La madre de la Pincoya lleva a su bebé a visitar a los abuelos en tierra firme. Los abuelos desobedecen la prohibición de mirar a la nieta y al verla esta se convierte en agua. La madre se va llorando con su hija ahora convertida en agua hacia el mar. Finalmente la Pincoya crece y se convierte en la protectora de los náufragos en el mar.