La esclavitud en la antigua Roma tenía sus orígenes principalmente en las guerras, donde los prisioneros eran tomados como esclavos. Los niños abandonados o no reconocidos también eran convertidos en esclavos o prostitutas. Los esclavos eran propiedad absoluta de sus amos y carecían de derechos. La vida de los esclavos dependía del tipo de trabajo que se les asignara, desde minas hasta servidumbre doméstica.