El ciclo del nitrógeno es un proceso esencial que involucra la conversión del nitrógeno gaseoso en formas utilizables por los organismos a través de cinco etapas: fijación, nitrificación, asimilación, amonificación y desnitrificación. Los humanos han impactado significativamente este ciclo mediante la fabricación de fertilizantes y la combustión de combustibles fósiles, alterando los niveles de nitrógeno en los ecosistemas. Esta dinámica es crucial para la supervivencia de las plantas y animales, destacando la importancia del nitrógeno como nutriente básico.