Este documento presenta cinco principios para la enseñanza de la historia. Primero, la historia es útil para la formación integral de los estudiantes y ayuda a comprender el presente examinando el pasado. Segundo, prepara a los estudiantes para la vida adulta desarrollando su conciencia ciudadana. Tercero, despierta el interés por el pasado. Cuarto, potencia el sentido de identidad de los estudiantes. Quinto, ayuda a comprender las raíces culturales propias y la herencia común.