El fragmento presenta una interacción entre dioses y hombres en la mitología griega. Atenea le ordena a Aquiles que cese su disputa y obedece sus órdenes. Esto muestra la subordinación de los hombres a los designios de los dioses. El fragmento también evidencia elementos propios de la mitología griega como Atenea, Aquiles y la intervención de los dioses en asuntos humanos.