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello» (Santiago 4:13-15). Un mejor entendimiento de la naturaleza de Dios resulta en una mayor confianza en la oración. «Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos…» (1 Timoteo 2:5- 6). En el mundo antiguo la mayoría de la gente adoraba muchos dioses. Las personas ofrecían sacrificio tras sacrificio en un esfuerzo por aplacar la ira de los dioses falsos. Pero el único y verdadero Dios ama al hombre que creó. Proveyó Su propio sacrificio, Su Hijo Jesucristo, como expiación por nuestros pecados para que pudiéramos disfrutar del compañerismo con Él. Hay «un solo mediador». Un mediador es alguien que está entre dos grupos o partidos para funcionar como intermediario. Nosotros tenemos acceso directo con Dios mediante Jesucristo. Gracias a Él, no hay nada ni nadie que nos impida acercarnos al Padre con cualquier petición que pueda haber en nuestro corazón. Cristo no sólo entregó Su vida para redimirnos, sino también para establecerse a Sí mismo como el único Mediador entre nosotros y el Padre. Las personas por las cuales debemos orar Debemos orar por los líderes gubernamentales. Los líderes gubernamentales de Pablo eran reyes y personas a quienes los reyes habían dado puestos de autoridad. Pablo no tuvo que estar de acuerdo con los
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 8 líderes en todo lo que hacían, pero sí tuvo la responsabilidad de orar por ellos. Nuestros líderes, sean quienes sean, merecen nuestras oraciones a favor de ellos. Debemos orar por los miembros de nuestras familias. El resultado final de nuestras oraciones por los líderes será una gran bendición para nuestras familias, para que «vivamos quieta y reposadamente» (1 Timoteo 2:2). El bienestar de nuestras familias siempre debe ser parte de nuestra oración. Debemos orar pidiendo que Dios proteja a nuestros seres amados y los guíe siempre de acuerdo a Su voluntad (Job 1:10). Hay que orar por los inconversos. i queremos orar conforme a la voluntad de Dios, debemos orar por los inconversos, porque nuestro Señor «quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad». Sin embargo, nuestras oraciones por los inconversos que hay por el mundo entero tienen poco significado a menos que tengamos un interés genuino por las personas específicas que se encuentran en nuestro mundo personal. Dios quiere que nos interesemos por nuestros vecinos, nuestros amigos y hasta nuestros enemigos. Juan amonesta que el que no ama a su hermano tampoco ama a Dios. «…Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?» (1 Juan 4:20). De igual manera, si no nos interesamos por los inconversos que conocemos, ¿cómo podemos decir que nos interesamos por aquellos que no conocemos? Si no tenemos amor por los inconversos, no estamos en armonía con el Señor Jesucristo quien «vino a buscar y a salvar lo que se había perdido» (Lucas 19:10). Así como Dios estuvo dispuesto a dar a Su Hijo unigénito y Cristo estuvo dispuesto a dar Su vida en rescate por muchos, nosotros debemos buscar constantemente la salvación de individuos perdidos específicos por medio de la oración. Preguntas 1 ¿Cuáles son los cuatro términos que Pablo usó para describir los diferentes tipos de oración? 2 ¿Cuál es el secreto de una oración eficaz? 3 ¿Cuántos mediadores hay entre Dios y nosotros? 4 ¿Por quiénes debemos orar? 5 ¿Cuáles son unos beneficios que resultan de la oración?
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 9 3Los lideres de las iglesias 1 Timoteo 3:1-7 1 Palabra el: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. 2 Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; 3 no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; 4 que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad 5 (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); 6 no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 7 También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo. La lección en resumen «Palabra el: Si alguno anhela obispado, buena obra desea» (1 Timoteo 3:1). El buen liderazgo es esencial en toda iglesia. Una iglesia debe orar por su pastor para que sea calificado y luego respetarle y apoyarle en su ministerio. En cualquier organización, mucho depende del liderazgo. Un líder de calidad es indispensable en la iglesia para la buena salud espiritual y un ministerio eficaz. Sólo hombres maduros con sabiduría espiritual, experiencia y un llamado de Dios califican. Los títulos de los líderes de las iglesias Hoy día generalmente se usa el título pastor para referirse al líder espiritual de una iglesia. Un pastor de ovejas es uno que cuida y guía un rebaño de ovejas, así que el pastor de una iglesia es uno que guía y vela por un «rebaño» de Dios, una congregación local de creyentes. La responsabilidad principal de un pastor de ovejas es proteger a sus ovejas y alimentarlas bien. Cuando un hombre acepta el llamado de pastorear una iglesia, se compromete a velar por una de las iglesias del Señor Jesucristo. Un pastor sincero siempre tiene presente el bienestar de su congregación. Además del título pastor, en el Nuevo Testamento se ven los términos obispo y anciano. Todos eran títulos para el mismo oficio de pastor. Cuando Pablo mandó llamar a los ancianos de Éfeso (Hechos 20:17), los animó a «apacentar la iglesia» como obispos (Hechos 20:28). Al igual, Pedro dijo que la responsabilidad primordial de los ancianos era apacentar la grey de Dios (I Pedro 5:1-3). Es probable que por la historia se usaron estos títulos para identificar el oficio del líder de una iglesia tanto como la función de la posición. La palabra anciano sugiere que normalmente era uno de los hombres más respetados de la congregación y uno de los mayores. El término obispo se refiere a la tarea de supervisar los asuntos de la iglesia. La palabra pastor se enfoca en la alimentación espiritual del pueblo de Dios por el líder. Por lo tanto, la palabra anciano describía a la persona del líder mientras que obispo y pastor se referían a la tarea que desempeñaba dicho líder.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 10 Lecturas bíblicas lunes: Números 27:15-23 martes: Deuteronomio 3:21-29 miércoles: 1 Reyes 3:3-10 jueves: 1 Corintios 3:1-10 viernes: 2 Corintios 5:11-21 sábado: Colosenses 1:21-29 Meditación devocional Un líder promueve el avivamiento 2 Crónicas 29:1-11 La tarea del líder de una iglesia (1 Timoteo 3:1) La palabra obispo conlleva una idea de supervisar a los obreros y enfatiza el papel del pastor como líder. La palabra siempre implica supervisar cierta esfera de trabajo con responsabilidad ante cierta autoridad. La autoridad ante la cual el pastor siempre es ser responsable es Jesucristo. El pastor es responsable del cuidado de las personas que constituyen la iglesia de la cual es líder. Debe proveerles el liderazgo necesario para que puedan llevar a cabo las tareas que Dios ha dado a Sus iglesias. Además, debe supervisar a los miembros de la congregación en su labor y entregar cuentas a Dios por su propia fidelidad como líder. En realidad, tiene una responsabilidad doble. Como pastor, es el supervisor de la obra de la iglesia; pero como creyente, es participante de la obra, trabajando hombro a hombro con los demás miembros. Cuando Dios llama a un hombre al pastorado, lo guía a una «buena obra» y no sólo a un oficio (1 Timoteo 3:1). No es el oficio, sino la obra, que el futuro pastor debe tener presente. No debe codiciar el prestigio de lucir un título como pastor, sino anhelar el llevar adelante la obra de su Señor. Algunos pueden pensar que, cuando Pablo habla de un hombre que anhela el pastorado, quiere decir que cualquier persona piadosa que tenga el deseo de ser pastor puede serlo. Sin embargo, el desear ser pastor no es una decisión personal de uno, sino resulta del llamado de Dios. El hombre que trate de ejercer el oficio de pastor sin un llamado definitivo del Señor es un hombre imprudente. Pablo empezó el libro de Romanos enfatizando su propio llamado: «Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios» (Romanos 1:1). Sólo uno que ha sido genuinamente llamado por Dios tendrá éxito en la obra que se requiere de un pastor. Las cualidades del líder de una iglesia (1 Timoteo 3:2-7) Pablo dio una lista de cualidades que un hombre tiene que poseer para servir como pastor. El hecho de que Pablo dio tal lista sugiere que siempre ha habido personas no calificadas que buscan puestos de liderazgo dentro de las iglesias del Señor. Para prevenir ese peligro, Pablo enumeró unas cualidades específicas. La vida familiar: Pablo enfatizó la responsabilidad del pastor en su hogar. Se requiere que él «gobierne su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?)» (1 Timoteo 3:4, 5). El pastor debe ser monógamo, o sea, el «marido de una sola mujer» (1 Timoteo 3:2). Hay mucha controversia hoy día en cuanto a este pasaje. Algunos dicen que significa que un hombre tiene que estar casado para poder calificar como pastor; otros proponen que un hombre casado más de una vez nunca podrá ejercer el oficio de pastor. La frase literalmente significa que un pastor debe ser un hombre para el
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 11 cual no existe más que una mujer. En otras palabras, debe ser un esposo fiel, comprometido a cumplir sus votos matrimoniales. Si un hombre no se compromete a practicar la pureza dentro de su matrimonio, no tiene lugar como pastor. Un pastor debe establecer altas normas en su matrimonio y al mismo tiempo animar a otros a cumplir con el mismo compromiso. El mundo necesita que las iglesias y sus líderes representen bien la belleza y el gozo de un matrimonio duradero. Un pastor debe mostrar la hospitalidad (1 Timoteo 3:2). Un hombre que no recibe con gusto a las personas que Dios trae a su vida y su hogar, no será un buen representante de la iglesia. Es un hecho reconocido que somos parte de todas las personas que hemos conocido. Nuestra vida es enriquecida por medio de la influencia de otros. Sin un espíritu hospitalario, nos alejamos de los demás y, por lo tanto, nos privamos de lo que ellos ofrecen y los privamos a ellos del testimonio de la gracia de Dios que podríamos compartir. Los pastores deben establecer el ejemplo de la hospitalidad. La ética pública: La manera en que un hombre se comporta en su comunidad también es crucial en el liderazgo de una iglesia. Pablo dijo que un pastor debe ser «irreprensible» (1 Timoteo 3:2). Debe tener una buena reputación entre las personas ajenas a la iglesia (1 Timoteo 3:7). Si un hombre no tiene el respeto de sus conciudadanos, será un estorbo para su iglesia. Aunque ningún hombre puede vivir completamente libre de culpa, el pastor debe esforzarse por vivir de tal manera que nadie pueda levantar una acusación justificable en su contra. Debe evitar cualquier cosa que le cause ser menos que irreprensible en su conducta. El carácter personal: Pablo ex-puso varias virtudes positivas que un pastor debe tener. Debe ser «sobrio, prudente, decoroso». La idea central de estas palabras es que debe ser trabajador, considerado, organizado y lleno de buenas obras. Al realizar la labor de pastor, un hombre no puede involucrarse en ningún tipo de actividad que le ocasione una falta de sobriedad y de una actitud positiva. Las destrezas pastorales: Un hombre que no sea «apto para enseñar» (1 Timoteo 3:2) tendrá dificultades en presentar adecuadamente las verdades bíblicas que se deben enseñar a todos los creyentes. Un pastor tiene la responsabilidad de ayudar al pecador a arrepentirse de sus pecados y de enseñar a aquellos que hayan sido convertidos a «guardar todas las cosas» que Cristo mandó (Mateo 28:19, 20). Aunque es importante que un pastor sea capaz de articular la verdad de manera que otros entiendan, su forma de enseñanza más e caz será una vida ejemplar que otros puedan imitar. Por medio de su vida, el pastor debe enseñar a su comunidad lo que significa ser un cristiano. Unas características que incapacitan: También se dan unas prohibiciones para un pastor. No debe ser «dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro» (1 Timoteo 3:3). Un hombre debe demostrarse competente antes de convertirse en pastor. No debe ser «neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo» (1 Timoteo 3:6). Sería peligroso promover a un nuevo convertido a un puesto de liderazgo dentro de la iglesia. Sin la madurez espiritual, él podría permitir que un sentido de importancia destruyera su espiritualidad. Un pastor con una opinión muy elevada de sí mismo se convierte en un peligro para su congregación. Da a sus enemigos la oportunidad de criticar, no sólo al pastor culpable, sino a toda la iglesia. Al contrario, un pastor maduro y piadoso es una bendición por la cual estar agradecido con Dios. Preguntas 1. ¿Cuáles son los tres términos que se emplean para referirse al líder de una iglesia? 2. ¿Cuáles son las responsabilidades de un pastor? 3. ¿En qué sentido tiene el pastor una responsabilidad doble? 4. ¿Cuáles son las cualidades de un buen pastor? 5. ¿Por qué no debe un creyente nuevo ocupar el puesto de pastor?
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 12 4Los siervos de las iglesias 1 Timoteo 3:8-13 8 Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas; 9 que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia. 10 Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles. 11 Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, eles en todo. 12 Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas. 13 Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús. La lección en resumen Los diáconos que verdaderamente sirven a su iglesia ejercen bien su o cio. Dios se complace con hombres piadosos dispuestos a servir como diáconos. «Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles» (1 Timoteo 3:10) El servicio es la única manera de tener una vida e caz ante Dios. Él no da importancia a nuestros títulos ni posiciones, pero sí reconoce a los que humildemente buscan honrarlo por medio del servicio el a los demás. Los que quieren ser grandes ante los ojos de Dios deben convertirse en siervos de todos. Jesucristo mismo dijo que «cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos» (Mateo 18:4). Jesús siempre deseó que todos los puestos en la iglesia se basaran en el servicio. Les dijo a Sus discípulos: «Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo» (Mateo 20:25-27). Todo creyente debe servir al prójimo, pero hay dos grupos de hombres que la iglesia separa para un servicio especial: los pastores y los diáconos. Los pastores sirven al guiar al rebaño; los diáconos sirven en maneras que fortalecen el cuidado pastoral del rebaño. Los diáconos son escogidos para servir aun más que los demás miembros. El significado principal de la palabra diácono es siervo. Los diáconos que sirven fielmente «ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús» (1 Timoteo 3:13).
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 13 En la Biblia el servicio se relaciona con la grandeza. José fue un esclavo que, gracias a su servicio eficaz y el, fue promovido a gobernante. Moisés fue un pastor de ovejas común hasta recibir el llamado de Dios para guiar al pueblo de Israel y sacarlo de la esclavitud egipcia. Josué sirvió bajo Moisés antes de ser escogido por Dios para guiar a Israel en su conquista de la Tierra Prometida. Aun Jesucristo«no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos» (Mateo 20:28). Lecturas bíblicas lunes: Nehemías 4:14-23 martes: Salmo 116:12-19 miércoles: Marcos 10:42-45 jueves: Juan 13:1-14 viernes: Efesios 6:5-9 sábado: 1 Pedro 5:5-7 Meditación devocional Somos siervos Esdras 5:1-11 Dios tiene unos requisitos específicos para los que aspiran servir como diáconos. Estos requisitos muestran la naturaleza espiritual del oficio y su importancia al ministerio de una iglesia. Cuando hay más siervos la labor se divide entre más y resulta más oportunidad para que los pastores se centren más en los ministerios espirituales. Es algo hermoso cuando un pastor cuenta con un equipo de diáconos dedicados y dispuestos a toda obra, sea espiritual o material. Juntos logran mucho más que si el pastor tuviera que avanzar a solas. Las características personales de los diáconos (1 Timoteo 3:8-10) El ministerio de los diáconos se origina en la iglesia de Jerusalén con un énfasis en el servicio práctico (Hechos 6:1-7). Aunque no se menciona la palabra diácono en este pasaje, los siete hombres que fueron escogidos para servir en la iglesia de Jerusalén llenaron los requisitos para el diaconado. En cuanto fueron seleccionados, sus ministerios se expandieron y tomaron sobre sí un aspecto espiritual mientras llevaban a cabo su servicio práctico diario. Esteban y Felipe fueron usados por el Señor para plantar el evangelio en el corazón de las personas por medio de la predicación. Ya que el oficio de diácono tiene dimensiones espirituales tanto como prácticas, la mayoría de las cualidades descritas para los diáconos son las mismas requeridas de los pastores. ((Compárense 1 Timoteo 3:1-7 con 1 Timoteo 3:8-13). (Recomendamos leer del libro “Minutas de la Iglesia de Dios” el tema “la Junta de Consejeros” para ampliar la lección) Un carácter digno: La palabra «honestos» en 1 Timoteo 3:8 sugiere una actitud y una conducta entre los diáconos que demuestran que están conscientes de que responderán a Dios por su vida y su servicio. Tales hombres andan humildemente ante Dios y sirven fielmente a su iglesia. Los diáconos deben ser «sin doblez». Esto literalmente significa que no deben «hablar con dos voces». No deben decir una cosa a uno y otra cosa a otro, sino que deben ser consistentes en lo que hablan para poder llevar a cabo su ministerio. Es esencial que los diáconos controlen su lengua debido a su ministerio con los miembros. Sin tal disciplina, los diáconos iniciarían contiendas dentro de la congregación. Las manipulaciones y las «mentiras blancas» no pueden ser parte del ministerio de los diáconos. Los diáconos no deben ser «codiciosos de ganancias deshonestas». Este requisito implica que las iglesias no deben escoger como diáconos a hombres que están involucrados en negocios deshonestos. Todos tienen que ganarse la vida de alguna manera, pero los diáconos deben hacerlo de manera que no haya ninguna duda en cuanto a su integridad. Deben ganarse la vida honestamente, en hecho y en apariencia. Si haya la apariencia de avaricia, la congregación no con fiará en ellos para la administración de las finanzas de la iglesia. Y si en algún momento ocurre algo que causa que la congregación no tenga confianza en la manera en que el dinero se maneja en la iglesia, será difícil que los miembros sean eles en sus ofrendas. Los diáconos no deben ser «dados a mucho vino». La idea básica es que estos líderes deben ser ejemplo de sobriedad. Como pentecostales, hemos hecho el compromiso de abstenernos de la venta y el uso de cualquier bebida alcohólica. Este compromiso se basa en principios bíblicos para los testigos del Señor
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 14 Jesucristo y es un pacto en el que todos los miembros de la iglesia entran voluntariamente. Es importante que los diáconos cumplan con este compromiso. El no hacerlo debilitaría el pacto que su iglesia ha hecho. Aun el beber «socialmente» pone mal ejemplo y perjudica. La devoción cristiana: Los diáconos deben guardar «el ministerio de la fe con limpia conciencia». Esto simplemente quiere decir que deben vivir y servir de manera pertinente a lo que profesan creer. Su servicio y su vida deben ser guiados por su teología; si no es así, será percibido hipócrita el ministerio de la iglesia. Aunque es importante que todos los miembros vivan lo que profesan creer, cualquier inconsistencia hallada entre aquellos escogidos para servir en el nombre de la iglesia provocará gran daño a su reputación. Los diáconos deben probarse como siervos fieles durante un período de tiempo (1 Timoteo 3:10). Como un novato en la fe no debe ser elegido pastor, asimismo ningún hombre debe ser escogido como diácono si es novato en cuanto al servicio. Mucho antes de ser elegido como diácono, el candidato debe mostrarse siervo el entre la congregación. Nombrar como diácono a una persona sin tales precedentes es arriesgarse a prestar honor falso a un hombre indigno. Hay peligro también para los hermanos nombrados como diáconos. El puesto le puede dar un falso sentido de importancia y hacerle pensar equivocadamente que tiene cierta autoridad (la cual nunca fue asignada a los diáconos). La fidelidad: Los diáconos deben perseverar en su obra. Pablo dijo: «ejerzan el diaconado» (1 Timoteo 3:10). Cuando un hombre pone su mano en el arado, debe continuar su obra sin mirar atrás (Lucas 9:62). Qué comentario tan triste sobre Demas cuando Pablo escribió: «…Demas me ha desamparado, amando a este mundo…» (2 Timoteo 4:10). Cuando las iglesias comienzan la búsqueda de diáconos, deben incluir sólo hombres cuyas vidas muestran una norma consistente de servicio el. Los diáconos deben ser «irreprensibles» al cumplir con su ministerio. Deben ser hombres a quienes no se les puede inculpar ningún tipo de delito o crítica. Eso no significa que sean perfectos en todo, pero sí deben ser hombres de conducta irreprochable. La vida del diácono ante el mundo debe ser un esfuerzo honesto de servir a Dios y a su iglesia en toda pureza. No debe haber motivaciones secretos ni egoístas en su vida ni en su ministerio. Las familias de los diáconos (1 Timoteo 3:11-12) La familia del diácono ocupa un lugar importante en su ministerio. Igual que el pastor, el diácono debe tener su hogar como una prioridad. Si no puede guiar a su propia familia en su vida cristiana, no será capaz de conducir a otros compañeros de la iglesia en su andar con el Señor. La vida y la conducta de la esposa del diácono tiene una importancia especial en el ministerio de su esposo. Por lo tanto, la Biblia establece cualidades para la mujer que naturalmente servirá al lado de su esposo. Las esposas de los diáconos también deben ser «sobrias» y «honestas» en su trato con los demás. Si la esposa de un diácono tiene una actitud ligera, le será difícil convencer a los demás que de verdad se interesa por ellos. Como el diácono atiende las necesidades de los miembros de la congregación, su esposa seguramente le ayudará de vez en cuando. Cuando se debe tratar con la gente asuntos que podrían resultar en situaciones humillantes, es importante que los obreros sean discretos y no chismosos. Cualquier mención descuidada de parte de uno de los siervos de la iglesia podría causar mucho daño a la obra de Cristo. Lo dicho por cualquier siervo debe ser verdadero, y los asuntos privados de los demás se deben guardar en completa confidencialidad. Por lo tanto, es necesario que las mujeres que sirven junto a sus esposos no sean «calumniadoras». Tal comportamiento de parte de la esposa (o del diácono) no podrá ser tolerado. Circular información privada de las personas que el diácono está sirviendo sería muy mala conducta. Tanto el diácono como su esposa deben ser ejemplos de sobriedad en todo tiempo. Esto ciertamente implica que la esposa del diácono nunca debe ser culpable de ebriedad. Cuando Pablo escribió este pasaje, el vino era una bebida común, debido en parte a la falta de agua potable. Sin embargo, el vino no se servía como una bebida fuerte; generalmente era diluido en agua. El hecho de que el vino fuera una bebida común no quería decir que la gente ignorara los peligros del alcohol. El Antiguo Testamento describe el vino como
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 15 una fuerza destructora y vergonzosa (Proverbios 23:29-35; 20:1). Algunos incidentes registrados en la Biblia muestran las terribles consecuencias del abuso del vino. Por ejemplo, la vida de Noé (Génesis 9:18- 27) y Lot (Génesis 19:30-38) son advertencias constantes de lo que el alcohol puede hacer. La palabra traducida como «sobrias» tiene doble significado. Significa «prudente o vigilante» al igual que «abstinente al vino». El decir que las esposas de los diáconos deben ser sobrias significa que no deben permitirse ninguna conducta inapropiada o que no sea prudente. El grado honroso de los diáconos fieles (1 Timoteo 3:13) Los diáconos que sirven fielmente merecen el respeto de toda la congregación. Ellos no escogieron servir en este puesto; más bien la iglesia los escogió a ellos. Por lo general, su trabajo es agradable y gratificante. Se les ha dado el privilegio de trabajar con el pastor para alcanzar las metas de la iglesia. Sin embargo, a veces les es necesario pasar, junto con el pastor, por circunstancias difíciles y no agradables. Cualquier cosa que hagan los diáconos, no la hacen por ganancia porque no son remunerados económicamente. Sirven por amor al Señor y a su iglesia. Por consiguiente, el Señor ha prometido recompensarlos con «un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús». Debemos estar agradecidos por esos hombres eles que han probado, por la gracia de Dios, ser merecedores de llevar a cabo la obra del diácono. Preguntas 1 ¿Qué es un diácono? 2 ¿Cuál es el significado principal de la palabra diácono? 3 ¿Cuándo y dónde se escogieron a los primeros diáconos? 4 ¿Quiénes eran dos de los prime-ros siete diáconos? 5 ¿Qué cualidades debe tener un diácono? 6 ¿Cuáles son unas características de la esposa de un diácono? 7 ¿Por qué se dieron calificaciones para las esposas de los diáconos? 8 ¿Cuánto debe una iglesia pagar a cada diácono?
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 16 6La buena batalla 1 Timoteo 6:11-21 11 Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. 12 Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos. 13 Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato, 14 que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo, 15 la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores, 16 el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén. 17 A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. 18 Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; 19 atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna. 20 Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia, 21 la cual profesando algunos, se desviaron de la fe. La gracia sea contigo. Amén. La lección en resumen Acepte su responsabilidad individual de vivir fielmente bajo los mandatos de Dios. «Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos» (1 Timoteo 6:12). Como cristianos enfrentaremos batallas espirituales mientras estemos en este mundo. Las batallas pueden ser de falsa doctrina, las divisiones, la codicia u otros asuntos, pero son reales y desafiadoras. Cada uno de nosotros es personalmente responsable ante Dios por la manera en que respondemos ante estos retos. La palabra «tú» en 1 Timoteo 6:11 enfatiza la responsabilidad personal. Debemos estar alerta en las batallas espirituales o sufriremos perdidas. Si fallamos, no podemos culpar nuestro ambiente ni las características que heredamos de nuestros padres. Todos somos responsables individualmente por nuestro comportamiento y compromiso en el servicio de Dios. Hemos heredado muchas predisposiciones de nuestros padres, pero el verdadero carácter cristiano no es hereditario. Este carácter comienza con el nuevo nacimiento y se desarrolla por medio de la disciplina, el crecimiento en el Señor y el conocimiento de la Palabra de Dios. La lucha por alcanzar la santidad durará toda la vida. Es un llamado al que debemos dedicarnos con entera devoción. El desafío a vivir piadosamente (1 Timoteo 6:11) Al concluir su primera carta a Timoteo, Pablo lo desafía con el título que le da y la obra que le asigna. Pablo se dirige a Timoteo como «hombre de Dios». Tal título pone a Timoteo al mismo nivel de hombres tales como Moisés (Deuteronomio 33:1), el mensajero de Dios a Elí (1 Samuel 2:27) y otros profetas (1
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 17 Reyes 12:22). El título «hombre de Dios» o «varón de Dios» era tanto un honor como una responsabilidad. El honor estaba en ser identificado con Dios; la responsabilidad era vivir piadosamente y ser el al llamado de Dios. Lecturas bíblicas lunes: Salmo 27:1-14 martes: Salmo 31:1-14 miércoles:Salmo 31:15-24 jueves: Salmo 118:1-14 viernes: Salmo 118:15-29 sábado: Salmo 119:25-32 Meditación devocional Dios es nuestra fuerza Salmo 29:1-11 Pablo instó a Timoteo a huir de cosas asociadas con las riquezas mundanas. «Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores» (1 Timoteo 6:9, 10). Pablo sabía que el amor a las riquezas podía desviar a un «hombre de Dios» de su llamado, y causarle desperdiciar su vida por tratar de alcanzar las riquezas. Un «hombre de Dios» no sólo debe cerrar los ojos a la atracción de las riquezas del mundo, sino que debe también anhelar alcanzar las virtudes que le apartan del mundo. Este reto hecho a Timoteo hace eco en nuestros oídos como creyentes hoy día. La justicia: No podemos ser siervos de Dios sin poseer Su justicia impuesta por la fe. La justicia es una cualidad interna y, a la vez, un comportamiento exterior. Internamente se refiere a nuestra relación con Dios y exteriormente refleja el servicio que le debemos. Sólo Dios nos puede hacer justos de corazón, pero si la justicia está presente en nuestro corazón, se demostrará en nuestra vida. La piedad: La piedad nos hace sensibles a la verdad de que vivimos y obramos en la presencia del Señor en todo momento. Nos da una cualidad de vida que no se obtiene de ninguna otra manera. La persona que no reconoce la presencia de Dios en su vida, tampoco tendrá respeto por la vida de otras personas. La fe: La fe genuina en Dios se demuestra en la fidelidad a Él. Nuestra fe en Dios se refleja en cada pensamiento y hecho. Habrá muchos retos mientras buscamos vivir para Él. El mundo querrá que participemos en sus actividades y los demonios tratarán de alejarnos del Señor. Pero con una fe fuerte, nada en este mundo ni en el mundo espiritual nos puede hacer volver la espalda a Dios. El amor: Lo que Dios ha hecho por nosotros es un recordatorio constante de Su amor para con nosotros. Su amor nos motiva amar a otros. Esta clase de amor no es tanto una emoción del corazón como una decisión consciente de servir a Dios y al prójimo. Dios demostró Su amor por nosotros mucho antes de que lo amáramos a Él y nos mandó amar a otros como Él nos ha amado (Juan 13:34). La paciencia: Tener paciencia no significa que debemos sentarnos sin hacer nada mientras la vida nos pasa por encima. La paciencia se manifiesta cuando soportamos y superamos los retos de la vida. Una vez un predicador presentó un sermón titulado «Bajo las circunstancias». El predicador insistió en que ningún creyente en Cristo debe vivir «bajo las circunstancias», sino que más bien debe sobrepasarlas hasta alcanzar la victoria. Esa es la idea básica de la virtud de la paciencia. La mansedumbre: Los mansos han puesto su fuerza bajo control. Gracias a la mansedumbre, tenemos la habi-lidad de enfrentar las calamidades que sufrimos sin ser derrotados. En la virtud de la mansedumbre también encontramos ánimo para afrontar la maldad del mundo. La mansedumbre cristiana nos da la capacidad de perdonar a aquellos que nos tratan injustamente, pero al mismo tiempo el valor cristiano nos envía a la batalla contra las fuerzas de la injusticia.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 18 El reto de entrar a la buena batalla (1 Timoteo 6:12-21) Un «hombre de Dios» no sólo debe aspirar tener las buenas cualidades que hacen que su vida sea agradable al Señor, sino que también debe esforzarse para combatir a los enemigos de la justicia. Por lo tanto, hay que pelear «la buena batalla de la fe». Como seguidores de Cristo, nosotros también participamos en la gran batalla entre el bien y el mal, entre Dios y Satanás. Al pelear en esta gran batalla, hay que acudir a todos los recursos que están a nuestra disposición. Saque fuerzas de su llamado. Pablo le recordó a Timoteo: «… fuiste llamado». El saber que Dios nos escogió para ser Sus siervos nos anima a luchar contra cualquier enemigo. Cuando respondemos al llamado del Señor, nos comprometimos serle eles en la obra que nos ha encomendado, y el compromiso es «delante de muchos testigos» (1 Timoteo 6:12). Cuando el mundo nos desafía y permanecemos firmes, seguimos el ejemplo del Señor Jesucristo, quien permaneció firme frente a Pilato aunque le aguardaba la cruz (1 Timoteo 6:13). Saque fuerzas de la venida del Señor. El mismo Jesús que se fue regresará un día para llevarnos a casa con Él. Mientras esperamos ese día, debemos guardar los mandatos de Cristo «sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo» (1 Timoteo 6:14). Nos anima también saber que un día delante de todo el mundo Cristo será declarado como el «bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores, el único que tiene inmortalidad» (1 Timoteo 6:15, 16). Timoteo tuvo un ministerio especial. Pasó una gran parte de su ministerio pastoreando las iglesias establecidas en el campo misionero. Por lo tanto, Pablo le instruyó: «A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna» (1 Timoteo 6:17-19). Aunque el ministerio de usted es distinto al de Timoteo, también tiene sus retos. Como Pablo dijo a Timoteo: «Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado» (1 Timoteo 6:20), así Cristo requiere la participación personal de usted en «la buena batalla» de guardar lo que se le ha encomendado. Usted tiene una gran responsabilidad, no sólo para con la generación presente, sino también con la venidera. Sus prójimos necesitan un testimonio firme de la gracia salvadora de Cristo, para que se vuelvan al Señor. Dios le ha salvado y ahora usted es un mensajero a este mundo. Sea un testigo fiel y deje que el Señor le use como una voz para llamar al arrepentimiento. Si usted sirve al Señor fielmente, no sólo tendrá un impacto eterno en esta generación, sino que también dará un buen ejemplo para la siguiente generación. Cierto educador cristiano declaró que no hay momento en el que no enseñemos a los niños a nuestro alrededor. Cualquier cosa que usted haga, sea buena o mala, está enseñándoles. Su comportamiento como cristiano enseñará a la siguiente generación a tomar en serio a Cristo o considerar la fe cristiana como un tema sin importancia. Como soldado cristiano, se requiere de usted la fidelidad. ¡El precio del fracaso es muy alto! Preguntas 1 ¿Cuáles son unas batallas espirituales comunes en su propia vida cotidiana? 2 ¿Por qué pueden ser peligrosas las riquezas? 3 ¿Cuáles son unas virtudes que apartan del mundo al hombre de Dios? 4 ¿Por qué es tan importante que el soldado de Cristo se mantenga el durante toda la vida?
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 19 7Firme en la Palabra Tito 1:1-5, 10-14, 16 1 Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad, 2 en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, pro-metió desde antes del principio de los siglos, 3 y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador, 4 a Tito, verdadero hijo en la común fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo nuestro Salvador. 5 Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé; 10 Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión, 11 a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene. 12 Uno de ellos, su propio profeta, dijo: Los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos. 13 Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe, 14 no atendiendo a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad. Š Š Š Š Š 16 Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra. La lección en resumen La Palabra de Dios es verdad y una guía para nuestra vida. Mantenga la Biblia como el punto central de su vida y su ministerio. Dios «a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador» (Tito 1:3). Pablo escribió una carta de ánimo e instrucción a Tito. Tito fue un pastor griego cuyo ministerio estuvo centrado principalmente en la isla de Creta, el cual no era un campo fácil para ministrar. Los cretenses eran descritos como mentirosos y borrachos. Además de todos los problemas sociales en el campo de ministerio de Tito, también había falsos maestros que trataban de enseñar a la gente una mezcla de la ley y la gracia. Los problemas que él enfrentaba requerían la paciencia y el amor para tratar con la gente. Las dificultades del ministerio de Tito requerían también gran fortaleza y entendimiento espiritual de la verdad. Puesto que el Nuevo Testamento no había sido terminado aún, Tito no podía depender de sus páginas para guiarlo como lo hacemos hoy, aunque sí contaba con el Antiguo Testamento y los profetas, maestros y apóstoles de su generación. Dios usó en particular al apóstol Pablo para comunicar a Tito Su mensaje. Como cristianos actuales, tenemos la bendición de tener la Biblia completa como guía para nuestro ministerio. El apóstol Pedro se refirió a las Escrituras como una fuente de verdad que es absolutamente confiable. «Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 20 como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo» (2 Pedro 1:19-21). Pedro enfatizó que había tenido el privilegio presenciar con sus propios ojos grandes cosas en la vida de Jesucristo (2 Pedro 1:17, 18), pero la inspirada Palabra de Dios es aun «más segura» que lo que él hubiera visto u oído personalmente. ¡Cuánto debemos regocijarnos de tener tan segura Palabra sobre la cual fundar nuestra fe! Lecturas bíblicas lunes:Salmo 119:97-104 martes: Mateo 15:1-9 miércoles: Mateo 23:1-12 jueves: Mateo 23:13-22 viernes: Mateo 23:23-33 sábado: 2 Juan 1-13 Meditación devocional El verdadero evangelio Juan 3:5-18 Firme por la Palabra que viene de Dios (Tito 1:1-3) Pablo podía declarar una palabra autoritaria para la dirección del ministerio de Tito porque era un «siervo de Dios y apóstol de Jesucristo». Dios había revelado la verdad a Pablo para que pudiera predicar y enseñar a otros. Le había dado a Pablo la autoridad de proclamar la Palabra de verdad a sus colaboradores. El mensaje de Pablo no se basaba en su propio razonamiento; su autoridad venía de Cristo. Él era el siervo del Señor declarando las instrucciones que venían de Dios. De esas palabras de instrucción que el Señor dio por medio de Pablo vino gran parte de lo que hoy es el Nuevo Testamento. La misma guía que estuvo disponible para Tito y otros creyentes de aquella era está al alcance de los ministros cristianos de hoy por medio de las páginas inspiradas del Nuevo Testamento. Todos los que buscamos servir en las iglesias del Señor debemos encontrar la autoridad de nuestro mensaje y nuestro ministerio en la Santa Palabra de Dios. Firme por la Palabra que exalta a Cristo (Tito 1:4) Cristo, el Salvador: El tema central del mensaje de Pablo fue: «Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo nuestro Salvador». El enfoque principal estaba siempre en Cristo y Su don de vida eterna. El propósito de la venida de Cristo al mundo era dar vida eterna a los pecadores. «Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna» (Juan 3:14, 15). La fe cristiana no es sólo algo en lo que se cree y se practica; es vida, y la vida que poseemos es la vida de Dios en nosotros. Dios nos ha escogido para ser los mensajeros que proclamen el evangelio a los demás. Si creen esa proclamación de la verdad, tendrán la oportunidad de entrar a la vida eterna. La fe que trae vida eterna no es meramente el creer intelectualmente. Aun los demonios poseen tal conocimiento y tiemblan (Santiago 2:19). La clase de fe que permite a una persona entrar a la vida eterna es la completa confianza y entrega a Jesucristo como Salvador y Señor. Es confiar sólo en Él para obtener la vida eterna. Algo menos no cumple con los requisitos de Dios. El papel de los ministros del Señor es, por lo tanto, mostrar que nadie puede hacer nada para merecer la vida eterna y persuadir a la gente a recibir el don de la vida eterna de la mano del Señor. Cristo, el centro de la vida: Los que creen deben ser guiados al conocimiento de la vida cristiana y el servicio cristiano. La vida cristiana comienza con una sencilla fe en el Señor Jesucristo, pero debe continuar hasta convertirse en una fe informada que no puede ser desviada por las mentiras de Satanás. Pablo escribió: «para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo» (Efesios 4:14, 15).
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 21 Una fe informada debe ser más que una teología bien pensada. Una fe sana siempre debe producir una vida sana. Una vida sana es piadosa y llena de obras espirituales. Santiago dio un gran reto a todos los creyentes al escribir: «Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras» (Santiago 2:18). Firme por la Palabra que ministra a las necesidades de la gente (Tito 1:5-16) Apoye su iglesia. Tito era un confiable colaborador de Pablo. Es muy probable que Pablo haya guiado a Tito a la fe cristiana; se refirió a él como su «verdadero hijo en la común fe» (Tito 1:4). Tito era un hombre de valor, y Pablo parecía creer que era lo suficientemente fuerte en la fe como para ser enviado a las situaciones más difíciles que existían en las iglesias. Antes Pablo lo había enviado a ministrar a la iglesia de Corinto cuando tenían problemas serios en cuanto a la sana doctrina (2 Corintios 7:13-16); ahora Tito debía corregir «lo deficiente» entre las iglesias de Creta (Tito 1:5). Tito estaba en Creta para ayudar a las iglesias de esa región a alcanzar mayor madurez. Era su tarea completar lo que faltara en la organización y escoger hombres piadosos para guiar como ancianos (Tito 1:5 -9). Usted no es un Tito comisionado por el apóstol Pablo, pero quizá Dios le pueda usar para fortalecer el orden en su iglesia. Reprenda al errado. Tito también tuvo el desagradable trabajo de reprender a los «contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión, a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene» (Tito 1:10, 11). Sin duda, algunos de las personas a los que Tito tuvo que reprender eran hombres de gran influencia. Sin embargo, las enseñanzas falsas que estaban plantando en las iglesias tenían que cesar, y Tito tuvo que poseer el valor de detenerlos. El propósito de Tito no era castigar a aquellos que anduvieran extraviados de la fe, sino corregirlos para que tuvieran sana doctrina (Tito 1:13). Al llevar a cabo el ministerio de la corrección, Tito tenía que tener cuidado de no caer él mismo en el error. Debía evitar atender a «fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad» (Tito 1:14). Cualquier obrero cristiano corre el riesgo de errar. Cierta vez, un ministro fue a cierta ciudad para ministrar a unas personas involucradas en una religión falsa. En el proceso de hablar con los miembros del grupo, se confundió tanto que estuvo cerca de dejar la fe para ser parte del error que había ido a corregir. La Biblia enfatiza el peligro que todos los obreros cristianos enfrentan al ministrar a un mundo de pecadores: «Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga» (1 Corintios 10:12). Tito tenía la tarea de llevar la Palabra de Dios a Creta y aplicarla a los problemas que estaban azotando esa sociedad. Aunque usted nunca vaya a Creta, hay muchos problemas de pecado en el lugar en el que Dios le ha puesto. Usted debe levantar la Palabra de Dios ante aquellos que han sido capturados por el pecado para mostrarles que Dios tiene un camino mejor. Los que sufren de adicciones químicas, los que están atrapados en una vida de inmoralidad y los que han sido explotados por las apuestas — hay muchas personas a su alrededor que necesitan las respuestas de Dios. Dios le ha dado su Palabra; usted sostiene en su mano la verdad que la sociedad necesita tan desesperadamente. El desafío es seguir el ejemplo de Tito e ir a aquellas regiones difíciles de la vida humana para ministrar a la gente cautivada por el pecado. Su ministerio debe basarse en la verdad de la Palabra de Dios que tiene el poder de dar libertad a los cautivos. Recuerde, hay muchos que dicen «conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra» (Tito 1:16). Usted no debe limitar su ministerio a los ateos, pues muchos hombres religiosos también están sufriendo en el pecado.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 22 Preguntas ¿Quién era Tito? ¿Dónde ministraba principal-mente? ¿Cómo se describieron los cretenses? ¿Cuáles son unos pasajes bíblicos que declaran que las Escrituras son inspiradas por Dios? ¿Cómo se puede usar la Biblia para reprender a los errados? ¿Cuál riesgo hay para el que intenta corregir el error de otros? ¿De cuáles maneras habla la Biblia de Jesucristo?
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 23 8 Modelos de buen comportamiento Tito 2:1-8, 11-15 1 Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina. 2 Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia. 3 Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniado-ras, no esclavas del vino, maestras del bien; 4 que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, 5 a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada. 6 Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; 7 presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, 8 palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros. 11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, 17 enseñándonos que, renuncian-do a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, 18 aguardando la esperanza bien-aventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, 19 quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras. Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie. La lección en resumen La vida de todo creyente debe influenciar a otros para bien. Viva de manera decente y honesta ante Dios y los demás. «…renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente» (Tito 2:12). Pablo desafió a Tito a hablar «de acuerdo con la sana doctrina» (Tito 2:1). Tito debía enseñar de tal manera que cada palabra promoviera la sana doctrina entre las iglesias que servía. En 1 Timoteo, también, Pablo instó a Timoteo a no permitir que se enseñara ninguna doctrina que no fuera sana. Le advirtió acerca de las «fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación» (1 Timoteo 1:4). Si las enseñanzas fomentan preguntas y argumentos en vez de ayudar a la gente a recibir el plan de Dios para su vida, es falsa doctrina. Tito tenía la responsabilidad de promover la sana doctrina haciendo aplicaciones específicas de verdad a varios grupos cristianos. Debía mostrar cómo deseaba Dios que los ancianos vivieran delante de los jóvenes, cómo las ancianas debían ser ejemplo para las mujeres jóvenes y cómo los pastores debían ser ejemplo ante los miembros de la iglesia. Cuando la gente es guiada a practicar la conducta cristiana, la «sana doctrina» será una realidad dentro de la congregación. La doctrina no es sólo una creencia sino más bien un estilo de vida fundado sobre la verdad que Dios ha revelado a Sus hijos. El comportamiento de los hombres (Tito 2:2, 6) Pablo instruyó a Tito a enseñar a los hombres cristianos mayores a ser «sobrios», o a guardarse de la intoxicación. Las generaciones de más edad deben enseñar con su ejemplo que el precio de no tener dominio propio es muy alto. Deben mostrar que el camino al gozo verdadero se encuentra en una vida disciplinada y no en correr tras el mundo en busca de placeres mundanos. Los hombres mayores deben ser
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 24 «serios». Esto no significa que deben ser agua estas desprovistos de un sentido de humor, sino más bien que deben demostrar lo que es vivir de una manera agradable al Señor. Los ancianos deben mostrar a las nuevas generaciones cómo ser felices en el Señor aun en circunstancias adversas. Lecturas bíblicas lunes: Hechos 20:31-35 martes: Romanos 15:1-6 miércoles: 1 Corintios 10:32—11:2 jueves: 1 Timoteo 1:12-16 viernes: 1 Timoteo 4:11-16 sábado: Hebreos 6:9-12 Meditación devocional Conducta atractiva 1 Pedro 3:1-4 Al envejecer, los hombres deben llegar a ser más «prudentes». Un hombre prudente es aquel que ha aprendido a vivir de manera moderada. Sabe divertirse sin perder el control. Aunque tiene todas las pasiones normales asociadas con la masculinidad, ha aprendido a disciplinarse. Durante su vida, el hombre cristiano maduro ha acumulado sabiduría que necesita compartir con los hombres jóvenes. Cuanto más camine un hombre con el Señor, tanto más aprenderá cómo introducir lo básico de la fe cristiana a su vida diaria. Como parte del ministerio a los jóvenes, los ancianos deben ser «sanos en la fe, en el amor, en la paciencia». Al envejecer, los hombres corren riesgo de convertirse en individuos críticos y de espíritu pesimista. Esto no debe ser. Cuanto más envejezca un cristiano, tanto más arraigado a su fe debe estar. Al caminar con Cristo y experimentar la obra del Señor en y por medio de su vida, debe crecer más en la fe. Al envejecer debe crecer en amor. Aunque los cambios que vienen con una nueva generación desafían las emociones de una generación de edad mayor, los ancianos deben interactuar con los más jóvenes con amor y entendimiento. El amor de Dios en el corazón debe curar el «mal humor» que es a veces asociado con el envejecimiento. La edad debe traer mayor paciencia. Con la edad un hombre cristiano debe poder soportar más y al mismo tiempo enfrentar más de las dificultades de la vida. La paciencia no es una resignación que permite a la vida derribarnos, sino que es tomar lo que la vida puede dar y, por medio del Señor, permanecer victorioso. Los hombres jóvenes de la iglesia no necesitan ver a los ancianos derrotados; deben ver hombres derrotar al mundo por medio de la fe. Pablo exhorta a los jóvenes a ser «prudentes» (Tito 2:6). El concepto es que los jóvenes deben tener su vida bajo control. Es la disciplina propia que se presenta en Proverbios: «Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte;/ Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad» (Proverbios 16:32). A menudo los jóvenes se enfrentan con tentaciones agresivas. Tienen que luchar contra el mundo y hasta su propia naturaleza para evitar rendirse a sus deseos. Dios enseña que deben dominar sus pasiones y vivir en pureza en su relación con los demás. Los jóvenes frecuentemente consiguen trabajo lejos de sus padres y su iglesia. En tales situaciones están especialmente vulnerables a las artimañas de Satanás. A menos que mantengan su mirada en el Señor, están en peligro de seguir la maldad. El salmista se refirió a esa situación en especial al decir: «¿Con qué limpiará el joven su camino?/ Con guardar tu palabra./ Con todo mi corazón te he buscado;/ No me dejes desviarme de tus mandamientos./ En mi corazón he guardado tus dichos,/ Para no pecar contra ti» (Salmo 119:9-11). Aunque los jóvenes hacen frente a más oportunidades de caer en pecado, también tienen más energía que dedicar a la verdad. Si un joven se dedica a sí mismo a conocer y buscar al Señor en todos sus caminos, podrá llegar a ser un poderoso cristiano. El comportamiento de las mujeres (Tito 2:3-5)
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 25 Las ancianas, al igual que los ancianos, deben ser «reverentes en su porte» para que sean «maestras del bien». Se les ha mandado no ser «calumniadoras». Si se permiten contar chismes, generarán contiendas dentro del compañerismo de la iglesia en vez de usar su ministerio para promover la paz y la armonía. Quizá el mayor aspecto del ministerio de las mujeres mayores es su deber de enseñar y adiestrar a las mujeres jóvenes. Deben recurrir a sus propias experiencias para instruir a las jóvenes en los caminos de la rectitud. Su propósito no es tanto forzar sus opiniones en las jóvenes, sino más bien mostrarles cómo vivir un estilo de vida que honre a Dios. Se debe enseñar a las jóvenes a «amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada» (Tito 2:4, 5). El estilo de vida de las ancianas siempre debe ser una influencia positiva sobre las mujeres jóvenes. Las ancianas deben vivir de manera reverente. Al emprender su rutina cotidiana, deben ver sus responsabilidades como un deber sagrado. Deben entregarse con devoción a este principio: «Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios»(1 Corintios 10:31). En Tito 2:4-5 se subraya la importancia del cuidado del hogar. Tal trabajo es tanto un privilegio como una responsabilidad. El pasaje no debe considerarse una condenación para las mujeres que trabajan fuera de la casa, porque Dios no llama a todas las mujeres a cumplir el mismo papel en la vida. No obstante, sin importar el potencial de éxito fuera del hogar, no hay trabajo más importante que el de una mujer que cuida de sus hijos y de su hogar. Nunca se debe pensar que una mujer es menos exitosa por quedarse en casa para criar personalmente a sus hijos, que las mujeres que se han dedicado a una carrera y a alcanzar otras metas. Dios da un ministerio especial a cada persona, y debemos valorar cada uno de ellos. La meta de cada mujer cristiana debe ser cumplir la voluntad de Dios. El comportamiento de los pastores (Tito 2:7, 8) Dios tiene una norma definitiva para el comportamiento de los que guían a otros espiritualmente, como lo hizo Tito. El plan de Dios es que, antes de enseñar a otros cómo comportarse, el líder modele ese comportamiento él mismo. El pastor debe ser «ejemplo de buenas obras». El que enseña a otros debe hacerlo con intenciones puras. Debe haber «integridad» en su enseñanza. No debe buscar su propia gloria ni hacer ostentación de su intelecto. Debe comprometerse a vivir el mensaje de Dios tanto de palabra como de hecho. Ningún pastor debe valerse de su puesto para tener poder, sino que debe probar con su vida que verdaderamente es un siervo del Señor. Aquel que enseñe a otros debe siempre recordar que es responsable ante Cristo por su ministerio. No debe considerarse superior a los demás, sino que debe vivir como un compañero de su gente. Un líder no debe ceder a las pequeñeces de otros, sino más bien evadir las malas intenciones que a menudo afectan el comportamiento humano. Esto no significa que el pastor debe ser perfecto, sino que nunca debe hacer nada que avergüence la obra de Cristo. Su palabra deberá ser «sana e irreprochable». El púlpito nunca debe ser usado para promover asuntos personales. Lo único que debe guiar a un pastor es el compromiso de mostrar a otros cómo conocer a Jesucristo y cómo honrar y glorificar al Señor en esta vida. La responsabilidad de un pastor no es tanto hablar de Jesucristo como lo es reflejar a Cristo en su vida y en su enseñanza. El comportamiento de los siervos (Tito 2:9, 10) A primera vista el mensaje de Pablo a los «siervos» (esclavos) puede parecer poco pertinente, pero hay principios de este mensaje a los siervos que se pueden aplicar a los que trabajan como empleados. El lugar de trabajo es un buen lugar para llevar tanto el mensaje como el estilo de vida cristiano. Al seguir los principios delineados en este pasaje, un obrero cristiano puede dar un buen testimonio a sus compañeros de trabajo y a sus supervisores.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 26 Cierto hombre trabajaba en una fábrica. Uno de sus supervisores, se me dijo que si todos los empleados tuvieran la misma actitud de ese hombre, la fábrica tendría mucho éxito. El supervisor declaró que dicho hombre trabajaba con todas las fuerzas, ya sea que estuvieran observando o no. ¡Qué gran privilegio fue poder decir al supervisor que ese hombre era miembro de mi iglesia y que la razón de su dedicación a su trabajo era su compromiso a servir a Cristo tanto fuera como dentro de su trabajo! Pablo exhorta a los empleados cristianos a ser obedientes, siempre dispuestos a obedecer las órdenes de sus supervisores. Su boca debe estar bajo control en todo momento; el ser «respondón» o mostrar una actitud rebelde no es decoroso a un cristiano. Un seguidor de Cristo no roba de su patrón («no defraudando»). Debe mostrarse el en todo, probando que es un empleado honesto y leal. El cristiano debe comprender que en el trabajo puede «adornar la doctrina de Dios» o, si falla, puede restar valor a la causa de Cristo. El comportamiento de los santos en el mundo (Tito 2:11-15) Es la voluntad de Dios que todos los seguidores de Cristo vivan de manera que reflejen la gracia de Dios. «…renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras» (Tito 2:12-14). Ese sería el mensaje de Tito a los cretenses, y debe ser el lema de todos los que enseñan y ministran entre el pueblo de Dios hoy (Tito 2:15). Cualquiera que sea nuestra labor en el mundo, como cristianos nuestro comportamiento debe identificarnos como un pueblo «celoso de buenas obras». Preguntas 1.¿Cuáles son las características de un hombre cristiano? 2.¿Cómo deben comportarse las mujeres cristianas? 3.¿Cómo deben comportarse los pastores de las iglesias? 4.¿En qué manera puede usted aplicar a su propia vida el mensaje de Pablo a los esclavos? 5.¿Nos debe importar nuestra reputación en el mundo? ¿Por qué?
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 27 9Ocupados en buenas obras Tito 3:1-8, 14 1 Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra. 2 Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres. 3 Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. 4 Pero cuando se manifestó la bon-dad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, 5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, 6 el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, 7 para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna. 8 Palabra el es ésta, y en estas cosas quiero que insistas con r-meza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres. Š Š Š Š Š 14 Y aprendan también los nuestros a ocuparse en buenas obras para los casos de necesidad, para que no sean sin fruto. La lección en resumen El Espíritu Santo habita en todo creyente para equiparlo a hacer buenas obras. Ríndase al Espíritu Santo para que Él haga fructíferas sus obras. «Y aprendan también los nuestros a ocuparse en buenas obras para los casos de necesidad, para que no sean sin fruto» (Tito 3:14). Las «buenas obras» son una parte muy importante de la vida cristiana, tanto que Pablo las menciona tres veces en Tito (Tito 3:1, 8, 14). Su énfasis muestra su acuerdo con Santiago, quien escribió: «…la fe sin obras está muerta» (Santiago 2:26). Una fe que no produce buenas obras no es sincera. Para ilustrar esta verdad, Santiago nos reta: «Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras» (Santiago 2:18). Ambos Pablo y Santiago declaran que, sin duda, una profesión de fe sin poner en obra la rectitud no es una fe verdadera. Aunque Pablo enfatizó la importancia de las buenas obras, no quería que pensáramos que con las buenas obras pudiéramos ganar la salvación. En el mismo pasaje donde nos exhorta a realizar buenas obras, declara con convicción que Dios «nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo» (Tito 3:5). Si las buenas obras no tienen el poder de darnos la salvación, ¿serán necesarias para retener la salvación? La respuesta es un resonante «¡No!» «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas» (Efesios 2:8-10). Las Escrituras enseñan claramente que somos salvos por gracia. De principio a final, la salvación es un «don de Dios».
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 28 Las buenas obras son un producto natural del nuevo nacimiento. Al nacer espiritualmente, recibimos una nueva naturaleza que desea servir al Señor. Es prácticamente imposible experimentar la obra de gracia en nuestro corazón sin que produzca las obras de gracia en nuestra vida. Lecturas bíblicas lunes: Mateo 4:18-22 martes: Mateo 5:14-16 miércoles: Hechos 20:17-28 jueves: Filipenses 2:12-18 viernes: 2 Corintios 5:17-20 sábado: 1 Pedro 4:7-11 Meditación devocional Creado para trabajar Efesios 2:4-10 Cuando Dios entra en nuestro corazón y nos da la vida eterna, también nos viste de la santidad. Por consiguiente, es importante que vivamos como santos de Dios, porque hemos sido «llamados a ser santos» (Romanos 1:7). Esto no quiere decir que no necesitemos crecer en justicia. Pablo indicó que el propósito del ministerio de una iglesia debe incluir «perfeccionar a los santos» (Efesios 4:12). Las buenas obras no son necesariamente obras «religiosas», o sea, trabajar en la iglesia. Sí, debemos participar del ministerio de la iglesia, cantar en el coro si Dios nos ha bendecido con talentos musicales o tener un puesto de responsabilidad en la iglesia. Pero podemos llevar a cabo estas actividades sin rendirle a Dios las buenas obras que Él espera de nosotros. Al hablar de «buenas obras» se refiere a cosas como servir a los demás, testificar a los inconversos, ayudar a nuestros vecinos y ser honestos en el trabajo cada día. Ya que hemos experimentado la gracia del amor de Dios, también debemos mostrar la gracia a las personas que Dios coloca en nuestra vida. Esferas de las buenas obras (Tito 3:1-2) La esfera cívica: Dios requiere que nosotros, como Sus hijos, obedezcamos las leyes de nuestro país. Sin leyes que gobiernen la vida humana, no habría orden en el mundo. Por supuesto que algunas leyes estarán en conflicto con la voluntad de Dios. A causa de nuestra lealtad a Cristo, no podemos obedecer tales leyes, pero nunca debemos pasar por alto cierta ley sólo por preferencia personal. La desobediencia civil se justifica sólo cuando hay un conflicto directo entre las leyes de los hombres y las leyes de Dios. Como cristianos debemos someternos a las autoridades del gobierno. Debemos prestarles el debido respeto y orar por ellos en el cumplimiento de su deber. También se requiere que paguemos los impuestos necesarios para apoyar al gobierno. Aunque nuestro gobierno haga muchas cosas que no sean agradables, si no lo tuviéramos no disfrutaríamos de una vida pacífica. Siempre debemos estar «dispuestos a toda buena obra» (Tito 3:1) en nuestra comunidad. Muchas personas egoístas se rehúsan a servir a su comunidad. Pero como seguidores de Cristo no hay lugar en nuestra vida para el egoísmo. Dios nos llama a estar dispuestos a hacer cualquier clase de servicio por otros. Hay que recordar que, sin importar lo que hagamos, debemos hacer todo «de corazón, como para el Señor y no para los hombres» (Colosenses 3:23). La esfera social: Aunque nuestro papel como ciudadanos de nuestro país y nuestra comunidad es importante, también debemos practicar buenas obras dentro del círculo inmediato de las personas con las que entramos en contacto a diario. Debemos controlar nuestra lengua para no difamar a nadie. Nuestra meta debe ser que nuestras palabras sean sazonadas «siempre con gracia» (Colosenses 4:6). Nuestras palabras no están sazonadas con gracia cuando son calumnias y críticas. Muchas personas que han sido imprudentes con sus palabras han causado gran daño a la obra cristiana. Otras han experimentado mucha angustia de corazón como consecuencia de comentarios hechos sin pensar. No debemos ser «pendencieros», sino más bien promotores de la armonía. Esto quiere decir que, en lugar de buscar pleitos, siempre debemos buscar la paz. Tolerar a otros no quiere decir que no podemos
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 29 defender lo que creemos, pero debemos respetar las opiniones de los demás aunque sean distintas a la nuestra. Como cristianos, debemos hablar con amor y paciencia en lugar de agresión. Hay que tener un espíritu de amabilidad. Jesús demostró esa actitud cuando habló con la mujer adúltera. Según la ley, ella debía ser castigada, pero halló perdón en Cristo. Esto no quiere decir que Él aprobó su pecado. Odiaba el pecado, pero mostró compasión por la pecadora y encontró una manera de rescatarla de su condición pecaminosa. La ley siempre es estricta y sin misericordia, pero nosotros que hemos experimentado el amor de Cristo siempre debemos tratar de buscar una manera de ayudar al caído en lugar de destruirlo por sus errores. Relacionado con la tolerancia y la amabilidad está el espíritu de «mansedumbre». En pocas palabras debemos dominar nuestro mal genio. Esto no quiere decir que nunca nos enojaremos, sino que cuando nos enojemos será por las razones correctas. No podemos dejar que nuestro enojo se salga por la borda sólo porque hemos sido víctimas de una injusticia. Debemos soportar pacientemente los maltratos para poder defender a otros que también sean injustamente maltratados por otros. Jesús se enfureció al ver que la casa del Señor había sido cambiada de un lugar de oración a un mercado donde se estafaba a los que venían a adorar, pero no hubo nada de enojo en Él al dar Su vida por nosotros en el Calvario. Al contrario, oró al Padre para que perdonara a los que lo crucificaban. Motivos para las buenas obras (Tito 3:3-7) La gratitud: Las buenas obras no nos ayudan a recibir la salvación, pero sí son el producto de la nueva vida en Cristo. Antes de ser salvos, éramos como el mundo porque éramos parte de él. Éramos «insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros». Pero cuando Cristo entró en nuestra vida, hubo un gran cambio. Cuando experimentamos «la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres» no podíamos seguir comportándonos de la misma manera. Parte del cambio es resultado de nuestra nueva naturaleza en Cristo y parte es la gratitud que debemos a Cristo por sacarnos de la terrible vida de pecado que nos tenía cautivos. Si tuviéramos mil vidas que vivir, nunca podríamos pagar al Señor por Su inagotable amor con que nos ama. Puesto que Cristo ha hecho tanto por nosotros, es sólo justo que nos comportemos con sabiduría y amabilidad para con los demás. Nuestra meta siempre debe ser el vivir de tal manera que atraigamos a otros al evangelio. Nunca debemos dejar que nuestro comportamiento aleje a los pecadores de Cristo. En nuestra vida cotidiana debemos aprovechar cada oportunidad que tengamos para servir a otros y, por consiguiente, servir al Señor. Siempre debemos tener una actitud de gozo y complacencia al prestar un servicio. Nunca debemos dar la impresión de que ser cristiano es algo menos que la más grandiosa experiencia que alguien pueda tener. La compasión: Al comprender que una vez estuvimos en el mismo estado de los impíos (Tito 3:3), debemos sentir una gran gratitud. Ya que no hicimos nada para obtener la salvación, es justo que contemplemos a los incrédulos con amor y con un gran deseo de servirles y ayudarles a encontrar lo que nosotros hemos hallado en Jesucristo. La única diferencia entre nosotros y los pecadores inconversos es la presencia de Cristo en nuestro corazón. Las expectativas: Hay un grado de sacrificio en el servicio. A menudo nuestras obras serán mal entendidas y nuestras intenciones cuestionadas. Quizás salgamos lastimados al tratar de servir o ayudar a alguien. Pablo reconoció ese problema y escribió: «Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse» (Romanos 8:18). El escritor de Hebreos también dio una gran razón para siempre perseverar en las buenas obras: «Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún» (Hebreos 6:10). La perseverancia en las buenas obras (Tito 3:8, 14) Ocuparse en ellas: Es necesario que se nos recuerde constantemente que el propósito de la vida cristiana es el servicio. Por esta razón Pablo instruyó a Tito: «…en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras…». Parece que sin
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 30 recordatorios tendemos a olvidar nuestro propósito en la vida y empezamos a decaer en la obra del Señor. Cuando nos congregamos juntos como iglesia, es importante que nos exhortemos los unos a los otros a continuar en la obra. ¿Por qué hay que ocuparnos en las buenas obras? Porque son «buenas y útiles a los hombres». Son buenas en que agradan al Señor; son útiles porque a través de las buenas obras las vidas cambian para bien: los pecadores son atraídos a Cristo y los cristianos que las practican crecen en el Señor. También podemos agregar que las buenas obras son buenas porque son una expresión necesaria de la fe. La experiencia de la misericordia de Dios debe hacernos conscientes de nuestro deber para con los demás. La fe que tenemos en el Señor debe expresarse en las buenas obras. Aprenderlas: Un estilo de vida de buenas obras es un comportamiento aprendido. Pablo escribió: «Y aprendan…a ocuparse en buenas obras…». Por medio del estudio y de la disciplina de ser parte de una congregación local de creyentes, aprendemos a practicar las buenas obras. Al cumplir con estas obras podemos suplir todos los ministerios necesarios en la iglesia. Somos enriquecidos porque, al practicar las buenas obras, encontramos un propósito para nuestra vida. En ese sentido podemos decir que las buenas obras salvan, pues ¡nos salvan de vivir vidas inútiles y sin propósito! Preguntas 1. ¿Podemos ganar la salvación por medio de hacer buenas obras? 2. ¿Es necesario hacer buenas obras para mantener la salvación? 3. ¿Cuál debe ser nuestro motivo principal de hacer buenas obras? 4. ¿Cuáles son otros motivos por hacer buenas obras? 5. ¿Es necesario que todas las buenas obras sean obras «religiosas»? 6. ¿Cuáles son unas buenas obras que usted puede realizar en su vida cotidiana?
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 31 10 Actitudes de motivación 2 Timoteo 1:6-14 6 Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. 7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 8 Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, 9 quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, 10 pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio, 11 del cual yo fui constituido predicador, apóstol y maestro de los gentiles. 12 Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día. 13 Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús. 14 Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros. La lección en resumen Su actitud para con Dios determina el nivel de éxito que tendrá en su servicio a Él. Cultive la actitud que le mantendrá esforzándose por alcanzar grandes cosas para Dios. «Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio» (2 Timoteo 1:7). Todos los creyentes han sido llamados a servir al Señor. Sin embargo, hay diferencias en los tipos de llamado. Algunos son llamados al ministerio de la predicación y reciben un salario mientras que otros sirven voluntariamente. Algunos sirven en una iglesia en su ciudad natal, otros en un campo misionero y otros a varias iglesias en un ministerio promovido por una asociación. A pesar de las diferencias, cada uno es llamado a servir fielmente en su propia iglesia. Nos esforzamos para ser fieles en el servicio, pero Satanás intentará desanimarnos y nos tentará hasta a dejar nuestra esfera de servicio. Ni siquiera los grandes líderes de la fe son inmunes a tal desánimo. Cuando parecía que Timoteo necesitaba ánimo durante un tiempo de dificultad en su vida y su ministerio, Pablo lo animó a «avivar el fuego del don de Dios que había en él» (2 Timoteo 1:6). El término avivar conlleva la idea de hacer arder más un fuego que está casi apagado. Parece que Timoteo era una persona pasiva que se inclinaba a evitar conflicto en vez de enfrentarse con los que se oponían a él y a la verdad. Pablo, su padre en el ministerio, le escribió para ayudarlo a tener el valor necesario para lidiar con los problemas en la iglesia de Éfeso. Nosotros, como Timoteo, necesitamos ánimo al enfrentar las dificultades que encontramos en el ministerio. En la exhortación de Pablo a Timoteo hallamos una fuente de ánimo que nos fortalecerá para la batalla. El propósito de esta lección es examinar algunos de los recursos que Dios nos ha dado para ayudarnos a permanecer firmes con una actitud de ánimo durante las pruebas y así ser victoriosos en nuestros esfuerzos de alcanzar éxito para Dios. Saque fuerzas de la gente
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 32 Dios puede fortalecer las manos de todos sus obreros fieles y capacitarlos para ser victoriosos. Una relación enriquecedora con otras personas es una de las poderosas fuentes que Dios usa para fortificar nuestras manos para el ministerio. Lecturas bíblicas lunes: Mateo 25:14-27 martes: Filipenses 1:27-30 miércoles: Filipenses 4:11-13 jueves: Colosenses 2:4-9 viernes: 1 Juan 2:1-6 sábado: 1 Juan 2:12-17 Meditación devocional Nosotros podemos Números 13:30; 14:6-9 Dios coloca en nuestra vida a personas que creen en nosotros. Gracias a esa confianza, podemos tomar aliento y permanecer eles en nuestra obra para no fallarles y provocar que se desalienten. Un hermano compartió un testimonio de la poderosa influencia que la confianza de una persona puede tener en la vida de otro. Cuando él empezó a asistir a la escuela, se le dificultó, pero providencialmente fue puesto en una clase del primer grado con una maestra que creía en sus alumnos. Por medio de su confianza en él, le hizo pensar que podía aprender como cualquier otro. Consecuentemente, mientras ella enseñaba, él aprendía. Al pasar el tiempo, el niño tuvo otras maestras que no parecían tener tanta confianza en sus alumnos y, por lo tanto, influenciaron menos su vida. Hoy día en su enseñanza y ministerio pastoral, los momentos más productivos han ocurrido cuando ha trabajado con grupos de personas que han expresado confianza en su obra. Otra gran fortaleza en nuestro ministerio es la familia. No todos tienen una familia cristiana sólida como Timoteo pero, sean como sean nuestros antecedentes, los miembros de nuestra familia tienen mucho que ver con nuestra habilidad de perseverar en nuestro trabajo. Los hombres de los Gedeones, una organización de hombres de negocios que distribuyen Biblias, dicen: «Una esposa de rodillas mantiene a un Gedeón en sus pies.» Normalmente nuestra familia nos apoyará en oración cuando otros parezcan estar en nuestra contra. ¡Gracias a Dios por las familias cristianas que mantienen caminando hacia adelante a los obreros de la iglesia! Un tercer grupo importante de apoyo en nuestro ministerio se compone de nuestros mentores espirituales. Pablo recordó a Timoteo de la ocasión cuando hombres eles pusieron sus manos sobre él para enviarlo en una misión especial. De seguro cuando Timoteo recordó esa ocasión especial, el fuego por la obra del ministerio que había recibido fue avivado. Timoteo también podía recordar el momento cuando Pablo lo invitó por primera vez a unírsele en un viaje misionero. Al trabajar con Pablo, Timoteo lo había visto enfrentar la incansable oposición. Por medio de esa experiencia, Timoteo vio al Señor sustentar a Pablo cuando no parecía haber posibilidad de éxito. Todas esas experiencias con sus mentores fortalecieron a Timoteo mientras él lidiaba con los problemas del ministerio en la iglesia de Éfeso. Saque fuerzas de Dios A través de todas las experiencias, Timoteo llegó a tener confianza en que Dios lo había llamado y capacitado para hacer la obra que se le había asignado. Además de reconocer que Dios le había preparado, la seguridad de Su llamado le fortalecía también. Timoteo probablemente diría con nosotros: «Pre ero estar en medio de la batalla y saber que estoy en el centro del plan de Dios que estar en cualquier otro lugar». También es fuente de gran fortaleza saber que, sea cual sea la tarea que el Señor nos encomiende, Él nos capacitará para hacerlo. Pablo declaró con seguridad: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:13). Nosotros podemos declarar lo mismo cuando sabemos que Dios nos ha colocado en el lugar donde estamos y nos ha encomendado la obra que estamos realizando.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 33 El Señor ha preparado a todos los que servimos en Su nombre con un espíritu especial que permite un servicio exitoso. En ese espíritu encontramos nuestra mayor fortaleza. «Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio» (2 Timoteo 1:7). Dios nos liberta del «espíritu de cobardía». Esta libertad se origina de nuestra relación con el Señor y Sus promesas. Él ha prometido estar con nosotros hasta el n (Mateo 28:20). Apoya nuestro ministerio porque es Su ministerio. «¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?» (Romanos 8:31). Si estamos conscientes de la presencia de Dios y de la complacencia de Dios por nuestro servicio, ¿cómo podemos tener temor? Si tememos a Dios nunca debemos temer a ningún hombre. Dios nos da un espíritu «de poder». Al rendir servicio el al Señor, tendremos poder para enfrentar cualquier cosa. Jesucristo dijo: «Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra» (Mateo 28:18) y luego dio la Gran Comisión. Es como si estuviera diciendo: «Les estoy dando una gran tarea, pero también les doy la autoridad que necesitan para llevarla a cabo». En nuestro servicio para Dios a veces llegamos al límite de nuestras fuerzas, pero Cristo nos dará el poder para seguir adelante. Cuando entramos al servicio cristiano, entramos a una guerra que se ganará. En tanto sirvamos al Señor, nunca seremos parte de una causa perdida. Dios nos da el espíritu «de amor». No podemos ser verdaderos obreros de Dios si no hay amor en nuestro corazón. «El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor» (1 Juan 4:8). Para ministrar en el nombre del Señor en cualquier capacidad se requiere amor por la gente. No debemos intentar ser parte de ningún ministerio en la iglesia a menos que tengamos la capacidad de amar al pueblo del Señor. Un maestro de una escuela pública una vez dijo que su trabajo sería un buen trabajo si no fuera por los niños. Aun la gente con la que trabajamos en la iglesia puede a veces hacer cosas extrañas e hirientes; no podemos servirles exitosamente a menos que los amemos. Siempre debemos obedecer el mandato de Jesucristo: «Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros» (Juan 13:34). Dios nos ha dado el espíritu de «dominio propio». En otras palabras, se nos ha revestido con el espíritu de disciplina. Por medio del Señor podemos someter todas nuestras pasiones y emociones bajo el dominio de Dios. El «dominio propio» nos permite estar calmados cuando otros pierden la cabeza. No huiremos ante cualquier asomo de problemas, sino que protegeremos a otros de ellos, como lo hace el Buen Pastor por amor a Sus ovejas. Los que no cuentan con dominio propio, no son nada mas que asalariados. Cuando ven el lobo, dejarán a las ovejas, permitiendo que el lobo las devore (Juan 10:12, 13). Es obvio que el espíritu de servicio no viene de nosotros, sino del Señor. Sólo Él nos puede dar la valentía necesaria para el ministerio, el poder para nuestro trabajo, el amor por la gente y la disciplina para soportar las pruebas. Jesús es el Señor de nuestro ministerio como de nuestra vida. Gracias a Su presencia, podemos mantenernos eles en la obra. Quizá cambiemos de una responsabilidad a otra, pero nunca debemos abandonar Su obra. Sea cual sea nuestra edad, nunca debemos jubilarnos del servicio al Señor hasta el fin de nuestra vida en la tierra. Preguntas ¿Cómo podemos alentarnos los unos a los otros? ¿De quién viene el espíritu de cobardía? ¿A quién debemos temer? ¿Que nos da Dios al libertarnos del espíritu de cobardía?
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 34 11 Útil al Señor 2 Timoteo 2:1-7, 15, 19-21 1 Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. 2 Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. 3 Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. 4 Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a n de agradar a aquel que lo tomó por soldado. 5 Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente. 6 El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero. 7 Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo. 15 Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obre-ro que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. Š Š Š Š Š 19 Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. 20 Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles. 21 Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra. L La lección en resumen Dios nos aclara cómo podemos ser útiles o provechosos para Él. «Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda la buena obra» (2 Timoteo 2:21). Dedíquese a la clase de servicio que es digna de Dios. A menudo Pablo exhortó a los cristianos a servir al Señor de manera digna. Esto no sólo demanda un servicio el, sino también una vida congruente con su profesión de fe en Cristo. A los corintios Pablo escribió: «Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. Todas vuestras cosas sean hechas con amor» (1 Corintios 16:13, 14). A Timoteo Pablo instó: «Tú, pues, sufre penalidades como buen sol-dado de Jesucristo» (2 Timoteo 2:3). «Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado…» (2 Timoteo 2:15). «Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo»(2 Timoteo 2:19). Servir al Maestro de toda la creación es una tarea maravillosa. Dios es grandioso y Su servicio desafiante. ¡Su norma es la perfección! ¿Cómo podemos nosotros, como humanos imperfectos, atrevernos a llamarnos Sus siervos? En la carne, tal cargo sería imposible, pero fuimos salvos «por gracia» y por medio de Su gracia fuimos «creados en Cristo Jesús para buenas obras» (Efesios 2:8, 10). Por Su gracia cada uno de nosotros puede agradarlo (2 Timoteo 2:4), ser «aprobado» por Él (2 Timoteo 2:15) y ser «instrumento para honra…útil al Señor» (2 Timoteo 2:21). La tarea que asigna el Señor (2 Timoteo 2:1-2) Los que hemos recibido la verdad tenemos una responsabilidad triple ante Dios: (1) Debemos permanecer firmes en lo que hemos recibido. «…esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús» (2 Timoteo 2:1). (2) Debemos pasar la verdad que hemos recibido a otros «hombres fieles» (2 Timoteo 2:2).
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 35 (3) Debemos asegurarnos de que lo que pasamos a otros es la verdad exacta que hemos recibido. Debe ser lo «que has oído…ante muchos testigos» (2 Timoteo 2:2). Pablo desafío a Timoteo, su hijo en la fe, a ser un padre espiritual para otros creyentes, así como Pablo lo fue para él. Esos creyentes, a su vez, debían convertirse en padres espirituales de otros. Lecturas bíblicas lunes: Lucas 1:68-75 martes: 1 Corintios 3:16-17 miércoles: 2 Corintios 7:1-11 jueves: Efesios 1:3-12 viernes: 2 Pedro 3:10-18 sábado: Judas 17-25 Meditación devocional Sed santos 1 Pedro 1:13-16 Pablo practicaba lo que estaba enseñando a Timoteo. Había permanecido fuerte en la verdad y la gracia. Pablo soportó severas persecuciones a n de ser el al Señor y enseñar la verdad a otros. Cuando hubo tentaciones comprometedoras, él se rehusó a ceder; cuando hubo oposición, se mantuvo firme. Pablo había permanecido fuerte bajo varias circunstancias y en los últimos escritos de su ministerio estaba instando a los que le seguían a hacer lo mismo. Si somos maestros fieles de la Palabra, debemos estar tan comprometidos a Su verdad que ningún peligro nos cause negarla y ningún falso maestro nos haga abandonarla. Debemos estar tan determinados a obedecer sus enseñanzas que nada en este mundo nos pueda provocar dejarla. Pablo puso diligencia en pasar la verdad a hombres eles de la siguiente generación, tales como Timoteo y Tito. Entendía que el plan de Dios para cumplir con la obra y extenderla era reclutar a otros como obreros. Enseñó a los efesios que Dios les había dado apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros «a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio» (Efesios 4:11-16). Al entregar la verdad a otros, la responsabilidad y las habilidades necesarias para el ministerio también serán entregadas. Los creyentes de hoy debemos ser parte de una línea inquebrantable de creyentes fieles que sigan pasando la verdad de generación en generación. Si no cumplimos con esta responsabilidad, la siguiente generación será impía. Al enseñar la verdad a otros, Pablo tuvo gran cuidado de no quitar ni agregar nada al evangelio. Tuvo mucho cuidado de declarar el consejo de Dios en su totalidad (Hechos 20:27). Se propuso no saber nada más que a Jesucristo (1 Corintios 2:2). En cuanto a la doctrina, Pablo buscó transmitir a las iglesias lo que había recibido del Señor (1 Corintios 11:23, 24). Condenó las «fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios» (1 Timoteo 1:4). La fidelidad requiere que estemos determinados a aferrarnos a la verdad que el Señor nos ha dado para poder enseñársela a otros. Ese mensaje sencillo de Jesucristo proviene directamente de la Biblia, la Palabra de Dios revelada. La disciplina que requiere el Señor (2 Timoteo 2:3-7, 15) Para poder pasar a la siguiente generación la verdad que nos fue dada, se requiere la disciplina, la cual Pablo describe en una serie de ilustraciones. Sirva como soldado. Para preservar la verdad para el futuro se requiere la disciplina similar a la de un soldado. Además de referirse a los obreros cristianos como soldados en la segunda carta a Timoteo, Pablo también llamó a Arquipo (Filemón 2) y a Epafrodito (Filipenses 2:25) sus compañeros «de milicia». Como soldados cristianos, hay que dedicarnos enteramente a nuestra tarea. Cristo dijo: «…el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí» (Mateo 10:38). Cuando tomamos la cruz para seguir a Jesús, no se puede regresar. El mundo y todos sus deleites no pueden acaparar nuestra atención; hay que
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 36 concentrarnos en servir a nuestro Rey. Aunque debemos cumplir fielmente nuestros deberes en el mundo, no podemos dejar que éstos nos distraigan de nuestra dedicación a Jesucristo. Un soldado se entrena para rendir obediencia incondicional. Como seguidores de Cristo, debemos llegar al punto de obedecer aun cuando no entendemos lo que se nos ha pedido. Samuel hizo a Saúl una pregunta penetrante referente a sus acciones en cuanto a los amalecitas: «¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios…» (1 Samuel 15:22). Como soldados, quizá no veamos la razón de que se requiera cierta acción, pero, como soldados, debemos obedecer. Esté dispuesto a sacrificarse. Un soldado se entrena para soportar los sufrimientos. A menudo se le llama a entrar en ambientes hostiles y sobrevivir con escasos recursos. Quizá le sea necesario dormir en una tienda de campaña bajo temperaturas extremas o comer raciones de comida pequeñas y sin sabor. Puede ser expuesto al peligro. Sean cuales sean las circunstancias, se espera que un soldado haga todo lo posible en el servicio a su patria. Como creyentes en Cristo, debemos estar listos para sacrificar lo que sea necesario a n de servir al Señor. Se espera que un soldado permanezca fiel a su país, aun si es tomado prisionero. Cristo también espera que seamos fieles hasta la muerte. Dijo a la iglesia en Esmirna: «No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida» (Apocalipsis 2:10). Ya sean tiempos buenos o malos, debemos permanecer eles en el servicio a nuestro Rey. Sirva como atleta. Los atletas saben enfocarse en una meta y tener la disciplina para alcanzarla. «…el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente» (2 Timoteo 2:5). Los atletas saben que hay que seguir las reglas del juego o serán descalificados. También saben que pagarán un precio alto si esperan obtener la corona de victoria. Cristo no espera nada menos de los que participan en Su servicio. Al hacer cualquier cosa en el nombre de Cristo, debemos estar dispuestos a pagar cualquier precio que sea necesario para hacer el mejor trabajo posible. Sirva como labrador. Los labradores (o agricultores) conocen bien la disciplina de trabajar para llegar a experimentar el gozo de una cosecha. «El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero» (2 Timoteo 2:6). Por lo general, los labradores se levantan temprano por las mañanas para ir al campo. Siembran las semillas preciosas con la fe de que un día habrá una cosecha. Al comenzar la cosecha, se regocijan de poder recoger los primeros frutos. Como cristianos, debemos comprender que hemos sido llamados a una labor que se debe hacer en tanto se pueda. Cristo dijo: «Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar» (Juan 9:4). A menudo, cuando pensamos acerca de ir al vecindario a testificar o hacer otro tipo de servicio, nos convencemos a nosotros mismos de que no es el mejor momento. Quizá hace mucho calor o hace mucho frío, o está muy húmedo o muy seco. Si esperamos hasta tener las condiciones perfectas, quizá nunca sembremos la semilla, y no habrá cosecha. Sirva como obrero. Un obrero debe disciplinarse a aprender a hacer su trabajo. Pablo instó a Timoteo a familiarizarse con sus herramientas de trabajo. Y ya que su herramienta más importante era la Palabra de Dios, Timoteo debía ser diligente para presentarse a Dios «aprobado, como obrero que usa bien la palabra de verdad» (2 Timoteo 2:15). Una vez un anciano no creyente dijo: «Los que asisten a los cultos de la iglesia son hipócritas. Llevan sus Biblias al templo y se comportan como si supieran de qué se trata la Biblia, pero si les hago una pregunta, no saben responderme. Los vendedores de casa en casa traen sus libros que hablan de sus productos, y ellos conocen lo que contienen sus libros. La crítica de este hombre tiene cierta validez. Si sostenemos que creemos en la Biblia, debemos aplicarnos a estudiarla y conocerla. La pureza que demanda el Señor (2 Timoteo 2:19-21) Si queremos enseñar las verdades de Dios a las generaciones venideras, tenemos que ser instrumentos limpios. Una iglesia debe ser un cuerpo de personas santas que sirven al Maestro. Ninguno de nosotros es
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 37 perfecto, pero todos debemos anhelar levantar manos santas al Señor. No basamos nuestra salvación en nuestra santidad personal pero, sin la santidad, no seremos siervos efectivos para el Señor. «Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo» (2 Timoteo 2:19). Si la congregación es un cuerpo de gente santificada, ¿por qué hay tantos problemas en las iglesias? Las iglesias están compuestas de individuos. Dondequiera que la gente se reúna, habrá una mezcla de personas, así como en la cocina de una mansión hay muchas clases de utensilios: unos hechos de metales preciosos y otros de materiales más comunes. Los platos más elegantes se reservan para ocasiones especiales. Otros se usan en actividades cotidianas de poca importancia. Asimismo, a una iglesia asistirán todo tipo de personas. Algunos serán eles en su servicio a Jesucristo, otros no serán tan eles y otros quizá se comporten de manera deshonrosa. Si uno quiere servir al Señor, hay que purificarse de lo que es deshonroso y convertirse en un «instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra» (2 Timoteo 2:21). Para lograr esto, hay que seguir las enseñanzas de Pablo registradas en 2 Timoteo 2: Soportaremos las dificultades como soldados; entraremos a los campos a labrar la tierra y sembrar la semilla como labradores; seremos disciplinados como atletas para poder jugar de acuerdo con las reglas; como obreros, desarrollaremos la destreza necesaria para usar las herramientas a fin de realizar la tarea efectiva y hábilmente. Luego, por la gracia de Dios, podremos ser útiles aun para el uso del Señor de la creación. Preguntas 1 ¿Cuál es la tarea que el Señor nos ha asignado? 2 ¿Qué ocurrirá si no cumplimos con esta responsabilidad? 3 ¿Por qué es tan importante no agregar ni quitar nada del evangelio? 4 Pablo nos dio cuatro ilustraciones de cómo debemos servir. ¿Cuáles son? 5 ¿Por qué es tan importante conocer bien la Palabra de Dios?
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 38 12Creciendo en la Palabra de Dios 2 Timoteo 3:10-17 10 Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, 11persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor. 12Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; 13 mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. 14 Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; 15 y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. 16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. L La lección en resumen Mientras el mundo empeora más y más, los creyentes deben fortalecerse y seguir creciendo espiritualmente al estudiar la Palabra de Dios. «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia» (2 Timoteo 3:16). Para Timoteo, el apóstol Pablo era maestro, ejemplo y mentor. Mientras otros que pretendían ser cristianos caían en el camino, Timoteo continuó con Pablo y llegó a entender su «doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos» (2 Timoteo 3:10-11). Las palabras «tú has seguido» en el versículo 10 significan que Timoteo había seguido a Pablo hasta llegar a comprender sus enseñanzas, su vida, su propósito, su fe, su paciencia, su amor y su fortaleza. Había una belleza y una profundidad en la dedicación de Timoteo. Siguió a Pablo y permaneció con él tanto en lo bueno como en lo malo. Había guardado sus enseñanzas y desarrollado un entendimiento profundo de la vida cristiana por medio de las enseñanzas de Pablo. Timoteo puso en obra lo que había aprendido al observar a Pablo. Gracias a esa relación especial con Pablo y su devoción a las Escrituras, Timoteo llegó a ser un líder poderoso entre los cristianos de su tiempo. Nuestra meta como creyentes en Cristo debe ser edificar nuestra vida sobre las enseñanzas de la Palabra de Dios, estudiarla y practicar el discipulado verdadero. Pero hay que recordar que el estudiar será inútil a menos que aprendamos a aplicar la verdad a la vida cotidiana. Al asociarnos con otros que han demostrado su devoción a la Palabra de Dios, nos contagiaremos de su espíritu y encontraremos ayuda para vivir la verdad y realizar el ministerio que Dios quiere que hagamos. Crecemos al participar en la obra del Señor (2 Timoteo 3:10-12) Timoteo era ejemplar en su participación en la vida cristiana. No sólo siguió las enseñanzas de Pablo, sino que también creció personalmente al colaborar con el apóstol. La participación imparte propósito. Timoteo se unió a Pablo en un gran propósito. La frase «Pero tú has seguido mi…propósito» muestra la profundidad de la devoción de Timoteo. Ser un obrero del Señor
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 39 no es sólo saber de un propósito, sino estar dedicado y leal a él. Pablo y Timoteo tenían un gran propósito y estaban dispuestos a sacrificar sus vidas por lograrlo. Lecturas bíblicas lunes: Salmo 19:7-14 martes: Marcos 1:16-20 miércoles: Romanos 6:1-13 jueves: Colosenses 3:12-17 viernes: 2 Tesalonicenses 1:1-4 sábado: 1 Pedro 2:1-10 Meditación devocional El poder de la Palabra de Dios Hebreos 4:12-13 Es importante dar un vistazo a nuestra propia vida para ver cuál es el propósito que nos motiva. Si estamos comprometidos a realizar metas mundanas en lugar de glorificar a Dios, estamos mal. A menos que ejercitemos nuestra fe para alcanzar un propósito espiritual, no creceremos en el Señor. Si no sabemos lo que intentamos hacer, sólo andaremos en círculos. Alguien ha dicho: «Si apuntamos a la nada, daremos al blanco». Un propósito claro y definido es la motivación más eficaz para lograr un esfuerzo productivo. La participación edifica la fe. Al colaborar con Pablo en el servicio cristiano, Timoteo aprendió que Dios quiere que Sus siervos le obedezcan. También aprendió que las promesas de Dios son verdaderas y confiables. Comprendió lo que significa perseverar en una tarea aun cuando resulta difícil. La participación guía a la paciencia. Sirviendo al lado de Pablo, Timoteo observó cómo ministrar a las personas que habían fracasado en la vida. Pablo demostró ese principio al anhelar la salvación de los judíos a pesar de que le habían perseguido severamente. Si vamos a ser eficaces en nuestro servicio al Señor, hay que aprender a ser pacientes cuando ciertas personas parecen inalcanzables y desprecian nuestro ministerio. Hay que desarrollar una madurez que nos ayude a no darnos por vencidos sólo porque los individuos que tratamos de ayudar nos rechazan. Nuestro gran ejemplo es Cristo: «Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros» (Romanos 5:8). La cualidad que produce la paciencia es el amor. El amor que tenemos por los que nos rechazan y nos maltratan, no es el mismo que tenemos por nuestra familia y nuestros amigos. El amor que tenemos por los pecadores nos permite perdonarlos y servirles a pesar de su actitud para con nosotros. La participación enseña la perseverancia. Al laborar junto a Pablo, Timoteo aprendió que las persecuciones son parte de la vida cristiana. Vio que Pablo soportaba gran sufrimiento. Pablo le recordó de la violencia que sufrió en lugares como Antioquia, Iconio y Listra. Pero al soportar las persecuciones, Pablo entendió la verdad dicha por Juan: «…mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo» (1 Juan 4:4). Pablo podía decir que las persecuciones eran grandes, pero Cristo era mayor, porque «de todas me ha librado el Señor» (2 Timoteo 3:11). Aun si Pablo sufriera el martirio (como de hecho sucedió poco después de que escribiera la segunda carta a Timoteo), estaba seguro de un resultado favorable. Dejaría atrás sus persecuciones y tribulaciones para ir a la presencia de Jesucristo, su Señor amado. Crecemos al ser fieles (2 Timoteo 3:13, 14) Como nosotros, Timoteo vivía en un mundo que se deterioraba constantemente. Pablo le enseñó que la terrible condición del mundo no debía desviarlo. «…los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido». Mientras la maldad de los hombres creciera, su dedicación al Señor debía fortalecerse más y más. El desafío del apóstol Pablo a Timoteo muestra la importancia de aprender y practicar los principios cristianos. Timoteo aprendió y se persuadió de la verdad gracias a personas que habían demostrado su lealtad a Cristo. Desde su niñez su madre y abuela le habían enseñado a Timoteo la Palabra de Dios.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 40 También aprendió de Pablo y vio el poder de Dios demostrado al acompañarle a Pablo en sus viajes misioneros. A causa de sus experiencias con Pablo, Timoteo llegó a comprender su propósito en la vida: Vivir de acuerdo a las enseñanzas de la Palabra y dedicarse a la obra de Dios. Nosotros tenemos el mismo reto. El mundo busca nuestra atención, pero nuestra lealtad debe ser para Cristo y la Palabra de Dios. Aunque las enseñanzas de los antepasados no deben ser descartadas descuidadamente, no debemos permitir que las tradiciones gobiernen nuestra vida. La Palabra de Dios siempre tiene que ser la autoridad final. Crecemos por medio del estudio de las Escrituras (2 Timoteo 3:15-17) Las Escrituras le «pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús» (2 Timoteo 3:15). Todos los que hemos creído, sabemos que el Señor abrió nuestro corazón al mensaje de Su Palabra y nos dio la salvación. La Biblia es más que un simple libro; es la verdad que cambia vidas. Presenta a todos aquellos que lean sus palabras el Cristo vivo y resucitado, quien pagó el precio por el pecado y compró la vida eterna para todos los que creen. Recientemente se le presentó a un joven completamente confundido la verdad eterna de Juan 3:16. Se le pidió que dijera su nombre en lugar de «al mundo» y «todo aquel». Al hacer esto, el Espíritu Santo lo conmovió y lo guió a la salvación. Ese es el poder que hay en la Palabra de Dios. Si bien hay muchos libros de «ayuda personal» en el mercado, no hay otro libro aparte de la Biblia que puede darnos la vida eterna. Como obreros cristianos, sabemos que la Biblia no sólo guía a la salvación, sino que también nos capacita para la labor que tenemos por delante. Es la única base para nuestra doctrina. No se puede depender de ninguna doctrina que no sea fundada en la Palabra de Dios. Sólo la Palabra que es «inspirada por Dios» es la Palabra segura y confiable, sobre la cual podemos edificar nuestra vida y basar nuestra esperanza para la eternidad. La Biblia redarguye y corrige; nos ayuda a ver el error de nuestra manera de vivir y, a la vez, nos muestra el camino que debemos seguir. La Biblia tiene un poder especial para convencernos de nuestros errores y hacernos volver a Cristo para librarnos de nuestra pasada manera de vivir. Al estudiar la Biblia, somos enteramente preparados «para toda buena obra». Si bien nos beneficiamos personalmente de nuestro estudio de la Biblia, la meta final de nuestro estudio es llegar a ser productivos como obreros en el reino de Dios. Por medio de nuestro estudio, nos convertimos en bendición para otros y en gozo para el Señor. El crecimiento espiritual no es una bendición que Dios ha reservado sólo para unos pocos. Ha abierto las puertas del crecimiento espiritual a todos los que estudien Su Palabra, obedezcan lo que aprenden y lo usen para servir a Dios y a los demás. Preguntas 1 ¿Qué era el apóstol Pablo para Timoteo? 2 ¿Qué debe ser la meta de los cristianos? 3 ¿Cuál es el propósito que le motiva a usted en su servicio al Señor? 4 ¿Cuál debe ser nuestra actitud para con las personas que nos rechazan y nos desprecian? 5 ¿Cuál cualidad produce la paciencia?
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 41 13Fiel hasta el final 2 Timoteo 4:1-8, 17, 18 1 Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, 2 que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4 y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. 5 Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio. 6 Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. 7 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. 8 Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida. 17 Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león. 18 Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén. La le L Lección en resumen «He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe» (2 Timoteo 4:7). Los creyentes que guardan la fe vivan y mueran con confianza y una perspectiva eterna. Al acercarse al final de su segunda carta a Timoteo, el apóstol Pablo enfatizó los temas principales del servicio cristiano. Aunque pronto llegaría al final de su propia batalla, sabía que otros continuarían en la obra. Quería recordarles de las verdades transcendentales en cuanto a Jesucristo que los capacitaría a perseverar. Aunque Pablo sabía que pronto dejaría este mundo, se gozaba que el Señor regresaría. Por eso cuando habló de la «manifestación» de Jesucristo (2 Timoteo 4:1), seleccionó una palabra que los romanos usaban para describir una visita inminente de su emperador. Cuando los ciudadanos esperaban la «manifestación» de su emperador, ponían gran esfuerzo en las preparaciones para el evento anticipado. Limpiaban las calles y hacían todo lo posible para poner en orden su comunidad. Pablo quería enfatizar que, de la misma forma en que los ciudadanos se preparaban para la visita del emperador, así los cristianos debían prepararse para la venida de su Señor. No se sabe cuándo será, pero un día Jesucristo regresará y hay que estar listos. Cuando Cristo regrese, «juzgará a los vivos y a los muertos». El reconocer que todas nuestras obras serán juzgadas por el Señor debe suprimir cualquier preocupación acerca de lo que las demás personas piensen. La opinión de nuestro Juez es la única que importa. El deseo más grande de la vida debe ser el escuchar a nuestro Señor decir: «Bien, buen siervo y fiel» (Mateo 25:21). En nuestras jornadas por el mundo, debemos vivir de tal manera que nadie pueda dudar de nuestra ciudadanía en el cielo ni nuestra lealtad a nuestro Rey, Jesucristo. Nuestra oración debe ser: «Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra» (Mateo 6:10).
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 42 Al comentar sobre la manifestación y el reino de Jesucristo, Pablo presenta una perspectiva eterna que es única para el creyente a punto de morir. Lecturas bíblicas lunes: Salmo 23:1-6 martes: Romanos 5:1-10 miércoles: Tito 3:3-7 jueves: Hebreos 6:9-20 viernes: Hebreos 12:1-8 sábado: 1 Pedro 1:3-5 Meditación devocional Una cita con Dios Hebreos 9:27,28 El futuro: El interés por la próxima generación (2 Timoteo 4:1-5) En el último capítulo de su segunda carta a Timoteo, Pablo expresó su preocupación por las generaciones futuras de creyentes y su fidelidad al Señor. Quería que fueran testigos y que fueran urgentes en su testimonio. El mensaje que compartirían sería asunto de vida o muerte para los oyentes. Si una generación de creyentes fallara en compartir la gran verdad del evangelio, la próxima generación perecería en su pecado. «…todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quién les predique?» (Romanos 10:13, 14). Pablo sabía que la generación de obreros que lo seguían tendría que ser persistente en su testimonio. Para ser efectivos debían estar listos para hablar de Cristo en cada oportunidad. Le instó a Timoteo: «que prediques la palabra». Algunos defienden su falta de testificar, diciendo: «Temo decir algo mal y confundir a la persona de manera que no quiera recibir a Cristo». Este argumento suena muy noble, pero la verdad es que la manera más segura de perjudicar a una persona perdida es no testificarle. El incrédulo que nunca ha escuchado la verdad del evangelio ya está confundido y cegado por el pecado. Hay mucho más peligro en guardar silencio acerca del evangelio que en hacer un esfuerzo honesto por presentar la verdad a los perdidos. Además, cuando se presenta el evangelio, debe hacerse de manera que la persona entienda. Como cristianos, a menudo usamos frases o palabras que los que asisten regularmente a los cultos de la iglesia entienden, pero que no tienen sentido o no tienen el mismo sentido para los inconversos en el mundo. Por eso es necesario tener cuidado de usar un lenguaje que puedan comprender. Asimismo es crucial que la vida del quien presente el evangelio sea ejemplo de la diferencia entre una vida cristiana y una mundana. Un creyente con un estilo de vivir mundano tendrá dificultades en mostrar al pecador su necesidad de arrepentirse. Pablo hizo hincapié en que los cristianos deben estar dispuestos a reprender y exhortar cuando sea necesario. Deben tener el valor de proclamar la verdad al mundo con toda honestidad. Si la gente de la iglesia no reprende al mundo por su pecado, no habrá ningún tipo de reprensión. A nadie le gusta reprender, pero hacerlo de la manera correcta y con la Palabra de verdad podría salvar a un pecador. El no avisar de un peligro es un crimen y un pecado. Una noche las fuertes aguas del río arrastró un puente en una carretera principal. Un hombre se dio cuenta del peligro e intentó avisar al chofer de un auto que se dirigía hacia el puente caído. Pero por algún motivo, el chofer no le hizo caso y siguió en su camino. Cayó en las turbulentas aguas y pereció. Si el hombre no hubiera tratado de advertir a la persona, habría sido culpable de una negligencia terrible. Como cristianos, debemos hacer todo lo posible para comunicar el peligro del pecado las personas que se dirigen hacia la destrucción espiritual.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 43 Aparte de la reprensión, la exhortación debe ser parte del testificar. Cuando una persona es reprendida y la acepta, se debe animarle a seguir adelante. Fallar en animar es tan serio como no reprender o advertir. Además, Pablo nos insta a ser pacientes en testificar. La paciencia se refleja en un espíritu que no se da por vencido fácilmente. Nunca debemos pensar que cierta persona es inalcanzable para Dios. Cristo murió por los pecadores, y aun el pecador más vil es un candidato para el evangelio. Pablo también quería que estuviéramos al tanto del ejército de falsos maestros que se levantarían contra la verdad. Nos advirtió que «vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas» (2 Timoteo 4:3, 4). El pasado: Una reflexión en una vida bien vivida (2 Timoteo 4:7, 8) Mientras Pablo contemplaba el final de su ministerio, comenzó a reflexionar sobre su vida y el servicio que había prestado a su Maestro. Podía decir: «He peleado la buena batalla». La palabra usada como «batalla» describe una competencia en un estadio. Pablo sabía que había peleado una «buena batalla» y que, como atleta, había dado lo mejor de sí como misionero a los gentiles. Sin duda este pensamiento le fue un gran consuelo al acercarse al final de su vida. Pablo dijo además: «…he acabado la carrera». Demasiadas personas han empezado su carrera por Jesucristo, pero han caído al lado del camino antes de terminar. Es importante que nosotros, como obreros cristianos, incluimos en nuestro servicio las características necesarias para completar la carrera. Cuando un corredor de maratón comienza su carrera, fija el paso que podrá mantener durante el resto de la carrera. Generalmente la velocidad es menos importante que la resistencia. Lo mismo es cierto en la carrera cristiana, y Pablo nos puso el ejemplo. Terminó de la misma manera en que comenzó, sirviendo fielmente a Cristo. Estaba tan enfocado en su dedicación a testificar que aprovechaba hasta sus experiencias en la prisión para hablar a otros acerca del Señor. William Barclay explica que en los antiguos juegos se requería que los atletas declararan bajo juramento que habían entrenado por diez meses y que no cometerían ningún engaño durante los juegos. Cuando Pablo dijo: «he guardado la fe», estaba reiterando que había seguido las reglas. Pablo se encontró con el Señor camino a Damasco, le aceptó como Salvador y fue llamado a servir. El Señor le prometió a Pablo que estaría con él en su tarea de predicar la Palabra, y Pablo se comprometió a ir dondequiera que el Señor lo guiara. Al final de su vida, Pablo podía decir: «El Señor me ha sido fiel, y yo he sido el a la tarea que Él me encomendó». Pablo nunca perdió la confianza en el Señor. Aun cuando fue apedreado, azotado y encarcelado, su confianza en Cristo se mantuvo firme. Terminó su carrera de la misma manera en que la empezó: con plena confianza en el Señor. Al acercarse el final de su carrera, Pablo probablemente pensaba mucho sobre su propio futuro. Sabía que su futuro en el mundo sería corto y no agradable, pero al mirar hacia la eternidad, vio una corona aguardándole: «Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida» (2 Timoteo 4:8). En las carreras de los atletas en los tiempos de Pablo, el mejor premio era una corona de laurel. Era un gran honor ganar tal corona, pero ésta y la gloria de la victoria siempre se mar-chitaban rápidamente. Sin embargo, Pablo anticipaba una corona que nunca se marchitaría. Mientras Pablo se regocijaba de lo que lo aguardaba en la eternidad, quería que entendiéramos que su corona no era exclusiva. La corona aguarda a todos los que esperan con expectación la venida de nuestro Rey.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 44 El final: La partida a la gloria (2 Timoteo 4:6, 17, 18) El morir en una prisión, lejos de sus seres queridos, desde una perspectiva humana sería una experiencia solitaria. No obstante, Pablo pudo sobrellevar esa soledad gracias a su relación con Cristo. Aunque la mayoría de sus amigos no estuvieron con él al final, Pablo no podía dudar de la presencia de Dios. Jesucristo ha prometido nunca desamparar, ni dejar a quienes confían en Él (Hebreos 13:5). Pablo tenía plena confianza en la promesa del Señor. En sus últimos días Pablo aprovechó su juicio ante los jueces romanos para testificar de Cristo. Su amor por otros y su deseo de dar a conocer el nombre de Cristo eran más importantes que el temor de los peligros que este juicio involucraba. Al considerar las promesas del Señor, este juicio siniestro no se vislumbraba como un peligro. Pablo sabía que lo único que los romanos podrían hacer era destruir su cuerpo, pero no podrían tocar su vida en Cristo. Creía que el dejar este mundo era una mejor opción que quedarse. Ya había declarado que tenía el «deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor» (Filipenses 1:23). Quizá algunos vean la muerte de Pablo como una tragedia, pero Pablo la consideraba una victoria. Por fe miró más allá de las amenazas y sabía que estaba seguro en el Señor. Había aprendido una lección que siempre resultará en la victoria: Es mejor enfrentar el peligro de este mundo por un momento y estar seguro en Cristo por la eternidad. Preguntas 1 ¿Por qué se considera un crimen y un pecado el no dar aviso de un peligro? 2 ¿En qué se refleja la paciencia? 3 ¿Qué se dará a todos los que aman la venida del Señor? 4 ¿Por qué Pablo no temía morir? 5 ¿Qué puede hacer usted para transmitir el evangelio a las generaciones futuras?
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 45 14Un varón de Dios 1 Reyes 13:1-6 1 He aquí que un varón de Dios por palabra de Jehová vino de Judá a Betel; y estando Jeroboam junto al altar para quemar incienso, 2 aquél clamó contra el altar por palabra de Jehová y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres. 3 Y aquel mismo día dio una señal, diciendo: Esta es la señal de que Jehová ha hablado: he aquí que el altar se quebrará, y la ceniza que sobre él está se derramará. 4 Cuando el rey Jeroboam oyó la palabra del varón de Dios, que había clamado contra el altar de Betel, extendiendo su mano desde el altar, dijo: ¡Prendedle! Mas la mano que había extendido contra él, se le secó, y no la pudo enderezar. 5 Y el altar se rompió, y se derramó la ceniza del altar, conforme a la señal que el varón de Dios había dado por palabra de Jehová. 6 Entonces respondiendo el rey, dijo al varón de Dios: Te pido que ruegues ante la presencia de Jehová tu Dios, y ores por mí, para que mi mano me sea restaurada. Y el varón de Dios oró a Jehová, y la mano del rey se le restauró, y quedó como era antes. La lección en resumen Dios acepta la adoración espiritual y verdadera pero siempre rechaza la adoración hipócrita, falsa y carnal. Evalúe su propia forma de adorar al estudiar esta lección. «No tendrás dioses ajenos delante de mí» (Éxodo 20:3). El estudio de hoy nos presenta a un hombre sin nombre que es llamado «un varón de Dios». El tiempo de estos eventos se señala como el período de 980-900 antes de Jesucristo. Al morir Salomón, la nación de Israel se dividió en dos reinos rivales. Roboam, un hijo de Salomón, reinó sobre las tribus del sur (Judá y Benjamín), conocidas como el Reino de Judá. Jeroboam, un líder obrero bajo el mando de Salomón, reinó sobre las diez tribus del norte de la región de Canaán, conocidas como el Reino de Israel. El reino de Israel no tardó mucho en corromperse. La depravación religiosa y política vino a ser cosa común. Era durante estas condiciones que «un varón de Dios» fue de Judá a Israel para denunciar a las tribus del norte por su adoración pagana. Se necesita un varón de Dios Cuando la administración política se corrompe: La historia nos revela que más naciones han caído como resultado de la corrupción dentro de su gobierno que de las presiones de afuera. Tal fue el caso con Israel. Jeroboam era de la tribu de Efraín e hijo de una mujer viuda (1 Reyes 11:26). Encabezaba la fuerza obrera de las tribus de José que servían al rey Salomón. Un día, el profeta Ahías le anunció a Jeroboam que Dios le daría la autoridad para reinar sobre diez de las doce tribus (1 Reyes 11:29-39), y así ocurrió. Al morir Salomón, la nación se dividió, y Jeroboam se convirtió en rey del Reino del Norte (1 Reyes 12:20). La ambición política, agregada a la inseguridad, causó que Jeroboam temiese por el futuro de su reino. Se sentía en gran peligro, ya que Roboam era descendiente de David mientras que él, no.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 46 Lecturas bíblicas lunes: 1Reyes 12:16-24 martes: 1Reyes 12:25-33 miércoles: 1Reyes 13:11-22 jueves: 1Reyes 13:23-34 viernes: 2Reyes 23:1-10 sábado: 2 Reyes 23:11-20 Meditación devocional La adoración Juan 4:19-24 Así que Jeroboam puso dos altares en Israel como lugares de adoración, uno al norte y el otro al sur. En ellos puso dos becerros de oro, colocando uno en Betel y otro en la región de Dan. Anunció al pueblo: «…Bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto» (1 Reyes 12:28). Puesto los dos lugares eran convenientes y dentro del territorio de Israel, ya no se tendría que bajar a la región de Judá para adorar. Sin embargo, Dios había mandado que únicamente en Jerusalén se le adoraría. Resultó que cuando el líder político de Israel empezó a jugar con la vida espiritual de la gente para su propia ventaja política, apareció «un varón de Dios» para proclamar el mensaje de Dios. Un hombre de Dios está siempre en demanda cuando el poder político se echa a perder. Cuando hay perversión del sistema religioso: Repetidamente Dios les había dicho a los hebreos que Él escogería un lugar en la Tierra Prometida donde ellos le adorarían (Deuteronomio 14:23; 16:2 y 26:1, 2). Ese lugar escogido sería para el pueblo el centro de toda adoración. Todos los demás altares que se encontraran en la tierra debían ser destruidos. Todos los sacrificios y toda adoración verdadera se haría en aquel lugar asignado. Tal lugar vino a ser el sitio del gran Templo que Salomón construyó en Jerusalén. Además, Dios escogió a Aarón y su descendencia para que sirvieran como «sacerdocio perpetuo, por sus generaciones» (Éxodo 40:15). En una ceremonia solemne, Aarón y los suyos fueron separados para servir al Señor en el ministerio sacerdotal (Levítico 8 y 9). Cuando otros trataban de entremeterse en esta obra sagrada, Dios les castigó con un juicio severo (Números 16). Sólo los asignados por Dios podían actuar como sacerdotes. Dios también había establecido la forma de adoración que Él recibiría. Había mandado: «No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra» (Éxodo 20:4). El Reino de Israel quebrantó los tres reglamentos que Dios mismo había decretado: (1) Se pusieron altares en Bet-el y Dan en competencia con el único altar autorizado de Jerusalén. (2) Jeroboam «hizo sacerdotes de entre el pueblo, que no eran de los hijos de Leví» (1 Reyes 12:31). (3) Se colocaron becerros de oro en Dan y en Bet-el. Además, se decretaron días festivos que serían los mismos a los que se observaban en Jerusalén (1 Reyes 12:32, 33). Por eso vino «un varón de Dios». Cuando toda una generación se vuelve apóstata: Puede ser que la intención de Jeroboam no fue que la gente se alejara de Jehová ni estableciera una religión nueva, pero cualquiera que haya sido el motivo, el final fue trágico. La gente pronto se olvidó del Dios verdadero y empezó a sacrificar más bien a los becerros (1 Reyes 12:32). Jehová Dios pronunció sentencia sobre esa práctica y contra la casa de Jeroboam que la había instituido. Un varón de Dios es provisto Un hombre investido de valor: Jeroboam adoraba en Bet-el; por lo tanto, allí aguardó el varón de Dios hasta que dicho rey llegara a adorar para dar su mensaje de reprobación y juicio. Se necesitó valor para hablar en contra del altar del rey. El varón de Dios puso su misma vida al frente de su mensaje. Pero se llenó de valor, sabiendo que Dios lo había comisionado para declararlo. El siervo de Dios sabía lo que el Señor esperaba de él: «No hagáis
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 47 distinción de persona en el juicio... no tendréis temor de ninguno, porque el juicio es de Dios...» (Deuteronomio 1:17). El varón de Dios anunció que el altar sería profanado por un rey nacido a la casa de David (del Reino del Sur) al quemar sobre él los huesos de los sacerdotes que lo administraban. Que el rey Jeroboam se enojaría era de esperarse, pues esto significaba la caída del Reino del Norte. ¿De dónde obtuvo el siervo de Dios el valor para hablarle de tal forma al rey? La respuesta es que estaba actuando en el nombre de Dios; las palabras no eran suyas, sino de Dios. Un hombre de compasión: El rey Jeroboam no podía contenerse. «Cuando el rey Jeroboam oyó la palabra del varón de Dios, que había clamado contra el altar de Bet-el, extendiendo su mano desde el altar, dijo: ¡Prendedle!…» (1 Reyes 13:4). Pero el rey había actuado con insolencia ante los ojos de Jehová, y el juicio divino no se hizo esperar. Se le secó la misma mano que había usado para ordenar la captura del varón de Dios. Además, «…el altar se rompió, y se derramó la ceniza del altar, conforme a la señal que el varón de Dios había dado por palabra de Jehová» (1 Reyes 13:5). Fue entonces que la amenaza del rey se convirtió en humildad. «Entonces respondiendo el rey, dijo al varón de Dios: Te pido que ruegues ante la presencia de Jehová tu Dios, y ores por mí, para que mi mano me sea restaurada» (1 Reyes 13:6). El profeta tenía compasión. Oró en respuesta a la petición que se le hacía, y Dios restauró la mano del rey. ¡Qué prueba tan grande de que el juicio justo de Dios puede proclamarse con amor! La santa ira de Dios nunca debe ser mezclada con los deseos vengativos del hombre. Un hombre de Dios es vindicado El anuncio del juicio que caería sobre la religión falsa de Jeroboam era muy específico. El siervo de Dios anunció que el juicio era inevitable; no solamente declaró cómo se efectuaría la profanación del altar, sino que también dio el linaje y el nombre del que haría tal cosa en el nombre de Jehová. La señal que ocurrió al darse la profecía fue tan sólo una garantía de lo que pasaría en el futuro, (1 Reyes 13:2, 3). Fijémonos en cuán específicas y concretas son las revelaciones proféticas que provienen de Dios. Aunque los eventos no se cumplieron inmediatamente, sí ocurrieron a su debido tiempo, tal y como se habían anunciado. (1 Reyes 13; 2 Reyes 22 y 23). Después de 300 años la profecía se cumplió al pie de la letra (2 Reyes 23:15-20). Cuando el Reino del Norte cayó a los asirios en el año 722 a. de J.C., la región se llenó de la idolatría y la perversión religiosa. Años después, Josías llegó a ser el rey del Reino del Sur y se lanzó en una campaña para deshacer toda idolatría en Palestina. Empezó en Judá, restaurando la adoración en el Templo de Jerusalén en su forma pura. Viajó por toda la tierra de Judá, asegurándose de que todos los altares paganos fueran destruidos. Llegando a Bet-el, pudo ver el altar levantado por el rey Jeroboam junto con las casas, los árboles y las piedras que se consideraban sagradas por los adoradores. El rey Josías mandó cortar los árboles, despedazar las piedras y quemar las casas. Tomó los huesos de unas tumbas cercanas y los quemó en el altar, profanándolo. Finalmente, mató a los sacerdotes y quemó sus cuerpos en el altar. Así quedó el altar de Jeroboam profanado para siempre como un lugar de adoración y holocaustos. El juicio anunciado de Dios cayó exactamente como el varón de Dios lo había dicho. Jehová siempre cumple Su palabra. Dios es tan misericordioso que no juzga sin dar previo aviso para que el hombre tenga la oportunidad de arrepentirse y evitar el juicio. Pero a la vez, Dios es justo. No cierra Sus ojos al pecado; tiene que castigarlo. Dios nos ha dicho cómo le debemos adorar: «No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás…» (Éxodo 20:3-5). Además, Jesucristo dijo: «Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren» (Juan 4:24). Los que adoran a otros dioses están desobedeciendo al Dios verdadero. Los que adoran al único Dios verdadero por medio de estatuas o imágenes están desagradando a Dios. Los que adoran de una manera superficial con meros ritos no pueden complacer a Dios. Los que quitan porciones de la Biblia, añaden a
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 48 ella o tuercen lo que dice no están adorando a Dios en la forma que Él desea. Dios desea que adoremos «en espíritu y en verdad». Preguntas 1. ¿De dónde hasta dónde viajó el varón de Dios? 2. ¿Hacia dónde se dirigió el profeta y cuál fue su profecía? 3. ¿Cuál fue la reacción de Jeroboam? 4. ¿Qué sucedió después de que al rey se le secó la mano? 5. ¿Cómo y cuándo se cumplió la profecía del varón de Dios?
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 49 15Jehová contra Baal 1 Reyes 18:21, 23-26, 36-39 21 Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra. 23 Dénsenos, pues, dos bueyes, y escojan ellos uno, y córtenlo en pedazos, y pónganlo sobre leña, pero no pongan fuego debajo; y yo prepararé el otro buey, y lo pondré sobre leña, y ningún fuego pondré debajo. 24 Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová; y el Dios que respondiere por medio de fuego, ése sea Dios. Y todo el pueblo respondió, diciendo: Bien dicho. 25 Entonces Elías dijo a los profetas de Baal: Escogeos un buey, y preparadlo vosotros primero, pues que sois los más; e invocad el nombre de vuestros dioses, mas no pongáis fuego debajo. 26 Y ellos tomaron el buey que les fue dado y lo prepararon, e invoca ron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: ¡Baal, respóndenos! Pero no había voz, ni quien respondiese; entre tan-to, ellos andaban saltando cerca del altar que habían hecho. 36 Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. 37Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. 38Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja. 39 Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios! La lección en resumen Jehová es el Dios verdadero, quien contesta las oraciones y vence lo malo. «Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra» (1 Reyes 18:21). Los años del 874 al 841 a. de J.C. encierran lo que se llama «El Período de la Apostasía» en la historia de Israel. Una vigorosa campaña fue levantada con el fin de quitar la adoración a Jehová e instituir la adoración a Baal. La reina Jezabel encabezó dicha campaña, y los verdaderos profetas de Dios fueron matados o forzados a esconderse. Por otra parte, los profetas de Baal y Asera fueron importados hasta completar unos 850. Un hombre de visión clara y de espíritu valiente se necesitaba para hacer volver la nación hebrea hacia Dios. Tal hombre se presentó en la persona de Elías tisbita. Elías era el hombre apropiado, ya que no se preocupaba ni de la alabanza ni de la burla. Fue por medio de él que Dios apartó al pueblo una vez más de la completa idolatría y apostasía. Lea la historia completa en 1 Reyes 16:29 a 22:40. La apostasía de una nación La apostasía empieza por lo general con los gobernantes. La gente ordinaria es conservativa en el sentido de que le gusta conservar las creencias antiguas y el diseño familiar de lo acostumbrado. En la historia se desconoce casi por completo el hecho de que la gente común se haya vuelto liberal mientras que los líderes se hayan permanecido conservativos. Así que Israel era alejada de Dios por sus gobernantes, no sus gobernados.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 50 El alejamiento de la adoración de Dios principió con Jeroboam. Cuando la nación hebrea se dividió como pueblo después de la muerte de Salomón, Jeroboam llegó a ser el rey de las diez tribus del norte del país. Para evitar que la nación volviera a unificarse, este rey instituyó la adoración a dos becerros de oro. Los reyes que le siguieron — Nadab, Baasa, Ela, Zimri y Omri — perpetuaron esa falsa religión. Lecturas bíblicas lunes: 1Reyes 17:1-16 martes: 1Reyes 17:17-24 miércoles: 1 Reyes 18:1-16 jueves: 1 Reyes 18:27-35 viernes: 1 Reyes 18:40-46 sábado: 1 Reyes 19:1-18 Meditación devocional Los ídolos Isaías 44:9-20 Después vino el rey Acab quien, influido sobremanera por su esposa pagana Jezabel, estableció la adoración a un dios pagano llamado Baal. La perversión alcanzada era tal que la adoración a los becerros de oro se consideraba como una «cosa leve». Acab y Jezabel casi triunfaron en su meta de no dejar ni siquiera rastro alguno de la adoración a Jehová en Israel. Se dejó de hacer sacrificios para Él; ya no se invocaba Su nombre; solamente 100 profetas y 7.000 ciudadanos de todos los de la nación guardaron completa reverencia a Jehová (1 Reyes 18:13; 19:18). Fue la intervención divina de Dios por el profeta Elías lo que salvó al pueblo de una apostasía total. La apostasía viene y aumenta a través del tiempo debido a la perversión de la religión. La religión pura de Jehová se cambió por la adoración idólatra de Baal. ¡Qué cambio tan degradante! Por algún tiempo los hebreos habían tenido cierta atracción hacia la adoración de Baal. Las gentes que habitaron Canaán antes de los hebreos eran adoradores de Baal, y vemos en Jueces 2:11-13 que el pueblo hebreo adquirió para sí esta religión al poblar la tierra de Canaán. No se trató de sólo simpatizar con la religión sino que se llegó hasta sacrificar gente humana al dios extranjero (2 Reyes 16:3; Jeremías 19:4, 5). Se construyeron templos y altares a Baal por todas las partes de la tierra. Más de dos siglos después, Jeremías 11:13 dice que en todas las calles se pusieron altares a Baal. Se sabe que durante el reinado de Acab al menos 850 profetas y sacerdotes administraron en los altares de Baal y de Asera. Baal no se refiere a un solo dios nacional, ya que el término baal quiere decir «señor» o «poseedor» y la adoración consistía en una serie de dioses. Se pensaba que cada dios controlaba cierta parte de la naturaleza: la lluvia, la fertilidad de la tierra, la germinación de las semillas, el fruto de la cosecha. Como se creía que todo dependía de los baales, debían de ser reverenciados y adorados. Baal tenía su complemento femenino en Astoret, o Asera, la diosa del amor sexual y la fecundidad. Una parte esencial de su culto era la prostitución. La fornicación y los ritos lascivos caracterizaban esta religión pervertida. La apostasía siempre deja un remanente que es el a su Dios. ¡Gracias a Dios por el remanente! Este constituye la esperanza del mundo. Israel contaba con tres veces más población que Judá. Fue un número aproximado de 3.000.000 de hebreos los que salieron de Egipto en el gran éxodo que dirigió Moisés. La población de seguro no podía disminuir, sino más bien aumentar después de su llegada a Palestina. En 1 Reyes 19:18 Jehová le informó a Elías que había 7.000 ciudadanos en Israel que no habían doblado su rodilla ante Baal. Ahora bien, ello es sólo un fragmento o remanente del pueblo. EL desafío de la verdad La verdad es lo opuesto al error; nunca puede haber una «coexistencia pacífica» entre estos dos elementos. Como la luz y la oscuridad, así la verdad y la mentira son dos cosas enteramente distintas. La verdad ofrece un reto abierto al error. El profeta Moisés había advertido a la gente que la sequía sería una clase de juicio que vendría sobre ellos por sus maldades (Deuteronomio 11:16, 17). El profeta
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 51 Elías se enfrentó al rey Acab con este anuncio de juicio: «Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra» (1 Reyes 17:1). Luego se escondió de la presencia del rey. Debe de recordarse ahora que se suponía que había un Baal que controlaba de las fuentes de agua y otro que enviaba o detenía la lluvia. Así que el anuncio que Elías hacía ofrecía un desafío a los baales de parte de Jehová. La sequía anunciada por el profeta continuó mes tras mes. La hierba y otra vegetación se marchitaron; los ríos y los lagos se secaron. Los adoradores de Baal ofrecieron sacrificios y oraron, pero no hubo lluvia. La sequía duró tres años y medio (Santiago 5:17) durante los cuales Dios demostró Su poder y la impotencia de los baales. Después de los tres años y medio, Elías volvió a enfrentarse al rey Acab. El profeta echó la culpa por la sequía al rey por adorar a dioses falsos en vez del Dios verdadero. Le dijo que reuniera a los profetas de Baal y de Asera en el monte Carmelo. Le dijo que también reuniera a los habitantes de Israel para que vieran lo que pasará. Acab obedeció a Elías. Allí en el monte Carmelo Elías dijo: «¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él» (1 Reyes 18:21). Nadie le contestó. Entonces, Elías presentó el reto de Dios: Los profetas de Baal construirían un altar a su dios; Elías haría uno para Jehová. Colocarían la leña y el sacrificio sobre cada altar, pero no prenderían fuego. Entonces, los profetas de Baal orarían a él, y Elías oraría a Jehová. El que respondiera, enviando fuego para quemar el sacrificio, sería el Dios verdadero. Todo el pueblo estaba de acuerdo con lo propuesto por Elías. El reto de Jehová fue aceptado. Les tocaba a los 450 profetas de Baal comenzar. Prepararon el buey y lo colocaron sobre la leña en el altar. Oraron a Baal toda la mañana, danzando y saltando, hasta mediodía. «Y aconteció al mediodía, que Elías se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, porque dios es; quizá está meditando, o tiene algún trabajo, o va de camino; tal vez duerme, y hay que despertarle» (1 Reyes 18:27). Los profetas de Baal se esforzaron más para atraer la atención de su dios. «Y ellos clamaban a grandes voces, y se sajaban con cuchillos y con lancetas conforme a su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos» (1 Reyes 18:28). Todo fue en vano. «Pasó el mediodía, y ellos siguieron gritando frenéticamente hasta la hora de ofrecerse el sacrificio, pero no hubo ninguna voz, ni quien respondiese ni escuchase» (1 Reyes 18:29). Por fin, los profetas de Baal se dieron por vencidos. Ahora le tocaba a Elías pedir fuego de Jehová. La verdad demanda que se ejercite la fe. Elías tenía que ser muy valiente para hacer la proposición que hizo. ¿Cómo podía estar seguro que Dios contestaría su petición con fuego? Nunca antes había visto tal milagro. Sin embargo, Dios había hablado a su corazón y había hecho la propuesta por medio de él. Lo que iba a acontecer sería de Dios y no de Elías. El propósito de esta prueba fue para dar a saber a la gente que Jehová es el único Dios. Elías simplemente creyó que Dios haría lo que había dicho. El camino a la victoria Restaure la fe en Dios. La primera acción de Elías fue la de reparar el altar de Jehová, el altar que según algunos comentadores judíos era el mismo que Saúl había levantado (1 Samuel 15:12). Si el altar se había deteriorado por los años de negligencia o abandono, o por el fanatismo de los profetas de Baal, no se sabe con precisión. De todos modos, Elías tuvo que arreglarlo. Lo hizo tomando doce piedras para demostrar que todas las tribus de Israel eran de Jehová, quien las había rescatado de la esclavitud de Egipto, y luego edificó un simple altar «en el nombre de Jehová» (1 Reyes 18:32). Este fue el primer paso para volver la nación hacia Dios. Ejercite su fe en Dios. Elías estaba determinado a mostrar que Jehová es Dios y que Sus obras son únicas y sin comparación. No sería suficiente que Dios enviara fuego del cielo, sino que debía haber la certidumbre de que en verdad era la obra de Dios y no un truco del profeta. Así que, para convencer a su público, Elías hizo una zanja alrededor del altar antes de preparar el buey y poner la carne sobre la leña. «Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña. Y dijo: Hacedlo otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo aún: Hacedlo la tercera vez; y lo hicieron la tercera vez, de manera que el agua corría alrededor del altar, y también se había llenado de agua la zanja» (1 Reyes 18:34, 35).
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 52 Elías en sus propias fuerzas no podía hacer nada; que la leña mojada se quemara tendría que ser un milagro. Elías creía que para Dios sería tan fácil quemar leña mojada como quemar leña seca. Ore con sencillez. Fíjese en la oración sencilla que Elías ofreció a su Señor: Nada de mutilaciones del cuerpo, ni acciones escandalosas, ni peticiones sin n. Los profetas de Baal habían orado por largo tiempo sin recibir nada, mientras que la oración de Elías consistió en solamente dos frases. El contraste más grande de este evento no es que Jehová haya contestado con fuego mientras que Baal no pudo hacerlo. Es más bien la calmada seguridad de la fe de Elías la que verdaderamente contrasta con el frenetismo y el bullicio de los profetas de Baal. Elías oró sencillamente, y Dios respondió maravillosamente. «Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja» (1 Reyes 18:38). La convicción de que Jehová es Dios fue tan manifiesta que los espectadores se postraron y confesaron: «¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!» (1 Reyes 18:39). Esta confesión significaba que reconocían a Jehová como el único Dios verdadero. Inmediatamente después de esta confesión y del avivamiento que la siguió, Dios escuchó la oración de Su siervo que pedía la lluvia. Los cielos se oscurecieron, nubes se formaron y, por primera vez en tres años y medio, llovió. Los baales no pudieron dar ni fuego ni agua; Jehová Dios dio las dos cosas. Todavía hay muchas personas que confían en los ídolos, sean estos representantes de dioses falsos o «santos». Ya hemos visto en la anterior lección que uno de los Diez Mandamientos claramente prohíbe el uso de las imágenes en la adoración de Dios. Dios, en Su Santa Palabra, una y otra vez nos ha comunicado que los ídolos son completamente impotentes. En Salmo 115:3-8, Dios describe los dioses falsos como imágenes de oro y plata hechas por hombres. Estas imágenes tienen ojos, orejas y boca, pero que no pueden ver, oír ni hablar. Después, Dios advierte que aquellos que los fabrican o adoran son tan necios como sus propios ídolos. También en Isaías 44:13-20, Dios describe con ironía la insensatez e ignorancia del que planta un árbol, lo cuida y después lo corta, empleando parte de la madera para hacer un fuego y el resto para hacerse un dios ante el cual postrarse y adorar. Aunque esto suena tan ridículo, algo similar ocurre hoy día. Personas sinceras inútilmente veneran estatuas o cuadros de individuos religiosos. Las oraciones de estas personas devotas no pasan ni del techo. La palabra ídolo no se refiere sólo a las imágenes. Un ídolo es cualquier cosa o persona a la cual le damos más importancia que a Dios. Para muchas personas lo más importante en su vida es el dinero, el placer sensual, el poder, la fama, la prestancia, etc. Jesucristo enseñó: «Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas» (Mateo 6:24). ¿Cuáles son los ídolos de usted? Arrepiéntase y con ese su pecado ante Dios, quien merece nuestra completa devoción. Preguntas 1 ¿Qué significa claudicar? 2 ¿Cuántas personas en Israel quedaron eles a Dios? 3 ¿Por qué es tan importan-te compartir nuestra fe en Dios? 4 ¿Por qué Elías mando inundar el altar? 5 ¿Cómo sabemos que el Dios a quien servimos es el verdadero Dios?
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 53 16Un profeta sin miedo 1 Reyes 22:7-9, 13-17, 26-28 7 Y dijo Josafat: ¿Hay aún aquí algún profeta de Jehová, por el cual consultemos? 8 El rey de Israel respondió a Josafat: Aún hay un varón por el cual podríamos consultar a Jehová, Micaías hijo de Imla; mas yo le aborrezco, por-que nunca me profetiza bien, sino solamente mal. Y Josafat dijo: No hable el rey así. 9 Entonces el rey de Israel llamó a un oficial, y le dijo: Trae pronto a Micaías hijo de Imla. 13 Y el mensajero que había ido a llamar a Micaías, le habló diciendo: He aquí que las palabras de los profetas a una voz anuncian al rey cosas buenas; sea ahora tu palabra conforme a la palabra de alguno de ellos, y anuncia también buen éxito. 14 Y Micaías respondió: Vive Jehová, que lo que Jehová me hablare, eso diré. 15 Vino, pues, al rey, y el rey le dijo: Micaías, ¿iremos a pelear contra Ramot de Galaad, o la dejaremos? El le respondió: Sube, y serás prosperado, y Jehová la entregará en mano del rey. 16 Y el rey le dijo: ¿Hasta cuántas veces he de exigirte que no me digas sino la verdad en el nombre de Jehová? 17 Entonces él dijo: Yo vi a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor; y Jehová dijo: Estos no tienen señor; vuélvase cada uno a su casa en paz. 26 Entonces el rey de Israel dijo: Toma a Micaías, y llévalo a Amón gobernador de la ciudad, y a Joás hijo del rey; 27 y dirás: Así ha dicho el rey: Echad a éste en la cárcel, y mantenedle con pan de angustia y con agua de aflicción, hasta que yo vuelva en paz. 28 Y dijo Micaías: Si llegas a volver en paz, Jehová no ha hablado por mí. En seguida dijo: Oíd, pueblos todos. La lección en resumen Nunca debemos permitir que el miedo nos detenga de proclamar el mensaje de Dios. «…no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído» (Hechos 4:20). Esta lección nos presenta a tres hombres: Acab, rey de Israel; Josafat, rey de Judá y Micaías, un profeta de Jehová. Acab era un hombre débil, y su esposa Jezabel era una mujer mala. Josafat era un hombre bueno que limpió a Judá de su adoración pagana, enseñó al pueblo la ley de Dios y deseó servir a Jehová con todo su corazón. De él se dice que «anduvo en todo el camino de Asa su padre, haciendo lo recto ante los ojos de Jehová…» (1 Reyes 22:43). Sin embargo, las relaciones entre Judá e Israel llegaron a ser tan íntimas que Josafat permitió que su hijo Joram se casara con una hija de Acab y Jezabel. Esta alianza familiar condujo a una alianza militar. Los eventos de la lección presente se efectuaron cuando Josafat visitó a Samaria. Micaías, quien aparece sólo una vez en la Biblia, vindicó su puesto en una forma notable en esa ocasión. Observe usted la forma tan grande en que el profeta nos anima a ser valientes por la causa del Señor. No tenga miedo de los gobernantes Algunos gobernantes son hombres malos. Ser gobernante no hace que un hombre sea malo, pero da la oportunidad para que la naturaleza del hombre se exprese. Acab era un hombre malo que, como rey, tenía la oportunidad y la autoridad de manifestar su maldad. El rey Jeroboam había instituido la adoración a Jehová por medio de becerros de oro, pero
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 54 Acab fue más allá con su maldad al tomar a la idólatra Jezabel por esposa. Acab se convirtió en un devoto de Baal. Hizo un templo y un altar para Baal en Samaria (la ciudad capital de Israel), plantó árboles sagrados alrededor del templo e indujo a los hebreos a adorar allí. Lecturas bíblicas lunes: 2Crónicas 18:1-5 martes: 2Crónicas 18:6-11 miércoles: 2Crónicas 18:22-27 jueves: 2Crónicas 18:28-34 viernes: 2Crónicas 19:1-3 sábado: 2Crónicas 19:4-11 Meditación devocional Anunciando el testimonio de Dios 1 Corintios 2:1-5 Se necesitaba un hombre muy valiente para poder ser un profeta de Jehová ante el rey tan malvado. Tal hombre lo tenía Dios en la persona de Micaías. Algunos gobernantes siguen una losofía religiosa corrupta. Bajo el reinado de Acab, la adoración a Baal pronto echó raíces profundas en Israel. Con ésta se asociaban todos los excesos de inmoralidad pertinentes en la religión pagana. El profeta Elías ya había disputado con los profetas de Baal en el Monte Carmelo, ganando Jehová una victoria gloriosa. Con todo esto, había multitudes dentro de la nación que aún eran adherentes de Baal. Las semillas de la idolatría todavía estaban fértiles y listas para brotar a la primera oportunidad. No obstante, Dios y un hombre constituyen una mayoría bajo cualquier situación. Ningún creyente debe temer a un gobernante que mantiene una filosofía religiosa corrupta. Algunos gobernantes escuchan el consejo de socios corruptos. Jezabel fue responsable por las profundidades de la iniquidad en la cual Acab se hundió. Ella odiaba la adoración a Jehová. Se había determinado establecer en Israel la adoración a Baal; por eso había causado la muerte de algunos de los profetas de Jehová (1 Reyes 18:13). Era tan peligrosa que hasta el gran profeta Elías corrió atemorizado cuando ella amenazó su vida (1 Reyes 19:1-3). Jezabel era una mujer con una voluntad fuerte que hacía lo que le daba la gana, y ella servía de consejera al rey Acab. Pero había un hombre capaz de enfrentarse con Acab y Jezabel para darles la represión y el juicio de Dios. Ese hombre era Micaías, un profeta sin miedo. Algunos gobernantes conducen a su nación a la destrucción. Así pasó con el rey Acab, cuyo reinado sobre Israel (870 a. de J.C. hasta 850 a. de J.C.) es designado como el «Período de Apostasía» por los estudiantes de la historia del Antiguo Testamento. ¡Con tanta razón! He aquí una lista de los hechos de Acab: Instituyó la adoración a Baal; acordó en la muerte de los profetas de Jehová; se opuso al profeta Elías; dejó ir al rey de Siria después de vencerlo en la batalla, desobedeciendo el mandamiento de Dios, y estuvo de acuerdo con los medios que ocasionaron la muerte de Nabot para después tomar posesión de su propiedad. Con cuánta razón Acab dijo de Micaías: «…yo le aborrezco, porque nunca me profetiza bien, sino solamente mal» (1 Reyes 22:8). ¿Qué cosa buena podía decir un profeta de Dios acerca de una persona como Acab? Este rey consideraría como su enemigo a todo aquel que denunciara su conducta pecaminosa. Micaías, sin embargo, no se atemorizó ante el poder corrupto del rey. Quizá el profeta recitó el Salmo 118:6, el cual dice: «Jehová está conmigo; no temeré/ Lo que me pueda hacer el hombre». No tema mantenerse firme aunque esté solo Fíjese en el fondo histórico dado en 1 Reyes 22:1-38: El rey Acab invitó al rey Josafat a unir sus fuerzas con él para hacer guerra contra Siria con el fin de reposeer el territorio de Ramot de Galaad. Josafat se mostró un tanto inseguro tocante a la campaña y pidió que se consultase a un profeta de Jehová. Así que el rey Acab mandó traer 400 profetas ante él y Josafat. Todos los profetas aconsejaron a los reyes que llevaran a cabo su campaña militar. No obstante, Josafat seguía inseguro, así que hizo la pregunta: «¿Hay aún aquí algún profeta de Jehová, por el cual consultemos?» (1 Reyes 22:7). Sí, había tal persona, y en seguida fueron por Micaías.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 55 Permanezca firme, aunque se le inste a seguir a la multitud. El oficial que fue por Micaías le contó lo que los demás profetas habían dicho. También le aconsejó que estuviera de acuerdo con ellos. Permanezca firme, resuelto a hablar sólo lo que Dios ordena. Micaías dio esta respuesta al oficial: «Vive Jehová, que lo que Jehová me hablare, eso diré» (1 Reyes 22:14). No podía traspasar la palabra de Jehová cualquiera que fuese el premio. Estando frente a Acab y Josafat, Micaías escuchó la siguiente pregunta: «Micaías, ¿iremos a pelear contra Ramot de Galaad, o la dejaremos? (1 Reyes 22:15). Entonces respondió con las mis-mas palabras de los profetas de Acab: «Sube y serás prosperado, y Jehová la entregará en mano del rey» (1 Reyes 22:15). Pero el tono de su voz o la mirada de sus ojos previno a Acab que este profeta hablaba con ironía, que su mensaje no era ése. Acab dijo: «¿Hasta cuántas veces he de exigirte que no me digas sino la verdad en el nombre de Jehová?» (1 Reyes 22:16). Al fin, el rey había pedido un mensaje «en el nombre de Jehová». Permanezca firme, aunque su mensaje no sea agradable. La respuesta de Micaías fue: «Yo vi a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor; y Jehová dijo: Estos no tienen señor; vuélvase cada uno a su casa en paz» (1 Reyes 22:17). Hubiera sido preferible disminuir la demanda de Dios o no declarar todo Su mensaje, pero proceder en esa forma desocuparía a Micaías de ser el portavoz de Dios. El predicador, maestro y testigo del Señor ha de tener cuidado de dar un mensaje completo de Dios, y sólo el mensaje que Dios le haya dado. Solamente Dios puede impartir el valor necesario para ser esta clase de testigo. Permanezca firme, aunque haya crítica por su mensaje. Los reyes no hicieron caso a Micaías. El rey de Judá honró la nueva alianza con el rey de Israel, a pesar de la profecía de Dios, olvidándose que los afectos personales no tienen nada que ver con el mensaje del hombre que habla por Dios. Permanezca firme, pues Dios vindicará Su palabra. Acab fingió tomar como nada el mensaje de Micaías, pero hay indicaciones de que sí lo creía. Vistiéndose de soldado raso, hizo que Josafat usara su vestidura real. Parece que Acab temía que el que fuera vestido de vestidura real sería el blanco de los arqueros. Acab esperaba que mudarse de ropa lo salvara de la muerte pronosticada por el profeta. Pero el disfraz no engañó a Dios. La Biblia relata que «un hombre disparó su arco a la ventura e hirió al rey de Israel…» (1 Reyes 22:34). Esa misma noche el rey Acab murió. No tema el abuso físico El abuso físico puede resultar de la fidelidad de uno para con Dios. Con frecuencia sucede así. Vea el tratamiento dado a los profetas de Jehová en el Antiguo Testamento, y acuérdese de lo que pasó al Señor Jesús. Recuerde las experiencias del apóstol Pablo. Los hombres perversos tratan de resistir el mensaje de Dios, maltratando a Sus mensajeros, pero no hay que temer lo que el hombre le pueda hacer al cuerpo. Las palabras de Jesucristo son: «Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar…» (Mateo 10:28). El abuso puede provenir de nuestros propios compañeros. Los falsos profetas de Acab estaban ansiosos de conservar el respeto y la confianza de su rey. Uno de ellos, Sedequías, se había ofendido mucho por las palabras de Micaías; enojado, le pegó al profeta en la cara (1 Reyes 22:24). Los portavoces verdaderos de Dios seguido han sufrido oposición de parte de religiosos falsos. Jeremías fue resistido por el profeta Hananías (Jeremías 28); Elías fue opuesto por los profetas de Baal (1 Reyes 18:20-40); Jesucristo fue resistido por los líderes religiosos de Su día; millares de cristianos fueron brutalmente perseguidos y asesinados por la llamada Inquisición Católica en generaciones pasadas. Satanás no deja que los obreros de Dios se queden sin el reto de una afrenta.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 56 El abuso puede proceder de autoridades incrédulas. Acab consignó a Micaías a la prisión con una dieta de pan y agua, dieta que no se cambiaría hasta que el rey regresara de la batalla. «Si llegas a volver en paz, Jehová no ha ha-blado por mí» fue la contestación del profeta (1 Reyes 22:28). La experiencia de Micaías se ha ido repitiendo una y otra vez en la historia. Ha sucedido cuando los inconversos han usado la autoridad del gobierno para tratar de deshacer la verdad de Dios. Sucedió cuando el pagano Imperio Romano trató de detener la expansión del cristianismo. Sucedió cuando una religión degenerada intentó la exterminación de los valdenses, los albiguenses y otros grupos que rechazaron el paganismo y la superstición que Roma había introducido en la fe cristiana. La religión falsa contesta a la religión genuina con persecución mientras que la religión verdadera misericordiosamente alarga la mano a los engañados por la religión falsa y con amor cristiano les enseña con paciencia la verdad. Preguntas 1 ¿Quiénes eran las tres personas principales en la lección presente? 2 ¿Quién era Jezabel? 3 ¿Por qué se encontraba el buen rey Josafat con el mal-vado rey Acab? 4 ¿De dónde era Micaías y cuantas veces aparece en la Biblia? 5 ¿Cómo murió Acab?
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 57 17 Un profeta campesino 1 Reyes 19:19-21; 2 Reyes 2:9-15 19 Partiendo él de allí, halló a Eliseo hijo de Safat, que araba con doce yuntas delante de sí, y él tenía la última. Y pasando Elías por delante de él, echó sobre él su manto. 20 Entonces dejando él los bueyes, vino corriendo en pos de Elías, y dijo: Te ruego que me dejes besar a mi padre y a mi madre, y luego te seguiré. Y él le dijo: Vé, vuelve; ¿qué te he hecho yo? 21 Y se volvió, y tomó un par de bueyes y los mató, y con el arado de los bueyes coció la carne, y la dio al pueblo para que comiesen. Después se levantó y fue tras Elías, y le servía. 9 Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí. 10 Él le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; más si no, no. 11 Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino. 12 Viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le vio; y tomando sus vestidos, los rompió en dos partes. 13 Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y volvió, y se paró a la orilla del Jordán. 14 Y tomando el manto de Elías que se le había caído, golpeó las aguas, y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías? Y así que hubo golpeado del mismo modo las aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y pasó Eliseo. 15 Viéndole los hijos de los profetas que estaban en Jericó al otro lado, dijeron: El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo. Y vinieron a recibirle, y se postraron delante de él. La lección en resumen Dios puede usar a un hombre disponible y obediente para realizar una tarea grande. «…El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo…» (2 Reyes 2:15). La lección presente trata de dos de los profetas más sobresalientes de toda la historia bíblica: Elías y Eliseo. Elías era un hombre de carácter fuerte y firme; Eliseo, por otra parte, era menos rígido y más amoroso. Ambos eran hombres devotos de Dios. El ministerio de Eliseo se extendió por más de medio siglo. Hizo más milagros que Elías y era también más evangelístico en su ministerio. Manifestó la misma dedicación a Jehová trazada por su «padre en el ministerio» y era un hombre poderoso en Dios. Dios escoge a hombres disponibles Los hombres disponibles y obedientes son los que Dios usa una y otra vez. Eliseo aparece por primera vez en el relato bíblico cuando se encontraba en el campo arando la tierra con un yugo de bueyes. De este cimiento rústico Dios lo llamó a ser el sucesor del profeta Elías. Esto no es nada extraño, pues un estudio ligero de la Biblia revela de inmediato que Dios frecuentemente llama a los hombres comunes para tareas extraordinarias. Esto concuerda con el principio bíblico expresado por el apóstol Pablo: «Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia» (1 Corintios 1:26-29).
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 58 Lecturas bíblicas lunes: 1 Reyes 19:1-8 martes: 1 Reyes 19:9-18 miércoles: 2 Reyes 2:1-10 jueves: 2 Reyes 2:11-18 viernes: 2 Reyes 2:19-22 sábado: 2 Reyes 2:23-25 Meditación devocional Los obreros de Dios 1 Corintios 1:26-31 Dios escoge a los hombres obedientes por medio de un llamado divino. En 1 Reyes 19:16 encontramos que Dios instruyó a Elías a que ungiera a Eliseo para que tomara su lugar como profeta. Fue en una manera extraña que Elías le reveló el llamamiento de Dios a Eliseo. Mientras Eliseo araba, Elías pasó junto a él y arrojó su manto sobre él. Sin duda alguna, Dios ya le había hablado al corazón de Eliseo, pues éste estuvo listo a dejar inmediatamente a sus padres y su hogar con el fin de seguir al profeta de Jehová. Eliseo era un adorador de Jehová antes de que Elías lo llamara como compañero. No tardó en responder cuando se le dio a saber la voluntad de Dios por medio de Elías. La elección fue hecha antes de que Eliseo lo supiera, pero él no se rebeló. Dios elige a Sus obreros por medio de un llamado divino; esto se ve en las vidas de Abram, Moisés y Aarón así como en cada apóstol y profeta. En este caso, Dios escogió a un campesino que se encontraba todavía arando cuando vino el llamamiento. Dios elige a hombres que están dispuestos a obedecer. El manto era como una capa que se ponía encima de la demás ropa; el manto de Elías estaba hecho de pelos toscos (2 Reyes 1:8). Esto era una señal de que uno era profeta. (Véanse Zacarías 13:4; Mateo 3:4). El arrojar ese manto sobre los hombros de Eliseo significaba que éste sería el sucesor del profeta Elías. La respuesta de Eliseo fue inmediata. Abandonando su yugo de bueyes en el mismo lugar que Elías lo encontró, Eliseo hizo arreglos para seguir al profeta. Dios había expresado Su voluntad, y no existía razón para resistirla. Dios elige a hombres para servicio especial a pesar de lo que les cueste su obediencia. Eliseo ofreció como un sacrificio a Dios la yunta de bueyes con la que había estado arando; jamás volvería a ocuparse en las cosas del campo. Usó el arado como leña para cocinar la carne para su familia y amigos, teniendo una especie de «comida de despedida». Luego siguió al profeta Elías, sirviendo como su criado personal. Cuando Dios llama a un hombre, es para toda una vida. El hombre llamado debe entregarse completamente a Dios sin ninguna vacilación ni reserva. No existe sacrificio demasiado grande si la voluntad de Dios así lo pide. Dios da poder a los hombres obedientes Dios habilita a los hombres por el don de Su Espíritu Santo. Después de su encuentro en el campo con Elías, Eliseo vivió con el profeta por ocho años, sirviéndole como su criado personal. Durante estos años, el viejo profeta instruyó a su futuro reemplazo. Cuando Dios reveló que ya era tiempo de que Elías fuera arrebatado al cielo, los dos hombres viajaron juntos a Gilgal, a Bet-el y a Jericó. Cruzaron el río Jordán. Elías le dio a Eliseo la oportunidad de hacerle una última petición. «…Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí» (2 Reyes 2:9). ¿Cuál era la doble porción que pedía? Considere las siguientes dos sugerencias: Quería dos veces más del poder que Elías había manifestado tener o deseaba el don de profecía y también el de realizar milagros. Aunque estas nos parezcan suficientes, no lo son.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 59 Hay que interpretar dicha petición a la luz de Deuteronomio 21:17, en donde se dice que al primogénito hebreo le tocaba heredar «el doble de lo que correspondiere a cada uno de los demás». Así que el hijo mayor heredaría dos veces más de lo que recibirían los otros hijos. Por ejemplo, los bienes de una familia de cinco hijos serían divididos en seis partes: el primogénito recibiría dos mientras que los otros cuatro, sólo una. Esto es lo que quiere decir «doble porción». Por lo tanto, Eliseo estaba pidiendo ser considerado como «primogénito» de Elías y así su-cederlo en su ministerio profético. Elías contestó que conceder tal petición estaba en las manos de Dios, pero si Eliseo viera su arrebatamiento al cielo, eso sería señal de que su petición se le había concedido. Dios capacita a los hombres que llama con la habilidad de cumplir las obras que les da. Los dos profetas caminaban juntos cuando, de repente, fueron separados por unos caballos y un carro de fuego. Entonces un torbellino tomó a Elías, elevándolo hacia el cielo. ¡Y Eliseo lo vio! Pasada la emoción del evento espectacular, Eliseo se dio cuenta de que el manto rústico de Elías había caído al suelo. Eliseo lo tomó y, volviendo al Jordán, golpeó con el manto las aguas del río, como lo había hecho Elías, y éstas se abrieron para dejar un tramo seco para que el profeta atravesara al otro extremo. Esto fue visto por los hijos de los profetas quienes testificaron: «El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo» (2 Reyes 2:15). Había obtenido su «doble porción». Antes de la ascensión de Elías, Eliseo no había hecho ni siquiera un milagro. Pero ahora Dios lo capacitó para terminar la obra comenzada por Elías. Eliseo alcanzó destruir en esa época la adoración a Baal en Israel. Los primeros trece capítulos de 2 Reyes registran más de una docena de milagros que él realizó, probando así a la gente que Jehová es el Dios verdadero. No era solamente un profeta, sino uno de los más grandes profetas de la historia del Antiguo Testamento. Si usted es una persona común, estudie con detenimiento el relato de lo que Dios hizo con Eliseo. De un campesino que araba con sus bueyes, Eliseo llegó a ser el líder de los profetas de Israel. Este hombre fue exaltado de un individuo que se ganaba la vida con el sudor de su frente a uno que hablaba por Dios y hacía milagros en Su nombre. Dios aún usa a los hombres comunes. Puede ser que algunos sean demasiado importantes (en su propio pensar) para que Dios los use, pero ninguno es demasiado humilde ante del Señor. Preguntas 1 ¿En dónde vivía Eliseo y a qué se dedicaba? 2 ¿Cómo fue el llamamiento de Eliseo? 3 ¿Cuál fue la reacción de Eliseo a su llamado? 4 ¿Qué representó la destrucción del arado y los bueyes? 5 ¿Cuál fue la petición de Eliseo ante la pregunta de Elías? 6 ¿Qué significa la «doble porción de tu espíritu?»
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 60 18El profeta misionero Jonás 1:1, 2; 3:1-10 1 Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: 2 Levántate y vé a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Š Š Š Š Š 1 Vino palabra de Jehová por segunda vez a Jonás, diciendo: 2 Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te diré. 3 Y se levantó Jonás, y fue a Nínive conforme a la palabra de Jehová. Y era Nínive ciudad grande en extremo, de tres días de camino. 4 Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y pre-dicaba diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida. 5 Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos. 6 Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza. 7 E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por mandato del rey y de sus grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no se les dé alimento, ni beban agua; 8 sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos. 9 ¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos? 10 Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo. La lección en resumen Dios se interesa por todas las gentes en todas las naciones. «¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos?» (Jonás 3:9). El profeta Jonás es un enigma. Se rebeló al ser enviado a predicar, huyó del lugar que se le asignó, y cuando sí predicó en ese lugar, sintió enojo cuando la gente le hizo caso. Casi nada se sabe de este profeta sino sólo lo que su propio libro contiene. Su padre se llamaba Amitai. La única otra referencia bíblica acerca de Jonás se encuentra en 2 Reyes 14:25. Por medio de esta referencia sabemos que Jonás vivió en Israel (el Reino del Norte) durante el reinado de Jeroboam II (784-745 a. de J.C.). y que era de Gat-hefer, un poblado cerca de Nazaret. Se recomienda al lector que lea el libro entero de Jonás, el cual compone de sólo cuatro capítulos, antes de continuar con los comentarios de esta lección. Dios llama a Jonás (Jonás 1:1, 2) El libro de Jonás empieza con algunas verdades importantes: Dios habla a los hombres. Dios llama a ciertos individuos para que sean Sus mensajeros especiales. Dios quiere que todos, tanto gentiles como judíos, sean salvos. Todo pecador debe oír la Palabra de Dios para poder ser salvo. El llamamiento misionero de Dios se debe a Su amor por la humanidad. Estos versículos también nos dan los detalles sobre cómo Dios llama a los hombres para un servicio especial. Notamos, pues, que el llamamiento de Dios es personal. Es para un lugar específico de servicio. Hace claro lo que ha de hacer el que es llamado a servir. Siempre tiene como su fin el de redimir.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 61 Lecturas bíblicas lunes: Jonás 1:3-17 martes: Jonás 2:1-10 miércoles: Jonás 4:1-11 jueves: Nahum 1:1-15 viernes: Nahum 2:1-13 sábado: Nahum 3:1-19 Meditación devocional Todo el mundo 1 Juan 2:1, 2 La ciudad de Nínive era la capital del Imperio Asirio que estaba destinado a regir al mundo; su importancia abarcaba el aspecto religioso, político y cultural de sus días. A este prominente centro del mundo gentil Dios envió a Jonás. Sus instrucciones consistían en anunciar a la gente de Nínive las consecuencias que trae la depravación. Por su grandeza y fama, su destrucción o conversión se sabría por toda la tierra. La ciudad estaba situada al este del río Tigris, directamente en frente de la ciudad moderna de Mosul, Irak. Fue fundada por Nimrod (Génesis 10:8 -12). Las ruinas de la ciudad hoy día están circundadas por una muralla inmensa cuyo perímetro mide casi kilómetros. Aunque no se sabe cuál era su población exacta, se calcula que había varias centenas de miles de habitantes viviendo en ella. En Jonás 4:11 se menciona que había 120.000 niños en Nínive. Una población de 600.000 habitantes quizás sería un número apropiado para la ciudad. Nínive bien podía haber sido la ciudad más grande del mundo en el tiempo del ministerio de Jonás. Jonás se rebela (Jonás 1:3) En cuanto oyó la voz de Jehová, Jonás hizo preparativos apresurados para un viaje. Su ruta, sin embargo, era al mar Mediterráneo, no hacia Nínive. Jonás intentó huir de la presencia de Dios, aunque sabía que éste es omnipresente. ¿Por qué Jonás estuvo tan inclinado a abandonar su ministerio profético y rehusar predicar en Nínive? Examinemos las razones probables: Nínive fue el enemigo político de Israel. Jonás prefería que Dios castigara a esta ciudad capital de los asirios, una nación idólatra y guerrera. Ella fue una amenaza a la seguridad de Israel. De hecho, 50 años después del ministerio de Jonás, los asirios derrotaron la nación de Israel y deportaron a la población completa de israelitas, los cuales nunca regresaron a su patria. (Una característica de los asirios fue la crueldad extrema con sus prisioneros de guerra.) Jonás sabía que Dios es misericordioso. Sabía que si predicara a Nínive y los habitantes se arrepintieran, Dios los perdonaría. Jonás no quería que fueran perdonados. Si no se cumpliera su profecía, su propia gente pensaría que no era un profeta verdadero de Dios (Deuteronomio 18:22). Parece que Jonás temía perder su buena reputación. (Véase Jonás 4:1, 2.) Los habitantes de Nínive eran gentiles. Es muy probable que Jonás tuviera un prejuicio racial contra ellos. Los gentiles eran paganos; adoraban a ídolos en vez de al Dios verdadero. ¡Pues, por eso Dios enviaba a Jonás a Nínive: para proclamar el mensaje del Dios verdadero! Jonás no quería predicar a un pueblo extranjero que para él era inmundo. Así que Jonás se rehusó ir a Nínive. Se fue al puerto de Jope donde abordó una nave con rumbo a Tarsis. Pero pronto, Jonás entendió que abandonar el deber no era libertarse del control de Dios. Alejarse uno de Dios cuesta más que obedecerle. Dios disciplina a Jonás (Jonás 1:4-17) Siendo que Jonás había rehusado obedecer el mandato de Dios, tendría que ser disciplinado. La disciplina vino en la forma de una gran tormenta. «Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 62 hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave» (Jonás 1:4). Los marineros se asustaron; empezaron a orar a sus dioses. La tormenta continuó. Mientras tanto, Jonás estaba dormido. El capitán lo despertó y le dijo que orara a su Dios, también. Como la tormenta seguía, los marineros decidieron que Dios estaba enojado con alguien en la nave. Echaron suertes para descubrir cuál era el culpable, «y la suerte cayó sobre Jonás» (Jonás 1:7). Ahora Jonás tuvo que confesar su pecado ante ellos. «Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete? Porque el mar iba embraveciendo más y más» (Jonás 1:11). ¡Pobre de Jonás! Sabía que era culpable y que su presencia en la nave ponía en peligro a todos en ella. Les dijo a los marineros que lo lanzaran al mar. Los marineros no querían hacerlo pero, por fin, hicieron lo que Jonás sugirió. «Entonces clamaron a Jehová y dijeron: Te rogamos ahora, Jehová, que no perezcamos nosotros por la vida de este hombre, ni pongas sobre nosotros la sangre inocente; porque tú, Jehová, has hecho como has querido. Y tomaron a Jonás, y lo echaron al mar; y el mar se aquietó de su furor» (Jonás 1:14, 15). Dios liberta a Jonás (Jonás 2:1-10) ¿Se ahogó Jonás? ¡No! Dios «tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches» (Jonás 1:17). Cuando Jonás se vio con vida aún dentro del gran pez, allí aceptó la voluntad de Dios para su vida. Fíjese que la oración de Jonás no pide la liberación, sino que da gracias por la liberación ya asegurada. En ella hay citas de los Salmos que indican la familiaridad de Jonás con las Sagradas Escrituras. La oración concluye con una promesa de gratitud. El pez vomitó a su viajero sobre la costa. De nuevo Jonás oyó la voz y la comisión de Jehová de ir a Nínive. Esta vez el profeta obedeció. Se dirigió al este rumbo a Nínive. Ahora, sí, Jonás era un hombre de Dios con el mensaje de Dios. Jonás proclama el mensaje de Dios (Jonás 3:1-10) Jonás comenzó a proclamar el mensaje de Dios inmediatamente al llegar a Nínive. Predicó en las calles, moviéndose hacia el centro de la ciudad hasta llegar su mensaje a los oídos del rey. ¿Cuál era el contenido de su predicación? Proclamaba que vendría el juicio de Dios sin dar ninguna esperanza de liberación. La sola esperanza que Jonás ofrecía era que el juicio se tardaría 40 días. ¡Qué mensaje tan específico y tan duro! Pero Dios usó la predicación de Jonás. Se conmovieron los corazones de los ninivitas quienes se arrepintieron de sus pecados y se humillaron. Hasta el rey mismo «se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza» (Jonás 3:6), mandando anunciar que todos sus súbditos y todos los animales ayunaran como señal de arrepentimiento. ¿Cómo logró un profeta extranjero producir tal impacto en Nínive? El saber de qué el profeta no sacaba ningún provecho personal de su ministerio, ver su osadía y su convicción al hablar las palabras de Dios y la convicción que trajo el Espíritu Santo sobre ellos, todo esto contribuyó a que los ninivitas recibieran el mensaje de Jonás. Y Jehová no pasó por alto la respuesta penitente del pueblo. Pospuso el juicio así como Jonás había predicho que lo haría si ellos se arrepintieran (Jonás 4:1, 2). Jonás reacciona (Jonás 4:1-11) Jonás predicó su mensaje hasta que todos los de la ciudad lo escucharon. Luego abandonó la ciudad, caminando rumbo al este para contemplar desde allí la destrucción de Nínive. Su espera fue en vano, pues nada sucedió. Por fin, Jonás se dio cuenta de que la gente se había arrepentido y que Dios no iba a destruir la ciudad. Jonás ya se sentía en una posición ridícula, pues lo que había predicho no pasaría, y se enojó con Dios. Pero pronto Dios le dio una lección sobre Su amor y gracia. Le mostró que estaba dispuesto a per-donar al que se arrepintiera, fuera éste judío o gentil. Dios empleó una calabacera, la cual secándose le causó tristeza a Jonás porque le había provisto de sombra. Jehová entonces le dijo a Jonás: «Tuviste tú lástima de la
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 63 calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció. ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?» (Jonás 4:10, 11). El mensaje primordial del libro de Jonás es que Dios se interesa por todas las gentes en todas las naciones. Envía a los Suyos a proclamar Su mensaje a los que no le conocen. ¿Ama usted a los extranjeros y los de otras razas en su propio país como los ama Dios? ¿Está dispuesto a hablarles de Cristo a pesar de que su idioma o el color de su piel sean diferentes que los de usted? ¿O huirá de su deber? Preguntas 1 ¿Dónde se situaba la ciudad de Nínive? 2 ¿De cuál nación era capital la ciudad de Nínive? 3 ¿Por qué Jonás no quería ir a Nínive? 4 ¿Qué ocurrió cuando Jonás intentó huir de la presencia de Dios? 5 ¿Cuál iba a ser el castigo de Dios para Nínive? 6 ¿Qué aprendemos de Jonás 3:1? 7 ¿Cuál fue el resultado de la predicación de Jonás? 8 ¿Qué enseñó Dios a Jonás por medio de la calabacera?
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 64 19El profeta que era pastor Amós 7:7-15 7 Me enseñó así: He aquí el Señor estaba sobre un muro hecho a plomo, y en su mano una plomada de albañil. 8 Jehová entonces me dijo: ¿Qué ves, Amós? Y dije: Una plomada de albañil. Y el Señor dijo: He aquí, yo pongo plomada de albañil en medio de mi pueblo Israel; no lo toleraré más. 9 Los lugares altos de Isaac serán destruidos, y los santuarios de Israel serán asolados, y me levantaré con espada sobre la casa de Jeroboam. 10 Entonces el sacerdote Amasías de Bet-el envió a decir a Jeroboam rey de Israel: Amós se ha levantado contra ti en medio de la casa de Israel; la tierra no puede sufrir todas sus palabras. 11 Porque así ha dicho Amós: Jeroboam morirá a espada, e Israel será llevado de su tierra en cautiverio. 12 Y Amasías dijo a Amós: Vidente, vete, huye a tierra de Judá, y come allá tu pan, y profetiza allá; 13 y no profetices más en Bet-el, porque es santuario del rey, y capital del reino. 14 Entonces respondió Amós, y dijo a Amasías: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y recojo higos silvestres. 15 Y Jehová me tomó de detrás del ganado, y me dijo: Vé y profetiza a mi pueblo Israel. La lección en resumen Dios escogió a Amós, un hombre rural, para un ministerio urbano. «Y Jehová me tomó de detrás del ganado, y me dijo: Ve y profetiza a mi pueblo Israel» (Amós 7:15). Durante los años 760 al 700 a. de J.C., Dios envió a cuatro de Sus profetas a profetizar a las naciones de Judá e Israel: Amós, Oseas, Isaías y Miqueas. Esta época se conoce como el «Siglo de oro de la profecía hebrea». El período en que profetizaron se caracterizó por la prosperidad material. En el Reino del Norte, Samaria, la capital, se había convertido en un centro mercantil. Los límites territoriales de Judá e Israel habían sido sobrepasados. Otras naciones aumentaban los ingresos de los reinos hebreos con los tributos que les rendían. En finn, las ciudades crecían; comenzaban a aparecer terratenientes y una clase próspera de comerciantes. Sin embargo, existía un lado negro en las riquezas obtenidas. ¿En qué forma? Se obtenían entradas por las puertas de la injusticia y la opresión. Los intereses ascendían a veces hasta la formidable cantidad de sesenta por ciento; por ello, el caer en bancarrota era ya algo común, y familias enteras estaban pasando a la esclavitud debido al decaimiento financiero. Habían pasado 200 años desde que Jeroboam I había instituido la adoración de los dos becerros en Bet-el y Dan con el n de que los habitantes del Reino del Norte no siguieran yendo al Reino del Sur para adorar a Jehová en el templo de Jerusalén. Aunque el reino de Israel estaba en su cenit de poder e influencia, no se produjo un mejoramiento en la moral, la religión ni la justicia. La idolatría dominaba la nación. Para proclamar Su mensaje en este ambiente social y religioso, Dios llamó a Amós, un pastor de ovejas y recolector de fruta que vivía en el desierto cerca de Tecoa, al sur de Belén, en el reino de Judá. Aunque Amós no era del cuerpo de profetas profesionales, Dios esco-gió a este laico para un ministerio especial. Fue el primer profeta que Dios envió al Reino del Norte a proclamar un llamamiento urgente al arrepentimiento. Su llamado fue a la obra misionera extranjera, ya que viajó de Judá a Bet-el, el centro de la adoración idólatra y el lugar de la residencia real de Jeroboam II, rey de Israel.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 65 Lecturas bíblicas lunes: Amós 1:1-15 martes: Amós 2:1-16 miércoles: Amós 3:1-15 jueves: Amós 4:1-13 viernes: Amós 5:1-15 sábado: Amós 8:1-14 Meditación devocional Viviendo según el Espíritu Romanos 8:5-9 El ministerio de este profeta abarcó los años 750 a 740 a de J.C. Amós ha sido llamado «el profeta de la justicia» por haber hablado con valentía el mensaje de Dios a favor de los pobres, en contra de sus opresores ricos e injustos. Se necesita un profeta Un profeta se necesita cuando la gente rehúsa hacer caso a la ley de Dios. Se ve claramente que los habitantes de Israel «menospreciaron la ley de Jehová, y no guardaron sus ordenanzas» (Amós 2:4). Dios les había dado a los hebreos un sistema de leyes y reglamentos que dirigirían sus vidas bajo Su dirección. Ya había apostasía en el menosprecio hacia las instrucciones divinas, en el cambio de las verdades por mentiras. Estas mentiras consistían en la adoración idolátrica de la gente que ni los reyes más piadosos podían abolir. La tendencia idolátrica no era nada nuevo en la nación hebrea, pues su raíz tomó forma desde los tiempos de Moisés, pero el pueblo no había aprendido aún que los ídolos son mentiras. Entonces, ¿qué ventaja tendrían los altares humeantes y los templos llenos? La parodia de las ceremonias de adoración sirvieron únicamente para aumentar el pecado de Israel. El rito religioso no puede sustituir al corazón humilde y reverente. Cuando la ley de Dios se desatiende, nada de lo que se llame religioso puede traer la paz al corazón humano. «El que aparta su oído para no oír la ley,/ Su oración también es abominable» (Proverbios 28:9). ¿Qué podemos decir de nuestra generación? ¿Qué lugar ocupa la Palabra de Dios en nuestra fe y conducta diaria así como en las vidas de los que nos rodean? Un profeta se necesita cuando lo de Dios recibe poca estima. Sin duda, el pueblo de Israel en los días de Amós diría que tenía en mucha estima a Dios. Pero Amós ve el otro lado de la moneda y condena su proceder. ¿Qué diríamos de la injusticia? Que es un insulto al Dios justo. En Israel, un hombre inocente era declarado culpable de algo si su acusador podía sobornar al juez. Con razón dijo Amós: «… vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos» (Amós 2:6). Tal injusticia revelaba que la gente ni temía a Dios ni consideraba el valor humano dado por Dios mismo. ¡Qué degeneración tan bien cubierta de religiosidad e hipocresía! Y de la opresión, ¿qué diríamos? Repetiríamos lo que dice Santiago 5:4: «He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos.» La opresión no puede ser otra cosa sino la hermana de la injusticia. Si ésta está basada en la avaricia personal, el prejuicio racial o nacional, las costumbres o tradiciones religiosas o el prestigio político, la opresión es una afrenta al Creador de la igualdad y la libertad. El hombre hecho a la imagen de Dios debe tenerse como tal; nada más pero tampoco nada menos. ¿Qué diríamos de la inmoralidad? Pablo, en 1 Corintios 6:13, nos dice: «…el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo». La gente de Israel se estaba dejando llevar por la prostitución y el incesto en su adoración depravada de los diferentes ídolos. ¡Aprendamos de la Biblia que cualquier persona que entrega su cuerpo al mal tendrá que rendir debida cuenta al Hacedor del cuerpo y de la persona total! Y, ¿qué de la religión falsa? La falsedad no consistía en el tipo de ceremonias o en la forma de sus reuniones necesariamente; la equivocación estaba en la actitud de su corazón. Uno puede adorar a Dios de forma equívoca, pero Dios no se equivoca al escudriñar el corazón de la persona. Aunque Dios nos
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 66 dispense de algunas faltas cometidas por ignorancia, Su Palabra siempre será dirigida al corazón del pecador para que cambie de actitud. Un profeta que proclama Los profetas y predicadores de Dios han de hablar del pecado y advertir de sus consecuencias. Lo que Dios declara, eso mismo ha de ser declarado por Sus mensajeros. Amós predicó en Bet-el, lugar donde Jeroboam I mandó poner un becerro de oro. Desde que el rey de Israel venía aquí para adorar, este lugar se había constituido en el santuario real. Sin temor ninguno, Amós declaró que un juicio severo estaba por venir sobre el rey y toda la nación. Dijo: «Los lugares altos de Isaac serán destruidos, y los santuarios de Israel serán asola-dos, y me levantaré con espada sobre la casa de Jeroboam» (Amós 7:9). Era un mensaje solemne y le dolía al profeta ser el portavoz de tales noticias, pero diría lo declarado por Jehová el Señor. «Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si habla Jehová el Señor, ¿quién no profetizará?» (Amós 3:8). ¿Era justo el juicio anunciado a Israel? Sí, lo era. Israel había tenido una gran ventaja al conocer a Jehová y saber lo que Él esperaba pero no había andado conforme a la luz de la revelación recibida. Pertenecía a Jehová pero había traicionado los propósitos de su Amo. Las palabras que el profeta proclamó no eran de él, sino de Dios, pues la promesa de Jehová era que pondría Sus palabras en la boca de Sus profetas (Deuteronomio 18:18). Dios hacía que las palabras articuladas por Sus profetas tuvieran el significado y la convicción necesarios para los que las oyeran. Dios hace lo mismo hoy día por medio de Sus predicadores. La misma autoridad que había entonces en la declaración: «Así ha dicho Jehová» la hay también en la declaración: «Escrito está», pues la misma inspiración de lo verbal es la fuerza productiva de lo escrito. Los profetas tendrán palabras de gracia. Amós hizo saber al pueblo de Israel que no tenía que perecer en el castigo que sus pecados merecían; en otras palabras, el juicio anunciado podría ser evitado. Tal indicación declara un acto de gracia, o sea, un favor inmerecido e insolicitado. No podemos decir que Israel no tuvo la oportunidad de salvarse; la tuvo, pero la gente fue desidiosa y tarde. La historia nos revela que en el año 722 a. de J.C., Samaria cayó ante los asirios. Entonces la nación de Israel fue deportada de su tierra y vino a ser conocido como «las diez tribus perdidas», de las cuales no se supo más después del juicio de Dios. Un profeta que es resistido Un profeta verdadero ha de esperar resistencia y oposición de parte de la falsa autoridad religiosa. Amasías, el sumo sacerdote de Bet-el, encabezó la oposición contra Amós, quien había predicho que el mismo santuario donde el sacerdote oficiaba sería pisoteado y blasfemado, además de que el país al cual dicho sacerdote pertenecía dejaría de existir como un pueblo íntegro. De acuerdo con Amós 7:12 y 13, Amasías le quería infundir miedo al profeta para deshacer su testimonio y ministerio, pero Amós no estaba interesado en su seguridad personal; traía un mensaje del Señor y lo daría a conocer al pueblo a cualquier costo. La valentía, así como la verdad y la justicia, es también de Dios, y Él mismo viste a Sus siervos con ella. Amós no escogió ser profeta; fue escogido por Dios para este ministerio. Por ser de Tecoa, no tuvo las oportunidades educativas disponibles a aquellos que vivían en las ciudades grandes. Su ocupación era humilde y común: cuidaba ovejas como lo habían hecho los primeros hebreos (Abraham, Isaac, Jacob, y otros). El hecho de que era un hombre rural y no era de la familia de los profetas no impidió que Dios lo llamara y lo enviara como Su profeta especial a otro país. Muchas veces el individuo que se siente descalificado para un ministerio especial es el más calificado en los ojos de Dios. Amós vivió unos kilómetros al sur del pueblo donde David había pastoreado ovejas en el campo, también. Años después, Juan el Bautista, el mayor de los profetas (Lucas 7:28), vivió la mayoría de su vida en el mismo desierto donde había vivido Amós. Es posible que la quietud y la simplicidad de la
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 67 vida en el campo fuera el medioambiente conductivo a la meditación y a la verdadera espiritualidad que Dios buscaba para un proclamador de Su Palabra. Nunca deje que la inhabilidad personal o la falta de preparación sean excusas, si Dios lo ha llamado para Su servicio. No se rebele contra un llamamiento claro de Dios. Sea valiente en proclamar el mensaje que Dios le da así como lo hizo Amós. Preguntas 1. ¿Cuál era el oficio de Amós? 2. ¿En qué lugar se desarrolló el ministerio de Amós? 3. ¿De qué forma se presentó la oposición a Amós? 4. ¿Cuál fue la actitud de Amós ante la oposición?
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 68 20El amor que siempre es Oseas 14:1-9 1 Vuelve, oh Israel, a Jehová tu Dios; porque por tu pecado has caído. 2 Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved a Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios. 3 No nos librará el asirio; no montaremos en caballos, ni nunca más diremos a la obra de nuestras manos: Dioses nuestros; porque en ti el huérfano alcanzará misericordia. 4Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos. 5 Yo seré a Israel como rocío; él orecerá como lirio, y extenderá sus raíces como el Líbano. 6 Se extenderán sus ramas, y será su gloria como la del olivo, y perfumará como el Líbano. 7 Volverán y se sentarán bajo su sombra; serán vivificados como trigo, y orecerán como la vid; su olor será como de vino del Líbano. 8 Efraín dirá: ¿Qué más tendré ya con los ídolos? Yo lo oiré, y miraré; yo seré a él como la haya verde; de mí será hallado tu fruto. 9 ¿Quién es sabio para que entienda esto, y prudente para que lo sepa? Porque los caminos de Jehová son rectos, y los justos andarán por ellos; mas los rebeldes caerán en ellos. La lección en resumen El amor de Dios para con nosotros es constante y eterno. «Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos» (Oseas 14:4). El profeta Oseas, con su propio corazón quebrantado, habló a la nación de Israel que había reincidido, volviendo su espalda a Jehová. Su ministerio principió ya casi al clausurarse el de Amós (740 a. de J.C.), y terminó un poco antes de la caída del Reino de Israel que fue en el año 722 a. de J.C. Oseas se conoce como «el profeta de amor». El relato Oseas era un israelita con la capacidad de amar profunda y permanentemente. Su generación se había dado a la promiscuidad pero Oseas era el tipo de hombre que llega a ser un esposo amoroso para su mujer. Llegó para Oseas el día de contraer matrimonio. Bajo las instrucciones de Dios, Oseas escogió a su esposa. Dios le había dicho a Su siervo: «Vé, tómate una mujer fornicaria…» (Oseas 1:2). ¿Qué quería Dios decir con esto? Se han dado tres explicaciones diferentes: (1) Unos opinan que Dios le mandó a Oseas que se casara con una una prostituta en un templo pagano, y que Oseas obedeció. Difícilmente puede ser ésta la contestación correcta puesto que eso sería en contra de la ley de Dios, Su santa naturaleza y Su regla de la debida forma del matrimonio. (2) Opinan otros que el relato es sólo una presentación alegórica, algo que nunca ocurrió. Esta explicación tiene un argumento muy fuerte en su contra en la pregunta: ¿Por qué se menciona, entonces, no sólo el nombre de la mujer, sino también el de su padre? (3) La otra explicación se apoya en el hecho de que Oseas se casó con una muchacha virgen que después cayó en el pecar sensual. Una cosa cierta es que Gomer pertenecía a un generación que generalmente se había olvidado de su Dios.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 69 Lecturas bíblicas lunes: Oseas 1:1-11 martes: Oseas 2:1-13 miércoles: Oseas 2:14-23 jueves: Oseas 3:1-5 viernes: Oseas 4:12-19 sábado: Oseas 6:1-11 Meditación devocional El amor de Dios 1 Juan 4:7-10 Por algún tiempo todo marchó bien en el nuevo hogar de Oseas y Gomer. Oseas amaba a su esposa con un cariño intenso que no podía esperar nada menos que un hogar feliz. A su tiempo vino la bendición de un hijo, al cual se le nombró Jezreel. El nombre Jezreel significa «Dios siembra», y se refiere a un valle en el Reino del Norte, donde Jehú, el recién ungido rey, inició la gran matanza de los parientes, capitanes, líderes etc., del rey Acab y la reina Jezabel (2 Reyes 10:1-11), siguiendo el mandato de Dios profetizado en 1 Reyes 19:17; 2 Reyes 9:7-10. El rey Jehú, motivado por sus propios intereses de proteger su propia dinastía, fue más allá del mandato de Dios; no erradicó totalmente la idolatría de Israel (no destruyó los dos becerros de oro). Por lo tanto, Dios profetizó que sólo cuatro de sus generaciones estarían sobre el trono de Israel (2 Reyes 10:30; Oseas 1:4). Oseas le dio el nombre de Jezreel a su primer hijo para dar a entender que vendría otro juicio sobre Israel que pondría fin al reino. Después nació una niña, y a ésta se le llamó Lo-ruhama, que quiere decir «no compadecida». Al segundo hijo se le llamó Lo-ammi, que significa «no pueblo mío». ¿No nos dicen estos nombres algo sobre el hogar de Oseas? Jezreel testifica que Dios juzgará el pecado. Todo iba bien en el hogar hasta que una actitud sin compasión quebró la armonía que existía. Lo-ruhama nos revela tal quebrantamiento, además de sugerirnos que el juicio de Dios sobre Israel sería sin piedad. Lo-ammi indica que Oseas ya se daba cuenta de que la infidelidad había penetrado en su hogar; este tercer hijo no era de Oseas. Gomer, su esposa, era culpable de adulterio. (Cosa parecida a la infidelidad de Israel para con Jehová.) El libro de Oseas omite los detalles vergonzosos que sucedieron, pero la historia está clara. La esposa de Oseas había traicionado los sentimientos más limpios y nobles de un hombre decente y piadoso; quizá porque nunca lo amó de veras; quizá porque cayó en el ambiente libertino y sensual de su generación (como lo es la nuestra), la cual miraba con desdén la moral pura y la fidelidad marital. Podía ser también que ella no se sentía a gusto viviendo con un hombre tan interesado en la religión como lo era Oseas. Dejando a su marido e hijos, Gomer se entregó al placer y a la promiscuidad. Sin embargo, los hombres que admiraron su belleza pronto se olvidaron de ella, y no pasó mucho tiempo sin que su traición la convirtiera en una mujer destituida y miserablemente pobre. Por fin, fue a parar al mercado de esclavas para ser vendida al que diera más por ella. Pero ni Dios ni Oseas se olvidó de Gomer. Como esposo que era, Oseas tenía todo derecho para divorciarse de ella y para despreciar su memoria, pero no fue así. Oseas la seguía amando a pesar de todo. Es precisamente la intensidad de su amor por ella la clave del libro. Ni la infidelidad de ella ni su propio padecimiento personal podían apagar el amor que le tenía. Dios le dijo a Oseas que debía seguir amando a su esposa adúltera porque así seguía amando Él a Israel a pesar de su infidelidad. Oseas entonces podía ver una razón detrás de su padecimiento. Dirigiéndose al mercado de esclavos, Oseas compró a Gomer de sus amos por la cantidad de «quince siclos de plata y un homer y medio de cebada» (Oseas 3:2), llevándosela así a su casa. La restauración de Gomer a su lugar de esposa no pudo ser inmediata; ella tendría que pasar por un tiempo de prueba, de espera, de limpieza, de regreso a un pensar sano, decente y normal. Era imposible deshacerse de toda la mancha de la prostitución inmediatamente y reposeer al momento la confianza y la relación perfecta que tiene una buena esposa.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 70 A Gomer se le concedió el perdón pero, ¿cuál sería su respuesta a este acto de gracia? La Biblia guarda silencio al respecto. Puede ser que Gomer haya buscado el perdón y se haya vuelto una esposa digna para Oseas y sus hijos. De una cosa estamos bien seguros: El pecado deja cicatrices que se tardan en desaparecer. La aplicación Oseas, por medio de la tragedia que a él mismo le había ocurrido, ya conocía algo del sentir de Dios al ser abandonado por Su pueblo. Sabía perfectamente bien que Israel se había olvidado de Jehová, pero ahora, al estar agonizando por la infidelidad de su esposa, el profeta se dio cuenta de cómo se sentía Dios por la infidelidad de los Suyos. Israel era el pueblo especial que pertenecía a Dios. Dios había escogido a Abram y a su descendencia como los portadores de Su mensaje de verdad que el resto del mundo conocería por su conducto; así que el pueblo de Israel debía ser una gente santa. Israel ya había recibido pruebas indelebles del amor de Dios al ser redimidos de la esclavitud egipcia (Deuteronomio 7:6- 8), al ser guiados y cuidados en el desierto y al ser establecidos en la tierra de Canaán (Josué 23:3). Los líderes piadosos del pueblo no se cansaban de amonestar a la gente que no se olvidara de su Dios cuando llegase la prosperidad (Josué 24:14, 20). Pero pasó como los primeros caudillos del pueblo lo habían temido. El pueblo se apartó de Dios y adoró las imágenes de los dioses falsos de Canaán. Oseas delató a Israel diciendo: «… la tierra fornica apartándose de Jehová» (Oseas 1:2). Así como Gomer había violado el amor puro de Oseas al dejarlo por otro hombres, de la misma forma Israel había violado el amor y la ley de Dios contenidos en la cláusula: «No cometerás adulterio» (Éxodo 20:14). Así como el corazón de Oseas se veía quebrantado por la infidelidad de Gomer, de la misma forma el corazón de Dios se quebrantaba al ver la infidelidad de Israel, Su pueblo escogido. Así como Oseas procuró el retorno de su esposa, así Dios pidió el regreso de Israel, por medio de la vía del arrepentimiento. La relación de la nación de Israel y Jehová se ve en la Biblia como comparable a la relación entre una mujer y su marido; el lazo de su unión es tan sagrado como el del matrimonio. Cuando Israel se volvió de la adoración de Jehová a la reverencia de otros dioses, cometió la misma clase de ofensa hecha por una mujer que deja a su esposo por otro hombre: Cometió adulterio. Pensará usted que el cuadro que nos presenta Oseas es ofensivo y vulgar; la razón es que el pecado es ofensivo y vulgar aunque sea popular. Una gente idólatra, permisiva y mundana tiene que enfrentarse con la enormidad de su pecado tarde o temprano. La fornicación siempre es una ofensa en contra de Dios en cualquier época y lugar, trátese de quien se trate. Además de este acto inmoral, Oseas, refiriéndose a un adulterio espiritual, acusaba a Israel de idolatría (Oseas 2:5), corrupción y violencia (Oseas 4:1, 2), orgullo (Oseas 5:5) y rebeldía (Oseas 11:7). ¿No era ya tiempo de que la gente escuchara el mensaje de Dios? Con todo eso, Dios no le perdió el amor a Israel. Los nombres de los hijos de Oseas daban propiamente el mensaje claro y justo de Dios. Jezreel, nombre del primer hijo, indicaba un juicio de retribución por el pecado. Se usó este nombre por llamarse así el pueblo que presenció el juicio y castigo de Dios sobre toda la casa de Acab que vino debido a la muerte inocente de Nabot (1 Reyes 21:17-24). Un juicio semejante aguardaba al pueblo de Israel. Lo-ruhama indicaba que al venir la ira de Dios no habría piedad si la gente no se arrepintiera. Lo-ammi expresaba la seca realidad de que el pecado de Israel lo separaba de Dios. Había, sin embargo, una promesa de misericordia. Vendría el día cuando Jezreel hablaría de bendición y no de juicio; Lo-ruhama cambiaría su nombre a Ruhama, que quiere decir «compadecida»; Lo-ammi se llamaría Ammi, o sea, «pueblo mío». ¿Cuándo vendría este hermoso día? No inmediatamente, pero vendría. Así como Gomer pasó por un período de prerrestauración, de la misma manera lo haría el pueblo de Israel.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 71 «Porque muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, sin príncipe, sin sacrificio, sin estatua, sin efod y sin terafines. Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey; y temerán a Jehová y a su bondad en el fin de los días» (Oseas 3:4, 5). El amor de Oseas para con Gomer ilustraba el amor de Dios para con la nación de Israel. También puede ilustrar el amor de Dios para cada individuo en el mundo. No importa cuántos pecados uno haya cometido, Dios está listo a perdonarlo si sólo se arrepienta. Envió a Jesucristo para proveer el perdón. «Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros» (Romanos 5:8). Preguntas ¿Cuáles son las opiniones sobre el mandato de Dios a Oseas de casarse con una mujer adúltera? ¿Cuál pecado cometió Israel al dejar a Jehová para adorar dioses falsos? ¿Cuál era el mensaje de Dios a Israel? ¿Cuál es el mensaje de Dios para los pecadores de hoy?
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 72 21El remedio para los males sociales Miqueas 2:1-3, 6-10; 6:6-8 1 ¡Ay de los que en sus camas piensan iniquidad y maquinan el mal, y cuando llega la mañana lo ejecutan, porque tienen en su mano el poder! 2 Codician las heredades, y las roban; y casas, y las toman; oprimen al hombre y a su casa, al hombre y a su heredad. 3 Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí, yo pienso contra esta familia un mal del cual no sacaréis vuestros cuellos, ni andaréis erguidos; porque el tiempo será malo. Š Š Š Š Š 6 No profeticéis, dicen a los que profetizan; no les profeticen, porque no les alcanzará vergüenza. 7 Tú que te dices casa de Jacob, ¿se ha acortado el Espíritu de Jehová? ¿Son estas sus obras? ¿No hacen mis palabras bien al que camina rectamente? 8 El que ayer era mi pueblo, se ha levantado como enemigo; de sobre el vestido quitasteis las capas atrevidamente a los que pasaban, como adversarios de guerra. 9 A las mujeres de mi pueblo echasteis fuera de las casas que eran su delicia; a sus niños quitasteis mi perpetua alabanza. 10 Levantaos y andad, porque no es este el lugar de reposo, pues está contaminado, corrompido grande- mente. Š Š Š Š Š 6 ¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? 7 ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? 8 Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios. La lección en resumen En el libro de Miqueas encontramos las reglas de Dios para las relaciones sociales. “Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios» (Miqueas 6:8). Miqueas, un campesino de la aldea de Moreset (Miqueas 1:1), localizado a como 32 kilómetros al suroeste de Jerusalén, predicó al pueblo común de Judá. Su nombre significa: «¿Quién es como Jehová?» Miqueas, un contemporáneo de Isaías, profetizó durante los reinados de Jotam, Acaz y Ezequías. Aunque profetizó en el Reino del Sur, una parte de su libro tiene que ver con el juicio venidero sobre Samaria, la capital del Reino del Norte. Miqueas, como Amós, habló valientemente en contra de la injusticia social. Ambos profetas eran campesinos humildes fastidiados por los pecados de las ciudades. En sus profecías, Miqueas dio las razones por el juicio venidero de Dios, pero también dio al pueblo los pasos que seguir para escapar del juicio. Palabras de juicio contra los que practican iniquidad «¡Ay de los que en sus camas piensan iniquidad y maquinan el mal, y cuando llega la mañana lo ejecutan, porque tienen en su mano el poder!» (Miqueas 2:1). Este versículo describe el mal premeditado en las mentes que nunca dejan de idear mal ni aun durante los períodos de descanso. «Codician las heredades, y las roban; y casas, y las toman…» (Miqueas 2:2). La codicia y la avaricia eran los motivadores de la maldad. Jesucristo amonestó en contra de la avaricia: «Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee» (Lucas 12:15).
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 73 Lecturas bíblicas lunes: Miqueas 1:1-16 martes: Miqueas 3:1-12 miércoles: Miqueas 4:1-8 jueves: Miqueas 4:9-13 viernes: Miqueas 5:1-6 sábado: Miqueas 5:7-15 Meditación devocional Sirviendo por amor Gálatas 5:13, 14 Hay al menos dos razones por las cuales las ganancias ilícitas no ayudan ni satisfacen. Primero, una vida buena y feliz no se encuentra así. ¡Las riquezas son engañosas! Prometen la felicidad, pero no la traen. Segundo, la ira de Dios caerá sobre los que maltratan a los demás. «No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará» (Gálatas 6:7). Esto es exactamente lo que nuestro texto expresa. Los malvados habían pensado sólo en hacer mal. «Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí, yo pienso contra esta familia un mal del cual no sacaréis vuestros cuellos…» (Miqueas 2:3). Como ellos habían tratado a otras familias, asimismo haría Dios a las suyas. Los malvados codiciosos habían robado la tierra de sus vecinos; por lo tanto, Dios declaró que ellos no tendrían heredades en Israel. «Por tanto, no habrá quien a suerte reparta heredades en la congregación de Jehová» (Miqueas 2:5). Los malvados pidieron a los profetas que no profetizaran (Miqueas 2:6). Dios estaba completamente dispuesto a concederles su petición. Los que rehúsan escuchar las palabras de Dios deben recordar que el rechazo de Su Palabra los llevará a la destrucción. Dios observó que Su pueblo se portaba como si fuera un ejército invadiendo la tierra. Los que estaban en poder trataban a sus conciudadanos como si fueran prisioneros de la guerra. Echaban a las mujeres de sus casas. (Estas mujeres probablemente eran viudas que debían recibir ayuda.) Viendo todo esto, Dios declaró que echaría al pueblo de su país. «Levantaos y andad, porque no es este el lugar de reposo, pues está contaminado, corrompido grandemente» (Miqueas 2:10). Palabras de instrucción que producen la rectitud ¿Qué deseaba Dios? Los ritos religiosos y los sacrificios requeridos por la ley de Moisés eran importantes. Sin embargo, la religión externa es una abominación a Dios; Él demanda la rectitud del corazón. Los israelitas profesaban con sus labios que amaban a Dios, y continuaban con sus estas santas y sus sacrificios, pero no había arrepentimiento ni amor en sus corazones. El profeta Isaías escribió de este tema: «¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos. ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios? No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes» (Isaías 1:11-13). Miqueas trató este mismo tema en el capítulo 6. Preguntó: «¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año?» (Miqueas 6:6). ¿Era la calidad del sacrificio lo más importante? Los becerros de un año de edad se consideraban lo mejor para los sacrificios. Tal vez era la cantidad lo que importaba. Las expresiones «millares de carneros» y «diez mil arroyos de aceite» se referían a una cantidad enorme (Miqueas 6:7). Tal vez lo de mayor importancia era el valor personal «…¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma?» (Miqueas 6:7). ¡No! Ni la calidad ni la cantidad ni el valor personal podía hacer aceptable a Dios un sacrificio.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 74 El requisito de Dios para Israel se componía de tres partes: «Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios» (Miqueas 6:8). «Hacer justicia»: Esto significa hacer lo que es correcto en cuanto al prójimo. El homicidio, el adulterio, el robo, la mentira y la codicia son ejemplos de actos prohibidos por los Diez Mandamientos. Las enseñanzas de Jesucristo nos avanzan a la madurez en el comportamiento en dos niveles. Primero, no es suficiente abstenernos de cometer el homicidio o el adulterio; el cristiano ni debe tener la lujuria y el odio en sus pensamientos. El pensar maldad, a igual que el cometerla, es prohibido. Segundo, la moralidad cristiana va más allá que las prohibiciones. Por ejemplo: «El que hurtaba (robaba), no hurte (robe) más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad» (Efesios 4:28). «Amar misericordia»: La misericordia va más allá que la justicia. Es hacer más de lo que la ley exige. Es mostrar compasión. La parábola del buen samaritano (Lucas 10:25-37) es un buen ejemplo de la misericordia. En esta parábola, el samaritano ayudó al judío herido porque «fue movido a misericordia» (Lucas 10:33). La mayor ilustración de la misericordia es cuando Dios perdona al pecador arrepentido. «Acerquémonos, pues, confiada-mente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro» (Hebreos 4:16). «Humillarse»: La humildad es esencial. Cuando uno se humilla ante Dios, se somete completa-mente a Su voluntad. El humilde sabe que no puede ser nada sin el poder del Todopoderoso. Hay varias razones por las cuales la humildad es tan importante: Es lo opuesto al orgullo, que fue la causa del pecado original. Es necesario a la obediencia porque incluye la entrega de la voluntad propia de uno. Es esencial al desarrollo del carácter. Es un requisito para el arrepentimiento y la fe. En vista de lo estudiado, ¿cómo debe usted portarse en cuanto a las relaciones sociales y su relación con Dios? Jesucristo lo resumió así: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo» (Lucas 10:27). Si usted verdaderamente sigue este mandamiento, su relación espiritual con Dios, como su relación social, será correcta. Si desea vivir según las reglas divinas, practique la «regla de oro» (Mateo 7:12) y verá cómo se llevará bien con su prójimo. Preguntas 1. ¿De dónde era Miqueas y a quiénes profetizó? 2. ¿Contra cuáles males sociales habló Miqueas? 3. ¿Por qué no satisfacen las ganancias ilícitas? 4. ¿Cuál es el versículo central de Miqueas?
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 75 22El profeta estadista Isaías 6:1-12 1 En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. 2 Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. 3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. 4 Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo. 5 Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. 6 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas 7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. 8 Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí. 9 Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis. 10 Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad. 11 Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él: Hasta que las ciudades estén asoladas y sin morador, y no haya hombre en las casas, y la tierra esté hecha un desierto; 12 hasta que Jehová haya echado lejos a los hombres, y multiplicado los lugares abandonados en medio de la tierra. La lección en resumen Isaías era un profeta de Dios y un gran estadista. Cada creyente debe responder al llamamiento de Dios al servicio como lo hizo él. «Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí» (Isaías 6:8). Isaías era socio de reyes, consejero de los grandes y compañero de Dios. Su ministerio cubrió al menos 60 años, tal vez mucho más, comenzando el año que murió el rey Uzías de Judá: 742 a. de J.C. Profetizó durante el reinado de cuatro reyes de Judá: Jotám, Acaz, Ezequías y Manasés. La tradición reporta que fue asesinado durante el reinado de Manases. Tal hombre es digno de nuestro conocimiento. Los contemporáneos del profeta En casa: Poco se conoce de la familia de Isaías, hijo de Amoz. La tradición judía dice que Amoz era el hermano del rey Amasías. Si es así, Isaías era primo del rey Uzías. Es evidente que Isaías tuvo fácil acceso al rey Acaz (Isaías 7:3) y conoció íntimamente al sumo sacerdote. Isaías era casado. Era padre de dos hijos cuyos nombres ilustraron algunas de sus profecías. Sear-jasub significa: «un remanente volverá», mientras que Maher-salal-hasbaz significa: «el despojo se apresura, la presa se precipita». En su nación: Isaías vivió y ministró en el reino de Judá. La nación estuvo en circunstancias trágicas durante el tiempo de su vida. Asiria amenazó desde afuera y señas de decadencia fueron evidentes adentro por dondequiera. (Durante el ministerio de Isaías, el Reino del Norte fue llevado cautivo por los asirios y nunca regresó. Llegó a ser llamado «las tribus perdidas de Israel».) En los tiempos de Isaías, la codicia, la opresión, el orgullo, la idolatría, la rebelión contra Dios y la falta de percepción espiritual eran comunes. La religión era un asunto ritualista, no espiritual. La corrupción era evidente en la política, la religión, la sociedad en general y en la vida hogareña.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 76 Lecturas bíblicas lunes: Isaías 6:9-13 martes: Isaías 55:1-13 miércoles: Isaías 59:1-11 jueves: Isaías 59:12-21 viernes: Isaías 60:18-22 sábado: Isaías 66:22-24 Meditación devocional El Padre Juan 14:7-11 El ministerio de Isaías puede dividirse en tres etapas generales: 1. Diez y seis años de prosperidad bajo el rey Jotam, quien fue leal a Jehová. 2. Diez y seis años de degeneración bajo Acaz cuando la idolatría abierta se extendió por todo Judá. 3. Veinte y nueve años del reinado de Ezequías y un año del principio del reinado de Manasés. Este fue un tiempo de crisis marcado por una invasión asiria bajo Senaquerib y una gran apostasía bajo Manasés. En el ministerio: Durante el siglo octavo antes de Cristo hubo cuatro grandes profetas en Palestina: Amós, Oseas, Miqueas e Isaías. Amós y Oseas precedieron a Isaías por un breve tiempo y ministraron en Israel. Miqueas fue contemporáneo con Isaías. La comisión del profeta La comisión de Isaías como profeta vino por medio de una experiencia sumamente espectacular. Un conocimiento de la necesidad: Por 55 años Uzías había reinado en Judá. En aquel período la nación fue muy bendecida. La prosperidad espiritual y material había reinado con él. Durante los últimos años de su reinado, Uzías sufrió de la lepra. Por cerca de once años su hijo Jotam había reinado como corregente con su padre debido a la enfermedad de éste. Al fin, Uzías murió. Con tal piadoso líder muerto, con la nación amenazada desde fuera por los filisteos, árabes, amonitas y otros, con señales de decadencia presentes en el cuerpo político, ¿qué esperanza había? Isaías recibió una respuesta a esta pregunta. Una visión de Dios: Isaías vio a Jehová en Su majestuoso esplendor. «En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo» (Isaías 6:1). Dios estaba acompañado por ciertas criaturas angelicales llamadas serafines. Cada serafín tenía tres pares de alas: con un par volaban; con otro cubrían el rostro como si no pudieran mirar la gloria de Dios; con el tercer par cubrían sus pies como si en humildad desearan permanecer inadvertidos. «Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria» (Isaías 6:3). El triple pregón de la palabra santo no es una mera repetición para énfasis, sino un reconocimiento de la Trinidad, las tres Divinas Personas, cada una de los cuales es alabada. Una experiencia de purificación: A la luz de la inefable gloria de Dios, Isaías se vio a sí mismo y a su nación como nunca antes. De aquí que exclamó: «¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos» (Isaías 6:5). Y así es siempre. La luz de la santidad de Dios revela la iniquidad del humano. Fue así con Job (Job 42:1-6), con Daniel (Daniel 10), con Saulo (Hechos 9:1-22), con Juan el apóstol (Apocalipsis 1:9-20) y con Isaías. Uno de los serafines tomó un carbón ardiente del altar y lo trajo al profeta. Puesto que había dos altares en el templo, el altar de oro en el Lugar Santo y el altar de bronce en el atrio, ¿de dónde vino el carbón? Ya que fue con el propósito de quitar y expiar pecado, sin duda vino del altar de bronce, el altar de los holocaustos. Para nosotros, el Señor Jesucristo es el carbón ardiente del altar cuyo toque comunica virtud, purificación y curación.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 77 El carbón ardiente tocó los labios de Isaías y fue limpio. Como los labios son la manifestación externa de lo que uno realmente es (Mateo 12:37), así la purificación de los labios testifica de una purificación interna del hombre. Aquí Isaías se convierte en un vaso santificado y dispuesto para el uso del Señor. No es su regeneración, sino su santificación para el servicio, lo que es ilustrado. La voz del Señor: Con labios limpios y corazón renovado, he aquí los oídos se abrieron también. Inmediatamente, Isaías escuchó la voz del Señor diciendo: «¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?» a lo cual respondió: «Heme aquí, envíame a mí» (Isaías 6:8). ¿Quiénes han de ser los mensajeros de Dios para los hombres? No los ángeles que habitan en el cielo. No los millares de criaturas caídas que testifican de los terribles efectos del pecado. No, el hombre es el mensajero de Dios para los hombres. Un hombre que está limpio, como lo estuvo Isaías en su visión, viene a ser «instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra» (2 Timoteo 2:21). Cada creyente ha sido llamado a servir a Dios. No todos han de ser profetas o misioneros o maestros, pero cada uno ha de ser algo. El llamado de usted probablemente no será tan espectacular como el de Isaías pero el proceso será el mismo: un conocimiento de la necesidad, una visión de Dios, una experiencia de purificación y un llamado al servicio. Dios quiere que usted marche por este camino. El carácter del profeta ¿Qué clase de hombre llega a ser un verdadero siervo de Dios? Bien, Dios usa toda clase de hombres, pero los que usa tienen ciertas cualidades que se ven en el profeta Isaías. El santo denuedo y la fidelidad: Isaías era un hombre cuya predicación era franca y sin temor. No era áspero ni descuidado. Su corazón sufría por los pecados de su nación, pero su mensaje fue pronunciado sin desviación. El mensaje de Isaías era una reprensión a la hipocresía, una condenación del pecado, un anuncio de juicio. No era un mensaje placentero, pero era el mensaje de Dios. No sería fácil declarar la destrucción de su pueblo y el juicio de Dios sobre ellos. Pero Isaías era el siervo el de su Dios. El portavoz no tenía autoridad para cambiar ni una tilde de él. Y así habló Isaías con un «así dijo el Señor» proporcionando el valor que necesitaba. La fe: Tener fe no es creer doctrinas acerca de Dios; es confiar en la persona de Dios. Isaías era un hombre de fe. La clave del libro es: «…Si vosotros no creyereis, de cierto no permaneceréis» (Isaías 7:9). Isaías sí creía en Dios. Cuando Siria e Israel amenazaron la seguridad del trono de Acaz, Isaías lo llamó a confiar en Dios. Cuando Asiría amenazó la seguridad del trono de Ezequías, el profeta llamó al rey a confiar en Dios. La reverencia: Isaías nunca huyó de su visión de la santa majestad del soberano Dios. El libro que escribió tiene un tema fundamental de «la santidad de Dios». Tan completa entrega de reverencia produjo los pasajes tales como su descripción de Dios en Isaías 40:9-29 y los maravillosos pasajes del Siervo en los capítulos 42, 53 y en otras partes. Estas cualidades vistas en Isaías han de encontrarse en cada persona que es llamada y comisionada a hacer la voluntad de Dios. Las contribuciones del profeta Estadista: Isaías prueba que uno puede ser religioso y estadista a la vez. A menudo sus palabras fueron contrarias a las corrientes políticas, pero fue un estadista de Dios y no un político del pueblo. Dondequiera él guiaba a la gente a confiar en Dios y dirigir sus asuntos en Su voluntad. Sacrificó su ventaja personal para que su nación pudiera prosperar bajo Dios. Reformista: Isaías llamó a su nación de lo externo de la religión ritualista a la realidad de la comunión espiritual con Dios. Declaró que las manos llenas de iniquidad no pueden ser levantadas en oración a Dios; deben ser lavadas y limpiadas (Isaías 1:11-20). En la verdadera religión espiritual, la gente se acerca y camina «a la luz de Jehová» (Isaías 2:5).
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 78 Teólogo: Muchas hermosas doctrinas bíblicas se exponen en el libro de Isaías, pero su contribución más grande se relaciona con la doctrina de Dios. Isaías acentuó el «monoteísmo ético». Esto simplemente significa que Dios es uno (en contraste a los muchos dioses de los paganos) y que es santo (en contraste con la maldad de los dioses paganos). El profeta Isaías no era del campo como Eliseo. Tampoco era del desierto como Amós. En cambio, era de la familia real y, por lo tanto, miembro de la aristocracia. Probablemente nació en la ciudad de Jerusalén donde ejerció su ministerio. El profeta aristocrático estuvo dispuesto a seguir a Dios de la misma manera en que Amós y Eliseo estuvieron listos a hacerlo. Aunque estos hombres vivieron vidas muy distintas, todos tuvieron algo en común: reconocieron que no hay nada más importante (ni nada que otorga más bendiciones) que servir fielmente a Dios. Preguntas ¿Cómo eran las condiciones en la nación de Judá durante el ministerio de Isaías? ¿Cuál era el significado del carbón ardiente tocando los labios del profeta? ¿Cómo respondió Isaías a la pregunta de Dios? ¿Cuáles son algunas características del profeta que nosotros debemos poseer? ¿Es posible en nuestros días ser aristócrata y siervo el de Dios?
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 79 23El rey que dirigió un avivamiento Jeremías 26:18, 19; 2 Reyes 18:3-7 18 Miqueas de Moreset profetizó en tiempo de Ezequías rey de Judá, y habló a todo el pueblo de Judá, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Sion será arada como campo, y Jerusalén vendrá a ser montones de ruinas, y el monte de la casa como cumbres de bosque. 19¿Acaso lo mataron Ezequías rey de Judá y todo Judá? ¿No temió a Jehová, y oró en presencia de Jehová, y Jehová se arrepintió del mal que había hablado contra ellos? ¿Haremos, pues, nosotros tan gran mal contra nuestras almas? 3 Hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre. 4 Él quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán. 5 En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá. 6 Porque siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés. 7 Y Jehová estaba con él; y adondequiera que salía, prosperaba. Él se rebeló contra el rey de Asiria, y no le sirvió. La lección en resumen Debemos hacer lo que podamos hoy día para promover un avivamiento como lo hizo el buen rey Ezequías en su era. «En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá» (2 Reyes 18:5). ¡Cuán desesperadamente necesita nuestra generación un avivamiento religioso verdadero! El hombre no puede causar un avivamiento, pero puede ayudar a promover uno. Dios obra primero por Su soberano Espíritu Santo, llamando a unos cuantos a Sí mismo. Les conmueve a orar por el avivamiento. Los usa para alcanzar a sus compañeros. Y así viene el avivamiento. El avivamiento en Judá durante los días de Ezequías ocurrió así. El rey Ezequías subió al trono de Judá cuando tenía 25 años de edad. Judá acababa de sufrir el reinado del malvado e idólatra rey Acaz. La nación estaba en profundo dolor espiritual. Pero Dios habló al corazón de Ezequías y lo usó para traer un verdadero avivamiento en Judá. Puede ser que Dios está obrando en el corazón de ciertos creyentes hoy. Tal vez alguno que lea estas palabras será el mensajero usado por Dios para llamarnos a Él. Quizás un gran movimiento de Dios está entre nosotros ahora. Lo que impulsa a uno al avivamiento La Biblia relata que, al subir al trono, Ezequías fue de repente conmovido a instituir una serie de reformas en Judá que revolvieron la vida religiosa de la nación. Pero los relatos en 2 Reyes 18 y el rey Ezequías subió al trono de Judá cuando tenía 25 años de edad. Judá acababa de sufrir el reinado del malvado e idólatra rey Acaz. La nación estaba en profundo dolor espiritual. Pero Dios habló al corazón de Ezequías y lo usó para traer un verdadero avivamiento en Judá. Puede ser que Dios está obrando en el corazón de ciertos creyentes hoy. Tal vez alguno que lea estas palabras será el mensajero usado por Dios para llamarnos a Él. Quizás un gran movimiento de Dios está entre nosotros ahora. Lo que impulsa a uno al avivamiento La Biblia relata que, al subir al trono, Ezequías fue de repente conmovido a instituir una serie de reformas en Judá que revolvieron la vida religiosa de la nación. Pero los relatos en 2 Reyes 18 y que dos factores causaron que el rey buscara el avivamiento:
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 80 Una profecía de juicio: Durante el reinado de Ezequías, el profeta Miqueas proclamó un mensaje terrible. «Miqueas de Moreset profetizó en tiempo de Ezequías rey de Judá, y habló a todo el pueblo de Judá, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Sion será arada como campo, y Jerusalén vendrá a ser montones de ruinas, y el monte de la casa como cumbres de bosque» Jeremías 26:18). Lecturas bíblicas lunes: 2 Reyes 18:1-8 martes: 2 Reyes 18:9-12 miércoles: Miqueas 6:1-8 jueves: Miqueas 6:9-16 viernes: Miqueas 7:1-7 sábado: Miqueas 7:8-20 Meditación devocional Los resultados de un avivamiento Hechos 19:18-20 El profeta anunció este mensaje trágico porque vio en la nación una terrible corrupción que seguramente resultaría en el juicio de Dios. Vio a Jerusalén como la fuente de aquella plaga. Sabía que, a menos que los líderes políticos y religiosos de Judá se arrepintieran y volvieran la nación a Dios, el castigo seguramente vendría. Con gran denuedo Miqueas se acercó al nuevo rey Ezequías con su mensaje de juicio. No preguntó si al rey le placería, ni buscó el consejo de otros profetas. Su mensaje fue de Dios, y él lo sabía. Testificó: «Mas yo estoy lleno de poder del Espíritu de Jehová, y de juicio y de fuerza, para denunciar a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado» (Miqueas 3:8). El temor de Dios: Ezequías no se consoló con falsas convicciones de que un Dios de amor no enviaría juicio. Temió a Dios y se conmovió a un avivamiento personal, dirigiendo a la nación hacia uno también. Un énfasis en el amor y la gracia de Dios en años recientes ha dejado la impresión de que Dios no juzgará el pecado. ¡Pero lo hará! El «temor de Jehová» es una definición de verdadera religión. Es el principio de la sabiduría (Proverbios 1:7; Salmo 111:10) y el secreto de la felicidad. Asegura una vida de bendiciones (Proverbios 19:23) y distingue aquellas personas en quien Dios se complace (Salmo 147:11). El rey Ezequías, sabiendo que Dios haría lo que dijo que haría, actuó con temor. Derribó la idolatría; instituyó la religión revelada; llamó a la nación a la lealtad a Jehová. Si aquella es la consecuencia del temor a Jehová, ¡nosotros lo necesitamos desesperadamente hoy! «...Y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal» (Proverbios 16:6). El procedimiento del avivamiento Los detalles de lo que hizo Ezequías para reavivar la verdadera religión en Judá se relatan en 2 Reyes 18:3- 6 y 2 Crónicas 29:3—31:21. Aquí hay una clave para el método por el cual puede venir el avivamiento hoy. La determinación: «Ahora pues, yo he determinado hacer pacto con Jehová el Dios de Israel…» (2 Crónicas 29:10). Con estas palabras el rey llamó a los hombres de leal corazón (los sacerdotes y levitas) a unirse a él. Ellos vieron la determinación de su corazón y se unieron en el trabajo del avivamiento. La determinación de Ezequías no fue un capricho pasajero. Continuó por muchos meses durante los cuales destruyó los ídolos permitidos por el rey Acaz, restauró el templo de Jehová en Jerusalén y lo limpió para la adoración, reinstituyó la antigua costumbre de mantener el templo y a los que servían allí por los diezmos y ofrendas del pueblo y llamó a la nación a renovar su pacto con Jehová. «En todo cuanto emprendió en el servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la ley y los mandamientos, buscó a su Dios, lo hizo de todo corazón, y fue prosperado» (2 Crónicas 31:21). La renovación: La idolatría es un insulto abierto a Dios. Ningún pueblo puede esperar Su aprobación cuando adoran el trabajo de sus propias manos más que al Creador mismo. Tal hecho traerá la cólera del Señor. Para que la nación disfrute de la salud espiritual, el infeccioso mal de la idolatría tiene que ser quitado. Por lo tanto, Ezequías destruyó los altares, las imágenes y todo aquello perteneciente a la idolatría. «Él quitó
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 81 los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán» (2 Reyes 18:4). La adoración del verdadero Dios fue puesta en lugar del falso culto. ¿Ve usted aquí un principio bíblico? No toda idolatría incluye imágenes de madera, piedra o metal. Uno puede tener un espíritu idólatra sin inclinarse ante un ídolo. ¿Qué hay en la vida de usted que debe ser desechado a n de que Dios pueda traer avivamiento en su vida? La confianza: Ezequías confió en la gracia de Dios para perdonar un pueblo descarriado. Confió en Su palabra al reanudar los sacrificios y la adoración como Dios lo había mandado. Confió en Dios para librar a Jerusalén cuando fue acosada por los asirios. «En Jehová Dios de Israel puso su esperanza…» (2 Reyes 18:5). Porque confió en Dios, Ezequías estuvo dispuesto a renunciar a cualquier supuesta ventaja que el culto a los ídolos trajera. Porque confió en Dios, estuvo dispuesto a arriesgar el destino de su nación (y aun su propia vida) en el poder de Dios. Porque confió en Dios, procuró establecer el culto de Jehová como la única religión del país. Esta clase de confianza no viene por medio de una relación superficial con Dios. Se eleva en el corazón del que se ha encontrado con Dios personalmente y lo conoce íntimamente. No es la creencia de hechos ni la aceptación de la fe de otro. Es confiar en una Persona: ¡Dios mismo! El rey Ezequías sabía lo que significaba confiar en Dios personalmente. ¿Y usted? La relación: La obediencia es la prueba de verdadera lealtad y fe. Habría sido clara hipocresía para Ezequías tratar de crear en otros una lealtad a Jehová que él no poseía en su propio corazón. El reinado del rey Acaz (padre de Ezequías) estuvo marcado por la incredulidad y la rebelión. El reinado del rey Ezequías estuvo marcado por la fe y la obediencia. El profeta Isaías trató de conseguir que Acaz confiara en Dios, pero sin resultado. Pero las lecciones malogradas en el padre fueron bien recibidas por el hijo. «Porque siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos…» (2 Reyes 18:6). La reverencia: Cuando el avivamiento de Ezequías alcanzó los corazones de hombres y mujeres en Judá «la multitud presentó sacrificios y alabanzas; y todos los generosos de corazón trajeron holocaustos» (2 Crónicas 29:31). La adoración está relacionada con la reverencia. Nadie puede realmente adorar a Dios sin consagrarse a Él. ¿Cuán fiel es usted en la adoración? ¿Cuán ferviente es en la lectura de la Biblia y en la oración? ¿Cuán puro es en el amor a Dios? ¿Cuán activo es en testificar? ¿Sostiene usted a Dios en alta y reverente estima? Los privilegios del avivamiento Dos grandes privilegios vinieron al rey Ezequías como consecuencia del avivamiento en Judá. También vienen a cada persona cuyo corazón es reavivado. «Y Jehová estaba con él; y adonde-quiera que salía, prosperaba…» (2 Reyes 18:7). La presencia de Dios: ¡Qué bendita compañía! Los negocios fallan, la salud se quebranta, la popularidad disminuye, el dinero se pierde, los amigos se van, pero Dios permanece por siempre real. Cuando Senaquerib, rey de Asiria, sitió a Jerusalén con un gran ejército, el rey Ezequías consoló a su pueblo diciendo: «Esforzaos y animaos; no temáis, ni tengáis miedo del rey de Asiria, ni de toda a multitud que con él viene; porque más hay con nosotros que con él. Con él está el brazo de carne, mas con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudar-nos y pelear nuestras batallas. Y el pueblo tuvo confianza en las palabras de Ezequías rey de Judá» (2 Crónicas 32:7, 8). Cuando la situación parecía sin esperanza, Senaquerib envió una carta a Ezequías, demandando inmediata e incondicional rendición. Ezequías extendió la carta ante Dios y oró. Dios respondió. Esa misma noche un ángel destruyó completamente al inmenso ejército asirio, y Senaquerib regresó derrotado a Nínive. (Véase 2 Reyes 19.)
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 82 Las bendiciones de Dios: El pequeño reino de Judá alcanzó su gloria más grande bajo el rey Ezequías. Él se hizo el más rico de los reyes hebreos con excepción de Salomón. El reino fue firmemente establecido. El pueblo conocía y obedecía la ley de Dios. Judá disfrutó de la prosperidad material y espiritual. Preguntas ¿Cómo era Acaz, padre de Ezequías? ¿Cuál profeta proclamó un mensaje de juicio en Judá poco después de que Ezequías subió al trono? ¿Qué es el temor a Dios? ¿Qué hizo Ezequías para quitar la idolatría y restablecer la adoración a Jehová? ¿Por qué Ezequías destruyó la serpiente de bronce que Moisés había hecho? ¿Qué debe hacer usted para quitar toda idolatría de su propia vida? ¿En cuáles maneras puede usted ayudar a promover un avivamiento en su propio país?
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 83 24El profeta que interrogo a Dios Habacuc 1:12-14; 2:12-14; 3:17-19 12 ¿No eres tú desde el principio, oh Jehová, Dios mío, Santo mío? No moriremos. Oh Jehová, para juicio lo pusiste; y tú, oh Roca, lo fundaste para castigar. 13 Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él, 14 y haces que sean los hombres como los peces del mar, como reptiles que no tienen quien los gobierne? Š Š Š Š Š 12¡Ay del que edifica la ciudad con sangre, y del que funda una ciudad con iniquidad! 13¿No es esto de Jehová de los ejércitos? Los pueblos, pues, trabajarán para el fuego, y las naciones se fatigarán en vano. 14 Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar. Š Š Š Š Š 17 Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; 18 Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación. 19 Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar. La lección en resumen Debemos tener una fuerte fe en el gobierno moral de Dios sobre el mundo, pues Él está en control de todo. «He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; más el justo por su fe vivirá» (Habacuc 2:4). ¿Por qué permite Dios que existan todas las maldades y las injusticias? Esta pregunta parece referirse sólo al mundo moderno, pero no es así. La pregunta no es nueva. El profeta Habacuc hizo una pregunta parecida hace más de 600 años antes de Jesucristo. «¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan» (Habacuc 1:2, 3). El libro de Habacuc es algo distinto en su estilo. El profeta se queja ante Dios por toda la maldad y el pecado que ve y pregunta por qué Dios no lo castiga. Dios, entonces, responde a cada pregunta, dejando en claro Su bondad y Su justicia en vista de la existencia de la maldad. Las respuestas de Dios a Habacuc son el tema principal de la lección de hoy. Esta lección debe aumentar nuestra fe en el gobierno moral de Dios sobre el mundo. Los comentarios que siguen se basan en el libro entero de Habacuc que se compone de sólo tres capítulos cortos. Nuestra lección contesta la pregunta principal de Habacuc: «Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él, y haces que sean los hombres como los peces del mar, como reptiles que no tienen quien los gobierne?» (Habacuc 1:13, 14). Dios tiene un propósito en todo lo que hace Habacuc se quejó por dos razones: (1) ¿Por qué permitía Dios que hubiera tanta iniquidad y violencia en su país? (2) ¿Por qué permitiría Dios que la nación caldea, que era aun más malvada, invadiera a Judá para destruirla y llevar cautivo al pueblo?
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 84 «Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis. Porque he aquí, yo levanto a los caldeos, nación cruel y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas» (Habacuc 1:5, 6). Lecturas bíblicas lunes: Habacuc 1:1-11 martes: Habacuc 1:12-17 miércoles: Habacuc 2:1-11 jueves: Habacuc 2:12-20 viernes: Habacuc 3:1-9 sábado: Salmo 2:1-12 Meditación devocional El cuidado de Dios Mateo 6:25-33 ¡Imagínese! Dios iba a levantar a una nación pagana en contra de Su propio pueblo. ¿Por qué haría Dios tal cosa tan horrible? Lo haría para castigar el pecado. Dios siempre castiga el pecado Cuando Dios permanece silencioso, esto no significa que no ve el pecado. Muchos individuos piensan que pueden pecar sin ser castigados, pues nada les ocurre en el momento en que pecan. «Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal» (Eclesiastés 8:11). Sin embargo, Dios es santo y siempre castiga al pecador, tarde o temprano. No hay ninguna manera en que uno puede evitar el castigo del pecado. «Porque Dios traerá toda obra a juicio; juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala» (Eclesiastés 12:14). Habacuc se encontraba en una atalaya (una torre alta sobre las murallas) cuando recibió la visión mencionada en Habacuc 2:2, 3. Esta visión le mostró a Habacuc la última victoria de Dios sobre las fuerzas malignas. Fue desde la atalaya que la fe de Habacuc fue capaz de ver el resultado final de los eventos: Algún día, todo el mundo conocerá, adorará y servirá al único Dios verdadero. «Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar» (Habacuc 2:14). En el capítulo 2, una serie de «ayes» (males) se pronunciaron contra los caldeos. Aunque Dios los emplearía para castigar a Su pueblo por sus pecados, esto no significaba que no les castigaría aun más severamente por sus propios pecados. Los cinco «ayes» pronunciados contra los paganos fueron: (1) «…¡Ay del que multiplicó lo que no era suyo!…» (Habacuc 2:6). (2) «¡Ay del que codicia injusta ganancia para su casa, para poner en alto su nido, para escaparse del poder del mal!» (Habacuc 2:9). (3) «¡Ay del que edifica la ciudad con sangre, y del que funda una ciudad con iniquidad!» (Habacuc 2:12). (4) «¡Ay del que da de beber a su prójimo!…» (Habacuc 2:15). (5) «¡Ay del que dice al palo: Despiértate; y a la piedra muda: Levántate!…» (Habacuc 2:19). (Esa última proclamación es contra la idolatría.) Dios permaneció silencioso mientras que los hacedores de la iniquidad arruinaban a los que hacían el bien. Esa fue la queja de Habacuc. Entonces, por medio de la fe, el profeta entendió que vendría el día cuando Dios ya no estaría callado. Los paganos hablaban a sus ídolos mudos para que se despertaran y se levantaran, pero la situación en el templo de Dios era lo opuesto. «Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra» (Habacuc 2:20). La visión de Habacuc de la última recompensa de Dios para los malos y del reino de los justos sobre la tierra fue cierta. «Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará» (Habacuc 2:3). Dios pondrá todo en orden Habacuc, habiéndose dado cuenta que Dios siempre tiene un propósito en todo lo que hace y habiendo visto por la fe que Dios castigará el pecado, se asustó.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 85 «Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí./ Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos,/ En medio de los tiempos hazla conocer;/ En la ira acuérdate de la misericordia» (Habacuc 3:2). Después de la oración de Habacuc, sigue una descripción de la gloria de Dios que cubrirá la tierra y de Su poder que gobernará la tierra (Habacuc 3:3-15). En esta descripción, Dios «midió la tierra» (Habacuc 3:6), acción que simboliza que Él es su Dueño. Las montañas fueron despedazadas; las colinas se hincaron; el sol y la luna se detuvieron mientras Dios marchaba por la tierra. Todo el juicio fue hecho con el propósito de salvar al pueblo de Dios. «Saliste para socorrer a tu pueblo…» (Habacuc 3:13). Al ver lo que ocurriría en el futuro, Habacuc dejó de quejarse contra Dios. Uno de los pasajes más hermosos en las Sagradas Escrituras es el poema que concluye el libro de Habacuc. En este pasaje, Habacuc expresa su confianza en Dios a pesar de las circunstancias, cual-quiera que éstas sean. «Aunque la higuera no florezca,/ Ni en las vides haya frutos,/ Aunque falte el producto del olivo,/ Y los labrados no den mantenimiento,/ Y las ovejas sean quitadas de la majada,/ Y no haya vacas en los corrales;/ Con todo, yo me alegraré en Jehová,/ Y me gozaré en el Dios de mi salvación./ Jehová el Señor es mi fortaleza,/ El cual hace mis pies como de ciervas,/ Y en mis alturas me hace andar» (Habacuc 3:17-19). La expresión: «El cual hace mis pies como de ciervas» es muy interesante. La cierva es la hembra de una especie de venado y es un animal de pie firme; puede andar fácilmente en los peñascos altos El significado de esta expresión es, entonces: Cuando uno permite que Dios sea su fuerza, puede caminar con seguridad en un nivel más alto que antes, un nivel más alto de la madurez espiritual. Preguntas 1. ¿Por cuáles dos razones se quejó Habacuc? 2. ¿Por qué creen algunos que Dios no castiga el pecado? 3. ¿Dónde estaba Habacuc cuando recibió su visión de Dios? 4. ¿Cuáles eran los cinco ayes pronunciados contra los caldeos? 5. ¿Cuál fue el propósito del juicio de Dios sobre Su pueblo? 6. ¿Qué es el significado de tener «pies como de ciervas»?
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 86 25Un profeta tímido Jeremías 1:6-10, 17-19 6 Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. 7 Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. 8 No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová. 9 Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca. 10 Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar. Š Š Š Š Š 17 Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate, y háblales todo cuanto te mande; no temas delante de ellos, para que no te haga yo quebrantar delante de ellos. 18 Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra. 19 Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte. La lección en resumen Cada persona, aun las que son jóvenes o tímidas, debe ser obediente al llamamiento de Dios. «Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envié iras tú, y dirás todo lo que te mande» (Jeremías 1:7). En esta lección nos encontramos con el profeta Jeremías. Cuando Dios lo llamó a ser profeta, Jeremías respondió que era demasiado joven para esa responsabilidad. Llegó a ser audaz, sin embargo, en la fuerza de Aquel quien lo llamó. Esta lección ayudará a los tímidos a superar sus debilidades en la fuerza del Señor y responder obedientemente a Su llamado. Una excusa común La respuesta de Jeremías al llamado de Dios se encuentra en Jeremías 1:6: «Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño». La protesta de Jeremías no era tanto su desconfianza en su habilidad de hablar, sino en su conocimiento. La humildad es un requisito de Dios para Sus siervos. Sin embargo, la humildad debe ser una puerta por la cual entra el poder de Dios en nuestra vida. El individuo debe reconocer primero que: «Yo no puedo». Después, debe reconocer: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:13). El propósito de la humildad es quitar el yo del trono de la vida para que Dios lo ocupe. El cristiano nunca debe dejar que su concepto poco favorable de sí mismo le cause negar la acción poderosa del Espíritu Santo que mora dentro de él. Cuando la humildad se emplea como excusa para resistir la voluntad de Dios, deja de ser humildad. Otro que resistió la voluntad de Dios porque se sentía incapaz era Moisés. Cuando Dios le dijo que él sería el líder que sacaría a los israelitas de Egipto, Moisés respondió con varias excusas.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 87 Lecturas bíblicas lunes: Jeremías 13:1-11 martes: Jeremías 16:1-15 miércoles: Jeremías 19:1-9 jueves: Jeremías 20:1-10 viernes: Jeremías 20:11-18 sábado: Jeremías 43:1-7 Meditación devocional Siguiendo las instrucciones de Dios Hechos 11:1-18 «Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?» (Éxodo 3:11). «Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua» (Éxodo 4:10). Dios no aceptó las excusas. Le mostró Su poder y le envió un ayudante: su hermano, Aarón. Moisés llegó a ser un gran líder, un hombre muy famoso que se conoce todavía por casi todo el mundo. ¿Cuántos hay en las iglesias hoy día que a causa de la timidez rehúsan orar en público, enseñar una clase o dar su testimonio ante la congregación? Nadie debe permitir que su timidez estorbe su obediencia o servicio a Dios. La respuesta divina Dios no aceptó las excusas de Jeremías. En vez de eso, proveyó lo que le faltaba. Dios literalmente puso Sus palabras en la boca de Jeremías. Algunas personas opinan que Dios hace lo mismo con los predicadores hoy día, haciendo innecesario que estudien o preparen sus sermones. Esto es incorrecto. Estas personas no reconocen la diferencia entre la inspiración directa, que pertenecía sólo a los profetas y los escritores de las Santas Escrituras, y la iluminación del Espíritu Santo, que es prometida al predicador y al creyente neotestamentario (Juan 16:12- 15; 1 Corintios 2:9-16). En los días de los profetas, Dios sí puso Sus palabras exactas en la boca de éstos. En ambos casos, Dios está con Su siervo. Por medio de la inspiración directa o la iluminación del Espíritu Santo, provee por Sus ministros. El propósito divino Dios arranca, destruye, arruina y derriba. La maldad puede ser muy arraigada en la vida de los humanos. La Palabra de Dios la arrancará y la destruirá. Antes de que se construya un edificio, es necesario limpiar el sitio de la basura, las raíces y cualquier otra cosa que pueda estorbar el trabajo. La Palabra de Dios hace esto en la esfera espiritual. El apóstol Pablo habló de esto. «Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo» (2 Corintios 10:3-5). Dios edifica y planta. Dios usa el mismo instrumento para edificar y plantar que usa para arrancar, destruir, arruinar y derribar. «Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo» (Efesios 4:11-13). Todos los que tienen los dones mencionados tienen el propósito singular de edificar a la
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 88 iglesia en el conocimiento de Cristo. El profeta (como Jeremías), el apóstol (como Pablo) o el pastor actual de la iglesia de usted, todos, por la Palabra de Dios, intentan edificar el pueblo de Dios espiritual y moralmente hasta que lleguen a un nivel alto de la madurez. Un estímulo divino El versículo 17 de nuestro texto bíblico empieza con las palabras: «Tú, pues…» (Jeremías 1:17). La palabra «pues» se refiere a las visiones dadas a Jeremías que se encuentran en los versículos 11 al 16. Dios le dio a Jeremías una visión de una rama de un almendro y una olla hirviendo (Jeremías 1:11, 13). El almendro fue la primera planta que echaba brotes en la primavera. Sirvió aquí como un símbolo a Jeremías del hecho de que Dios cumpliría pronto Su Palabra. La olla hirviendo representaba la ira de Dios que estaba por caer sobre Su pueblo en la forma de una invasión del norte por una nación enemiga. En vista del acontecimiento que estaba por ocurrir, Dios animó a Jeremías: «Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate, y háblales…» (Jeremías 1:17). Una de las causas principales de la timidez es el egocentrismo y la constante preocupación por lo que pensarán los demás acerca de uno. Cuando uno puede entregarse completamente al asunto a mano y enfocar en dicho asunto su interés, se olvidará de sí mismo; su timidez desaparecerá. Dios quería que Jeremías se diera cuenta de la severidad del castigo que vendría sobre la nación a causa de su pecado. En vista de este castigo, Jeremías no debía pasar el tiempo pensando en su incapacidad para la obra. Necesitaba olvidarse de su timidez y avisar al pueblo del peligro. ¡Esto era un asunto de emergencia! Dios le dijo a Jeremías que tendría que enfrentarse con la oposición. Sin embargo, no debía tener miedo ni desmayarse. Dios le prometió: «Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra. Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte» (Jeremías 1:18, 19). La humildad es una avenida al poder de Dios. No debe convertirse en una excusa cuando Dios llama. Dios proveerá el poder del Espíritu Santo al que se rinde a hacer Su voluntad. Jeremías era un hombre tímido y humilde. Cuando se sometió a la voluntad de Dios, se convirtió en un profeta valiente. Aunque fue perseguido y maltratado y vivió una vida difícil, Dios le dio las fuerzas para seguir siempre adelante. Nada le detuvo en su proclamación del mensaje de Dios. Sea usted valiente como Jeremías. Dependa del poder del Espíritu Santo. Preguntas ¿Cómo respondió Jeremías cuando Dios lo llamó? ¿Cuál otro famoso siervo de Dios hizo lo mismo? ¿Cuál es la diferencia entre la inspiración directa y la iluminación? ¿Por qué es necesario que Dios arranque, destruya, arruine y derribe? ¿Cómo puede uno vencer la timidez para que no estorbe su servicio a Dios?
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 89 26El último avivamiento de Judá 2 Reyes 22:1-11 1 Cuando Josías comenzó a reinar era de ocho años, y reinó en Jerusalén treinta y un años. El nombre de su madre fue Jedida hija de Adaía, de Boscat. 2 E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en todo el camino de David su padre, sin apartarse a derecha ni a izquierda. 3 A los dieciocho años del rey Josías, envió el rey a Safán hijo de Azalía, hijo de Mesulam, escriba, a la casa de Jehová, diciendo: 4 Ve al sumo sacerdote Hilcías, y dile que recoja el dinero que han traído a la casa de Jehová, que han recogido del pueblo los guardianes de la puerta, 5 y que lo pongan en manos de los que hacen la obra, que tienen a su cargo el arreglo de la casa de Jehová, y que lo entreguen a los que hacen la obra de la casa de Jehová, para reparar las grietas de la casa; 6 a los carpinteros, maestros y albañiles, para comprar madera y piedra de cantería para reparar la casa; 7 y que no se les tome cuenta del dinero cuyo manejo se les confiare, porque ellos proceden con honradez. 8 Entonces dijo el sumo sacerdote Hilcías al escriba Safán: He halla-do el libro de la ley en la casa de Jehová. E Hilcías dio el libro a Safán, y lo leyó. 9 Viniendo luego el escriba Safán al rey, dio cuenta al rey y dijo: Tus siervos han recogido el dinero que se halló en el templo, y lo han entregado en poder de los que hacen la obra, que tienen a su cargo el arreglo de la casa de Jehová. 10 Asimismo el escriba Safán declaró al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me ha dado un libro. Y lo leyó Safán delante del rey. 11 Y cuando el rey hubo oído las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestidos. La lección en resumen Los ciudadanos cristianos han de esforzarse por empezar un avivamiento en sus propios países. «Y poniéndose el rey en pie junto a la columna, hizo pacto delante de Jehová…» (2 Reyes 23:3). El fondo bíblico de esta última lección es 2 Reyes 22:1—23:30. El personaje central de la lección es Josías, rey de Judá. Sus esfuerzos impulsaron el último avivamiento religioso de Judá antes de la caída de Jerusalén. El reinado de Josías comenzó cuando éste tenía solamente ocho años de edad y duró treinta y un años. A la edad de 16 años, Josías empezó a buscar a Dios. Comenzó sus reformas cuando tenía 20 años. Durante su reinado, ocurrió uno de los avivamientos religiosos más completos en la historia de Judá. Este avivamiento ocurrió demasiado tarde, sin embargo, para salvar a Judá de la condenación del juicio divino, pero sirvió para retrasar el cautiverio babilónico. El avivamiento bajo Josías Josías buscó al Señor a una edad muy temprana. Uno nunca es demasiado joven para hacer el bien, basado en la Palabra de Dios. Josías respetaba a su gran antepasado piadoso, el rey David, y seguía su ejemplo, pues, aunque David tenía sus faltas, fue un hombre de fe, con lealtad inmovible para con Dios. Josías escogió modelar su vida sobre la vida del «hombre conforme al corazón de Dios» (1 Samuel 13:14). Lo primero que hizo el rey Josías fue reparar la casa del Señor. Mientras se hacían las reparaciones en el templo, se halló un libro de la ley de Dios. El escriba Safán llevó el libro al rey Josías y se lo leyó. (Quizás fueron leídas porciones de la ley como Levítico 26 y Deuteronomio 28, que hablan del juicio.) Al oír las palabras de la ley de Dios, Josías rasgó su ropa, pues se dio cuenta que el pecado del pueblo era mucho más
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 90 serio que él había pensado. Josías rasgó sus vestiduras en señal de arrepentimiento y dijo: «… grande es la ira de Jehová que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro, para hacer conforme a todo lo que nos fue escrito» (2 Reyes 22:13). Lecturas bíblicas lunes: 2Reyes 22:12-20 martes: 2Reyes 23:1-6 miércoles: 2Reyes 23:7-14 jueves: 2Reyes 23:15-20 viernes: 2Reyes 23:21-27 sábado: 2Reyes 23:28-30 Meditación devocional La promesa de un avivamiento 2 Crónicas 7:12-14 Entonces, Josías envió unos hombres a una profetisa llamada Hulda para pedir consejos. Ella, hablando las palabras de Dios mismo, declaró que Judá sí sería castigado. Sin embargo, como Josías era justo y quería complacer a Dios en todo, el castigo no ocurriría hasta después de la muerte de ése. «Entonces el rey mandó reunir con él a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. Y subió el rey a la casa de Jehová con todos los varones de Judá, y con todos los moradores de Jerusalén, con los sacerdotes y profetas y con todo el pueblo, desde el más chico hasta el más grande; y leyó, oyéndolo ellos, todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová» (2 Reyes 23:1, 2). El rey se paró junto a un pilar e hizo un pacto con Dios. Prometió «que irían en pos de Jehová, y guardarían sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo el corazón y con toda el alma, y que cumplirían las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro. Y todo el pueblo confirmó el pacto» (2 Reyes 23:3). Josías quitó del templo todo lo que tenía que ver con la adoración de los ídolos (puesto allí por sus predecesores malvados). Quemó todos los ídolos que hallaba, echando sus cenizas sobre los sepulcros de los que les habían adorado. En el valle de Hinom, se adoraba el dios Moloc. Este ídolo era una estatua de bronce con la cabeza de buey y los brazos de hombre. Era hueco. Un fuego se hacía dentro de la estatua, calentando así el metal hasta que toda la figura estuviera candente. Entonces, los bebitos eran puestos vivos en los brazos ardientes del ídolo como sacrificio. Josías destruyó por completo la adoración de Moloc. «Asimismo profanó a Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para que ninguno pasase su hijo o su hija por fuego a Moloc» (2 Reyes 23:10). El rey Josías también destruyó «los altares que estaban sobre la azotea de la sala de Acaz, que los reyes de Judea habían hecho, y los altares que había hecho Manases en los dos atrios de la casa de Jehová…. Asimismo profanó el rey los lugares altos que estaban delante de Jerusalén, a la mano derecha del monte de la destrucción, los cuales Salomón rey de Israel había edificado a Astoret ídolo abominable de los sidonios, a Quemos ídolo abominable de Moab, y a Milcom ídolo abominable de los hijos de Amón. Y quebró las estatuas, y derribó las imágenes de Asera, y llenó el lugar de ellos de huesos de hombres» (2 Reyes 23:12-14). Nuestra primera lección de esta serie de lecciones contenía una profecía que se cumplió en esta, la última lección del trimestre. En la primera lección, Roboam había erigido un altar en Bet-el (1 Reyes 12:28-33). El profeta de Dios «clamó contra el altar por palabra de Jehová y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres» (1 Reyes 13:2). El rey Josías destruyó el altar así como el profeta había predicho.
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 91 «Igualmente el altar que estaba en Bet-el, y el lugar alto que había hecho Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel; aquel altar y el lugar alto destruyó, y lo quemó, y lo hizo polvo, y puso fuego a la imagen de Asera. Y se volvió Josías, y viendo los sepulcros que estaban allí en el monte, envió y sacó los huesos de los sepulcros, y los quemó sobre el altar para contaminarlo, conforme a la palabra de Jehová que había profetizado el varón de Dios, el cual había anunciado esto» (2 Reyes 23:15, 16). La profecía se cumplió al pie de la letra, cerca de 300 años después de que fue proclamada. Los principios de un avivamiento para nuestras naciones ¡Un avivamiento religioso se necesita en nuestros días! Hay borrachos y drogadictos dondequiera, desde los barrios miserables hasta las mansiones lujosas de los ricos. Las relaciones sexuales fuera de los lazos del matrimonio ya son aceptadas como algo normal y bueno. El divorcio es común. Los homosexuales abiertamente demandan y reciben sus «derechos». En muchos países el aborto de los bebés por cualquier razón es legal. La literatura pornográfica llena las librerías y los quioscos y la tv e internet. El incesto y el abuso físico de los niños están muy extendidos. ¿Cómo reacciona usted a todo esto? La mayoría de los cristianos admitirán que estos males no deben existir. A la vez, muchos ya no se escandalizan al ver tales cosas: ¡las aceptan como normales! Como han visto, así fue también en los días del rey Josías. El primer principio para poder tener un avivamiento hoy día es que el pueblo de Dios tiene que saber lo que dice la Biblia. Los cristianos han de estudiar la Palabra con detenimiento y obedecerla completamente. El segundo principio para un avivamiento en nuestros días es la restauración de la adoración regular. ¡Hay que reparar la Casa de Dios! No hablamos aquí de los edificios en que se reúnen las iglesias, sino de las vidas de los creyentes. ¿Cómo podemos experimentar un avivamiento cuando permanecen en nuestras vidas tanta basura espiritual, como la envidia y los pleitos? El tercer principio para tener un avivamiento en nuestros días es que los cristianos deben oponerse fuerte y abiertamente a las atrocidades en nuestros alrededores. Josías tenía una ventaja que nosotros no tenemos: la autoridad como rey. La gente no podía resistir su voluntad. El ataque hecho sobre la idolatría fue literal y físico. Nosotros no tenemos, ni deseamos tener, la autoridad política para tratar con el pecado en nuestra sociedad de esta manera, pero sí tenemos la Palabra de Dios y la autoridad de Dios para proclamar la verdad. Debemos tomar la ofensiva en contra de una sociedad indiferente ante los asuntos morales y espirituales. La voz más recia en cada país debe ser la de las iglesias, predicando y enseñando acerca de Jesucristo. El cuarto principio para obtener un avivamiento es la oración. Hablando respecto a importancia, la oración debía ser primera en la lista. Si no pedimos la ayuda de Dios, todos nuestros esfuerzos serán en vano. Tenemos los requisitos de Dios para Sus bendiciones en 2 Crónicas: «si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra» (2 Crónicas 7:14). El quinto principio para un avivamiento hoy es un sostenimiento adecuado del ministerio. El pueblo proveyó todo lo necesario para la reparación del templo de Jehová. Muchos pastores hoy día han sido forzados a dejar el ministerio pastoral y buscar empleo en el mundo secular porque sus iglesias no estaban dispuestas a proveerles el pago suficiente. Sin embargo, el mantenimiento económico, aunque sea muy importante, no es lo que más se necesita. Lo que es sumamente necesario es el apoyo espiritual y la buena voluntad de los miembros de las congregaciones. La Biblia nos enseña que la persona más respetada y estimada en la congregación debe ser el pastor. Cada miembro debe orar por su pastor y evitar quejarse de él delante de otros. Cuando uno habla
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    EL MAESTRO PENTECOSTES2016 92 mal de su pastor, daña a la iglesia entera, estorba el avivamiento y causa que los inconversos no vengan a escuchar el evangelio. Podemos salvar a nuestras naciones si rápidamente nos ponemos en acción. Todo creyente que conoce la Biblia y las maneras de Dios sabe que no queda mucho tiempo: el fin del mundo se acerca. Un avivamiento religioso ya no es solamente algo que se deba desear, sino que es una necesidad esencial. ¿Desea usted las bendiciones de Dios y la restauración de su país? Los requisitos están delineados claramente en 2 Crónicas 7:14: Cada creyente debe humillarse ante Dios, orar y seguir a Dios con devoción, arrepintiéndose de sus malos caminos. Dios ha prometido escuchar nuestra oración si hacemos nuestra parte. ¿Está usted dispuesto a hacerlo? Preguntas ¿Cuántos años tenía Josías cuando comenzó a reinar? ¿Qué edad tenía cuando comenzó a buscar a Dios? ¿Qué fue lo primero que hizo Josías para restaurar la adoración al Dios verdadero? ¿Cuál profecía cumplieron las acciones de Josías? ¿Cuánto tiempo había pasado desde la proclamación de dicha profecía? ¿Cuáles cinco principios le ayudarán a usted a promover un avivamiento en su país?