La exploración dermatológica es fundamental para diagnosticar procesos cutáneos. Incluye inspeccionar el pelo, piel y lesiones primarias y secundarias. En la inspección del pelo se observan cambios como alopecia, hipertricosis o alteraciones de la pigmentación. La inspección de la piel evalúa textura, elasticidad y lesiones como máculas, pápulas, nódulos o úlceras. Pruebas como raspado cutáneo, citología y biopsia proveen información adicional.