El régimen fascista que surgió en Italia en la década de 1920 se caracterizó por ser un Estado totalitario gobernado por un líder autoritario, Benito Mussolini. Suprimió las libertades individuales y estableció un partido único que controló todos los aspectos de la sociedad a través de la propaganda, la represión de la oposición y el control de la educación y los medios. El fascismo italiano también promovió el nacionalismo, el militarismo y la violencia.