Francisco Palao nació en España en 1811, fue ordenado sacerdote en 1836 y fundó dos congregaciones religiosas en 1860 tras vivir un intenso apostolado. Su vida estuvo marcada por la lucha por la paz, la verdad y la libertad, siempre comprometido con su vocación carmelita y su servicio a la iglesia. Fue beatificado en 1988 y su mensaje subraya la entrega generosa al servicio de los demás, la importancia de la oración y el amor a Cristo y a la iglesia.