Este documento utiliza la metáfora del alfarero moldeando barro para ilustrar cómo Dios moldea y transforma a los creyentes. Explica que Dios usa Su Palabra para limpiarnos, nos ayuda a centrarnos en Él, y moldea nuestro carácter lentamente y progresivamente. Además, Dios conoce perfectamente Su plan para nosotros y nos da Su atención completa mientras nos forma a Su imagen, cortando cualquier cosa que se interponga en el proceso.