Nelson Mandela siguió los principios de espiritualidad, fe, humildad y servicio a los demás establecidos por Dios. Pasó 27 años en prisión pero utilizó el perdón como su principal arma de lucha, buscando la paz en lugar de la venganza, y trabajando para conquistar a sus enemigos y lograr sus propósitos. Su legado incluye dignidad, respeto y ayudar a los demás.