El galio es un metal blando y maleable que se encuentra en pequeñas cantidades en minerales como la bauxita y el zinc. Fue descubierto en 1875 por Lecoq de Boisbaudran en Francia. Se usa principalmente en semiconductores como LEDs y láseres, además de detectores de radiación y aleaciones como el termómetro Galinstan. Representa un riesgo de contaminación si no se maneja adecuadamente.