Benito Mussolini fundó el movimiento fascista en Italia en 1919 y llegó al poder en 1922 tras la Marcha sobre Roma, donde fue nombrado primer ministro. Adolf Hitler fundó el partido nazi en Alemania y llegó a la cancillería en 1933. Ambos establecieron regímenes totalitarios que reprimieron la oposición y promovieron ideologías nacionalistas y antisemitas, llevando a sus países al aislamiento internacional y finalmente a la derrota en la Segunda Guerra Mundial.