La energía solar es una fuente renovable y no contaminante que se puede transformar en energía térmica y eléctrica, siendo especialmente útil en zonas rurales y montañosas. A pesar de sus ventajas, como el bajo costo de mantenimiento y la reducción de dependencia energética, enfrenta retos como la ocupación de grandes extensiones de suelo y la competencia con otras formas de energía. En México, el desarrollo de instalaciones solares está en aumento, destacando proyectos significativos que ofrecen independencia energética y beneficios ambientales.