Durante el siglo XIX, Gran Bretaña se consolidó como la principal potencia mundial bajo el largo reinado de la reina Victoria (1837-1901). Francia experimentó varios regímenes políticos pero terminó el siglo con la estable Tercera República. En Estados Unidos, el norte victorioso en la Guerra de Secesión preservó la unión y abolió la esclavitud. Los imperios multinacionales de Austria y el Imperio Otomano se debilitaron por los nacionalismos emergentes en Europa.