El documento analiza la evolución del pensamiento histórico y social en el siglo XIX, destacando la transición del romanticismo al determinismo y al materialismo, así como la influencia de movimientos contrarrevolucionarios. También se menciona el impacto del desarrollo científico y la industrialización, que llevaron a una nueva manera de entender la historia, centrada en las necesidades de las clases populares. Finalmente, se resalta cómo esta mentalidad se refleja en la literatura y el arte de la época, promoviendo un enfoque realista y naturalista en el estudio de la sociedad.