Los marcadores son un invento japonés de principios de los años 1960. Consisten en un tubo que contiene tinta y una punta porosa que permite aplicar la tinta sobre superficies. Existen diferentes tipos de marcadores según la base de la tinta (acuosa o alcohólica) y su uso permite técnicas como la superposición de trazos o colores para generar claroscuros y texturas.