El desarme
                                             guía básica
                                                elaborada por
                                               Melissa Gillis




Impreso en las Naciones Unidas, Nueva York

09-40272—Agosto de 2009
                                                   asdf
                                                Naciones Unidas
El desarme
   guía básica
         elaborada por
         Melissa Gillis




Naciones Unidas, Nueva York, 2009
Nota
A OFICINA DE ASUNTOS DE DESARME DE LAS NACIONES UNIDAS publica esta Guía básica
en colaboración con el Comité de Organizaciones no Gubernamentales sobre Desarme, Paz y
Seguridad, de conformidad con los objetivos del Programa de las Naciones Unidas de Información
sobre Desarme. El mandato del Programa consiste en informar, educar y hacer compren-
der al público la importancia de las medidas multilaterales en la esfera de la limitación de
armamentos y el desarme, y la importancia del apoyo a las mismas. La Guía está dirigida al
lector en general, pero también puede resultar útil al educador o instructor en materia de
desarme.

EL CONTENIDO DE LA GUÍA básica es obra de Melissa Gillis, y el diseño de la cubierta ha corri-
do a cargo de Cecile Dacudao, de la Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas.

LAS OPINIONES recogidas en este trabajo son las del autor y no corresponden forzosamente
a las de las Naciones Unidas o los miembros del Comité de Organizaciones no Gubernamen-
tales sobre Desarme.

EL MATERIAL que aparece en la Guía podrá reproducirse sin autorización, siempre y cuando
se acredite a la autora y a las Naciones Unidas.

       Subdivisión de Información y Actividades de Extensión
       Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas
       Naciones Unidas
       Nueva York, NY 10017
       Teléfono: 212.963.3022
       Correo electrónico: unoda-web@un.org
       Sitio web: www.un.org/disarmament

Desde 1972, el COMITÉ DE ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES SOBRE DESARME,
PAZ Y SEGURIDAD ha prestado servicios a grupos de ciudadanos implicados en las activi-
dades de las Naciones Unidas en el ámbito de la paz y la seguridad. Entre otras labores, el
Comité lleva a cabo la organización conferencias, actúa como centro de intercambio de in-
formación, es responsable de la publicación de un periódico (Disarmament Times) y cumple
una función de órgano de enlace entre la comunidad de desarme y las Naciones Unidas.

EL COMITÉ tiene la responsabilidad fundamental y cada vez más importante de informar a
las organizaciones no gubernamentales de todo el mundo sobre una serie de cuestiones relacio-
nadas con el desarme, entre las que se incluyen el estado de las negociaciones, las posiciones
de los países y los principales obstáculos y oportunidades; se encarga, además, de ayudar
a las organizaciones no gubernamentales a transmitir sus conocimientos especializados a los foros
de adopción de decisiones pertinentes dentro del sistema de las Naciones Unidas. El Comité
publica Disarmament Times, una publicación trimestral que ofrece información sobre una amplia
gama de cuestiones relacionadas con el desarme que se abordan en las Naciones Unidas. Más infor-
mación en http://disarmtimes.org.

LA GUÍA puede consultarse en línea en http://www.un.org/disarmament/HomePage/
ODAPublications/AdhocPublications.
Índice

1. 	 ¿Por qué el desarme reviste tanta importancia? . . 	                   1

2.	 Los gastos mundiales en armas   .   .   .   .   .   .   .          	 11

3.	 Las armas nucleares  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .               	 19

4.	 El Tratado sobre la no proliferación de las armas
    nucleares  .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .  	 31

5.	 Las armas químicas  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  . 	 41

6.	 Las armas biológicas  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .              	 45

7.	 Los misiles y la defensa contra misiles  .  .  .  .  .             	 51

8.	 Introducción a las armas convencionales  .  .  .  .                	 59

9.	 Las armas pequeñas y las armas ligeras  .  .  .  .  . 	 67

10.	 Las minas terrestres  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .             	 75

11.	 Las municiones en racimo  .  .  .  .  .  .  .  .  .               	 81

12.	 Los niños y los conflictos armados   .   .   .   .   .   .        	 85

13.	 Las mujeres, la paz y la seguridad  .  .  .  .  .  .  . 	 89

14.	 Las Naciones Unidas y la labor de desarme   .   .   .             	 95

15.	 Mantenerse informado y participar  .   .   .   .   .   .  	 103

Apéndice. Tratados de control de armamentos
   y de desarme e instrumentos conexos  .   .   .   .   .  	 111
Pese a que ha habido una
disminución de los conflictos,

en   2008 , los gobiernos de todo
el mundo invirtieron   1,464
billones de dólares
de los EE.UU. para   armarse ,
lo que equivale a   216 dólares
por cada   habitante del planeta.
C A P Í T U LO 1

¿Por qué el desarme
reviste tanta importancia?

L    A NATURALEZA DE LOS CONFLICTOS Y DE LAS ARMAS utiliza-
     das para combatirlos ha cambiado drásticamente en los últimos
cien años. Antes del siglo XX, tan sólo unos pocos países mantenían
grandes ejércitos, y sus armas —aunque, sin duda, mortales— se
limitaban a provocar daños prácticamente en las inmediaciones
de la batalla. La mayoría de los que murieron o resultaron heridos
en conflictos anteriores al siglo XX eran combatientes activos.
     En cambio, las batallas del siglo  XX han sido con frecuencia
luchas que abarcaban sociedades enteras y, en el caso de las dos
guerras mundiales, todo el planeta se vio sumido en ellas. Se estima
que la primera guerra mundial se saldó con 8,5 millones de solda-
dos muertos y entre 5 y 10 millones de víctimas civiles. En la se-
gunda guerra mundial murieron unos 55 millones de personas. Se
desarrollaron y se utilizaron armas de mayor poder destructivo
e indiscriminado —armas de destrucción en masa—, incluidas armas
químicas y biológicas y, por primera vez, armas nucleares, que fueron
lanzadas en Hiroshima y Nagasaki (Japón) en 1945.
     La segunda mitad del siglo XX estuvo dominada por la guerra fría,
así como las “guerras indirectas”, guerras de liberación nacional, con-
flictos intraestatales, genocidios y crisis humanitarias conexas que la
guerra fría conllevó. Aunque las estimaciones de los expertos difieren
en cuanto al número de personas que han muerto como resultado de
estos conflictos, existe un acuerdo generalizado en cuanto a la cifra
mínima de víctimas: este número supera los 60 millones y es po-
sible que alcance los 100 millones de personas, muchas de ellas
no combatientes. Los Estados se embarcaron en una carrera ar-
mamentística general, en lo que gastaron anualmente un billón de
dólares de los EE.UU. a mediados de la década de 1980, que asigna-

                                                                     1
ban a la construcción de arsenales capaces de infligir una destrucción a
gran escala en cualquier lugar del planeta.
    Posteriormente, con la caída del Muro de Berlín en 1989, se
redujeron las tensiones entre las dos superpotencias y comen-
zaron a recortarse los presupuestos militares. Lamentablemente,
esta tendencia a la reducción de presupuestos militares no fue
prolongada, y se detuvo a finales de la década de 1990; desde en-
tonces, se han aumentado los presupuestos en un 45% (en 2009).

La guerra en el siglo XXI
LA INMENSA MAYORÍA DE LOS CONFLICTOS VIOLENTOS de la ac-
tualidad se libra en el interior de los Estados, siendo sus víctimas
principalmente civiles. La mayoría de conflictos se combate funda-
mentalmente con armas pequeñas y armas ligeras, que son respons-
ables del 60% al 90% de las muertes directas en los conflictos, que
ascienden a unas 250.000 víctimas al año.
     Aunque la guerra sigue cobrando un alto precio en el plano
mundial, el número de conflictos y el número de víctimas se han
reducido desde el final de la guerra fría. En el informe titulado Human
Security Brief 2007, se señalaba que, en el período que media entre
el final de la guerra fría y 2006, el número de conflictos armados en
los que participaban los gobiernos (al menos como una de las fac-
ciones beligerantes) se había reducido en más del 40%. Los con-
flictos más graves y el número de genocidios habían disminuido
aún más drásticamente, en torno a un 80%. Asimismo, se dio un de-
scenso en el número de conflictos entre agentes no estatales (sin
participación directa del gobierno), que se redujo en un tercio en-
tre 2002 y 2006. Salvo contadas excepciones (en particular, el Iraq
y el Afganistán), los conflictos desatados en el período posterior a
la guerra fría en países de ingresos bajos fueron combatidos por
ejércitos pequeños y escasamente entrenados.

PESE A LA DISMINUCIÓN DE LOS CONFLICTOS, en 2008, se calcula
que los gobiernos de todo el mundo invirtieron unos 1,464  bil-

2
lones de dólares de los EE.UU. para armarse, un nivel de gasto nun-
ca visto desde la caída del Muro de Berlín, en 1989. Esta cifra equiv-
ale a 216 dólares por cada habitante del planeta. Los Estados Unidos
representan por sí solos 607.000 millones de dólares, esto es, casi un
42% del total.
    El drenaje económico asociado a los gastos de defensa, espe-
cialmente en un momento de crisis económica mundial, es drásti-
co, y sobre todo en el mundo en desarrollo, donde con demasiada
frecuencia los gobiernos gastan sus limitados ingresos en fuerzas
militares, en lugar de invertirlos en las imperiosas necesidades so-
ciales que los acucian.
    Para muchas de las personas pobres del mundo, la guerra y la
violencia criminal constituyen un obstáculo directo para sus oportuni-
dades de desarrollo. Según el Departamento de Desarrollo Internacio-
nal del Reino Unido, en 2010, el 50% de las personas más pobres del
mundo podrían estar viviendo en Estados que experimentan conflictos
violentos, o correr el riesgo de verse en esa situación.

EL MUNDO ESTÁ LLENO DE ARMAS. Según el informe del Sec-
retario General de las Naciones Unidas al Consejo de Seguridad
(abril de 2008), se calcula que hay en circulación, como mínimo, unos
875 millones de armas pequeñas.
     A principios de  2008, los Estados poseedores de armas nucle-
ares tenían más de 23.000 ojivas nucleares, de las cuales más de
8.000 están operativas y varios miles se mantienen en estado de
gran alerta, listas para ser lanzadas en cuestión de minutos. Las ex-
istencias mundiales de material fisionable, el material que se usa
para fabricar armas nucleares, son del orden de miles de toneladas
(métricas), suficientes para producir decenas de miles de ojivas nue-
vas.
     Setenta y tres países continúan almacenando miles de millones de
bombas o municiones en racimo que, según Human Rights Watch,
en los últimos años se han utilizado en el Iraq, el Líbano y Georgia.
Más de 75 países siguen viéndose afectados en determinada medida

                                                                    3
por minas terrestres y municiones explosivas sin detonar y otros res-
tos de guerra.
    Cada vez más mujeres y niños son víctimas de la guerra. Más de
250.000  niños han sido explotados como soldados y cientos de
miles de mujeres han sido violadas en situaciones de conflicto.

ES UN MOMENTO DE DESAFÍO para muchos regímenes de control
de armamentos, máxime el Tratado sobre la no proliferación de las
armas nucleares (TNP), cuyos Estados Partes poseedores y no po-
seedores de armas nucleares han estado en desacuerdo respecto
de cuáles deberían ser sus prioridades. Los Estados poseedores
de armas nucleares, cuarenta años después de la entrada en vigor
del TNP, han fracasado a la hora de mantener su fin del contrato
nuclear, a saber, celebrar “de buena fe” negociaciones sobre el de-
sarme nuclear, como se establece en el TNP. En la otra cara de esa
moneda, la proliferación de las armas nucleares es una preocu-
pación creciente a escala mundial.
    Después de más de una década sin progresos —y, de hecho,
de muchos reveses— en este ámbito, ahora se ven algunas se-
ñales positivas, incluidos llamamientos para abolir las armas nu-
cleares por parte de importantes dirigentes y antiguos dirigentes
de los gobiernos y por parte de la sociedad civil. La cuestión que
se plantea ahora es si las conversaciones se traducirán en medidas
contundentes e irreversibles dirigidas al desarme nuclear.
    En lo que muchos perciben como un momento de nuevas
oportunidades en el ámbito del control de armamentos, queda
mucho trabajo por hacer. No hay ningún tratado jurídicamente
vinculante en vigor que se ocupe de los misiles o del comercio
de armas pequeñas y armas ligeras, que son dos ámbitos de ex-
traordinaria importancia. El Tratado de prohibición completa de
los ensayos nucleares, que prohíbe todos los ensayos nucleares,
aún tiene que entrar en vigor, a la espera de su ratificación por los
principales Estados poseedores de armas nucleares y otros países
que suscitan preocupación. Es probable que los Estados Unidos y

4
la Federación de Rusia, que han estado destruyendo una gran can-
tidad de arsenales de armas químicas, incumplan el plazo de 2012
para eliminar estas armas.
    Sin embargo, todas las noticias no son malas. En 2008, más de
100 países negociaron con éxito una prohibición sobre las muni-
ciones en racimo que continúa recibiendo apoyo y podría entrar
en vigor en 2010. Además, la Convención sobre la prohibición del
empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas
antipersonal y sobre su destrucción sigue incluyendo nuevos mi-
embros y ha detenido eficazmente el comercio mundial de minas
terrestres. Se ha manifestado asimismo un firme apoyo a la nego-
ciación de una prohibición relativa a los materiales utilizados para
fabricar armas nucleares, así como a la negociación de un tratado
sobre el comercio de armas para lograr una mejor regulación del
comercio mundial de armas convencionales. Este apoyo, aunque
firme, no es universal, y es probable que las negociaciones sobre
ambas cuestiones sean contenciosas.




“
    La SEGURIDAD HUMANA y la seguridad nacional
    deberían reforzarse mutuamente, y a menudo lo
    hacen. Pero por ESTADOS seguros no se entienden
    automáticamente PERSONAS seguras. Proteger
    a los ciudadanos de ataques externos puede ser
    una condición NECESARIA para la seguridad de los


                                              ”
    individuos, pero no SUFICIENTE.

       HUMAN SECURITY BRIEF 2007, Human Security Research Group (Grupo
       de Investigación sobre Seguridad Humana), Universidad Simon Fraser,
       Columbia Británica (Canadá)


Entender la seguridad humana
TODO ESTO LLEGA EN UN MOMENTO en que la comunidad in-
ternacional reconoce cada vez más la necesidad de ampliar nues-
tra percepción de la seguridad. Nuestras ideas sobre la seguridad
nacional (centrada en la defensa del Estado frente a los ataques

                                                                             5
externos) deben complementarse con ideas sobre la seguridad
humana (centrada en la seguridad del individuo dentro de la so-
ciedad). Las amenazas de hoy en día no se presentan simplemente
—o incluso principalmente— en forma de fuerzas enemigas, sino
también en forma de pobreza, ausencia de oportunidades y dis-
criminación. Estos factores pueden ser desestabilizadores, como
también lo son los conflictos armados, y surgen paralelamente a
los conflictos violentos.
    En su esencia, la seguridad humana exige protección frente a
la violencia y la amenaza de violencia. Pero más que una simple
ausencia, la seguridad humana también exige una presencia, la
presencia de estructuras que permitan a las personas sobrevivir,
tener medios de subsistencia y vivir con dignidad. La seguridad hu-
mana no sólo exige liberarse del temor, sino también liberarse de
la miseria. Exige que se satisfagan las necesidades básicas (alimen-
tos, refugio, atención de la salud); que se ofrezcan oportunidades
(en materia de educación o capacitación, para encontrar una pro-
fesión o medios de subsistencia); que se respeten los derechos
humanos de todas las personas.

¿CUÁL ES, PUES, LA RELACIÓN entre seguridad humana y desarme?
Lograr la seguridad humana exige mucho más que el desarme,
pero si no se realizan importantes esfuerzos para desarmarse, los
esfuerzos para contribuir a la seguridad humana serán, sin duda
alguna, incompletos. Es poco probable que una comunidad llena
de armas ilícitas sea un lugar seguro para las personas. Es mucho
menos probable que una nación llena de armas convencionales
(tanques, minas, bombas en racimo, aviones de combate), ya se
utilicen contra “enemigos” externos o contra poblaciones inter-
nas, sea —y siga siendo— un lugar seguro para las personas. Es
menos probable que un mundo lleno de miles de armas nucleares
y de cientos de miles de misiles capaces de transportarlas a largas
distancias con gran precisión sea un lugar seguro para las perso-
nas.

6
Pero no se trata sólo de las armas propiamente dichas; tam-
bién se trata de los recursos —monetarios y humanos— que se
dedican al desarrollo, a la fabricación, al mantenimiento e incluso
al desmantelamiento y a la eliminación de dichas armas, por no
mencionar los miles de millones de dólares que se han dedicado
y seguirán dedicándose a la reconstrucción de sociedades destrui-
das por los conflictos y la violencia.

LA CARGA ECONÓMICA que soportan todas las naciones es co-
losal; desde los más pobres hasta los más ricos, todos deben pagar
su precio. Los gobiernos de las naciones más pobres optan con
demasiada frecuencia por los armamentos, en lugar de optar por
la educación y la atención de la salud, mucho más necesarias. En
cuanto a los países directamente afectados por los conflictos, el
desarrollo económico se detiene y, a menudo, se revierte.
    Pero no sólo se ven afectadas las naciones más pobres. Según
el Centro para el Control y la No Proliferación de las Armas, en los
Estados Unidos, más de la mitad del gasto discrecional de 2009 (el
57%) se dedicó a la construcción y el mantenimiento de la maqui-
naria de guerra y a las guerras. El gasto en educación (la siguiente
categoría más importante en términos de gasto discrecional), en
comparación, constituía sólo un 8% del presupuesto.* Esto sucede
en un momento en que millones de personas carecen de trabajo y
de seguro médico, las infraestructuras se están desmoronando y,
en general, se considera que muchas escuelas tienen un nivel de
enseñanza inaceptable.
    El costo humano es incluso mayor que el costo económico de
la guerra. Se han perdido o destruido millones de vidas, lo que ha
generado un costo incalculable.
    El presupuesto que los gobiernos del mundo han gastado cada
año para armarse y prepararse para la guerra, que supera el billón
de dólares, podría permitir en gran medida aliviar la pobreza, of-
recer un acceso universal a la educación y la atención de la salud,
combatir la discriminación y las desigualdades y proteger el medio

                                                                  7
ambiente y los derechos humanos. En resumen, redirigir ese billón
de dólares permitiría en gran medida hacer que el mundo fuera
más seguro de lo que es hoy. (De hecho, tan sólo una minúscula
parte —menos del  5%— podría tener una importancia decisiva.
Para obtener cifras más concretas, véase la siguiente sección, titu-
lada “Los gastos mundiales en armas”.)
    Evidentemente, no es realista esperar que los gobiernos del
mundo reduzcan a cero el gasto militar. Los gobiernos nacionales
y las organizaciones de ámbito regional e internacional tienen re-
sponsabilidades que exigen un determinado nivel de defensa. Pero
debemos preguntarnos: ¿Cómo podría —de hecho, cómo debe—
modificarse el orden de prioridades de nuestros presupuestos para
cumplir los objetivos de seguridad humana? ¿Y podría ese reajuste
proporcionar una seguridad mayor, más duradera y más justa?
    El desarme no consiste únicamente en eliminar las armas; tam-
bién consiste en crear oportunidades: oportunidades para tener
una nueva percepción de la seguridad, para modificar el orden de
prioridades de nuestros presupuestos, y para reconsiderar nuestra
identidad como naciones en comunidad.

LAS NACIONES UNIDAS, como nos recuerda su Carta, tiene por
finalidad ser un lugar en el que los pueblos del mundo podrían
unirse con vistas a “preservar a las generaciones venideras del
flagelo de la guerra [y] a practicar la tolerancia y a convivir en paz
como buenos vecinos [...]”. Se concibió como un lugar en el que
los pueblos podrían “unir nuestras fuerzas para el mantenimiento
de la paz y la seguridad internacionales [y] asegurar [...] que no se
usará la fuerza armada sino en servicio del interés común [...]”
    Obviamente, los miembros de las Naciones Unidas no han
cumplido estoas visiones y objetivos. La Organización se vio par-
alizada por la guerra fría, por unos bloques regionales opuestos
y por distintas naciones obstruccionistas. Con todo, los Estados
se han unido para alcanzar asombrosos fines, como tratados que
prohíben las armas químicas y biológicas, las minas terrestres y

8
las municiones en racimo, y tratados que regulan la proliferación
de armas nucleares y que instan al desarme nuclear. Asimismo,
existen importantes foros para debatir las amenazas para la paz
y la seguridad internacionales y la promulgación de nuevos trat-
ados sobre el control de armamentos. Pero, finalmente, las Na-
ciones Unidas sólo pueden tener la misma magnitud que la suma
de sus partes: los países del mundo. No es y nuca pretendió ser
una organización por encima de las naciones del mundo, o incluso
una organización situada junto a ellos. Es una organización de las
naciones del mundo, y, como tal, puede ser todo lo que esas na-
ciones le dejen ser.
    Vivimos en un momento de grandes desafíos, pero dentro de
esos desafíos surgen las oportunidades, y no sólo para reducir
los armamentos del mundo, sino también para tener una nueva
percepción del desarme y de la seguridad, situando la seguridad
de las personas del mundo en un lugar central del programa de
seguridad.

NOTA
*El presupuesto federal de los Estados Unidos se divide en dos categorías de gasto:
discrecional y obligatorio. Este último incluye programas que deben financiarse a
determinados niveles por ley, entre los que se cabe mencionar la seguridad social,
Medicare y Medicaid.




                                                                                 9
C A P Í T U LO 2

Los gastos mundiales
en armas


“
    CADA ARMA que se fabrica, cada nave de guerra
    que se lanza al mar, cada cohete que se dispara
    supone, en última instancia, un robo a quienes
    tienen hambre y no tienen qué comer, a quienes
    tienen frío y no tienen con qué cubrirse. Este
    mundo en armas no sólo está gastando dinero en
    armas. Está gastando el sudor de sus trabajadores,
    el genio de sus científicos, las esperanzas de sus


           ”
    niños.

       DWIGHT D. EISENHOWER, 34º Presidente de los Estados Unidos,
       extraído de un discurso pronunciado ante la American Society of
       Newspaper Editors, 16 de abril de 1953




E    L GASTO MILITAR MUNDIAL, tras muchos años de crecimiento
     en el período de la guerra fría, pasó de 1,2 billones de dólares
de los EE.UU. en 1985 a 809.000 millones de dólares en 1998, lo
que refleja recortes en todas las regiones, salvo en Asia (donde
el gasto aumentó más de una cuarta parte durante la década
de 1990). En ese período se redujeron el número de efectivos mili-
tares, la producción de armas y los arsenales de armas. Los Esta-
dos Unidos, que representan la mayor porción del pastel del gasto
mundial, redujeron su gasto militar en un tercio durante la década
de 1989 a 1999. La Federación de Rusia también redujo sus gastos
de armamentos en ese período: en 1998, gastó una quinta parte
de lo que la Unión Soviética había gastado diez años atrás.
     Sin embargo, desde 1998, el gasto militar ha vuelto a aumen-
tar, alcanzando casi los niveles registrados durante la guerra fría
                                                                         11
en algunos países, incluidos los Estados Unidos. Según el Insti-
tuto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz
(SIPRI), el gasto militar mundial correspondiente a 2008 era de
unos 1,464 billones, lo que supone un aumento del 4% en valores
reales desde 2007 y un aumento del 45% desde 1999. Esta cifra
representa el 2,4% del producto interno bruto (PIB) mundial o 216
dólares por cada persona en el mundo. Todas las regiones y subre-
giones han registrado un importante aumento desde 1999, salvo
Europa occidental y central.
     ¿Qué impulsa este aumento del gasto? Según el Instituto Inter-
nacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI), son
muchas las razones, pero tienen que ver fundamentalmente con
diversos factores: los objetivos de política exterior, las amenazas
reales o aparentes, los conflictos armados y las contribuciones a
las operaciones multilaterales de mantenimiento de la paz. La di-
sponibilidad de recursos económicos en un entorno de fuerte cre-
cimiento económico también ha motivado el aumento del gasto,
aunque esta situación puede cambiar en tiempos económicos más
duros.
     El gasto militar está muy concentrado; 10  países del mundo
representan el 74% del total. Los Estados Unidos, que ocupan el
primer puesto en gasto militar, representan por sí solos casi el 42%
del total del gasto militar en todo el mundo. A los Estados Unidos
le siguen de lejos China, Francia, el Reino Unido, la Federación de
Rusia, Alemania y el Japón (China se sitúa en torno a un 6% del
total, los demás a un nivel inferior).




12
Gastos militares en 2008
      País		                   Cuantía		        Puesto mundial
      Estados Unidos	          607,0 dólares		          1
      China		                  (84,9 dólares)*		        2
      Francia		                65,7 dólares		           3
      Reino Unido	             65,3 dólares		           4
      Federación de Rusia	     (58,6 dólares)*		        5
      Alemania		               46,8 dólares		           6
      Japón		                  46,3 dólares		           7
      Italia		                 40,6 dólares		           8

      FUENTE: Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación
      de la Paz, 2009. Las cuantías se expresan en miles de millones de
      dólares de los EE.UU. del ejercicio económico 2009.
      ( )*= Estimación del SIPRI




El costo de oportunidad del gasto militar
NADIE ESPERA que se elimine el gasto militar. Los Estados tienen
necesidades legítimas en materia de seguridad que deben satis-
facerse, así como obligaciones de establecer y mantener la segu-
ridad regional e internacional. Pero el aumento vertiginoso de los
presupuestos de defensa y la asignación de prioridades equivoca-
das han tenido un costo elevado, no sólo en términos monetarios,
sino también en oportunidades perdidas. El mundo está plagado
de grandes desafíos sociales que pueden traducirse en mayor se-
guridad humana e incluso mayores conflictos —extrema pobreza,
ausencia de derechos básicos, falta de oportunidades, falta de ac-
ceso a la educación, la atención de la salud y el refugio, degradación
del medio ambiente, enfermedades y discriminación. Gastar 1,464
billones de dólares para crear fuerzas militares y fabricar armas ha
supuesto no gastar recursos escasos para cumplir las responsabili-
dades sociales; ha supuesto no satisfacer las necesidades básicas
de las personas a nivel mundial.

                                                                           13
Aumento porcentual del gasto militar
      1998-2008
      	                       Gasto en 2008	              Cambio %
      África	                 20,4 dólares b	             + 202%
      Las Américas	           603 dólares b	              + 64%
      Asia/Oceanía	           206 dólares b	              + 52%
      Europa	                 320 dólares b	              + 14%
      Oriente Medio	          75,6 dólares b	             + 56%

      FUENTE: Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación
      de la Paz, 2009. Las cuantías se expresan en miles de millones de
      dólares constantes de los EE.UU. de 2005.



    Con todo, a lo largo de las dos últimas décadas se ha recono-
cido muchas veces la importancia de lograr esos derechos y de
satisfacer esas necesidades en conferencias y cumbres de las Na-
ciones Unidas, lo que ha culminado con la Declaración del Milenio
de septiembre de 2000. En la Declaración del Milenio, los líderes
mundiales comprometieron a sus naciones a integrar una nueva
alianza mundial para reducir la extrema pobreza y fijar una serie
de objetivos con plazos concretos (antes de 2015), que se conocen
como Objetivos de Desarrollo del Milenio. Se han realizado con-
siderables progresos hacia la consecución de algunos objetivos,
pero muchos no se cumplirán debido, fundamentalmente, a que
no se ha materializado la financiación prometida. (Lo que ha ocur-
rido al mismo tiempo que ha aumentado el gasto militar a nivel
mundial.) Las cuantías necesarias para financiar dichos objetivos
no son pequeñas (véase la página opuesta), pero tan sólo consti-
tuyen una fracción mínima del gasto militar mundial. De hecho,
el Banco Mundial estima que la consecución de los Objetivos de
Desarrollo del Milenio supondría un costo total de 40.000 millones
de dólares a 60.000 millones de dólares (gastados cada año para
los cinco años siguientes). Eso sólo representa entre un 3% y un
4% anual del gasto militar mundial.

14
El costo de la consecución de los
       Objetivos de Desarrollo del Milenio

 OBJETIVO Reducir a la mitad la extrema pobreza y el hambre
 Reducir a la mitad la proporción de personas con ingresos inferiores
 a 1 dólar por día y que padecen hambre
 COSTO 39.000-54.000 millones de dólares
 PORCENTAJE DEL GASTO MILITAR MUNDIAL 2,6%-3,7%
 OBJETIVO Promover la educación universal y la igualdad
 entre los géneros
 Lograr la educación universal
 y eliminar la disparidad de género en la educación
 COSTO 10.000-30.000 millones de dólares
 PORCENTAJE DEL GASTO MILITAR MUNDIAL 0,7%-2,0%
 OBJETIVO Promover la salud
 Reducir en 2/3 la tasa de mortalidad de menores de 5 años, reducir
 en 3/4 la tasa de mortalidad materna, reducir la propagación del
 VIH/SIDA
 COSTO 20.000-25.000 millones de dólares
 PORCENTAJE DEL GASTO MILITAR MUNDIAL 1,4%-1,7%
 OBJETIVO Sostenibilidad del medio ambiente
 Reducir a la mitad la proporción de personas sin acceso al agua
 potable, mejorar la vida de 100 millones de habitantes de barrios
 marginales
 COSTO 5.000-21.000 millones de dólares
 PORCENTAJE DEL GASTO MILITAR MUNDIAL 0,3%-1,4%
UNA CIFRA MÁS QUE HAY QUE TENER EN CUENTA: Los 1,464
billones de dólares dedicados anualmente a gastos militares
mundiales financiarían el presupuesto ordinario de las Naciones
Unidas a los niveles actuales durante 732 años.
FUENTE: El Banco Mundial, “The Costs of Attaining the Millennium Development
Goals”. *Nota: el costo se expresa en miles de millones de dólares de los EE.UU.
Cuando se suman todas las cifras son considerablemente superiores a los 40.000
a 60.000 millones de dólares con los que se estima que se alcanzarán todos los
objetivos. Debido a la considerable superposición entre los objetivos, resulta
más caro alcanzarlos por separado que conjuntamente.


                                                                              15
Producción y transferencias de armas
LA PRODUCCIÓN MUNDIAL DE ARMAS, al igual que el gasto mili-
tar mundial, está aumentando. Según el SIPRI, las ventas de armas
de las 100 empresas productoras de armas más grandes a nivel
mundial (excluida China) ascendieron a un total de 347.000 mil-
lones de dólares en  2007, lo que supone un aumento del 11%
en valores nominales y del 5% en valores reales con respecto a
2006. Las ventas de armas, al igual que el gasto en armas, están
muy concentradas. Tan sólo 44 empresas de los Estados Unidos
representaron, en total, el 61% de la venta de armas de las 100
empresas más importantes, y 32 empresas de Europa occidental
representaron un 31%.
    Entre los años 2003 y 2007, los cinco mayores proveedores de
las principales armas convencionales proporcionaron aproxima-
damente un 79% del volumen de exportaciones de dichas armas,
a saber: los Estados Unidos, la Federación de Rusia, Alemania,
Francia y el Reino Unido. En el período comprendido entre 2004 y
2008, los principales países receptores fueron China, la India, los
Emiratos Árabes Unidos, Corea del Sur y Grecia. China ha sido el
mayor importador de armas convencionales durante varios años.
    Según estimaciones del SIPRI, el valor del comercio internacio-
nal de armas en 2006 fue de 45.600 millones de dólares.
    El comercio de armas es sumamente rentable, pero en los Es-
tados Unidos, por ejemplo, proporciona escasos beneficios a los
contribuyentes. Esto se debe a que, en muchos casos, las empre-
sas de defensa de los Estados Unidos obtienen desgravaciones fis-
cales y subsidios del gobierno muy importantes. Según el World
Policy Institute, más de la mitad de todas las ventas de armas de
los Estados Unidos están subvencionadas por los contribuyentes
de los Estados Unidos, más que por los gobiernos extranjeros que
compran las armas. Durante  1996, el Gobierno de los Estados Uni-
dos gastó 7.900 millones de dólares para ayudar a las empresas a
obtener algo más de 12.000 millones de dólares en nuevas ventas
internacionales de armas.

16
Valor financiero de las exportaciones
      mundiales de armas

      Total mundial	           45,628 billones de dólares

      Estados Unidos	          14,008 billones de dólares
      Federación de
      Rusia		                  6,5 billones de dólares
      Francia		                5,061 billones de dólares
      Reino Unido	             3,792 billones de dólares
      Israel 		                3 billones de dólares

      FUENTE: Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación
      de la Paz. Amounts are in fiscal year 2006 U.S. dollars.




Para más información

Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz
www.sipri.org

Centro para el Control y la No Proliferación de las Armas
www.armscontrolcenter.org

Centro Internacional de Bonn para la Conversión
www.bicc.de

Federation of American Scientists
www.fas.org




                                                                           17
C A P Í T U LO 3

Las armas nucleares


“
    NO SÉ con qué armas se luchará en la tercera guerra
    mundial, pero en la cuarta lo harán con palos y


             ”
    piedras.
       ALBERT EINSTEIN




L   AS ARMAS NUCLEARES SON LAS ARMAS MÁS PELIGROSAS
    en la Tierra. Una sola bomba tiene potencial para destruir ciu-
dades enteras, matar a millones de personas y contaminar el aire,
la tierra y el agua a muchas millas alrededor del lugar original de
la explosión durante miles de años. En caso de estallar una gran
guerra nuclear, son todas las civilizaciones las que se verán ame-
nazadas, por los efectos directos de las explosiones nucleares y la
consiguiente radiación, y por el invierno nuclear que podría pro-
ducirse cuando se inyectan inmensas nubes de polvo en la atmós-
fera.
     Dado que sus efectos son tan generalizados y devastadores, las
armas nucleares nunca pueden utilizarse realmente de manera es-
trictamente “focalizada”, tampoco puede afirmarse que con su uti-
lización se logra una “victoria” en ningún sentido racional. Aunque
las armas nucleares sólo se han utilizado en guerra en dos oca-
siones —los Estados Unidos, en Hiroshima y Nagasaki, en 1945—,
persiste la posibilidad de que Estados o terroristas las utilicen, ya
sea de forma intencionada o accidental, mientras continúen exis-
tiendo tales armas.

Cómo funcionan
LAS ARMAS NUCLEARES LIBERAN enormes cantidades de energía
por fisión (la división de átomos pesados, como el uranio o el plu-

                                                                  19
tonio, en una reacción en cadena) o por fusión (la combinación de
isótopos de un elemento ligero, como el hidrógeno). Las bombas
nucleares que destruyeron Hiroshima y Nagasaki eran simples ar-
mas de fisión que utilizaban uranio muy enriquecido (UME) y plu-
tonio, respectivamente. La mayoría de las armas termonucleares
de los arsenales de hoy en día explotaría con una potencia aproxi-
mada ocho a cien veces mayor que las bombas lanzadas en Hiro-
shima y Nagasaki (cuya potencia media equivalía a 18.000 tonela-
das de TNT). Normalmente, contienen tanto UME como plutonio.
Las ojivas desplegadas están instaladas principalmente sobre mis-
iles balísticos de largo alcance basados en tierra o en submarinos
que pueden lanzarlas a miles de millas con gran precisión.
     Para los que desean fabricar armas nucleares, la producción de
material fisionable (por lo común, UME y plutonio) es el principal
desafío técnico. El uranio poco enriquecido (UPE) que se utiliza
para alimentar la mayoría de las centrales nucleares del mundo
se enriquece en torno a un 3,5% de U-235 y no puede utilizarse
como material para fabricar una bomba en este estado. Por otra
parte, el uranio apto para utilizaciones bélicas debe ser uranio
muy enriquecido con una concentración superior al 90% de U-235
(en centrifugadores de diseño especial) a fin de que sea apto para
fabricar bombas.
     Sin embargo, el plutonio no precisa ser “enriquecido”. Puede
utilizarse plutonio de casi cualquier composición isotópica para
fabricar armas nucleares. (El plutonio no se produce de forma
natural, pero es un subproducto que genera energía nuclear en
reactores nucleares y se recupera mediante reprocesamiento
químico.)
     Para fabricar una arma nuclear no se necesita una gran canti-
dad de material fisionable. El Organismo Internacional de Energía
Atómica (OIEA) define una “cantidad significativa” de material fi-
sionable como la cantidad necesaria para fabricar una bomba de
primera generación del tipo Nagasaki. Las cantidades significativas
son 25 kilogramos de U-235 muy enriquecido y 8 kilogramos de

20
plutonio. Las armas de fisión avanzadas pueden contener, quizás,
sólo el 50% de material fisionable. (Según el Grupo Internacional
sobre Materiales Fisionables, en 2008, las existencias mundiales
de UME ascendían a un total de aproximadamente 1.670 +/- 300
toneladas métricas, y las existencias mundiales de plutonio sepa-
rado ascendían a un total de aproximadamente 500  toneladas
métricas, suficientes para producir decenas de miles de nuevas
armas.)

Fuerzas nucleares mundiales
EL NÚMERO DE ARMAS NUCLEARES EN TODO EL MUNDO alcanzó
su nivel máximo a mediados de la década de 1980, situándose en
torno a las 70.000 ojivas. Con el fin de la guerra fría, el número
de armas nucleares se ha reducido considerablemente, con todo,
no sólo siguen existiendo, sino que también siguen siendo un el-
emento central de la doctrinas de seguridad de los Estados que
las poseen.
    Según el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investi-
gación de la Paz, a principios de 2009 había casi 8.400 armas nu-
cleares operativas en el mundo. Varios miles se mantienen en es-
tado de alerta, listas para ser lanzadas en cuestión de minutos. En
total, había más de 23.000 ojivas nucleares (operativas, sobrantes,
activas e inactivas, y ojivas intactas cuyo desmantelamiento está
previsto).
    Generalmente se estima que hay nueve Estados que poseen
armas nucleares: los Estados Unidos, la Federación de Rusia, el Re-
ino Unido, Francia, China, la India, el Pakistán, la República Popular
Democrática de Corea e Israel. Cinco de ellos (los Estados Unidos,
la Federación de Rusia, el Reino Unido, Francia y China– son Esta-
dos poseedores de armas nucleares reconocidos en el marco del
Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares (TNP).
    Los Estados Unidos y la Federación de Rusia, con más de
7.500 ojivas desplegadas en total, poseen la gran mayoría del arse-
nal nuclear mundial (casi el 90% de las armas desplegadas). Desde

                                                                   21
Ojivas nucleares desplegadas en 2009

País		              Ojivas		             Ojivas		         Total
	     	             Estratégicas	        No estratégicas	 Desplegadas

Estados Unidos	 2.202	 	 500	   	                              2.702
Federación de
Rusia	 	        2.787	 	 2.047	 	                              4.834
Reino
Unido	 	        160	   	 --	    	                              160
Francia	 	      300	   	 --	    	                              300
China	 	        186	   	 --	    	                              186
India	 	        --	    	 --	    	                              60-70
Pakistán		      --	    	 --	    	                              60
Israel	 	       --	    	 --	    	                              80
		              				                                           ---------
				                     Total	 	                              8.392

      FUENTE: Yearbook of Armaments de 2009 del SIPRI. Todas las cifras
      son aproximadas.




el final de la guerra fría, ambos países han negociados una serie de
tratados bilaterales dirigidos a reducir el número de armas nucle-
ares desplegadas por cada uno. En 2009, se hallan en curso las
conversaciones para renovar o reemplazar estos tratados.
     Según el Grupo Internacional sobre Materiales Fisionables,
en 2008, los Estados Unidos y la Federación de Rusia, junto con
el Reino Unido, Francia y la República Popular Democrática de
Corea, habían anunciado oficialmente que ponían fin a su produc-
ción de materiales fisionables para armas, mientras que China lo
había hecho de forma oficiosa. (No obstante, se desconoce el es-
tado de la producción de materiales fisionables de la República
Popular Democrática de Corea.)

22
La India y el Pakistán no se han adherido al TNP y siguen sin
estar sometidos a sus salvaguardias y obligaciones. Tanto la In-
dia como el Pakistán han realizado ensayos nucleares y, según el
Grupo Internacional sobre Materiales Fisionables, continúan pro-
duciendo materiales fisionables, así como nuevos sistemas de mis-
iles capaces de arrojar armas nucleares.
     Por lo general, se cree que Israel posee armas nucleares, y
también sigue sin ser parte en el TNP. Oficialmente, se sabe muy
poco acerca de su programa de armas nucleares. Según el Grupo
Internacional sobre Materiales Fisionables, Israel podría estar pro-
duciendo materiales fisionables para su uso en armas nucleares.
     En 2005, la República Popular Democrática de Corea afirmó
que había desarrollado un arma nuclear y, en 2006 y 2009, que
había realizado ensayos nucleares. Apenas se conocen datos acer-
ca del programa nuclear de la República Popular Democrática de
Corea. En 2009, el Centro de Información de Defensa informó de
que se sospechaba que la República Popular Democrática de Corea
poseía suficiente plutonio apto para utilizaciones bélicas para fab-
ricar de cinco a 12 armas. Las conversaciones con la República
Popular Democrática de Corea acerca del desmantelamiento de
su programa nuclear se estancaron en 2009, y la perspectiva de
reiniciar las conversaciones es incierta. El 12 de junio de 2009, el
Consejo de Seguridad condenó en los términos más enérgicos el
ensayo nuclear realizado por la República Popular Democrática de
Corea, y le impuso nuevas sanciones mediante la aprobación de la
resolución 1874 (2009).
     La República Islámica del Irán ha tenido, presuntamente, un
programa de armas nucleares en el pasado y (en 2009) está pro-
duciendo uranio enriquecido apto para generar energía nuclear. El
OIEA no tiene pruebas de que el Irán esté tratando de enriquecer
uranio para un arma nuclear. (En 2009 se tienen en cuenta todas
sus existencias declaradas de uranio.) Pero el OIEA no ha tenido
acceso a todas las instalaciones y los documentos que necesita
para evaluar cuidadosamente las intenciones del Irán en el ámbito

                                                                 23
nuclear. El Consejo de Seguridad ha actuado en varias ocasiones
para imponer y ampliar sanciones al Irán, lo que ha tenido escaso
efecto disuasorio. El Irán, que es parte en el TNP, insiste en que
está produciendo uranio únicamente para generar energía nucle-
ar, derecho que le confiere el TNP.

Peligro claro e inminente
LA EXISTENCIA DE ARMAS NUCLEARES representa un peligro claro
e inminente para la humanidad. La divulgación de conocimientos
especializados en materia nuclear agrava aún más este peligro. El
Director General del Organismo Internacional de Energía Atómica,
Mohamed ElBaradei, señala en un escrito: “En 1970, se suponía
que relativamente pocos países sabían cómo adquirir armas nu-
cleares”. Pero ahora, prosigue el Sr. ElBaradei, “con 35 a 40 países
según algunas estimaciones, el margen de seguridad bajo el ac-
tual régimen de no proliferación ya se está reduciendo demasia-
do”. Además, según la Iniciativa sobre la Amenaza Nuclear, más
de 50 Estados poseen, cada uno, más de 5 kilogramos de material
fisionable para su uso en armas.
     Aunque muchos de los arsenales nucleares del mundo se man-
tienen en lugar seguro, existe la preocupación de que algunos, así
como otros materiales nucleares conexos, carezcan de suficientes
medidas de seguridad y sean vulnerables al robo. El OIEA man-
tiene una Base de datos sobre el tráfico ilícito que recoge los casos
de tráfico ilícito y otras actividades no autorizadas relacionados
con materiales nucleares y radiactivos. Esta Base de datos realiza
un seguimiento de acontecimientos producidos de forma inten-
cionada o no, cruzando o no fronteras internacionales, así como
de actos fallidos o impedidos.
     Un lanzamiento equivocado de armas nucleares también sigue
siendo una posibilidad real, que se ve aumentada por el hecho de
que miles de armas permanecen en estado de gran alerta, listas
para ser lanzadas en cuestión de minutos.



24
Aun suponiendo que no se produzca ningún robo o lanzamien-
to equivocado, los costos relacionados con las armas nucleares
(investigación, desarrollo, fabricación, mantenimiento, desm-
antelamiento y limpieza) son astronómicos. Los Estados Unidos
gastan 30.000 millones de dólares al año sólo para mantener sus
arsenales. Según un estudio del Brookings Institute realizado en
1998, el costo global del programa de armas nucleares de los
Estados Unidos para el período comprendido entre 1940 y 1998
asciende a más de 5,5  billones de dólares. Por su parte, el De-
partamento de Energía de los Estados Unidos informa de que las
actividades relacionadas con las armas han llevado a producir más
de 104 millones de metros cúbicos de desechos radiactivos.




“
    CADA VEZ ESTÁ MÁS CLARO que las armas nucleares
    ya no son un medio para lograr la seguridad; de
    hecho, con cada año que pasa hacen que nuestra


                                      ”
    seguridad sea más precaria.
       MIKHAIL GORBACHEV, Wall Street Journal, 31 de enero de 2007


El caso de Global Zero
HENRY KISSINGER, SAM NUNN, WILLIAM PERRY Y GEORGE
SHULTZ han argumentado sobre el artículo de la página editorial
del Wall Street Journal que nos encontramos en un “punto crítico
en el ámbito nuclear”. El Tratado sobre la no proliferación de las
armas nucleares (TNP), la piedra angular del régimen nuclear, se
encuentra en un estado cada vez más frágil, y el Tratado de pro-
hibición completa de los ensayos nucleares (TPCEN) todavía no
ha entrado en vigor. Las relaciones entre la Federación de Rusia y
los Estados Unidos, que poseen la inmensa mayoría de las armas
nucleares del mundo, se han enturbiado, máxime por los planes
de defensa de misiles de los Estados Unidos. Tenemos un gran
desconocimiento de los programas nucleares del mundo, en par-
ticular los del Irán, la República Popular Democrática de Corea, la
India, el Pakistán e Israel.

                                                                     25
En este momento de creciente peligro, también existe un cre-
ciente movimiento en favor de la abolición de las armas nucleares,
que incluye no sólo a activistas en materia de desarme de todo
el mundo, sino también a muchos actuales dirigentes y antiguos
dirigentes del gobierno de todo el espectro político, que argumen-
tan, todos ellos, que las armas nucleares ya no hacen frente (si
es que alguna vez lo hicieron) a las preocupaciones de seguridad
mundial; de hecho, el recurso a las armas nucleares resulta cada
vez más peligroso y cada vez menos eficaz.

SON MUCHOS LOS ARGUMENTOS A FAVOR DE LA ABOLICIÓN DE
LAS ARMAS NUCLEARES, entre los que se incluyen los siguientes:

EL USO DE ARMAS NUCLEARES SERÍA INMORAL. Sus efectos
serían indiscriminados (no es probable que pudieran permanecer
limitadas a los campos de batalla) y catastróficos (sus efectos se
harían sentir casi con toda certeza a cientos, o puede que incluso
miles, de millas del lugar original de la explosión original y durante
cientos, o puede que incluso miles, de años en el futuro).

EL USO DE ARMAS NUCLEARES SERÍA POCO VIABLE. Es difícil que
esas armas puedan utilizarse eficazmente contra fuerzas insurgen-
tes o paramilitares que sean relativamente pequeñas, altamente
móviles y en rápida evolución. También parece improbable que
puedan utilizarse sin causar numerosas víctimas civiles.

EL USO DE ARMAS NUCLEARES SERÍA INEFICAZ. Las armas nu-
cleares darían la impresión de no tener ningún papel en la lucha
contra el terrorismo. No son un elemento disuasorio. No pueden
utilizarse contra el terrorismo de manera efectiva.

LAS ARMAS NUCLEARES PLANTEAN HOY UN MAYOR RIESGO QUE
CUALQUIER “VENTAJA” QUE PUDIERA CONSIDERARSE QUE REP-
RESENTAN. Cuando hay armas nucleares presentes, siempre ex-

26
iste el riesgo de lanzamiento accidental. El riesgo de robo también
es bastante real. Se sabe que los terroristas están tratando de ad-
quirir tecnología, materiales y armas nucleares, las cuales podrían
protegerse mejor y someterse a mayores medidas de seguridad.

EXISTE UNA SERIE DE GRUPOS que se están organizando para
lograr el objetivo de Global Zero. Véase el Capítulo 15 para ob-
tener más información acerca de cómo puede ser parte del movi-
miento mundial de abolición.

Tratados
TRATADO SOBRE LA NO PROLIFERACIÓN DE LAS ARMAS
NUCLEARES (TNP)
El TNP es un tratado internacional sin precedentes cuyo objetivo
consiste en prevenir la propagación de las armas nucleares y la
tecnología de armamentos, promover la cooperación en el uso
de la energía nuclear con fines pacíficos y fomentar el objetivo
de lograr el desarme nuclear y el desarme general y completo. El
Tratado representa el único compromiso vinculante en un tratado
multilateral con el objetivo del desarme contraído por Estados
poseedores de armas nucleares. El Tratado, abierto a la firma
en 1968, entró en vigor en 1970. El 11 de mayo de 1995, el Tratado
se prorrogó indefinidamente. En total se han adherido al Tratado
190 partes, entre las que se incluyen cinco Estados poseedores de
armas nucleares. Más países han ratificados el TNP que cualquier
otro acuerdo de limitación de armamentos y desarme, lo cual con-
stituye una prueba de la importancia del Tratado. Cada cinco años
se celebran Conferencias de Examen para evaluar los progresos
alcanzados en la aplicación del Tratado. (Para más información so-
bre el TNP, véase el siguiente capítulo.)




                                                                27
TRATADO DE PROHIBICIÓN COMPLETA DE LOS ENSAYOS
NUCLEARES (TPCEN)
El TPCEN, que prohíbe todos los ensayos nucleares, se abrió a la
firma en septiembre de 1996, pero aún no ha entrado en vigor.
A junio de 2009 lo han ratificado 148 países, pero no puede entrar
en vigor hasta que los Estados Unidos, China y otros siete países
no hayan ratificado el pacto. La Comisión Preparatoria de la Or-
ganización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos
Nucleares (OTPCEN) mantiene una red de vigilancia compuesta
por 337 instalaciones en todo el mundo, encargada de verificar
el cumplimiento de las obligaciones de los Estados Partes en el
Tratado. (Para más información, véase el sitio web de la OTPCEN
en www.ctbto.org.)

PROHIBICIÓN DE LA PRODUCCIÓN DE MATERIAL
FISIONABLE
En diciembre de 1993, la Asamblea General de las Naciones Uni-
das aprobó por consenso una resolución en la que se pedía que se
negociara un tratado verificable por el que se prohíba la produc-
ción de material fisionable para armas nucleares. La tarea de ne-
gociar ese tratado corresponde a la Conferencia de Desarme, que
ha tenido ante sí el proyecto de texto de dicho tratado durante
más de una década. Sin embargo, el trabajo en la Conferencia de
Desarme no progresó en aquel momento. En 2009, hay una es-
peranza renovada de que la Conferencia de Desarme iniciará la
labor de negociación sobre un tratado, con el establecimiento de
un nuevo grupo de trabajo en la materia, pero aún quedan im-
portantes obstáculos que sortear, incluida la cuestión de decidir si
dicho tratado tendrá un alcance reducido (poniendo fin a la pro-
ducción de material fisionable, lo que afectaría principalmente a
la India y el Pakistán) o amplio (abordando las reservas existentes).
También siguen planteándose dudas sobre si se puede compro-
bar que los Estados están cumpliendo sus obligaciones en virtud
de dicho tratado y de qué forma. (Para más información, véase el

28
sitio web del Grupo Internacional sobre Materiales Fisionables en
www.ipfm.org)

ZONAS LIBRES DE ARMAS NUCLEARES
La creación de zonas libres de armas nucleares es un enfoque re-
gional dirigido a reforzar las normas mundiales sobre la no pro-
liferación de las armas nucleares y el desarme, y a consolidar los
esfuerzos internacionales en favor de la paz y la seguridad. Una
zona libre de armas nucleares es una región específica en la que
los países se comprometen a no fabricar, adquirir, ensayar o po-
seer armas nucleares. Existen cuatro zonas libres de armas nucle-
ares a nivel mundial ya establecidas: en América Latina y el Caribe,
Asia Sudoriental, el Pacífico Sur y Asia central. Se prevé que en el
futuro próximo se establezca una nueva zona libre de armas nucle-
ares en África. Cada tratado por el que se establece una zona libre
de armas nucleares incluye un protocolo para que los cinco Esta-
dos poseedores de armas nucleares reconocidos en el marco del
TNP (China, la Federación de Rusia, Francia, el Reino Unido y los
Estados Unidos) lo firmen y ratifiquen. En dichos protocolos, que
son jurídicamente vinculantes, se exhorta a los Estados poseed-
ores de armas nucleares a que respeten la condición de las zonas
y no usen o amenacen con usar armas nucleares contra Estados
Partes en el tratado. (No obstante, en 2009, entre las zonas libres
de armas nucleares, sólo la de América Latina y el Caribe obtuvo
el apoyo pleno de las cinco potencias nucleares.) Mongolia se car-
acteriza por haber sido el primer país en declararse primera zona
libre de armas nucleares constituida por un único Estado, y goza
del reconocimiento mundial de su seguridad internacional y de su
condición de Estado libre de armas nucleares.




                                                                 29
Para más información

Federation of American Scientists
www.fas.org

Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la
Paz
www.sipri.org

Centro de Información de Defensa
www.cdi.org

Arms Control Association
www.armscontrol.org

Naciones Unidas
www.un.org/disarmament

Union of Concerned Scientists
www.ucsusa.org

Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales
www.nrdc.com

Nuclear Files.org (Fundación pro Paz en la Era Nuclear)
www.nuclearfiles.org

El ciberbús escolar de las Naciones Unidas
http://cyberschoolbus.un.org/dnp/sub2.asp?ipage=nuclearweapons




30
C A P Í T U LO 4

El Tratado sobre
la no proliferación
de las armas nucleares


“
    CADA PARTE en el Tratado se compromete a
    celebrar negociaciones de buena fe sobre medidas
    eficaces relativas a la cesación de la carrera de
    armamentos nucleares en fecha cercana y al
    desarme nuclear, y sobre todo un tratado de
    desarme general y completo bajo estricto y eficaz


                                ”
    control internacional.
       ARTÍCULO VI, Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares




E    L TRATADO SOBRE LA NO PROLIFERACIÓN DE LAS ARMAS NU-
     CLEARES (TNP) es un acuerdo clave en los esfuerzos por regu-
lar las armas nucleares a nivel mundial. Entró en vigor en 1970. Al
tratado se han adherido 190 países, entre los que se incluyen los
cinco Estados reconocidos como poseedores de armas nucleares
en el marco del Tratado: China, los Estados Unidos, la Federación
de Rusia, Francia y el Reino Unido. Actualmente hay tres países
al margen del TNP; se trata de países que tienen o de los que se
sospecha que tienen programas de armas nucleares: la India, Is-
rael y el Pakistán. En 2003, la República Popular Democrática de
Corea anunció que se retiraba del Tratado, y su condición jurídica
en el Tratado sigue siendo incierta.
     En virtud del TNP, todas las partes en el Tratado se compro-
meten a negociar de buena fe para librar al mundo de las armas
nucleares y a trabajar por un tratado sobre el desarme general y


                                                                           31
completo. Los Estados no poseedores de armas nucleares se com-
prometen a no desarrollar, adquirir o poseer armas nucleares.
    El TNP estipula que los Estados Partes se reunirán cada cinco
años para evaluar la aplicación del Tratado. En la reunión de 1995
se acordó prorrogar el Tratado de manera indefinida (junto con
otras decisiones, que se examinan infra). La Conferencia de Exam-
en de 2000, si bien no abrió un nuevo camino, fue un éxito relativo,
al reafirmar los compromisos del pasado y elaborar “13 medidas
prácticas”, un programa para lograr el desarme nuclear. La reunión
de examen de 2010 se celebrará en mayo, en Nueva York. (Véase
infra para obtener más detalles de las Conferencias de Examen.)




“
     ALGUNOS DICEN QUE la proliferación de estas
     armas [nucleares] no se puede detener, no se
     puede controlar; que estamos destinados a vivir en
     un mundo en el que más naciones y más personas
     poseen los medios definitivos de destrucción. Este
     fatalismo es un adversario mortal, puesto que si
     creemos que la proliferación de armas nucleares es
     inevitable, entonces estaremos admitiendo que el


                                               ”
     uso de estas armas es inevitable.
        BARACK OBAMA, Presidente de los Estados Unidos, Praga, 5 de abril
        de 2009


Los tres pilares
El TNP tiene tres “pilares” o ámbitos principales: la no proliferación
(detener la propagación de las armas nucleares y la tecnología con-
exa), el desarme (eliminar los arsenales nucleares existentes), y el
derecho a usar la energía nuclear con fines pacíficos (que incluye
el acceso a la tecnología nuclear, derecho del que gozan todos los
Estados Partes en el TNP).




32
La no proliferación
Desde su entrada en vigor en  1970, el TNP ha tenido un éxito
importante, aunque no perfecto, a la hora de contener la propa-
gación de las armas nucleares en todo el mundo. La India y el Paki-
stán, que nunca firmaron el TNP, han desarrollado programas de
armas nucleares y los han declarado. Por lo general se cree que Is-
rael, que también se mantiene al margen del Tratado, posee armas
nucleares. La República Popular Democrática de Corea, que anun-
ció su retirada del Tratado en 2003, afirmó haber desarrollado un
arma nuclear en 2005. Realizó un ensayo nuclear en 2006 y otro
en  2009. Algunos sospechan que la República Islámica del Irán,
que sigue siendo parte en el TNP, ha tenido un programa de armas
nucleares en el pasado, aunque no es posible evaluar detenida-
mente las intenciones de su actual programa nuclear (si es para
desarrollar armas o generar energía nuclear) hasta que propor-
cione pleno acceso a sus instalaciones y documentos, como ha so-
licitado el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

El desarme
Los esfuerzos realizados por los cinco Estados poseedores de armas
nucleares encaminados al desarme nuclear han sido desiguales e
incompletos. Los Estados Unidos y la Federación de Rusia, que
poseen la inmensa mayoría de las armas nucleares del mundo,
han reducido considerablemente sus arsenales nucleares desde la
guerra fría. Los arsenales nucleares mundiales alcanzaron su nivel
máximo a mediados de la década de 1980, situándose en torno a
70.000 ojivas. En la actualidad, el número total de ojivas asciende
a alrededor de 23.000, de las cuales casi 8.400 están operativas.
Sin embargo, los esfuerzos por centrarse en seguir reduciendo el
número de arsenales se paralizaron en gran medida a principios
de la década de 2000, momento en que las relaciones entre la Fed-
eración de Rusia y los Estados Unidos comenzaron a enturbiarse
cada vez más, en gran parte por los planes de los Estados Unidos
para desplegar sistemas de defensa contra misiles en Europa ori-

                                                                33
ental, “países próximos” a la Federación de Rusia. No obstante,
en mayo de 2009, la Federación de Rusia y los Estados Unidos ini-
ciaron negociaciones sobre más reducciones de armas nucleares,
conscientes de que el Tratado START I suscrito entre ambas partes
expira en diciembre de 2009.
    Aunque ha descendido el número de armas nucleares, no se
ha reducido exponencialmente su potencial para destruir el plan-
eta. Varios miles de armas nucleares siguen manteniéndose en
estado de alerta, listas para ser lanzadas en cuestión de minutos.
Como señala Sergio Duarte, Alto Representante de las Naciones
Unidas para Asuntos de Desarme, siguen existiendo amplios arse-
nales nucleares “unos 40 años después de que el TNP comprome-
tiera a cada una de sus partes a celebrar ‘en una fecha próxima’ y
‘de buena fe’ negociaciones sobre el desarme nuclear, [y] aún no
hay señales de la infraestructura necesaria para lograr el desarme
nuclear (ausencia de planes operacionales, plazos, organismos de
desarme gubernamentales, presupuestos y legislación nacional
detallada). Las doctrinas de disuasión nuclear no sólo persisten,
sino que han sido adoptadas por nuevos países” (Disarmament
Times, primavera de 2008).

El uso de la energía nuclear con fines pacíficos
El tercer pilar del Tratado está relacionado con el derecho inalien-
able de todas las Partes en el Tratado a desarrollar, investigar,
producir y usar energía nuclear con fines pacíficos sin discrimi-
nación. Las Partes también se comprometen a facilitar el mayor
intercambio posible de equipo, materiales e información científica
y tecnológica para el uso de la energía nuclear con fines pacíficos,
teniendo derecho a participar en el mismo, y se les alienta a que
examinen las necesidades de las regiones en desarrollo del mundo
en estas materias.




34
Un estado cada vez más frágil
EL TRATADO SOBRE LA NO PROLIFERACIÓN DE LAS ARMAS
NUCLEARES se enfrenta a numerosos desafíos a medida que se
aproxima la Conferencia de Examen de 2010 encargada de evaluar
la aplicación del Tratado. Durante muchos años, sus miembros han
estado divididos respecto a la decisión de cuáles deberían ser sus
prioridades y cómo compaginar mejor las obligaciones que le in-
cumben en materia de no proliferación y desarme en virtud del
Tratado. La fuente de mayores tensiones radica en un antiguo de-
sacuerdo sobre si debería tener preeminencia la no proliferación
(que presta especial atención a los Estados que no poseen armas
nucleares) o el desarme (que presta especial atención a los Estados
que poseen armas nucleares). Así pues, los Estados que poseen ar-
mas nucleares han impulsado el programa en gran medida y, como
era de esperar, se han centrado en detener la propagación de las
armas y la capacidad nuclear hacia otros países. Sin embargo, los
Estados que no poseen armas nucleares (junto con numerosos ac-
tivistas de la sociedad civil de todo el mundo) han replicado que
el programa de los Estados poseedores de armas nucleares es de-
masiado limitado y, además, no hace frente a sus obligaciones en
virtud del TNP de planificar y lograr el desarme nuclear.
     Existe un optimismo fundado en cuanto a que las nuevas reali-
dades políticas y la mayor atención al objetivo de abolir las armas
nucleares a nivel mundial culminarán en una productiva Confer-
encia de Examen de 2010, pero no hay ninguna garantía de que
tenga un resultado positivo. Mucho dependerá de la disposición
de los Estados poseedores de armas nucleares no sólo a celebrar
conversaciones acerca del desarme nuclear, sino también a cump-
lir sus compromisos.




                                                                35
Conferencia de Examen de 1995
A LA CONFERENCIA DE EXAMEN DE 1995, además de la labor ha-
bitual de examinar el TNP, se le encargó la tarea de decidir cómo,
en su caso, debería prorrogarse el Tratado sobre la no proliferación
de las armas nucleares: durante un período, durante una serie de
períodos renovables, indefinidamente o de ninguna manera.
    Los Estados Partes acordaron finalmente prorrogar el Tratado
de manera indefinida, vinculando dicha prolongación a otras dos
decisiones y una resolución. En sus dos decisiones, acordaron re-
forzar el proceso conducente a las Conferencias de Examen y esta-
blecieron un programa de acción para lograr la no proliferación y
el desarme. En este último se instaba a la concertación del Tratado
de prohibición completa de los ensayos nucleares en septiem-
bre de 1996, la celebración inmediata de negociaciones sobre un
tratado que prohibiera la producción de material fisionable y la
“resuelta realización” de esfuerzos con el objetivo de conseguir el
desarme nuclear y el desarme general y completo.
    La Conferencia aprobó, además, una resolución sobre el Ori-
ente Medio, en la que se apoyaba el establecimiento de una zona
libre de todas las armas de destrucción en masa de la región y se
hacía un llamamiento a Israel (el único país de la región que no es
parte en el TNP) para que se adhiriera al TNP.

Conferencia de Examen de 2000
CUANDO SE CONVOCÓ LA SEXTA CONFERENCIA DE EXAMEN en
abril de 2000, en Nueva York, las expectativas eran escasas. Las
tres reuniones preparatorias anteriores a la conferencia no habían
conseguido avanzar, y todos los estados poseedores de armas nu-
cleares continuaron afirmando la importancia estratégica central
de sus armas nucleares. Al pesimismo se sumó el hecho de que el
Senado de los Estados Unidos había rechazado el Tratado de pro-
hibición completa de los ensayos nucleares (TPCEN) tan sólo un




36
Las 13 medidas prácticas conducentes
al desarme nuclear
Conferencia de 2000 encargada del examen
del TNP

1. Firmar el Tratado de prohibición completa de los ensayos
nucleares
2. Detener los ensayos de armas nucleares
3. Negociar un Tratado de cesación de la producción de ma-
terial fisionable
4. Establecer un órgano en el seno de la Conferencia de De-
sarme que se ocupe del desarme nuclear
5. Acordar el carácter irreversible del desarme nuclear
6. Abolir las armas nucleares
7. Respetar los tratados existentes (incluidos START II, START
III y ABM)
8. Aplicar y ultimar la iniciativa trilateral de los Estados Uni-
dos, la Federación de Rusia y el OIEA
9. Aplicar un enfoque gradual para lograr el desarme nucle-
ar
10. Poner el exceso de materiales fisionables bajo el control
del OIEA
11. Reafirmar el desarme general y completo, bajo un control
internacional eficaz, como el objetivo último de los Estados
12. Informar periódicamente sobre los avances hacia el de-
sarme nuclear.
13. Seguir desarrollando la capacidad de verificación para
garantizar el cumplimiento de los acuerdos sobre desarme
nuclear




                                                                    37
año antes de la conferencia (en 1999), y Washington estaba con-
siderando, una vez más, la posibilidad de establecer un sistema
de defensa contra misiles (que violaría su Tratado sobre la limi-
tación de los sistemas de proyectiles antibalísticos con la Feder-
ación de Rusia). Los ensayos nucleares realizados por la India y el
Pakistán, aun no siendo miembros del Tratado, también tuvieron
consecuencias para la Conferencia, al destacar la necesidad de la
universalidad.
    Con todo, la Conferencia no fracasó en sus objetivos, sino que
realizó pequeños avances. Bajo intensas presiones (en particular,
de Estados no poseedores de armas nucleares) para evitar una
ruptura, los Estados poseedores de armas nucleares asumieron el
compromiso inequívoco d “eliminar por completo sus arsenales
nucleares.” La Conferencia también reconoció la necesidad de que
los Estados poseedores de armas nucleares dieran “garantías de
seguridad jurídicamente vinculantes” a los Estados no poseedores
de armas nucleares de que no usarían armas nucleares contra el-
los. Asimismo, la Conferencia aprobó un conjunto de 13 “medidas
prácticas” conducentes al desarme nuclear (véase la página ante-
rior).
    Aunque los numerosos compromisos acordados por los Esta-
dos Partes en la Conferencia no representaron grandes avanc-
es, la muestra de flexibilidad y compromiso fue importante, y el
resultado fue, probablemente, el mejor que se pudiera alcanzar
desde el punto de vista político en aquel momento.
    La Conferencia de Examen de 2005 concluyó sin que se llegara
a un acuerdo sobre ningún aspecto sustantivo del TNP.

Para más información

Para obtener información detallada sobre el TNP y las Conferen-
cias encargadas del examen del TNP, visite el sitio web de Reach-
ing Critical Will, un proyecto de la Liga Internacional de Mujeres
Pro Paz y Libertad, www.reachingcriticalwill.org.

38
También puede consultarse información sobre el TNP en:

Arms Control Association
www.armscontrol.org

Comité de Organizaciones no Gubernamentales sobre Desarme,
Paz y Seguridad
http://disarmtimes.org




                                                         39
A julio de 2009, se ha

     destruido aproximadamente
     un   44% de las casi 70.000
     toneladas métricas de agentes para

     la guerra   química .
            ORGANIZACIÓN PARA LA PROHIBICIÓN
            DE LAS ARMAS QUÍMICAS




40
C A P Í T U LO 5

Las armas químicas

E    L USO DE ARMAS QUÍMICAS se remonta a la antigüedad, pero
     el uso moderno de dichas armas comienza con la primera
guerra mundial, cuando ambas partes en el conflicto utilizaron gas
tóxico para infligir un sufrimiento agonizante y causar consider-
ables bajas en el campo de batalla. Las armas químicas han causa-
do casi 1,3 millones de víctimas en todo el mundo.
     El uso de armas químicas durante la primera guerra mundial
no fue especialmente sofisticado o especializado. Dichas armas
consistían, básicamente, en productos químicos comerciales cono-
cidos añadidos en municiones, como granadas y proyectiles de ar-
tillería. Entre los productos químicos utilizados se incluyen cloro,
fosgeno (un gas asfixiante) y gas mostaza (que inflige dolorosas
quemaduras en la piel). Los resultados fueron indiscriminados y a
menudo devastadores: se produjeron casi 100.000 muertes.
     Como consecuencia de la indignación pública (y debido a que
las armas eran a menudo menos fiables que las armas conven-
cionales), en 1925 se firmó el Protocolo de Ginebra, que prohíbe
el empleo en la guerra de armas químicas. Aun siendo una me-
dida acertada, el Protocolo presentaba una serie de deficiencias,
incluido el hecho de que no prohibía el desarrollo, la producción
o el almacenamiento de armas químicas. También resultaba prob-
lemático el hecho de que numerosos Estados que ratificaron el Pro-
tocolo se reservaban el derecho a utilizar armas prohibidas contra
Estados que no eran partes en el Protocolo o como represalias del
mismo tipo si se empleaban armas químicas contra ellos.
     Según señala la Federation of American Scientists, en el
período de entreguerras, dos signatarios del Protocolo de Gine-
bra emplearon armas químicas (Italia en África septentrional, y el
Japón en China). Posteriormente, en la segunda guerra mundial,
se emplearon gases tóxicos para matar a millones de personas en
                                                                 41
campos de concentración nazis, y se utilizaron productos químicos
en Asia (aunque no se utilizaron en campos de batalla europeos).
Diversos países que no emplearon armas químicas en los campos
de batalla durante la guerra siguieron desarrollando y acumulando
enormes cantidades de estas municiones durante ese tiempo.
    Durante el período de la guerra fría se desarrollaron, fabric-
aron y almacenaron numerosas armas químicas. En las décadas
de  1970 y  1980, se estima que 25  Estados desarrollaban su ca-
pacidad en materia de armas químicas. Con todo, desde el final
de la segunda guerra mundial, se ha informado del uso de armas
químicas sólo en unos pocos casos.



      Principales tipos de armas químicas

      AGENTE NEUROTÓXICO
      AGENTE VESICANTE
      ASFIXIANTE
      AGENTE INCAPACITANTE



Convención sobre las armas químicas
EL PELIGRO QUE REPRESENTAN las armas químicas, aun cuando
no se utilicen, llevó a los gobiernos a negociar la Convención so-
bre las armas químicas, que se aprobó en 1992 y entró en vigor
en  1997. La Convención prohíbe el desarrollo, la producción, el
almacenamiento y el empleo de armas químicas. Exige que los Es-
tados Partes destruyan todas las existencias de armas químicas en
un plazo de diez años a partir de la fecha de su entrada en vigor
(antes de  2007), con una posible prórroga de hasta cinco años
(2012).
    Para evitar el desarrollo clandestino de armas prohibidas, la
Convención establece un riguroso sistema de inspecciones, efec-

42
tuadas por la Organización para la Prohibición de las Armas Quími-
cas, que también garantiza la destrucción en condiciones de segu-
ridad de armas.
     La prohibición de la adquisición, la producción y el empleo
de armas químicas que establece la Convención ha sido un éxito.
No obstante, persisten algunos problemas, fundamentalmente
la lentitud con que los Estados Unidos y la Federación de Rusia
destruyen los grandes arsenales químicos. A esos retrasos han con-
tribuido los altos costos y las preocupaciones ambientales. (Tanto
la Federación de Rusia como los Estados Unidos incumplieron el
plazo de  2007 para destruir los arsenales de armas químicas, y
se les concedió un nuevo plazo, fijado en 2012. Algunos observa-
dores consideran que la Federación de Rusia y los Estados Unidos
no podrán cumplir el plazo de 2012.) Entre otras dificultades que
plantea la Convención cabe señalar el hecho de que diversos Esta-
dos no se han adherido a la misma. (En mayo de 2009, 188 Estados
habían ratificado la Convención. Para comprobar el estado actual,
visite el sitio web www.opcw.org.) Otro motivo de preocupación
es que la Convención sólo tiene una aplicabilidad limitada a ter-
roristas y agentes no estatales, lo que podría representar la mayor
amenaza actual en lo que se refiere a armas químicas.

Terrorismo químico
AUNQUE LOS ESTADOS han sido los principales agentes que han
utilizado armas químicas, las actuales preocupaciones se centran
fundamentalmente en el posible uso de estas armas por terroris-
tas.
     En  1994 y  1995, la secta japonesa Aum Shinrikyo utilizó gas
sarín en ataques contra civiles en el Japón. No obstante, pese los
amplios conocimientos especializados y la financiación recibida,
Aum Shinrikyo tuvo dificultades para estabilizar grandes canti-
dades de sarín. Ante estas dificultades, es muy probable que en
el futuro los terroristas se fijen como objetivo centrales nucleares



                                                                 43
o vehículos de transporte, cuyos efectos podrían ser mucho más
letales.

Para más información

Acronym Institute
www.acronym.org
Arms Control Association
www.armscontrol.org
El Centro para el Control y la No Proliferación de las Armas
www.armscontrolcenter.org
Chemical Weapons Working Group
www.cwwg.org
Federation of American Scientists
www.fas.org
El Harvard-Sussex Program
www.sussex.ac.uk/units/spru/hsp
Monterey Institute of International Studies
http://cns.miis.edu
Iniciativa sobre la Amenaza Nuclear
www.nti.org
Organización para la Prohibición de las Armas Químicas
www.opcw.org
Reaching Critical Will
www.reachingcriticalwill.org
Centro Stimson
www.stimson.org
Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la
Paz
www.sipri.org
Comisión sobre Armas de Destrucción en Masa
www.wmdcommission.org

44
C A P Í T U LO 6

Las armas biológicas

L   A GUERRA BIOLÓGICA y el terrorismo biológico implican el
    uso deliberado de agente biológicos como armas para causar
brotes de enfermedades. El uso de tales armas podría ocasionar
perjuicios de gran magnitud, pánico, trastornos generalizados e in-
cluso la muerte. Los rápidos adelantos de las ciencias de la vida y
la globalización de la biotecnología hacen que éste sea un ámbito
de creciente preocupación.

Historia
EL USO DE SUSTANCIAS TÓXICAS (agentes biológicos y químicos)
como armas de guerra se prohibió antes de la primera guerra
mundial, pero ello no impidió que los países siguieran utilizando
gas tóxico durante esa guerra. En 1925, el Protocolo de Ginebra
prohibió el empleo de armas químicas y biológicas, pero contenía
varios puntos débiles. Lo que es más importante, el Protocolo pro-
hibía únicamente el empleo de armas biológicas en la guerra, pero
no prohibía su desarrollo, producción o almacenamiento. También
resultaba problemático el hecho de que numerosos Estados que
firmaron el Protocolo se reservaban el derecho a represalias en
caso de sufrir ataques con armas biológicas prohibidas.
     Pese a las deficiencias del Protocolo de Ginebra, el empleo de
armas biológicas durante la segunda guerra mundial fue limitado.
El Japón, que informó del empleo de armas biológicas en ataques y
experimentos, es una destacada excepción. Aunque otras grandes
potencias no emplearon armas biológicas durante la guerra, mu-
chas llevaron a cabo investigaciones sobre la guerra biológica.
     Durante el período de la guerra fría, un número de países
cada vez mayor desarrolló programas de investigación de guerra
biológica, de los cuales la entonces Unión Soviética y los Estados
Unidos llevaron a cabo los de mayor envergadura. Entre las enfer-
                                                                45
medades que se utilizaron como armas cabe citar el carbunco, la
viruela, la peste y la tularemia. Hasta finales de la década de 1960
no se formularon iniciativas para controlar las armas biológicas.
En 1969, el Presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, anun-
ció el desmantelamiento unilateral del programa de armas biológi-
cas ofensivas de los Estados Unidos. A resultas de los prolonga-
dos esfuerzos de la comunidad internacional para establecer un
nuevo instrumento que complementara el Protocolo de Ginebra,
de 1925, en 1972 se abrió a la firma la Convención sobre las armas
biológicas, que entró en vigor en 1975.

EN LA ACTUALIDAD, NINGÚN ESTADO RECONOCE que posee
armas biológicas o que tiene un programa para desarrollar esas
armas. El estigma asociado al empleo de dichas armas y su pro-
hibición en el marco de la Convención sobre las armas biológicas
han sido factores muy disuasorios. Sin embargo, no han propor-
cionado una protección completa frente al desarrollo de armas
biológicas. A principios de la década de 1990, se decía (desertores
soviéticos) que la ex Unión Soviética había llevado a cabo un am-
plio programa de armas biológicas clandestino en contravención
de la Convención sobre las armas biológicas. Se descubrió (en
1995) que el Iraq, también signatario de la Convención, había teni-
do un importante programa de guerra biológica no declarado, que
dependía en gran medida de las cepas importadas y los materiales
suministrados por otros países.

La Convención sobre las armas biológicas
A RAÍZ DE LA GRAVE PREOCUPACIÓN por el posible daño que
podrían infligir las armas biológicas, en 1972 se abrió a la firma la
Convención sobre la prohibición del desarrollo, la producción y el
almacenamiento de armas bacteriológicas (biológicas) y toxínicas
y sobre su destrucción, que entró en vigor en 1975. La Convención
sobre las armas biológicas prohíbe el desarrollo, la producción, el
almacenamiento y la adquisición de armas biológicas y toxínicas,

46
Tipos de armas biológicas

      LAS ARMAS BIOLÓGICAS pueden clasificarse de varias
      formas, entre las que se incluyen las siguientes:

      Por el tipo de agente que causa la enfermedad; por
      ejemplo, bacteria, virus o toxina

      Por el tipo de efecto; por ejemplo, enfermedad transmis-
      ible (contagiosa) o enfermedad que sólo afecta a quienes
      están directamente expuestos a ella

      Por síntomas; por ejemplo, muerte, efecto incapacitante
      o comportamiento alterado

      FUENTE: Las armas del terror, Comisión sobre Armas de Destruc-
      ción en Masa, 2006.




y exige la destrucción de dichas armas o sus sistemas vectores.
La Convención cuenta con 163 Estados Partes y 13 signatarios (a
junio de 2009). Hay 19 Estados que no han firmado ni ratificado
la Convención. (Para ver la lista de Estados Partes y comprobar el
estado actual de la Convención sobre las armas biológicas, visite
el sitio web www.unog.ch.) Cada cinco años se celebran conferen-
cias de examen para supervisar la aplicación de la Convención.
     La Convención sobre las armas biológicas constituye un impor-
tante paso adelante, pero muchos consideran que es un instru-
mento relativamente débil. A diferencia de la Convención sobre
las armas químicas, la Convención sobre las armas biológicas no
cuenta con ningún mecanismo de supervisión y verificación, y
carece de medidas para investigar a los países sospechosos de in-
cumplimiento. Se han adoptado algunas medidas para tratar de re-
forzar este aspecto de la Convención, pero han sido insuficientes.
                                                                       47
La Administración de los Estados Unidos rechazó un proyecto de
protocolo de 2001 que habría exigido a los Estados Partes declarar
las instalaciones pertinentes y someterse a inspecciones (de em-
plazamientos de declarados y sospechosos). La Sexta Conferencia
de Examen de la Convención sobre las armas biológicas (celebrada
en Ginebra en 2006) estableció la Dependencia de Apoyo para la
Aplicación de la Convención, encargada de prestar asistencia a
los Estados Partes en la aplicación de la Convención, pero ésta no
puede supervisar el cumplimiento o llevar a cabo inspecciones,
ya que actúa fundamentalmente como centro de intercambio de
ideas. (En 2011, los Estados Partes en la Convención decidirán su
renuevan el mandato de la Dependencia de Apoyo para la Apli-
cación de la Convención.)

La amenaza del terrorismo biológico
PESE AL HECHO de que rara vez se han utilizado agentes para la
guerra biológica en los tiempos modernos y de que están prohi-
bidos, la comunidad mundial se enfrenta a diversos desafíos en
relación con esas armas. Por distintas razones, la mayor amenaza
que plantean hoy los agentes para la guerra biológica podría pre-
sentarse en forma de terrorismo y su posible uso por otros agen-
tes no estatales.
    Los agentes para la guerra biológica son relativamente baratos
de producir comparado con otras armas de destrucción en masa.
De hecho, las armas biológicas se denominan a veces “la bomba
atómica de los pobres”. Según Reaching Critical Will, en un análisis
se estimó el costo de víctimas civiles en 2.000 dólares por kilómet-
ro cuadrado con armas convencionales, pero en sólo 1 dólar por
kilómetro cuadrado con armas biológicas. Los agentes biológicos
son relativamente fáciles de producir y pueden encontrarse en
la naturaleza. Por todo ello, las armas biológicas podrían resultar
atractivas a terroristas. (Con todo, cabe señalar que existen otros
desafíos, en particular, a la hora de convertir agentes biológicos



48
en armas para su uso a gran escala. Se trata de este asunto más
adelante.)
    Las instalaciones utilizadas para investigar y producir agen-
tes biológicos son más fáciles de ocultar que las utilizadas para
producir otras armas de destrucción en masa, por lo que es más
probable que un agente estatal o no estatal (como, por ejemplo,
un grupo terrorista) pueda llevar a cabo un programa de armas
biológicas sin que sea descubierto. Además, el equipo que inter-
viene en la producción de agentes para la guerra biológica, como,
por ejemplo, fermentadores, tiene muchos usos civiles legítimos.
    A pesar de todo ello, según la Comisión sobre Armas de De-
strucción en Masa, los expertos no son unánimes respecto de la
magnitud de la amenaza de terrorismo biológico. Algunos creen
que la amenaza es, o será en breve, comparable a la que plantean
las armas nucleares. Otros, sin embargo, se muestran escépticos
en cuanto a la probabilidad del uso a gran escala de agentes para
la guerra biológica por terroristas, dadas las dificultades técnicas
que supone gestionar y suministrar esas armas. La experiencia ad-
quirida ha puesto de manifiesto estas dificultades. Los agentes no
estatales de los Estados Unidos han utilizado agentes biológicos
en múltiples ocasiones (1984, 2001, 2003 y 2004), cobrándose la
muerte de varias personas, pero los incidentes, aunque alarman-
tes y caóticos, fueron en general localizados y contenidos. El culto
Aum Shinrikyo del Japón también trató de emplear agentes para
la guerra biológica, pero fracasó en sus intentos en al menos 10
ocasiones, a pesar de disponer de considerables recursos técnicos
y fondos, al parecer, superiores a 1.000 millones de dólares. (No
obstante, tuvieron poco éxito a la hora de usar gas sarín, un agente
para la guerra química.) Sin embargo, como señala la Comisión so-
bre Armas de Destrucción en Masa, el hecho de que en anteriores
ocasiones los terroristas fracasaran no significa en modo alguno
que vayan a fracasar en futuros intentos.
    En vista de estos desafíos, resulta sumamente importante re-
forzar la Convención sobre las armas biológicas y procurar enérgi-

                                                                 49
camente la adhesión universal a la misma. También es esencial que
el público reciba más información sobre las amenazas de guerra
biológica y la forma de proceder en situaciones de emergencia.

Para más información

El Acronym Institute
www.acronym.org

Arms Control Association
www.armscontrol.org

El Centro para el Control y la No Proliferación de las Armas
www.armscontrolcenter.org

Federation of American Scientists
www.fas.org

El Harvard-Sussex Program
www.sussex.ac.uk

Monterey Institute of International Studies
http://cns.miis.edu

Iniciativa sobre la Amenaza Nuclear
www.nti.org

Reaching Critical Will
www.reachingcriticalwill.org

Centro Stimson
www.stimson.org

Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la
Paz
www.sipri.org

Comisión sobre Armas de Destrucción en Masa
www.wmdcommission.org

50
C A P Í T U LO 7

Los misiles y la defensa
contra misiles

L   os cohetes y los misiles abarcan armas de diversos tipos. Un
    cohete es un vehículo autopropulsado sin sistema de orient-
ación (una vez que se dispara no se puede redirigir). La mayoría
de los cohetes tienen un alcance relativamente corto y soportan
únicamente pequeñas cargas. Un misil es un proyectil autopropul-
sado, guiado o no guiado, diseñado para transportar un arma u
otra carga. Normalmente, los misiles son propulsados mediante
cohetes o mediante reactores. Su alcance oscila entre apenas los
100 kilómetros (corto alcance) y los más de 5.500 kilómetros (in-
tercontinental). Algunos misiles son instrumentos relativamente
simples, mientras que otros son altamente sofisticados. La carga
varía entre unos pocos kilogramos de armas convencionales y las
ojivas nucleares megatónicas.
    Los misiles balísticos, que durante los últimos años han estado
en el punto de mira, son aquellos que siguen una trayectoria de-
terminada por la balística (por la resistencia a la gravedad y a la
aerodinámica). Los misiles balísticos se lanzan principalmente en
superficie (desde el suelo, a bordo de buques o bajo el agua). Por
otra parte, los misiles de crucero se elevan (normalmente propul-
sados a poca altura mediante un reactor) y se lanzan principal-
mente desde el aire, barcos o submarinos. (Los sistemas portátiles
de defensa antiaérea —o misiles disparados desde el hombro,
como se los conoce coloquialmente— podrían considerarse un
tercer tipo de misil y se desarrollan brevemente más adelante.)

POR LO GENERAL, LOS MISILES SE CLASIFICAN según la platafor-
ma de lanzamiento (normalmente, cualquier superficie, como el
suelo, el agua o el aire), y se subclasifican en función de su alcance
(véase el recuadro de la página siguiente) y de su objetivo (por
                                                                   51
Clasificación de los misiles balísticos

      Los MISILES se subclasifican en función de su alcance:

      Los misiles balísticos de corto alcance recorren menos
      de 1.000 kilómetros (aproximadamente 620 millas).

      Los misiles balísticos de mediano alcance recorren
      de 1.000 a 3.000  kilómetros (aproximadamente 620-
      1.860 millas).

      Los misiles balísticos de alcance intermedio recorren de
      3.000 a 5.500 kilómetros (1.860-3.410 millas).

      Los misiles balísticos intercontinentales recorren más de
      5.500 kilómetros.




ejemplo, antibuque, antitanque, antiaéreo, antibalístico, antisaté-
lite).
     Los misiles suscitan preocupaciones. Los misiles de corto al-
cance, y sobre todo los menos avanzados, resultan relativamente
fáciles de adquirir y de usar. Cada vez se ven con más frecuencia
estos misiles, y los utilizan los Estados con un bajo nivel tecnológi-
co y los agentes no estatales contra las fuerzas gubernamentales y
la población civil. Entre tanto, los Estados tecnológicamente avan-
zados están desarrollando misiles balísticos intercontinentales
cada vez más sofisticados, capaces de transportar armas nucleares
a larga distancia con una precisión cada vez mayor y sin ser apenas
advertidos. La posibilidad de que exista una carrera de armamen-
tos de misiles a ambos extremos del espectro está presente.



52
La preocupación por la proliferación aumenta de manera glob-
al, pero alcanzar el consenso acerca de cómo regular los misiles (o,
incluso, si deben regularse) se ha convertido en una cuestión ex-
tremadamente complicada. En la actualidad, no existen tratados
multilaterales que se ocupen de los misiles y su proliferación, y los
debates sobre los misiles en todos sus aspectos celebrados en las
Naciones Unidas no han dado como resultado ninguna recomen-
dación concreta sobre políticas. Uno de los aspectos que hace que
el tema de los misiles resulte tan difícil es el hecho de que éstos
(a diferencia de otras armas, tales como las armas químicas o las
armas biológicas) se pueden ver como componente legítimo de la
autodefensa de un Estado (estando específicamente reconocido
este derecho en la Carta de las Naciones Unidas). Los debates en
las Naciones Unidas continúan en un intento de encontrar el con-
senso en los puntos que puedan abordarse en ellos.

Misiles balísticos
LOS PRIMEROS MISILES que se utilizaron en operaciones militares
fueron el German V1 y V2, en la Segunda Guerra Mundial. Tras el
final de la guerra, en las dos décadas siguientes, la tecnología de
los misiles se había extendido a los cinco Estados poseedores de
armas nucleares (China, Francia, la Federación de Rusia, el Reino
Unido y los Estados Unidos), todos ellos con capacidad para hacer
uso de las armas nucleares en cualquier lugar del mundo. Hoy,
más de 30 Estados poseen tecnología de misiles balísticos (más de
150 kilómetros de alcance) y se calcula que el número de misiles
balísticos en todo el mundo asciende a 120 000 (según el informe
de la Secretaría General de las Naciones Unidas: “La cuestión de
los misiles en todos sus aspectos”, julio de  2002). Sin embargo,
menos de una docena de Estados poseen misiles balísticos de me-
diano o largo alcance (China, Francia, India, la República Islámica
del Irán, Israel, la República Democrática Popular de Corea, Pakis-
tán, la Federación de Rusia, el Reino Unido y los Estados Unidos) y
se cree que sólo los cinco Estados poseedores de armas nucleares

                                                                  53
cuentan con misiles balísticos de largo alcance o intercontinen-
tales capaces de llevar cargas nucleares.

Misiles de crucero
SI BIEN SE PRESTA GRAN ATENCIÓN a los misiles balísticos, algu-
nos expertos creen que los misiles de crucero, que se han utilizado
con mayor frecuencia en intervenciones militares desde el final de
la guerra fría, constituyen una amenaza más seria. Los misiles de
crucero ofrecen algunas ventajas con respecto a los misiles balís-
ticos: son más baratos de producir, más fáciles de adquirir y de
mantener, requieren menos entrenamiento, funcionan con más
precisión y son más fiables. Todas estas razones han contribuido
a la proliferación de los misiles de crucero, que actualmente se
producen en 19 Estados y están presentes en cerca de 75 países
(según el Congressional Research Service de los Estados Unidos).

Sistemas portátiles de defensa antiaérea
Los SISTEMAS PORTÁTILES DE DEFENSA ANTIAÉREA o misiles dis-
parados desde el hombro son motivo de especial preocupación.
La Federation of American Scientists (FAS) califica a los sistemas
portátiles de defensa antiaérea como “una amenaza inminente
y grave” para las aeronaves militares y los aviones civiles. Desde
su desarrollo en los años cincuenta, se han fabricado cientos
de miles de sistemas portátiles de defensa antiaérea en todo el
mundo. Según la FAS, existen aproximadamente 800.000 sistemas
portátiles de defensa antiaérea en el mundo. Se cree que miles de
ellos están en el mercado negro y, por tanto, al alcance de terroris-
tas y otros agentes no estatales. Los sistemas portátiles de defensa
antiaérea atraen a terroristas e insurgentes por varios motivos: son
letales, fáciles de transportar y de ocultar, baratos y relativamente
fáciles de utilizar si se cuenta con la instrucción adecuada.




54
Regímenes de control de los misiles
HOY EN DÍA, LA PROLIFERACIÓN DE LA TECNOLOGÍA DE LOS
MISILES es una cuestión de primer orden, especialmente por es-
tar vinculada a la proliferación de las armas nucleares. Los mis-
iles pueden ser un medio excepcionalmente preciso y eficaz para
transportar armas nucleares a larga distancia sin ser advertidos.
Sin estos misiles, contra los que resulta extremadamente difícil de-
fenderse, las armas nucleares pierden una parte significativa de su
potencial para la destrucción en masa.
     Los misiles se han contemplado en los tratados bilaterales en-
tre los Estados Unidos y la Unión Soviética (y ahora la Federación
de Rusia), pero no existe un tratado multilateral que requiera el
desarme de misiles. Las medidas que existen son voluntarias e in-
formales y presentan importantes deficiencias en lo que se refiere
a la regulación general de los misiles. Los dos instrumentos básicos
son el Régimen de Control de la Tecnología de Misiles y el Código
internacional de Conducta contra la Proliferación de Misiles Balís-
ticos (también llamado Código de Conducta de la Haya). El prim-
ero se estableció en 1978 y cuenta con 34 Estados participantes.
Su objetivo es coordinar los controles de exportación de misiles y
la tecnología de misiles. El Código de Conducta de la Haya, en el
que participan 130 países, tiene por objetivo fortalecer la confian-
za entre las partes mediante la emisión de notificaciones previas
al lanzamiento y otras medidas de transparencia.

PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN acerca del Régimen de Con-
trol de la Tecnología de Misiles (www.mtcr.info) y acerca del Có-
digo de Conducta de la Haya, visite el sitio web de Reaching Criti-
cal Will, un proyecto de la Liga Internacional de Mujeres Pro Paz y
Libertad: www.reachingcriticalwill.org.

La defensa contra misiles
LA COMISIÓN SOBRE ARMAS DE DESTRUCCIÓN EN MASA ob-
serva, en su informe Las armas del terror, que la evolución de los
últimos años ha impulsado en algunos países el apoyo a la con-
                                                                 55
strucción de defensas contra los misiles (también denominadas
“escudos antimisiles”). La Comisión sobre Armas de Destrucción
en Masa hace especial hincapié en el desarrollo de la República
Democrática Popular de Corea, Oriente Medio (sobre todo el Irán
e Israel) y en Asia Meridional (Pakistán y la India), así como en el
continuo desarrollo de sistemas de misiles por parte de los Esta-
dos adheridos al Tratado de No Proliferación de las armas nucle-
ares. Los defensores de los misiles defensivos citan la amenaza de
los misiles capaces de transportar armas de destrucción en masa
como la razón principal para desarrollar la defensa contra misiles.
Pero el desarrollo de los sistemas de defensa contra misiles plantea
en sí mismo un riesgo considerable de estimular una nueva carrera
de armamentos de misiles más sofisticados que nunca (en un in-
tento de “derrocar” a los escudos antimisiles), el incremento de la
defensa contra misiles y quizá incluso el despliegue de las armas
en el espacio.
    Los Estados Unidos de América son el claro líder en defensa
contra misiles en el plano mundial, con un gasto de 110.000 mil-
lones de dólares de los EE.UU. entre 1983 y 2008 para desarrollar
sus medios de defensa contra misiles. Sin embargo, muchos otros
Estados disponen de medios limitados de defensa contra misiles,
entre ellos la Federación de Rusia (con un “anillo” de defensa con-
tra misiles para proteger a Moscú), Israel y Japón. Ningún otro
país, aparte de los Estados Unidos, ha tratado de extender su de-
fensa contra misiles más allá de sus fronteras.
    Los Estados Unidos se retiraron del Tratado sobre la limitación
de los sistemas de proyectiles antibalísticos (ABM) en 2002 para
perseguir la defensa contra misiles y han instalado sistemas ter-
restres en California y en Alaska. (Debe tenerse en cuenta que en
el momento de redactar esta guía tan sólo China y la Federación
de Rusia han demostrado su capacidad para lanzar misiles balísti-
cos que, según la Arms Control Association, podrían atacar a los
Estados Unidos.)
    El Gobierno de George W. Bush también trabajó con los gobier-
nos de Polonia y la República Checa en el desarrollo de planes para
instalar sistemas de defensa contra misiles en estos dos países (los
planes no se habían completado antes del final del mandato del

56
Presidente Bush), pese a las objeciones de la Federación de Rusia.
(Estas acciones de los Estados Unidos no fueron intrascendentes.
Dieron lugar a un importante deterioro de las relaciones entre los
Estados Unidos y la Federación de Rusia e impidieron que se sigui-
era avanzando en el control sobre las armas en los dos países.)
    El futuro de la defensa contra misiles de los Estados Unidos
en Europa occidental bajo el Gobierno de Barack Obama es inci-
erto, ya que esta administración ha mostrado mucho menos entu-
siasmo hacia la defensa contra misiles. Durante su candidatura a
la presidencia, Barack Obama se comprometió a seguir apoyando
la defensa contra misiles sólo si se demostraba su eficacia, una
posición que no ha desarrollado al comienzo de su presidencia. (El
presupuesto del Gobierno de Obama para el ejercicio económico
de 2010 reduce los gastos en defensa contra misiles a 7.450 mil-
lones de dólares de los EE.UU., es decir, 1.400 millones de dólares
menos respecto de los 8.850 millones que se han invertido en el
ejercicio económico de 2009.)
    Después de haber realizado una inversión tan importante,
¿qué ha ganado Estados Unidos? Los sistemas de defensa de los
Estados Unidos contra misiles son costosos de desarrollar y con-
struir (en Disarmament Times, invierno de 2007, Victoria Samson
indica la cifra de 10.000 millones de dólares de los EE.UU. al año),
han sufrido persistentes retrasos y excesos en los costes y sólo en
el 50% de las ocasiones han dado resultado en condiciones favor-
ables de prueba.

Para obtener más información
Arms Control Association
www.armscontrol.org
Reaching Critical Will
www.reachingcriticalwill.org
Instituto de las Naciones Unidas de Investigación sobre el Desarme
www.unidir.org
Informe del Secretario General de las Naciones Unidas
“La cuestión de los misiles en todos sus aspectos” (julio de 2006)
http://unidir.ch/pdf/activites/pdf2-act307.pdf
                                                                     57
Se presta menos   atención a
     las armas   convencionales
     que a las armas de destrucción

     en masa, aunque las primeras

     constituyen el tipo más   común
     de   armamento del mundo
     e, históricamente, el que más se

     utiliza en los conflictos .




58
C A P Í T U LO 8

Introducción a
las armas convencionales


“
    SI BIEN las armas nucleares plantean la
    amenaza de la destrucción en masa, las armas
    convencionales, con carácter acumulativo, provocan
    muertes y destrucción en gran escala todos los
    días en conflictos con todo el mundo. Por lo tanto,
    es vital alentar una conducta responsable en las
    transferencias de armas convencionales. Debemos
    estudiar maneras de aliviar la presión que se ejerce
    sobre los Estados a fin de que acumulen arsenales
    de armas convencionales, salvaguardando al mismo
    tiempo el derecho legítimo de todos los Estados


                                            ”
    Miembros a la legítima defensa.

       BAN KI-MOON, Secretario General de las Naciones Unidas, Anuario de
       las Naciones Unidas sobre desarme, 2007.




L   A CATEGORÍA “ARMAS CONVENCIONALES” incluye un amplio
    abanico de armas, que quizá resulte más fácil definir por lo que
no son (armas nucleares, químicas y biológicas, denominadas “no
convencionales”) que por lo que son. En la práctica, las armas con-
vencionales contienen elementos que pueden matar, incapacitar
o provocar lesiones graves (entre otros daños) a través de explo-
sivos, energía cinética o armas incendiarias. Entre las armas con-
vencionales cabe mencionar las siguientes: vehículos blindados
(transporte de tropas y tanques, por ejemplo), helicópteros de
combate, aeronaves de combate, buques de guerra, armas peque-
ñas y armas ligeras, minas terrestres, municiones en racimo, mu-

                                                                       59
nición y artillería. (Las armas pequeñas y las armas ligeras, minas
terrestres y municiones en racimo se tratarán con más detalle en
los capítulos siguientes.)
    A menudo, las armas convencionales reciben menos atención
que las armas de destrucción en masa, aunque constituyen el tipo
más común de armamento en el mundo e, históricamente, el que
más se utiliza en los conflictos. En comparación con las armas de
destrucción en masa, las armas convencionales son quizá menos
dramáticas y de alcance más limitado. No obstante, debido a que
su uso está muy extendido, provocan la muerte y daños a gran
escala en todo el mundo. Además, estas armas continúan siendo
fácilmente accesibles y están escasamente reguladas.

La venta de armas convencionales
DESDE EL FINAL DE LA GUERRA FRÍA, los Estados Unidos han dom-
inado el mercado de la venta de armas convencionales. En 2007,
un estudio del Congressional Research Service de los Estados Uni-
dos reveló que, a lo largo de los 8  años anteriores, los Estados
Unidos habían asignado 123.500 millones de dólares de los EE.UU.
a la venta de armas mundial, más del doble que el segundo país
que más vende, la Federación de Rusia, con 54.000  millones de
dólares de los EE.UU. Según un informe de 2008 del Congressional
Research Service, los Estados Unidos, la Federación de Rusia y el
Reino Unido acordaron colectivamente, en  2007, transferencias
de armas (que incluían la venta y la concesión de armas) valoradas
en más de 45.000 millones de dólares de los EE.UU., algo más del
75% de todos los acuerdos internacionales de transferencia de ar-
mas firmados celebrados entre todos los proveedores.
    Los acuerdos de transferencia de armas van en aumento. El
valor total de los acuerdos internacionales de transferencia de ar-
mas para el período de 2004 a 2007 era de 208.000 millones de
dólares de los EE.UU., un incremento de más del 29% sobre el an-
terior período de 4 años. Según el Instituto Internacional de Esto-
colmo para la Investigación de la Paz (SIPRI), Asia oriental, Europa

60
y Oriente Medio fueron las regiones que más armas recibieron en
el período de 2004 a 2008. La China ha sido el mayor importa-
dor de armas convencionales durante los últimos años. Asimismo,
SIPRI observa que “se considera que la India es probablemente
el mercado de armas más importante en el corto plazo” (SIPRI,
Anuario 2009).
     Los proveedores de armas siguen centrándose en los países en
desarrollo. Entre los años 2000 y 2007, el valor de los acuerdos de
transferencia de armas con los países en desarrollo constituía más
del 66% de todos los acuerdos de este tipo firmados en todo el
mundo. El valor de todos los acuerdos de transferencia de armas
con los países en desarrollo ascendió a más de 42.000 millones de
dólares de los EE.UU., frente a los 38.000 millones de dólares de
los  EE.UU. del año anterior. En  2007, los Estados Unidos fueron
el primer país en firmar acuerdos con los países en desarrollo, al
firmar casi el 29% de estos acuerdos. Le siguieron el Reino Unido,
con algo más del 23%, y la Federación de Rusia, que firmó el 23%
de los mencionados acuerdos.

Hacia un Tratado sobre el comercio de armas
Se ha reconocido ampliamente que muchas armas ter-
minan siendo enviadas a países en los que los derechos huma-
nos brillan por su ausencia o a zonas conflictivas donde las armas
agravan la violencia o facilitan la represión y la vulneración de los
derechos humanos.
    Las armas pueden llegar directamente (dichas transferencias
podrían considerarse como “irresponsables”) o ser el resultado
de las actividades de los intermediadores de armas ilícitas que
aprovechan las lagunas legales, burlan las aduanas y falsifican
documentos, entre otros métodos, para llevar a cabo sus tran-
sacciones. El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-
Moon, ha considerado un “problema recurrente” la falta de un
marco para guiar las decisiones de los Estados en lo referente a las
transferencias de armas.

                                                                  61
Al reconocer el problema, la Asamblea General de las Naciones
Unidas adoptó, en 2006, una resolución en la que pedía al Secre-
tario General la creación de un grupo de expertos gubernamen-
tales para analizar la “viabilidad, el alcance y los parámetros de un
proyecto de instrumento amplio y jurídicamente vinculante que
establezca normas internacionales comunes para la importación,
exportación y transferencia de armas convencionales”. La resolu-
ción recibió un respaldo abrumador: 153 votos a favor, 24 absten-
ciones y un voto en contra (de los Estados Unidos). El trabajo para
lograr dicho instrumento, que se conoce como el Tratado sobre el
comercio de armas, está en marcha.
    En 2008, la Asamblea General adoptó la resolución 63/240, que
creó un Grupo de Trabajo de composición abierta, que debía re-
unirse en seis sesiones de una semana de duración que comen-
zarían en 2009. El Grupo de composición abierta “estudiará los
temas incluidos en el informe del Grupo de Expertos Gubernamen-
tales en los que se podría buscar un consenso, para su inclusión en
un posible tratado jurídicamente vinculante sobre la importación,
exportación y la transferencia de armas convencionales”; además,
el Grupo deberá presentar un informe inicial para el período de
sesiones de 2009 de la Asamblea General.
    Aunque el alcance y la naturaleza de un tratado sobre el co-
mercio de armas aún está por definir, se espera que el objetivo
básico de dicho tratado sirva para prohibir aquellas transferencias
irresponsables de armas que puedan provocar o prolongar los
conflictos armados, contribuir a la vulneración de los derechos
humanos e infracciones del derecho internacional humanitario,
desestabilizar a los países o regiones, poner freno al avance, per-
mitir la corriente de armas del mercado legítimo al mercado ilícito
y socavar la paz internacional y la seguridad.
    Como se ha podido observar en la actualidad, un tratado so-
bre el comercio de armas no pretende acabar con el comercio de
armas, sino acabar con el comercio sin escrúpulos; tampoco tiene
por objetivo restringir las transferencias en el interior de un Es-

62
tado, ni imponer restricciones a la adquisición, la posesión y el
empleo de las armas dentro de un Estado.
    Un tratado de ese tipo resulta muy necesario, principalmente
porque las leyes sobre las transferencias internacionales de armas
varían sustancialmente en cada país. Algunos países han desarrol-
lado ampliamente sistemas de transferencia y control in situ y los
aplican rigurosamente, mientras que otros poseen buenos con-
troles sobre el papel, pero que apenas se aplican, o bien no existen
controles reales. Por lo tanto, muchos creen que la única manera
de regular de forma universal y efectiva el comercio internacional
de armas es a través de un tratado internacional jurídicamente
vinculante.

PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN sobre el progreso del tratado
sobre el comercio de armas, visite los siguientes sitios web:

Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas
www.un.org/disarmament/convarms/ArmsTradeTreaty/html/
ATT.shtml

Campaña Armas Bajo Control
www.controlarms.org

Gobierno del Reino Unido
www.fco.gov.uk/att

Medidas actuales de control de armas
LA Convención sobre prohibiciones o restricciones del
empleo de ciertas armas convencionales que puedan considerarse
excesivamente nocivas o de efectos indiscriminados, enmendada
el 21  de diciembre de  2001 (comúnmente llamada Convención
sobre las armas convencionales) prohíbe o restringe el uso de
determinados tipos de armas que se considera que provocan un
sufrimiento innecesario o injustificado a los combatientes o que
afectan a los civiles de forma indiscriminada. Cuenta con 109 Es-


                                                                 63
tados Partes, además de otros cinco Estados que la han firmado,
pero que aún no la han ratificado.
     Mediante un acuerdo inusual (con la intención de garantizar
la flexibilidad), el texto de la Convención contiene únicamente
disposiciones generales. Las prohibiciones y restricciones se hal-
lan contenidas en una serie de Protocolos anexos a la Convención
(eran cinco en total hasta junio de 2009).
     Protocolo I sobre fragmentos no localizables (107 Estados
Partes): prohíbe el empleo de cualquier arma diseñada para herir
que contenga fragmentos que no puedan detectarse en el cuerpo
humano mediante el uso de rayos  X.
     Protocolo II sobre minas, armas trampa y otros artefactos en-
mendado (92 Estados Partes): prohíbe el empleo indiscriminado
de minas terrestres y minas antipersonal; no prohíbe dichos arte-
factos, sino que define los usos permitidos y no permitidos de los
mismos.
     Protocolo III sobre prohibiciones o restricciones en el empleo
de armas incendiarias (103 Estados Partes): prohíbe el empleo de
armas incendiarias contra civiles y el lanzamiento aéreo de dichas
armas contra objetivos militares situados en núcleos de población
civil.
     Protocolo IV sobre armas láser cegadoras (94 Estados Partes):
prohíbe el uso de armas láser diseñadas específicamente para
causar ceguera permanente al ojo desprotegido.
     Protocolo V sobre los restos explosivos de guerra (58 Estados
han notificado al Secretario General que consentían en quedar
vinculados por este Protocolo): es el primer instrumento multi-
lateral negociado para hacer frente al problema de los artefactos
abandonados y sin detonar.
     En  2001, los Estados Partes acordaron enmendar la Conven-
ción de manera que fuera de aplicación no sólo a los conflictos in-
terestatales (tal era el alcance que tenía al principio), sino también
a los conflictos armados de carácter no internacional. Setenta Es-



64
tados Partes han notificado al Secretario General que consentían
en quedar vinculados por dicha enmienda.

Medidas de transparencia
EL Registro de Armas Convencionales de las Na-
ciones Unidas, creado en 1992, es una medida de transparen-
cia y de fomento de la confianza que recoge los datos aportados
por los Estados acerca de las transferencias de armas internacio-
nales. Cerca de 100 Estados Miembros de las Naciones Unidas en-
vían anualmente un informe sobre este tema. El Registro recoge
las exportaciones e importaciones de siete categorías de grandes
armas convencionales, como carros de combate, vehículos blinda-
dos, sistemas de artillería de gran calibre, aeronaves de combate,
helicópteros de combate, buques de guerra (incluidos los subma-
rinos), así como misiles y lanzamisiles. En el registro se refleja la
mayor parte del comercio mundial de armas en las categorías que
contempla. En 2003, la Asamblea de las Naciones Unidas decidió
hacer accesible el Registro a los Estados Miembros para informar
sobre las transferencias de armas pequeñas, así como sobre los
sistemas portátiles de defensa antiaérea.
    A través del sistema de las Naciones Unidas para la nor-
malización de los informes sobre gastos militares, que se creó
en  1980, se invita a los Estados Miembros a proporcionar datos
adicionales y pormenorizados sobre los gastos incurridos en per-
sonal militar, operaciones y mantenimiento, adquisiciones y con-
strucciones e investigación y desarrollo. Cerca de 80 Estados Mi-
embros de las Naciones Unidas presentan anualmente este tipo
de información.

PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN acerca de dichos instrumen-
tos, visite el sitio web de la Oficina de las Naciones Unidas para
Asuntos de Desarme en www.un.org/disarmament.




                                                                  65
C A P Í T U LO 9

Las armas pequeñas
y las armas ligeras


“
    PARA LOS PAÍSES que padecen conflictos
    prolongados y para los Estados en crisis o en una
    fase posterior a un conflicto y las naciones que
    por lo demás están nominalmente “en paz”, la
    violencia armada puede agravar la pobreza, inhibir
    el acceso a los servicios sociales y desviar energía y
    recursos de los esfuerzos encaminados a aumentar
    el desarrollo humano. [...] [El] conflicto armado y
    un alto nivel de violencia armada son un obstáculo
    para el desarrollo económico. Según el Banco
    Mundial, nada perjudica tanto el clima de inversión
    como la inseguridad creada por el conflicto


              ”
    armado.

       INFORME del Secretario-General al Consejo de Seguridad sobre la
       cuestión de las armas pequeñas (2008)




M       ÁS DE 740.000 PERSONAS MUEREN cada año a causa de
        la violencia armada, según el informe Carga global de la
violencia armada. La mayoría de estas muertes (que se cifran
en 490.000) tienen lugar fuera de las zonas de guerra tradiciona-
les. La violencia armada afecta a todas las sociedades, ya estén en
guerra, hayan superado un conflicto o sido víctimas de delitos o
de la violencia política. Esta violencia impide el desarrollo social,
económico y humano.
     Resulta difícil saber cuántas armas pequeñas (armas diseñadas
para el uso individual, tales como revólveres, pistolas automáticas,

                                                                         67
rifles y ametralladoras) y armas ligeras (armas diseñadas para ser
usadas por un grupo de dos o tres personas) están en circulación
en todo el mundo. Las fuentes autorizadas estiman la cifra en un
mínimo de 875 millones, pero existen grandes problemas para lle-
var a cabo el recuento de dichas armas. (A los efectos del presente
artículo, el término “armas pequeñas” se empleará para hacer ref-
erencia a la categoría de armas completa.)
     Según el Estudio sobre las armas pequeñas, más de 1.200 em-
presas de al menos 90 países participan en algún ámbito de la pro-
ducción de armas pequeñas. La mayor parte de la producción se
realiza en 30 países, con los Estados unidos, la Federación de Rusia
y China a la cabeza. El volumen total del comercio autorizado de
armas pequeñas y ligeras se acercó a los 4.000 millones de dólares
de los EE.UU. en 2003. No se conoce el valor del comercio ilícito
de dichas armas.
     ¿Por qué el uso de armas pequeñas ha llegado a estar tan ex-
tendido? Existen varios motivos: las armas pequeñas son baratas,
ligeras y fáciles de manejar, transportar y ocultar. El comercio de
armas pequeñas no está tan bien regulado y constituye el sistema
menos transparente de todos los sistemas de armas. De hecho, el
Estudio sobre las armas pequeñas observó que “se sabe más acer-
ca del número de ojivas nucleares, las existencias de armas quími-
cas y las transferencias de las grandes armas convencionales que
sobre las armas pequeñas”. Debido a la falta de regulación, resulta
bastante fácil que las armas pequeñas pasen del mercado legal al
mercado ilícito. De hecho, siempre que el Consejo de Seguridad
de las Naciones Unidas ha impuesto un embargo de armas, se ha
logrado infringir tal medida mediante el tráfico ilícito de armas.

Munición
LA MUNICIÓN ES UN ELEMENTO CLAVE en la cuestión de las ar-
mas pequeñas, aunque se sabe muy poco sobre las corrientes
mundiales de municiones. De hecho, el informe del Secretario
General de 2008 al Consejo de Seguridad sobre las armas peque-

68
ñas manifiesta que más del 80% del comercio de municiones sigue
quedando fuera de los datos de exportación fidedignos. El informe
del Secretario General señala que las existencias de municiones
disminuyen rápidamente en situaciones de uso constante, como
los conflictos violentos, y que impedir su reposición en las situa-
ciones que entren en conflicto con el estado de derecho debe con-
stituir un motivo de gran preocupación.
     El Estudio sobre las armas pequeñas 2007 señala que la mayor
parte de la munición que circula entre los agentes no estatales
se ha desviado de las fuerzas de seguridad del Estado de manera
ilícita, lo que demuestra la urgente necesidad que existe de ase-
gurar mejor las existencias de municiones. Además, las existencias
representan un peligro secundario para la población civil cuando
se colocan en zonas densamente pobladas. Recientemente han
explotado almacenes de munición en varios países y han causado
miles de víctimas.

El empleo de armas pequeñas en los conflictos
HOY, EN LA MAYORÍA DE LOS CONFLICTOS se utilizan principal-
mente armas pequeñas. La presencia de tales armas por sí sola no
genera conflicto, pero la acumulación de este tipo de armas y el
fácil acceso a las mismas son catalizadores que agravan los conflic-
tos y hacen que sean más letales y duren más tiempo. La presen-
cia de armas pequeñas crea una espiral descendente al hacer que
aumente la sensación de inseguridad de las personas, lo que lleva,
en consecuencia, a una mayor demanda de armas.
    Según el Estudio sobre las armas pequeñas, la mayor parte de
las muertes directas en los conflictos (entre el 60% y el 90%) se
atribuyen al empleo de armas pequeñas. No sólo mueren solda-
dos, sino que cada vez mueren más civiles —la mayoría mujeres,
niños y enfermos— que estaban en peligro o eran elegidos deliber-
adamente como objetivo en el marco de la estrategia de guerra.
    La mayoría de las vulneraciones de los derechos humanos se
cometen con armas pequeñas. Los efectos de la prevalencia de las

                                                                 69
armas pequeñas son difíciles de calcular. Los conflictos armados
alimentados por las armas pequeñas son la principal causa de que
la gente huya de su casa y la explicación más frecuente de la in-
seguridad alimentaria. El Fondo Monetario Internacional observó
que el conflicto armado y los altos niveles de violencia armada
constituyen serios obstáculos para el crecimiento económico.
    A menudo, mujeres y niñas se ven gravemente afectadas por
la violencia de las armas pequeñas, pero quizá el grupo más di-
rectamente perjudicado sea el de los chicos jóvenes, que, sorpren-
dentemente, son los usuarios más habituales de armas pequeñas
y también las víctimas más frecuentes de este tipo de armas.

El empleo de armas pequeñas en los delitos violentos
Cada año, LA MAYORÍA DE LAS MUERTES a causa de la violencia
armada acontecen fuera de las zonas de guerra, como consecuen-
cia de los delitos violentos. En 2004, se registraron 490.000 homi-
cidios, un número dos veces superior al de personas que murieron
en conflictos por ataques directos o de forma accidental. El África
subsahariana y América Latina son las zonas que se encuentran
más gravemente afectadas por la violencia del conflicto armado.
El índice de homicidios en estas regiones es casi tres veces más
alto que la media global (con una cifra de 20 homicidios por cada
100.000 personas al año, frente a un índice global de homicidios
de 7,6 homicidios por cada 100.000 personas al año).*

La regulación de las armas pequeñas
ENTRE LAS MEDIDAS INTERNACIONALES para regular el comercio
ilícito de armas pequeñas y ligeras, se incluyen las siguientes:

El Programa de Acción de las Naciones Unidas para prevenir,
combatir y eliminar el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras
en todos sus aspectos se adoptó en 2002. Es política pero no jurí-
dicamente vinculante y alienta a los Estados Miembros de las Na-
ciones Unidas a adoptar medidas en los planos nacional, regional y

70
mundial en el ámbito de la legislación, de la destrucción de armas
que han sido confiscadas, expropiadas o recogidas, así como en la
cooperación y asistencia internacional para reforzar la capacidad
de los Estados a la hora de identificar y localizar las armas ilícitas
y las armas ligeras.

El Instrumento internacional que permita a los Estados identifi-
car y localizar, de forma oportuna y fidedigna, armas pequeñas
y armas ligeras ilícitas se desarrolló en el marco del Programa de
Acción y, al igual que dicho Programa, es más política que jurídica-
mente vinculante. Es de aplicación a todos los Estados Miembros
de las Naciones Unidas. Mediante este Instrumento, los Estados
se comprometen a llevar a cabo diversas medidas para garantizar
que las armas pequeñas y ligeras se marquen y se registren de
forma adecuada, y a reforzar la cooperación en la localización de
las armas pequeñas y las armas ligeras ilícitas. Los Estados han de
garantizar que son capaces de llevar a cabo la localización de las
armas pequeñas y las armas ligeras y responder a las peticiones de
localización de armas de conformidad con los requisitos de dicho
Instrumento.

El Protocolo contra la fabricación y el tráfico ilícitos de armas de
fuego, sus piezas y componentes y municiones (también cono-
cido como Protocolo sobre las armas de fuego) entró en vigor en
2005. Es un añadido jurídicamente vinculante a la Convención de
las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transna-
cional y es de aplicación a todos los Estados que lo han ratificado.
El Protocolo sobre las armas de fuego es el primer instrumento
jurídicamente vinculante sobre armas pequeñas adoptado en el
ámbito mundial, y tiene por objetivo promover, facilitar y reforzar
la cooperación entre Estados para evitar, combatir y erradicar la
fabricación y el tráfico ilícito de las armas de fuego, sus piezas y
componentes y la munición. Mediante la ratificación del Protocolo
de Armas de Fuego, los Estados se comprometen a adoptar una

                                                                   71
serie disposiciones para el control de delitos que contemplen los
delitos relacionados con la fabricación o el tráfico ilegal de las ar-
mas de fuego; el segundo bloque de disposiciones establecen un
sistema de autorizaciones o permisos del Gobierno para garantizar
la fabricación y el tráfico legítimo de las armas de fuego y el tercer
bloque se refiere al marcado y la localización de las armas de fu-
ego.

*Estas cifras se han extraído del informe Carga global de la violencia armada,
publicado por el Secretariado de la Declaración de Ginebra. Las cantidades están
basadas en los datos procedentes de las publicaciones de la Oficina de las Naciones
Unidas contra la Droga y el Delito, así como en otros recursos de acceso público.
Para leer el informe completo, visite el sitio web www.genevadeclaration.org.


PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN acerca de los mencionados
instrumentos, visite el sitio web de la Oficina de las Naciones Uni-
das para Asuntos de Desarme en www.un.org/disarmament.

Para más información

Campaña Armas Bajo Control
www.controlarms.org

Arms Control Association
www.armscontrol.org

Federation of American Scientists/Grupo de trabajo para la trans-
ferencia de armas
www.fas.org/asmp/atwg

Instituto de Estudios de Seguridad/ArmsNetAfrica
www.armsnetafrica.org

British American Security Information Council (BASIC)
www.basicint.org

Campaign against Arms Trade (Campaña contra el comercio de
armas)
www.caat.org.uk

72
Red de Acción Internacional sobre Armas Pequeñas
www.iansa.org

Iniciativa noruega sobre la Transferencia de Armas Pequeñas
www.nisat.org

Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la
Paz (SIPRI)
www.sipri.org

Ciberbús escolar de Naciones Unidas
http://cyberschoolbus.un.org/dnp/sub2.asp?ipage=smallarms




                                                              73
C A P Í T U LO 10

Las minas terrestres


“
    LA VERDADERA CAUSA DE LA MUERTE y la
    invalidez de civiles inocentes es la existencia de
    minas antipersonal, que son sofisticadas pero
    increíblemente baratas, parecen cajas de caramelo,
    son casi indetectables y tienen una duración muy
    prolongada. Hay que poner fin a la venta y la
    producción de estas minas. Deben prohibirse las
    minas terrestres, al igual que se ha hecho otras
    armas. Por mi parte, veo poca diferencia entre


                                                             ”
    quienes las emplean y quienes las producen.

       SADAKO OGATA, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los
       Refugiados
       Declaración en la Reunión Internacional sobre Remoción de Minas,
       Ginebra, Suiza, julio de 1995




L   AS MINAS ANTIPERSONAL (o minas terrestres) se utilizaron
    por primera vez en la segunda guerra mundial. Desde enton-
ces, según la Campaña Internacional para la Prohibición de las
Minas Terrestres, se han empleado en muchos conflictos, entre
los que se incluye la Guerra de Vietnam, la Guerra de Corea y la
Guerra del Golfo de 1991.
    El propósito inicial de las minas terrestres era proteger las mi-
nas antitanque (es decir, impedir que los soldados enemigos las
retiraran). También se usaban de manera defensiva para proteger
las fronteras, los campamentos y otros lugares estratégicos, así
como para restringir el movimiento de las tropas enemigas. Las
minas terrestres se diseñaron para mutilar, más que para matar, y
con frecuencia provocaban la necesidad de desviar recursos valio-
sos del combate para ocuparse de las víctimas.

                                                                          75
No obstante, con el tiempo esta situación ha cambiado. Ahora,
las minas terrestres se despliegan como armas ofensivas, la may-
oría de las veces en conflictos internos (que hoy son mucho más
frecuentes que las guerras interestatales) y se dirigen contra la po-
blación civil. Se utilizan para aterrorizar, para denegar el acceso a
las tierras de cultivo y para restringir el desplazamiento de pobla-
ciones enteras.
     Los campos de minas terrestres, que en su momento se mar-
caron y se localizaron, ahora permanecen con gran frecuencia sin
registrar. Dado que se desarrollaron sistemas para lanzar minas
desde el aire y aumentó considerablemente el uso de estas armas,
marcar las minas y localizarlas se convirtió en una tarea práctica-
mente irrealizable. Como resultado, se han producido cientos de
miles de muertes y lesiones relacionadas con las minas. A finales
de la década de 1990, el número de víctimas de las minas ter-
restres y artefactos explosivos sin detonar oscilaba entre 15.000 y
20.000 personas al año.
     En gran medida, gracias a la Convención sobre la prohibición
del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de mi-
nas antipersonal y sobre su destrucción y al aumento de la con-
cienciación de los grupos de la sociedad civil que participaron en
el establecimiento y la entrada en vigor de la Convención, hay bue-
nas noticias en lo que se refiere a las minas terrestres. El número
de mutilados y muertos a causa de las minas terrestres ha descen-
dido de manera progresiva, así como la producción de este tipo
de armas. En 2007, la Campaña Internacional para la Prohibición
de las Minas Terrestres identificó 5.721  víctimas de las minas y
explosivos conexos. (No obstante, el número real de víctimas es,
probablemente, mucho más alto.) El comercio mundial de minas
antipersonal se ha visto interrumpido casi en su totalidad.

PERO TODAVÍA hay mucho trabajo por hacer.
   Más de 75 países de todo el mundo se ven afectados en mayor
o menor grado por las minas terrestres o artefactos explosivos

76
sin detonar. Entre los lugares más contaminados se encuentran:
Afganistán, Angola, Bosnia y Herzegovina, Burundi, Camboya, Co-
lombia, Iraq, Nepal y Sri Lanka. También se cree que Myanmar,
la India y Pakistán están afectados, pero existe poca información
pública al respecto. Y las minas terrestres se utilizan todavía en
algunos conflictos.
    Mientras siga habiendo minas terrestres esparcidas por el
suelo, estas armas seguirán representando una amenaza directa,
especialmente para los civiles y para los países que ahora están en
situación de paz. Son armas indiscriminadas diseñadas para matar
no tanto a los combatientes como a los civiles —incluidos los ni-
ños— o al personal de mantenimiento de la paz. Es habitual que
permanezcan inactivas durante meses o incluso años después de
que los conflictos hayan terminado. Pueden provocar quemaduras
o ceguera, destrozar las extremidades y resultar mortales.
    Las minas terrestres afectan de manera desproporcionada a
los países más pobres del mundo. Contaminan los campos, con
lo que los agricultores se ven privados de cultivar la tierra. Con-
taminan ciudades, lo que impide que los refugiados regresen a sus
hogares. La remoción de minas es un trabajo peligroso y caro. El
coste de la remoción de minas puede ser 1.000 veces superior al
coste de producción.

La Convención sobre las armas convencionales
EL PROTOCOLO II ENMENDADO de la Convención sobre las armas
convencionales, que entró en vigor en 1998, impone restricciones
en el empleo de las minas terrestres antipersonal, pero no las
prohíbe.

La Convención sobre la prohibición del empleo,
almacenamiento, producción y transferencia de
minas antipersonal y sobre su destrucción
LA CONVENCIÓN sobre la prohibición del empleo, almacenamien-
to, producción y transferencia de minas antipersonal y sobre su

                                                                77
destrucción prohíbe el empleo, la producción, el almacenamiento
y la transferencia de minas terrestres antipersonal. Los Estados
Parte en la Convención deben destruir las existencias de minas
terrestres antipersonales en el plazo de cuatro años desde que la
Convención tenga fuerza vinculante. Asimismo, los Estados Partes
acuerdan trabajar para resolver el problema de las minas ter-
restres a través de la remoción de minas, la educación y la existen-
cia a los supervivientes.
    La Convención sobre la prohibición del empleo, almace-
namiento, producción y transferencia de minas antipersonal y so-
bre su destrucción se desarrolló a través de lo que se ha conocido
como Proceso de Ottawa, una asociación entre la sociedad civil,
los gobiernos y las Naciones Unidas (pero que tuvo lugar en gran
medida al margen de los foros “oficiales” de Naciones Unidas). En
diciembre de 1997, 122 gobiernos firmaron la Convención en Ot-
tawa (Canadá), y, en septiembre del año siguiente, Burkina Faso
se convirtió en el 40º país que ratificó la Convención, e impulsó su
entrada en vigor seis meses después, en marzo de 1999. La Con-
vención sobre las minas terrestres entró en vigor más rápido que
cualquier otro tratado de este tipo, y en 2009 cuenta con 156 Es-
tados Miembros; permanecen fuera de la Convención 39 Estados,
entre ellos China, Egipto, Estados Unidos, Federación de Rusia, In-
dia, Israel y Pakistán.
    La Convención ha sido un elemento fundamental para detener
prácticamente en su totalidad el comercio global de minas ter-
restres antipersonal y ejerce una gran influencia, incluso entre los
Estados que todavía no la han ratificado.

Para obtener más información

Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Ter-
restres
www.icbl.org



78
Adopt-A-Minefield
Campaña de la Asociación de las Naciones Unidas de los Estados
Unidos de América (UNA-USA)
www.landmines.org

Red Electrónica de Información sobre las Minas (E-Mine)
Servicio de las Naciones Unidas de Actividades relativas a las Mi-
nas
www.mineaction.org

Federation of American Scientists
www.fas.org

Handicap International
www.handicap-international.org

Campaña de los Estados Unidos de América para la Prohibición
de las Minas Terrestres
www.banmineusa.org

Ciberbús escolar de las Naciones Unidas
http://www.un.org/cyberschoolbus/banmines/units/unit2a.asp




                                                               79
C A P Í T U LO 11

Las municiones en racimo


“
    DURANTE 40 AÑOS, desde Laos hasta el Líbano, las
    municiones en racimo han generado un sufrimiento
    innecesario tanto en el momento de los ataques


                            ”
    como años después.

       THOMAS NASH, Forseeable Harm, Landmine Action, 2006




E    N UNA DEFINICIÓN SENCILLA Y FUNCIONAL, una munición en
     racimo (o bomba en racimo) es un contenedor cargado con
una determinada cantidad de submuniciones, cuyo número puede
variar entre unas pocas y varios cientos. Se pueden lanzar en el aire
o en tierra y liberan “bombetas” o “granadas”, respectivamente.
     Desde que se diseñaron y se emplearon por primera vez, hace
más de medio siglo, las municiones en racimo se han utilizado en
los combates en al menos 23  países, quizá de forma más nota-
ble por parte de los Estados Unidos entre 1964 y 1973, en Viet-
nam, Camboya y la República Popular Democrática de Lao, país
que cuenta con la trágica característica de ser la región más du-
ramente bombardeada del mundo. Otras zonas afectadas por las
municiones en racimo son Chad, Eritrea, Sierra Leona y el Sudán,
en África, las antiguas Repúblicas Yugoslavas, así como Albania,
Chechenia y Afganistán. Recientemente, según la Coalición con-
tra las Municiones en Racimo, los Estados Unidos y sus aliados
emplearon bombas en racimo en el Iraq, primero en  1991 (se
utilizaron unas 61.000 bombas en racimo que contenían 20 mil-
lones de submuniciones) y, de nuevo, en  2003 (13.000  bombas
de racimo que contenían casi dos millones de submuniciones) Las
fuerzas israelíes emplearon municiones en racimo lanzadas en su-
perficie y por el aire en el Líbano en 2006. Human Rights Watch ha
documentado asimismo el empleo de bombas en racimo por parte
de Georgia y la Federación de Rusia en su lucha contra la región
                                                                  81
separatista de Osetia del Sur en agosto de 2008, que se saldó con
docenas de muertes de civiles y heridos.
     Resulta imposible saber cuántas personas han sido asesinadas
por las municiones en racimo en el mundo. Handicap International
ha registrado y confirmado más de 11.000 víctimas de las muni-
ciones en racimo en todo el mundo, pero la cifra podría ser mucho
más elevada. Casi todas las víctimas registradas (el 98%) son civiles
Las víctimas más frecuentes son los jóvenes que están realizando
trabajos.
     Se sabe que 34 países producen submuniciones en racimo y
que al menos 73 países las almacenan. El volumen total de exis-
tencias almacenadas en todo el mundo se acerca a los miles de
millones.	
     Las municiones en racimo resultan especialmente peligrosas
para los civiles por diversos motivos. A menudo son imprecisas y
fallan su objetivo (en gran parte porque son vulnerables al tiem-
po atmosférico y otras condiciones). Son indiscriminadas; en un
solo ataque se extienden a lo largo de un área dilatada. Son poco
fiables, dado que, con frecuencia, un gran número de submuni-
ciones sin estallar se quedan en el suelo, con el riesgo de deto-
narse incluso años después de que las hostilidades activas hayan
finalizado. Pueden ser mortales; las municiones en racimo están
diseñadas para traspasar material (como tanques blindados) y, por
consiguiente, poseen incluso más potencia explosiva y fragment-
ación metálica que las minas terrestres.

La Convención sobre Municiones en Racimo
LA CONVENCIÓN sobre Municiones en Racimo, que proscribe el
empleo, el almacenamiento, la producción y la transferencia la
práctica totalidad de las municiones en racimo, es el resultado
de lo que se ha conocido como el Proceso de Oslo, una colabo-
ración entre los gobiernos, las Naciones Unidas y los grupos de la
sociedad civil orientada a abordar el problema de las municiones
en racimo. La Convención se abrió para la firma en diciembre de
2008 y entrará en vigor seis meses después de que 30 Estados la
hayan ratificado. (En abril de 2009, cinco Estados han ratificado la
Convención y 96  la han firmado e indicado su intención de rati-

82
ficarla. Para comprobar la situación de las ratificaciones, véase:
www.disarmament.un.org/TreatyStatus.nsf.) Aquellos países que
ratifiquen la Convención habrán de destruir todos los arsenales
de municiones en racimo en el plazo de ocho años y comprom-
eterse a ayudar a los países afectados por las bombas en racimo
mediante la remoción de explosivos y el apoyo a las víctimas de
las explosiones.
     Aunque el Proceso de Oslo ha tenido resultados satisfactorios,
al dar rápidamente como fruto una prohibición de alto alcance so-
bre las municiones en racimo, todavía existen grandes desafíos.
Quizá el más serio es el hecho de que los Estados Unidos, la Fed-
eración de Rusia y China, que almacenan la inmensa mayoría de
las municiones en racimo de todo el mundo, no participaron en el
desarrollo de la Convención y, en julio de 2009, todavía no la han
firmado.
     Se han llevado a cabo negociaciones sobre municiones en raci-
mo en el marco de Convención sobre las armas convencionales,
con debates celebrados en Ginebra en 2009 sobre la cuestión de si
se podría añadir un nuevo protocolo a dicha convención o no.

Para obtener más información
Coalición contra las Municiones en Racimo
www.stopclustermunitions.org
Red Electrónica de Información sobre las Minas (E-Mine)
Servicio de las Naciones Unidas de Actividades relativas a las Minas
www.mineaction.org
Handicap International
www.handicap-international.org
Human Rights Watch
www.hrw.org
Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Ter-
restres
www.icbl.org
Comité No Gubernamental sobre el desarme, la paz y la seguridad
http://disarmtimes.org

                                                                 83
En los últimos 20 años, más de

     dos millones       de niños han

     sido   asesinados    en el conflicto

     armado y otros   seis millones
     han quedado   discapacitados.




84
C A P Í T U LO 12

Los niños y
los conflictos armados


“
    ME GUSTARÍA pedirles algo: hagan lo posible por
    contar al mundo lo que nos está ocurriendo a los
    niños, para que otros niños no tengan que sufrir


                      ”
    esta violencia.

       NIÑA DE 15 AÑOS que fue secuestrada por el Ejército de Resistencia
       del Señor (Uganda) y obligada a luchar (entrevista de Amnistía
       Internacional)




E   N LAS ÚLTIMAS DÉCADAS, la cara de la guerra ha cambiado
    drásticamente. Cada vez más mujeres y niños son víctimas de
la guerra, ya que la población civil se ha convertido en un objetivo.
En los últimos 20 años, más de dos millones de niños han sido as-
esinados en el conflicto armado y otros seis millones han quedado
discapacitados. Más de 250.000 niños han sido explotados como
niños soldados en todo el mundo. Miles de ellos han sido someti-
dos a violaciones y otras formas de violencia sexual. El número de
niños y niñas que han sido secuestrados de sus hogares y comuni-
dades no tiene precedentes.
    En abril de  2009, Radhika Coomaraswamy, la Representante
Especial del Secretario General para la cuestión de los niños y los
conflictos armados, expuso que, aunque se habían realizado pro-
gresos a la hora de abordar el reclutamiento y el empleo de niños
soldados, todavía existen 20 situaciones de conflicto en las que los
niños siguen siendo vulnerables al abuso. El octavo informe del
Secretario General sobre los niños y el conflicto armado (2009)
mostró 56  partidos que siguen reclutando y empleando a niños
como soldados.
                                                                            85
A menudo, los niños capturados en los conflictos armados son
aislados y tratados con brutalidad. La Sra. Coomaraswamy observó
que el trauma mental y físico sufrido por miles de niños que son
víctimas de los causantes de la violencia en situaciones de con-
flicto “representa una grave amenaza para la paz duradera y el
desarrollo sostenible, pues las culturas y los ciclos de violencia se
perpetúan”.
     Algunos grupos de niños —las niñas, los refugiados, los despla-
zados internos y los hogares encabezados por niños— se encuen-
tran en situación de especial vulnerabilidad. Cada vez se está re-
clutando a más niñas en las fuerzas de combate, donde, al igual
que los niños, desempeñan múltiples papeles como cocineras,
porteadoras, combatientes, barredoras de minas, espías o ter-
roristas suicidas. También las utilizan como “esposas”. Cuando se
acaba el combate, a menudo quedan estigmatizadas y relegadas
a programas diseñados para reintegrar a los niños en sus comu-
nidades.

Niños soldados
EL USO DE NIÑOS SOLDADOS ha sido condenado universalmente,
aunque en la última década cientos de miles de niños han com-
batido y muerto en conflictos en todo el mundo. Ocurre principal-
mente en África, donde niños de tan sólo siete años se han visto
implicados en conflictos armados. Pero el uso de niños soldados
no sólo se produce en ese continente. En zonas de Asia, América
Latina, Europa y Oriente Medio también se ha utilizado a los niños
como soldados. Según la Coalición para Acabar con la Utilización
de Niños y Niñas Soldados, entre abril de 2004 y octubre de 2007
se desplegó a niños en zonas de conflicto en 21 países, entre los
que se incluyen la República Centroafricana, el Chad, el Iraq, So-
malia y el Sudán (Darfur).
    Los niños implicados en los conflictos armados son asesina-
dos o heridos durante el combate. Se les obliga a llevar a cabo
tareas peligrosas, como poner minas o explosivos, o usar armas.

86
Con frecuencia viven en condiciones de gran dureza, con comida
insuficiente y con acceso escaso o nulo a los servicios de atención
a la salud. Con frecuencia son golpeados y humillados, y las niñas
soldado son especialmente vulnerables a la violación y a los abu-
sos sexuales. Existen pocos servicios para después de los conflictos
orientados a ayudar a las niñas —que a menudo sufren el rechazo
de sus comunidades— a sobrellevar las consecuencias de dicha
violencia.
    La mayoría de los niños soldados del mundo forman parte de
grupos armados, como servicios paramilitares, milicias y unidades
de autodefensa que operan en zonas de conflicto. Pero las fuerzas
del Gobierno usaban niños en los conflictos armados en particu-
lar en Myanmar, Uganda, la República Democrática del Congo y
Sudán. Aunque algunos de ellos se alistan “voluntariamente”, es
importante señalar que a menudo lo hacen cuando sienten que no
tienen otra alternativa. Algunos se alistan como medio de super-
vivencia o tras haber visto cómo sus familiares eran asesinados.
Otros lo hacen a causa de la pobreza o la falta de oportunidades.
Además, en algunos países se siguen realizando reclutamientos
forzosos.

Proteger a los niños en la guerra
AUNQUE TODAVÍA QUEDA MUCHO POR HACER, ha habido avanc-
es significativos en los esfuerzos para proteger a los niños que es-
tán en situaciones de conflicto. Más de 120 países han ratificado
el Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del
Niño relativo a la participación de niños en los conflictos armados.
El Protocolo facultativo insta a los países a “tomar todas las medi-
das posibles” para garantizar que los miembros de sus fuerzas ar-
madas que sean menores de 18 años no participen directamente
en las hostilidades. Los Estados también deben aumentar la edad
mínima para el reclutamiento voluntario en las fuerzas armadas
por encima de los 15 años (pero no están obligados a establecer la
edad mínima en 18 años).

                                                                 87
El Consejo de Seguridad mantiene un firme compromiso con
la cuestión de los niños y el conflicto armado, que afecta a la paz
y la seguridad internacional. En 2005, el Consejo adopta la inno-
vadora resolución 1612, por la que se crea el Grupo de Trabajo
sobre los niños y los Conflictos Armados y se establece un mecan-
ismo de supervisión e información sobre la situación de los niños
en los conflictos armados. La Resolución 1612 permite al Consejo
de Seguridad imponer medidas, como sanciones, dirigidas contra
aquellos que recluten a niños soldados.
    Los tribunales regionales especiales y Comisiones de la Verdad
prestan una atención cada vez mayor a la cuestión de los niños
soldados. La Corte Penal Internacional ha condenado a miembros
de grupos armados de la República Democrática del Congo por
crímenes de guerra, por haber reclutado y el empleado a niños
menores de 15 años en las hostilidades.

Para obtener más información

Amnistía Internacional
www.amnesty.org/children

Coalición para Acabar con la Utilización de Niños y Niñas Soldados
www.child-soldiers.org

Human Rights Watch
www.hrw.org

Oficina del representante especial del
Secretario General para los niños y los conflictos armados
www.un.org/children/conflict

UNICEF
www.unicef/org

Ciberbús escolar de Naciones Unidas
http://cyberschoolbus.un.org/childsoldiers/webquest/


88
C A P Í T U LO 13

Las mujeres,
la paz y la seguridad


“
    LA RESOLUCIÓN 1325 se centra esencialmente
    en cómo hacer de este un mundo seguro para
    la participación de las mujeres y las niñas en las
    cuestiones de la paz y la seguridad. Para conseguir
    este objetivo serán necesarias ciertas acciones
    dirigidas a erradicar la violencia basada en el
    género. . . . La violencia sexual en los conflictos, en
    particular la violación, debe ser nombrada como
    lo que es: no un acto privado o un lamentable mal
    comportamiento de un soldado indisciplinado, sino
    como un acto de agresión, como una tortura, como


                                                     ”
    un crimen de guerra y como un genocidio.

       RACHEL MAYANJA, Asesora Especial en Cuestiones de Género y
       Adelanto de la Mujer de las Naciones Unidas, 23 de octubre de
       2007




L   AS MUJERES DESEMPEÑAN MÚLTIPLES PAPELES en tiempos
    de conflicto. Como civiles, sus vidas se ven a menudo fuerte-
mente alteradas, dado que los conflictos ponen en peligro su sub-
sistencia y sus derechos. Como madres y cuidadoras, a menudo
son abandonadas y quedan a cargo de la familia en condiciones
de gran dificultad y a veces insostenibles. Como soldados, realizan
una gran diversidad de funciones, que van desde combatientes
hasta cocineras.
    Basándose en sus diversas experiencias, las mujeres pueden
ofrecer información valiosa y realizar contribuciones importantes
en los procesos de toma de decisiones sobre la paz y la seguri-
                                                                    89
dad, si bien con demasiada frecuencia se comportan como meros
espectadores en la toma de decisiones, ante las preguntas sobre
su propia seguridad, las negociaciones de paz, las operaciones de
mantenimiento de la paz y los esfuerzos de reconstrucción poste-
riores a los conflictos. Cuando esto sucede, es más probable que
las experiencias de las mujeres no se tengan en cuenta y que no
se atienda a sus necesidades. No obstante, cuando se incluye a
las mujeres como participantes activas en los procesos de toma
de decisiones, sus necesidades y las de toda la comunidad tienen
más posibilidades de ser abordadas, los esfuerzos en materia de
seguridad serán más inclusivos y las negociaciones de paz y los
esfuerzos de consolidación de la paz logran mayores resultados y
son más duraderos.

Acciones del Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas
EN LA RESOLUCIÓN 1325 DEL CONSEJO DE SEGURIDAD, que fue
aprobada por unanimidad el 31 de octubre de 2000, el Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas abordó por primera vez de for-
ma específica las excepcionales repercusiones que tiene la guerra
sobre las mujeres y la importancia que reviste la contribución de
las mujeres en la resolución de los conflictos y en los procesos de
paz.
    La aprobación de la resolución marcó un nuevo grado de con-
cienciación en el Consejo de Seguridad en lo referente a las cues-
tiones relacionadas con el género, y prometía, dentro del sistema
de las Naciones Unidas, una atención más orientada hacia las
necesidades de las mujeres en tiempos de guerra, así como a la
capacidad de las mujeres para constituirse en socias activas en ti-
empos de paz.
    En líneas generales, la Resolución 1325 aborda fundamental-
mente tres cuestiones: la prevención de la violencia y vulneración
de los derechos, la protección en los conflictos y la participación
en las decisiones de acerca de la paz y la seguridad. De las tres,

90
quizá la más importante sea la participación, que reconoce el
derecho de las mujeres a desempeñar un papel activo en la toma
de decisiones. Con este objetivo, la resolución pide a los Estados
Miembros que garanticen una mayor representación de las mu-
jeres en puestos que impliquen la toma de decisiones. Además,
el texto al Secretario General de las Naciones Unidas a designar a
más mujeres como representantes especiales y enviadas a situa-
ciones de conflicto e insta al Secretario General a ampliar el papel
de las mujeres en las operaciones de mantenimiento de la paz de
las Naciones Unidas.
     La resolución pide a aquellos que estén implicados en conflic-
tos armados que respeten los derechos de las mujeres y las niñas,
y hace énfasis en la responsabilidad de los Estados para perseguir
a los autores de los crímenes de guerra, entre ellos los delitos rela-
cionados con la violencia sexual o de otro tipo cometidos contra
las mujeres y las niñas. Por último, pide a todas las partes que
tengan en consideración las necesidades y los derechos de las mu-
jeres al negociar y aplicar los acuerdos de paz y al planificar el de-
sarme, la desmovilización y la reinserción de los excombatientes
en la sociedad.
     La aprobación de la resolución 1325 constituye un paso impor-
tante, si bien no es más que un comienzo, no un final. Hasta la fe-
cha, sus palabras han servido de poco para proteger a las mujeres
que viven en zonas de conflicto y, aunque el número de mujeres
que participan en el desarrollo y la ejecución de los acuerdos de
paz está aumentando, todavía es reducido.
     Las Naciones Unidas también se han enfrentado a importantes
dificultades para aplicar los mandatos de la resolución  1325 en
las operaciones de mantenimiento de la paz. En  2009, sólo una
misión de mantenimiento de la paz reciente, en Liberia, ha estado
liderada por una mujer. Las mujeres ocupan el 10% de los puestos
de responsabilidad y representan el 28% de todo el personal de
las operaciones de mantenimiento de la paz. En las misiones de
policía, el 7% del personal son mujeres y, en las misiones militares,

                                                                   91
las mujeres constituyen aproximadamente el 3% del personal de
mantenimiento de la paz.

OCHO AÑOS DESPUÉS DE LA APROBACIÓN de la resolución 1325,
el Consejo de Seguridad actuó una vez más para proteger a las
mujeres que se encontraban en situaciones de conflicto, esta vez
para abordar de manera específica la cuestión de la violencia sex-
ual contra la mujer en tiempos de conflicto.
     Aunque la violencia contra la mujer siempre ha estado pre-
sente en las situaciones de conflicto, en los últimos veinte años, di-
cha violencia ha alcanzado proporciones desmesuradas, dado que
los grupos armados han utilizado la violación como arma de guer-
ra. Las cifras son escalofriantes. En la década de los noventa, entre
20.000 y 50.000 mujeres fueron violadas en Bosnia-Herzegovina.
Aproximadamente 500.000 mujeres fueron víctimas de violación
durante el genocidio de Rwanda en 1994. El 50% de las mujeres
de Sierra Leona y el 40% de las mujeres y niñas en Liberia fueron
sometidas a violaciones, torturas o esclavitud sexual durante los
conflictos armados en esos países. En la República Democrática
del Congo, hay aproximadamente 25.000 casos de violencia sexual
contra mujeres y niñas cada año. La protesta internacional ha lle-
vado al reconocimiento del hecho de que la violación es un crimen
de guerra y debería ser perseguido como tal, aunque las brutali-
dades no han cesado.
     En su resolución 1820, que fue aprobada por unanimidad el
19 de junio de 2008, el Consejo de Seguridad reconoce por prim-
era vez que el empleo sistemático de la violencia sexual contra las
poblaciones civiles constituye una amenaza para la paz y la segu-
ridad internacional. El Consejo señala, asimismo (como ya se ha
hecho anteriormente) que la violación y los otros tipos de violen-
cia sexual pueden constituir un crimen de guerra, y, por primera
vez, insiste en la necesidad de excluir los crímenes sexuales de los
acuerdos de amnistía.



92
Además, el Consejo afirma su intención de estudiar la toma de
medidas contra las partes de los conflictos armados que cometan
violaciones y otros tipos de violencia sexual, y pide al Secretario
General que desarrolle estrategias que permitan al personal de las
Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz garantizar una
mejor protección de los civiles frente a la violencia sexual.
    Las resoluciones 1325 y 1820 supusieron un importante paso
adelante y situaron las cuestiones relacionadas con las mujeres y
el conflicto armado entre las prioridades del programa del Conse-
jo de Seguridad. En adelante, será necesario emprender acciones
concretas que respalden esas palabras.

PARA LEER las resoluciones del Consejo de Seguridad, visite www.
un.org/sc/.

Para obtener más información

Liga Internacional de Mujeres Pro Paz y Libertad
PeaceWomen Project
www.peacewomen.org

Informe del Consejo de Seguridad
www.securitycouncilreport.org

Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer
(UNIFEM)
www.unifem.org

Oficina de las Naciones Unidas del Asesor Especial en Cuestiones
de Género y Adelanto de la Mujer
www.un.org/osagi

Portal de las Naciones unidas sobre la mujer, la guerra y la paz
www.womenwarpeace.org




                                                                   93
C A P Í T U LO 14

Las Naciones Unidas y
la labor de desarme

L  AS NACIONES UNIDAS HAN SIDO un defensor clave del de-
   sarme. La cuestión del desarme ya se abordaba en su instru-
mento de fundación, la Carta de las Naciones Unidas, así como
en la primera resolución de la Asamblea General de las Naciones
Unidas.

A continuación, se presenta una breve panorámica de la historia
más reciente:

24 de octubre de 1945
La Carta de las Naciones Unidas entra en vigor. Este documento
contiene dos referencias al desarme (artículos 11 y 47) e insta a
realizar “la menor desviación posible de los recursos humanos y
económicos del mundo hacia los armamentos” (artículo 26). (Lea
la Carta de las Naciones Unidas en www.un.org/aboutun/charter.)


24 de enero de 1946
La primera resolución adoptada por la Asamblea General de las
Naciones Unidas crea una Comisión de Energía Atómica de las Na-
ciones Unidas y establece el objetivo de eliminar todas las armas
de destrucción en masa.

14 de diciembre de 1946
La Asamblea General adopta la resolución instando al Consejo de
Seguridad a establecer medidas prácticas “para la regulación gen-
eral y la reducción de los armamentos y las fuerzas armadas”.



                                                                  95
11 de enero de 1952
La Asamblea General crea la Comisión de Desarme con el fin de
elaborar tratados para: a) la “regulación, limitación y reducción
equilibrada de todas las fuerzas armadas y todos los armamen-
tos”, b) la eliminación de todas las armas de destrucción en masa
y c) los usos pacíficos de la energía nuclear.

20 de noviembre de 1959
La Asamblea General define por primera vez el objetivo del “de-
sarme general y completo bajo un sistema de control internacio-
nal eficaz”.

DENTRO DE LAS NACIONES UNIDAS Y LOS ORGANISMOS QUE
DEPENDEN DE ELLAS, se han promulgado diversos tratados de
desarme importantes, entre ellos: la Convención sobre las armas
químicas, la Convención sobre armas biológicas, el Tratado de No
Proliferación Nuclear, Tratado de prohibición completa de los en-
sayos nucleares y otros.
    Las Naciones Unidas, desde su creación, han perseguido dos
objetivos paralelos que se refuerzan mutuamente: la eliminación
de las armas de destrucción en masa (biológicas, químicas y nu-
cleares) y la regulación de armas convencionales (especialmente
el comercio ilícito en armas pequeñas). Se enfrenta a estas cues-
tiones a través de sus órganos más importantes y sus órganos sub-
sidiarios.

La Asamblea General de las Naciones Unidas
LA ASAMBLEA GENERAL es el máximo órgano deliberativo de
elaboración de políticas que representa a las Naciones Unidas.
Todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas forman parte
de la Asamblea General (cuenta con 192  Estados Miembros en
2009). La Asamblea General se reúne en períodos ordinarios de se-
siones, que se celebran entre septiembre y diciembre. Sólo puede
realizar recomendaciones no vinculantes a los Estados y funciona

96
sobre la base de un voto por cada miembro. Las votaciones sobre
cuestiones que se consideran importantes (por ejemplo, la paz
y la seguridad) requieren una mayoría de dos tercios de los Es-
tados Miembros. Las demás cuestiones se deciden por mayoría
simple. La Asamblea General cuenta con seis comisiones princi-
pales: Primera Comisión (Cuestiones de desarme y cuestiones de
seguridad internacional conexas), Segunda Comisión (Económica
y financiera), Tercera Comisión (Asuntos Sociales, humanitarios
y culturales), Cuarta Comisión (Comisión Política Especial y de
Descolonización), Quinta Comisión (Asuntos administrativos y de
presupuesto) y Sexta Comisión (Asuntos jurídicos).

PARA MÁS INFORMACIÓN visite el sitio web de la Asamblea Gen-
eral (www.un.org/ga) o consulte los siguientes sitios web: Arms
Control Association (www.controlarms.org), Reaching Critical Will
(www.reachingcriticalwill.org), Instituto Acronym (www.acronym.
org.uk) y el PeaceWomen Project (www.peacewomen.org).

PARA CONSULTAR la información más reciente acerca de las vota-
ciones anuales relativas al desarme y a la seguridad internacional,
visite el sitio web de la Oficina de las Naciones Unidas para Asun-
tos del Desarme (http://disarmament.un.org/vote.nsf) y el Comi-
té de Organizaciones No Gubernamentales sobre el Desarme, la
Paz y la Seguridad (http://disarmtimes.org). Consulte el gráfico de
votaciones en los números anuales de invierno de Disarmament
Times.

Asamblea General de las Naciones Unidas. Primera
Comisión
Cuestiones de desarme y cuestiones de seguridad internacional
LA PRIMERA COMISIÓN de la Asamblea General trata cuestiones
relacionadas con el desarme y la seguridad internacional. (Véase
la sección sobre la Asamblea General en la página anterior.)



                                                                97
PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN, visite el sitio web de la Pri-
mera Comisión de la Asamblea General (www.un.org/ga/first/
index.shtml).

Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas
En virtud de la Carta de las Naciones Unidas, el Consejo de Segu-
ridad tiene la responsabilidad primordial de mantener la paz y la
seguridad internacionales. Está constituido por 5 miembros per-
manentes (China, Francia, la Federación de Rusia, el Reino Unido y
los Estados Unidos) y 10 miembros no permanentes; estos últimos
son elegidos por la Asamblea General para un mandato de 2 años.
Los miembros se turnan en la Presidencia del Consejo de Seguri-
dad siguiendo el orden alfabético de los nombres de los países en
inglés. Cada presidente ocupa la presidencia durante un mes natu-
ral. El Consejo de Seguridad se basa en el principio de un voto por
cada miembro. Las decisiones sobre aspectos procedimentales
requieren nueve votos a favor sobre quince. Las decisiones sobre
cuestiones sustantivas requieren 15 votos a favor, que deben in-
cluir a los 5 miembros permanentes. En virtud de la Carta de las
Naciones Unidas, todos los Estados Miembros acuerdan aceptar y
llevar a cabo las decisiones del Consejo de Seguridad. Es el único
órgano en el sistema de las Naciones Unidas que puede tomar de-
cisiones jurídicamente vinculantes.

PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN, visite el sitio web del
Consejo de Seguridad (www.un.org/docs/sc) o consulte los si-
guientes sitios web: Informe del Cosejo de Seguridad (www.
securitycouncilreport.org), Reaching Critical Will (www.
reachingcriticalwill.org), Global Policy Forum (www.globalpolicy.
org) y PeaceWomen Project (www.peacewomen.org).

PARA VER el resumen anual de las actividades del Consejo de Se-
guridad (a partir de 2008), visite el sitio web del Comité de Or-
ganizaciones No Gubernamentales sobre el Desarme, la Paz y la

98
Seguridad (http://disarmtimes.org.) Consulte los números de invi-
erno de Disarmament Times.

Comisión de desarme de las Naciones Unidas
LA COMISIÓN DE DESARME es un órgano de deliberación, es
decir, no tiene capacidad para tomar decisiones jurídicamente
vinculantes, sino que únicamente puede realizar recomenda-
ciones. Es un órgano subsidiario de la Asamblea General de las
Naciones Unidas, que ha recibido el mandato de estudiar y re-
alizar recomendaciones acerca de cuestiones sobre el desarme.
Se creó en 1978 durante Período Extraordinario de Sesiones de la
Asamblea General dedicada al desarme, y tomó el relevo a una
Comisión de Desarme anterior que se había creado en 1952 y que
dejó de convocarse en 1965. La Comisión de Desarme está con-
stituida por todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas y
celebra sus períodos de sesiones anuales en Nueva York durante
tres semanas (normalmente, al final de la primavera). La Comisión
de Desarme examina algunos temas elegidos en ciclos trianuales y
presenta un informe anual a la Asamblea General.

PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN, visite el sitio web de la
Comisión de desarme (www.un.org/depts/ddar/discomm/undc.
html) o consulte los siguientes sitios: Oficina de Asuntos de De-
sarme de las Naciones Unidas (www.un.org/disarmament/
HomePage/DisarmamentCommission/UNDiscom.shtml) y Reach-
ing Critical Will, un proyecto de la Liga Internacional de Mujeres
Pro Paz y Libertad (www.reachingcriticalwill.org).

La Conferencia de Desarme
LA CONFERENCIA DE DESARME es el único organismo multilat-
eral que existe para la negociación de los tratados de desarme.
Cuenta con la participación de 65 miembros permanentes (2009)
que se reúnen en Ginebra en tres períodos de sesiones anuales
(generalmente, se celebran entre enero y marzo, entre mayo y

                                                               99
junio y entre agosto y septiembre). Su funcionamiento se basa en
el consenso para garantizar el pleno apoyo a los acuerdos celebra-
dos. Algunos de los hitos alcanzados son las Convenciones de las
armas biológicas y químicas y el Tratado de prohibición completa
de los ensayos nucleares (que aún no ha entrado en vigor). Próxi-
mamente se iniciarán las negociaciones sobre la prohibición de los
materiales fisibles.

PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN, visite el sitio web de la ofi-
cina de las Naciones Unidas en Ginebra (www.unog.ch, haga clic
en “Desarme”) o consulte los siguientes sitios: The Arms Control
Association (www.control arms.org), Reaching Critical Will (www.
reachingcriticalwill.org), The Acronym Institute (www.acronym.
org.uk), la Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Uni-
das (www.un.org/disarmament) y el Comité de Organizaciones
No Gubernamentales sobre el Desarme, la Paz y la Seguridad
(http://disarmtimes.org.)

Oficina de Asuntos de Desarme de las
Naciones Unidas
LA OFICINA DE ASUNTOS DE DESARME DE LAS NACIONES UNI-
DAS, creada en 1982 (aunque ha pasado por diversas denomina-
ciones como “departamento”, “oficina” y “centro”), promueve el
objetivo del desarme y la no proliferación, así como el refuerzo
de los regímenes de desarme. La Oficina promueve el desarme en
las zonas de armas nucleares, así como de las armas convencio-
nales, especialmente las minas terrestres y las armas pequeñas.
Además, la Oficina proporciona apoyo organizativo a la Asamblea
General, la Comisión de Desarme, la Conferencia de Desarme y
otros organismos.

PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN, visite el sitio web de la
Oficina de Desarme de las Naciones Unidas (www.un.org/dis-
armament) o consulte el siguiente sitio web: el Comité de Orga-

100
nizaciones No Gubernamentales sobre el Desarme, la Paz y la Se-
guridad (http://disarmtimes.org).

El Organismo Internacional de Energía Atómica
CON SEDE EN VIENA, el Organismo Internacional de Energía
Atómica (OIEA) se creó en  1957 para promover la cooperación
global en el ámbito de la tecnología nuclear pacífica. Los 35 mi-
embros de la Junta de Gobernadores y la Conferencia General de
todos los Estados Miembros establecen los programas y presu-
puestos del OIEA. Su trabajo se puede clasificar en tres categorías:
seguridad tecnológica y física, ciencia y tecnología y salvaguardias
y verificación. A veces se hace referencia al OIEA como el “organ-
ismo de control nuclear” del mundo. El OIEA es un organismo in-
ternacional e independiente que mantiene una estrecha relación
con las Naciones Unidas.

PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN, visite el sitio web del OIEA
(www.oiea.org).

La Organización para la Prohibición de las Armas
Químicas
LA ORGANIZACIÓN PARA LA PROHIBICIÓN DE LAS ARMAS
QUÍMICAS (OPAQ) se creó en 1997 y es el órgano de aplicación
de la Convención sobre las armas químicas. La OPAQ ha recibido
el mandato de cumplir el objetivo y el propósito de la Convención,
garantizar la aplicación de sus disposiciones, incluidas aquellas rel-
ativas a la verificación internacional de su cumplimiento, y brindar
a los Estados partes un foro de consulta y de cooperación. Tiene su
sede en la Haya (los Países Bajos) y cuenta con 188 miembros.

PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN, visite el sitio web de la
OPAQ (www.opcw.org).




                                                                  101
La Comisión Preparatoria de la Organización del
Tratado de prohibición completa de los ensayos
nucleares
LA COMISIÓN PREPARATORIA PARA LA Organización del Trata-
do de prohibición completa de los ensayos nucleares (OTPCE),
creada en 1996, es una organización provisional que está sentan-
do las bases y construyendo el régimen mundial de verificación,
con el fin de preparar la entrada en vigor del Tratado de pro-
hibición completa de los ensayos nucleares. La Comisión Prepara-
toria se encarga de promover la firma y la ratificación del Tratado,
así como el establecimiento de un régimen de verificación global
para supervisar la prohibición completa de los ensayos nucleares
(que prevé la construcción de 321  estaciones de supervisión y
16 laboratorios de ranúclidos en todo el mundo). La Comisión Pre-
paratoria es una organización internacional independiente rela-
cionada con las Naciones Unidas. Está financiada por los Estados
signatarios del Tratado de prohibición completa de los ensayos
nucleares.

PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN, visite el sitio web de la
OTPCE (www.ctbto.org)




102
C A P Í T U LO 15

Mantenerse informado
y participar


“
    EL EFECTO que produce una persona que se


                                              ”
    mantiene erguida es incalculable.
       ÓSCAR ARIAS, Presidente de Costa Rica y ganador del Premio Nobel de
       la Paz 1987




E    XISTEN CIENTOS DE organizaciones de la sociedad civil que
     promueven el control de armas y el desarme en todo el mun-
do. Sin el trabajo que durante décadas han llevado a cabo los ciu-
dadanos de todo el mundo, y sin su apoyo e implicación, la agenda
del desarme no habría alcanzado la importancia que tiene hoy en
día, ni habría logrado los avances que ha realizado hasta ahora.
Sin el compromiso público, los líderes mundiales debatirían en
profundidad cuestiones que en nuestros días revisten una impor-
tancia extraordinaria, tales como el desarme nuclear, la regulación
del comercio de armas mundial y la prohibición de materiales
fisibles.
     ¿Piensa que no puede cambiar el curso de las cosas? Piénselo
de nuevo. No hace falta ser un experto o un dirigente mundial
para lograr un cambio de situación. Lo único que se necesita es
estar comprometido, y usted tiene motivos de sobra para com-
prometerse con una causa que afecta a su seguridad y al futuro
del planeta.
     Normalmente, las personas comprometidas cambian el mundo
a diario. De hecho, los tratados que prohíben el empleo de minas
y las armas en racimo son el resultado directo de las campañas
que emprende de la sociedad civil, lideradas por distintos tipos
de personas. Las organizaciones y los particulares pueden aportar
                                                                       103
—y aportan— un verdadero cambio de rumbo en lo que se refiere
al desarme.
     El primer paso para participar es mantenerse informado. Con
esta idea, se presenta a continuación una lista muy breve de si-
tios web donde se puede acceder a las noticias más recientes y
obtener más información, así como unirse a las organizaciones y
campañas que marcan la diferencia. Ahora es más importante que
nunca, así que únase a la causa.

The Acronym Institute
www.acronym.org.uk
El sitio web de este instituto ofrece información acerca de la segu-
ridad internacional, el desarme, las Naciones Unidas y las armas
espaciales, biológicas, químicas y nucleares.

Campaña Adopt-A-Minefield
www.landmines.org
Campaña de la Asociación de las Naciones Unidas–Estados Uni-
dos. Obtenga información acerca de cómo iniciar una campaña en
la escuela o en su comunidad.

Arms Control Association
www.armscontrol.org
Un sitio web muy completo con información sobre las armas con-
vencionales y no convencionales, los tratados de control de armas
y perfiles de países. Lea y suscríbase a Arms Control Today.

British American Security Information Council
www.basicint.org
Este organismo ofrece información sobre el terrorismo, el man-
tenimiento de la paz, el control de armas, las transferencias de
armas y el comercio de armas, entre otros temas. Suscríbase a las
actualizaciones por correo electrónico que se llevan a cabo una
o dos veces al mes acerca de la defensa contra misiles, las armas

104
biológicas y otras cuestiones en www.basicint.org/nuclear/NMD/
email.htm.

Bulletin of the Atomic Scientists
www.thebulletin.org
Acceda a artículos antiguos seleccionados y números anteriores
de The Bulletin Online (gratuito), noticias sobre la seguridad glob-
al, análisis y otros temas de interés.

Centro para el control de armas y la no proliferación
www.armscontrolcenter.org
El sitio web ofrece información acerca de las armas biológicas,
químicas y nucleares, la defensa contra misiles y la República
Islámica del Irán, el Iraq y la República Democrática Popular de
Corea.

Centro de información de defensa
www.cdi.org
Información sobre la investigación y la política sobre el comercio
de armas, los niños y el conflicto armado, la defensa contra mis-
iles, la proliferación nuclear, la seguridad espacial y el terrorismo.

Coalición contra las Municiones en Racimo
www.stopclustermunitions.org
Campaña internacional para la prohibición de municiones en
racimo, que brinda apoyo a la Convención sobre municiones en
racimo. Colabore en la campaña, firme el Tratado Ciudadano y
participe en la Semana Global de la Acción.

Coalición para Acabar con la Utilización de Niños y
Niñas Soldados
www.child-soldiers.org




                                                                  105
La coalición trabaja para poner fin a la utilización de los niños sol-
dados en todo el mundo. Reciba información actualizada, lea los
últimos informes, únase a la Campaña mano roja.

Campaña Armas Bajo Control
www.controlarms.org
Esta campaña trabaja para lograr un tratado sobre las armas mun-
dial y jurídicamente vinculante. Únase a la campaña y a la Semana
de la Acción, firme la petición Un millón de rostros.

Federation of American Scientists
www.fas.org
Información pormenorizada sobre las armas biológicas, químicas
y nucleares, el comercio de armas, la energía, el medio ambiente
y la tecnología emergente.

Gunpolicy.org
www.gunpolicy.org
Información exhaustiva sobre la política global de armas de fuego.
Suscríbase a Daily Gun Policy News Updates en www.gunpolicy.
org/subscribe_gpn.php.

Henry L. Stimson Center
www.stimson.org
Este sitio web ofrece información acerca de las armas nucleares,
químicas y biológicas, las armas en el espacio y la seguridad re-
gional.

Red de Acción Internacional sobre Armas Pequeñas
www.iansa.org
Campaña mundial que trabaja para acabar con el comercio ilícito
de armas pequeñas y da apoyo al desarrollo de un tratado sobre
el comercio de armas.



106
Campaña Internacional para la Prohibición de las
Minas Terrestres
www.icbl.org
Campaña mundial decisiva en el desarrollo y la aprobación de la
Convención sobre la prohibición del empleo, almacenamiento,
producción y transferencia de minas antipersonal y sobre su de-
strucción. Únase a un grupo nacional o hágase voluntario. Descu-
bra ocho cosas que puede hacer para lograr un mundo sin minas.

Panel internacional de materiales fisionables
www.fissilematerials.org
Información detallada sobre materiales fisibles y armas nucle-
ares. El Panel internacional de materiales fisionables trabaja para
la aprobación de un tratado de prohibición de la producción de
material fisible. Lea la propuesta de texto del tratado y el informe
anual Global Fissile Material Report.

James Martin Center for Nonproliferation Studies
Instituto de Estudios Internacionales de Monterrey (Middlebury
College)
http://cns.miis.edu
Un completo sitio web con información acerca de las armas de
destrucción en masa y la no proliferación.

Comité No Gubernamental sobre el desarme, la paz y
la seguridad
http://disarmtimes.org
Páginas de investigación exhaustiva con información de referencia
y enlaces web a diversas cuestiones relacionadas con el desarme
y los tratados. Suscríbase a Disarmament Times, una publicación
trimestral sobre el desarme. Acceda a los números actuales y los
anteriores.




                                                                107
Iniciativa relativa a la amenaza nuclear
www.nti.org
Este sitio web ofrece información sobre armas biológicas, químicas
y nucleares, así como desarrollados perfiles de países. Suscríbase
a Global Security Newswire, una publicación diaria de noticias rel-
acionadas con el desarme y el control de armamento.

Reaching Critical Will
Un proyecto de la Liga Internacional de Mujeres Pro Paz y Liber-
tad
www.reachingcriticalwill.org
Un sitio web muy completo con información de referencia acerca
de múltiples cuestiones relacionadas con el desarme. Regístrese
para acceder a los recursos por correo electrónico, entre ellos:
News in Review (un boletín diario de las comisiones preparatorias
del TNP y conferencias de examen), First Committee Monitor (bo-
letín semanal sobre la Primera Comisión de la Asamblea General
de las Naciones Unidas), CD Report (noticias sobre la Conferencia
sobre desarme) y E-News Advisories. Utilice la dirección indicada
arriba o la dirección de correo electrónico info @reachingcritical-
will.org para suscribirse.

Estudio sobre las armas pequeñas
www.smallarmssurvey.org
Lea el completo Estudio sobre las armas pequeñas, que aborda,
entre otras cuestiones, las relacionadas con las armas pequeñas,
la munición, los países productores, sistemas portátiles de defensa
antiaérea, y los estudios de países.

Instituto Internacional de Estocolmo para la
Investigación de la Paz (SIPRI)
www.sipri.org
Investigación detallada sobre la seguridad internacional, el con-
trol de armas y el desarme. Lea el SIPRI Yearbook para obtener

108
información acerca de los gastos en armamento, los almacenes de
armas en el mundo y más.

Ciberbús escolar de Naciones Unidas
http://cyberschoolbus.un.org
Recursos para profesores y estudiantes acerca de diversas cues-
tiones mundiales y relacionadas con las Naciones Unidas, como el
desarme y la no proliferación.

Instituto de las Naciones Unidas de Investigación
sobre el Desarme
www.unidir.org
Información detallada acerca de cuestiones relacionadas con el
desarme. Suscríbase a Disarmament Forum en www.unidir.org/
html/en/disarmament_forum.php.

Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones
Unidas
www.un.org/disarmament
Información y enlaces a cuestiones relacionadas con el desarme
en las Naciones Unidas y sus órganos, como las armas de destruc-
ción en masa, las armas convencionales, la situación y el texto de
los tratados, bases de datos, entre otros temas.

Comisión sobre Armas de Destrucción en Masa
www.wmdcommission.org
Información completa acerca de las armas nucleares, biológicas y
químicas. Lea Las armas del terror (2006).

EL DESARME: GUÍA BÁSICA se encuentra disponible en línea a través de la página
http://www.un.org/disarmament/HomePage/ODAPublications/AdhocPublications.




                                                                          109
A P É ND I C E

Tratados de control de
armamentos y de desarme
e instrumentos conexos
con las fechas de entrada en vigor


Tratado Antártico                                      1961

Tratado sobre una zona libre de armas nucleares        Todavía no ha
en África                                              entrado en vigor
(Tratado de Pelindaba)

Marco convenido                                        1994
(Los Estados Unidos y la República Popular
Democrática de Corea)

Tratado sobre la limitación de los sistemas de         1972
proyectiles antibalísticos                             Los Estados Unidos se
                                                       retiraron del Tratado
(Estados Unidos y U.R.S.S)                             en 2002

Convención sobre las armas biológicas                  1975

Tratado sobre una zona libre de armas nucleares        2009
en Asia Central

Convención sobre las armas químicas                    1997

Tratado de prohibición completa de los ensayos         Aún no ha en-
nucleares                                              trado en vigor

Convención sobre Municiones en Racimo                  Aún no ha en-
                                                       trado en vigor

Convención sobre la prohibición de utilizar técnicas   1978
de modificación ambiental con fines militares u
otros fines hostiles




                                                                         111
Convención sobre prohibiciones o restricciones       1983
del empleo de ciertas armas convencionales que
puedan considerarse excesivamente nocivas o de
efectos indiscriminados

Tratado de eliminación de misiles nucleares de       1988
mediano alcance
(Estados unidos y la U.R.S.S)

Código de Conducta Internacional contra la Pro-      2002
liferación de los Misiles Balísticos (Código de La
Haya)

Convención sobre la prohibición de minas ter-        1999
restres

Tratado sobre una zona libre de armas nucleares      1969
en América Latina
(Tratado de Tlatelolco)

Régimen de Control de la Tecnología de Misiles       1993

Tratado de la Luna y otros cuerpos celestes          1984

Tratado sobre la no proliferación de las armas       1970
nucleares

Tratado de cielos abiertos                           2002

Tratado sobre el espacio ultraterrestre              1967

Tratado de prohibición parcial de los ensayos        1963
nucleares

Tratado sobre las explosiones nucleares con fines    1976
pacíficos
(Estados unidos y la U.R.S.S)

Tratado sobre los fondos marinos                     1972

Tratado sobre una zona libre de armas nucleares      1986
en el Pacífico Sur
(Tratado de Rarotonga)




112
Tratado sobre el establecimiento de una zona libre        1997
de armas nucleares en Asia sudoriental
(Tratado de Bangkok)

Tratado sobre la limitación de armas estratégicas (I)     1969-72
(Estados unidos y la U.R.S.S)

Tratado sobre la limitación de armas estratégicas (II)    No entró en vigor
(Estados unidos y la U.R.S.S)

Tratado sobre la reducción de armas estratégicas          2002
ofensivas
(Estados unidos y la U.R.S.S)

Tratado sobre la limitación de armas estratégicas (I)     1994
(Estados unidos y la U.R.S.S)                             Expira en diciembre
                                                          de 2009

Tratado sobre la limitación de armas estratégicas (II)    No entró en vigor
(Estados unidos y la U.R.S.S)

Tratado sobre la limitación de los ensayos subter-        1990
ráneos con armas nucleares

Nota: Toda la información es actual a fecha de junio
de 2009. Los Tratados son multilaterales salvo que se
indique lo contrario. Para más información y los textos
completos de los tratados consultar:www.un.org/
disarmament y www.armscontrol.org.




                                                                            113
Acerca de la autora

Melissa Gillis es la editora de Disarmament Times, la publicación
trimestral del Comité de Organizaciones No Gubernamentales
sobre el Desarme, la Paz y la Seguridad con sede en Nueva York.
Tiene una extensa bibliografía sobre cuestiones relacionadas con
el desarme, los derechos humanos, los derechos de las mujeres y
el conflicto en la ex Yugoslavia.

Para obtener más información acerca de Disarmament Times, vis-
ite http://disarmtimes.org.

114

Guide spanish

  • 1.
    El desarme guía básica elaborada por Melissa Gillis Impreso en las Naciones Unidas, Nueva York 09-40272—Agosto de 2009 asdf Naciones Unidas
  • 2.
    El desarme guía básica elaborada por Melissa Gillis Naciones Unidas, Nueva York, 2009
  • 3.
    Nota A OFICINA DEASUNTOS DE DESARME DE LAS NACIONES UNIDAS publica esta Guía básica en colaboración con el Comité de Organizaciones no Gubernamentales sobre Desarme, Paz y Seguridad, de conformidad con los objetivos del Programa de las Naciones Unidas de Información sobre Desarme. El mandato del Programa consiste en informar, educar y hacer compren- der al público la importancia de las medidas multilaterales en la esfera de la limitación de armamentos y el desarme, y la importancia del apoyo a las mismas. La Guía está dirigida al lector en general, pero también puede resultar útil al educador o instructor en materia de desarme. EL CONTENIDO DE LA GUÍA básica es obra de Melissa Gillis, y el diseño de la cubierta ha corri- do a cargo de Cecile Dacudao, de la Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas. LAS OPINIONES recogidas en este trabajo son las del autor y no corresponden forzosamente a las de las Naciones Unidas o los miembros del Comité de Organizaciones no Gubernamen- tales sobre Desarme. EL MATERIAL que aparece en la Guía podrá reproducirse sin autorización, siempre y cuando se acredite a la autora y a las Naciones Unidas. Subdivisión de Información y Actividades de Extensión Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas Naciones Unidas Nueva York, NY 10017 Teléfono: 212.963.3022 Correo electrónico: unoda-web@un.org Sitio web: www.un.org/disarmament Desde 1972, el COMITÉ DE ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES SOBRE DESARME, PAZ Y SEGURIDAD ha prestado servicios a grupos de ciudadanos implicados en las activi- dades de las Naciones Unidas en el ámbito de la paz y la seguridad. Entre otras labores, el Comité lleva a cabo la organización conferencias, actúa como centro de intercambio de in- formación, es responsable de la publicación de un periódico (Disarmament Times) y cumple una función de órgano de enlace entre la comunidad de desarme y las Naciones Unidas. EL COMITÉ tiene la responsabilidad fundamental y cada vez más importante de informar a las organizaciones no gubernamentales de todo el mundo sobre una serie de cuestiones relacio- nadas con el desarme, entre las que se incluyen el estado de las negociaciones, las posiciones de los países y los principales obstáculos y oportunidades; se encarga, además, de ayudar a las organizaciones no gubernamentales a transmitir sus conocimientos especializados a los foros de adopción de decisiones pertinentes dentro del sistema de las Naciones Unidas. El Comité publica Disarmament Times, una publicación trimestral que ofrece información sobre una amplia gama de cuestiones relacionadas con el desarme que se abordan en las Naciones Unidas. Más infor- mación en http://disarmtimes.org. LA GUÍA puede consultarse en línea en http://www.un.org/disarmament/HomePage/ ODAPublications/AdhocPublications.
  • 4.
    Índice 1. ¿Porqué el desarme reviste tanta importancia? . . 1 2. Los gastos mundiales en armas . . . . . . . 11 3. Las armas nucleares . . . . . . . . . . . 19 4. El Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares . . . . . . . . . . . . . . . 31 5. Las armas químicas . . . . . . . . . . . . 41 6. Las armas biológicas . . . . . . . . . . . 45 7. Los misiles y la defensa contra misiles . . . . . 51 8. Introducción a las armas convencionales . . . . 59 9. Las armas pequeñas y las armas ligeras . . . . . 67 10. Las minas terrestres . . . . . . . . . . . 75 11. Las municiones en racimo . . . . . . . . . 81 12. Los niños y los conflictos armados . . . . . . 85 13. Las mujeres, la paz y la seguridad . . . . . . . 89 14. Las Naciones Unidas y la labor de desarme . . . 95 15. Mantenerse informado y participar . . . . . . 103 Apéndice. Tratados de control de armamentos y de desarme e instrumentos conexos . . . . . 111
  • 5.
    Pese a queha habido una disminución de los conflictos, en 2008 , los gobiernos de todo el mundo invirtieron 1,464 billones de dólares de los EE.UU. para armarse , lo que equivale a 216 dólares por cada habitante del planeta.
  • 6.
    C A PÍ T U LO 1 ¿Por qué el desarme reviste tanta importancia? L A NATURALEZA DE LOS CONFLICTOS Y DE LAS ARMAS utiliza- das para combatirlos ha cambiado drásticamente en los últimos cien años. Antes del siglo XX, tan sólo unos pocos países mantenían grandes ejércitos, y sus armas —aunque, sin duda, mortales— se limitaban a provocar daños prácticamente en las inmediaciones de la batalla. La mayoría de los que murieron o resultaron heridos en conflictos anteriores al siglo XX eran combatientes activos. En cambio, las batallas del siglo  XX han sido con frecuencia luchas que abarcaban sociedades enteras y, en el caso de las dos guerras mundiales, todo el planeta se vio sumido en ellas. Se estima que la primera guerra mundial se saldó con 8,5 millones de solda- dos muertos y entre 5 y 10 millones de víctimas civiles. En la se- gunda guerra mundial murieron unos 55 millones de personas. Se desarrollaron y se utilizaron armas de mayor poder destructivo e indiscriminado —armas de destrucción en masa—, incluidas armas químicas y biológicas y, por primera vez, armas nucleares, que fueron lanzadas en Hiroshima y Nagasaki (Japón) en 1945. La segunda mitad del siglo XX estuvo dominada por la guerra fría, así como las “guerras indirectas”, guerras de liberación nacional, con- flictos intraestatales, genocidios y crisis humanitarias conexas que la guerra fría conllevó. Aunque las estimaciones de los expertos difieren en cuanto al número de personas que han muerto como resultado de estos conflictos, existe un acuerdo generalizado en cuanto a la cifra mínima de víctimas: este número supera los 60 millones y es po- sible que alcance los 100 millones de personas, muchas de ellas no combatientes. Los Estados se embarcaron en una carrera ar- mamentística general, en lo que gastaron anualmente un billón de dólares de los EE.UU. a mediados de la década de 1980, que asigna- 1
  • 7.
    ban a laconstrucción de arsenales capaces de infligir una destrucción a gran escala en cualquier lugar del planeta. Posteriormente, con la caída del Muro de Berlín en 1989, se redujeron las tensiones entre las dos superpotencias y comen- zaron a recortarse los presupuestos militares. Lamentablemente, esta tendencia a la reducción de presupuestos militares no fue prolongada, y se detuvo a finales de la década de 1990; desde en- tonces, se han aumentado los presupuestos en un 45% (en 2009). La guerra en el siglo XXI LA INMENSA MAYORÍA DE LOS CONFLICTOS VIOLENTOS de la ac- tualidad se libra en el interior de los Estados, siendo sus víctimas principalmente civiles. La mayoría de conflictos se combate funda- mentalmente con armas pequeñas y armas ligeras, que son respons- ables del 60% al 90% de las muertes directas en los conflictos, que ascienden a unas 250.000 víctimas al año. Aunque la guerra sigue cobrando un alto precio en el plano mundial, el número de conflictos y el número de víctimas se han reducido desde el final de la guerra fría. En el informe titulado Human Security Brief 2007, se señalaba que, en el período que media entre el final de la guerra fría y 2006, el número de conflictos armados en los que participaban los gobiernos (al menos como una de las fac- ciones beligerantes) se había reducido en más del 40%. Los con- flictos más graves y el número de genocidios habían disminuido aún más drásticamente, en torno a un 80%. Asimismo, se dio un de- scenso en el número de conflictos entre agentes no estatales (sin participación directa del gobierno), que se redujo en un tercio en- tre 2002 y 2006. Salvo contadas excepciones (en particular, el Iraq y el Afganistán), los conflictos desatados en el período posterior a la guerra fría en países de ingresos bajos fueron combatidos por ejércitos pequeños y escasamente entrenados. PESE A LA DISMINUCIÓN DE LOS CONFLICTOS, en 2008, se calcula que los gobiernos de todo el mundo invirtieron unos 1,464  bil- 2
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    lones de dólaresde los EE.UU. para armarse, un nivel de gasto nun- ca visto desde la caída del Muro de Berlín, en 1989. Esta cifra equiv- ale a 216 dólares por cada habitante del planeta. Los Estados Unidos representan por sí solos 607.000 millones de dólares, esto es, casi un 42% del total. El drenaje económico asociado a los gastos de defensa, espe- cialmente en un momento de crisis económica mundial, es drásti- co, y sobre todo en el mundo en desarrollo, donde con demasiada frecuencia los gobiernos gastan sus limitados ingresos en fuerzas militares, en lugar de invertirlos en las imperiosas necesidades so- ciales que los acucian. Para muchas de las personas pobres del mundo, la guerra y la violencia criminal constituyen un obstáculo directo para sus oportuni- dades de desarrollo. Según el Departamento de Desarrollo Internacio- nal del Reino Unido, en 2010, el 50% de las personas más pobres del mundo podrían estar viviendo en Estados que experimentan conflictos violentos, o correr el riesgo de verse en esa situación. EL MUNDO ESTÁ LLENO DE ARMAS. Según el informe del Sec- retario General de las Naciones Unidas al Consejo de Seguridad (abril de 2008), se calcula que hay en circulación, como mínimo, unos 875 millones de armas pequeñas. A principios de  2008, los Estados poseedores de armas nucle- ares tenían más de 23.000 ojivas nucleares, de las cuales más de 8.000 están operativas y varios miles se mantienen en estado de gran alerta, listas para ser lanzadas en cuestión de minutos. Las ex- istencias mundiales de material fisionable, el material que se usa para fabricar armas nucleares, son del orden de miles de toneladas (métricas), suficientes para producir decenas de miles de ojivas nue- vas. Setenta y tres países continúan almacenando miles de millones de bombas o municiones en racimo que, según Human Rights Watch, en los últimos años se han utilizado en el Iraq, el Líbano y Georgia. Más de 75 países siguen viéndose afectados en determinada medida 3
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    por minas terrestresy municiones explosivas sin detonar y otros res- tos de guerra. Cada vez más mujeres y niños son víctimas de la guerra. Más de 250.000  niños han sido explotados como soldados y cientos de miles de mujeres han sido violadas en situaciones de conflicto. ES UN MOMENTO DE DESAFÍO para muchos regímenes de control de armamentos, máxime el Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares (TNP), cuyos Estados Partes poseedores y no po- seedores de armas nucleares han estado en desacuerdo respecto de cuáles deberían ser sus prioridades. Los Estados poseedores de armas nucleares, cuarenta años después de la entrada en vigor del TNP, han fracasado a la hora de mantener su fin del contrato nuclear, a saber, celebrar “de buena fe” negociaciones sobre el de- sarme nuclear, como se establece en el TNP. En la otra cara de esa moneda, la proliferación de las armas nucleares es una preocu- pación creciente a escala mundial. Después de más de una década sin progresos —y, de hecho, de muchos reveses— en este ámbito, ahora se ven algunas se- ñales positivas, incluidos llamamientos para abolir las armas nu- cleares por parte de importantes dirigentes y antiguos dirigentes de los gobiernos y por parte de la sociedad civil. La cuestión que se plantea ahora es si las conversaciones se traducirán en medidas contundentes e irreversibles dirigidas al desarme nuclear. En lo que muchos perciben como un momento de nuevas oportunidades en el ámbito del control de armamentos, queda mucho trabajo por hacer. No hay ningún tratado jurídicamente vinculante en vigor que se ocupe de los misiles o del comercio de armas pequeñas y armas ligeras, que son dos ámbitos de ex- traordinaria importancia. El Tratado de prohibición completa de los ensayos nucleares, que prohíbe todos los ensayos nucleares, aún tiene que entrar en vigor, a la espera de su ratificación por los principales Estados poseedores de armas nucleares y otros países que suscitan preocupación. Es probable que los Estados Unidos y 4
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    la Federación deRusia, que han estado destruyendo una gran can- tidad de arsenales de armas químicas, incumplan el plazo de 2012 para eliminar estas armas. Sin embargo, todas las noticias no son malas. En 2008, más de 100 países negociaron con éxito una prohibición sobre las muni- ciones en racimo que continúa recibiendo apoyo y podría entrar en vigor en 2010. Además, la Convención sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonal y sobre su destrucción sigue incluyendo nuevos mi- embros y ha detenido eficazmente el comercio mundial de minas terrestres. Se ha manifestado asimismo un firme apoyo a la nego- ciación de una prohibición relativa a los materiales utilizados para fabricar armas nucleares, así como a la negociación de un tratado sobre el comercio de armas para lograr una mejor regulación del comercio mundial de armas convencionales. Este apoyo, aunque firme, no es universal, y es probable que las negociaciones sobre ambas cuestiones sean contenciosas. “ La SEGURIDAD HUMANA y la seguridad nacional deberían reforzarse mutuamente, y a menudo lo hacen. Pero por ESTADOS seguros no se entienden automáticamente PERSONAS seguras. Proteger a los ciudadanos de ataques externos puede ser una condición NECESARIA para la seguridad de los ” individuos, pero no SUFICIENTE. HUMAN SECURITY BRIEF 2007, Human Security Research Group (Grupo de Investigación sobre Seguridad Humana), Universidad Simon Fraser, Columbia Británica (Canadá) Entender la seguridad humana TODO ESTO LLEGA EN UN MOMENTO en que la comunidad in- ternacional reconoce cada vez más la necesidad de ampliar nues- tra percepción de la seguridad. Nuestras ideas sobre la seguridad nacional (centrada en la defensa del Estado frente a los ataques 5
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    externos) deben complementarsecon ideas sobre la seguridad humana (centrada en la seguridad del individuo dentro de la so- ciedad). Las amenazas de hoy en día no se presentan simplemente —o incluso principalmente— en forma de fuerzas enemigas, sino también en forma de pobreza, ausencia de oportunidades y dis- criminación. Estos factores pueden ser desestabilizadores, como también lo son los conflictos armados, y surgen paralelamente a los conflictos violentos. En su esencia, la seguridad humana exige protección frente a la violencia y la amenaza de violencia. Pero más que una simple ausencia, la seguridad humana también exige una presencia, la presencia de estructuras que permitan a las personas sobrevivir, tener medios de subsistencia y vivir con dignidad. La seguridad hu- mana no sólo exige liberarse del temor, sino también liberarse de la miseria. Exige que se satisfagan las necesidades básicas (alimen- tos, refugio, atención de la salud); que se ofrezcan oportunidades (en materia de educación o capacitación, para encontrar una pro- fesión o medios de subsistencia); que se respeten los derechos humanos de todas las personas. ¿CUÁL ES, PUES, LA RELACIÓN entre seguridad humana y desarme? Lograr la seguridad humana exige mucho más que el desarme, pero si no se realizan importantes esfuerzos para desarmarse, los esfuerzos para contribuir a la seguridad humana serán, sin duda alguna, incompletos. Es poco probable que una comunidad llena de armas ilícitas sea un lugar seguro para las personas. Es mucho menos probable que una nación llena de armas convencionales (tanques, minas, bombas en racimo, aviones de combate), ya se utilicen contra “enemigos” externos o contra poblaciones inter- nas, sea —y siga siendo— un lugar seguro para las personas. Es menos probable que un mundo lleno de miles de armas nucleares y de cientos de miles de misiles capaces de transportarlas a largas distancias con gran precisión sea un lugar seguro para las perso- nas. 6
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    Pero no setrata sólo de las armas propiamente dichas; tam- bién se trata de los recursos —monetarios y humanos— que se dedican al desarrollo, a la fabricación, al mantenimiento e incluso al desmantelamiento y a la eliminación de dichas armas, por no mencionar los miles de millones de dólares que se han dedicado y seguirán dedicándose a la reconstrucción de sociedades destrui- das por los conflictos y la violencia. LA CARGA ECONÓMICA que soportan todas las naciones es co- losal; desde los más pobres hasta los más ricos, todos deben pagar su precio. Los gobiernos de las naciones más pobres optan con demasiada frecuencia por los armamentos, en lugar de optar por la educación y la atención de la salud, mucho más necesarias. En cuanto a los países directamente afectados por los conflictos, el desarrollo económico se detiene y, a menudo, se revierte. Pero no sólo se ven afectadas las naciones más pobres. Según el Centro para el Control y la No Proliferación de las Armas, en los Estados Unidos, más de la mitad del gasto discrecional de 2009 (el 57%) se dedicó a la construcción y el mantenimiento de la maqui- naria de guerra y a las guerras. El gasto en educación (la siguiente categoría más importante en términos de gasto discrecional), en comparación, constituía sólo un 8% del presupuesto.* Esto sucede en un momento en que millones de personas carecen de trabajo y de seguro médico, las infraestructuras se están desmoronando y, en general, se considera que muchas escuelas tienen un nivel de enseñanza inaceptable. El costo humano es incluso mayor que el costo económico de la guerra. Se han perdido o destruido millones de vidas, lo que ha generado un costo incalculable. El presupuesto que los gobiernos del mundo han gastado cada año para armarse y prepararse para la guerra, que supera el billón de dólares, podría permitir en gran medida aliviar la pobreza, of- recer un acceso universal a la educación y la atención de la salud, combatir la discriminación y las desigualdades y proteger el medio 7
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    ambiente y losderechos humanos. En resumen, redirigir ese billón de dólares permitiría en gran medida hacer que el mundo fuera más seguro de lo que es hoy. (De hecho, tan sólo una minúscula parte —menos del  5%— podría tener una importancia decisiva. Para obtener cifras más concretas, véase la siguiente sección, titu- lada “Los gastos mundiales en armas”.) Evidentemente, no es realista esperar que los gobiernos del mundo reduzcan a cero el gasto militar. Los gobiernos nacionales y las organizaciones de ámbito regional e internacional tienen re- sponsabilidades que exigen un determinado nivel de defensa. Pero debemos preguntarnos: ¿Cómo podría —de hecho, cómo debe— modificarse el orden de prioridades de nuestros presupuestos para cumplir los objetivos de seguridad humana? ¿Y podría ese reajuste proporcionar una seguridad mayor, más duradera y más justa? El desarme no consiste únicamente en eliminar las armas; tam- bién consiste en crear oportunidades: oportunidades para tener una nueva percepción de la seguridad, para modificar el orden de prioridades de nuestros presupuestos, y para reconsiderar nuestra identidad como naciones en comunidad. LAS NACIONES UNIDAS, como nos recuerda su Carta, tiene por finalidad ser un lugar en el que los pueblos del mundo podrían unirse con vistas a “preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra [y] a practicar la tolerancia y a convivir en paz como buenos vecinos [...]”. Se concibió como un lugar en el que los pueblos podrían “unir nuestras fuerzas para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales [y] asegurar [...] que no se usará la fuerza armada sino en servicio del interés común [...]” Obviamente, los miembros de las Naciones Unidas no han cumplido estoas visiones y objetivos. La Organización se vio par- alizada por la guerra fría, por unos bloques regionales opuestos y por distintas naciones obstruccionistas. Con todo, los Estados se han unido para alcanzar asombrosos fines, como tratados que prohíben las armas químicas y biológicas, las minas terrestres y 8
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    las municiones enracimo, y tratados que regulan la proliferación de armas nucleares y que instan al desarme nuclear. Asimismo, existen importantes foros para debatir las amenazas para la paz y la seguridad internacionales y la promulgación de nuevos trat- ados sobre el control de armamentos. Pero, finalmente, las Na- ciones Unidas sólo pueden tener la misma magnitud que la suma de sus partes: los países del mundo. No es y nuca pretendió ser una organización por encima de las naciones del mundo, o incluso una organización situada junto a ellos. Es una organización de las naciones del mundo, y, como tal, puede ser todo lo que esas na- ciones le dejen ser. Vivimos en un momento de grandes desafíos, pero dentro de esos desafíos surgen las oportunidades, y no sólo para reducir los armamentos del mundo, sino también para tener una nueva percepción del desarme y de la seguridad, situando la seguridad de las personas del mundo en un lugar central del programa de seguridad. NOTA *El presupuesto federal de los Estados Unidos se divide en dos categorías de gasto: discrecional y obligatorio. Este último incluye programas que deben financiarse a determinados niveles por ley, entre los que se cabe mencionar la seguridad social, Medicare y Medicaid. 9
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    C A PÍ T U LO 2 Los gastos mundiales en armas “ CADA ARMA que se fabrica, cada nave de guerra que se lanza al mar, cada cohete que se dispara supone, en última instancia, un robo a quienes tienen hambre y no tienen qué comer, a quienes tienen frío y no tienen con qué cubrirse. Este mundo en armas no sólo está gastando dinero en armas. Está gastando el sudor de sus trabajadores, el genio de sus científicos, las esperanzas de sus ” niños. DWIGHT D. EISENHOWER, 34º Presidente de los Estados Unidos, extraído de un discurso pronunciado ante la American Society of Newspaper Editors, 16 de abril de 1953 E L GASTO MILITAR MUNDIAL, tras muchos años de crecimiento en el período de la guerra fría, pasó de 1,2 billones de dólares de los EE.UU. en 1985 a 809.000 millones de dólares en 1998, lo que refleja recortes en todas las regiones, salvo en Asia (donde el gasto aumentó más de una cuarta parte durante la década de 1990). En ese período se redujeron el número de efectivos mili- tares, la producción de armas y los arsenales de armas. Los Esta- dos Unidos, que representan la mayor porción del pastel del gasto mundial, redujeron su gasto militar en un tercio durante la década de 1989 a 1999. La Federación de Rusia también redujo sus gastos de armamentos en ese período: en 1998, gastó una quinta parte de lo que la Unión Soviética había gastado diez años atrás. Sin embargo, desde 1998, el gasto militar ha vuelto a aumen- tar, alcanzando casi los niveles registrados durante la guerra fría 11
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    en algunos países,incluidos los Estados Unidos. Según el Insti- tuto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI), el gasto militar mundial correspondiente a 2008 era de unos 1,464 billones, lo que supone un aumento del 4% en valores reales desde 2007 y un aumento del 45% desde 1999. Esta cifra representa el 2,4% del producto interno bruto (PIB) mundial o 216 dólares por cada persona en el mundo. Todas las regiones y subre- giones han registrado un importante aumento desde 1999, salvo Europa occidental y central. ¿Qué impulsa este aumento del gasto? Según el Instituto Inter- nacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI), son muchas las razones, pero tienen que ver fundamentalmente con diversos factores: los objetivos de política exterior, las amenazas reales o aparentes, los conflictos armados y las contribuciones a las operaciones multilaterales de mantenimiento de la paz. La di- sponibilidad de recursos económicos en un entorno de fuerte cre- cimiento económico también ha motivado el aumento del gasto, aunque esta situación puede cambiar en tiempos económicos más duros. El gasto militar está muy concentrado; 10  países del mundo representan el 74% del total. Los Estados Unidos, que ocupan el primer puesto en gasto militar, representan por sí solos casi el 42% del total del gasto militar en todo el mundo. A los Estados Unidos le siguen de lejos China, Francia, el Reino Unido, la Federación de Rusia, Alemania y el Japón (China se sitúa en torno a un 6% del total, los demás a un nivel inferior). 12
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    Gastos militares en2008 País Cuantía Puesto mundial Estados Unidos 607,0 dólares 1 China (84,9 dólares)* 2 Francia 65,7 dólares 3 Reino Unido 65,3 dólares 4 Federación de Rusia (58,6 dólares)* 5 Alemania 46,8 dólares 6 Japón 46,3 dólares 7 Italia 40,6 dólares 8 FUENTE: Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz, 2009. Las cuantías se expresan en miles de millones de dólares de los EE.UU. del ejercicio económico 2009. ( )*= Estimación del SIPRI El costo de oportunidad del gasto militar NADIE ESPERA que se elimine el gasto militar. Los Estados tienen necesidades legítimas en materia de seguridad que deben satis- facerse, así como obligaciones de establecer y mantener la segu- ridad regional e internacional. Pero el aumento vertiginoso de los presupuestos de defensa y la asignación de prioridades equivoca- das han tenido un costo elevado, no sólo en términos monetarios, sino también en oportunidades perdidas. El mundo está plagado de grandes desafíos sociales que pueden traducirse en mayor se- guridad humana e incluso mayores conflictos —extrema pobreza, ausencia de derechos básicos, falta de oportunidades, falta de ac- ceso a la educación, la atención de la salud y el refugio, degradación del medio ambiente, enfermedades y discriminación. Gastar 1,464 billones de dólares para crear fuerzas militares y fabricar armas ha supuesto no gastar recursos escasos para cumplir las responsabili- dades sociales; ha supuesto no satisfacer las necesidades básicas de las personas a nivel mundial. 13
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    Aumento porcentual delgasto militar 1998-2008 Gasto en 2008 Cambio % África 20,4 dólares b + 202% Las Américas 603 dólares b + 64% Asia/Oceanía 206 dólares b + 52% Europa 320 dólares b + 14% Oriente Medio 75,6 dólares b + 56% FUENTE: Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz, 2009. Las cuantías se expresan en miles de millones de dólares constantes de los EE.UU. de 2005. Con todo, a lo largo de las dos últimas décadas se ha recono- cido muchas veces la importancia de lograr esos derechos y de satisfacer esas necesidades en conferencias y cumbres de las Na- ciones Unidas, lo que ha culminado con la Declaración del Milenio de septiembre de 2000. En la Declaración del Milenio, los líderes mundiales comprometieron a sus naciones a integrar una nueva alianza mundial para reducir la extrema pobreza y fijar una serie de objetivos con plazos concretos (antes de 2015), que se conocen como Objetivos de Desarrollo del Milenio. Se han realizado con- siderables progresos hacia la consecución de algunos objetivos, pero muchos no se cumplirán debido, fundamentalmente, a que no se ha materializado la financiación prometida. (Lo que ha ocur- rido al mismo tiempo que ha aumentado el gasto militar a nivel mundial.) Las cuantías necesarias para financiar dichos objetivos no son pequeñas (véase la página opuesta), pero tan sólo consti- tuyen una fracción mínima del gasto militar mundial. De hecho, el Banco Mundial estima que la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio supondría un costo total de 40.000 millones de dólares a 60.000 millones de dólares (gastados cada año para los cinco años siguientes). Eso sólo representa entre un 3% y un 4% anual del gasto militar mundial. 14
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    El costo dela consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio OBJETIVO Reducir a la mitad la extrema pobreza y el hambre Reducir a la mitad la proporción de personas con ingresos inferiores a 1 dólar por día y que padecen hambre COSTO 39.000-54.000 millones de dólares PORCENTAJE DEL GASTO MILITAR MUNDIAL 2,6%-3,7% OBJETIVO Promover la educación universal y la igualdad entre los géneros Lograr la educación universal y eliminar la disparidad de género en la educación COSTO 10.000-30.000 millones de dólares PORCENTAJE DEL GASTO MILITAR MUNDIAL 0,7%-2,0% OBJETIVO Promover la salud Reducir en 2/3 la tasa de mortalidad de menores de 5 años, reducir en 3/4 la tasa de mortalidad materna, reducir la propagación del VIH/SIDA COSTO 20.000-25.000 millones de dólares PORCENTAJE DEL GASTO MILITAR MUNDIAL 1,4%-1,7% OBJETIVO Sostenibilidad del medio ambiente Reducir a la mitad la proporción de personas sin acceso al agua potable, mejorar la vida de 100 millones de habitantes de barrios marginales COSTO 5.000-21.000 millones de dólares PORCENTAJE DEL GASTO MILITAR MUNDIAL 0,3%-1,4% UNA CIFRA MÁS QUE HAY QUE TENER EN CUENTA: Los 1,464 billones de dólares dedicados anualmente a gastos militares mundiales financiarían el presupuesto ordinario de las Naciones Unidas a los niveles actuales durante 732 años. FUENTE: El Banco Mundial, “The Costs of Attaining the Millennium Development Goals”. *Nota: el costo se expresa en miles de millones de dólares de los EE.UU. Cuando se suman todas las cifras son considerablemente superiores a los 40.000 a 60.000 millones de dólares con los que se estima que se alcanzarán todos los objetivos. Debido a la considerable superposición entre los objetivos, resulta más caro alcanzarlos por separado que conjuntamente. 15
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    Producción y transferenciasde armas LA PRODUCCIÓN MUNDIAL DE ARMAS, al igual que el gasto mili- tar mundial, está aumentando. Según el SIPRI, las ventas de armas de las 100 empresas productoras de armas más grandes a nivel mundial (excluida China) ascendieron a un total de 347.000 mil- lones de dólares en  2007, lo que supone un aumento del 11% en valores nominales y del 5% en valores reales con respecto a 2006. Las ventas de armas, al igual que el gasto en armas, están muy concentradas. Tan sólo 44 empresas de los Estados Unidos representaron, en total, el 61% de la venta de armas de las 100 empresas más importantes, y 32 empresas de Europa occidental representaron un 31%. Entre los años 2003 y 2007, los cinco mayores proveedores de las principales armas convencionales proporcionaron aproxima- damente un 79% del volumen de exportaciones de dichas armas, a saber: los Estados Unidos, la Federación de Rusia, Alemania, Francia y el Reino Unido. En el período comprendido entre 2004 y 2008, los principales países receptores fueron China, la India, los Emiratos Árabes Unidos, Corea del Sur y Grecia. China ha sido el mayor importador de armas convencionales durante varios años. Según estimaciones del SIPRI, el valor del comercio internacio- nal de armas en 2006 fue de 45.600 millones de dólares. El comercio de armas es sumamente rentable, pero en los Es- tados Unidos, por ejemplo, proporciona escasos beneficios a los contribuyentes. Esto se debe a que, en muchos casos, las empre- sas de defensa de los Estados Unidos obtienen desgravaciones fis- cales y subsidios del gobierno muy importantes. Según el World Policy Institute, más de la mitad de todas las ventas de armas de los Estados Unidos están subvencionadas por los contribuyentes de los Estados Unidos, más que por los gobiernos extranjeros que compran las armas. Durante  1996, el Gobierno de los Estados Uni- dos gastó 7.900 millones de dólares para ayudar a las empresas a obtener algo más de 12.000 millones de dólares en nuevas ventas internacionales de armas. 16
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    Valor financiero delas exportaciones mundiales de armas Total mundial 45,628 billones de dólares Estados Unidos 14,008 billones de dólares Federación de Rusia 6,5 billones de dólares Francia 5,061 billones de dólares Reino Unido 3,792 billones de dólares Israel 3 billones de dólares FUENTE: Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz. Amounts are in fiscal year 2006 U.S. dollars. Para más información Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz www.sipri.org Centro para el Control y la No Proliferación de las Armas www.armscontrolcenter.org Centro Internacional de Bonn para la Conversión www.bicc.de Federation of American Scientists www.fas.org 17
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    C A PÍ T U LO 3 Las armas nucleares “ NO SÉ con qué armas se luchará en la tercera guerra mundial, pero en la cuarta lo harán con palos y ” piedras. ALBERT EINSTEIN L AS ARMAS NUCLEARES SON LAS ARMAS MÁS PELIGROSAS en la Tierra. Una sola bomba tiene potencial para destruir ciu- dades enteras, matar a millones de personas y contaminar el aire, la tierra y el agua a muchas millas alrededor del lugar original de la explosión durante miles de años. En caso de estallar una gran guerra nuclear, son todas las civilizaciones las que se verán ame- nazadas, por los efectos directos de las explosiones nucleares y la consiguiente radiación, y por el invierno nuclear que podría pro- ducirse cuando se inyectan inmensas nubes de polvo en la atmós- fera. Dado que sus efectos son tan generalizados y devastadores, las armas nucleares nunca pueden utilizarse realmente de manera es- trictamente “focalizada”, tampoco puede afirmarse que con su uti- lización se logra una “victoria” en ningún sentido racional. Aunque las armas nucleares sólo se han utilizado en guerra en dos oca- siones —los Estados Unidos, en Hiroshima y Nagasaki, en 1945—, persiste la posibilidad de que Estados o terroristas las utilicen, ya sea de forma intencionada o accidental, mientras continúen exis- tiendo tales armas. Cómo funcionan LAS ARMAS NUCLEARES LIBERAN enormes cantidades de energía por fisión (la división de átomos pesados, como el uranio o el plu- 19
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    tonio, en unareacción en cadena) o por fusión (la combinación de isótopos de un elemento ligero, como el hidrógeno). Las bombas nucleares que destruyeron Hiroshima y Nagasaki eran simples ar- mas de fisión que utilizaban uranio muy enriquecido (UME) y plu- tonio, respectivamente. La mayoría de las armas termonucleares de los arsenales de hoy en día explotaría con una potencia aproxi- mada ocho a cien veces mayor que las bombas lanzadas en Hiro- shima y Nagasaki (cuya potencia media equivalía a 18.000 tonela- das de TNT). Normalmente, contienen tanto UME como plutonio. Las ojivas desplegadas están instaladas principalmente sobre mis- iles balísticos de largo alcance basados en tierra o en submarinos que pueden lanzarlas a miles de millas con gran precisión. Para los que desean fabricar armas nucleares, la producción de material fisionable (por lo común, UME y plutonio) es el principal desafío técnico. El uranio poco enriquecido (UPE) que se utiliza para alimentar la mayoría de las centrales nucleares del mundo se enriquece en torno a un 3,5% de U-235 y no puede utilizarse como material para fabricar una bomba en este estado. Por otra parte, el uranio apto para utilizaciones bélicas debe ser uranio muy enriquecido con una concentración superior al 90% de U-235 (en centrifugadores de diseño especial) a fin de que sea apto para fabricar bombas. Sin embargo, el plutonio no precisa ser “enriquecido”. Puede utilizarse plutonio de casi cualquier composición isotópica para fabricar armas nucleares. (El plutonio no se produce de forma natural, pero es un subproducto que genera energía nuclear en reactores nucleares y se recupera mediante reprocesamiento químico.) Para fabricar una arma nuclear no se necesita una gran canti- dad de material fisionable. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) define una “cantidad significativa” de material fi- sionable como la cantidad necesaria para fabricar una bomba de primera generación del tipo Nagasaki. Las cantidades significativas son 25 kilogramos de U-235 muy enriquecido y 8 kilogramos de 20
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    plutonio. Las armasde fisión avanzadas pueden contener, quizás, sólo el 50% de material fisionable. (Según el Grupo Internacional sobre Materiales Fisionables, en 2008, las existencias mundiales de UME ascendían a un total de aproximadamente 1.670 +/- 300 toneladas métricas, y las existencias mundiales de plutonio sepa- rado ascendían a un total de aproximadamente 500  toneladas métricas, suficientes para producir decenas de miles de nuevas armas.) Fuerzas nucleares mundiales EL NÚMERO DE ARMAS NUCLEARES EN TODO EL MUNDO alcanzó su nivel máximo a mediados de la década de 1980, situándose en torno a las 70.000 ojivas. Con el fin de la guerra fría, el número de armas nucleares se ha reducido considerablemente, con todo, no sólo siguen existiendo, sino que también siguen siendo un el- emento central de la doctrinas de seguridad de los Estados que las poseen. Según el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investi- gación de la Paz, a principios de 2009 había casi 8.400 armas nu- cleares operativas en el mundo. Varios miles se mantienen en es- tado de alerta, listas para ser lanzadas en cuestión de minutos. En total, había más de 23.000 ojivas nucleares (operativas, sobrantes, activas e inactivas, y ojivas intactas cuyo desmantelamiento está previsto). Generalmente se estima que hay nueve Estados que poseen armas nucleares: los Estados Unidos, la Federación de Rusia, el Re- ino Unido, Francia, China, la India, el Pakistán, la República Popular Democrática de Corea e Israel. Cinco de ellos (los Estados Unidos, la Federación de Rusia, el Reino Unido, Francia y China– son Esta- dos poseedores de armas nucleares reconocidos en el marco del Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares (TNP). Los Estados Unidos y la Federación de Rusia, con más de 7.500 ojivas desplegadas en total, poseen la gran mayoría del arse- nal nuclear mundial (casi el 90% de las armas desplegadas). Desde 21
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    Ojivas nucleares desplegadasen 2009 País Ojivas Ojivas Total Estratégicas No estratégicas Desplegadas Estados Unidos 2.202 500 2.702 Federación de Rusia 2.787 2.047 4.834 Reino Unido 160 -- 160 Francia 300 -- 300 China 186 -- 186 India -- -- 60-70 Pakistán -- -- 60 Israel -- -- 80 --------- Total 8.392 FUENTE: Yearbook of Armaments de 2009 del SIPRI. Todas las cifras son aproximadas. el final de la guerra fría, ambos países han negociados una serie de tratados bilaterales dirigidos a reducir el número de armas nucle- ares desplegadas por cada uno. En 2009, se hallan en curso las conversaciones para renovar o reemplazar estos tratados. Según el Grupo Internacional sobre Materiales Fisionables, en 2008, los Estados Unidos y la Federación de Rusia, junto con el Reino Unido, Francia y la República Popular Democrática de Corea, habían anunciado oficialmente que ponían fin a su produc- ción de materiales fisionables para armas, mientras que China lo había hecho de forma oficiosa. (No obstante, se desconoce el es- tado de la producción de materiales fisionables de la República Popular Democrática de Corea.) 22
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    La India yel Pakistán no se han adherido al TNP y siguen sin estar sometidos a sus salvaguardias y obligaciones. Tanto la In- dia como el Pakistán han realizado ensayos nucleares y, según el Grupo Internacional sobre Materiales Fisionables, continúan pro- duciendo materiales fisionables, así como nuevos sistemas de mis- iles capaces de arrojar armas nucleares. Por lo general, se cree que Israel posee armas nucleares, y también sigue sin ser parte en el TNP. Oficialmente, se sabe muy poco acerca de su programa de armas nucleares. Según el Grupo Internacional sobre Materiales Fisionables, Israel podría estar pro- duciendo materiales fisionables para su uso en armas nucleares. En 2005, la República Popular Democrática de Corea afirmó que había desarrollado un arma nuclear y, en 2006 y 2009, que había realizado ensayos nucleares. Apenas se conocen datos acer- ca del programa nuclear de la República Popular Democrática de Corea. En 2009, el Centro de Información de Defensa informó de que se sospechaba que la República Popular Democrática de Corea poseía suficiente plutonio apto para utilizaciones bélicas para fab- ricar de cinco a 12 armas. Las conversaciones con la República Popular Democrática de Corea acerca del desmantelamiento de su programa nuclear se estancaron en 2009, y la perspectiva de reiniciar las conversaciones es incierta. El 12 de junio de 2009, el Consejo de Seguridad condenó en los términos más enérgicos el ensayo nuclear realizado por la República Popular Democrática de Corea, y le impuso nuevas sanciones mediante la aprobación de la resolución 1874 (2009). La República Islámica del Irán ha tenido, presuntamente, un programa de armas nucleares en el pasado y (en 2009) está pro- duciendo uranio enriquecido apto para generar energía nuclear. El OIEA no tiene pruebas de que el Irán esté tratando de enriquecer uranio para un arma nuclear. (En 2009 se tienen en cuenta todas sus existencias declaradas de uranio.) Pero el OIEA no ha tenido acceso a todas las instalaciones y los documentos que necesita para evaluar cuidadosamente las intenciones del Irán en el ámbito 23
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    nuclear. El Consejode Seguridad ha actuado en varias ocasiones para imponer y ampliar sanciones al Irán, lo que ha tenido escaso efecto disuasorio. El Irán, que es parte en el TNP, insiste en que está produciendo uranio únicamente para generar energía nucle- ar, derecho que le confiere el TNP. Peligro claro e inminente LA EXISTENCIA DE ARMAS NUCLEARES representa un peligro claro e inminente para la humanidad. La divulgación de conocimientos especializados en materia nuclear agrava aún más este peligro. El Director General del Organismo Internacional de Energía Atómica, Mohamed ElBaradei, señala en un escrito: “En 1970, se suponía que relativamente pocos países sabían cómo adquirir armas nu- cleares”. Pero ahora, prosigue el Sr. ElBaradei, “con 35 a 40 países según algunas estimaciones, el margen de seguridad bajo el ac- tual régimen de no proliferación ya se está reduciendo demasia- do”. Además, según la Iniciativa sobre la Amenaza Nuclear, más de 50 Estados poseen, cada uno, más de 5 kilogramos de material fisionable para su uso en armas. Aunque muchos de los arsenales nucleares del mundo se man- tienen en lugar seguro, existe la preocupación de que algunos, así como otros materiales nucleares conexos, carezcan de suficientes medidas de seguridad y sean vulnerables al robo. El OIEA man- tiene una Base de datos sobre el tráfico ilícito que recoge los casos de tráfico ilícito y otras actividades no autorizadas relacionados con materiales nucleares y radiactivos. Esta Base de datos realiza un seguimiento de acontecimientos producidos de forma inten- cionada o no, cruzando o no fronteras internacionales, así como de actos fallidos o impedidos. Un lanzamiento equivocado de armas nucleares también sigue siendo una posibilidad real, que se ve aumentada por el hecho de que miles de armas permanecen en estado de gran alerta, listas para ser lanzadas en cuestión de minutos. 24
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    Aun suponiendo queno se produzca ningún robo o lanzamien- to equivocado, los costos relacionados con las armas nucleares (investigación, desarrollo, fabricación, mantenimiento, desm- antelamiento y limpieza) son astronómicos. Los Estados Unidos gastan 30.000 millones de dólares al año sólo para mantener sus arsenales. Según un estudio del Brookings Institute realizado en 1998, el costo global del programa de armas nucleares de los Estados Unidos para el período comprendido entre 1940 y 1998 asciende a más de 5,5  billones de dólares. Por su parte, el De- partamento de Energía de los Estados Unidos informa de que las actividades relacionadas con las armas han llevado a producir más de 104 millones de metros cúbicos de desechos radiactivos. “ CADA VEZ ESTÁ MÁS CLARO que las armas nucleares ya no son un medio para lograr la seguridad; de hecho, con cada año que pasa hacen que nuestra ” seguridad sea más precaria. MIKHAIL GORBACHEV, Wall Street Journal, 31 de enero de 2007 El caso de Global Zero HENRY KISSINGER, SAM NUNN, WILLIAM PERRY Y GEORGE SHULTZ han argumentado sobre el artículo de la página editorial del Wall Street Journal que nos encontramos en un “punto crítico en el ámbito nuclear”. El Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares (TNP), la piedra angular del régimen nuclear, se encuentra en un estado cada vez más frágil, y el Tratado de pro- hibición completa de los ensayos nucleares (TPCEN) todavía no ha entrado en vigor. Las relaciones entre la Federación de Rusia y los Estados Unidos, que poseen la inmensa mayoría de las armas nucleares del mundo, se han enturbiado, máxime por los planes de defensa de misiles de los Estados Unidos. Tenemos un gran desconocimiento de los programas nucleares del mundo, en par- ticular los del Irán, la República Popular Democrática de Corea, la India, el Pakistán e Israel. 25
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    En este momentode creciente peligro, también existe un cre- ciente movimiento en favor de la abolición de las armas nucleares, que incluye no sólo a activistas en materia de desarme de todo el mundo, sino también a muchos actuales dirigentes y antiguos dirigentes del gobierno de todo el espectro político, que argumen- tan, todos ellos, que las armas nucleares ya no hacen frente (si es que alguna vez lo hicieron) a las preocupaciones de seguridad mundial; de hecho, el recurso a las armas nucleares resulta cada vez más peligroso y cada vez menos eficaz. SON MUCHOS LOS ARGUMENTOS A FAVOR DE LA ABOLICIÓN DE LAS ARMAS NUCLEARES, entre los que se incluyen los siguientes: EL USO DE ARMAS NUCLEARES SERÍA INMORAL. Sus efectos serían indiscriminados (no es probable que pudieran permanecer limitadas a los campos de batalla) y catastróficos (sus efectos se harían sentir casi con toda certeza a cientos, o puede que incluso miles, de millas del lugar original de la explosión original y durante cientos, o puede que incluso miles, de años en el futuro). EL USO DE ARMAS NUCLEARES SERÍA POCO VIABLE. Es difícil que esas armas puedan utilizarse eficazmente contra fuerzas insurgen- tes o paramilitares que sean relativamente pequeñas, altamente móviles y en rápida evolución. También parece improbable que puedan utilizarse sin causar numerosas víctimas civiles. EL USO DE ARMAS NUCLEARES SERÍA INEFICAZ. Las armas nu- cleares darían la impresión de no tener ningún papel en la lucha contra el terrorismo. No son un elemento disuasorio. No pueden utilizarse contra el terrorismo de manera efectiva. LAS ARMAS NUCLEARES PLANTEAN HOY UN MAYOR RIESGO QUE CUALQUIER “VENTAJA” QUE PUDIERA CONSIDERARSE QUE REP- RESENTAN. Cuando hay armas nucleares presentes, siempre ex- 26
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    iste el riesgode lanzamiento accidental. El riesgo de robo también es bastante real. Se sabe que los terroristas están tratando de ad- quirir tecnología, materiales y armas nucleares, las cuales podrían protegerse mejor y someterse a mayores medidas de seguridad. EXISTE UNA SERIE DE GRUPOS que se están organizando para lograr el objetivo de Global Zero. Véase el Capítulo 15 para ob- tener más información acerca de cómo puede ser parte del movi- miento mundial de abolición. Tratados TRATADO SOBRE LA NO PROLIFERACIÓN DE LAS ARMAS NUCLEARES (TNP) El TNP es un tratado internacional sin precedentes cuyo objetivo consiste en prevenir la propagación de las armas nucleares y la tecnología de armamentos, promover la cooperación en el uso de la energía nuclear con fines pacíficos y fomentar el objetivo de lograr el desarme nuclear y el desarme general y completo. El Tratado representa el único compromiso vinculante en un tratado multilateral con el objetivo del desarme contraído por Estados poseedores de armas nucleares. El Tratado, abierto a la firma en 1968, entró en vigor en 1970. El 11 de mayo de 1995, el Tratado se prorrogó indefinidamente. En total se han adherido al Tratado 190 partes, entre las que se incluyen cinco Estados poseedores de armas nucleares. Más países han ratificados el TNP que cualquier otro acuerdo de limitación de armamentos y desarme, lo cual con- stituye una prueba de la importancia del Tratado. Cada cinco años se celebran Conferencias de Examen para evaluar los progresos alcanzados en la aplicación del Tratado. (Para más información so- bre el TNP, véase el siguiente capítulo.) 27
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    TRATADO DE PROHIBICIÓNCOMPLETA DE LOS ENSAYOS NUCLEARES (TPCEN) El TPCEN, que prohíbe todos los ensayos nucleares, se abrió a la firma en septiembre de 1996, pero aún no ha entrado en vigor. A junio de 2009 lo han ratificado 148 países, pero no puede entrar en vigor hasta que los Estados Unidos, China y otros siete países no hayan ratificado el pacto. La Comisión Preparatoria de la Or- ganización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (OTPCEN) mantiene una red de vigilancia compuesta por 337 instalaciones en todo el mundo, encargada de verificar el cumplimiento de las obligaciones de los Estados Partes en el Tratado. (Para más información, véase el sitio web de la OTPCEN en www.ctbto.org.) PROHIBICIÓN DE LA PRODUCCIÓN DE MATERIAL FISIONABLE En diciembre de 1993, la Asamblea General de las Naciones Uni- das aprobó por consenso una resolución en la que se pedía que se negociara un tratado verificable por el que se prohíba la produc- ción de material fisionable para armas nucleares. La tarea de ne- gociar ese tratado corresponde a la Conferencia de Desarme, que ha tenido ante sí el proyecto de texto de dicho tratado durante más de una década. Sin embargo, el trabajo en la Conferencia de Desarme no progresó en aquel momento. En 2009, hay una es- peranza renovada de que la Conferencia de Desarme iniciará la labor de negociación sobre un tratado, con el establecimiento de un nuevo grupo de trabajo en la materia, pero aún quedan im- portantes obstáculos que sortear, incluida la cuestión de decidir si dicho tratado tendrá un alcance reducido (poniendo fin a la pro- ducción de material fisionable, lo que afectaría principalmente a la India y el Pakistán) o amplio (abordando las reservas existentes). También siguen planteándose dudas sobre si se puede compro- bar que los Estados están cumpliendo sus obligaciones en virtud de dicho tratado y de qué forma. (Para más información, véase el 28
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    sitio web delGrupo Internacional sobre Materiales Fisionables en www.ipfm.org) ZONAS LIBRES DE ARMAS NUCLEARES La creación de zonas libres de armas nucleares es un enfoque re- gional dirigido a reforzar las normas mundiales sobre la no pro- liferación de las armas nucleares y el desarme, y a consolidar los esfuerzos internacionales en favor de la paz y la seguridad. Una zona libre de armas nucleares es una región específica en la que los países se comprometen a no fabricar, adquirir, ensayar o po- seer armas nucleares. Existen cuatro zonas libres de armas nucle- ares a nivel mundial ya establecidas: en América Latina y el Caribe, Asia Sudoriental, el Pacífico Sur y Asia central. Se prevé que en el futuro próximo se establezca una nueva zona libre de armas nucle- ares en África. Cada tratado por el que se establece una zona libre de armas nucleares incluye un protocolo para que los cinco Esta- dos poseedores de armas nucleares reconocidos en el marco del TNP (China, la Federación de Rusia, Francia, el Reino Unido y los Estados Unidos) lo firmen y ratifiquen. En dichos protocolos, que son jurídicamente vinculantes, se exhorta a los Estados poseed- ores de armas nucleares a que respeten la condición de las zonas y no usen o amenacen con usar armas nucleares contra Estados Partes en el tratado. (No obstante, en 2009, entre las zonas libres de armas nucleares, sólo la de América Latina y el Caribe obtuvo el apoyo pleno de las cinco potencias nucleares.) Mongolia se car- acteriza por haber sido el primer país en declararse primera zona libre de armas nucleares constituida por un único Estado, y goza del reconocimiento mundial de su seguridad internacional y de su condición de Estado libre de armas nucleares. 29
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    Para más información Federationof American Scientists www.fas.org Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz www.sipri.org Centro de Información de Defensa www.cdi.org Arms Control Association www.armscontrol.org Naciones Unidas www.un.org/disarmament Union of Concerned Scientists www.ucsusa.org Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales www.nrdc.com Nuclear Files.org (Fundación pro Paz en la Era Nuclear) www.nuclearfiles.org El ciberbús escolar de las Naciones Unidas http://cyberschoolbus.un.org/dnp/sub2.asp?ipage=nuclearweapons 30
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    C A PÍ T U LO 4 El Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares “ CADA PARTE en el Tratado se compromete a celebrar negociaciones de buena fe sobre medidas eficaces relativas a la cesación de la carrera de armamentos nucleares en fecha cercana y al desarme nuclear, y sobre todo un tratado de desarme general y completo bajo estricto y eficaz ” control internacional. ARTÍCULO VI, Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares E L TRATADO SOBRE LA NO PROLIFERACIÓN DE LAS ARMAS NU- CLEARES (TNP) es un acuerdo clave en los esfuerzos por regu- lar las armas nucleares a nivel mundial. Entró en vigor en 1970. Al tratado se han adherido 190 países, entre los que se incluyen los cinco Estados reconocidos como poseedores de armas nucleares en el marco del Tratado: China, los Estados Unidos, la Federación de Rusia, Francia y el Reino Unido. Actualmente hay tres países al margen del TNP; se trata de países que tienen o de los que se sospecha que tienen programas de armas nucleares: la India, Is- rael y el Pakistán. En 2003, la República Popular Democrática de Corea anunció que se retiraba del Tratado, y su condición jurídica en el Tratado sigue siendo incierta. En virtud del TNP, todas las partes en el Tratado se compro- meten a negociar de buena fe para librar al mundo de las armas nucleares y a trabajar por un tratado sobre el desarme general y 31
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    completo. Los Estadosno poseedores de armas nucleares se com- prometen a no desarrollar, adquirir o poseer armas nucleares. El TNP estipula que los Estados Partes se reunirán cada cinco años para evaluar la aplicación del Tratado. En la reunión de 1995 se acordó prorrogar el Tratado de manera indefinida (junto con otras decisiones, que se examinan infra). La Conferencia de Exam- en de 2000, si bien no abrió un nuevo camino, fue un éxito relativo, al reafirmar los compromisos del pasado y elaborar “13 medidas prácticas”, un programa para lograr el desarme nuclear. La reunión de examen de 2010 se celebrará en mayo, en Nueva York. (Véase infra para obtener más detalles de las Conferencias de Examen.) “ ALGUNOS DICEN QUE la proliferación de estas armas [nucleares] no se puede detener, no se puede controlar; que estamos destinados a vivir en un mundo en el que más naciones y más personas poseen los medios definitivos de destrucción. Este fatalismo es un adversario mortal, puesto que si creemos que la proliferación de armas nucleares es inevitable, entonces estaremos admitiendo que el ” uso de estas armas es inevitable. BARACK OBAMA, Presidente de los Estados Unidos, Praga, 5 de abril de 2009 Los tres pilares El TNP tiene tres “pilares” o ámbitos principales: la no proliferación (detener la propagación de las armas nucleares y la tecnología con- exa), el desarme (eliminar los arsenales nucleares existentes), y el derecho a usar la energía nuclear con fines pacíficos (que incluye el acceso a la tecnología nuclear, derecho del que gozan todos los Estados Partes en el TNP). 32
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    La no proliferación Desdesu entrada en vigor en  1970, el TNP ha tenido un éxito importante, aunque no perfecto, a la hora de contener la propa- gación de las armas nucleares en todo el mundo. La India y el Paki- stán, que nunca firmaron el TNP, han desarrollado programas de armas nucleares y los han declarado. Por lo general se cree que Is- rael, que también se mantiene al margen del Tratado, posee armas nucleares. La República Popular Democrática de Corea, que anun- ció su retirada del Tratado en 2003, afirmó haber desarrollado un arma nuclear en 2005. Realizó un ensayo nuclear en 2006 y otro en  2009. Algunos sospechan que la República Islámica del Irán, que sigue siendo parte en el TNP, ha tenido un programa de armas nucleares en el pasado, aunque no es posible evaluar detenida- mente las intenciones de su actual programa nuclear (si es para desarrollar armas o generar energía nuclear) hasta que propor- cione pleno acceso a sus instalaciones y documentos, como ha so- licitado el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). El desarme Los esfuerzos realizados por los cinco Estados poseedores de armas nucleares encaminados al desarme nuclear han sido desiguales e incompletos. Los Estados Unidos y la Federación de Rusia, que poseen la inmensa mayoría de las armas nucleares del mundo, han reducido considerablemente sus arsenales nucleares desde la guerra fría. Los arsenales nucleares mundiales alcanzaron su nivel máximo a mediados de la década de 1980, situándose en torno a 70.000 ojivas. En la actualidad, el número total de ojivas asciende a alrededor de 23.000, de las cuales casi 8.400 están operativas. Sin embargo, los esfuerzos por centrarse en seguir reduciendo el número de arsenales se paralizaron en gran medida a principios de la década de 2000, momento en que las relaciones entre la Fed- eración de Rusia y los Estados Unidos comenzaron a enturbiarse cada vez más, en gran parte por los planes de los Estados Unidos para desplegar sistemas de defensa contra misiles en Europa ori- 33
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    ental, “países próximos”a la Federación de Rusia. No obstante, en mayo de 2009, la Federación de Rusia y los Estados Unidos ini- ciaron negociaciones sobre más reducciones de armas nucleares, conscientes de que el Tratado START I suscrito entre ambas partes expira en diciembre de 2009. Aunque ha descendido el número de armas nucleares, no se ha reducido exponencialmente su potencial para destruir el plan- eta. Varios miles de armas nucleares siguen manteniéndose en estado de alerta, listas para ser lanzadas en cuestión de minutos. Como señala Sergio Duarte, Alto Representante de las Naciones Unidas para Asuntos de Desarme, siguen existiendo amplios arse- nales nucleares “unos 40 años después de que el TNP comprome- tiera a cada una de sus partes a celebrar ‘en una fecha próxima’ y ‘de buena fe’ negociaciones sobre el desarme nuclear, [y] aún no hay señales de la infraestructura necesaria para lograr el desarme nuclear (ausencia de planes operacionales, plazos, organismos de desarme gubernamentales, presupuestos y legislación nacional detallada). Las doctrinas de disuasión nuclear no sólo persisten, sino que han sido adoptadas por nuevos países” (Disarmament Times, primavera de 2008). El uso de la energía nuclear con fines pacíficos El tercer pilar del Tratado está relacionado con el derecho inalien- able de todas las Partes en el Tratado a desarrollar, investigar, producir y usar energía nuclear con fines pacíficos sin discrimi- nación. Las Partes también se comprometen a facilitar el mayor intercambio posible de equipo, materiales e información científica y tecnológica para el uso de la energía nuclear con fines pacíficos, teniendo derecho a participar en el mismo, y se les alienta a que examinen las necesidades de las regiones en desarrollo del mundo en estas materias. 34
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    Un estado cadavez más frágil EL TRATADO SOBRE LA NO PROLIFERACIÓN DE LAS ARMAS NUCLEARES se enfrenta a numerosos desafíos a medida que se aproxima la Conferencia de Examen de 2010 encargada de evaluar la aplicación del Tratado. Durante muchos años, sus miembros han estado divididos respecto a la decisión de cuáles deberían ser sus prioridades y cómo compaginar mejor las obligaciones que le in- cumben en materia de no proliferación y desarme en virtud del Tratado. La fuente de mayores tensiones radica en un antiguo de- sacuerdo sobre si debería tener preeminencia la no proliferación (que presta especial atención a los Estados que no poseen armas nucleares) o el desarme (que presta especial atención a los Estados que poseen armas nucleares). Así pues, los Estados que poseen ar- mas nucleares han impulsado el programa en gran medida y, como era de esperar, se han centrado en detener la propagación de las armas y la capacidad nuclear hacia otros países. Sin embargo, los Estados que no poseen armas nucleares (junto con numerosos ac- tivistas de la sociedad civil de todo el mundo) han replicado que el programa de los Estados poseedores de armas nucleares es de- masiado limitado y, además, no hace frente a sus obligaciones en virtud del TNP de planificar y lograr el desarme nuclear. Existe un optimismo fundado en cuanto a que las nuevas reali- dades políticas y la mayor atención al objetivo de abolir las armas nucleares a nivel mundial culminarán en una productiva Confer- encia de Examen de 2010, pero no hay ninguna garantía de que tenga un resultado positivo. Mucho dependerá de la disposición de los Estados poseedores de armas nucleares no sólo a celebrar conversaciones acerca del desarme nuclear, sino también a cump- lir sus compromisos. 35
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    Conferencia de Examende 1995 A LA CONFERENCIA DE EXAMEN DE 1995, además de la labor ha- bitual de examinar el TNP, se le encargó la tarea de decidir cómo, en su caso, debería prorrogarse el Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares: durante un período, durante una serie de períodos renovables, indefinidamente o de ninguna manera. Los Estados Partes acordaron finalmente prorrogar el Tratado de manera indefinida, vinculando dicha prolongación a otras dos decisiones y una resolución. En sus dos decisiones, acordaron re- forzar el proceso conducente a las Conferencias de Examen y esta- blecieron un programa de acción para lograr la no proliferación y el desarme. En este último se instaba a la concertación del Tratado de prohibición completa de los ensayos nucleares en septiem- bre de 1996, la celebración inmediata de negociaciones sobre un tratado que prohibiera la producción de material fisionable y la “resuelta realización” de esfuerzos con el objetivo de conseguir el desarme nuclear y el desarme general y completo. La Conferencia aprobó, además, una resolución sobre el Ori- ente Medio, en la que se apoyaba el establecimiento de una zona libre de todas las armas de destrucción en masa de la región y se hacía un llamamiento a Israel (el único país de la región que no es parte en el TNP) para que se adhiriera al TNP. Conferencia de Examen de 2000 CUANDO SE CONVOCÓ LA SEXTA CONFERENCIA DE EXAMEN en abril de 2000, en Nueva York, las expectativas eran escasas. Las tres reuniones preparatorias anteriores a la conferencia no habían conseguido avanzar, y todos los estados poseedores de armas nu- cleares continuaron afirmando la importancia estratégica central de sus armas nucleares. Al pesimismo se sumó el hecho de que el Senado de los Estados Unidos había rechazado el Tratado de pro- hibición completa de los ensayos nucleares (TPCEN) tan sólo un 36
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    Las 13 medidasprácticas conducentes al desarme nuclear Conferencia de 2000 encargada del examen del TNP 1. Firmar el Tratado de prohibición completa de los ensayos nucleares 2. Detener los ensayos de armas nucleares 3. Negociar un Tratado de cesación de la producción de ma- terial fisionable 4. Establecer un órgano en el seno de la Conferencia de De- sarme que se ocupe del desarme nuclear 5. Acordar el carácter irreversible del desarme nuclear 6. Abolir las armas nucleares 7. Respetar los tratados existentes (incluidos START II, START III y ABM) 8. Aplicar y ultimar la iniciativa trilateral de los Estados Uni- dos, la Federación de Rusia y el OIEA 9. Aplicar un enfoque gradual para lograr el desarme nucle- ar 10. Poner el exceso de materiales fisionables bajo el control del OIEA 11. Reafirmar el desarme general y completo, bajo un control internacional eficaz, como el objetivo último de los Estados 12. Informar periódicamente sobre los avances hacia el de- sarme nuclear. 13. Seguir desarrollando la capacidad de verificación para garantizar el cumplimiento de los acuerdos sobre desarme nuclear 37
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    año antes dela conferencia (en 1999), y Washington estaba con- siderando, una vez más, la posibilidad de establecer un sistema de defensa contra misiles (que violaría su Tratado sobre la limi- tación de los sistemas de proyectiles antibalísticos con la Feder- ación de Rusia). Los ensayos nucleares realizados por la India y el Pakistán, aun no siendo miembros del Tratado, también tuvieron consecuencias para la Conferencia, al destacar la necesidad de la universalidad. Con todo, la Conferencia no fracasó en sus objetivos, sino que realizó pequeños avances. Bajo intensas presiones (en particular, de Estados no poseedores de armas nucleares) para evitar una ruptura, los Estados poseedores de armas nucleares asumieron el compromiso inequívoco d “eliminar por completo sus arsenales nucleares.” La Conferencia también reconoció la necesidad de que los Estados poseedores de armas nucleares dieran “garantías de seguridad jurídicamente vinculantes” a los Estados no poseedores de armas nucleares de que no usarían armas nucleares contra el- los. Asimismo, la Conferencia aprobó un conjunto de 13 “medidas prácticas” conducentes al desarme nuclear (véase la página ante- rior). Aunque los numerosos compromisos acordados por los Esta- dos Partes en la Conferencia no representaron grandes avanc- es, la muestra de flexibilidad y compromiso fue importante, y el resultado fue, probablemente, el mejor que se pudiera alcanzar desde el punto de vista político en aquel momento. La Conferencia de Examen de 2005 concluyó sin que se llegara a un acuerdo sobre ningún aspecto sustantivo del TNP. Para más información Para obtener información detallada sobre el TNP y las Conferen- cias encargadas del examen del TNP, visite el sitio web de Reach- ing Critical Will, un proyecto de la Liga Internacional de Mujeres Pro Paz y Libertad, www.reachingcriticalwill.org. 38
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    También puede consultarseinformación sobre el TNP en: Arms Control Association www.armscontrol.org Comité de Organizaciones no Gubernamentales sobre Desarme, Paz y Seguridad http://disarmtimes.org 39
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    A julio de2009, se ha destruido aproximadamente un 44% de las casi 70.000 toneladas métricas de agentes para la guerra química . ORGANIZACIÓN PARA LA PROHIBICIÓN DE LAS ARMAS QUÍMICAS 40
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    C A PÍ T U LO 5 Las armas químicas E L USO DE ARMAS QUÍMICAS se remonta a la antigüedad, pero el uso moderno de dichas armas comienza con la primera guerra mundial, cuando ambas partes en el conflicto utilizaron gas tóxico para infligir un sufrimiento agonizante y causar consider- ables bajas en el campo de batalla. Las armas químicas han causa- do casi 1,3 millones de víctimas en todo el mundo. El uso de armas químicas durante la primera guerra mundial no fue especialmente sofisticado o especializado. Dichas armas consistían, básicamente, en productos químicos comerciales cono- cidos añadidos en municiones, como granadas y proyectiles de ar- tillería. Entre los productos químicos utilizados se incluyen cloro, fosgeno (un gas asfixiante) y gas mostaza (que inflige dolorosas quemaduras en la piel). Los resultados fueron indiscriminados y a menudo devastadores: se produjeron casi 100.000 muertes. Como consecuencia de la indignación pública (y debido a que las armas eran a menudo menos fiables que las armas conven- cionales), en 1925 se firmó el Protocolo de Ginebra, que prohíbe el empleo en la guerra de armas químicas. Aun siendo una me- dida acertada, el Protocolo presentaba una serie de deficiencias, incluido el hecho de que no prohibía el desarrollo, la producción o el almacenamiento de armas químicas. También resultaba prob- lemático el hecho de que numerosos Estados que ratificaron el Pro- tocolo se reservaban el derecho a utilizar armas prohibidas contra Estados que no eran partes en el Protocolo o como represalias del mismo tipo si se empleaban armas químicas contra ellos. Según señala la Federation of American Scientists, en el período de entreguerras, dos signatarios del Protocolo de Gine- bra emplearon armas químicas (Italia en África septentrional, y el Japón en China). Posteriormente, en la segunda guerra mundial, se emplearon gases tóxicos para matar a millones de personas en 41
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    campos de concentraciónnazis, y se utilizaron productos químicos en Asia (aunque no se utilizaron en campos de batalla europeos). Diversos países que no emplearon armas químicas en los campos de batalla durante la guerra siguieron desarrollando y acumulando enormes cantidades de estas municiones durante ese tiempo. Durante el período de la guerra fría se desarrollaron, fabric- aron y almacenaron numerosas armas químicas. En las décadas de  1970 y  1980, se estima que 25  Estados desarrollaban su ca- pacidad en materia de armas químicas. Con todo, desde el final de la segunda guerra mundial, se ha informado del uso de armas químicas sólo en unos pocos casos. Principales tipos de armas químicas AGENTE NEUROTÓXICO AGENTE VESICANTE ASFIXIANTE AGENTE INCAPACITANTE Convención sobre las armas químicas EL PELIGRO QUE REPRESENTAN las armas químicas, aun cuando no se utilicen, llevó a los gobiernos a negociar la Convención so- bre las armas químicas, que se aprobó en 1992 y entró en vigor en  1997. La Convención prohíbe el desarrollo, la producción, el almacenamiento y el empleo de armas químicas. Exige que los Es- tados Partes destruyan todas las existencias de armas químicas en un plazo de diez años a partir de la fecha de su entrada en vigor (antes de  2007), con una posible prórroga de hasta cinco años (2012). Para evitar el desarrollo clandestino de armas prohibidas, la Convención establece un riguroso sistema de inspecciones, efec- 42
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    tuadas por laOrganización para la Prohibición de las Armas Quími- cas, que también garantiza la destrucción en condiciones de segu- ridad de armas. La prohibición de la adquisición, la producción y el empleo de armas químicas que establece la Convención ha sido un éxito. No obstante, persisten algunos problemas, fundamentalmente la lentitud con que los Estados Unidos y la Federación de Rusia destruyen los grandes arsenales químicos. A esos retrasos han con- tribuido los altos costos y las preocupaciones ambientales. (Tanto la Federación de Rusia como los Estados Unidos incumplieron el plazo de  2007 para destruir los arsenales de armas químicas, y se les concedió un nuevo plazo, fijado en 2012. Algunos observa- dores consideran que la Federación de Rusia y los Estados Unidos no podrán cumplir el plazo de 2012.) Entre otras dificultades que plantea la Convención cabe señalar el hecho de que diversos Esta- dos no se han adherido a la misma. (En mayo de 2009, 188 Estados habían ratificado la Convención. Para comprobar el estado actual, visite el sitio web www.opcw.org.) Otro motivo de preocupación es que la Convención sólo tiene una aplicabilidad limitada a ter- roristas y agentes no estatales, lo que podría representar la mayor amenaza actual en lo que se refiere a armas químicas. Terrorismo químico AUNQUE LOS ESTADOS han sido los principales agentes que han utilizado armas químicas, las actuales preocupaciones se centran fundamentalmente en el posible uso de estas armas por terroris- tas. En  1994 y  1995, la secta japonesa Aum Shinrikyo utilizó gas sarín en ataques contra civiles en el Japón. No obstante, pese los amplios conocimientos especializados y la financiación recibida, Aum Shinrikyo tuvo dificultades para estabilizar grandes canti- dades de sarín. Ante estas dificultades, es muy probable que en el futuro los terroristas se fijen como objetivo centrales nucleares 43
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    o vehículos detransporte, cuyos efectos podrían ser mucho más letales. Para más información Acronym Institute www.acronym.org Arms Control Association www.armscontrol.org El Centro para el Control y la No Proliferación de las Armas www.armscontrolcenter.org Chemical Weapons Working Group www.cwwg.org Federation of American Scientists www.fas.org El Harvard-Sussex Program www.sussex.ac.uk/units/spru/hsp Monterey Institute of International Studies http://cns.miis.edu Iniciativa sobre la Amenaza Nuclear www.nti.org Organización para la Prohibición de las Armas Químicas www.opcw.org Reaching Critical Will www.reachingcriticalwill.org Centro Stimson www.stimson.org Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz www.sipri.org Comisión sobre Armas de Destrucción en Masa www.wmdcommission.org 44
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    C A PÍ T U LO 6 Las armas biológicas L A GUERRA BIOLÓGICA y el terrorismo biológico implican el uso deliberado de agente biológicos como armas para causar brotes de enfermedades. El uso de tales armas podría ocasionar perjuicios de gran magnitud, pánico, trastornos generalizados e in- cluso la muerte. Los rápidos adelantos de las ciencias de la vida y la globalización de la biotecnología hacen que éste sea un ámbito de creciente preocupación. Historia EL USO DE SUSTANCIAS TÓXICAS (agentes biológicos y químicos) como armas de guerra se prohibió antes de la primera guerra mundial, pero ello no impidió que los países siguieran utilizando gas tóxico durante esa guerra. En 1925, el Protocolo de Ginebra prohibió el empleo de armas químicas y biológicas, pero contenía varios puntos débiles. Lo que es más importante, el Protocolo pro- hibía únicamente el empleo de armas biológicas en la guerra, pero no prohibía su desarrollo, producción o almacenamiento. También resultaba problemático el hecho de que numerosos Estados que firmaron el Protocolo se reservaban el derecho a represalias en caso de sufrir ataques con armas biológicas prohibidas. Pese a las deficiencias del Protocolo de Ginebra, el empleo de armas biológicas durante la segunda guerra mundial fue limitado. El Japón, que informó del empleo de armas biológicas en ataques y experimentos, es una destacada excepción. Aunque otras grandes potencias no emplearon armas biológicas durante la guerra, mu- chas llevaron a cabo investigaciones sobre la guerra biológica. Durante el período de la guerra fría, un número de países cada vez mayor desarrolló programas de investigación de guerra biológica, de los cuales la entonces Unión Soviética y los Estados Unidos llevaron a cabo los de mayor envergadura. Entre las enfer- 45
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    medades que seutilizaron como armas cabe citar el carbunco, la viruela, la peste y la tularemia. Hasta finales de la década de 1960 no se formularon iniciativas para controlar las armas biológicas. En 1969, el Presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, anun- ció el desmantelamiento unilateral del programa de armas biológi- cas ofensivas de los Estados Unidos. A resultas de los prolonga- dos esfuerzos de la comunidad internacional para establecer un nuevo instrumento que complementara el Protocolo de Ginebra, de 1925, en 1972 se abrió a la firma la Convención sobre las armas biológicas, que entró en vigor en 1975. EN LA ACTUALIDAD, NINGÚN ESTADO RECONOCE que posee armas biológicas o que tiene un programa para desarrollar esas armas. El estigma asociado al empleo de dichas armas y su pro- hibición en el marco de la Convención sobre las armas biológicas han sido factores muy disuasorios. Sin embargo, no han propor- cionado una protección completa frente al desarrollo de armas biológicas. A principios de la década de 1990, se decía (desertores soviéticos) que la ex Unión Soviética había llevado a cabo un am- plio programa de armas biológicas clandestino en contravención de la Convención sobre las armas biológicas. Se descubrió (en 1995) que el Iraq, también signatario de la Convención, había teni- do un importante programa de guerra biológica no declarado, que dependía en gran medida de las cepas importadas y los materiales suministrados por otros países. La Convención sobre las armas biológicas A RAÍZ DE LA GRAVE PREOCUPACIÓN por el posible daño que podrían infligir las armas biológicas, en 1972 se abrió a la firma la Convención sobre la prohibición del desarrollo, la producción y el almacenamiento de armas bacteriológicas (biológicas) y toxínicas y sobre su destrucción, que entró en vigor en 1975. La Convención sobre las armas biológicas prohíbe el desarrollo, la producción, el almacenamiento y la adquisición de armas biológicas y toxínicas, 46
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    Tipos de armasbiológicas LAS ARMAS BIOLÓGICAS pueden clasificarse de varias formas, entre las que se incluyen las siguientes: Por el tipo de agente que causa la enfermedad; por ejemplo, bacteria, virus o toxina Por el tipo de efecto; por ejemplo, enfermedad transmis- ible (contagiosa) o enfermedad que sólo afecta a quienes están directamente expuestos a ella Por síntomas; por ejemplo, muerte, efecto incapacitante o comportamiento alterado FUENTE: Las armas del terror, Comisión sobre Armas de Destruc- ción en Masa, 2006. y exige la destrucción de dichas armas o sus sistemas vectores. La Convención cuenta con 163 Estados Partes y 13 signatarios (a junio de 2009). Hay 19 Estados que no han firmado ni ratificado la Convención. (Para ver la lista de Estados Partes y comprobar el estado actual de la Convención sobre las armas biológicas, visite el sitio web www.unog.ch.) Cada cinco años se celebran conferen- cias de examen para supervisar la aplicación de la Convención. La Convención sobre las armas biológicas constituye un impor- tante paso adelante, pero muchos consideran que es un instru- mento relativamente débil. A diferencia de la Convención sobre las armas químicas, la Convención sobre las armas biológicas no cuenta con ningún mecanismo de supervisión y verificación, y carece de medidas para investigar a los países sospechosos de in- cumplimiento. Se han adoptado algunas medidas para tratar de re- forzar este aspecto de la Convención, pero han sido insuficientes. 47
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    La Administración delos Estados Unidos rechazó un proyecto de protocolo de 2001 que habría exigido a los Estados Partes declarar las instalaciones pertinentes y someterse a inspecciones (de em- plazamientos de declarados y sospechosos). La Sexta Conferencia de Examen de la Convención sobre las armas biológicas (celebrada en Ginebra en 2006) estableció la Dependencia de Apoyo para la Aplicación de la Convención, encargada de prestar asistencia a los Estados Partes en la aplicación de la Convención, pero ésta no puede supervisar el cumplimiento o llevar a cabo inspecciones, ya que actúa fundamentalmente como centro de intercambio de ideas. (En 2011, los Estados Partes en la Convención decidirán su renuevan el mandato de la Dependencia de Apoyo para la Apli- cación de la Convención.) La amenaza del terrorismo biológico PESE AL HECHO de que rara vez se han utilizado agentes para la guerra biológica en los tiempos modernos y de que están prohi- bidos, la comunidad mundial se enfrenta a diversos desafíos en relación con esas armas. Por distintas razones, la mayor amenaza que plantean hoy los agentes para la guerra biológica podría pre- sentarse en forma de terrorismo y su posible uso por otros agen- tes no estatales. Los agentes para la guerra biológica son relativamente baratos de producir comparado con otras armas de destrucción en masa. De hecho, las armas biológicas se denominan a veces “la bomba atómica de los pobres”. Según Reaching Critical Will, en un análisis se estimó el costo de víctimas civiles en 2.000 dólares por kilómet- ro cuadrado con armas convencionales, pero en sólo 1 dólar por kilómetro cuadrado con armas biológicas. Los agentes biológicos son relativamente fáciles de producir y pueden encontrarse en la naturaleza. Por todo ello, las armas biológicas podrían resultar atractivas a terroristas. (Con todo, cabe señalar que existen otros desafíos, en particular, a la hora de convertir agentes biológicos 48
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    en armas parasu uso a gran escala. Se trata de este asunto más adelante.) Las instalaciones utilizadas para investigar y producir agen- tes biológicos son más fáciles de ocultar que las utilizadas para producir otras armas de destrucción en masa, por lo que es más probable que un agente estatal o no estatal (como, por ejemplo, un grupo terrorista) pueda llevar a cabo un programa de armas biológicas sin que sea descubierto. Además, el equipo que inter- viene en la producción de agentes para la guerra biológica, como, por ejemplo, fermentadores, tiene muchos usos civiles legítimos. A pesar de todo ello, según la Comisión sobre Armas de De- strucción en Masa, los expertos no son unánimes respecto de la magnitud de la amenaza de terrorismo biológico. Algunos creen que la amenaza es, o será en breve, comparable a la que plantean las armas nucleares. Otros, sin embargo, se muestran escépticos en cuanto a la probabilidad del uso a gran escala de agentes para la guerra biológica por terroristas, dadas las dificultades técnicas que supone gestionar y suministrar esas armas. La experiencia ad- quirida ha puesto de manifiesto estas dificultades. Los agentes no estatales de los Estados Unidos han utilizado agentes biológicos en múltiples ocasiones (1984, 2001, 2003 y 2004), cobrándose la muerte de varias personas, pero los incidentes, aunque alarman- tes y caóticos, fueron en general localizados y contenidos. El culto Aum Shinrikyo del Japón también trató de emplear agentes para la guerra biológica, pero fracasó en sus intentos en al menos 10 ocasiones, a pesar de disponer de considerables recursos técnicos y fondos, al parecer, superiores a 1.000 millones de dólares. (No obstante, tuvieron poco éxito a la hora de usar gas sarín, un agente para la guerra química.) Sin embargo, como señala la Comisión so- bre Armas de Destrucción en Masa, el hecho de que en anteriores ocasiones los terroristas fracasaran no significa en modo alguno que vayan a fracasar en futuros intentos. En vista de estos desafíos, resulta sumamente importante re- forzar la Convención sobre las armas biológicas y procurar enérgi- 49
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    camente la adhesiónuniversal a la misma. También es esencial que el público reciba más información sobre las amenazas de guerra biológica y la forma de proceder en situaciones de emergencia. Para más información El Acronym Institute www.acronym.org Arms Control Association www.armscontrol.org El Centro para el Control y la No Proliferación de las Armas www.armscontrolcenter.org Federation of American Scientists www.fas.org El Harvard-Sussex Program www.sussex.ac.uk Monterey Institute of International Studies http://cns.miis.edu Iniciativa sobre la Amenaza Nuclear www.nti.org Reaching Critical Will www.reachingcriticalwill.org Centro Stimson www.stimson.org Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz www.sipri.org Comisión sobre Armas de Destrucción en Masa www.wmdcommission.org 50
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    C A PÍ T U LO 7 Los misiles y la defensa contra misiles L os cohetes y los misiles abarcan armas de diversos tipos. Un cohete es un vehículo autopropulsado sin sistema de orient- ación (una vez que se dispara no se puede redirigir). La mayoría de los cohetes tienen un alcance relativamente corto y soportan únicamente pequeñas cargas. Un misil es un proyectil autopropul- sado, guiado o no guiado, diseñado para transportar un arma u otra carga. Normalmente, los misiles son propulsados mediante cohetes o mediante reactores. Su alcance oscila entre apenas los 100 kilómetros (corto alcance) y los más de 5.500 kilómetros (in- tercontinental). Algunos misiles son instrumentos relativamente simples, mientras que otros son altamente sofisticados. La carga varía entre unos pocos kilogramos de armas convencionales y las ojivas nucleares megatónicas. Los misiles balísticos, que durante los últimos años han estado en el punto de mira, son aquellos que siguen una trayectoria de- terminada por la balística (por la resistencia a la gravedad y a la aerodinámica). Los misiles balísticos se lanzan principalmente en superficie (desde el suelo, a bordo de buques o bajo el agua). Por otra parte, los misiles de crucero se elevan (normalmente propul- sados a poca altura mediante un reactor) y se lanzan principal- mente desde el aire, barcos o submarinos. (Los sistemas portátiles de defensa antiaérea —o misiles disparados desde el hombro, como se los conoce coloquialmente— podrían considerarse un tercer tipo de misil y se desarrollan brevemente más adelante.) POR LO GENERAL, LOS MISILES SE CLASIFICAN según la platafor- ma de lanzamiento (normalmente, cualquier superficie, como el suelo, el agua o el aire), y se subclasifican en función de su alcance (véase el recuadro de la página siguiente) y de su objetivo (por 51
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    Clasificación de losmisiles balísticos Los MISILES se subclasifican en función de su alcance: Los misiles balísticos de corto alcance recorren menos de 1.000 kilómetros (aproximadamente 620 millas). Los misiles balísticos de mediano alcance recorren de 1.000 a 3.000  kilómetros (aproximadamente 620- 1.860 millas). Los misiles balísticos de alcance intermedio recorren de 3.000 a 5.500 kilómetros (1.860-3.410 millas). Los misiles balísticos intercontinentales recorren más de 5.500 kilómetros. ejemplo, antibuque, antitanque, antiaéreo, antibalístico, antisaté- lite). Los misiles suscitan preocupaciones. Los misiles de corto al- cance, y sobre todo los menos avanzados, resultan relativamente fáciles de adquirir y de usar. Cada vez se ven con más frecuencia estos misiles, y los utilizan los Estados con un bajo nivel tecnológi- co y los agentes no estatales contra las fuerzas gubernamentales y la población civil. Entre tanto, los Estados tecnológicamente avan- zados están desarrollando misiles balísticos intercontinentales cada vez más sofisticados, capaces de transportar armas nucleares a larga distancia con una precisión cada vez mayor y sin ser apenas advertidos. La posibilidad de que exista una carrera de armamen- tos de misiles a ambos extremos del espectro está presente. 52
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    La preocupación porla proliferación aumenta de manera glob- al, pero alcanzar el consenso acerca de cómo regular los misiles (o, incluso, si deben regularse) se ha convertido en una cuestión ex- tremadamente complicada. En la actualidad, no existen tratados multilaterales que se ocupen de los misiles y su proliferación, y los debates sobre los misiles en todos sus aspectos celebrados en las Naciones Unidas no han dado como resultado ninguna recomen- dación concreta sobre políticas. Uno de los aspectos que hace que el tema de los misiles resulte tan difícil es el hecho de que éstos (a diferencia de otras armas, tales como las armas químicas o las armas biológicas) se pueden ver como componente legítimo de la autodefensa de un Estado (estando específicamente reconocido este derecho en la Carta de las Naciones Unidas). Los debates en las Naciones Unidas continúan en un intento de encontrar el con- senso en los puntos que puedan abordarse en ellos. Misiles balísticos LOS PRIMEROS MISILES que se utilizaron en operaciones militares fueron el German V1 y V2, en la Segunda Guerra Mundial. Tras el final de la guerra, en las dos décadas siguientes, la tecnología de los misiles se había extendido a los cinco Estados poseedores de armas nucleares (China, Francia, la Federación de Rusia, el Reino Unido y los Estados Unidos), todos ellos con capacidad para hacer uso de las armas nucleares en cualquier lugar del mundo. Hoy, más de 30 Estados poseen tecnología de misiles balísticos (más de 150 kilómetros de alcance) y se calcula que el número de misiles balísticos en todo el mundo asciende a 120 000 (según el informe de la Secretaría General de las Naciones Unidas: “La cuestión de los misiles en todos sus aspectos”, julio de  2002). Sin embargo, menos de una docena de Estados poseen misiles balísticos de me- diano o largo alcance (China, Francia, India, la República Islámica del Irán, Israel, la República Democrática Popular de Corea, Pakis- tán, la Federación de Rusia, el Reino Unido y los Estados Unidos) y se cree que sólo los cinco Estados poseedores de armas nucleares 53
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    cuentan con misilesbalísticos de largo alcance o intercontinen- tales capaces de llevar cargas nucleares. Misiles de crucero SI BIEN SE PRESTA GRAN ATENCIÓN a los misiles balísticos, algu- nos expertos creen que los misiles de crucero, que se han utilizado con mayor frecuencia en intervenciones militares desde el final de la guerra fría, constituyen una amenaza más seria. Los misiles de crucero ofrecen algunas ventajas con respecto a los misiles balís- ticos: son más baratos de producir, más fáciles de adquirir y de mantener, requieren menos entrenamiento, funcionan con más precisión y son más fiables. Todas estas razones han contribuido a la proliferación de los misiles de crucero, que actualmente se producen en 19 Estados y están presentes en cerca de 75 países (según el Congressional Research Service de los Estados Unidos). Sistemas portátiles de defensa antiaérea Los SISTEMAS PORTÁTILES DE DEFENSA ANTIAÉREA o misiles dis- parados desde el hombro son motivo de especial preocupación. La Federation of American Scientists (FAS) califica a los sistemas portátiles de defensa antiaérea como “una amenaza inminente y grave” para las aeronaves militares y los aviones civiles. Desde su desarrollo en los años cincuenta, se han fabricado cientos de miles de sistemas portátiles de defensa antiaérea en todo el mundo. Según la FAS, existen aproximadamente 800.000 sistemas portátiles de defensa antiaérea en el mundo. Se cree que miles de ellos están en el mercado negro y, por tanto, al alcance de terroris- tas y otros agentes no estatales. Los sistemas portátiles de defensa antiaérea atraen a terroristas e insurgentes por varios motivos: son letales, fáciles de transportar y de ocultar, baratos y relativamente fáciles de utilizar si se cuenta con la instrucción adecuada. 54
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    Regímenes de controlde los misiles HOY EN DÍA, LA PROLIFERACIÓN DE LA TECNOLOGÍA DE LOS MISILES es una cuestión de primer orden, especialmente por es- tar vinculada a la proliferación de las armas nucleares. Los mis- iles pueden ser un medio excepcionalmente preciso y eficaz para transportar armas nucleares a larga distancia sin ser advertidos. Sin estos misiles, contra los que resulta extremadamente difícil de- fenderse, las armas nucleares pierden una parte significativa de su potencial para la destrucción en masa. Los misiles se han contemplado en los tratados bilaterales en- tre los Estados Unidos y la Unión Soviética (y ahora la Federación de Rusia), pero no existe un tratado multilateral que requiera el desarme de misiles. Las medidas que existen son voluntarias e in- formales y presentan importantes deficiencias en lo que se refiere a la regulación general de los misiles. Los dos instrumentos básicos son el Régimen de Control de la Tecnología de Misiles y el Código internacional de Conducta contra la Proliferación de Misiles Balís- ticos (también llamado Código de Conducta de la Haya). El prim- ero se estableció en 1978 y cuenta con 34 Estados participantes. Su objetivo es coordinar los controles de exportación de misiles y la tecnología de misiles. El Código de Conducta de la Haya, en el que participan 130 países, tiene por objetivo fortalecer la confian- za entre las partes mediante la emisión de notificaciones previas al lanzamiento y otras medidas de transparencia. PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN acerca del Régimen de Con- trol de la Tecnología de Misiles (www.mtcr.info) y acerca del Có- digo de Conducta de la Haya, visite el sitio web de Reaching Criti- cal Will, un proyecto de la Liga Internacional de Mujeres Pro Paz y Libertad: www.reachingcriticalwill.org. La defensa contra misiles LA COMISIÓN SOBRE ARMAS DE DESTRUCCIÓN EN MASA ob- serva, en su informe Las armas del terror, que la evolución de los últimos años ha impulsado en algunos países el apoyo a la con- 55
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    strucción de defensascontra los misiles (también denominadas “escudos antimisiles”). La Comisión sobre Armas de Destrucción en Masa hace especial hincapié en el desarrollo de la República Democrática Popular de Corea, Oriente Medio (sobre todo el Irán e Israel) y en Asia Meridional (Pakistán y la India), así como en el continuo desarrollo de sistemas de misiles por parte de los Esta- dos adheridos al Tratado de No Proliferación de las armas nucle- ares. Los defensores de los misiles defensivos citan la amenaza de los misiles capaces de transportar armas de destrucción en masa como la razón principal para desarrollar la defensa contra misiles. Pero el desarrollo de los sistemas de defensa contra misiles plantea en sí mismo un riesgo considerable de estimular una nueva carrera de armamentos de misiles más sofisticados que nunca (en un in- tento de “derrocar” a los escudos antimisiles), el incremento de la defensa contra misiles y quizá incluso el despliegue de las armas en el espacio. Los Estados Unidos de América son el claro líder en defensa contra misiles en el plano mundial, con un gasto de 110.000 mil- lones de dólares de los EE.UU. entre 1983 y 2008 para desarrollar sus medios de defensa contra misiles. Sin embargo, muchos otros Estados disponen de medios limitados de defensa contra misiles, entre ellos la Federación de Rusia (con un “anillo” de defensa con- tra misiles para proteger a Moscú), Israel y Japón. Ningún otro país, aparte de los Estados Unidos, ha tratado de extender su de- fensa contra misiles más allá de sus fronteras. Los Estados Unidos se retiraron del Tratado sobre la limitación de los sistemas de proyectiles antibalísticos (ABM) en 2002 para perseguir la defensa contra misiles y han instalado sistemas ter- restres en California y en Alaska. (Debe tenerse en cuenta que en el momento de redactar esta guía tan sólo China y la Federación de Rusia han demostrado su capacidad para lanzar misiles balísti- cos que, según la Arms Control Association, podrían atacar a los Estados Unidos.) El Gobierno de George W. Bush también trabajó con los gobier- nos de Polonia y la República Checa en el desarrollo de planes para instalar sistemas de defensa contra misiles en estos dos países (los planes no se habían completado antes del final del mandato del 56
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    Presidente Bush), pesea las objeciones de la Federación de Rusia. (Estas acciones de los Estados Unidos no fueron intrascendentes. Dieron lugar a un importante deterioro de las relaciones entre los Estados Unidos y la Federación de Rusia e impidieron que se sigui- era avanzando en el control sobre las armas en los dos países.) El futuro de la defensa contra misiles de los Estados Unidos en Europa occidental bajo el Gobierno de Barack Obama es inci- erto, ya que esta administración ha mostrado mucho menos entu- siasmo hacia la defensa contra misiles. Durante su candidatura a la presidencia, Barack Obama se comprometió a seguir apoyando la defensa contra misiles sólo si se demostraba su eficacia, una posición que no ha desarrollado al comienzo de su presidencia. (El presupuesto del Gobierno de Obama para el ejercicio económico de 2010 reduce los gastos en defensa contra misiles a 7.450 mil- lones de dólares de los EE.UU., es decir, 1.400 millones de dólares menos respecto de los 8.850 millones que se han invertido en el ejercicio económico de 2009.) Después de haber realizado una inversión tan importante, ¿qué ha ganado Estados Unidos? Los sistemas de defensa de los Estados Unidos contra misiles son costosos de desarrollar y con- struir (en Disarmament Times, invierno de 2007, Victoria Samson indica la cifra de 10.000 millones de dólares de los EE.UU. al año), han sufrido persistentes retrasos y excesos en los costes y sólo en el 50% de las ocasiones han dado resultado en condiciones favor- ables de prueba. Para obtener más información Arms Control Association www.armscontrol.org Reaching Critical Will www.reachingcriticalwill.org Instituto de las Naciones Unidas de Investigación sobre el Desarme www.unidir.org Informe del Secretario General de las Naciones Unidas “La cuestión de los misiles en todos sus aspectos” (julio de 2006) http://unidir.ch/pdf/activites/pdf2-act307.pdf 57
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    Se presta menos atención a las armas convencionales que a las armas de destrucción en masa, aunque las primeras constituyen el tipo más común de armamento del mundo e, históricamente, el que más se utiliza en los conflictos . 58
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    C A PÍ T U LO 8 Introducción a las armas convencionales “ SI BIEN las armas nucleares plantean la amenaza de la destrucción en masa, las armas convencionales, con carácter acumulativo, provocan muertes y destrucción en gran escala todos los días en conflictos con todo el mundo. Por lo tanto, es vital alentar una conducta responsable en las transferencias de armas convencionales. Debemos estudiar maneras de aliviar la presión que se ejerce sobre los Estados a fin de que acumulen arsenales de armas convencionales, salvaguardando al mismo tiempo el derecho legítimo de todos los Estados ” Miembros a la legítima defensa. BAN KI-MOON, Secretario General de las Naciones Unidas, Anuario de las Naciones Unidas sobre desarme, 2007. L A CATEGORÍA “ARMAS CONVENCIONALES” incluye un amplio abanico de armas, que quizá resulte más fácil definir por lo que no son (armas nucleares, químicas y biológicas, denominadas “no convencionales”) que por lo que son. En la práctica, las armas con- vencionales contienen elementos que pueden matar, incapacitar o provocar lesiones graves (entre otros daños) a través de explo- sivos, energía cinética o armas incendiarias. Entre las armas con- vencionales cabe mencionar las siguientes: vehículos blindados (transporte de tropas y tanques, por ejemplo), helicópteros de combate, aeronaves de combate, buques de guerra, armas peque- ñas y armas ligeras, minas terrestres, municiones en racimo, mu- 59
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    nición y artillería.(Las armas pequeñas y las armas ligeras, minas terrestres y municiones en racimo se tratarán con más detalle en los capítulos siguientes.) A menudo, las armas convencionales reciben menos atención que las armas de destrucción en masa, aunque constituyen el tipo más común de armamento en el mundo e, históricamente, el que más se utiliza en los conflictos. En comparación con las armas de destrucción en masa, las armas convencionales son quizá menos dramáticas y de alcance más limitado. No obstante, debido a que su uso está muy extendido, provocan la muerte y daños a gran escala en todo el mundo. Además, estas armas continúan siendo fácilmente accesibles y están escasamente reguladas. La venta de armas convencionales DESDE EL FINAL DE LA GUERRA FRÍA, los Estados Unidos han dom- inado el mercado de la venta de armas convencionales. En 2007, un estudio del Congressional Research Service de los Estados Uni- dos reveló que, a lo largo de los 8  años anteriores, los Estados Unidos habían asignado 123.500 millones de dólares de los EE.UU. a la venta de armas mundial, más del doble que el segundo país que más vende, la Federación de Rusia, con 54.000  millones de dólares de los EE.UU. Según un informe de 2008 del Congressional Research Service, los Estados Unidos, la Federación de Rusia y el Reino Unido acordaron colectivamente, en  2007, transferencias de armas (que incluían la venta y la concesión de armas) valoradas en más de 45.000 millones de dólares de los EE.UU., algo más del 75% de todos los acuerdos internacionales de transferencia de ar- mas firmados celebrados entre todos los proveedores. Los acuerdos de transferencia de armas van en aumento. El valor total de los acuerdos internacionales de transferencia de ar- mas para el período de 2004 a 2007 era de 208.000 millones de dólares de los EE.UU., un incremento de más del 29% sobre el an- terior período de 4 años. Según el Instituto Internacional de Esto- colmo para la Investigación de la Paz (SIPRI), Asia oriental, Europa 60
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    y Oriente Mediofueron las regiones que más armas recibieron en el período de 2004 a 2008. La China ha sido el mayor importa- dor de armas convencionales durante los últimos años. Asimismo, SIPRI observa que “se considera que la India es probablemente el mercado de armas más importante en el corto plazo” (SIPRI, Anuario 2009). Los proveedores de armas siguen centrándose en los países en desarrollo. Entre los años 2000 y 2007, el valor de los acuerdos de transferencia de armas con los países en desarrollo constituía más del 66% de todos los acuerdos de este tipo firmados en todo el mundo. El valor de todos los acuerdos de transferencia de armas con los países en desarrollo ascendió a más de 42.000 millones de dólares de los EE.UU., frente a los 38.000 millones de dólares de los  EE.UU. del año anterior. En  2007, los Estados Unidos fueron el primer país en firmar acuerdos con los países en desarrollo, al firmar casi el 29% de estos acuerdos. Le siguieron el Reino Unido, con algo más del 23%, y la Federación de Rusia, que firmó el 23% de los mencionados acuerdos. Hacia un Tratado sobre el comercio de armas Se ha reconocido ampliamente que muchas armas ter- minan siendo enviadas a países en los que los derechos huma- nos brillan por su ausencia o a zonas conflictivas donde las armas agravan la violencia o facilitan la represión y la vulneración de los derechos humanos. Las armas pueden llegar directamente (dichas transferencias podrían considerarse como “irresponsables”) o ser el resultado de las actividades de los intermediadores de armas ilícitas que aprovechan las lagunas legales, burlan las aduanas y falsifican documentos, entre otros métodos, para llevar a cabo sus tran- sacciones. El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki- Moon, ha considerado un “problema recurrente” la falta de un marco para guiar las decisiones de los Estados en lo referente a las transferencias de armas. 61
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    Al reconocer elproblema, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó, en 2006, una resolución en la que pedía al Secre- tario General la creación de un grupo de expertos gubernamen- tales para analizar la “viabilidad, el alcance y los parámetros de un proyecto de instrumento amplio y jurídicamente vinculante que establezca normas internacionales comunes para la importación, exportación y transferencia de armas convencionales”. La resolu- ción recibió un respaldo abrumador: 153 votos a favor, 24 absten- ciones y un voto en contra (de los Estados Unidos). El trabajo para lograr dicho instrumento, que se conoce como el Tratado sobre el comercio de armas, está en marcha. En 2008, la Asamblea General adoptó la resolución 63/240, que creó un Grupo de Trabajo de composición abierta, que debía re- unirse en seis sesiones de una semana de duración que comen- zarían en 2009. El Grupo de composición abierta “estudiará los temas incluidos en el informe del Grupo de Expertos Gubernamen- tales en los que se podría buscar un consenso, para su inclusión en un posible tratado jurídicamente vinculante sobre la importación, exportación y la transferencia de armas convencionales”; además, el Grupo deberá presentar un informe inicial para el período de sesiones de 2009 de la Asamblea General. Aunque el alcance y la naturaleza de un tratado sobre el co- mercio de armas aún está por definir, se espera que el objetivo básico de dicho tratado sirva para prohibir aquellas transferencias irresponsables de armas que puedan provocar o prolongar los conflictos armados, contribuir a la vulneración de los derechos humanos e infracciones del derecho internacional humanitario, desestabilizar a los países o regiones, poner freno al avance, per- mitir la corriente de armas del mercado legítimo al mercado ilícito y socavar la paz internacional y la seguridad. Como se ha podido observar en la actualidad, un tratado so- bre el comercio de armas no pretende acabar con el comercio de armas, sino acabar con el comercio sin escrúpulos; tampoco tiene por objetivo restringir las transferencias en el interior de un Es- 62
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    tado, ni imponerrestricciones a la adquisición, la posesión y el empleo de las armas dentro de un Estado. Un tratado de ese tipo resulta muy necesario, principalmente porque las leyes sobre las transferencias internacionales de armas varían sustancialmente en cada país. Algunos países han desarrol- lado ampliamente sistemas de transferencia y control in situ y los aplican rigurosamente, mientras que otros poseen buenos con- troles sobre el papel, pero que apenas se aplican, o bien no existen controles reales. Por lo tanto, muchos creen que la única manera de regular de forma universal y efectiva el comercio internacional de armas es a través de un tratado internacional jurídicamente vinculante. PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN sobre el progreso del tratado sobre el comercio de armas, visite los siguientes sitios web: Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas www.un.org/disarmament/convarms/ArmsTradeTreaty/html/ ATT.shtml Campaña Armas Bajo Control www.controlarms.org Gobierno del Reino Unido www.fco.gov.uk/att Medidas actuales de control de armas LA Convención sobre prohibiciones o restricciones del empleo de ciertas armas convencionales que puedan considerarse excesivamente nocivas o de efectos indiscriminados, enmendada el 21  de diciembre de  2001 (comúnmente llamada Convención sobre las armas convencionales) prohíbe o restringe el uso de determinados tipos de armas que se considera que provocan un sufrimiento innecesario o injustificado a los combatientes o que afectan a los civiles de forma indiscriminada. Cuenta con 109 Es- 63
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    tados Partes, ademásde otros cinco Estados que la han firmado, pero que aún no la han ratificado. Mediante un acuerdo inusual (con la intención de garantizar la flexibilidad), el texto de la Convención contiene únicamente disposiciones generales. Las prohibiciones y restricciones se hal- lan contenidas en una serie de Protocolos anexos a la Convención (eran cinco en total hasta junio de 2009). Protocolo I sobre fragmentos no localizables (107 Estados Partes): prohíbe el empleo de cualquier arma diseñada para herir que contenga fragmentos que no puedan detectarse en el cuerpo humano mediante el uso de rayos  X. Protocolo II sobre minas, armas trampa y otros artefactos en- mendado (92 Estados Partes): prohíbe el empleo indiscriminado de minas terrestres y minas antipersonal; no prohíbe dichos arte- factos, sino que define los usos permitidos y no permitidos de los mismos. Protocolo III sobre prohibiciones o restricciones en el empleo de armas incendiarias (103 Estados Partes): prohíbe el empleo de armas incendiarias contra civiles y el lanzamiento aéreo de dichas armas contra objetivos militares situados en núcleos de población civil. Protocolo IV sobre armas láser cegadoras (94 Estados Partes): prohíbe el uso de armas láser diseñadas específicamente para causar ceguera permanente al ojo desprotegido. Protocolo V sobre los restos explosivos de guerra (58 Estados han notificado al Secretario General que consentían en quedar vinculados por este Protocolo): es el primer instrumento multi- lateral negociado para hacer frente al problema de los artefactos abandonados y sin detonar. En  2001, los Estados Partes acordaron enmendar la Conven- ción de manera que fuera de aplicación no sólo a los conflictos in- terestatales (tal era el alcance que tenía al principio), sino también a los conflictos armados de carácter no internacional. Setenta Es- 64
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    tados Partes hannotificado al Secretario General que consentían en quedar vinculados por dicha enmienda. Medidas de transparencia EL Registro de Armas Convencionales de las Na- ciones Unidas, creado en 1992, es una medida de transparen- cia y de fomento de la confianza que recoge los datos aportados por los Estados acerca de las transferencias de armas internacio- nales. Cerca de 100 Estados Miembros de las Naciones Unidas en- vían anualmente un informe sobre este tema. El Registro recoge las exportaciones e importaciones de siete categorías de grandes armas convencionales, como carros de combate, vehículos blinda- dos, sistemas de artillería de gran calibre, aeronaves de combate, helicópteros de combate, buques de guerra (incluidos los subma- rinos), así como misiles y lanzamisiles. En el registro se refleja la mayor parte del comercio mundial de armas en las categorías que contempla. En 2003, la Asamblea de las Naciones Unidas decidió hacer accesible el Registro a los Estados Miembros para informar sobre las transferencias de armas pequeñas, así como sobre los sistemas portátiles de defensa antiaérea. A través del sistema de las Naciones Unidas para la nor- malización de los informes sobre gastos militares, que se creó en  1980, se invita a los Estados Miembros a proporcionar datos adicionales y pormenorizados sobre los gastos incurridos en per- sonal militar, operaciones y mantenimiento, adquisiciones y con- strucciones e investigación y desarrollo. Cerca de 80 Estados Mi- embros de las Naciones Unidas presentan anualmente este tipo de información. PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN acerca de dichos instrumen- tos, visite el sitio web de la Oficina de las Naciones Unidas para Asuntos de Desarme en www.un.org/disarmament. 65
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    C A PÍ T U LO 9 Las armas pequeñas y las armas ligeras “ PARA LOS PAÍSES que padecen conflictos prolongados y para los Estados en crisis o en una fase posterior a un conflicto y las naciones que por lo demás están nominalmente “en paz”, la violencia armada puede agravar la pobreza, inhibir el acceso a los servicios sociales y desviar energía y recursos de los esfuerzos encaminados a aumentar el desarrollo humano. [...] [El] conflicto armado y un alto nivel de violencia armada son un obstáculo para el desarrollo económico. Según el Banco Mundial, nada perjudica tanto el clima de inversión como la inseguridad creada por el conflicto ” armado. INFORME del Secretario-General al Consejo de Seguridad sobre la cuestión de las armas pequeñas (2008) M ÁS DE 740.000 PERSONAS MUEREN cada año a causa de la violencia armada, según el informe Carga global de la violencia armada. La mayoría de estas muertes (que se cifran en 490.000) tienen lugar fuera de las zonas de guerra tradiciona- les. La violencia armada afecta a todas las sociedades, ya estén en guerra, hayan superado un conflicto o sido víctimas de delitos o de la violencia política. Esta violencia impide el desarrollo social, económico y humano. Resulta difícil saber cuántas armas pequeñas (armas diseñadas para el uso individual, tales como revólveres, pistolas automáticas, 67
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    rifles y ametralladoras)y armas ligeras (armas diseñadas para ser usadas por un grupo de dos o tres personas) están en circulación en todo el mundo. Las fuentes autorizadas estiman la cifra en un mínimo de 875 millones, pero existen grandes problemas para lle- var a cabo el recuento de dichas armas. (A los efectos del presente artículo, el término “armas pequeñas” se empleará para hacer ref- erencia a la categoría de armas completa.) Según el Estudio sobre las armas pequeñas, más de 1.200 em- presas de al menos 90 países participan en algún ámbito de la pro- ducción de armas pequeñas. La mayor parte de la producción se realiza en 30 países, con los Estados unidos, la Federación de Rusia y China a la cabeza. El volumen total del comercio autorizado de armas pequeñas y ligeras se acercó a los 4.000 millones de dólares de los EE.UU. en 2003. No se conoce el valor del comercio ilícito de dichas armas. ¿Por qué el uso de armas pequeñas ha llegado a estar tan ex- tendido? Existen varios motivos: las armas pequeñas son baratas, ligeras y fáciles de manejar, transportar y ocultar. El comercio de armas pequeñas no está tan bien regulado y constituye el sistema menos transparente de todos los sistemas de armas. De hecho, el Estudio sobre las armas pequeñas observó que “se sabe más acer- ca del número de ojivas nucleares, las existencias de armas quími- cas y las transferencias de las grandes armas convencionales que sobre las armas pequeñas”. Debido a la falta de regulación, resulta bastante fácil que las armas pequeñas pasen del mercado legal al mercado ilícito. De hecho, siempre que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha impuesto un embargo de armas, se ha logrado infringir tal medida mediante el tráfico ilícito de armas. Munición LA MUNICIÓN ES UN ELEMENTO CLAVE en la cuestión de las ar- mas pequeñas, aunque se sabe muy poco sobre las corrientes mundiales de municiones. De hecho, el informe del Secretario General de 2008 al Consejo de Seguridad sobre las armas peque- 68
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    ñas manifiesta quemás del 80% del comercio de municiones sigue quedando fuera de los datos de exportación fidedignos. El informe del Secretario General señala que las existencias de municiones disminuyen rápidamente en situaciones de uso constante, como los conflictos violentos, y que impedir su reposición en las situa- ciones que entren en conflicto con el estado de derecho debe con- stituir un motivo de gran preocupación. El Estudio sobre las armas pequeñas 2007 señala que la mayor parte de la munición que circula entre los agentes no estatales se ha desviado de las fuerzas de seguridad del Estado de manera ilícita, lo que demuestra la urgente necesidad que existe de ase- gurar mejor las existencias de municiones. Además, las existencias representan un peligro secundario para la población civil cuando se colocan en zonas densamente pobladas. Recientemente han explotado almacenes de munición en varios países y han causado miles de víctimas. El empleo de armas pequeñas en los conflictos HOY, EN LA MAYORÍA DE LOS CONFLICTOS se utilizan principal- mente armas pequeñas. La presencia de tales armas por sí sola no genera conflicto, pero la acumulación de este tipo de armas y el fácil acceso a las mismas son catalizadores que agravan los conflic- tos y hacen que sean más letales y duren más tiempo. La presen- cia de armas pequeñas crea una espiral descendente al hacer que aumente la sensación de inseguridad de las personas, lo que lleva, en consecuencia, a una mayor demanda de armas. Según el Estudio sobre las armas pequeñas, la mayor parte de las muertes directas en los conflictos (entre el 60% y el 90%) se atribuyen al empleo de armas pequeñas. No sólo mueren solda- dos, sino que cada vez mueren más civiles —la mayoría mujeres, niños y enfermos— que estaban en peligro o eran elegidos deliber- adamente como objetivo en el marco de la estrategia de guerra. La mayoría de las vulneraciones de los derechos humanos se cometen con armas pequeñas. Los efectos de la prevalencia de las 69
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    armas pequeñas sondifíciles de calcular. Los conflictos armados alimentados por las armas pequeñas son la principal causa de que la gente huya de su casa y la explicación más frecuente de la in- seguridad alimentaria. El Fondo Monetario Internacional observó que el conflicto armado y los altos niveles de violencia armada constituyen serios obstáculos para el crecimiento económico. A menudo, mujeres y niñas se ven gravemente afectadas por la violencia de las armas pequeñas, pero quizá el grupo más di- rectamente perjudicado sea el de los chicos jóvenes, que, sorpren- dentemente, son los usuarios más habituales de armas pequeñas y también las víctimas más frecuentes de este tipo de armas. El empleo de armas pequeñas en los delitos violentos Cada año, LA MAYORÍA DE LAS MUERTES a causa de la violencia armada acontecen fuera de las zonas de guerra, como consecuen- cia de los delitos violentos. En 2004, se registraron 490.000 homi- cidios, un número dos veces superior al de personas que murieron en conflictos por ataques directos o de forma accidental. El África subsahariana y América Latina son las zonas que se encuentran más gravemente afectadas por la violencia del conflicto armado. El índice de homicidios en estas regiones es casi tres veces más alto que la media global (con una cifra de 20 homicidios por cada 100.000 personas al año, frente a un índice global de homicidios de 7,6 homicidios por cada 100.000 personas al año).* La regulación de las armas pequeñas ENTRE LAS MEDIDAS INTERNACIONALES para regular el comercio ilícito de armas pequeñas y ligeras, se incluyen las siguientes: El Programa de Acción de las Naciones Unidas para prevenir, combatir y eliminar el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos se adoptó en 2002. Es política pero no jurí- dicamente vinculante y alienta a los Estados Miembros de las Na- ciones Unidas a adoptar medidas en los planos nacional, regional y 70
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    mundial en elámbito de la legislación, de la destrucción de armas que han sido confiscadas, expropiadas o recogidas, así como en la cooperación y asistencia internacional para reforzar la capacidad de los Estados a la hora de identificar y localizar las armas ilícitas y las armas ligeras. El Instrumento internacional que permita a los Estados identifi- car y localizar, de forma oportuna y fidedigna, armas pequeñas y armas ligeras ilícitas se desarrolló en el marco del Programa de Acción y, al igual que dicho Programa, es más política que jurídica- mente vinculante. Es de aplicación a todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas. Mediante este Instrumento, los Estados se comprometen a llevar a cabo diversas medidas para garantizar que las armas pequeñas y ligeras se marquen y se registren de forma adecuada, y a reforzar la cooperación en la localización de las armas pequeñas y las armas ligeras ilícitas. Los Estados han de garantizar que son capaces de llevar a cabo la localización de las armas pequeñas y las armas ligeras y responder a las peticiones de localización de armas de conformidad con los requisitos de dicho Instrumento. El Protocolo contra la fabricación y el tráfico ilícitos de armas de fuego, sus piezas y componentes y municiones (también cono- cido como Protocolo sobre las armas de fuego) entró en vigor en 2005. Es un añadido jurídicamente vinculante a la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transna- cional y es de aplicación a todos los Estados que lo han ratificado. El Protocolo sobre las armas de fuego es el primer instrumento jurídicamente vinculante sobre armas pequeñas adoptado en el ámbito mundial, y tiene por objetivo promover, facilitar y reforzar la cooperación entre Estados para evitar, combatir y erradicar la fabricación y el tráfico ilícito de las armas de fuego, sus piezas y componentes y la munición. Mediante la ratificación del Protocolo de Armas de Fuego, los Estados se comprometen a adoptar una 71
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    serie disposiciones parael control de delitos que contemplen los delitos relacionados con la fabricación o el tráfico ilegal de las ar- mas de fuego; el segundo bloque de disposiciones establecen un sistema de autorizaciones o permisos del Gobierno para garantizar la fabricación y el tráfico legítimo de las armas de fuego y el tercer bloque se refiere al marcado y la localización de las armas de fu- ego. *Estas cifras se han extraído del informe Carga global de la violencia armada, publicado por el Secretariado de la Declaración de Ginebra. Las cantidades están basadas en los datos procedentes de las publicaciones de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, así como en otros recursos de acceso público. Para leer el informe completo, visite el sitio web www.genevadeclaration.org. PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN acerca de los mencionados instrumentos, visite el sitio web de la Oficina de las Naciones Uni- das para Asuntos de Desarme en www.un.org/disarmament. Para más información Campaña Armas Bajo Control www.controlarms.org Arms Control Association www.armscontrol.org Federation of American Scientists/Grupo de trabajo para la trans- ferencia de armas www.fas.org/asmp/atwg Instituto de Estudios de Seguridad/ArmsNetAfrica www.armsnetafrica.org British American Security Information Council (BASIC) www.basicint.org Campaign against Arms Trade (Campaña contra el comercio de armas) www.caat.org.uk 72
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    Red de AcciónInternacional sobre Armas Pequeñas www.iansa.org Iniciativa noruega sobre la Transferencia de Armas Pequeñas www.nisat.org Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI) www.sipri.org Ciberbús escolar de Naciones Unidas http://cyberschoolbus.un.org/dnp/sub2.asp?ipage=smallarms 73
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    C A PÍ T U LO 10 Las minas terrestres “ LA VERDADERA CAUSA DE LA MUERTE y la invalidez de civiles inocentes es la existencia de minas antipersonal, que son sofisticadas pero increíblemente baratas, parecen cajas de caramelo, son casi indetectables y tienen una duración muy prolongada. Hay que poner fin a la venta y la producción de estas minas. Deben prohibirse las minas terrestres, al igual que se ha hecho otras armas. Por mi parte, veo poca diferencia entre ” quienes las emplean y quienes las producen. SADAKO OGATA, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Refugiados Declaración en la Reunión Internacional sobre Remoción de Minas, Ginebra, Suiza, julio de 1995 L AS MINAS ANTIPERSONAL (o minas terrestres) se utilizaron por primera vez en la segunda guerra mundial. Desde enton- ces, según la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Terrestres, se han empleado en muchos conflictos, entre los que se incluye la Guerra de Vietnam, la Guerra de Corea y la Guerra del Golfo de 1991. El propósito inicial de las minas terrestres era proteger las mi- nas antitanque (es decir, impedir que los soldados enemigos las retiraran). También se usaban de manera defensiva para proteger las fronteras, los campamentos y otros lugares estratégicos, así como para restringir el movimiento de las tropas enemigas. Las minas terrestres se diseñaron para mutilar, más que para matar, y con frecuencia provocaban la necesidad de desviar recursos valio- sos del combate para ocuparse de las víctimas. 75
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    No obstante, conel tiempo esta situación ha cambiado. Ahora, las minas terrestres se despliegan como armas ofensivas, la may- oría de las veces en conflictos internos (que hoy son mucho más frecuentes que las guerras interestatales) y se dirigen contra la po- blación civil. Se utilizan para aterrorizar, para denegar el acceso a las tierras de cultivo y para restringir el desplazamiento de pobla- ciones enteras. Los campos de minas terrestres, que en su momento se mar- caron y se localizaron, ahora permanecen con gran frecuencia sin registrar. Dado que se desarrollaron sistemas para lanzar minas desde el aire y aumentó considerablemente el uso de estas armas, marcar las minas y localizarlas se convirtió en una tarea práctica- mente irrealizable. Como resultado, se han producido cientos de miles de muertes y lesiones relacionadas con las minas. A finales de la década de 1990, el número de víctimas de las minas ter- restres y artefactos explosivos sin detonar oscilaba entre 15.000 y 20.000 personas al año. En gran medida, gracias a la Convención sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de mi- nas antipersonal y sobre su destrucción y al aumento de la con- cienciación de los grupos de la sociedad civil que participaron en el establecimiento y la entrada en vigor de la Convención, hay bue- nas noticias en lo que se refiere a las minas terrestres. El número de mutilados y muertos a causa de las minas terrestres ha descen- dido de manera progresiva, así como la producción de este tipo de armas. En 2007, la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Terrestres identificó 5.721  víctimas de las minas y explosivos conexos. (No obstante, el número real de víctimas es, probablemente, mucho más alto.) El comercio mundial de minas antipersonal se ha visto interrumpido casi en su totalidad. PERO TODAVÍA hay mucho trabajo por hacer. Más de 75 países de todo el mundo se ven afectados en mayor o menor grado por las minas terrestres o artefactos explosivos 76
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    sin detonar. Entrelos lugares más contaminados se encuentran: Afganistán, Angola, Bosnia y Herzegovina, Burundi, Camboya, Co- lombia, Iraq, Nepal y Sri Lanka. También se cree que Myanmar, la India y Pakistán están afectados, pero existe poca información pública al respecto. Y las minas terrestres se utilizan todavía en algunos conflictos. Mientras siga habiendo minas terrestres esparcidas por el suelo, estas armas seguirán representando una amenaza directa, especialmente para los civiles y para los países que ahora están en situación de paz. Son armas indiscriminadas diseñadas para matar no tanto a los combatientes como a los civiles —incluidos los ni- ños— o al personal de mantenimiento de la paz. Es habitual que permanezcan inactivas durante meses o incluso años después de que los conflictos hayan terminado. Pueden provocar quemaduras o ceguera, destrozar las extremidades y resultar mortales. Las minas terrestres afectan de manera desproporcionada a los países más pobres del mundo. Contaminan los campos, con lo que los agricultores se ven privados de cultivar la tierra. Con- taminan ciudades, lo que impide que los refugiados regresen a sus hogares. La remoción de minas es un trabajo peligroso y caro. El coste de la remoción de minas puede ser 1.000 veces superior al coste de producción. La Convención sobre las armas convencionales EL PROTOCOLO II ENMENDADO de la Convención sobre las armas convencionales, que entró en vigor en 1998, impone restricciones en el empleo de las minas terrestres antipersonal, pero no las prohíbe. La Convención sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonal y sobre su destrucción LA CONVENCIÓN sobre la prohibición del empleo, almacenamien- to, producción y transferencia de minas antipersonal y sobre su 77
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    destrucción prohíbe elempleo, la producción, el almacenamiento y la transferencia de minas terrestres antipersonal. Los Estados Parte en la Convención deben destruir las existencias de minas terrestres antipersonales en el plazo de cuatro años desde que la Convención tenga fuerza vinculante. Asimismo, los Estados Partes acuerdan trabajar para resolver el problema de las minas ter- restres a través de la remoción de minas, la educación y la existen- cia a los supervivientes. La Convención sobre la prohibición del empleo, almace- namiento, producción y transferencia de minas antipersonal y so- bre su destrucción se desarrolló a través de lo que se ha conocido como Proceso de Ottawa, una asociación entre la sociedad civil, los gobiernos y las Naciones Unidas (pero que tuvo lugar en gran medida al margen de los foros “oficiales” de Naciones Unidas). En diciembre de 1997, 122 gobiernos firmaron la Convención en Ot- tawa (Canadá), y, en septiembre del año siguiente, Burkina Faso se convirtió en el 40º país que ratificó la Convención, e impulsó su entrada en vigor seis meses después, en marzo de 1999. La Con- vención sobre las minas terrestres entró en vigor más rápido que cualquier otro tratado de este tipo, y en 2009 cuenta con 156 Es- tados Miembros; permanecen fuera de la Convención 39 Estados, entre ellos China, Egipto, Estados Unidos, Federación de Rusia, In- dia, Israel y Pakistán. La Convención ha sido un elemento fundamental para detener prácticamente en su totalidad el comercio global de minas ter- restres antipersonal y ejerce una gran influencia, incluso entre los Estados que todavía no la han ratificado. Para obtener más información Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Ter- restres www.icbl.org 78
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    Adopt-A-Minefield Campaña de laAsociación de las Naciones Unidas de los Estados Unidos de América (UNA-USA) www.landmines.org Red Electrónica de Información sobre las Minas (E-Mine) Servicio de las Naciones Unidas de Actividades relativas a las Mi- nas www.mineaction.org Federation of American Scientists www.fas.org Handicap International www.handicap-international.org Campaña de los Estados Unidos de América para la Prohibición de las Minas Terrestres www.banmineusa.org Ciberbús escolar de las Naciones Unidas http://www.un.org/cyberschoolbus/banmines/units/unit2a.asp 79
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    C A PÍ T U LO 11 Las municiones en racimo “ DURANTE 40 AÑOS, desde Laos hasta el Líbano, las municiones en racimo han generado un sufrimiento innecesario tanto en el momento de los ataques ” como años después. THOMAS NASH, Forseeable Harm, Landmine Action, 2006 E N UNA DEFINICIÓN SENCILLA Y FUNCIONAL, una munición en racimo (o bomba en racimo) es un contenedor cargado con una determinada cantidad de submuniciones, cuyo número puede variar entre unas pocas y varios cientos. Se pueden lanzar en el aire o en tierra y liberan “bombetas” o “granadas”, respectivamente. Desde que se diseñaron y se emplearon por primera vez, hace más de medio siglo, las municiones en racimo se han utilizado en los combates en al menos 23  países, quizá de forma más nota- ble por parte de los Estados Unidos entre 1964 y 1973, en Viet- nam, Camboya y la República Popular Democrática de Lao, país que cuenta con la trágica característica de ser la región más du- ramente bombardeada del mundo. Otras zonas afectadas por las municiones en racimo son Chad, Eritrea, Sierra Leona y el Sudán, en África, las antiguas Repúblicas Yugoslavas, así como Albania, Chechenia y Afganistán. Recientemente, según la Coalición con- tra las Municiones en Racimo, los Estados Unidos y sus aliados emplearon bombas en racimo en el Iraq, primero en  1991 (se utilizaron unas 61.000 bombas en racimo que contenían 20 mil- lones de submuniciones) y, de nuevo, en  2003 (13.000  bombas de racimo que contenían casi dos millones de submuniciones) Las fuerzas israelíes emplearon municiones en racimo lanzadas en su- perficie y por el aire en el Líbano en 2006. Human Rights Watch ha documentado asimismo el empleo de bombas en racimo por parte de Georgia y la Federación de Rusia en su lucha contra la región 81
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    separatista de Osetiadel Sur en agosto de 2008, que se saldó con docenas de muertes de civiles y heridos. Resulta imposible saber cuántas personas han sido asesinadas por las municiones en racimo en el mundo. Handicap International ha registrado y confirmado más de 11.000 víctimas de las muni- ciones en racimo en todo el mundo, pero la cifra podría ser mucho más elevada. Casi todas las víctimas registradas (el 98%) son civiles Las víctimas más frecuentes son los jóvenes que están realizando trabajos. Se sabe que 34 países producen submuniciones en racimo y que al menos 73 países las almacenan. El volumen total de exis- tencias almacenadas en todo el mundo se acerca a los miles de millones. Las municiones en racimo resultan especialmente peligrosas para los civiles por diversos motivos. A menudo son imprecisas y fallan su objetivo (en gran parte porque son vulnerables al tiem- po atmosférico y otras condiciones). Son indiscriminadas; en un solo ataque se extienden a lo largo de un área dilatada. Son poco fiables, dado que, con frecuencia, un gran número de submuni- ciones sin estallar se quedan en el suelo, con el riesgo de deto- narse incluso años después de que las hostilidades activas hayan finalizado. Pueden ser mortales; las municiones en racimo están diseñadas para traspasar material (como tanques blindados) y, por consiguiente, poseen incluso más potencia explosiva y fragment- ación metálica que las minas terrestres. La Convención sobre Municiones en Racimo LA CONVENCIÓN sobre Municiones en Racimo, que proscribe el empleo, el almacenamiento, la producción y la transferencia la práctica totalidad de las municiones en racimo, es el resultado de lo que se ha conocido como el Proceso de Oslo, una colabo- ración entre los gobiernos, las Naciones Unidas y los grupos de la sociedad civil orientada a abordar el problema de las municiones en racimo. La Convención se abrió para la firma en diciembre de 2008 y entrará en vigor seis meses después de que 30 Estados la hayan ratificado. (En abril de 2009, cinco Estados han ratificado la Convención y 96  la han firmado e indicado su intención de rati- 82
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    ficarla. Para comprobarla situación de las ratificaciones, véase: www.disarmament.un.org/TreatyStatus.nsf.) Aquellos países que ratifiquen la Convención habrán de destruir todos los arsenales de municiones en racimo en el plazo de ocho años y comprom- eterse a ayudar a los países afectados por las bombas en racimo mediante la remoción de explosivos y el apoyo a las víctimas de las explosiones. Aunque el Proceso de Oslo ha tenido resultados satisfactorios, al dar rápidamente como fruto una prohibición de alto alcance so- bre las municiones en racimo, todavía existen grandes desafíos. Quizá el más serio es el hecho de que los Estados Unidos, la Fed- eración de Rusia y China, que almacenan la inmensa mayoría de las municiones en racimo de todo el mundo, no participaron en el desarrollo de la Convención y, en julio de 2009, todavía no la han firmado. Se han llevado a cabo negociaciones sobre municiones en raci- mo en el marco de Convención sobre las armas convencionales, con debates celebrados en Ginebra en 2009 sobre la cuestión de si se podría añadir un nuevo protocolo a dicha convención o no. Para obtener más información Coalición contra las Municiones en Racimo www.stopclustermunitions.org Red Electrónica de Información sobre las Minas (E-Mine) Servicio de las Naciones Unidas de Actividades relativas a las Minas www.mineaction.org Handicap International www.handicap-international.org Human Rights Watch www.hrw.org Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Ter- restres www.icbl.org Comité No Gubernamental sobre el desarme, la paz y la seguridad http://disarmtimes.org 83
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    En los últimos20 años, más de dos millones de niños han sido asesinados en el conflicto armado y otros seis millones han quedado discapacitados. 84
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    C A PÍ T U LO 12 Los niños y los conflictos armados “ ME GUSTARÍA pedirles algo: hagan lo posible por contar al mundo lo que nos está ocurriendo a los niños, para que otros niños no tengan que sufrir ” esta violencia. NIÑA DE 15 AÑOS que fue secuestrada por el Ejército de Resistencia del Señor (Uganda) y obligada a luchar (entrevista de Amnistía Internacional) E N LAS ÚLTIMAS DÉCADAS, la cara de la guerra ha cambiado drásticamente. Cada vez más mujeres y niños son víctimas de la guerra, ya que la población civil se ha convertido en un objetivo. En los últimos 20 años, más de dos millones de niños han sido as- esinados en el conflicto armado y otros seis millones han quedado discapacitados. Más de 250.000 niños han sido explotados como niños soldados en todo el mundo. Miles de ellos han sido someti- dos a violaciones y otras formas de violencia sexual. El número de niños y niñas que han sido secuestrados de sus hogares y comuni- dades no tiene precedentes. En abril de  2009, Radhika Coomaraswamy, la Representante Especial del Secretario General para la cuestión de los niños y los conflictos armados, expuso que, aunque se habían realizado pro- gresos a la hora de abordar el reclutamiento y el empleo de niños soldados, todavía existen 20 situaciones de conflicto en las que los niños siguen siendo vulnerables al abuso. El octavo informe del Secretario General sobre los niños y el conflicto armado (2009) mostró 56  partidos que siguen reclutando y empleando a niños como soldados. 85
  • 91.
    A menudo, losniños capturados en los conflictos armados son aislados y tratados con brutalidad. La Sra. Coomaraswamy observó que el trauma mental y físico sufrido por miles de niños que son víctimas de los causantes de la violencia en situaciones de con- flicto “representa una grave amenaza para la paz duradera y el desarrollo sostenible, pues las culturas y los ciclos de violencia se perpetúan”. Algunos grupos de niños —las niñas, los refugiados, los despla- zados internos y los hogares encabezados por niños— se encuen- tran en situación de especial vulnerabilidad. Cada vez se está re- clutando a más niñas en las fuerzas de combate, donde, al igual que los niños, desempeñan múltiples papeles como cocineras, porteadoras, combatientes, barredoras de minas, espías o ter- roristas suicidas. También las utilizan como “esposas”. Cuando se acaba el combate, a menudo quedan estigmatizadas y relegadas a programas diseñados para reintegrar a los niños en sus comu- nidades. Niños soldados EL USO DE NIÑOS SOLDADOS ha sido condenado universalmente, aunque en la última década cientos de miles de niños han com- batido y muerto en conflictos en todo el mundo. Ocurre principal- mente en África, donde niños de tan sólo siete años se han visto implicados en conflictos armados. Pero el uso de niños soldados no sólo se produce en ese continente. En zonas de Asia, América Latina, Europa y Oriente Medio también se ha utilizado a los niños como soldados. Según la Coalición para Acabar con la Utilización de Niños y Niñas Soldados, entre abril de 2004 y octubre de 2007 se desplegó a niños en zonas de conflicto en 21 países, entre los que se incluyen la República Centroafricana, el Chad, el Iraq, So- malia y el Sudán (Darfur). Los niños implicados en los conflictos armados son asesina- dos o heridos durante el combate. Se les obliga a llevar a cabo tareas peligrosas, como poner minas o explosivos, o usar armas. 86
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    Con frecuencia vivenen condiciones de gran dureza, con comida insuficiente y con acceso escaso o nulo a los servicios de atención a la salud. Con frecuencia son golpeados y humillados, y las niñas soldado son especialmente vulnerables a la violación y a los abu- sos sexuales. Existen pocos servicios para después de los conflictos orientados a ayudar a las niñas —que a menudo sufren el rechazo de sus comunidades— a sobrellevar las consecuencias de dicha violencia. La mayoría de los niños soldados del mundo forman parte de grupos armados, como servicios paramilitares, milicias y unidades de autodefensa que operan en zonas de conflicto. Pero las fuerzas del Gobierno usaban niños en los conflictos armados en particu- lar en Myanmar, Uganda, la República Democrática del Congo y Sudán. Aunque algunos de ellos se alistan “voluntariamente”, es importante señalar que a menudo lo hacen cuando sienten que no tienen otra alternativa. Algunos se alistan como medio de super- vivencia o tras haber visto cómo sus familiares eran asesinados. Otros lo hacen a causa de la pobreza o la falta de oportunidades. Además, en algunos países se siguen realizando reclutamientos forzosos. Proteger a los niños en la guerra AUNQUE TODAVÍA QUEDA MUCHO POR HACER, ha habido avanc- es significativos en los esfuerzos para proteger a los niños que es- tán en situaciones de conflicto. Más de 120 países han ratificado el Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de niños en los conflictos armados. El Protocolo facultativo insta a los países a “tomar todas las medi- das posibles” para garantizar que los miembros de sus fuerzas ar- madas que sean menores de 18 años no participen directamente en las hostilidades. Los Estados también deben aumentar la edad mínima para el reclutamiento voluntario en las fuerzas armadas por encima de los 15 años (pero no están obligados a establecer la edad mínima en 18 años). 87
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    El Consejo deSeguridad mantiene un firme compromiso con la cuestión de los niños y el conflicto armado, que afecta a la paz y la seguridad internacional. En 2005, el Consejo adopta la inno- vadora resolución 1612, por la que se crea el Grupo de Trabajo sobre los niños y los Conflictos Armados y se establece un mecan- ismo de supervisión e información sobre la situación de los niños en los conflictos armados. La Resolución 1612 permite al Consejo de Seguridad imponer medidas, como sanciones, dirigidas contra aquellos que recluten a niños soldados. Los tribunales regionales especiales y Comisiones de la Verdad prestan una atención cada vez mayor a la cuestión de los niños soldados. La Corte Penal Internacional ha condenado a miembros de grupos armados de la República Democrática del Congo por crímenes de guerra, por haber reclutado y el empleado a niños menores de 15 años en las hostilidades. Para obtener más información Amnistía Internacional www.amnesty.org/children Coalición para Acabar con la Utilización de Niños y Niñas Soldados www.child-soldiers.org Human Rights Watch www.hrw.org Oficina del representante especial del Secretario General para los niños y los conflictos armados www.un.org/children/conflict UNICEF www.unicef/org Ciberbús escolar de Naciones Unidas http://cyberschoolbus.un.org/childsoldiers/webquest/ 88
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    C A PÍ T U LO 13 Las mujeres, la paz y la seguridad “ LA RESOLUCIÓN 1325 se centra esencialmente en cómo hacer de este un mundo seguro para la participación de las mujeres y las niñas en las cuestiones de la paz y la seguridad. Para conseguir este objetivo serán necesarias ciertas acciones dirigidas a erradicar la violencia basada en el género. . . . La violencia sexual en los conflictos, en particular la violación, debe ser nombrada como lo que es: no un acto privado o un lamentable mal comportamiento de un soldado indisciplinado, sino como un acto de agresión, como una tortura, como ” un crimen de guerra y como un genocidio. RACHEL MAYANJA, Asesora Especial en Cuestiones de Género y Adelanto de la Mujer de las Naciones Unidas, 23 de octubre de 2007 L AS MUJERES DESEMPEÑAN MÚLTIPLES PAPELES en tiempos de conflicto. Como civiles, sus vidas se ven a menudo fuerte- mente alteradas, dado que los conflictos ponen en peligro su sub- sistencia y sus derechos. Como madres y cuidadoras, a menudo son abandonadas y quedan a cargo de la familia en condiciones de gran dificultad y a veces insostenibles. Como soldados, realizan una gran diversidad de funciones, que van desde combatientes hasta cocineras. Basándose en sus diversas experiencias, las mujeres pueden ofrecer información valiosa y realizar contribuciones importantes en los procesos de toma de decisiones sobre la paz y la seguri- 89
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    dad, si biencon demasiada frecuencia se comportan como meros espectadores en la toma de decisiones, ante las preguntas sobre su propia seguridad, las negociaciones de paz, las operaciones de mantenimiento de la paz y los esfuerzos de reconstrucción poste- riores a los conflictos. Cuando esto sucede, es más probable que las experiencias de las mujeres no se tengan en cuenta y que no se atienda a sus necesidades. No obstante, cuando se incluye a las mujeres como participantes activas en los procesos de toma de decisiones, sus necesidades y las de toda la comunidad tienen más posibilidades de ser abordadas, los esfuerzos en materia de seguridad serán más inclusivos y las negociaciones de paz y los esfuerzos de consolidación de la paz logran mayores resultados y son más duraderos. Acciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas EN LA RESOLUCIÓN 1325 DEL CONSEJO DE SEGURIDAD, que fue aprobada por unanimidad el 31 de octubre de 2000, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas abordó por primera vez de for- ma específica las excepcionales repercusiones que tiene la guerra sobre las mujeres y la importancia que reviste la contribución de las mujeres en la resolución de los conflictos y en los procesos de paz. La aprobación de la resolución marcó un nuevo grado de con- cienciación en el Consejo de Seguridad en lo referente a las cues- tiones relacionadas con el género, y prometía, dentro del sistema de las Naciones Unidas, una atención más orientada hacia las necesidades de las mujeres en tiempos de guerra, así como a la capacidad de las mujeres para constituirse en socias activas en ti- empos de paz. En líneas generales, la Resolución 1325 aborda fundamental- mente tres cuestiones: la prevención de la violencia y vulneración de los derechos, la protección en los conflictos y la participación en las decisiones de acerca de la paz y la seguridad. De las tres, 90
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    quizá la másimportante sea la participación, que reconoce el derecho de las mujeres a desempeñar un papel activo en la toma de decisiones. Con este objetivo, la resolución pide a los Estados Miembros que garanticen una mayor representación de las mu- jeres en puestos que impliquen la toma de decisiones. Además, el texto al Secretario General de las Naciones Unidas a designar a más mujeres como representantes especiales y enviadas a situa- ciones de conflicto e insta al Secretario General a ampliar el papel de las mujeres en las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. La resolución pide a aquellos que estén implicados en conflic- tos armados que respeten los derechos de las mujeres y las niñas, y hace énfasis en la responsabilidad de los Estados para perseguir a los autores de los crímenes de guerra, entre ellos los delitos rela- cionados con la violencia sexual o de otro tipo cometidos contra las mujeres y las niñas. Por último, pide a todas las partes que tengan en consideración las necesidades y los derechos de las mu- jeres al negociar y aplicar los acuerdos de paz y al planificar el de- sarme, la desmovilización y la reinserción de los excombatientes en la sociedad. La aprobación de la resolución 1325 constituye un paso impor- tante, si bien no es más que un comienzo, no un final. Hasta la fe- cha, sus palabras han servido de poco para proteger a las mujeres que viven en zonas de conflicto y, aunque el número de mujeres que participan en el desarrollo y la ejecución de los acuerdos de paz está aumentando, todavía es reducido. Las Naciones Unidas también se han enfrentado a importantes dificultades para aplicar los mandatos de la resolución  1325 en las operaciones de mantenimiento de la paz. En  2009, sólo una misión de mantenimiento de la paz reciente, en Liberia, ha estado liderada por una mujer. Las mujeres ocupan el 10% de los puestos de responsabilidad y representan el 28% de todo el personal de las operaciones de mantenimiento de la paz. En las misiones de policía, el 7% del personal son mujeres y, en las misiones militares, 91
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    las mujeres constituyenaproximadamente el 3% del personal de mantenimiento de la paz. OCHO AÑOS DESPUÉS DE LA APROBACIÓN de la resolución 1325, el Consejo de Seguridad actuó una vez más para proteger a las mujeres que se encontraban en situaciones de conflicto, esta vez para abordar de manera específica la cuestión de la violencia sex- ual contra la mujer en tiempos de conflicto. Aunque la violencia contra la mujer siempre ha estado pre- sente en las situaciones de conflicto, en los últimos veinte años, di- cha violencia ha alcanzado proporciones desmesuradas, dado que los grupos armados han utilizado la violación como arma de guer- ra. Las cifras son escalofriantes. En la década de los noventa, entre 20.000 y 50.000 mujeres fueron violadas en Bosnia-Herzegovina. Aproximadamente 500.000 mujeres fueron víctimas de violación durante el genocidio de Rwanda en 1994. El 50% de las mujeres de Sierra Leona y el 40% de las mujeres y niñas en Liberia fueron sometidas a violaciones, torturas o esclavitud sexual durante los conflictos armados en esos países. En la República Democrática del Congo, hay aproximadamente 25.000 casos de violencia sexual contra mujeres y niñas cada año. La protesta internacional ha lle- vado al reconocimiento del hecho de que la violación es un crimen de guerra y debería ser perseguido como tal, aunque las brutali- dades no han cesado. En su resolución 1820, que fue aprobada por unanimidad el 19 de junio de 2008, el Consejo de Seguridad reconoce por prim- era vez que el empleo sistemático de la violencia sexual contra las poblaciones civiles constituye una amenaza para la paz y la segu- ridad internacional. El Consejo señala, asimismo (como ya se ha hecho anteriormente) que la violación y los otros tipos de violen- cia sexual pueden constituir un crimen de guerra, y, por primera vez, insiste en la necesidad de excluir los crímenes sexuales de los acuerdos de amnistía. 92
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    Además, el Consejoafirma su intención de estudiar la toma de medidas contra las partes de los conflictos armados que cometan violaciones y otros tipos de violencia sexual, y pide al Secretario General que desarrolle estrategias que permitan al personal de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz garantizar una mejor protección de los civiles frente a la violencia sexual. Las resoluciones 1325 y 1820 supusieron un importante paso adelante y situaron las cuestiones relacionadas con las mujeres y el conflicto armado entre las prioridades del programa del Conse- jo de Seguridad. En adelante, será necesario emprender acciones concretas que respalden esas palabras. PARA LEER las resoluciones del Consejo de Seguridad, visite www. un.org/sc/. Para obtener más información Liga Internacional de Mujeres Pro Paz y Libertad PeaceWomen Project www.peacewomen.org Informe del Consejo de Seguridad www.securitycouncilreport.org Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) www.unifem.org Oficina de las Naciones Unidas del Asesor Especial en Cuestiones de Género y Adelanto de la Mujer www.un.org/osagi Portal de las Naciones unidas sobre la mujer, la guerra y la paz www.womenwarpeace.org 93
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    C A PÍ T U LO 14 Las Naciones Unidas y la labor de desarme L AS NACIONES UNIDAS HAN SIDO un defensor clave del de- sarme. La cuestión del desarme ya se abordaba en su instru- mento de fundación, la Carta de las Naciones Unidas, así como en la primera resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas. A continuación, se presenta una breve panorámica de la historia más reciente: 24 de octubre de 1945 La Carta de las Naciones Unidas entra en vigor. Este documento contiene dos referencias al desarme (artículos 11 y 47) e insta a realizar “la menor desviación posible de los recursos humanos y económicos del mundo hacia los armamentos” (artículo 26). (Lea la Carta de las Naciones Unidas en www.un.org/aboutun/charter.) 24 de enero de 1946 La primera resolución adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas crea una Comisión de Energía Atómica de las Na- ciones Unidas y establece el objetivo de eliminar todas las armas de destrucción en masa. 14 de diciembre de 1946 La Asamblea General adopta la resolución instando al Consejo de Seguridad a establecer medidas prácticas “para la regulación gen- eral y la reducción de los armamentos y las fuerzas armadas”. 95
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    11 de enerode 1952 La Asamblea General crea la Comisión de Desarme con el fin de elaborar tratados para: a) la “regulación, limitación y reducción equilibrada de todas las fuerzas armadas y todos los armamen- tos”, b) la eliminación de todas las armas de destrucción en masa y c) los usos pacíficos de la energía nuclear. 20 de noviembre de 1959 La Asamblea General define por primera vez el objetivo del “de- sarme general y completo bajo un sistema de control internacio- nal eficaz”. DENTRO DE LAS NACIONES UNIDAS Y LOS ORGANISMOS QUE DEPENDEN DE ELLAS, se han promulgado diversos tratados de desarme importantes, entre ellos: la Convención sobre las armas químicas, la Convención sobre armas biológicas, el Tratado de No Proliferación Nuclear, Tratado de prohibición completa de los en- sayos nucleares y otros. Las Naciones Unidas, desde su creación, han perseguido dos objetivos paralelos que se refuerzan mutuamente: la eliminación de las armas de destrucción en masa (biológicas, químicas y nu- cleares) y la regulación de armas convencionales (especialmente el comercio ilícito en armas pequeñas). Se enfrenta a estas cues- tiones a través de sus órganos más importantes y sus órganos sub- sidiarios. La Asamblea General de las Naciones Unidas LA ASAMBLEA GENERAL es el máximo órgano deliberativo de elaboración de políticas que representa a las Naciones Unidas. Todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas forman parte de la Asamblea General (cuenta con 192  Estados Miembros en 2009). La Asamblea General se reúne en períodos ordinarios de se- siones, que se celebran entre septiembre y diciembre. Sólo puede realizar recomendaciones no vinculantes a los Estados y funciona 96
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    sobre la basede un voto por cada miembro. Las votaciones sobre cuestiones que se consideran importantes (por ejemplo, la paz y la seguridad) requieren una mayoría de dos tercios de los Es- tados Miembros. Las demás cuestiones se deciden por mayoría simple. La Asamblea General cuenta con seis comisiones princi- pales: Primera Comisión (Cuestiones de desarme y cuestiones de seguridad internacional conexas), Segunda Comisión (Económica y financiera), Tercera Comisión (Asuntos Sociales, humanitarios y culturales), Cuarta Comisión (Comisión Política Especial y de Descolonización), Quinta Comisión (Asuntos administrativos y de presupuesto) y Sexta Comisión (Asuntos jurídicos). PARA MÁS INFORMACIÓN visite el sitio web de la Asamblea Gen- eral (www.un.org/ga) o consulte los siguientes sitios web: Arms Control Association (www.controlarms.org), Reaching Critical Will (www.reachingcriticalwill.org), Instituto Acronym (www.acronym. org.uk) y el PeaceWomen Project (www.peacewomen.org). PARA CONSULTAR la información más reciente acerca de las vota- ciones anuales relativas al desarme y a la seguridad internacional, visite el sitio web de la Oficina de las Naciones Unidas para Asun- tos del Desarme (http://disarmament.un.org/vote.nsf) y el Comi- té de Organizaciones No Gubernamentales sobre el Desarme, la Paz y la Seguridad (http://disarmtimes.org). Consulte el gráfico de votaciones en los números anuales de invierno de Disarmament Times. Asamblea General de las Naciones Unidas. Primera Comisión Cuestiones de desarme y cuestiones de seguridad internacional LA PRIMERA COMISIÓN de la Asamblea General trata cuestiones relacionadas con el desarme y la seguridad internacional. (Véase la sección sobre la Asamblea General en la página anterior.) 97
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    PARA OBTENER MÁSINFORMACIÓN, visite el sitio web de la Pri- mera Comisión de la Asamblea General (www.un.org/ga/first/ index.shtml). Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas En virtud de la Carta de las Naciones Unidas, el Consejo de Segu- ridad tiene la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales. Está constituido por 5 miembros per- manentes (China, Francia, la Federación de Rusia, el Reino Unido y los Estados Unidos) y 10 miembros no permanentes; estos últimos son elegidos por la Asamblea General para un mandato de 2 años. Los miembros se turnan en la Presidencia del Consejo de Seguri- dad siguiendo el orden alfabético de los nombres de los países en inglés. Cada presidente ocupa la presidencia durante un mes natu- ral. El Consejo de Seguridad se basa en el principio de un voto por cada miembro. Las decisiones sobre aspectos procedimentales requieren nueve votos a favor sobre quince. Las decisiones sobre cuestiones sustantivas requieren 15 votos a favor, que deben in- cluir a los 5 miembros permanentes. En virtud de la Carta de las Naciones Unidas, todos los Estados Miembros acuerdan aceptar y llevar a cabo las decisiones del Consejo de Seguridad. Es el único órgano en el sistema de las Naciones Unidas que puede tomar de- cisiones jurídicamente vinculantes. PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN, visite el sitio web del Consejo de Seguridad (www.un.org/docs/sc) o consulte los si- guientes sitios web: Informe del Cosejo de Seguridad (www. securitycouncilreport.org), Reaching Critical Will (www. reachingcriticalwill.org), Global Policy Forum (www.globalpolicy. org) y PeaceWomen Project (www.peacewomen.org). PARA VER el resumen anual de las actividades del Consejo de Se- guridad (a partir de 2008), visite el sitio web del Comité de Or- ganizaciones No Gubernamentales sobre el Desarme, la Paz y la 98
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    Seguridad (http://disarmtimes.org.) Consultelos números de invi- erno de Disarmament Times. Comisión de desarme de las Naciones Unidas LA COMISIÓN DE DESARME es un órgano de deliberación, es decir, no tiene capacidad para tomar decisiones jurídicamente vinculantes, sino que únicamente puede realizar recomenda- ciones. Es un órgano subsidiario de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que ha recibido el mandato de estudiar y re- alizar recomendaciones acerca de cuestiones sobre el desarme. Se creó en 1978 durante Período Extraordinario de Sesiones de la Asamblea General dedicada al desarme, y tomó el relevo a una Comisión de Desarme anterior que se había creado en 1952 y que dejó de convocarse en 1965. La Comisión de Desarme está con- stituida por todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas y celebra sus períodos de sesiones anuales en Nueva York durante tres semanas (normalmente, al final de la primavera). La Comisión de Desarme examina algunos temas elegidos en ciclos trianuales y presenta un informe anual a la Asamblea General. PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN, visite el sitio web de la Comisión de desarme (www.un.org/depts/ddar/discomm/undc. html) o consulte los siguientes sitios: Oficina de Asuntos de De- sarme de las Naciones Unidas (www.un.org/disarmament/ HomePage/DisarmamentCommission/UNDiscom.shtml) y Reach- ing Critical Will, un proyecto de la Liga Internacional de Mujeres Pro Paz y Libertad (www.reachingcriticalwill.org). La Conferencia de Desarme LA CONFERENCIA DE DESARME es el único organismo multilat- eral que existe para la negociación de los tratados de desarme. Cuenta con la participación de 65 miembros permanentes (2009) que se reúnen en Ginebra en tres períodos de sesiones anuales (generalmente, se celebran entre enero y marzo, entre mayo y 99
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    junio y entreagosto y septiembre). Su funcionamiento se basa en el consenso para garantizar el pleno apoyo a los acuerdos celebra- dos. Algunos de los hitos alcanzados son las Convenciones de las armas biológicas y químicas y el Tratado de prohibición completa de los ensayos nucleares (que aún no ha entrado en vigor). Próxi- mamente se iniciarán las negociaciones sobre la prohibición de los materiales fisibles. PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN, visite el sitio web de la ofi- cina de las Naciones Unidas en Ginebra (www.unog.ch, haga clic en “Desarme”) o consulte los siguientes sitios: The Arms Control Association (www.control arms.org), Reaching Critical Will (www. reachingcriticalwill.org), The Acronym Institute (www.acronym. org.uk), la Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Uni- das (www.un.org/disarmament) y el Comité de Organizaciones No Gubernamentales sobre el Desarme, la Paz y la Seguridad (http://disarmtimes.org.) Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas LA OFICINA DE ASUNTOS DE DESARME DE LAS NACIONES UNI- DAS, creada en 1982 (aunque ha pasado por diversas denomina- ciones como “departamento”, “oficina” y “centro”), promueve el objetivo del desarme y la no proliferación, así como el refuerzo de los regímenes de desarme. La Oficina promueve el desarme en las zonas de armas nucleares, así como de las armas convencio- nales, especialmente las minas terrestres y las armas pequeñas. Además, la Oficina proporciona apoyo organizativo a la Asamblea General, la Comisión de Desarme, la Conferencia de Desarme y otros organismos. PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN, visite el sitio web de la Oficina de Desarme de las Naciones Unidas (www.un.org/dis- armament) o consulte el siguiente sitio web: el Comité de Orga- 100
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    nizaciones No Gubernamentalessobre el Desarme, la Paz y la Se- guridad (http://disarmtimes.org). El Organismo Internacional de Energía Atómica CON SEDE EN VIENA, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) se creó en  1957 para promover la cooperación global en el ámbito de la tecnología nuclear pacífica. Los 35 mi- embros de la Junta de Gobernadores y la Conferencia General de todos los Estados Miembros establecen los programas y presu- puestos del OIEA. Su trabajo se puede clasificar en tres categorías: seguridad tecnológica y física, ciencia y tecnología y salvaguardias y verificación. A veces se hace referencia al OIEA como el “organ- ismo de control nuclear” del mundo. El OIEA es un organismo in- ternacional e independiente que mantiene una estrecha relación con las Naciones Unidas. PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN, visite el sitio web del OIEA (www.oiea.org). La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas LA ORGANIZACIÓN PARA LA PROHIBICIÓN DE LAS ARMAS QUÍMICAS (OPAQ) se creó en 1997 y es el órgano de aplicación de la Convención sobre las armas químicas. La OPAQ ha recibido el mandato de cumplir el objetivo y el propósito de la Convención, garantizar la aplicación de sus disposiciones, incluidas aquellas rel- ativas a la verificación internacional de su cumplimiento, y brindar a los Estados partes un foro de consulta y de cooperación. Tiene su sede en la Haya (los Países Bajos) y cuenta con 188 miembros. PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN, visite el sitio web de la OPAQ (www.opcw.org). 101
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    La Comisión Preparatoriade la Organización del Tratado de prohibición completa de los ensayos nucleares LA COMISIÓN PREPARATORIA PARA LA Organización del Trata- do de prohibición completa de los ensayos nucleares (OTPCE), creada en 1996, es una organización provisional que está sentan- do las bases y construyendo el régimen mundial de verificación, con el fin de preparar la entrada en vigor del Tratado de pro- hibición completa de los ensayos nucleares. La Comisión Prepara- toria se encarga de promover la firma y la ratificación del Tratado, así como el establecimiento de un régimen de verificación global para supervisar la prohibición completa de los ensayos nucleares (que prevé la construcción de 321  estaciones de supervisión y 16 laboratorios de ranúclidos en todo el mundo). La Comisión Pre- paratoria es una organización internacional independiente rela- cionada con las Naciones Unidas. Está financiada por los Estados signatarios del Tratado de prohibición completa de los ensayos nucleares. PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN, visite el sitio web de la OTPCE (www.ctbto.org) 102
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    C A PÍ T U LO 15 Mantenerse informado y participar “ EL EFECTO que produce una persona que se ” mantiene erguida es incalculable. ÓSCAR ARIAS, Presidente de Costa Rica y ganador del Premio Nobel de la Paz 1987 E XISTEN CIENTOS DE organizaciones de la sociedad civil que promueven el control de armas y el desarme en todo el mun- do. Sin el trabajo que durante décadas han llevado a cabo los ciu- dadanos de todo el mundo, y sin su apoyo e implicación, la agenda del desarme no habría alcanzado la importancia que tiene hoy en día, ni habría logrado los avances que ha realizado hasta ahora. Sin el compromiso público, los líderes mundiales debatirían en profundidad cuestiones que en nuestros días revisten una impor- tancia extraordinaria, tales como el desarme nuclear, la regulación del comercio de armas mundial y la prohibición de materiales fisibles. ¿Piensa que no puede cambiar el curso de las cosas? Piénselo de nuevo. No hace falta ser un experto o un dirigente mundial para lograr un cambio de situación. Lo único que se necesita es estar comprometido, y usted tiene motivos de sobra para com- prometerse con una causa que afecta a su seguridad y al futuro del planeta. Normalmente, las personas comprometidas cambian el mundo a diario. De hecho, los tratados que prohíben el empleo de minas y las armas en racimo son el resultado directo de las campañas que emprende de la sociedad civil, lideradas por distintos tipos de personas. Las organizaciones y los particulares pueden aportar 103
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    —y aportan— unverdadero cambio de rumbo en lo que se refiere al desarme. El primer paso para participar es mantenerse informado. Con esta idea, se presenta a continuación una lista muy breve de si- tios web donde se puede acceder a las noticias más recientes y obtener más información, así como unirse a las organizaciones y campañas que marcan la diferencia. Ahora es más importante que nunca, así que únase a la causa. The Acronym Institute www.acronym.org.uk El sitio web de este instituto ofrece información acerca de la segu- ridad internacional, el desarme, las Naciones Unidas y las armas espaciales, biológicas, químicas y nucleares. Campaña Adopt-A-Minefield www.landmines.org Campaña de la Asociación de las Naciones Unidas–Estados Uni- dos. Obtenga información acerca de cómo iniciar una campaña en la escuela o en su comunidad. Arms Control Association www.armscontrol.org Un sitio web muy completo con información sobre las armas con- vencionales y no convencionales, los tratados de control de armas y perfiles de países. Lea y suscríbase a Arms Control Today. British American Security Information Council www.basicint.org Este organismo ofrece información sobre el terrorismo, el man- tenimiento de la paz, el control de armas, las transferencias de armas y el comercio de armas, entre otros temas. Suscríbase a las actualizaciones por correo electrónico que se llevan a cabo una o dos veces al mes acerca de la defensa contra misiles, las armas 104
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    biológicas y otrascuestiones en www.basicint.org/nuclear/NMD/ email.htm. Bulletin of the Atomic Scientists www.thebulletin.org Acceda a artículos antiguos seleccionados y números anteriores de The Bulletin Online (gratuito), noticias sobre la seguridad glob- al, análisis y otros temas de interés. Centro para el control de armas y la no proliferación www.armscontrolcenter.org El sitio web ofrece información acerca de las armas biológicas, químicas y nucleares, la defensa contra misiles y la República Islámica del Irán, el Iraq y la República Democrática Popular de Corea. Centro de información de defensa www.cdi.org Información sobre la investigación y la política sobre el comercio de armas, los niños y el conflicto armado, la defensa contra mis- iles, la proliferación nuclear, la seguridad espacial y el terrorismo. Coalición contra las Municiones en Racimo www.stopclustermunitions.org Campaña internacional para la prohibición de municiones en racimo, que brinda apoyo a la Convención sobre municiones en racimo. Colabore en la campaña, firme el Tratado Ciudadano y participe en la Semana Global de la Acción. Coalición para Acabar con la Utilización de Niños y Niñas Soldados www.child-soldiers.org 105
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    La coalición trabajapara poner fin a la utilización de los niños sol- dados en todo el mundo. Reciba información actualizada, lea los últimos informes, únase a la Campaña mano roja. Campaña Armas Bajo Control www.controlarms.org Esta campaña trabaja para lograr un tratado sobre las armas mun- dial y jurídicamente vinculante. Únase a la campaña y a la Semana de la Acción, firme la petición Un millón de rostros. Federation of American Scientists www.fas.org Información pormenorizada sobre las armas biológicas, químicas y nucleares, el comercio de armas, la energía, el medio ambiente y la tecnología emergente. Gunpolicy.org www.gunpolicy.org Información exhaustiva sobre la política global de armas de fuego. Suscríbase a Daily Gun Policy News Updates en www.gunpolicy. org/subscribe_gpn.php. Henry L. Stimson Center www.stimson.org Este sitio web ofrece información acerca de las armas nucleares, químicas y biológicas, las armas en el espacio y la seguridad re- gional. Red de Acción Internacional sobre Armas Pequeñas www.iansa.org Campaña mundial que trabaja para acabar con el comercio ilícito de armas pequeñas y da apoyo al desarrollo de un tratado sobre el comercio de armas. 106
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    Campaña Internacional parala Prohibición de las Minas Terrestres www.icbl.org Campaña mundial decisiva en el desarrollo y la aprobación de la Convención sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonal y sobre su de- strucción. Únase a un grupo nacional o hágase voluntario. Descu- bra ocho cosas que puede hacer para lograr un mundo sin minas. Panel internacional de materiales fisionables www.fissilematerials.org Información detallada sobre materiales fisibles y armas nucle- ares. El Panel internacional de materiales fisionables trabaja para la aprobación de un tratado de prohibición de la producción de material fisible. Lea la propuesta de texto del tratado y el informe anual Global Fissile Material Report. James Martin Center for Nonproliferation Studies Instituto de Estudios Internacionales de Monterrey (Middlebury College) http://cns.miis.edu Un completo sitio web con información acerca de las armas de destrucción en masa y la no proliferación. Comité No Gubernamental sobre el desarme, la paz y la seguridad http://disarmtimes.org Páginas de investigación exhaustiva con información de referencia y enlaces web a diversas cuestiones relacionadas con el desarme y los tratados. Suscríbase a Disarmament Times, una publicación trimestral sobre el desarme. Acceda a los números actuales y los anteriores. 107
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    Iniciativa relativa ala amenaza nuclear www.nti.org Este sitio web ofrece información sobre armas biológicas, químicas y nucleares, así como desarrollados perfiles de países. Suscríbase a Global Security Newswire, una publicación diaria de noticias rel- acionadas con el desarme y el control de armamento. Reaching Critical Will Un proyecto de la Liga Internacional de Mujeres Pro Paz y Liber- tad www.reachingcriticalwill.org Un sitio web muy completo con información de referencia acerca de múltiples cuestiones relacionadas con el desarme. Regístrese para acceder a los recursos por correo electrónico, entre ellos: News in Review (un boletín diario de las comisiones preparatorias del TNP y conferencias de examen), First Committee Monitor (bo- letín semanal sobre la Primera Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas), CD Report (noticias sobre la Conferencia sobre desarme) y E-News Advisories. Utilice la dirección indicada arriba o la dirección de correo electrónico info @reachingcritical- will.org para suscribirse. Estudio sobre las armas pequeñas www.smallarmssurvey.org Lea el completo Estudio sobre las armas pequeñas, que aborda, entre otras cuestiones, las relacionadas con las armas pequeñas, la munición, los países productores, sistemas portátiles de defensa antiaérea, y los estudios de países. Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI) www.sipri.org Investigación detallada sobre la seguridad internacional, el con- trol de armas y el desarme. Lea el SIPRI Yearbook para obtener 108
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    información acerca delos gastos en armamento, los almacenes de armas en el mundo y más. Ciberbús escolar de Naciones Unidas http://cyberschoolbus.un.org Recursos para profesores y estudiantes acerca de diversas cues- tiones mundiales y relacionadas con las Naciones Unidas, como el desarme y la no proliferación. Instituto de las Naciones Unidas de Investigación sobre el Desarme www.unidir.org Información detallada acerca de cuestiones relacionadas con el desarme. Suscríbase a Disarmament Forum en www.unidir.org/ html/en/disarmament_forum.php. Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas www.un.org/disarmament Información y enlaces a cuestiones relacionadas con el desarme en las Naciones Unidas y sus órganos, como las armas de destruc- ción en masa, las armas convencionales, la situación y el texto de los tratados, bases de datos, entre otros temas. Comisión sobre Armas de Destrucción en Masa www.wmdcommission.org Información completa acerca de las armas nucleares, biológicas y químicas. Lea Las armas del terror (2006). EL DESARME: GUÍA BÁSICA se encuentra disponible en línea a través de la página http://www.un.org/disarmament/HomePage/ODAPublications/AdhocPublications. 109
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    A P ÉND I C E Tratados de control de armamentos y de desarme e instrumentos conexos con las fechas de entrada en vigor Tratado Antártico 1961 Tratado sobre una zona libre de armas nucleares Todavía no ha en África entrado en vigor (Tratado de Pelindaba) Marco convenido 1994 (Los Estados Unidos y la República Popular Democrática de Corea) Tratado sobre la limitación de los sistemas de 1972 proyectiles antibalísticos Los Estados Unidos se retiraron del Tratado (Estados Unidos y U.R.S.S) en 2002 Convención sobre las armas biológicas 1975 Tratado sobre una zona libre de armas nucleares 2009 en Asia Central Convención sobre las armas químicas 1997 Tratado de prohibición completa de los ensayos Aún no ha en- nucleares trado en vigor Convención sobre Municiones en Racimo Aún no ha en- trado en vigor Convención sobre la prohibición de utilizar técnicas 1978 de modificación ambiental con fines militares u otros fines hostiles 111
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    Convención sobre prohibicioneso restricciones 1983 del empleo de ciertas armas convencionales que puedan considerarse excesivamente nocivas o de efectos indiscriminados Tratado de eliminación de misiles nucleares de 1988 mediano alcance (Estados unidos y la U.R.S.S) Código de Conducta Internacional contra la Pro- 2002 liferación de los Misiles Balísticos (Código de La Haya) Convención sobre la prohibición de minas ter- 1999 restres Tratado sobre una zona libre de armas nucleares 1969 en América Latina (Tratado de Tlatelolco) Régimen de Control de la Tecnología de Misiles 1993 Tratado de la Luna y otros cuerpos celestes 1984 Tratado sobre la no proliferación de las armas 1970 nucleares Tratado de cielos abiertos 2002 Tratado sobre el espacio ultraterrestre 1967 Tratado de prohibición parcial de los ensayos 1963 nucleares Tratado sobre las explosiones nucleares con fines 1976 pacíficos (Estados unidos y la U.R.S.S) Tratado sobre los fondos marinos 1972 Tratado sobre una zona libre de armas nucleares 1986 en el Pacífico Sur (Tratado de Rarotonga) 112
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    Tratado sobre elestablecimiento de una zona libre 1997 de armas nucleares en Asia sudoriental (Tratado de Bangkok) Tratado sobre la limitación de armas estratégicas (I) 1969-72 (Estados unidos y la U.R.S.S) Tratado sobre la limitación de armas estratégicas (II) No entró en vigor (Estados unidos y la U.R.S.S) Tratado sobre la reducción de armas estratégicas 2002 ofensivas (Estados unidos y la U.R.S.S) Tratado sobre la limitación de armas estratégicas (I) 1994 (Estados unidos y la U.R.S.S) Expira en diciembre de 2009 Tratado sobre la limitación de armas estratégicas (II) No entró en vigor (Estados unidos y la U.R.S.S) Tratado sobre la limitación de los ensayos subter- 1990 ráneos con armas nucleares Nota: Toda la información es actual a fecha de junio de 2009. Los Tratados son multilaterales salvo que se indique lo contrario. Para más información y los textos completos de los tratados consultar:www.un.org/ disarmament y www.armscontrol.org. 113
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    Acerca de laautora Melissa Gillis es la editora de Disarmament Times, la publicación trimestral del Comité de Organizaciones No Gubernamentales sobre el Desarme, la Paz y la Seguridad con sede en Nueva York. Tiene una extensa bibliografía sobre cuestiones relacionadas con el desarme, los derechos humanos, los derechos de las mujeres y el conflicto en la ex Yugoslavia. Para obtener más información acerca de Disarmament Times, vis- ite http://disarmtimes.org. 114