En la antigüedad, las primeras civilizaciones ya tenían grandes contingentes de esclavos que eran empleados sin recibir compensación en tareas varias. En el Imperio romano, uno de cada tres habitantes era esclavo, provenientes principalmente de prisioneros de guerra. Los esclavos carecían de libertad y derechos, aunque algunos alcanzaron posiciones de privilegio. Con el tiempo, las diferencias entre esclavos y hombres libres se redujeron hasta que antiguos esclavos desempeñaron cargos