Este documento discute los fundamentos de la educación artística en América Latina en la actualidad. Sostiene que las concepciones tradicionales que enfocan en el desarrollo de habilidades o en la expresión emocional son insuficientes y que el arte es un campo de conocimiento que produce significado cultural. Argumenta que la educación artística debe desarrollar competencias interpretativas para que los estudiantes puedan analizar de forma crítica la complejidad del mundo contemporáneo incluyendo los medios audiovisuales.