Desde que el hombre empezó a formar las
ciudades y a construir los espacios para acoger las
actividades del grupo, lo hizo en forma consciente:
localizó las edificaciones y espacios más
importantes (templos y plazas) en lugares
centrales y alrededor de ellos distribuyó, más o
menos ordenadamente, los elementos restantes.
Así, en muchas de las primeras ciudades, el elemento
ordenador básico fue la fuente de agua: si era un pozo, la
ciudad se distribuía en forma concéntrica a su alrededor;
pero si fuera un río, se extendía paralela a su orilla.
Con el paso del tiempo, el hombre acumuló experiencias en
la construcción de las ciudades, por lo cual se puede
hablar de un urbanismo empírico, resultado de esa suma
de experiencias. A lo largo de siglos de habitar en
ciudades y crear espacios para distintos fines, el hombre
aprendió cuáles son las características que necesita
determinado espacio para cumplir con un cierto fin.
Las características de las sociedades cambian y el hombre ha
aplicado sus conocimientos empíricos para adaptar la ciudad a sus
necesidades
A fines del siglo XVIII y
principios del siglo XIX surgió la
Revolución Industrial, también
revolucionó la agricultura, los
medios de transporte y
comunicación y hasta las ideas
económicas y sociales.
Entonces se produjo una transformación total del fenómeno urbano: surgió la
ciudad industrial con un nuevo espíritu, estrictamente utilitario. Aquí se
desarrolló un nuevo concepto del urbanismo: el funcionalista.
.
Para la creación y mejoramiento de
las ciudades ya no se aplicaron
aisladamente conocimientos
empíricos, sino que empezó a
desarrollarse un sistema de
planificación urbana que visualizó a la
ciudad como un conjunto integrado
que debía funcionar eficazmente.
Posteriormente se pasó a un urbanismo
moderno, que correspondió a una etapa
diferente del urbanismo funcionalista y
persiguió entender y disminuir los
problemas que presentó la ciudad del
Siglo XX, resultado de un continuo
proceso de cambio ininterrumpido desde
la Revolución Industrial.
Hoy día, las ciudades crecen por sí
mismas y por absorción de la población
rural y el resultado de esto que se ha
llamado explosión demográfica. Más que
una explosión, es una aceleración
impresionante en ritmo de crecimiento
de la población urbana que ha traído
aparejado el aumento de vehículos de
motor, la concentración de empresas de
todo tipo, y la desigualdad social.
A principios del Siglo XXI las regiones y ciudades están
demandando un urbanismo ecológico o sustentable, que sea
capaz de resolver los problemas heredados de la modernidad
(tráfico, contaminación, desempleo, pobreza, emigración,
desigual social, escasez creciente de recursos naturales
como la tierra, los hidrocarburos, y sobre todo el agua); cuya
finalidad es recuperar las regiones y ciudades como espacios
en equilibrio entre lo económico, el medio ambiente y el
bienestar social; es decir, que sean espacios técnicamente
posibles, económicamente viables, socialmente aceptables, y
ambientalmente adaptables.
En síntesis, se puede decir que el
concepto de urbanismo ha pasado de un
urbanismo natural a uno empírico, luego a
uno funcionalista-industrial y moderno; y
finalmente a un urbanismo sustentable,
que corresponde a la planificación urbana
y regional y a los resultados
directamente con la ciudad actual en
armonía con su medio natural.
La avanzada
arquitectónica
propugnaba por un
urbanismo “racional y
científico” La
expresión tangible de
los anhelos
planificadores se
localizaba en tres tipos
de medidas es-
pecíficas.
La primera se refiere al orden y la
racionalidad -ortogonalidad y
jerarquía- del trazado vial con una
subsecuente ampliación y alineación de
vías para carros: “una ciudad con calles
anchas tiene asegurado su porvenir”.
La tercera se concentraba en la
necesidad de incorporar con previsión
futurista, vastas zonas nuevas a la
ciudad, concebidas como urba-
nizaciones de tipo residencial.
La segunda se refería a la
necesidad de limpiar y renovar -
reurbanizar- vastas zonas
centrales con el fin de hacer
desaparecer las huellas de un
pasado que se consideraba puro
atraso.
Empírico
Empírico

Empírico

  • 1.
    Desde que elhombre empezó a formar las ciudades y a construir los espacios para acoger las actividades del grupo, lo hizo en forma consciente: localizó las edificaciones y espacios más importantes (templos y plazas) en lugares centrales y alrededor de ellos distribuyó, más o menos ordenadamente, los elementos restantes. Así, en muchas de las primeras ciudades, el elemento ordenador básico fue la fuente de agua: si era un pozo, la ciudad se distribuía en forma concéntrica a su alrededor; pero si fuera un río, se extendía paralela a su orilla. Con el paso del tiempo, el hombre acumuló experiencias en la construcción de las ciudades, por lo cual se puede hablar de un urbanismo empírico, resultado de esa suma de experiencias. A lo largo de siglos de habitar en ciudades y crear espacios para distintos fines, el hombre aprendió cuáles son las características que necesita determinado espacio para cumplir con un cierto fin.
  • 2.
    Las características delas sociedades cambian y el hombre ha aplicado sus conocimientos empíricos para adaptar la ciudad a sus necesidades A fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX surgió la Revolución Industrial, también revolucionó la agricultura, los medios de transporte y comunicación y hasta las ideas económicas y sociales. Entonces se produjo una transformación total del fenómeno urbano: surgió la ciudad industrial con un nuevo espíritu, estrictamente utilitario. Aquí se desarrolló un nuevo concepto del urbanismo: el funcionalista.
  • 3.
    . Para la creacióny mejoramiento de las ciudades ya no se aplicaron aisladamente conocimientos empíricos, sino que empezó a desarrollarse un sistema de planificación urbana que visualizó a la ciudad como un conjunto integrado que debía funcionar eficazmente. Posteriormente se pasó a un urbanismo moderno, que correspondió a una etapa diferente del urbanismo funcionalista y persiguió entender y disminuir los problemas que presentó la ciudad del Siglo XX, resultado de un continuo proceso de cambio ininterrumpido desde la Revolución Industrial.
  • 4.
    Hoy día, lasciudades crecen por sí mismas y por absorción de la población rural y el resultado de esto que se ha llamado explosión demográfica. Más que una explosión, es una aceleración impresionante en ritmo de crecimiento de la población urbana que ha traído aparejado el aumento de vehículos de motor, la concentración de empresas de todo tipo, y la desigualdad social. A principios del Siglo XXI las regiones y ciudades están demandando un urbanismo ecológico o sustentable, que sea capaz de resolver los problemas heredados de la modernidad (tráfico, contaminación, desempleo, pobreza, emigración, desigual social, escasez creciente de recursos naturales como la tierra, los hidrocarburos, y sobre todo el agua); cuya finalidad es recuperar las regiones y ciudades como espacios en equilibrio entre lo económico, el medio ambiente y el bienestar social; es decir, que sean espacios técnicamente posibles, económicamente viables, socialmente aceptables, y ambientalmente adaptables.
  • 5.
    En síntesis, sepuede decir que el concepto de urbanismo ha pasado de un urbanismo natural a uno empírico, luego a uno funcionalista-industrial y moderno; y finalmente a un urbanismo sustentable, que corresponde a la planificación urbana y regional y a los resultados directamente con la ciudad actual en armonía con su medio natural.
  • 6.
    La avanzada arquitectónica propugnaba porun urbanismo “racional y científico” La expresión tangible de los anhelos planificadores se localizaba en tres tipos de medidas es- pecíficas. La primera se refiere al orden y la racionalidad -ortogonalidad y jerarquía- del trazado vial con una subsecuente ampliación y alineación de vías para carros: “una ciudad con calles anchas tiene asegurado su porvenir”. La tercera se concentraba en la necesidad de incorporar con previsión futurista, vastas zonas nuevas a la ciudad, concebidas como urba- nizaciones de tipo residencial. La segunda se refería a la necesidad de limpiar y renovar - reurbanizar- vastas zonas centrales con el fin de hacer desaparecer las huellas de un pasado que se consideraba puro atraso.