El ciclo del nitrógeno es fundamental para la biosfera, ya que permite que este elemento esencial sea asimilado por plantas y animales a través de procesos como la fijación, mineralización y desnitrificación, llevados a cabo por bacterias especializadas. La intervención humana a través de fertilizantes sintéticos ha aumentado la productividad agrícola, pero también ha generado problemas ambientales como la eutrofización, contaminación del agua y enfermedades respiratorias. El exceso de nitrógeno en el ecosistema afecta el equilibrio natural y facilita la invasión de especies no nativas.