El documento analiza el primer versículo del Evangelio de Juan. Explica que la "palabra" se refiere a la expresión de Dios y no a Jesús. También aclara que la palabra "elohim" se usa sin artículo para referirse a la cualidad de la palabra como poderosa, no como una identidad. El autor argumenta que las traducciones cristianas tergiversan el significado original para apoyar la doctrina de la Trinidad.