El mercado de fruta fresca en Rusia es significativo debido a su amplia población y su dependencia de importaciones, siendo el tercer importador mundial con un gasto de US$ 6,402 millones en 2013. A pesar de la desaceleración económica y el embargo comercial, hay un creciente interés en frutas de calidad, especialmente berries y productos orgánicos, aunque este último segmento aún es limitado. La distribución se realiza principalmente a través de grandes importadores y cadenas de supermercados, con creciente demanda en ciudades como Moscú y San Petersburgo.