Este documento invita a los cristianos a renovar su alegría en la fe y su entusiasmo por evangelizar. Señala que Jesús trajo la alegría de la salvación y que los cristianos están llamados a comunicar esta alegría a otros. También advierte sobre la tristeza individualista que puede surgir cuando la vida interior se cierra en los propios intereses. Exhorta a los creyentes a dejarse encontrar nuevamente por Jesús para que su alegría se renueve y puedan ser mensajeros alegres del Evangelio.