La experimentación animal ha existido desde el siglo XVI cuando se usaron animales vivos como perros y cerdos para demostrar funciones del cuerpo. Aunque es controversial, la mayoría de animales usados son roedores como ratones que representan más de la mitad del total. Los ratones y ratas son comúnmente usados debido a que permiten estudiar enfermedades humanas. También se usan otros animales como beagles, gatos y monos en investigaciones biomédicas.