Las glándulas suprarrenales, ubicadas en la parte superior de cada riñón, son responsables de la producción de hormonas vitales como la adrenalina, noradrenalina y cortisol. Su irrigación proviene de diversas arterias y su inervación está controlada por el sistema nervioso, mientras que su disfunción puede llevar a síndromes como el de Cushing y Addison. Estas glándulas desempeñan un papel crucial en la respuesta al estrés, la regulación de electrolitos y diversas funciones metabólicas.