El fascismo italiano y el nazismo alemán surgieron en el periodo de entreguerras como respuesta a la crisis económica y social de posguerra. Ambos se caracterizaron por ser regímenes totalitarios que exaltaban el nacionalismo y promovían el control total del Estado sobre todos los aspectos de la sociedad. En Italia, Mussolini llegó al poder en 1922 y estableció una dictadura fascista, mientras que en Alemania Hitler fue nombrado Canciller en 1933 e impuso progresivamente un régimen nazi basado en la ideología racista