Las Islas Canarias enfrentan un conflicto entre la necesidad económica y la protección ambiental debido a las prospecciones petrolíferas autorizadas en sus costas, que amenazan sus ecosistemas únicos y su modelo de sostenibilidad. La población local se moviliza en contra de estas actividades, temiendo daños al turismo y la vida marina, mientras que el desempleo y la pobreza son problemas graves en la región. A pesar de las promesas de inversión y empleo, existe un fuerte rechazo social hacia la explotación petrolera, impulsado por la búsqueda de un futuro más sostenible.