El documento analiza el estado crítico del currículo escolar en Ecuador, enfatizando la necesidad de actualizar los contenidos y metodologías de enseñanza en respuesta a los cambios sociales y tecnológicos del siglo XXI. Se destaca la sobrecarga del currículo actual, que genera frustración tanto en alumnos como en docentes, y plantea dificultades para un aprendizaje significativo. Además, subraya la importancia de repensar las finalidades educativas y la incorporación de nuevas competencias sin incrementar la carga curricular existente.